INUYASHA
"!Oh, mi Lord De Las Tierras Del Oeste¿Escuchas mi canto y mi llanto?
Lo haces, pero ya no acudes a mi llamado…ya no soy nada…Mi Lord…
¿Por qué me has abandonado?
¿Porque me has olvidado…?
¿…Porque…?"
By: Tsuki No Youkai
Capítulo 10: Tormentoso Pasado, Parte II
La oscuridad de la noche comenzaba a cubrir las tierras del Oeste extendiéndose cual fúnebre velo. Entendía como se sentía, el dolor en su corazón y la furia, pues él, su propio padre no había estado presente en el fatídico momento del descenso de Unmei pero, debía comprender; no había sido por decisión propia, no era su deseo el continuar con esa guerra; simplemente no podía abandonarla y ceder sus tierras, debía defenderlas pues en un futuro serían para él, su amado hijo.
Su amado hijo…
…Aquel que en ese mismo instante le miraba con profundo odio y desprecio; ¿Por qué había tanto odio? Debía entender que no sólo peleaba por el Oeste, sino por su familia…por él, su hijo.
Pero para Sesshoumaru eso parecía no tener importancia…
Cuan duro era para él estar lejos de su familia por tanto tiempo; el saber que no le había visto crecer como guerrero, como hombre, e incluso, como hijo.
-¿Qué…?- los ojos del joven príncipe se volvieron rojizos, una esmeralda relampagueó en su interior.- ¡Tú…!- ¿Cómo era posible? Su hijo siendo tan joven ¡estaba teniendo un despliegue de poderes demoníacos sorprendente!
-¡…Exijo que mis deseos sean satisfechos!- el joven levanto su mano y sus garras crecieron considerablemente.- !Exijo venganza!
-…Sesshoumaru…- le miró con tristeza.- ¿Una satisfacción dices?
-¡Exactamente!- gruñó.- ¡Ahora mismo!
-…Me niego.- le dio la espalda.- No pienso pelear contigo.
-¿Cómo?- su ira aumentó, aquella aura rojiza comenzaba a quemarle el cuerpo.
-He dicho que no; mi palabra se hará.- comenzó a andar rumbo al palacio, quería ver a Unmei…a su amada esposa.
-¡No pienso obedecerte!- negó con desesperación.- ¡Exijo que mis deseos sean satisfechos!
-¡No!- ante la negativa de su padre, un mayor despliegue de youki (energía demoníaca) surgió del cuerpo de Sesshoumaru; sintió por un momento que se partía en dos, le dolía todo el cuerpo…¡algo le estaba pasando!- ¿Sesshoumaru?- se volvió hacía su hijo, este se estaba transformando por primera vez.- !
-¡No complaceré los deseos de alguien como tú!- negó.- ¡Prefiero morir antes que hacerlo!- dijo antes de que su cráneo se deformase completamente, para después fundirse en una explosión de luz. Cuando InuTaisho pudo apreciar la joven pero imponente figura de su hijo en su forma original gran sorpresa y orgullo le invadieron.
-¿Tanto así quieres matarme?- era sorprendente, tan joven y…era un taiyoukai excepcional sin duda. Digno hijo; digno heredero a las Tierras del Oeste; digno guerrero y sin duda, digno hombre.
Aquel perro de pelaje blanco ladró, pudo vislumbrar en su lomo un pelaje plateado, era idéntico al de él; ese era su hijo, Sesshoumaru del Oeste, era la perfecta unión entre Unmei y él.
Sesshoumaru se arrojó contra él.
-¡Detente!- dijo antes de esquivar uno de sus ataques. Estaba herido pero eso ya no importaba ¡Sesshoumaru quería matarlo, su propio hijo!- ¡Alto he dicho, Sesshoumaru!- no sentía dolor, al menos no físico, no eran más que míseras heridas.
Escuchó el gruñir de su hijo…
Tanto dolor, tanta rabia…
-…Por favor, basta.- además estaba ella, Unmei…había muerto y él no había estado presente, sentía que una gran pena le invadía pero no podía demostrarlo, no debía; tendría que ser fuerte por su hijo, por el Oeste, y por él mismo.
Sesshoumaru abrió las fauces dispuesto a tragárselo. Súbitamente algo le golpeo; saltó unos metros atrás, esperando ver a su nuevo enemigo; lo acabaría, le descuartizaría ¿Quién osaba interrumpir su venganza? Quería saberlo ¡Quien?
-¡Qué demonios crees que haces, Sesshoumaru?- Shiso tenía la mano estirada, de sus dedos un látigo color azul se extendía metros lejos de él.- ¡Me escuchas!- gruñó a su maestro, respondiendo a su pregunta.- ¿Cuándo has logrado transformarte¿Por qué atacas a tu padre¡No seas insensato!-
-Shiso…- InuTaisho le observó con ligera sorpresa.- ¿Es verdad que Unmei?- El guardián del norte negó.
-Lo lamento.- dijo. Una voz chillona se escuchó en el lugar.
-¡No es posible, la Señora!- de entre el cabello de InuTaisho salió la cobarde pulga, Myouga.- ¡Amo Sesshoumaru deténgase por favor, no puede pelear contra su señor padre!- el aludido gruñó con más fuerza, después caminó hacía InuTaisho.- ¡Amo!- la fría mirada que el ahora inu youkai completo le dio le dejo sin habla.
-Déjale, no escuchará.- InuTaisho observó a su hijo seriamente.- Sesshoumaru…¡accederé a tu petición!- su hijo se arrojó con nueva ira. Una luz rojiza rodeó a InuTaisho, que en tan sólo unos instantes se transformó en un gran perro demonio. Su tamaño era superior al de su hijo; su figura era más imponente, sin duda alguna, él era Inu No Taisho del Oeste, uno de los últimos Youkais, uno de aquellos que habían obtenido la supremacía absoluta.
-¡Espera InuTaisho!- Shiso vio a Myouga huir de los cabellos de InuTaisho.
-¡Debemos detenerlos!- advirtió la cobarde pulga. Shiso observó todo en shock, InuTaisho solamente esquivaba los ataques de su hijo, en diversas ocasiones se elevó por los cielos, sabiendo de antemano que su heredero no podría seguirle.
-…- observó que por primera vez en su vida Sesshoumaru flotaba ligeramente, alcanzando con sus quijadas el cuello de su padre.- ¡Sesshoumaru!
-¡OH, logró volar, lo hirió¡Sorprendente!- Myouga exclamó con sorpresa, horror y admiración entremezclados.
-No puedo…- Shiso mordió su labio inferior.-…le prometí a la Señora Unmei protegerle.- Escuchó el aullido de su querido amigo.- Di mi palabra…- negó con tristeza. Observó a InuTaisho golpear a Sesshoumaru con una de sus patas, golpe que libero su cuello de la poderosa mordida de su hijo; entre los dientes de Sesshoumaru piel y carne mezclados con sangre eran evidentes.
InuTaisho pisó el cuello de Sesshoumaru, gruñendo sobre él: lo había sometido dando muestras de cuanto le faltaba para alcanzar su gran poder, de cuan pequeño era a su lado…recordándole que él era su padre y Lord. No lo hacía para humillarle, sino para que diese cuenta de su error, de cuan alto aspiraba a tan corta edad…aún tenía mucho que aprender…
Algo le golpeó con fuerza, arrojándole lejos de Sesshoumaru.
-Grrr…- sorpresa en los ojos del canido de pelaje plateado.
-Grrr…- respondió con fuerza aquel inu youkai de pelaje color café y ojos verdes. Algunos sirvientes estaban ya fuera, observando todo. Hisui llegó en sólo un instante.
-¿Qué?-
-Dama Hisui ¡Lord InuTaisho y el Príncipe Sesshoumaru comenzaron a pelear hace algunos minutos!- le dijo una de las mujeres.
-¿Pero porque?- estaba en shock; ya era demasiado con saber que su Ama y Señora había muerto como para entender lo que se desarrollaba ante sus ojos.- ¡Ese es Shiso!- exclamó con mayor sorpresa ¡podía olerlo!
Sesshoumaru se incorporó lentamente, debilitado por el ataque de su padre. Sus patas temblaban ligeramente. ¡Humillado!
¡…Humillado una vez más!
-¡Shiso alto!- Myouga se sujetaba a la oreja del guardián en su forma original.- ¡El castigo por levantar tu puño contra tú Lord es la muerte, no seas irracional!-
-"¡Cállate Myouga!"- la voz de Shiso se escuchaba bajo el sonido del eco, ese era el poder de Shiso, el antiguo guardián del Norte.
-"…Shiso"- InuTaisho le observaba fríamente.
-"Hace dieciséis años hice una promesa y pienso cumplirla."- InuTaisho comenzó a volver a su forma original.
-Es verdad…- una sonrisa melancólica adornaba el rostro del Lord Youkai del Oeste.- Honor, dignidad y gloria.-
-"Honor, dignidad y gloría."- repitió su amigo, aún en su forma original.
El aún completo Sesshoumaru, corrió hacía InuTaisho ¡no perdonaría a Shiso por haber interrumpido su venganza!
¡Sabía que hubiese sido derrotado por Inu No Taisho del Oeste pero…!
¡…Pero…!
Una poderosa y mortífera embestida…
…las murallas del ala este del palacio se fraccionaron. El blanco cachorro perdió su transformación lentamente hasta volver a ser aquel joven príncipe de mirada serena…
Ya no más.
Sus ojos se opacaron paulatinamente; aquella serena mirada se tornó en una impasible, una que a pesar de los siglos continuó adornando su rostro…
Ojos como gemas incrustadas en nácar.
Un gesto de dolor escapó de su control al mismo tiempo que el vital liquido carmesí salía abruptamente por su boca en pago de aquel cruento golpe que Shiso le había propiciado… y no sólo eso…
¡Que patético!
…Que débil…
…Una solitaria lágrima escapó para deslizarse suavemente por su mejilla y caer…
Después sólo sintió su cuerpo desprenderse de la muralla, se sentía pesado; había recibido más heridas de las que creía… Había sido InuTaisho, Lord del Oeste, su Lord y padre quien le había herido y… derrotado…
La vía a la Conquista Suprema que te ha guiado…
¡Muéstramelo, quiero obtener el poder!
…Quiero derrotarte…
Golpeó la tierra secamente. Escuchó a Hisui llamarle antes de cerrar sus ojos lentamente.
-Perdóname madre…-sonrió con amargura.- No pude…vengarte.
…Este réquiem, la música de los caídos…
…Esta carta de amor que es para nadie…
-¡Maldito!- Hisui se acercó a Shiso, este comenzó a regresar a su forma original.- ¡Maldito seas!- el youkai frente a ella regresó completamente a su forma humana, su rostro no mostraba emoción alguna, no deseaba que supiesen lo que sentía.
-…- InuTaisho se acercó a Shiso.
-Calla Hisui, no ha sido fácil para mi…- El inu youkai de ojos verdes sintió la fuerza de Hisui en su propio cuerpo. Se encontró en tan sólo un instante en el piso.
-No te perdonaré.- lagrimas de rabia perlaron su rostro.- Te juró que pagarás haberle lastimado…no sólo tú.- observó a InuTaisho.- Si la vida he de perder, al menos deseo decir mis últimas palabras…- dijo con furia; ya sabía la pena por levantar el puño contra su Lord.-…Desapareced insensibles ¡su estúpido orgullo no les permitió ver nada!- negó furiosa al ver que InuTaisho pretendía hablar.- ¡Desapareced!- corrió hacía donde Sesshoumaru estaba, algunos guardias intentaron detenerle.- ¡Tomarán mi vida después!- estos no se movieron. Los ojos de Hisui resplandecieron.- No se interpongan en mi camino…- InuTaisho ordenó que le dejaran libre.
Dos días y tres noches pasaron, Sesshoumaru, príncipe del Oeste continuaba inconciente. Unmei, la amada Señora del Oeste había sido cremada según la tradición, sus restos descansaban bajo uno de los cerezos del palacio; ese había sido el deseo de la Gran Señora.
Hisui observaba al taiyoukai; a pesar de estar inconciente, la expresión de este ya no era serena, sino fría e indiferente.
-Mi pequeño…- le miró con tristeza.- ¿Cómo pudo hacerte algo así?- recordó con pena la embestida que Shiso, aquel guardián del norte que había prometido a la señora Unmei proteger a Sesshoumaru…había sido el causante de semejante daño.- Brutal…inconcebible…imperdonable…- sin que fuese su deseo calidas lagrimas llegaron hasta el pálido rostro del príncipe.- No sabía que él fuese así, no le había visto pelear. Jamás creí que se atrevería a herirte.- recargó su cabeza contra la pared.- Mi Gran Señora, he cometido un enorme error, no debí entregar mi corazón a un youkai como ese.- poco a poco el sueño comenzó a invadirle, cerró sus ojos.- Te amo tanto Sesshoumaru, te quiero como hijo propio…mi pequeño príncipe…- sintió una mano rozar su mejilla, abrió lentamente los ojos, ya había luz solar en la habitación…¿acaso había dormido toda la noche?-…-
-No debes esforzarte tanto,- ofreció a la youkai una taza con té.
