Disclaimer: Victorious y sus personajes no me pertenecen.


Pasaron dos semanas desde que Cat se mudó a la casa de los Evans y Jade no perdía oportunidad para acompañarla a los almuerzos casi todos los días. No quería que su amiga atravesara este período de ajuste sola, apenas conocían a estas personas y era una situación extraña.

Sin embargo, con el pasar de los días, ambas se familiarizaron fácilmente con todos; era una familia particularmente cariñosa y se notaba que tenían un pensamiento muy libre y sincero.

Gaby pasaba la mayoría del tiempo avergonzada de cómo sus padres se metían en su vida y le jugaban bromas; Jade supuso que era porque no se daba cuenta de lo afortunada que era.

Ella tenía toda la libertad de hacer lo que quisiera, sin dar explicaciones a nadie, básicamente porque no había a quién rendirle cuentas, pero Gaby era libre de hacer cualquier cosa con el pleno apoyo de su familia, incluso si se burlaban de ella cada vez que podían.

Jensen y Nikki tomaron mucho interés en Cat y Jade, siempre preguntando cómo había ido su día, cómo iban sus calificaciones, o si tenían alguna necesidad, ayuda en algún trabajo, tal vez un consejo. Lo que, para ser honestos, Jade, no hubiera dado la hora del día si se trataba de su propio padre, pero ellos la hicieron sentir tan bienvenida en su casa, que se le hizo muy natural responder a sus preguntas, hasta lo disfrutaba, ya saben, tener padres.

Por supuesto, trataba de ocultarlo con grandes cantidades de sarcasmo, mas quién diría que encontraría en Jensen a alguien que le contestara de la misma manera o peor, sin duda se divertía mucho en esa casa y ver a Cat tan relajada era un alivio.

Además, seamos realistas, el hecho de que Gaby se sentara en el lado contrario de la mesa o verla escribir en su cuaderno en la esquina de la sala eran excelentes razones para continuar colándose con Cat cada vez que podía.

No tardó en descubrir que la rubia que le gustaba, trataba siempre de lucir feliz en la escuela y cuando estaba rodeada por su familia, lo cual no era del todo verdad. El primer fin de semana que se quedó a dormir, bajó a la cocina por un vaso de agua y, al cruzar frente a su habitación, la escuchó llorando. Estaba sentada sobre las escaleras que llevaban a su cama, frente a la pared vacía, como si todavía pudiera contemplar lo que hasta hace poco colgaba en ella, sus fotos con Ash.

Jade no lo sabía, solo imaginaba que la ruptura con el tal "Ashton" había sido muy dura y sintió tentación de acercarse y preguntarle como estaba, pero no lo hizo.

Tal vez era la estúpida idea de mantener su insoportable reputación lo que le impedía aproximarse. No quería dar la impresión de que le interesaba. Beck ya iba seguido a visitarla y a conversar con ella, eso debía ser suficiente ¿no?

Pero aún así, verla tan rota, empezaba a molestarle de una manera que era demasiado evidente.

—Cat, ¿qué le pasa a Gaby?

—¿De qué hablas?

—Mírala, tiene esa cara de alguien me apuñaló con galletas de animalitos y quiero llorar.

—Debe ser que extraña a su ex, Jade.

—Eso ya lo sé, pero… ya es casi un mes, debería fijarse en alguien más y…

De repente se dio cuenta que hacía todo lo que se había propuesto evitar, dejar saber al mundo que la rubia le preocupaba, además, que algo le sucedía con ella, en general con todas las chicas. Como Tori, que de alguna forma había logrado registrarse en su subconsciente, sobretodo por ese cuerpo y sus ojos, últimamente le parecía demasiado atractiva.

Cat era como una hermana, por lo que no la veía de forma diferente, pero Gaby, oh vaya, las rodillas le fallaban cuando la veía caminar, o cuando se concentraba en ese maldito cuaderno, o la forma en que ponía la pluma en su boca y a veces la tocaba con su lengua (esa suertuda pluma). Sus ojos de un verde claro, hermosos, su cuerpo, delgado y con curvas en los lugares correctos. ¡Dios, su linda cola, como para morirse!

"¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué? Detente, no otra vez. Lo estoy haciendo de nuevo. Paso de preocuparme por Gaby y termino contemplando tener una novia o alguna aventura con una chica. No, no con cualquier chica ¡con ella!" —Pensaba sacudiendo su cabeza en media clase—. "¡Esto se acaba ya!, al menos hasta que mi cordura vuelva a mí. ¡Yo no soy gay!"

La siguiente semana, la gótica se encargó dirigirse a ella con su habitual sarcasmo o con alguna burda frase para pretender que seguía siendo la de antes, la de cuando todavía no era amiga de Tori y solo aguantaba a un par de personas.

No importaba lo bien que se sentía tener buenos amigos y cuidar de ellos, ser una buena chica, como decía Tori. No, ella quería ser ruda y despreocupada, como antes.

Lo que sea que le estuviera sucediendo con Gaby se terminaría en algún momento y todo volvería a la normalidad. No podía tratar de ser una buena amiga con ella mientras se le cayera la baba cada vez que le ponía los ojos encima.

Beck dejaba notar su descontento con su nueva actitud, llegando al punto de hablar con ella en privado un par de veces.

—¿Puedes dejarla en paz?

—¿Qué hice ahora?

—¿Cómo, qué? —reclamó aturdido su amigo—. Responderle a Sikowitz que Gaby es tan mala actriz que ni siquiera puede ocultar que ha llorado toda la noche, es cruel, Jade.

—¡Aj! Era una broma Beck, ¿qué importa?, bromeo con ella igual que con los demás.

—Creo que sería mejor que dejes de hablarle, que seguir con tus comentarios al aire.

—¿Quieres que la ignore?

—¡Quiero que la dejes vivir en paz!

—¡Perfecto, lo haré!

Desafortunadamente, por más que la evitara y la tratara como si fuera hecha de aire, invisible, inexistente, sus sentimientos seguían creciendo y lo último que ella quería era perderse en ellos, No con la rubia, no esa rubia. Definitivamente necesitaba un poco de espacio, alejarse.

De repente, su teléfono sonó mientras estudiaba para el examen del día siguiente.

Como siempre, ella respondió con la peor disposición al ver quién era el que llamaba.

"¿Qué es lo que quiere ahora?"

—Hola, padre.

—Jade, ¿cómo estás?

—Bien, ¿qué? —dijo con tanto amor.

—Tengo una cena de negocios el viernes. Quiero que vengas a Nueva York y asistas al evento conmigo.

"¿Cena en Nueva York? Estar con papá es lo peor del mundo, pero si yo lo conozco bien, solo lo veré en la cena y después, seré un libre pajarito… ¡en Nueva York!".

—¿Cuándo necesitas que viaje?

—Esto no tomó trabajo alguno —mencionó él sorprendido—. Debes estar aquí el viernes por la noche. Puedo comprar los boletos de avión para ese mismo día, después de la escuela, no quiero que faltes a clases. Tendrías que volver el domingo en la mañana. ¿Te parece bien? —preguntó su padre, desde el principio poniendo sus condiciones.

—Claro, no hay problema, envíame los boletos por email, para saber a que hora debo estar en el aeropuerto.

—Perfecto, lo hago enseguida y gracias, Jade.

—Sí, sí, sí —dijo su hija y colgó.

Su padre se había mudado a la gran cuidad hace seis meses con la mama-monstruo, como había apodado a la nueva esposa. El odio era mutuo, por lo que apenas se veían un par de veces al año. Mejor para Jade, ella vivía sola en la casa de Los Angeles, sin preocupaciones, o la necesidad de dar explicaciones, sin pedir permisos; se sentía prácticamente un adulto.

"¡Nueva York!"

