Mi mejor némesis

¡Hola Queridísimos!, como dije...aquí un nuevo episodio :)


Capítulo Diez: Un año después.

*Narración por Mako*

Ha pasado un año desde que no la vi nunca más, desearía viajar al pasado y cambiar tantos errores que cometí, entre ellos guardar silencio. Hoy viajo desde la Isla Ember a ver a mi familia, ya ha pasado un largo tiempo de que no me reúno con ellos desde que me trasladaron. Al fin podré regresar a mi viejo trabajo en Ciudad República y retomar lo que dejé pendiente. Hubiera deseado un viaje más cómodo cerca de la ventana para reflexionar un poco, pero necesitaba un pasaje con anterioridad.

Quizás creerán que estoy loco, pero nunca dejé de pensar en Korra, ningún instante quedó intacto. Jamás en mi corta vida pensé que esto me descarrilaría de mi foco principal. Creí que ser el tipo frío me haría la existencia más rápida y fácil, pero fue otro error en la lista. Ella me adormece, me desprende de todos mis principios y creencias, son tantas las cosas que provoca en mí que jamás podría acabar de nombrarlas. Le escribí muchas cartas, pero jamás recibí respuesta, si tan solo hubiera leído un "Disculpa aceptada" mi vida hubiera tomado un rumbo perfecto y todos mis problemas se detendrían. Fui tan ingenuo en todos los aspectos, me dejé llevar por un par de cosas y me confié en mis habilidades de detective y al mismo tiempo, le fallé a mi padre, a mi familia y a Korra. No culpo a Asami por lo que hizo, creo que muy en el fondo lo nuestro fue tan perfecto que jamás lo valoré ni conocí el sufrimiento, casi cuadrado como algo de costumbre, eso fue lo de nosotros.

Es tan difícil dejar ir a la persona que amas, sobre todo cuando las cosas ocurren sobre tu voluntad. Creo que me sería más fácil dejar el alcohol que a ella, que por cierto cada vez me vuelvo más esclavo insaciable de la tóxica bebida, sin saber por qué, cada vez que la consumo me recuerda a ella.

*Fin Narración*

El tren llegó a la estación de Ciudad República, Mako tomó su equipaje y caminó hasta encontrarse con su hermano Bolin, su Madre y su Abuela.

- ¡Has vuelto! – Nadia lo abrazó emocionada.

Los demás también se unieron al abrazo.

- Se me hizo eterna la espera hermano, ni te imaginas lo mucho que te extrañamos –

- Pero he regresado – Mako les sonrió, satisfecho de ver a su querida familia.


Una hora después…

Bolin ayuda a Mako a desempacar en su vieja habitación mientras se ponen al día.

- ¿Cómo?, ¿Aún no te decides entre Opal y Eska? – Preguntó el ojidorado exhausto.

- Es complicado, ambas tienen cosas que me gustan…desearía juntarles y crear una sola mujer – A Bolin se le caía la saliva imaginando su loca creación.

- ¡Tienes que decidir!-

- ¿No puedo quedarme con las dos? – Preguntó Bolin de manera inocente.

Su hermano mayor resopló, estaba muy cansado pero al mismo tiempo se sentía como en casa, era una grata sensación.

- Me agrada que todo siga igual, aunque suene descabellado –

- ¿Y tú que me cuentas de tu trabajo en la isla Ember?-

- Nada interesante, no me fui por tanto tiempo. Atrapar criminales, correr, investigar…- Mako no perdía su toque para contar historias.

- ¿Conociste a alguna chica Emberiana? – El maestro tierra lo codeó para molestarlo.

- No tenía tiempo para gastarlo en citas – Respondió en seco. Luego se atrevió a preguntar – Por cierto, ¿No has sabido nada de Korra?...-

- Lo último que supe de ella era que le estaba ofreciendo su departamento a Opal. Entre nosotros aún no aclaramos las cosas desde…ya sabes, el incidente con Asami -

- ¿Se va a mudar?, ¿Dónde? –

- No tengo idea, pero Opal tenía que ir a visitarla para revisar el lugar, parecía muy interesada cuando me lo comentó…-

- Tengo que ir a verla – Dijo el pelinegro, decidido.

- Hermano, no sé si sea buena idea, no pretendas que te recibirá con los brazos abiertos –

- No me importa cómo me reciba, solo quiero verla…- Tomó su casco y salió rápidamente dejando a Bolin muy preocupado.


En el apartamento de Korra.

Habían cambiado muchas cosas en un año, entre ellas el cambio de aspecto en la castaña, quien ahora mantenía su cabello corto y vestía algo más elegante.