-…Shiso, fuera de aquí.- rechazó la taza y volvió el rostro.
-…No puedes echarme, estoy preocupado por él.-
-Preocúpate fuera de mi presencia. Ya Sesshoumaru decidirá si quiere verte o no.-
-Hisui, si él hubiese continuado la autoridad de InuTaisho quedaría en juego y su gobierno…-
-¡No me importa!- arrojó a la cara del guardián el té. Shiso abrió los ojos desmedidamente.- ¡Mira lo que le has hecho!- señaló al príncipe- ¡La única persona a la que él ha admirado siempre le defraudo cuando más lo necesitaba!- cubrió su rostro, llorando con desesperación.- ¡Si no estaba preparado para criar una familia entonces no debió tenerla!- el guardián le observó con nostalgia.- ¿O no has sido tú realmente el padre de Sesshoumaru todos estos años?- Shiso desvió la mirada.- ¿No es así?-
-¿Quién soy yo para juzgar?-
-¿Cómo puedes decir algo así?-
-No soy nadie, como dijo Sesshoumaru.- sonrió con tristeza.- Yo no puedo decir quien es buen o mal padre, yo mismo no se como seré con Tsuzuki.- Hisui miró al piso.- Nadie nos enseña a ser padres Hisui.-
-¿…No es obvio acaso…el dolor de un hijo al no ver a su padre en meses…?- suspiró.- ¿El dolor que siente al verse sólo?-
-Él no está sólo…-
-Explícale eso, inténtalo. Te dirá que "No me importa si está o no", o simplemente dirá "Tiene obligaciones que cumplir con el Oeste"; Sesshoumaru ha ocultado esa pena y furia que siente por su padre para mantener así tranquilos a los demás…pero ni Unmei, ni tampoco yo le creíamos. Siempre supimos cuanto admiraba a InuTaisho y el gran orgullo que sentía al saberse hijo de un Ultimo Youkai; además de pertenecer a la realeza…-
-Le dio importancia a cosas que simplemente no…-
-Así fue como él entendió su relación con su padre.-
-Que estupidez.- observó al taiyoukai; la venda en su cabeza estaba ligeramente teñida de carmín.- No puedes amar a alguien por lo que simboliza ante los demás.-
-No puedes amar a alguien que no conoces.- Shiso asintió.- Tanto mi Príncipe como Lord InuTaisho…han cometido demasiados errores.-
-Esta conversación puede constarnos la vida.- sonrió.-
-…Que así sea entonces.- Shiso limpió con sus dedos las lágrimas de Hisui.- No me toques.- desvió el rostro. El guardián se sorprendió ante la reacción de la youkai.- N-no me gusta que me toquen.-
-…A veces pienso que no te agrado ni un poco.- dijo ligeramente molesto.- Sabes, estoy casado; ya deje mi vida de libertinaje. No tengo ninguna intención contigo que no sea la de amistad.- el rostro afable de Hisui se volvió frío.
-Eso ya lo sé.- se incorporó lentamente.-
-¿Ahora qué te pasa?-
"¿Le dirás a Shiso al menos sobre tus sentimientos?"
-No me pasa nada Shiso.- apretó su puño con fuerza.- Sólo estoy nerviosa por Sesshoumaru…-
"Jamás."
-¿Estás segura?- se incorporó lentamente.- No tienes buen aspecto…- Hisui sonrió con burla.- Lo digo en serio, eres una youkai hermosa y créeme, hoy te ves terrible.-
"¿Con que propósito?"
"-Con el de liberar tu corazón de esa carga…"
"No, él tiene a su esposa y a su hijo Tsuzuki.- suspiró.- ¿Cómo decirle a tan sólo tres meses del nacimiento de su hijo, que me enamoré de él?"
-Eres un tonto.- golpeó suavemente la frente del inu youkai.- Siempre dices sandeces.-
-¡Ja! Y luego me reclamas a mí que Sesshoumaru diga palabras agresivas.-
-Oh…cállate.- sujeto su frente con fuerza.- Mhm…- se quejó.-
-Ve a dormir, yo cuidaré de él.-
-Definitivamente: No.-
-Que mujer tan terca.-
-Que ser tan irrespetuoso, petulante y molesto. Sal ya.- dijo bostezando.-
-…Mhm…-
Habían pasado ya tres días más y Sesshoumaru continuaba inconciente. Hisui cuidaba de él, como siempre, asegurándose en proteger la promesa hecha a Unmei y en velar la paz del príncipe, al cual le tenía un cariño maternal infranqueable e indestructible.
El viento acariciaba las hojas con suavidad y delicadeza, era una noche tranquila. Podía escuchar las cigarras cantar con fuerza.
-…Kimi wo Kimi wo aishiteru…Kokoro de mitsumete iru…- cantaba suavemente.- Kimi wo Kimi wo shinjiteru…(1)-
-…Que belleza…- Hisui se detuvo, volvió el rostro suavemente. El Inu youkai abrió los ojos lentamente.-
-¡Sesshoumaru!- sonrió con dulzura.- ¿Cómo te sientes¿te duele algo?-
-¿…Quién eres?- el rostro de Hisui mostró incertidumbre. Sesshoumaru la miraba con serenidad.
-¿Q-quién soy?-
-…-
-No me digas eso.- dijo con angustia.- No me digas que no me recuerdas…- tocó su pecho.-…Soy Hisui, me conoces desde que naciste ¡yo misma te vi crecer!-
-¿Hisui dices?- suspiró.- No…no estoy seguro de conocerte.-
-¡Pero que dices?- negó rápidamente.- Seguramente ha sido el golpe, seguro pronto estarás bien.- sonrió.- ¿No crees, Sesshoumaru?-
-…El Oeste…- le miró fríamente.- Yo soy…Sesshoumaru del Oeste.- Hisui tomó su mano y asintió.- ¿…Dónde…dónde esta mi madre, Hisui?- ¡ah, por fin le recordaba!
-Tu…¿tu madre?- tragó saliva.- Ella…falleció.-
-¿Muerta?- dijo sin emoción alguna en su rostro.- ¿Cuándo?-
-…- No lo entendía, recordaba ser el príncipe del Oeste pero ¿había olvidado todo acerca de su madre? Y que había con InuTaisho ¿lo habría olvidado también?- …Bueno…-
-¿Cómo sigue Hisui?- Shiso entró a la habitación.- InuTaisho vendrá en un momen…- observó a su príncipe sentarse en el futón.- …Sesshoumaru.- sonrió.-
-…- el taiyoukai le miraba sin expresión alguna. La expresión de Shiso cambió por una melancólica. Seguramente…seguramente su príncipe no había olvidado aquel golpe y estaba furioso…tal vez, aquel "cariño" que logró obtener de Sesshoumaru se había perdido para siempre, después de todo, su príncipe era un joven arrogante y orgulloso.
-Shiso…- Hisui le llamó.- Hace un momento despertó pero…no me reconoció al instante.-
-¿Qué?-
-Sí. Tuve que explicarle quien era y…-
-…Habla Hisui.- Sesshoumaru ordenó.- ¿Quién es esta persona? Y ¿Por qué estoy herido?- preguntó al percatarse de las vendas con sangre e incluso, de su propio olor el cual se mezclaba con el aroma a muerte.
-Es Shiso, Sesshoumaru; es un guardián.-
-¿Guardián?- sonrió con arrogancia.- Gran trabajo entonces.- desamarró la venda de su cabeza. Shiso le miró seriamente.- No tiene rasguño alguno…- se incorporó lentamente.- ¿Realmente eres un guardián?- dijo con desprecio.- No eres exactamente confiable.-
-No soy tu guardián.- dijo fríamente. Se paró frente a él, cara a cara. Entonces era verdad, no recordaba.- Soy el antiguo guardián de la frontera Norte de las Tierras del Oeste. Actualmente soy quien guía la guardia del Palacio Imperial.-
-¿Dime entonces, quien osó poner una mano sobre mí?- caminó hacía una ventana.-
-…-
-Esto…Sesshoumaru…- ¿Qué hacía? Si su pequeño no recordaba a Shiso sería capaz de recriminar cosas de manera injusta…o…bien, no era del todo injusto pero, pero…- ¿Quieres comer algo?-
-…Contesta.- ignoró a la youkai.
-Fui yo.- Sesshoumaru se volvió ligeramente sorprendido.- Perdiste el control.-
-¡Como te atreves!- gruñó ligeramente.- ¡Te ma…!- sus ojos se abrieron de sobremanera…había un olor en el ambiente, muy similar al suyo. Miró hacía la puerta.-…-
-"InuTaisho"- Shiso observó la puerta con seriedad.- "Podría intentar pelear con él nuevamente…debo estar preparado…"- sus uñas crecieron.
La puerta se abrió lentamente, dando pasó a un hombre de gran belleza; llevaba el cabello sujetado y vestía una haoiri (1) y una hakama azul oscuro; sobre su pecho, específicamente donde radica el corazón, llevaba bordada una luna en hilo de plata.
-…Veo que has despertado.- camino lentamente, su cuello estaba vendado y la herida parecía ser grande, pues la venda se perdía más allá de lo que el haoiri permitía ver.
-…-
-Lord InuTaisho…- Hisui se acercó.
-Dime.-
-…Parece ser que, Sesshoumaru no…no nos recuerda.-
-¿Cómo dices?- incluso su hijo había hecho propias algunas sus frases; era el precio a pagar por admirar a alguien…era una lástima, que toda esa admiración y respeto se hubiese transformado en odio y desprecio.
-…InuTaisho.- se escuchó la suave voz de su hijo. -…Lord InuTaisho.- repitió.- Puedo suponer entonces¿qué usted es mi padre?- el Señor de las Tierras del Oeste le miró con nostalgia.
-Lo soy.- Sesshoumaru no dijo nada más.- ¿No recuerdas nada de mí?-
-…Un último youkai.- dijo fríamente.- El Señor de las tierras del Oeste ha llegado a la última evolución youkai; Inu No Taisho del Oeste es uno de los últimos youkais, uno de los que han obtenido el poder de la supremacía absoluta.- las doradas pupilas de InuTaisho evidenciaban un gran vacío. Para su hijo, no era nada más que su Lord.- Un Inu youkai puro…- el frío rostro de Sesshoumaru cambió abruptamente a uno sorprendido.- Hisui…- la mujer le miró.- ¿Soy un youkai puro?- su padre y Shiso se sorprendieron ante la pregunta.
-Lo eres.- dijo suavemente.- ¿Cuántas veces más preguntarás lo mismo?- se acercó.- Tu Señor Padre es el Líder de los Inu Youkai del Oeste y tu madre era la Señora de los Youkais de la Luna.- Sesshoumaru miró el piso un momento antes de voltear hacía la ventana.-
-…Sangre pura…- dijo antes de cerrar sus ojos, tratando de recordar.-
-¡Amo Sesshoumaru!- sintió un piquete en la mejilla, dio una mirada al insecto; una fría y temible mirada.- ¿Y-ya esta bien?- brincó.
-¿…Tú eres?-
-Ay Amo, no juegue conmigo.- brincó con alegría.- ¡Pero si quiere podemos jugar después!-
-…- ¿Jugar había dicho?-…Insolente.- alzó su mano de donde salió veneno.-
-¡Espera!- Shiso le movió antes de que asesinará a la pulga, la cual había caído inconciente; era una suerte que Myouga tuviera sangre de demonio en sus venas.
-Shiso…- dijo antes de antes de atravesar el hombro del youkai con su mano derecha, sus garras habían traspasado la armadura del guardián con gran facilidad.
-Agh…- tomó el brazo derecho de Sesshoumaru, el cual tenía dentro de su cuerpo.- No sabía…que hubieses desarrollado tu velocidad tan rápido.- InuTaisho y Hisui no habían podido apreciar lo que había pasado, pero el olor a sangre se los permitió saber.
-¡Qué?- Hisui corrió hacia ellos.- Basta…¡suéltalo Sesshoumaru!- el príncipe le dio una mirada fría, alzó su mano izquierda.-
-Doka… (3)-
-¡No te atrevas!- La imponente voz de InuTaisho resonó.- Sesshoumaru.- el príncipe bajo la mano y observó duramente a su padre.- ¿Shiso, como estás?-
-G-genial…¡Agh!- sintió la mano de Sesshoumaru salir de su cuerpo, había sido muy doloroso, su príncipe había lastimado uno de los tantos puntos de dolor que todo cuerpo posee. Lo había hecho adrede, tal vez había olvidado quien era pero…recordaba como torturar…y matar.
Sintió su sangre, caliente como era, bajar por su brazo y abdomen hasta que por fin comenzaron a caer gotas en el piso, impregnándolo.