Estaba realmente emocionada de tener un día para ella y fuera del radar de Gaby. Estaba segura de un fin de semana en la ciudad le daría una nueva perspectiva sobre las cosas. Podría limpiar un poco la cabeza, sentirse más tranquila.

Al día siguiente, Andre llegó temprano a la escuela y encontró a la rubia sentada en las escaleras del pasillo.

—¡Hey! —le dijo, acompañándola.

—Hola, Andre. ¿Cómo estás?—le sonrió la chica.

—Bien, ya sabes, todo va de lujo. ¿Tú?

—Em… creo que bastante bien… supongo. —Una respuesta vaga que se ganó una mirada desorientada.

—¿Cómo te va con esta situación con Jade? —le preguntó Andre—. Me di cuenta de que te ha estado ignorando durante los últimos días, supongo que las pláticas de Beck dieron resultado.

—Algo así, ¿la verdad?, no se que es peor —exhaló la chica sin mucho ánimo.

—No sé qué le pasa, ¿sabes? Jade solía ser la acosadora de esta escuela, todo el mundo le tenía miedo. Cuando Tori era nueva, se las arregló para hacerle la vida imposible, hasta le dio un aventón a la escuela asustándola con una pala, es más Tori saltó del auto para que Jade no la enterrara viva en el desierto —explicó el muchacho.

—¡Oh... Dios! Está un poco loca, ¿eh? —exclamó ella riendo.

—No es divertido, de verdad. Ella era ma-la, pero desde que ella y Tori se hicieron amigas, le ha bajado a su índice de maldad, al menos con los chicos del grupo.

—No me digas eso, prácticamente vive en la habitación de a lado. No quiero que se convierta en mi vecina asesina —dijo ella haciendo una mueca—. Además creo que es así conmigo porque yo no soy parte del grupo.

—Por supuesto que lo eres. ¿De qué estás hablando?

—Gracias por decirlo, Andre. Es solo que, aparte de Beck que ya era mi amigo, de Cat que ahora vive conmigo y, bueno, de ti, yo… me siento completamente fuera de lugar.

—Tori es agradable. Últimamente anda un poco distraída y pues, Jade es Jade, pero creo que todos sentimos que haz hecho clic con nosotros. No te sientas excluida —dijo tratando de animarla.

—En serio, Andre, gracias, lo aprecio mucho. Espero que ella se canse de su fase de "molestar a Gaby" y las cosas cambien.

—Estamos aquí para ti, no lo dudes. No vamos a dejar que se ponga loca contigo, ¿de acuerdo? —Andre sonrió y le dio un abrazo mientras el resto de estudiantes empezaron a correr a través de los corredores.

Ellos se levantaron del camino y, de la misma manera, se dirigieron a su clase.

Días después, Cat se había acostumbrado ya a la rutina con su nueva familia.

Gaby normalmente se levantaba muy temprano en la mañana e iba a tomar un café a las seis en punto, para regresar a casa alrededor de las 7:15 AM para llevarla a la escuela. Era un largo camino de ida y venida, pero ella nunca se quejaba.

Cat asumió que su nueva hermana necesitaba un tiempo a solas con su taza de café y su escritura.

Cuando Gaby se quedaba dormida iban directamente a la escuela, pasando por la cafetería para comprar su taza de café expreso para llevar.

Cat detestaba el café, así que prefería desayunar con Jensen y Nikki. Se sentía tan a gusto con ellos que tomó valor para pedirles permiso para llevar a sus amigos después de la escuela ese viernes.

Nikki insistió en que esa era su casa ahora y podía invitar quién quiera sin preguntar, pero por supuesto, Cat era una chica muy respetuosa y tenía algunas reservas, no quería incomodar a la familia.

A mediodía los chicos se reunieron en su mesa favorita en el Café Asfalto y ella aprovechó para preguntarles qué pensaban de su plan.

—¿Qué tal si vemos una película y tal vez jugamos a las cartas mañana en la casa de Gaby? —preguntó con entusiasmo.