- ¿Qué te parece?- Preguntó la morena, esperando una respuesta positiva.

- Esta bien Korra, me agrada creo que me lo quedo – Opal le contestó lo que esperaba.

- Muy bien, tenemos un trato entonces –

- Así es – Ambas se dieron la mano.

- No te arrepentirás –

- Lo sé, dime algo…-

- ¿Qué sucede? – Preguntó la ojiazul.

- ¿Por qué pusiste en venta tu departamento? –

- Porque tiene muchos recuerdos…- Respondió con la voz gruesa.

- Ya veo…- Opal había comprendido a la perfección.

- ¿Y qué tal tú y Bolin?-

- No lo sé Korra, creo que estoy en un círculo vicioso –

- Lo lamento –

- Yo lo lamento, he sido muy infantil contigo, de verdad Korra quiero que sepas que tienes una amiga en quien confiar…- Opal tomó su mano en forma de apoyo, realmente se sentía mal por sus actos.

- Está bien Opal, todos cometemos errores…-

- Pero no todos están dispuestos a perdonar –

Aquellas palabras, ¿Perdonar?, ¿Por qué nunca pudo perdonar a Mako por todo lo ocurrido? Se sentía un poco culpable a pesar de todo.

¡Toc Toc!

Golpearon a la puerta, cada vez que esto ocurría el corazón de Korra se apretaba contrayéndose y despertando cada uno de los nervios de su cuerpo, siempre con la pequeña ilusión de que fuera el detective quien venía por ella. Quizás era demasiado tarde para esa expectativa.

Su mano tocó la manilla y se entregó a lo inesperado. Sus ojos se calvaron en la cálida mirada del ojidorado, contuvo el llanto y respiró profundo para hacerse la dura.

- Hola Mako, ¿Qué haces aquí?- Trató de hablar con naturalidad.

Opal presentía que era el momento de partir y se despidió en breve, para dejarlos solos.

- ¿Puedo pasar?-

- Claro…-

El detective volvió a pisar ese lugar, tan lleno de alusión. Pero algo lo hacía sentir como un extraño visitando un nuevo continente, ella se mantenía distante, él no pudo evitar sonreír al ver lo hermosa que estaba. Su aspecto maduro le inspiraba un delirio, un arranque de pasión que ni el mismo se podía explicar.

- ¿Qué es de tu vida? – Preguntó él, para romper la tensión.

- Como ves, estoy vendiendo mi departamento, trato de seguir adelante y dejar todo lo malo atrás –

- ¿Eso me incluye también? –

- Mako, no empieces por favor-

- No, voy a empezar porque esperé más de cinco meses para poder obtener una respuesta tuya y jamás la tuve - El pelinegro se acercó peligrosamente, de a poco fue acorralándola contra la vil e impertinente pared.

- ¿Por qué haces esto?, ¿No te bastó con lo que ya me hiciste?-

- Insúltame, dime lo que quieras, si deseas golpéame…pero no me impidas amarte…- Mako besó tiernamente su cuello, hasta llegar a su oreja.

- Mako yo…- Pero le fue imposible, las vivas caricias del pelinegro sobre su piel solo le provocó más deseo de tenerlo a su lado.

- Te amo Korra…- La besó licencioso, tomándola por la cintura.

Ella le correspondió, cerró sus ojos y se dejó llevar. Desabrochó cuidadosa la camisa de Mako para acariciar sus tan ansiados pectorales. El ojidorado se acercó más a Korra y tomó una de sus piernas sujetándola desde su muslo. Cómo extrañaba Mako aquel contacto entre ellos, sentía su cálida respiración sobre sus labios, había pasado demasiado tiempo y sus ansias eran inmensas. Fue disimuladamente bajando sus manos para tratar de quitar su parte de arriba, pero fue detenido.

- Hay algo que debo decirte – Korra interrumpió aquel momento.

- ¿De verdad quieres parar esto?- El insistía, besando su cuello.

- ¡Basta! – Lo empujó.

- ¿Pero qué demonios te sucede Korra?-

- ¡Estoy casada!- Le gritó.

¿Casada?, ¿Había escuchado bien?

Mako se cubrió el rostro, sentía como una fría corriente pasaba por su espalda. Su mirada entristeció y sus ojos se nublaron, se volteó y apoyó un brazo en la pared, la ira se apoderaba de sus acciones. La mirada de Korra se encendió al ver como una enorme llama nació de la mano del pelinegro, hacia ningún lado, pero demostraba lo enfadado que se encontraba.

- ¿Por qué Korra?, ¿Por qué me haces esto?- La tomó de los hombros.