-Vamos Shiso, te ayudaré.- Hisui se acercó al guardián pero el brazo izquierdo de Sesshoumaru se interpuso en su camino.-
-No te le acerques.- dijo fríamente. InuTaisho le observaba con atención; no era propio de su hijo hablarle a Hisui con tanta arrogancia.
-¡Pero…!-
-No sé que fue lo que ocurrió pero, Shiso, antiguo guardián del Norte.- el aludido le miró detenidamente.- Por alguna razón…deseaba ver tu rostro expresando dolor.- le miró con superioridad.- Cuando recuerde el porque, tú y yo terminaremos con esto.-
-Que así sea, príncipe Sesshoumaru.- dijo sin emoción alguna. Sesshoumaru había herido su cuerpo, le había hecho sentir ese dolor... sólo para satisfacer sus deseos de venganza; su inconciente no perdonaría que le hubiese detenido cuando pretendía atacar a InuTaisho.
-No terminarás nada.- InuTaisho se acercó y le miró de forma impasible.- ¿Por qué le has atacado?-
-"¿Por qué?"- sonrió con frialdad.- Ya lo he dicho, no lo recuerdo; simplemente, quise hacerlo.- InuTaisho gruñó.- ¿Es deseo de Lord Inu No Taisho que me disculpe?- dijo con arrogancia.
InuTaisho sintió pena por su hijo, debía aceptarlo…si ese era el Sesshoumaru que tenía por hijo, entonces había fracasado completamente como padre.
Por supuesto que lo haría disculparse¡no habría marcha atrás!
…Pero…Sesshoumaru le llamaba por su título de Gobernante; no era "padre" o "InuTaisho"…solamente Lord Inu No Taisho, el señor de las Tierras e inu youkai del Oeste.
-No es necesario.- negó Shiso.- InuTaisho…- ya sabía lo que estaba pensando, no en balde eran amigos, viejos, muy viejos amigos.
-…Como quieras.- InuTaisho le miró con duda.
-Te lo agradezco.- sujetó con fuerza la herida. No haría que Sesshoumaru se humillará; para él, esa herida sería el recordatorio de que Sesshoumaru tomaría venganza como pago a su "traición".
Una estación más recorrió el Oeste; cuatro meses de incertidumbre y desconocimiento: cuatro meses de profunda soledad y nostalgia; cuatro meses…y sólo cruzar palabras.
Era evidente que ni siquiera él, InuTaisho, sabía tratar con su hijo; solamente Hisui, A-Un y Myouga lograban que el príncipe hablara sin ese toque de desprecio en su voz; solamente ellos lograban que su joven hijo conversará, manteniendo vivo el recuerdo de su voz, la cual escuchaba en tan contadas ocasiones.
Que gran acierto…que gran error…
Había protegido sus tierras, aquellas que serían para su querido hijo…pero también había descuidado a su familia…No podía simplemente dejar todo a la deriva; el precio de ser un gran Señor había sido tan alto. Primero Unmei, ahora Sesshoumaru.
Jamás se consideró fuerte, jamás se consideró débil; era como todo ser vivo, tenía alguien a quien proteger, su mayor debilidad…su mayor fuente de poder.
Cuando existe alguien a quien proteger las debilidades son pocas, tal vez no se tenga la fuerza pero, existirá esa tenacidad, esa entrega a ese "algo"; aquello que amamos nos hace débiles…y si logramos vivir con esas debilidades, si logramos superarlas, entonces llegaremos a la Supremacía Absoluta.
El poder no radica sólo en la espada y el puño…sino en la perseverancia de nuestro propio espíritu…
-Bien, me voy.- InuTaisho sujeto a su cintura la Tenseiga y la Tetsusaiga.- Detendré al ejercito de humanos, en dos días volveré a mas tardar.-
-Tú mismo has dicho que no se subestime a los humanos.- dijo Shiso.- Es un gran ejército; te acompañaré.-
-No, recuerda que tú cuidas del Palacio.-
-El príncipe Sesshoumaru puede hacerlo.- movió su cabeza a los costados, sus huesos se acomodaron provocando un ligero tronido.
-…Yo iré con Lord Inu No Taisho.- Sesshoumaru apareció de entre las sombras.-
-¿Qué?- Shiso dio una fría mirada a InuTaisho.
-Sesshoumaru, jamás he dicho que tú…-
-Un día bastará para volver a Palacio si le acompañó.- caminó hacía ellos. InuTaisho notó un ligero olor a lirios en las ropas de Sesshoumaru.-
-¿Has ido al cerezo donde tu madre descansa?- preguntó con alegría.
-…Si.- un toque de nostalgia quiso escapar en su voz.- Hisui me dijo que los lirios eran sus flores preferidas.- desvió la mirada.-
-Es difícil encontrar lirios en esta época del año.- InuTaisho sonrió.- Me provoca una gran dicha que los hayas buscado para ella.- su hijo no dijo nada.- Debe sentirse orgullosa de ti.-
-…Con la muerte todo acaba.- dijo fríamente.- Por tanto, dudo que sienta algo en este momento.- InuTaisho evidentemente se sorprendió. Shiso negó. Era la primera vez que Sesshoumaru decía algo acerca de su madre desde que había perdido parte de la memoria y…solamente había hablado de ella para llamarla "muerta"; para él era algo inexistente, intangible…indiferente.
-¡Guarda respeto a la memoria de tu madre!- recalcó el Lord.
-Guardo respeto a su memoria, mi Lord; pero nada siento por algo ya inexistente.- InuTaisho le miró con frialdad.- Estoy seguro que amé a mi madre, pero ella ya no está en este mundo, así que prefiero dejarle descansar en paz.- Shiso le miraba incrédulo.
-Príncipe, de cualquier manera, estamos en guerra y…-
-Shiso, la guerra pronto terminará¿cuántos frentes quedan en pie?- sonrió.- ¿Ocho¿Siete?-
-…Siete.- contestó InuTaisho.
-¿Humanos todos?-
-…Uno de ellos es youkai.-
-Los youkais con peor manejo militar que Lord Ritzuko(4) ha enviado- dijo con orgullo.- ¿De algo semejante se preocupa Lord Inu No taisho?-
-Ningún enemigo se debe tomar a la ligera Sesshoumaru.-
-Entonces…- caminó hacía él y una vez que estuvo a su lado le dijo suavemente.- Permítele a tu hijo usar la Tetsusaiga.- InuTaisho le miró de reojo.- Y mañana mismo tendrás la cabeza de los dirigentes de estos ejércitos a los cuales respetas.- El Lord del Oeste no respondió.-
-No sabes como es el campo de batalla, nunca has estado en una gran pelea Sesshoumaru.- su hijo comenzó a andar.
-¿…Cuando partiremos?- preguntó Sesshoumaru.
-En dos horas, prepárate.- vio a su hijo asentir y salir por la estancia con tal gracia y silencio…un espectro, eso parecía ser.
-¿No quieres llevarlo contigo?- Preguntó Shiso una vez que el príncipe desapareció.-
-Podrían herirlo.- tomó la tenseiga con suavidad.- Incluso matarlo.- apretó la katana.
-Estás en un error.- Shiso colocó una mano sobre su armadura, bajo la cual estaba la cicatriz que había quedado en él tras el ataque de Sesshoumaru.- En realidad…creo que debes preocuparte por los humanos, si es que quieres salvar alguno.-
-Bastará con eliminar a su dirigente y sus capitanes principales.- dijo seriamente.- Confiaré en tus palabras; confiaré en que mi hijo puede protegerse por si mismo, porque yo no podré cuidarle durante toda la batalla.- Shiso negó.-
-Permíteme ir.- InuTaisho asintió.
-Terminaremos con esto más rápido si nos acompañas...pero el Palacio.-
-Estará bien.- sonrió.- Tus hombres te son leales, relájate un poco por favor.- InuTaisho negó suavemente.
-¿Viste la mirada de mi hijo?-
-Desde que la Señora murió su mirada comenzó a cambiar.-
-Es la misma mirada que tenía cuando me exigió una satisfacción.- InuTaisho mantuvo su mano en la poderosa Colmillo Sagrado.- Quería la Tetsusaiga…-
-Amigo mío, tu sabes que Sesshoumaru siempre ha querido aprender a usarla…-
-Precisamente…-
-¿Qué quieres decir con eso?- dudó.
-¿Por qué quería una espada que no sabe usar?- los ojos de Shiso se abrieron con gran sorpresa.
-E-entonces él…-
-Ya ha descubierto el secreto de la Tetsusaiga; es capaz de ver el Kaze No Kizu.- apretó la Tenseiga con fuerza. Sus pupilas se dilataron, creando unos ojos gatunos.- "¿Qué estás planeando Sesshoumaru?"-
-"¿…Acaso piensas usar la técnica de tu padre en él…? No…no es propio de ti cometer esos errores…¿entonces para que quieres tan poderosa espada?"-
La vía a la Conquista Suprema que te ha guiado…
¡Muéstramelo, quiero obtener el poder!
…Quiero derrotarte…
-¡Mi Lord!- uno de los tantos guardias del Palacio abrió las puertas de forma abrupta, le rodearon otros youkais, le harán pagar su atrevimiento.- ¡Es el Príncipe Sesshoumaru!- toda la guardia se detuvo; InuTaisho le miró de forma fría.
-¿Qué ocurrió?- caminó hacía el guardia.- Habla ya.- una chispa roja resplandeció en sus ambarinos ojos.
-¡El príncipe tomó a A-Un y salió del palacio!-
-¡Que!- Sujeto al soldado por el cuello.- ¿Cómo pudieron permitirle la salida?-
-¡Preparadse para la batalla!- Shiso ordenó.- ¡Muévanse!-
-¡Si!- los guardias salieron del lugar.
-¿Quién más le acompañaba?- los ojos de InuTaisho se estaban tornando rojos.
-N-nadie mi Lord…- tragó saliva.- Le preguntamos a donde iba y él dijo: "En busca de la supremacía absoluta".- InuTaisho soltó al youkai y salió del palacio a toda velocidad, Shiso le seguía.
-¡Sino lo matan yo mismo lo haré!- InuTaisho cruzó las murallas que protegían al Palacio para después transformarse en una espera de luz. Shiso voló a gran velocidad, dejando una nube de polvo brillante como única evidencia de su presencia.
Sobre A-Un un joven de cabellos blanquecinos les observaba con suma tranquilidad. La tierra se encontraba rojiza, no sólo por sangre, sino por el paso de carretas y seres; todo lo que había sido verde había sido arrancado.
…Lo puro se ensucia, lo sucio se purifica…
…Lo bueno se vuelve malo, lo malo se vuelve bueno…
-Escoria…- dijo. A y Un se volvieron a verle.- Díganme A y Un¿no les es emocionante?- el dragón gruñó.- Venganza…- sus ojos perdieron brilló.- La Supremacía Absoluta, cuando la tenga, podré ser tan poderoso y glorioso como mi padre.- sonrió.- A y Un… - las cabezas permitieron que su joven amo retirase los bozales de ellos.- Por la supremacía…- observó al ejercito humano.- y el poder absoluto…- el dragón alzo el vuelo, dirigiéndose a la batalla.
Andaban con orgullo, eran uno de los más poderosos ejércitos, habían derrotado a tantos ¡eran poderosos!
…entre los humanos, claro esta.
-¡General, alguien se acerca!- gritó un soldado.- ¡Y viene a gran velocidad!-
-¿Qué diablos…?- un hombre de gran complexión vislumbro desde su caballo la figura de un joven vestido de blanco.- ¡Es un solo hombre!- se mofó.- Viene a una muerte segura.- alzó su espada.- ¡Arqueros estén listos!- dos hileras de hombres se detuvieron.
A menos de veinte metros A y Un pararon.- No repetiré esto…- Sesshoumaru les miró con frialdad.- Salgan de estas tierras o perderán la vida.- los humanos comenzaron a carcajearse.
-¡No digas estupideces mocoso!- gritó el hombre de gran complexión.-
-…- Sesshoumaru sonrió ligeramente.- ¿Cómo dices, humano?- el hombre dejo de reírse.
-¿Humano…?- sujetó con fuerza su espada.- Tu eres…un youkai.- le miró con furia.- Una repugnante bestia.-
-¿Bestia osas denominarme?- alzó su mano, dos de sus uñas resplandecieron.-
-¡Mátenlo!- ordenó al tiempo que se arrojaba contra él, espada en mano y un valiente corcel como compañero.
-Ja.- con una de sus manos acarició las escamas de A-Un.- Adelante.- el dragón gruñó, se elevó unos metros del suelo.
-¡FUEGO!- una lluvia de flechas cubrió el cielo, todas en dirección de un sólo enemigo. Sesshoumaru hizo un ligero movimiento con su mano, un látigo dorado surgió y después sólo movió su muñeca, un espiral de luz se formó alrededor de él. Cada flecha fue partida en dos.- ¡IMPOSIBLE!- un sudor frío recorrió su cuerpo ¡ese mocoso…!