—Es tu casa también, Cat —la corrigió.

—Perfecto, yo voy —dijo Andre.

—Yo también, va a ser divertido —se incluyó Tori tomando un sorbo de soda.

—¡Bien! —dijo Beck acordando ir con sus amigos—. ¿Qué tal si paso comprando cosas para una Noche de Pizza?

—Sí, eso será genial, es nuestra especialidad —agregó Gaby, mirando a su nueva hermana, la que asintió con alegría.

—Jade, ¿vienes? —preguntó la rubia.

—No —le respondió con un tono cortante y frío, Gaby cerró los ojos y respirando fuerte se preguntó: "¿Por qué pregunté? ¿Quién me manda?".

—¡¿Por qué no?!

—Lo siento Kitty Cat, mi padre me envió un pasaje a Nueva York —respondió cambiando su voz con su amiga—. Quiere que vaya con él a una cena de negocios.

—¿Cuándo te vas? —La pelirroja la miró preocupada, Jade y su padre no se llevaban bien y, desde el divorcio, no ha visto a su mamá. Eso fue hace nueve años.

—Mañana justo después de la hora de almuerzo. Voy a estar de vuelta el domingo —dijo Jade amargamente. Si tan solo pudiera quedarse una semana o dos, pero sola, sin su padre.

—Bueno, te echaremos de menos, pero no será la última vez que hagamos planes para pasar el rato, ya podrás venir a la siguiente.

—Gracias Cat. Diviértete por mí, ¿de acuerdo? —le respondió la gótica con una media sonrisa que no luchó por aparecer.

Finalmente, el viernes llegó con un aroma a alivio. La semana había sido pesada, llena de exámenes y proyectos, así que un poco de diversión no venía mal.

—¡Oh, por Dios, ahí está!

Tori se dijo a sí misma cuando captó un vistazo de Beck en la esquina del pasillo. Ya había pasado un mes desde que Jade y él terminaron y se volvieron buenos amigos, tanto, que hasta habían llegado al punto de bromear constantemente acerca de chicos. Jade no perdía oportunidad de hacerle notar a Beck cuando encontraba a alguien sexy, guapo o simplemente agradable. Buenos amigos, de confianza y de mente abierta, creyó ella.

Pero tenía atorada en el pecho una sensación que la estaba destrozando y era que ese chico le estaba causando muchas cosquillas agradables en el vientre. Le gustaba ya desde antes, pero ahora era más evidente, lo que no tenía que suceder. Si había una clara regla en la amistad era esa, nunca enamorarse de los ex de tus amigos o, en realidad, nunca hacer nada al respecto. Jade no se lo perdonaría nunca, ¿verdad?

"No, no lo hará y su amistad me importa demasiado como para arruinarla".

—¡Hey, Vega! ¿Soñando despierta de nuevo? —dijo la gótica empujando su brazo de la mesa, haciendo la cabeza de Tori caer de su lugar de descanso.

—Solo pensaba —respondió ella sin mirarla. sentía que la traicionaba, sin siquiera haber hecho algo para justificarlo.

—Tori, ¿estás bien?

—Estoy bien, un poco confundida… acerca de algunas cosas —no respondió más, sin darse cuenta de que había abierto una puerta que no iba a ser capaz de cerrar.

—Vega, estira la muñeca —Jade exigió.

La latina sabía muy bien lo que venía, debió haber mantenido la boca cerrada. Jade la arrastró directo hasta el armario del conserje.

—¿Qué pasa? Puedes decírmelo, Tori —dijo realmente preocupada.

—Nada, en serio. Todo bien.— La morena trató de sonar casual.

—No eres tan buena actriz. Algo te está pasando. ¡Dime qué es! —Jade demandó de nuevo.

—Me gusta alguien, ¿Okey? y yo solo... no quiero hablar de eso, ¿de acuerdo? ¿Podemos salir de aquí? —preguntó tratando de pasar por un lado de su amiga.