- Mako suéltame…-

- No me digas que te casaste con el imbécil de Tarrlok…por favor –

Pero el silencio de la morena hablaba de más.

- ¡Respóndeme!-

- Si, me casé con Tarrlok –

- ¿Estás loca?, ¿Tan rápido cambiaste de parecer?, creí que él era un cretino para ti –

- Al menos él no me acusó de acostarme con su padre…-

- Sé que lo que hice fue horrible y no merezco tu perdón, pero este fue el peor castigo que pudiste darme –

La mirada de Korra se humedeció, odiaba tener que mentirle.

- Ya debes irte Mako, debo irme a mi casa y si tardo más Tarrlok se preocupará –

- ¿Y ya hablas de él como si te importara todo lo que el creyera? –

- Es mi esposo –

- Escucha – La tomó por los hombros – Me da igual que él sea tu esposo, ¿Lo sabes verdad?, quiero que te quede bien claro, no me daré por vencido y seguiré luchando por ti. Si tengo que pasar por encima del imbécil de tu jefecito lo haré, porque sé que en el fondo soy yo a quien amas, lo sé porque no te acordaste de tu esposo cuando me besaste – Le advirtió, muy confiado de sus palabras.

Ella giró el rostro, se moría de ganas de decirle lo mucho que lo amaba, de besarlo, pero no podía.

- Deja cerrado cuando salgas - Korra tomó sus pertenencias y se fue del apartamento.


Más tarde.

Korra llegó a su nuevo hogar, una inmensa mansión ubicada en Ciudad República. Caminó rápidamente hacia su habitación, pero no podía imaginar con lo que se iba a encontrar.

- ¿Es enserio?- La castaña miró incrédula a Tarrlok, su marido acostado junto a otra mujer en su cama.

El hombre de largas colas ni siquiera mostró preocupación alguna al notar que su esposa lo había descubierto con su amante.

- ¿Qué esperas Korra?, no puedo esperar toda la vida a que MI ESPOSA – Resaltó – Se quiera acostar conmigo, soy un hombre y tengo necesidades, por suerte Ginger está para eso –

- Tengo una idea, ¿Por qué no me dejas libre y te quedas con tu amante para siempre? –

- ¿Y dejar que te vayas con esa rata? – Refiriéndose a Mako- Jamás, nosotros hicimos un trato –

- Tú lo has dicho, ¡Un trato!, jamás me case contigo porque quería, fue porque tú me chantajeaste –

- Odio las discusiones matrimoniales – Ginger se levantó de la cama y se puso una bata (La cual era de Korra) – Llámame cuando quieras – Besó en la mejilla a Tarrlok y se fue al baño a vestir.

- Que egoísta eres cariño – Tarrlok se levantó de la cama y le tomó la mano - ¿No recuerdas que todo lo que hicimos fue para salvar el patrimonio de tu familia? –

- Es la única razón por la que tuve que hacerlo, pero que te quede claro, ¡Jamás me podría enamorar de alguien como tú! –

¡PLAF!

Una fuerte bofetada del hombre silenció a la castaña.

- ¿Quién demonios te crees?, gracias a mi dinero pudiste recuperar lo que te correspondía de tu familia, ¡Lo que el gobierno quería quitarte porque jamás te lo hubieran dado si fueras la misma huérfana de antes!, accediste a todo lo que te pedí, y sé que aprenderás amarme algún día –

- Lo intenté, y aunque te duela – Korra se acarició su irritada mejilla – Mi corazón siempre le pertenecerá a Mako…-

- ¡Ja, ja, ja!- Se lanzó a reír – Que ingenua eres querida, de seguro el ya encontró otra mujer y tú ya no le importas, de lo contrario ya habría regresado por ti –

Ella guardó silencio, recordando lo que había pasado hace algunas horas con el maestro fuego.

- Tú podrías hacer lo mismo y dejarme en paz –

- Llegaste llorando a mi oficina, que perderías todo, yo solo te quise ayudar y tu accediste…no tenías nada que perder –

- ¡Ya no me interesa!, no quiero seguir con esta mentira y si tengo que renunciar a los terrenos de mi padre que quedaron desamparados tendré que hacerlo –

- Preciosa, sé que estás frustrada, pero solo tienes que esforzarte un poco más y te prometo que todo entre nosotros estará bien - Tarrlok acarició sus labios con uno de sus dedos, deseando besarlos.

- Escucha bien, porque no volveré a repetirlo – Se le acercó – Jamás seré tuya, pase lo que pase – Le dijo en modo desafiante, despertando la ira de su esposo.