-¡Dicen que estas tierras pertenecen a un youkai de cabello plateado Señor!- gritó uno de los hombres. Algunos comenzaron a huir.
-¡Quieres decir que este mocoso…!- Sesshoumaru ordenó a A-Un descender.- ¡Eso es mentira!-
-A y Un…eliminen a los que quieran huir.- el dragón alzó el vuelo para perseguir a esos humanos; a todo el que alcanzaba le mordía o descuartizaba con el filo de su cola.- Os lo advertí, no volveré a ser tan magnánimo como para permitirles huir…-
-¡Maldito gusano!- el general se arrojó contra él: sus hombres recuperaron el valor y decidieron seguirle.- ¡No permitiré que un maldito youkai se diga dueño de esto!- Sesshoumaru movió su mano suavemente, un haz de luz se mostró, pero no dieron importancia al mismo.- ¡TÚ NO PUEDES SER DUEÑO DE ESTO, NO TIENES EL PODER!- los ojos de Sesshoumaru resplandecieron.
-Grrr…-
…Poder…
-¡MUERE!-
-…El único Lord del Oeste es Inu No Taisho.- corrió hacía los humanos, con ágiles y veloces movimientos comenzó a cortar uno por uno, solamente se escuchaban los gritos de los hombres y el continuo correr de la sangre; comenzaba a sentir nauseas. Que desagradable aroma.
Sesshoumaru y A-Un realizaban un gran trabajo eliminando a sus enemigos, arrancándoles su último aliento. Súbitamente una flecha hizo una cortadura en la mejilla del futuro Lord del Oeste. El taiyoukai se volvió al humano que lo había atacado y comenzó a caminar hacía él…¿Cómo había osado?
¡Lo mataría!
Entonces el general aprovechó la distracción del joven Sesshoumaru para atacarle.
-¡Muere!- el taiyoukai se volvió rápidamente.
-Cobarde…- desvió la espada con sus garras.-…Sólo los cobardes atacan por la espalda…- dijo molesto.
-¡Cállate!-
-¡Que patético, esperaba más de un general!- humano o youkai, no importaba; a los enemigos no se les debe subestimar.
Súbitamente algo le golpeó, arrojándole metros lejos del humano. Se incorporó rápidamente ¡ese había sido un youkai, no le engañaban; esa había sido fuerza sobrehumana!
-Con que tenemos a nada más ni nada menos que el hijo de InuTaisho.- dijo el youkai, su figura era la de un animal hibrido, una mezcla entre rata y liebre.- ¿Cómo rechazar lo que se ha puesto en bandeja de plata?-
-¿Quién eres?-
-Soy el general Nagase.- sonrió.- Servía a Lord Ritzuko.- Sesshoumaru sonrió.
-Y ahora que tu Lord ha muerto ¿no tienes en que ocuparte¿por esa razón vienes a interrumpir mi pelea?- el youkai se arrojó contra él.- ¡Dokkasou!- el youkai le esquivó y atacó con sus patas. Sesshoumaru esquivó el ataque por algunos centímetros…o eso había pensado; estaba sorprendido por lo que había pasado…estaba a más de treinta metros lejos del youkai.- "¿Cómo llegué hasta aquí?"
"No sabía…que hubieses desarrollado tu velocidad tan rápido."
…El deseo por conservar la vida es incontrolable…
…Es un Instinto…
Ese simple instante de distracción fue suficiente para que el youkai Nagase le atacara; Sesshoumaru se vio en el piso, había recibido un fuerte impacto.
Nagase le tomó el cuello, dispuesto a estrangularlo.
-Dime¿crees que a tu padre le importe perder a su hijo? He escuchado que le agradan en demasía los humanos…por simple curiosidad ¿es verdad eso?- Sesshoumaru sonrió con arrogancia.-
-…No tengo porque responderte.- un extraño aroma les rodeo.- Patético youkai.-
-¡Ahora verás…!- estaba exasperado ¡el hijo de InuTaisho le era despreciable!-…- con terror, se percató que no podía moverse.-
-Dokumukou (3).- tomó la mano del youkai para quitársela del cuello y así obtener la victoria.- Hasta nun…- saltó, una flecha más.-…Humano.- el general había disparado a Sesshoumaru, confiado en herirle.- Ja, Tú deseo por alcanzar la muerte…yo lo haré realidad.- caminó hacía el general; el hombre mostró un rostro lleno de terror ¡entre el youkai y el dragón habían acabado con casi la mitad de su ejercito y los demás estaban huyendo!
¡C-cobardes!
Tomó su espada y con furia se dispuso a pelear con Sesshoumaru.
-¡MALDITO DEMONIO!- Sesshoumaru, que estaba empezando a descubrir la velocidad de la que era dueño le esquivaba con excesiva facilidad.- ¡MUERE!-
-Insolente.- Sesshoumaru abrió la palma de su mano sobre la cara del humano. Una nube de color verde se observó por un instante. Algunos soldados se detuvieron pero pronto comenzaron a correr nuevamente, gritando llenos de pánico "¡El youkai ha derrotado al general!". El príncipe del Oeste se irguió arrogantemente, era sin duda, el hijo de un Último Youkai; el heredero taiyoukai al gobierno de las tierras del Oeste.
Escuchó a A-Un gruñir, se volvió para observar el motivo y sintió el filo de los dientes de Nagase.
-Imbécil…- un látigo dorado comenzó a surgir de su mano derecha. Cuando se disponía a atacar sintió que varias flechas cortaban su piel. Dio la espalda al youkai y lanzó su látigo contra los humanos, arranándoles la vida como recompensa a su atrevimiento.
Un olor característico en el ambiente, el sonido de las corrientes de aire chocando unas con otras…aquella extraña sensación; aquel miedo que experimentaba cada vez que sentía la presencia de ese ataque; aquella mortal técnica….aquel poder oculto en una de las espadas de su padre…
-¡KAZE NO KIZU!- se volvió rápidamente. Sentía sus músculos contraerse ante aquella extraña sensación de poder y debilidad…Ese era el motivo, ese gran poder…esa presencia que su padre imponía. No lo entendía era como si quisiera superarlo desesperadamente…¿Por qué?- ¡Sesshoumaru!- recordó el campo de batalla y aquel youkai que había intentado atacarle…
Un poderoso puño golpeó su rostro; sintió la tierra bajo sus manos y el polvo en su cabello y ropajes. Observó detenidamente a su padre, el cual le miraba con evidente furia.
-Sesshoumaru ¿Por qué me desobedeciste?- el príncipe se incorporó.
-Salí antes de lo planeado, eso es todo.-
-Pudo costarte la vida.- negó después de unos segundos.- Estoy equivocado tal vez pero, pudieron herirte gravemente.-
-Las heridas sanan padre.-
-No todas lograr cicatrizar correctamente; algunas pueden costarte el cuerpo mismo…-
-También la muerte, pero como dije, la muerte es el fin. Una vez muerto, eso ya no importa.- observó el efecto que había tenido el ataque de su padre; la tierra estaba fraccionada y un largo canal se abría paso a lo largo del terreno.
-Aquellos que conservamos la vida sentimos dolor por los seres queridos que perdemos Sesshoumaru.- el taiyoukai colocó una mano sobre el hombro izquierdo de su hijo.- No quiero que pierdas la vida de una forma tan inútil.- a pesar de que InuTaisho estaba tratando de hacerle entender cuan importante era para él mantenerle a su lado, siendo él, Sesshoumaru, su única familia…este no mostraba emoción alguna, parecía no interesarle en lo absoluto sus palabras. -…Volvamos al Palacio.- Shiso dio a InuTaisho una mirada de reprimenda; ¿acaso no impondría a Sesshoumaru algún castigo, ni siquiera por ignorar aquellas sinceras palabras?
-Como ordene Lord Inu No Taisho.- Sesshoumaru llamó a A-Un.- Una cosa deseo pedirle.- su padre asintió.- Me he percatado de mi falta de conocimientos en la batalla, he descuidado mi defensa en más de una ocasión; si soy vuestro sucesor…- le miró con decisión.- No pienso ensuciar el título de Lord de las Tierras del Oeste peleando de una forma tan patética.- Shiso parpadeó confundido.- Para algún día alcanzar su nivel y por supuesto, superarle; quiero que me enseñe todo cuanto conoce.-
¡Exijo venganza!
-Que así sea.- El tiempo pasó, días, meses, años…
Más de veinte años y la conciencia original de Sesshoumaru no volvió. El príncipe estaba enfocado única y exclusivamente en obtener poder.
Extraordinario…
Así era como le definían.
Era joven sin duda, tal vez demasiado para ser un youkai pero, era sin duda un buen aprendiz, había obtenido satisfactorias victorias ya, incluso contra ejércitos youkais. Tras largos periodos de entrenamiento había logrado dominar la levitación y la liberación de sus poderes demoníacos. InuTaisho confiaba en que pronto lograría controlar a la perfección su transformación haciéndole un guerrero más formidable.
Pero había algo que hacía sentir orgulloso a InuTaisho más que aquel despliegue de poderes y era que Sesshoumaru mantenía los códigos de honor intactos. En más de una ocasión demostró no ser generoso, mucho menos magnánimo perdonando la vida a aquel que se lo suplicase pero…no era un guerrero que usase tretas para obtener sus victorias. Cada una de ellas era limpia, digna de orgullo y respeto.
-¡El Príncipe Sesshoumaru se acerca!- gritó un guardia. Rápidamente los youkais de la entrada principal comenzaron a abrir las grandes puertas del Palacio.
-Bien…- observaron el estado del príncipe y los guerreros youkai que le habían acompañado al Este.- …venido.- terminaron de decir.
-…- el taiyoukai continuó su camino; su rostro mostraba inconformidad, y hasta cierto punto, furia.-
-¿Príncipe está usted bien?- se acercó a él uno de los guardias.
-Preparad una audiencia con Lord InuTaisho ¡ya!- ordenó.
-¡Enseguida!- el guardia corrió con rapidez.
Escuchó los pequeños saltos de un insecto, un piquete en su mejilla.
-Príncipe Sesshoumaru¿qué ha pasado?- Shiso había ido a recibirle.- ¿Por qué está en tan penoso estado?- se acercó lentamente.
-…Cumplía la orden de Lord Inu No Taisho.- apretó sus dientes.- Tal y como se nos ordenó; detuvimos el ejercito humano de ese hombre llamado Motohashi, estaban retrocediendo rápidamente. Consideré exterminarlos pero la orden de Lord Inu No Taisho fue dejarles ir si se rendían…- gruñó.- Esa compasión por los humanos trajo como consecuencia la derrota de diecinueve de nuestros hombres.- Shiso le miraba con seriedad; comprendía su frustración al ver a sus hombres morir, él mismo había experimentado esa sensación de impotencia e inexperiencia para después encontrar la forma de superarla y continuar.
Además, aún era pronto para sentirse irritados, Sesshoumaru aún no había tenido que lidiar con el rostro lleno de desesperación y tristeza de las familias de aquellos youkais, ya llegaría su momento…
-¿Fingieron retirarse y atacar por sorpresa?-
-Justamente.- miró de reojo a sus hombres.- Traed las armas de los caídos y de nuestros enemigos; presentadlas en el salón del trono.- algunos youkais fueron en busca de lo requerido.-
-¿Lograron derrotarles Amo Sesshoumaru?- el antiguo guardián del norte estaba preparado para salir personalmente y hacerles retroceder.-
-Por supuesto.- dijo ligeramente irritado.
-En ese caso, felicidades por tu nueva victoria.- Myouga dejo de degustar su magnifica sangre.
-¿Cómo puedes llamarle victoria?-
-Hiciste retroceder y derrotaste al enemigo¡debes estar orgulloso Amo!- la pulga saltó.
-…Un enemigo que ni siquiera era nuestro; aún no comprendo porque Lord Inu No Taisho decidió ayudar a Lord Fuuno.-
-El Oeste siempre ha tenido una buena relación con el Este; a un amigo no se le puede negar la ayuda.-
-¿Amigo, eh?- sonrió con arrogancia.- Esa palabra la he escuchado en demasía últimamente…comienza a darme nauseas.-
Flash back:
Caminaba lentamente por las gloriosas tierras del Este cuyo dueño era "De el Viento"(6), aquel youkai pájaro que decían era un taiyoukai digno de confianza, un hombre honorable. Pero para él no había un Lord mas honorable, magno y glorioso que su propio padre, un Último Youkai.
Lord Fuuno estaba cerca de ser un Último Youkai, ya lo sabía pero, eso no era de importancia, le era completamente indiferente quien fuese en realidad Fuuno; después de todo, la sangre de Inu No Taisho corría por sus venas, eso era suficiente motivo para sentirse orgulloso de ser el príncipe del Oeste, Sesshoumaru.