—¿Quién es? —preguntó Jade, poniendo un pie por delante y sujetándola de ambas muñecas.

—Por favor, no me obligues. No es importante porque no haré nada al respecto. Vámonos, tienes que tomar un avión —Tori le recordó y empujó un poco, sin suerte, Jade era mucho más fuerte que ella.

—¿Es Beck? —preguntó directamente—. Solo dime Tori no me enojaré contigo, dilo —dijo mirando directamente a esos color ojos café.

—Jade... yo... yo, por favor, vámonos, ¿si?

—Tori, está bien. Si se trata de Beck, no hay lío. Yo ya no siento nada por él y ustedes dos siempre se han gustado. —Jade soltó sus manos y retrocedió un poco.

—Yo... no haré nada, lo siento, no sé cómo sucedió. Lo siento mucho... Yo —Tori no pudo aguantar más y empezó a llorar.

—Hey, mírame —la tomó de la barbilla, haciendo que sus ojos marrones miraran sus azules—. Está bien, no tienes por qué olvidarlo. He visto lo mucho que has tratado y sé que no quieres poner en peligro nuestra amistad, pero Tori, ya no tienes que ocultarlo más o luchar contra esto. Si tú y Beck quieren darse una oportunidad, háganlo.

—Jade... ¿Segura? Hay reglas no escritas de la amistad. No podía traicionarte así, tú es más importante para mí que cualquier chico —Tori dijo secándose las lágrimas.

—¡Aj, Vega! Lloras como la Virgen María cuando se enteró de que estaba embarazada.

—Se nota que no sabes nada de religión.

—¡Es un decir, qué importa! Vamos a escribir nuestras propias reglas —dijo Jade. En primer lugar, tú y yo somos amigas, y eso viene antes de cualquier otra cosa. En segundo lugar, no vamos mentir u ocultar las cosas (como que alguien nos gusta), mucho menos porque tenemos miedo de lo que la otra vaya a pensar. En tercer lugar, se puede salir con mi ex. Sin resentimientos o preguntas o que yo me enoje. Finalmente, nos apoyaremos siempre, ¿de acuerdo? — terminó esperando una respuesta.

—De acuerdo y gracias! Seguramente añadiremos más si lo necesitamos más tarde —Tori respondió sonriendo.

—Eso es seguro, ahora sí, vámonos. Voy a atrasarme a mi vuelo.

Ya en la tarde, en la casa rodante de Beck, Gaby llegó para acompañarlo al supermercado.

—Entra y bienvenida a mi humilde morada —le hizo un gesto para que entre.

—Vaya, no me acuerdo que tu cuarto fuera "móvil" y tan pequeño —contestó ella, mirando a su alrededor.

—Mi reino, mis reglas —Beck respondió con una voz áspera, sacándole una sonrisa a su amiga—. No puedo creer que después de casi dos meses y medio de volver a estar en contacto, recién ahora vienes a visitarme.

—No me habías invitado —Gaby bromeó—. ¿Estas listo? Tenemos que ir a comprar las cosas para la Noche de Pizza y encontrarnos con todos en mi casa en menos de dos horas.

—¡Vamos! ¿Trajiste tu coche?

—No, mi mamá vino a dejarme. Se le hizo graciosa la idea de que ahora vivas en una casa rodante afuera de tu propia casa, quería verlo.— La chica se rió.

—Tu mamá es la mejor —añadió él, abriéndole la puerta como todo un caballero y se pusieron en marcha.

—Entonces dime, ¿cuánto tiempo más vas a esperar para invitar a Tori a salir —preguntó Gaby, haciendo que Beck se ahogara un poco y tosiera. Siempre hacía lo mismo.

—¿Qué quieres decir? —se hizo el tonto.

—Vamos Beck. Te conozco desde siempre. Además, tú no eres el único ojos de cachorro a medio morir. Le gustas, así que ¿qué estás esperando?

—Gaby, no puedo, es amiga de Jade —explicó.