El hombre apretó sus puños, aguantando cometer alguna locura, la dejó irse sin decir más nada, envuelto en rabia pensando que solo él podría ganar esta guerra.


En la sede de policía de Ciudad República.

- Es realmente bueno tenerte de vuelta con nosotros Mako - Le recibió su jefa, Lin Beifong, con bastante afecto.

- Para mí es un honor trabajar con ustedes nuevamente –

- Bienvenido – Lo saludó su viejo amigo Hasook.

- Has llegado justo para un caso de gran importancia, necesitamos al mejor personal – Lin le entregó una carpeta.

- ¿De qué se trata?-

- Su nombre es Tarrlok, mis hombres lo han estado investigando un par de meses atrás, fuertes pruebas indican que se trataría de un mafioso que trafica y lucra con venta de sustancias ilícitas-

- No puede ser, él tiene un bar…-

- Cuando hablo de sustancias, me refiero a elementos tóxicos y dañinos, prohibidos en esta región –

- Maldito infeliz, sabía que no había nada bueno en él –

- ¿Lo conoces?- Preguntó la Chief, sorprendida.

- Por supuesto que sí –

- Necesitamos detenerlo, deben ir a su casa para traerlo a la sede y luego se realizará un juicio, todas las pruebas señalan que es culpable, pero el juez tendrá la última palabra –

- Hasook y yo nos encargaremos –

- Enviaré refuerzos para cubrir sus espaldas, en caso de que la cosa se ponga fea-

- Gracias Chief – Dijeron ambos.


Minutos después.

Ambos se fueron en sus motos hacia la casa de Tarrlok, asombrados ante su enorme tamaño y lujosas características. Ahí el maestro fuego pudo apreciar mejor el nuevo hogar de su amada Korra.

Hasook se asomó hacia la puerta y la golpeó cordialmente para no levantar sospechas. Fue atendido de inmediato por una mucama de apariencia mayor, sin entender nada lo dejó pasar.

- ¿Dónde está Tarrlok? – Preguntó seriamente Mako.

- En su oficina – Contestó asustada la pobre anciana.

Los policías acudieron a la escalera para llegar a una enorme sala, al fondo de esta se encontraba el culpable sentado en su escritorio acompañado de dos e intimidantes hombres.

- Hay una orden de arresto contra ti, entrégate por las buenas y nadie saldrá herido – Le advirtió Hasook, en posición de pelea.

Tarrlok no podía creer que Mako ya estaba de regreso.

- ¿Qué diablos haces tú aquí?- Preguntó Tarrlok en un tono agresivo.

- He regresado, ¿Por qué?, ¿Tienes miedo?-

- ¡Se suponía que estarías muy lejos! –

- Eso ya fue, lo que importa es que estás en grabes problemas –

- No creo que mis amigos estén de acuerdo con que me arresten – Tarrlok miró a ambos hombres que permanecían de espalda, al voltear Mako cambió drásticamente su expresión.

- ¡Ustedes fueron los que me atacaron! – El ojidorado apuntó a Zaheer y Ghazan.

- Con que todo fue tan solo un plan de este tipo – Concluyó Hasook.

- Ni piensen que se llevarán a nuestro jefecito – Se interpuso Ghazan.

- No te preocupes, tú puedes acompañarlo en su celda – Se bufó Hasook.

El lugar se llenó de policías, rodeando por completo a Tarrlok y sus dos hombres. Lo sujetaron con las sogas de metal para inmovilizarlo junto a Zaheer y Ghazan.

- A estos dos también llévenselos por atacar a un policía y por ser cómplices de este delincuente – Les indicó Mako a los demás.

- ¿Qué está pasando aquí?- Korra entró asustada al ver tantos policías y encontrar a Mako involucrado.

- ¡Korra! – El pelinegro se acercó hacia ella preocupado.

- ¿Me puedes explicar por qué se están llevando a mi esposo? –

- Su esposo – Le contestó un oficial – tiene cargos por tráfico de sustancias ilícitas, ¿De dónde crees que saca tanto dinero? –

La morena quedó estupefacta.

- Lamento interrumpir, pero tu como su esposa debes declarar y quizás quedar bajo supervisión – Se metió Hasook.

- ¿Bajo supervisión?-

- Si, no sabemos cuál es tu nivel de complicidad hacia él, si no has hecho nada debes quedarte tranquila –

- ¿Es una broma verdad?- Le preguntó Korra a Mako.

- Yo te supervisaré, necesito que seas honesta conmigo – Le respondió el pelinegro.

- Mako, tu sabes que yo jamás confabularía con el…- Le aseguró la castaña.