Ese día Taki del Sur, un neko youkai había pedido hablar con él; en la nota que le envió decía que los asuntos a tratar era íntimos así que había decidido ir sólo. Se percató del aroma del neko youkai, caminó hacía uno de los tantos árboles y se sentó en sus raíces.
-…Gracias por venir.- Taki descansaba pacíficamente en una de las ramas, en sus manos tenía una exquisita manzana.- ¿Apeteces alguna?- señaló frente a él, donde se encontraban gran cantidad de estas.
-No.-
-Oh, vamos.- tomó una y la dejó caer. El inu youkai estiró la mano para detener su caída.- Es una buena época para estas frutas.- dio otro mordisco.- Una de las tantas ventajas de venir al Este.-
-¿…Para que me llamaste?- observó la fruta por un instante antes de dar una pequeña mordida.
-Para hablar.- Sesshoumaru frunció el ceño.- No te molestes, solamente que…- sonrió.-…el tema no es de tú entero agrado.-
-¿…Humanos?- Taki negó.- ¿Algo que me sea mas desagradable?- el neko youkai negó con energía.
-¡Ni lo pienses!-
-…- dio otra mordida.- Minami.- dijo finalmente.
-¡Eso mismo!- sonrió.
-¿Quieres algo con ella?- le miró de reojo.-
-Sabes que sí.- suspiró.-…- Sesshoumaru descansó su cabeza en aquella estola que (según Hisui) su madre había hecho para él con su propio pelaje.- Desde muy jóvenes me sentí atraído por ella…¿recuerdas cuando éramos niños?-
-No.- cerró sus ojos.- No recuerdo que hayan sido mis compañeros de juegos.-
-Debería tomarlo como un insulto…pero te perdonaré esta vez.- el príncipe inu youkai le miró seriamente.- Ella siempre…mostró preferencia por ti ¿crees que su abuelo haya tenido que ver en eso?-
-La Pureza de un youkai es incalculable.-
-Lo dices tan fríamente que no parece que hablaras de tus hijos.-
-Descendencia, solamente eso. Me niego a tener descendencia impura.- una ráfaga de viento meció sus cabellos.- No importa si es sangre de youkais, yo deseo herederos completamente Inu Youkais.- Taki sonrió con nostalgia.
-¿Entonces tu compromiso con Minami sigue en pie?-
-¿Aquel matrimonio arreglado?- sonrió.- Tonterías. Yo elegiré a la inu youkai que quiero como compañera; Minami no me atrae realmente.-
-!Que!- Taki dejó su cuerpo caer, sosteniéndose únicamente con sus piernas.- ¡Estás ciego!-
-¿…No es eso conveniente para ti?- le miró.- Bien puedes ir y pedirla.-
-¡No puedo!- se balanceó un poco.- Me veré irremediablemente estúpido metiéndome en el Norte para pedir a Minami en matrimonio cuando ya se te entregó a ti su mano; eso sin olvidar que para algunos podría significar que el Oeste y el Sur están en guerra…los conflictos amorosos y pasionales ocurren en cada momento.-
-Sólo en el mundo de los humanos.- miraba el amplio paisaje con deleite.- Y él único que tiene sentimientos por ella eres tú.-
-Eso es lo que se me hace más injusto ¿Por qué yo que sí la quiero no puedo tenerla y tú que simplemente la ignoras la tienes?-
-Es una mala fortuna para ambos.-
-Sesshoumaru, hemos sido amigos por años.- el príncipe volteó a ver al neko youkai.- La verdad es que pensaba pedirte que la dejarás para mí pero…- regresó a recostarse sobre la rama.-…eso la haría infeliz.-
-¿Qué importancia tiene eso?-
-…Demonios ¿no lo entiendes?-
-No.- le miró con frialdad.-
-Cuando eres tan idiota como yo y te enamoras…- bien, al menos Taki y él tenían la misma forma de pensar: enamorarse y amar a alguien era una completa estupidez que otorga únicamente debilidad.-…Sólo quieres que la persona que amas sea feliz…- suspiró.- Aunque sea lejos de ti.-
-Hisui dice las mismas tonterías.-
-Sí…- suspiró con cómica pena.-…De cualquier modo.- bajo de la rama y se paró frente a él. Sesshoumaru entendió perfectamente lo que Taki deseaba; se incorporó lentamente y se irguió orgulloso.- Quiero pedirte…- guardó silencio, parecía que le era difícil decirlo.
-¿Qué te la entregue? Es tuya.-
-¡No!- presionó su cien con el pulgar y el índice para así apaciguar el fortuito dolor de cabeza que comenzaba a darle.- Maldición, muchas veces logras exasperarme.-
-Lo mismo digo.-
-Heredero a las Tierras del Oeste, quiero pedirte…- le miró con decisión para después reverenciarle.-…Que cuides de ella, por favor.- Sesshoumaru parpadeo rápidamente, sorprendido ante tal petición.- ¿Lo harás?-
-…Vaya petición más me haces.- inclinó ligeramente la cabeza, en señal de respeto.
-Te lo agradezco.- Taki sonrió. El Taiyoukai dio media vuelta y comenzó a caminar.- Una última cosa, Sesshoumaru del Oeste.- el inu youkai se detuvo.- …No te atrevas a hacerla sufrir.- el príncipe volvió ligeramente la cabeza, observándole con atención.- Si lo haces, te juro que no te lo perdonaré y te haré pagar por ello sin importar que tú y yo seamos amigos. Por el honor de mi nombre, Taki del Sur.-
-…Que así sea.- siguió su camino.
Fin del Flash Back
La audiencia con InuTaisho se llevó a cabo sin complicación alguna. Sesshoumaru explicó a su padre que de los siete ejércitos que atacaban las Tierras del Este ninguno quedó con vida.
-Nueve ejércitos fueron en total; sólo cuatro fueron youkai.- Hisui esperaba que la audiencia terminará pronto pues su príncipe tenía heridas que aún sangraban; para ella no era importante si estas fuesen mortales o no, simplemente no deseaba verle sufrir, ya fuese que este lo evidenciara o no.- Lord Fuuno destruyó dos ejércitos youkai y un ejército humano; Taki del Sur acabó con dos ejércitos humanos; yo me encargue de dos ejércitos youkai y uno humano.- guardó silenció un momento¿Cómo soportar "esa" humillación ante su Gran Lord y Señor Padre?
-¿Qué pasó con el quinto ejército humano?-
-…Motohashi era su líder.-
-¿Les detuviste¿lograste que se rindieran?- InuTaisho observó la expresión de disgustó que se acababa de formar en el rostro de su hijo.- ¿Sesshoumaru?-
-Así fue primeramente. Seguí sus ordenes tal cual; les hicimos replegarse hasta donde fue posible para dejarles sin salidas ni opciones. Mandaron un pergamino afirmando que se rendían.- apretó su puño con fuerza.- Usted me ordenó que les dejase ir si esa era su respuesta, así que eso hice…- guardó silencio.
-Excelente trabajo.- sonrió.
-…Pero ese humano rompió su palabra.- un toque de ira se podía percibir en su voz.- Poco después de reunirnos con el ejército del Sur para asegurarnos de haber completado nuestra labor; ese hombre atacó por sorpresa y algunos youkais perdieron la vida…-
-¿Por humanos?- Hisui recibió una dura mirada de parte de InuTaisho.- Disculpe mi intromisión.-
-Prosigue.-
-Utilizaron pergaminos sagrados; localizaron nuestro youki de una forma bastante eficaz debo decir.- retiró el blanco cabello que cubría el lado izquierdo de su cuello.- Aquellos pergaminos se adhirieron a nuestro cuerpo y nos paralizaron.- había un rezo japonés en la piel de Sesshoumaru; parecía ser resultado de alguna quemadura.- Fue necesario que expulsáramos gran cantidad de youki para poder liberarnos de ese poder.- dejo que su cabello cayera nuevamente.- Aquellos que no fueron capaces de quitárselo murieron bajo el filo de espadas humanas.- dijo con desprecio…malditos humanos ¿Cómo habían osado humillarlo de esa forma?- Taki del Sur y yo nos encargamos de ese ejército.-
-Ya veo.- suspiró.- Parece ser que los humanos han logrado controlar y manejar a la perfección su poder espiritual. Además algunos tienen una fuerza formidable por lo que puedo apreciar.- se acercó a Sesshoumaru.- Eso significa que han encontrado una poderosa forma para derrotarnos, debemos ser precavidos.-
-¡Nosotros no fuimos derrotados!- alzó ligeramente la voz.
-…Lo sé, pero ve las heridas en tu cuerpo.- el príncipe desvió la mirada.- Te lo dije una vez y lo volveré a repetir: Ningún enemigo debe ser tomado a la ligera.-
-Yo, Sesshoumaru del Oeste, me niego a ser derrotado por humanos.- se incorporó y se retiró del lugar.
Algunas semanas después InuTaisho salió del Palacio para un viaje de inspección; Sesshoumaru permaneció en el Palacio para fungir como el Lord de las Tierras del Oeste hasta que su padre regresara. Cada día que pasaba se daba cuenta de lo que realmente significaba ese cargo, y no le era agradable del todo.
Cuando por fin terminó con sus nuevas y momentáneas obligaciones se permitió descansar tranquilamente en uno de los tantos jardines. Así, sin darse cuenta, cayó en un profundo sueño del cual despertó gracias a que Myouga-jiji disfrutaba de su exquisita sangre.
-¡Amo Sesshoumaru he venido a visitarle!- Myouga saltaba de un lado a otro.- ¡Es bueno tenerle en casa!- el príncipe le miró seriamente.
-¿En casa?- negó.- Nunca entenderé del todo tus palabras Myouga.- sonrió ligeramente.- Has venido en busca de Shiso imagino, pues Lord InuTaisho no está en Palacio.- al menos con el paso de los años había comenzado a llamarle sólo por su nombre y no por su título, y eso para el Lord del Oeste, era algo sumamente importante (5).
-¡No Amo Sesshoumaru, he venido a verle a usted!- saltó ofendido.- Shiso esta hablando con Toutosai.-
-¿Toutosai?- negó.- ¿Qué hace él aquí?- Myouga rió nerviosamente.
-Ha venido a revisar y afilar la Tetsusaiga y la Tenseiga. Usted sabe que tras las batallas con Ryuukossei han sido dañadas. Es una lástima que el Gran Señor no este en Palacio.- Sesshoumaru entrecerró los ojos.
-¿Por qué sigue perdonándole la vida a ese youkai?- Myouga negó.
-¡No lo hace Amo! Ryuukossei realmente es un enemigo temible.- Myouga saltó al hombro de Sesshoumaru.- Alguna vez su padre me comentó que si se descuidaba siquiera un momento, podría perder la vida.-
-Sandeces.- comenzó a andar.- Un Último Youkai como mi Señor Padre no perdería la vida por un descuido…- dijo sin percatarse; Myouga se regocijo ¡Ya le diría al Amo InuTaisho sobre las palabras de Sesshoumaru!- …estoy seguro que si él llegase a perder la vida sería de forma honorable y digna, no por descuidos o por hechos menores.-
-¿Hechos menores?-
-Proteger algún ser de menor categoría.- negó ligeramente molesto.- El único obstáculo que Lord InuTaisho tiene, es su generosidad.- caminó hacía un estanque de cristalinas aguas; tomó una piedra de suave textura.- Pero algo como eso, un sentimiento tan débil, no traerá la desgracia a mi Lord. El Señor del Oeste morirá en una gran batalla e incluso, tal vez jamás muera. Después de todo, los youkai somos dueños de vidas tan largas que se asemejan a la eternidad misma.- arrojó la piedra.
-…Cierto, los youkais son capaces de vivir tanto, pero tanto tiempo…- suspiró.- Sabe Amo, ahora que arrojó esa piedra me recordó algo.-
-¿Qué has recordado?- la pulga le pico en la mejilla. Sesshoumaru espero su respuesta pacientemente.
-Cuando usted era un niño, fue castigado por su padre ya que salió sin permiso del Palacio; mi Señora Unmei estaba muy angustiada por su ausencia.- Sesshoumaru escuchaba el relato con atención.- Cerca de donde estuvimos divirtiéndonos había una guerra humana, por esa razón mi Gran Señor fue tan estricto aquella vez.-
-¿Qué clase de castigo fue? No recuerdo nada al respecto.-
-Nos prohibió movernos de aquel lugar por dos días y tres noches...- Señaló un alto risco que podía apreciarse desde el Palacio.- Dijo que no teníamos permitido hablar.- rió burlonamente.- Pero yo no pude evitarlo y comencé a hablar; usted se exasperó y me arrojó piedras…- Sesshoumaru le miró confundido.- ¡Le di verdadero trabajo, no fue fácil que lograse golpearme!-
"¡Por favor Amo, vamos a divertirnos a algún lugar!"
-Eres una pulga y sueles huir con gran rapidez.- Myouga rió más.