—¿En serio? No creo que a Jade le importe. La oí hablar con Cat el otro día, diciendo que ella sabe que algo está pasando con Tori y que esperaba que uno de ustedes dijera algo pronto. ¡Ah!, y que ella sabe exactamente cómo te sientes, porque últimamente tienes las mismas expresiones con Tori que cuando los dos estaban juntos .

—Mientes —cuestionó sorprendido—. Espera, ¿estabas escuchándolas a escondidas?

No había forma de que lo hubiera hecho a propósito, ¿no? La rubia siempre respetaba mucho la privacidad de otros.

—Bueno, ¿y qué querías que haga? Yo estaba en la cocina y ella bajaban las escaleras hablando muy fuerte, ¿qué se supone que debía hacer?— Gaby contestó defendiéndose—. Cubrirme las orejas y cantar lalala.

—No, tienes razón —respondió riendo—. Pero... no voy a hacer nada. No hasta que logre hablar con Jade —respondió Beck, mirándola y sacando su lengua. La chica sonrió y suspiró mirando a su teléfono como si estuviera esperando una llamada.

—¿Ocurre algo?

—Hoy es... un mes. Yo solo... Esperaba que Ash llamara —Gaby mencionó con ojos tristes.

—¿Por qué no la llamaste tú?—cuestionó su amigo—. Es una calle de dos vías.

—¿Y si no me contesta o simplemente me manda al diablo? —Gaby guardó el teléfono en su bolsillo.

—Creo necesitas hacerlo, pase lo que pase. He visto lo difícil que ha sido todo esto para ti en este tiempo, aunque intentes ocultarlo, yo también te conozco desde siempre, ¿sabes?— Beck dijo estacionando su coche en el parqueadero del supermercado y lo apagó, dejando a ambos en extremo silencio.

—Hay cosas que no te he contado, Beck —le confió—. No hay momento que no piense en ella. Todo el tiempo, en ella y nosotras —dijo dándose cuenta de que no estaba dándose a entender—… ¡pero no porque todavía quiera algo con Ash! Este mes ha sido una tortura y lo que no entiendo es cuando fue que empecé a quererla solo como una amiga —dijo la rubia todavía cuestionándose que le pasaba, que sentía.

—Vaya, eso no lo vi venir. Pensé que estabas triste por el rompimiento, que todavía la amabas.

—Ya no —declaró—. No me malinterpretes, nos echo de menos y todo lo que fuimos. ¡Dios, el sexo! Extraño el sexo con Ash. La quiero de vuelta en mi vida, de eso estoy segura, pero no como novia, ¿tiene sentido? —preguntó confundida.

—No sé qué decirte. Si la quieres como amiga, díselo. No dudes —Beck intentó consolarla, después de todo, él tenía una relación muy exitosa con su ex, medio gay pero exitosa.

—Quiero hablar con ella, quiero hacerle saber que todavía estoy aquí, no como antes, no lo sé —suspiró—. Ella fue la que terminó conmigo, tal vez… no lo quiere saber nada de mi.

—Llámala Gaby, habla. No puedes seguir así, viviendo como un zombi. Te amo, si necesitas a alguien, para cualquier cosa, estoy aquí —le dijo dándole un abrazo y finalmente salieron del coche para hacer la compras para esa noche.

—Gracias Beck, necesitaba oír eso, yo también te amo mucho, tonto —dijo Gaby y sosteniéndolo de su brazo caminaron a la tienda.


Nota de autor:

Heeeey, perdón el viernes se hizo lunes, pero bueno, mi novia viajaba y la verdad no quería pasar el tiempo escribiendo y no pasando con ella, así que ya nada, lo lamento y me disculpo. El siguiente espero que esté listo para mañana en la noche, así que nos leemos entonces.

Ya saben, si les gustó pueden dejarme una simple ":)" o si no ":(", también sus opiniones de como va o sus teorías, siempre es divertido leerlos.

¡Suerte y adior!