- No es necesario que me lo digas, yo te creo – El tenía deseos de abrazarla en ese mismo instante, pero debía aguantarse.

- ¿Entonces qué pasará conmigo?-

- Puedes venir a mi casa –

- No, no es buena idea…-

- Vamos Korra, ha pasado mucho tiempo –

- No podría mirar a tu madre a los ojos después de todo…-

- Ella de verdad quiere verte, de alguna u otra forma, fuiste como una hija para mi padre – Apoyó su mano sobre el hombro de la joven – No puedes quedarte aquí ya que los guardias comenzaran la investigación, y has vendido tu departamento…-

- Si –

Hasook los dejó solos.

- Se me ocurrió una idea, mi padre tenía una pequeña casa cerca de la costa. Puedes quedarte ahí si gustas –

- No es necesario que hagas todo esto Mako, yo puedo buscar un lugar…-

- Déjame hacerlo, por favor-

Korra suspiró, no podía seguir mintiéndose a sí misma.

- Iré por Naga y mis cosas…- La morena subió a su habitación a empacar.

Mako la esperó afuera, mientras los demás revisaban cada rincón de la casa para buscar más evidencias. Al rato salió ella con un bolso.

- Súbete –

Korra se acomodó en la moto junto a su mascota para que Mako pudiera arrancar.

Estuvieron en silencio todo el camino, fue un viaje algo largo e incómodo. Ella no parecía preocupada por el arresto de Tarrlok, pero tampoco le agradaba ser relacionada como su cómplice, necesitaba contarle toda la verdad a Mako. Pasaron a dejar a Naga a la casa de Mako, situación de la cual Bolin estaba muy a gusto con Copo de nieve.


Al rato después llegaron a la casa, era pequeña y acogedora. Un grato y tranquilo ambiente comprendían el lugar.

- ¿Te gusta?-

- Si, es muy linda –

- Korra, quiero que seas sincera conmigo – Mako acomodó su bolso para que pudieran conversar.

- ¿Qué quieres saber?-

- ¿Por qué te casaste con Tarrlok?, ¿De verdad lo amas?-

- No podría amarlo, nunca – Resopló ella, nerviosa – Es una larga historia…-

- Te escucho-

- Luego de que partiste, me llegó una correspondencia a mi casa explicándome que mi tío Unalaq se había quedado con todas las propiedades de mi padre, quien sin saber me las dejó a mi nombre, pero él se encargó de que nadie supiera y se adueñó de ellas. Al enterarme traté de pelear contra él pero fue imposible, el hecho de ser una huérfana que vive sola y trabaja de mesera basta para que no te tomen en cuenta, mientras mi tío es un gran empresario –

- ¿Tu tío permitió que te dejaran en hogar de niños?-

- Nunca le importé, luego de que murieron mis padres perdí todo el contacto con mi familia externa, quería recuperar las hermosas tierras que mi padre cuidó con tanto amor pero necesitaba ayuda. Ahí fue cuando Tarrlok se ofreció ayudarme, me propuso matrimonio, de esa forma podría optar a la herencia y quitarle todo a mi tío, fue difícil pero la increíble influencia de Tarrlok logró ganar el juicio, luego de eso pensando que no te volvería a ver, traté de…enamorarme -

- No puedo creer por todo lo que has pasado –

- Estaba desesperada y muy enfadada por todo lo que me había pasado, incluyendo el tema contigo y tu padre, San siempre fue un gran hombre, como mi padrino nunca dejó que nada me faltara y reemplazó a lo que mi tío Unalaq nunca fue –

- ¿Entonces esas tierras te pertenecen?-

- Si, pero el matrimonio debe durar un tiempo prolongado, ya que sospechan que puede haber sido falso o con intenciones sospechosas –

- Korra, yo puedo ayudar, con tal de evitar que sigas siendo la esposa de ese imbécil –

- Gracias, pero debo salir de esto sola…- Se levantó y terminó de ordenar.

- ¿Te podrás quedar sola esta noche?-

- Si, no te preocupes, se cuidarme –

- Era broma, debo quedarme contigo –

Korra lo miró molesta.

- No es momento para bromas ex chico aburrido –

- Ya lo sabes, te dije que no me rendiría contigo –

- Bien como quieras, pero aún estoy casada – La morena le lanzó una almohada – Así que no intentes nada pervertido conmigo –

Mako le mostró una enorme sonrisa, quizás las cosas volverían a ser como antes.

Continuará…


El fin por ahora, pronto publicaré la continuación ya estoy en las últimas con esta historia. Quiero agradecerles como siempre por sus comentarios son realmente motivadores :)

Que tengan un buen día.

¡Saludos! :3