-Desde que logró darme ha mejorado mucho su puntería; debería sentirse orgulloso.-
-Por favor¿qué clase de utilidad encontraré a arrojar piedras? Myouga deja ya las incoherencias.-
-¡Pero no son Incoherencias! Incluso volvió a arrojarme piedras antes de que su Señora Madre falleciera, como Lord InuTaisho no estaba presente usted…- tapó su boca.
-Repite lo que has dicho.- Ordenó. Myouga tembló.- ¿Has dicho que Lord InuTaisho abandonó a mi madre en su lecho de muerte?-
-Patitas para que las…- Sesshoumaru el sujetó con fuerza.-…quiero.-
-Habla, o yo mismo te acabaré.- sintió un agudo dolor en la cabeza.- No estuvo aquí…- negó.- ¡…Dijeron que mi madre murió con nosotros a su lado!- presionó el cuerpo de Myouga- ¿Osaron mentirme?- negó.-
-Es que…bueno…Ay…- el príncipe le dio una mirada nostálgica; toda su frialdad se había ido sin dejar rastro.
-¿Por qué?- dijo con sutil desesperación en su voz- ¡Por qué!-
-Porque de lo contrario hubiese continuado odiando a su padre.- El príncipe dio una dura mirada a Shiso.
-¿Cómo se atreven a jugar conmigo?- arrojó a la pulga contra el piso.- Dime algo Shiso¿ha sido divertido burlarse de mí?- cerró la boca con fuerza.
-En ningún momento nos hemos burlado de usted.- dijo molesto.
-Se han confabulado, vaya "dignos" y "honorables" youkais, todo lo que me han enseñado es simplemente una mentira.- se acercó a Shiso.- Que imbécil he sido al creer en ustedes.- sonrió con desgano.- InuTaisho, tú e incluso Hisui son idénticos…que repugnantes.- se dirigió hacía el interior del Palacio.
-Hisui no tiene nada que ver en esto.-
-¿Dirás que ella no lo sabía?- negó,- ¿Acaso ella no era la dama de mi madre?-
-Hisui nunca estuvo de acuerdo en esto; si aceptó fue porque usted no mostraba todo ese sufrimiento y frustración que llegó a tener cuando la Señora Unmei falleció.-
-¡Insolentes!- creó su látigo de luz y lo arrojó contra Shiso, el cual lo esquivó.
-¡Espere un momento!- el príncipe se preparó para usar su veneno.- ¡Detente Sesshoumaru!- el taiyoukai le miró ligeramente sorprendido.
¿Por qué…?
¿…Por qué su nombre sonaba completamente diferente?
¿…Por qué sentía que la voz de Shiso le era terriblemente familiar?
-¡Padre!- de entre los arbustos llegó un joven de cabello oscuro y ojos verdes.
-¡No te acerques Tsuzuki!-
-¡P-pero…!- el taiyoukai se volvió a ver al joven hijo de Shiso, tan similares en edad…en especie…pero con corazones y mentes tan diferentes.
-…Padre…- repitió suavemente Sesshoumaru.-
…Nacido del silencio…
Mucho porque vivir…mucho porque morir…
"...Para él…
…Shiso era su verdadero padre; no había conocido realmente el papel que InuTaisho había tenido desde hace muchos años, fue tan corto el tiempo que habían sido realmente Padre e Hijo, y sus recuerdos estaban tan borrosos, tan intangibles e indiferentes…que era como si jamás hubiesen existido…
-Estás siendo injusto con tu padre, Sesshoumaru.-
…Si tan solo mi corazón…tuviera un hogar…
-Adelante, puedes ordenar que me maten, si crees que eso solucionará tus problemas "Príncipe"-
-…Tú no eres nadie.-
Su querida madre…su llorar, su pena…cada una de esas lágrimas…recordaría toda su vida cada una de ellas…hasta la última…Y juraba vengarse…
-¿Acaso...ya no me amas mi Señor? …No me desprecies Lord mío...-
Él, Sesshoumaru…accedería a su último deseo.
La despedida de su madre…la humillación...¡la traición de su padre
Sus labios…su último suspiro de amor y pasión…
-¿Sesshoumaru?-
-Bienvenido Padre-
-!Exijo venganza!-
…InuTaisho, su Lord y padre…le había derrotado…
-Perdóname madre…No pude…vengarte.-"
…Nacido del silencio…
Mucho porque vivir…mucho porque morir…
…Este réquiem, la música de los caídos…
…Esta carta de amor que es para nadie…
La suave brisa acarició su rostro, lo sentía tan real como si fuese suave piel…un consuelo.
…No había verdad que respondiese a todas sus preguntas, sólo incertidumbre…
Algo frío, sí, podía sentirlo…algo le consolaba…se sentía protegido como antes…¿antes?
¿Antes de qué? No había existido ni existía…no era ninguno de los dos…
¿…Quién era entonces?
Ahí estaba otra vez, esa suave caricia…ese único contacto era lo que le mantenía conectado a lo que era…o había sido, no importaba ya.
Descansando en su futón Sesshoumaru era cariñosamente atendido por Hisui, la youkai había mostrado una actitud completamente serena una vez que shiso y Myouga le habían explicado que había pasado y…contrario a lo que ellos pensaban…estaba feliz.
Su pequeño recordaría toda esa pena que sintió por su madre, seguramente le llevaría tatuado hasta el fin de sus días pero, con ese dolor estaría también el cariño y afecto que su amada madre le había profesado por los muchos o pocos años de su vida…Y no sólo ella, también estaba Hisui, Shiso, Myouga, A y Un...e InuTaisho.
Sabía que el haberle mentido por años traería graves consecuencias…
¿La echaría del Palacio? Era posible pero, prefería eso que el verle crecer entre mentiras entretejidas, tal como los hilos de telaraña…
Siempre lo supo…que algún día él recordaría…y cuando lo hiciera…
…Lo perdería para siempre…
Acarició su rostro con suavidad, con el deleite de un ángel que protege a un pequeño niño…pero él ya no era un niño, aquellas manos limpias de las que era dueño no existían más; tanta sangre se había derramado…
Y aún así…le amaba como si fuese su propio hijo…incluso si el haber cooperado en esa mentira le arrebatase lo único que tenía en ese Palacio…incluso si así fuera…nunca le dejaría de amar.
-Kimi wo Kimi wo aishiteru…Kokoro de mitsumete iru…kimi wo kimi wo…- con delicadeza limpiaba el rostro de Sesshoumaru
-…Shinjiteru...Samui yoru mo...-
…Incluso en esta fría noche…
…Confío en ti...
Hisui le miró sorprendida…cada palabra fue dicha con suavidad; no como una canción, sino como un recordatorio.
-¿S-sesshoumaru?- retiró el húmedo pañuelo de la frente del taiyoukai.-
-…Siempre cantaban la misma canción…- dijo con sutileza.- Mi madre y tú tenían un especial apreció por esa canción…me era grato el escucharlas.-
-¿…Tú?- sus ojos se humedecieron. El príncipe abrió sus ojos lentamente para finalmente regalarle una mirada serena y noble; sin embargo, aquella sombra de nostalgia y melancolía continuaba presente, y continuaría hasta que el velo del sueño eterno le alcanzara y aquellas doradas pupilas jamás volviesen a abrirse.- Sesshoumaru ¿me recuerdas?- preguntó con cierto temor. El príncipe la observó unos segundos antes de contestar.
-Si.- se incorporó. La youkai le abrazó con fuerza, trataba de explicarle lo que había sucedido pero su emoción era tal que revolvía las palabras constantemente.- Se lo que pasó.-
-¿…L-lo sabes?- le miró expectante. ¿Qué ocurriría ahora? Había una cosa que el hijo de su Señora Unmei no toleraba y que jamás perdonaba: La Traición.- No era mi deseo engañarte, aún así, estoy dispuesta a aceptar tu decisión…después de todo, yo cooperé en toda esta mentira y…-
-Hisui, tú serías la última persona a la que podría culpar de algo.- los ojos verdes de la youkai se llenaron de vida. Entonces, esas palabras que había dicho…
…Shinjiteru...
Samui yoru mo...
…Incluso en esta fría noche…
…Confío en ti...
…Sí eran para ella.
-P-pequeño.- las esmeraldas de las que era dueña se cubrieron por el agua de un cálido manantial el cual podía nuevamente estar en paz; por fin su alma recuperaba la tranquilidad que a tan sólo unos días de la muerte de Unmei había desaparecido.- Esto…¿puedo continuar llamándote así?- el príncipe la observó en silencio.- Es que, estoy tan acostumbrada y…-
-…Te agradezco que hayas seguido a mi lado todo este tiempo (7).- la dama de su madre sonrió con dulzura
-Jamás podría dejarte.-
-No es correcto que sigas conmigo, tu vida debe de seguir, buscar esa llamada "felicidad" de la que tanto solías hablar con mi madre.- Por supuesto que sabía que Unmei había muerto, lo tenía presente; tan presente como el día que lo había visto y vivido; tan presente como los labios de su madre sobre los suyos…
-No quiero irme, no me pidas que me vaya; no lo haré.- sonrió.- Quiero permanecer aquí contigo. En este Palacio está todo cuando me queda por amar.- El príncipe se incorporó.- ¿Sesshoumaru?-
-Shiso.- los ojos de Hisui se abrieron con gran sorpresa.- ¿También te quedas por él no?- se volvió a verla con cierta pena.
-Seguramente…- se incorporó para poder hablar frente a frente.-…Pero el principal motivo eres tú.-
-No me malinterpretes.- cerró sus ojos un momento.- No estoy proponiéndome como un "pretexto" para que permanezcas en este lugar.- la miró con seriedad.- Es sólo que me percaté de eso…hace algún tiempo.- Hisui se sonrojó ligeramente.- No es necesario decirte que no será por mi boca que él se entere ¿o sí?- la youkai de blanca piel negó.- Ahora…Hisui.- su expresión se tornó fría.-…A nadie comentes sobre esto.-
-¿…Qué?-
-Yo sigo siendo Sesshoumaru, el hijo del Último Youkai, Lord InuTaisho.-
-P-pero…-
-No dirás nada.- dijo fríamente.- Aún tengo que arreglar ciertos asuntos con mi padre.- dio media vuelta.
-¡Espera!- se interpuso entre la puerta y él.- ¿Planeas volver a pelear?- el príncipe la miró seriamente.- ¡No lo hagas, tú no…!-
-Sé perfectamente que aún no puedo vencerlo. No pienso retarle, obtendría el mismo resultado que hace veinte años.- Hisui le miró confundida.- Yo sólo deseo hablar con él.- movió a la mujer y salió del lugar.
-¿No piensa retarle, sólo quiere hablar con él?- era tal y como había supuesto desde aquel día. Sesshoumaru se había dejado controlar por su ira; no sólo había sido el dolor por la perdida de su madre…sino por él mismo…No importaba cuantas veces lo negara, el había extrañado a su padre…
…él había odiado enfrentar la muerte de su madre solo…
Bajó lentamente las escaleras. Sabía que InuTaisho no había vuelto porque su olor no era perceptible pero, cuando volviera…
Aquel joven de cabello negro y ojos verdes era Tsuzuki, el hijo de Shiso. Aún recordaba cuando era un cachorro, había sido agradable conocerle… ¡Quién lo diría! Había llegado a pensar en él como un medio hermano, después de todo, era mitad inu youkai.
Que inmadurez la suya; pensar en un hermano cuando tenía tantos asuntos por atender.
-Príncipe.- Shiso le interceptó.-
-…-
-Te explicaré lo que paso durante estos años y la razón por la que…-
-No.- siguió su camino.
-P-pero…-
-He dicho que no Shiso.- le dio una última mirada antes de continuar. El Inu youkai le observó alejarse, estaba confundido; hubiese jurado que Sesshoumaru deseaba saber todo pero ahora ya no sabía que pensar.
Una semana después InuTaisho volvió, y para su sorpresa, las cosas parecían en especial orden e incluso paz. Era extraño, había una sensación en el ambiente, era algo que simplemente no podía definir, pero que sabía que existía e incluso, le sentía.
Entro al Palacio con paso firme y seguro, esperaba ver a Sesshoumaru en el recinto del trono así que se dirigió directamente a ese lugar, pero no había nadie.
-¿Dónde está Sesshoumaru?- preguntó a uno de los guardias que resguardaban el lugar.
-El príncipe está en la costa mi Lord.- dicho esto, el taiyoukai abandonó el lugar para ir en busca de su hijo.
Le encontró distraído, ensimismado en la apreciación de un amanecer limpio y brillante. Había algo diferente en Sesshoumaru, no estaba seguro que era pero…había algo en el youki de Sesshoumaru, algo en su aura había sufrido una transformación…incluso su semblante antes soberbio y desdeñoso se había vuelto sereno…como cuando…
-Lord InuTaisho.- se volvió hacía él.-
-…- incluso esa extraña y desconocida furia en su voz se había esfumado. Indiferencia e impasibilidad era lo que ahora transmitía; como cuando era tan sólo un adolescente.- Sesshoumaru.-
-…- incluso ahora sentía rencor hacía su padre por todo lo que había ocurrido pero…- Necesito hablarle de algo importante.-
-Por supuesto.- era evidente la sorpresa en los ojos de InuTaisho, tal vez demasiado evidente.
-No trataré de justificar mi comportamiento a lo largo de estos años, de ninguna manera lo haré.- ¿qué? no entendía que pasaba.- A pesar de cuan intolerable ha sido esta situación…- comenzó a caminar hacía él.- …Quiero que me digas, Padre; si alguna vez sentiste soledad por perder a mi madre.-
¿Padre?
-¿Sesshoumaru acaso tú…?-
-Responde a mi pregunta padre- la mirada de Sesshoumaru se mostró ligeramente nostálgica…esa…
¡Esa era la mirada de su hijo después de la muerte de Unmei!
-Naturalmente. Incluso ahora siento esa soledad, incluso ahora extraño a Unmei.- el príncipe se detuvo.
-¿Por qué entonces preferiste ir a la guerra en lugar de permanecer a su lado, al menos sus últimos días?- rencor, ese sentimiento era lo que expresaba su voz.- ¿Por qué no llegaste a tiempo para ella?-
-¿Cuándo…?- Sesshoumaru se adelanto a su pregunta.
-Hace algunos días; un error de Myouga cabe mencionar.- no estaba seguro de lo que estaba haciendo, era un momento difícil de sobrellevar; no sólo por el momento tan crucial por el que pasaba sino por la dificultad que tenía para expresar lo que sentía.-…Respóndeme Padre.-
-...Yo hubiese preferido estar con ustedes, no pude hacerlo.- negó.- Tampoco pude llegar a tiempo.- Sesshoumaru no mostró expresión alguna.- No fue mi decisión.-
-Aún así…- InuTaisho observó a Sesshoumaru detenerse.-…No puedo entenderte.-
-Hijo mío…- sonrió con nostalgia.-…Yo no soy como tú piensas.- el príncipe le miró ligeramente sorprendido.- No importa cuanto poder tengas, siempre habrá algo que no puedas hacer.-
-Esos son pretextos.- dijo molesto.
-No lo son.- el taiyoukai del Oeste negó.- Cuando tú tengas el poder que tanto deseas, te darás cuenta que nunca será suficiente para obtener todo lo que quieres, mucho menos para protegerlo.-
-¿No tienes acaso todo?- sonrió con ligera arrogancia; incluso ahora que había vuelto a ser el mismo, mantenía ese toque de arrogancia y soberbia el cual, seguramente le acompañaría hasta el día de su muerte.- ¿No tienes el respeto y la admiración de todos¿No eres temido¿No eres un Gran Lord?-
-No fui un Gran padre o esposo.-
-…- el príncipe se volvió hacía el mar.-…Es cierto.- InuTaisho se acercó al youkai.- ¿…Sabes que me molesta aún?-
-Lo desconozco.- se paró a su lado. Sesshoumaru no se movió en lo absoluto.
Suspiró.- Me molesta…- su padre le miró de reojo.-…Seguir sintiendo admiración y respeto por ti.-
El tiempo jamás se detiene; la vida continúa y también perece.
Doscientos años pasaron por el mundo, Sesshoumaru del Oeste se había convertido en el poderoso hijo de Inu No Taisho, Lord del Oeste y Líder de los Inu Youkai; era (a pesar de todo) un joven youkai para su especie pero sin duda, sus habilidades eran reconocidas más allá de sus propias tierras.
Desde hacía décadas Sesshoumaru había destruido cualquier compromiso existente con la Inu Youkai, Minami del Norte. El motivo era desconocido; ciertamente muchos habían visto en aquella relación una poderosa alianza, y muchos más, una temible amenaza.
Sólo los más a pegados al príncipe y la princesa inu youkai sabían el motivo: Minami había utilizado palabras despectivas respecto a los sentimientos de la madre del taiyoukai, burlándose en cierta forma…de su amor por InuTaisho y de su muerte…
…Suficientes motivos fueron para el príncipe del Oeste…
Extendiendo sus tierras a lo largo del Antiguo Japón; los humanos habían comenzado a luchar entre ellos. Para fortuna de los youkais, esas inútiles y débiles criaturas les temían, algunos osaban rebelarse y sólo unos cuantos sobrevivían; aquellos que lo hacían formaron una nueva sociedad que se hizo llamar "Los Exterminadores". Esta nueva sociedad creaba sus armas a partir de las pieles, corazas y huesos de los youkais, monstruos, ogros y demás criaturas sobrenaturales.
Sentía el viento acariciar su piel como la seda de su nuevo haoiri; este nuevo traje era regalo de la youkai Hisui, la cual había bordado en carmín hermosas flores de cerezo. Una sonrisa quiso escapar de su rostro pero no se lo permitió…no quería hacerlo.
-No había necesidad que vinieras Sesshoumaru.- InuTaisho se volvió a verle.- Es sólo una amenaza de invasión.-
-…Humanos o youkais ¿no has dicho siempre que ningún enemigo se debe tomar a la ligera?- InuTaisho sonrió.
-Es muy cierto.- en nubes de brillante polvo se deslizaban por los cielos. Cerca de las fronteras con el Norte, InuTaisho se detuvo.
-…- el Lord del Oeste no se movió, parecía esperar algo.- ¿…Padre?-
-¿Has escuchado la voz de esa mujer?-
-¿Voz?- cerró sus ojos, agudizando sus sentidos al máximo.-…Es verdad, una mujer canta.-
-…Continuemos.- Reiniciaron su búsqueda por los rebeldes. Aún así, InuTaisho siguió deleitándose con el canto de la dama, cada estrofa, cada verso…cada palabra…Era extraño, muy extraño.
La canción paró, y con ella el Lord de las Tierras del Oeste.
Su hijo le miraba seriamente a pesar de la gran confusión que comenzaba a formarse en su interior¿Qué diablos le pasaba a su padre?
Acaso…
¿…Tan hechizante le parecía la voz de una mujer desconocida?
¿…Tan encantadora era aquella canción humana?
¡Sandeces!
Escuchó los gritos de varias personas…lejos…muy lejos…
-Es ella.- entrecerró los ojos.
-¿Padre?- en esta ocasión, la sorpresa en sus ojos fue evidente.
-...- resplandeció.- Iré a ayudarles.- se transformó en una brillante esfera y desapareció a lo lejos. Sesshoumaru permaneció un momento en silencio, después una blanca luz le cubrió y siguió a su padre la misma forma en la que este había partido.
En la salida de uno de los bosques varios bandidos amenazaban con sus viejas pero eficaces espadas. Habían argumentado querer todo lo de valor que llevaran así como la comida y la bebida.
-¡Han tomado ya todo!- dijo una anciana.- ¡No traemos más!- uno de los bandidos agitó su espada, cortando así la cabeza de la mujer. Varias damas gritaron, los guardias que acompañaban la pequeña caravana se prepararon para defender el más preciado tesoro que llevaban con ellos.
-¡No jueguen con nosotros o les pasará lo que a la vieja!- señaló el cadáver.- ¡Qué llevan en ese carruaje?- gritó al mismo tiempo que observaba la fina carreta cuyas ventanas estaban cubiertas por gruesas cortinas.
-Nada que tengáis derecho a tomar.- dijo un hombre que parecía ser el capitán de la guardia.- Ya tienen todas las riquezas que traíamos con nosotros, váyanse.- los bandidos enfurecieron; uno de ellos se acercó sonriendo.
-Han dicho que nosotros tenemos todas las riquezas que traían pero, no han puesto objeción alguna al tomarlas…esos significa que lo que hay en esa carroza es más importante.-
-¡No te acerques!- los guardias se prepararon para defender y atacar. La pelea se desató. Una mujer madura corrió hacía la carroza.
-Señora…apuraos ¡debemos irnos!- tomó las riendas de los caballos.- La llevaré a salvo Señora se lo prometo.-
-P-pero Mizanawa ellos aún no…- una delicada voz se escuchó.
-¡No podemos hacer nada por ellos!- los corceles comenzaron a correr.- ¡Sujétese!- La hermosa doncella en el interior del carruaje era una joven princesa que respondía al nombre de Izayoi. En esos momentos se dirigía en busca del Señor Setsuna no Takemaru, un noble Samurai que había salido victorioso en difíciles batallas. La razón de ir a su encuentro era muy simple: su padre la había prometido a Takemaru a cambio de que este derrotará el ejercito que le amenazaba; y así lo había hecho.
En un principio la idea le había molestado pues ella no amaba a ese samurai, pero una vez que le conoció, había descubierto en él un hombre generoso y gentil con el que seguramente sería feliz.
-¡Cuidado!- advirtieron sus guardas; Izayoi se inclinó. Sintió varias flechas pasar por las ventanas y salir con rapidez.- ¡Señora!- los guardias y los ladrones continuaban en esa fiera lucha.
-¡Mizanawa!- la princesa llamó a la mujer.- ¡Mizana…!- se asomó por una de las ventanas, cubrió su boca con espanto; la mujer estaba muerta con varias flechas incrustadas en su cuerpo. Súbitamente la carroza golpeo una piedra y como consecuencia una de las ruedas quedó destruida. Los caballos lograron soltarse del transporte pero al hacerlo la carroza se volcó y comenzó a deslizarse con rapidez entre una nube de pasto y tierra.
Se sujetaba a una de las ventanas con desesperación. Su kimono era desgarrado ante las rocas; sentía sus piernas llenas de heridas; sentía su rostro humedecido por sus calidas lagrimas…entonces…sintió verdadero terror…
…La carroza estaba en el aire…habían llegado a un barranco. Cerró sus ojos con fuerza; llena de tristeza, horror y frustración…tan joven, jamás había podido conocer aquello que llamaban "amor" o había tenido la dicha de ver a sus hijos crecer y ahora…
-Está a salvo.- una varonil voz dijo.
-¿Uh?- abrió sus ojos lentamente después alzó la vista sorprendida; un hombre de hermoso rostro le sonrió.- ¿Quién…?- observó sus pies, comprobando así que estaban flotando.- ¡Y-youkai!- con desesperación intentó liberarse pero fue inútil.- ¡No, suélteme!- el Lord ignoró sus palabras, continuó su viaje por los cielos hasta llegar donde los guardias y bandidos habían peleado.
Observó con frialdad a los guardias que en ese mismo momento apuntaban sus espadas a Sesshoumaru.
-…- el príncipe tenía cruzados los brazos y una expresión terriblemente…indiferente.- Ja, humanos.- dijo con despecho. Eso eran, humanos patéticos; él había llegado ahí tras seguir a su padre y al ver que estaban siendo derrotados y ver varias doncellas aterradas comprendió que no era más que un típico y común asaltó. Estaba tan acostumbrado a ellos, era tan común verlos últimamente que incluso le eran aburridos.
-¡Princesa!- los guardias observaron a Izayoi en brazos del taiyoukai.- ¡Suéltala maldito…!- el guardia fue golpeado por un látigo de luz.
-Impertinente, no oses gritarle.- una maligna mirada se posó en él; una dorada y arrogante mirada.- Criaturas insignificantes.- alzo su mano derecha. Había perdonado la vida al guardia pero, si volvía a atreverse…
-¡No lo hagas!- Izayoi suplicó.
…los mataría.
-Es suficiente Sesshoumaru.- Ordenó InuTaisho. Una centella de luz dorada regresó a la mano del joven taiyoukai. El príncipe se volvió para ver a su padre finalmente; aquella indiferente expresión en su rostro se tornó en una de desprecio.
-¿Por qué razón les ha ayudado?- cuestionó al ver a la mujer humana en los brazos de su progenitor.
-Su carroza cayó por un barranco.- dejó a la mujer huir. Izayoi corrió hacía sus guardias; sentía terror de sólo ver los cadáveres descuartizados de los bandidos.
-¿Qué pasó aquí?- preguntó la princesa con terror.- ¿Por qué…quién ha sido capaz de matarles de una forma tan horrible?-
-Ha sido ese youkai, Señora.- el capitán se puso frente a ella, dispuesto a protegerla con su propia vida.- Pero no debe preocuparse, enseguida acabaremos con…- cinco arqueros se prepararon.
-¡No!- Izayoi le miró angustiada.- É-él me salvó la vida…- observó al youkai de imponente apariencia.- No les ataquen.- Sesshoumaru volvió ligeramente el rostro para mirarla.- Dejen que se vayan.- InuTaisho sonrió. Sin embargo, eso no fue menos que ofensivo para Sesshoumaru.
-En todo caso mujer, somos nosotros los que les permitiremos irse.- comenzó a andar.-
-¡Sinvergüenza!- el capitán lanzó un pequeño cuchillo hacía el príncipe.- ¡No te atrevas a hablarle así a la Señora Izayoi!- InuTaisho observó con frialdad al hombre humano ¿Cómo se atrevía a atacar a su hijo?
Sabía que aquel cuchillo sería detenido por Sesshoumaru, daría un comentario acerca de lo patéticos que le parecían los humanos y continuarían pero…
-Imbécil.- los ojos del príncipe resplandecieron ligeramente.
…Se había equivocado.
El príncipe tenía una mano frente a él; a pocos centímetros de él se detuvo el cuchillo. InuTaisho le miró con interés.
Telequinesia…¡Sesshoumaru era capaz de utilizar un poder propio de los youkais servidores de la Luna!
-Muere.- hizo un movimiento con su mano. Lo siguiente que observó fue al hombre caer con su propio cuchillo atravesando su garganta.
Izayoi retrocedió.- ¿Por…que?- el príncipe la miró.
-Porque ningún humano puede si quiera pensar en herirme.- una nube de polvo se formó bajo sus pies, comenzó a volar suavemente para perderse de vista poco después.
Izayoi miró a InuTaisho,…parecía desilusionado.
-¿Nunca cambiarás de parecer, verdad?- se volvió a los humanos que le miraron con rencor. Desenfundó la Tenseiga. Los humanos sujetaron con fuerza sus espadas.
-Esperen.- Izayoi se sentía hipnotizada…como atraída por algo irreal…no lo entendía. El Señor Takemaru era un joven atractivo y jamás había causado en ella esa impresión…esa indescriptible sensación.
En un sólo instante el youkai de cabellos blancos estaba frente a ellos, movió magistralmente su espada como si peleará contra algún enemigo. Con sorprendente rapidez regreso a donde originalmente estaba parado.
-Mis más sinceras disculpas princesa.- y tal como su hijo, se retiró del lugar. Izayoi observó el cielo asombrada.
Después de unos instantes gran sorpresa les invadió…¡el capitán había resucitado!
Pasaron algunos días más antes de que InuTaisho tomará la decisión de buscar a la mujer humana; le había sido fácil encontrarla gracias a su olor.
Ocultó entre los árboles esperó la llegada de la hermosa doncella. Escuchó pasos y sonrió, ese era el olor de la princesa.
-Gracias por venir.- dijo suavemente. La humana se detuvo.-
-He venido a agradecerle la ayuda que me proporcionó hace algún tiempo…- sonrió, y que belleza de sonrisa, sus ojos tenían decisión y coraje.- Pero…por favor…- su expresión cambió a una preocupada.-…No vuelva.-
-¿Por qué razón?- bajó del árbol.- ¿Le molesta mi presencia?- Izayoi negó suavemente.
-A Takemaru no le gustaría ver un youkai en su Palacio.-
-¿Takemaru dice usted?- observó a Myouga que se ocultaba en el cabello de Izayoi.- ¿Es usted casada?- la pulga negó al igual que Izayoi.
-No, pero pronto lo seré.- se sintió intimidada ¿Por qué respondía a algo como eso? O mejor aún ¿Por qué le preguntaba algo como eso?- Dígame, usted…- escucho a sus damas llamarle.- Debo irme.-
-Espere.- sujetó con suavidad su muñeca.- Princesa Izayoi, quiero verle de nuevo.-
-¿Cómo…?- negó.- No.- Intento liberarse.- Debo irme, por favor.- el Lord la dejo libre; el corazón de Izayoi se sobrecogió, en uno de sus profundos deseos…le hubiese gustado seguir en contacto con la piel del youkai.
A tan sólo unos pasos se detuvo.
-…- el taiyoukai la observó con serenidad.
-¿Cuál es su nombre?- se volvió.- No me ha dicho su nombre.-
-¿No cree que es innecesario que se le diga? Después de todo, esta será la última vez que nos veamos.- El Lord youkai hizo uso de un vil juego.
-…Tiene razón.- siguió caminando.- Espere.- se volvió y se percató que ella era la única que caminaba.- Eso no tiene importancia, deseo saber su nombre.- se detuvo.
-InuTaisho.- Izayoi regresó hacía donde el Lord permanecía.- ¿Ocurre algo malo?-
-…Usted puede volar.- el Lord asintió.- Entonces…- se sonrojó ligeramente.-…Me gustaría hablar un poco más con usted pero…- no tuvo que decir más palabras; el youkai la tomó entre sus brazos, dispuesto a ver esa hermosa sonrisa no sólo una vez más, sino toda una vida mortal.
Pasaron algunas semanas más. La confianza que Izayoi tenía en InuTaisho era completamente pura; a ella no le importaba quien fuera él o quien hubiese sido; simplemente le importaba quien era en ese momento.
-Me gustaría quedarme un poco más pero…- observó el Palacio de Takemaru.-…pronto sospechará.- dudó.- InuTaisho…- sonrió con nostalgia.-…No podemos continuar con esto…-
-Izayoi.- la observó con ternura.- Ven conmigo.- la princesa le miró sorprendida.- Se mi esposa.- la mujer parpadeó rápidamente.- ¿Aceptarías serlo?- Esa misma tarde InuTaisho e Izayoi se convirtieron en amantes. El taiyoukai le entregó un pendiente que en su interior tenía un colmillo; el Lord había argumentado que era costumbre nupcial.
En el Palacio Imperial la noticia de que Lord Inu No Taisho volvería a tener una compañera a su lado fue un gran acontecimiento. En un principio Shiso se mostró ajeno a dicho asunto, demasiadas cosas ocupaban su mente en esos momentos; entre ellas, la reacción de los demás Líderes Youkai y, naturalmente…la del propio Sesshoumaru.
-¿Has perdido el juicio?- Shiso negó con firmeza.- Te ha tomado muchos años el recuperar la confianza de tu hijo¡con esto lo arruinarás!- su Lord se incorporó.- No seas terco. Además es una mortal, su vida no será más que un parpadeo a tus ojos.- sentada a algunos metros de ellos Hisui esperaba pacientemente.
-Shiso, sé que Sesshoumaru estará en desacuerdo con esto en un principio por eso, hablaré con él, confiaré en que entienda.-
-No entenderá.- Hisui habló con suavidad.- Mi Lord, si tú pides al príncipe que acepte a una humana como la nueva Señora del Oeste…te aseguro que cometerás un grave error.- negó.- No lo hagas por favor.-
-…Izayoi no será la Señora del Oeste.- ambos youkais le miraron con sorpresa.- Ella no está en desacuerdo y eso me es suficiente.-
-Pero ¿cómo…?- Shiso no comprendía bien lo que pasaba. Izayoi, esa hermosa mujer sería su esposa ¿pero no sería la Señora del Oeste?
-Mi única Señora del Oeste ha sido Unmei y así seguirá siendo.- sonrió.- Ya será Sesshoumaru el que decida quien será la portadora de ese título en un futuro.- Hisui sonrió ligeramente; al menos su Señora no dejaría de ser la Gran Señora de las Tierras del Oeste.
-Aún así.- Shiso le miró con seriedad.- Ten mucho cuidado en tus palabras porque cuando Sesshoumaru vuelva, esta conversación no será tan fácil de sobrellevar.- el Lord asintió.-
-Estoy conciente de ello.-
Observaba las pequeñas luces de las velas humanas, parecía que un festival se llevaba acabo en el lago donde gustaba de pasar su tiempo libre…que molestos eran, jamás dejarían de serlo.
Ordenó a A-Un le llevará de vuelta al Palacio, ya no habría nada que hacer; su padre no deseaba que los humanos fuese exterminados por simples asuntos sin importancia y (debía aceptarlo) ese era uno.
Cuando Sesshoumaru llegó al palacio se percató de un intenso aroma a incienso, supuso que algún importante líder estaría hospedado ahí, de modo que no prestó gran importancia. Poco después fue llamado por su padre, el cual le informó su decisión; esto no pudo menos que hacerle gracia.
-¿Discúlpame?- su rostro era como el marfil, intacto y distante.
-He tomado la decisión de tener una compañera.- le miró seriamente.
-No veo motivos porque tenga que ser informado de esto padre.- se mostraba tan tranquilo; estaba tranquilo.- ¿Algo más?-
-Quiero saber si estas de acuerdo en esto.- le observó con determinación.
-Por supuesto.- dijo.- Si deseas una compañera, entonces tenla.- ahora entendía, por esa razón el aire del Palacio tenía ese penetrante aroma a incienso.- "Una compañera no es de importancia, simplemente una distracción…¿Cómo ha encontrado mi padre una inu youkai poderosa en estas tierras? Que extraño, yo mismo no he visto alguna que sea digna".- pensaba.
-Entonces…- InuTaisho movió su mano en señal afirmativa. Las puertas ser abrieron, lentamente entró una hermosa mujer.- Permíteme presentártela.- Izayoi reverenció a Sesshoumaru y sonrió.-
-…- Imposible.
-Su nombre es Izayoi.-
¿Una…?
-Estoy seguro que la recuerdas…-
¿…Humana?
-Mucho gusto…- sonrió dulcemente. El taiyoukai observó los ropajes de la mujer; un hermoso kimono del color de los violetas el cual estaba bellamente bordado.-…Joven Príncipe.-
¡Una débil y miserable humana!
La mirada de Sesshoumaru cambió, se volvió arrogante y soberbia; toda la serenidad en su rostro desapareció…
-Sesshoumaru.- su padre protestó ante la injustificada descortesía de su hijo.
…Entonces…la miró como lo que significaba para él…
-Ah.- los ojos de Izayoi se abrieron con sorpresa, incluso con vergüenza; esa fría e incomoda mirada.
…Nada…
El príncipe comenzó a caminar sin darle importancia a la presencia de Izayoi; la mujer tuvo que moverse para dejarle pasar o de lo contrario sería empujada con seguridad.
InuTaisho observaba la espalda de su primogénito con frialdad.
-Enseguida vuelvo Izayoi.- hablarían seriamente de ese desagradable acontecimiento.
-Espera.- se interpuso.- Es natural que esto pase…-
-No en mi familia.- dijo ligeramente molesto. La mujer negó.-…Izayoi…-
-Por favor, déjale ir.- sonrió.- Lo último que deseo es causar un conflicto entre ustedes.- le abrazó con ternura.- Por favor.- InuTaisho correspondió su abrazo. Por algunos instantes aquello continuo, entonces el taiyoukai se percató de la presencia de Shiso al otro lado de la puerta; seguramente no había interrumpido como muestra de respeto.
-Permíteme.- Izayoi asintió al tiempo que InuTaisho salía del lugar.- ¿Ocurre algo?- el inu youkai de ojos verdes le miró con seriedad.
-¿Qué fue exactamente lo que no le dijiste?-
-…Que me casaré con ella.-
-¿Qué?- dijo con ligera furia en su voz.- ¿En que estás pensando?-
-Si le decía que haré a Izayoi mi esposa hubiese enfurecido de sobremanera.- Shiso asintió.- Preferí decirle que ella sería mi compañera, al menos por el momento creo que es lo mejor.-
-…Comprendo.- asintió.- Creo que fue lo mejor.- un largo silencio se formó entre ambos.- ¿Qué otra cosa le ocultaste?-
-Nada.-
-¿Seguro?-
-Seguro.-
-¿…Entonces porque esta ahora mismo practicando lleno de furia?-
-No tengo la menor idea.- dijo ligeramente sorprendido. Shiso analizó detalladamente cada gesto de InuTaisho para finalmente asentir: era sincero.
-Esta bien.-
En uno de los jardines Sesshoumaru practicaba con fiereza, el sonido sordo del látigo de luz golpeando el aire era (ciertamente) aterrador para los youkais que en ese momento encendían las velas que el príncipe apagaba con tan sólo el flagelar las corrientes de viento.
-"¿Qué clase de broma es esta padre?- golpeó con fuerza.- "¿Te burlas de mí acaso?"- una de las velas se partió.- "¡Contesta!"-
Hisui pronto se enteró de la furia del príncipe, así que fue a preguntarle; la respuesta, tal y como había pensado…era el origen humano de la dama Izayoi.
Pasó un mes y el príncipe no cedía. A pesar de continuar comiendo con su padre no solía intercambiar muchas palabras, y si lo hacía, era únicamente cuando era estrictamente necesario. La situación le era molesta y ya estaba cansado. En un principio pensó que InuTaisho sólo la conservaría como su amante por algún tiempo, después se aburriría de ella y buscaría a cualquier otra, pero la situación había empeorado…
Inu No Taisho del Oeste, su gran padre…se casaría con esa miserable y débil humana…
-¿Qué dices?-
-Ya me escuchaste.- dijo antes de llamar a un guardia.- Preparen a A y Un para partir de inmediato.- una de las doncellas del Palacio se acercó sumisamente.
-Todo esta listo príncipe, tal como ordenó.- el taiyoukai asintió.- ¿Desea algo más?-
-Solicita una audiencia con mi padre.- la doncella se incorporó después de asentir. Cuando estuvo apunto de salir Sesshoumaru la detuvo.- Exijo que sea en privado, no quiero a su mujer ahí.- la chica pareció sorprenderse, después asintió y salió.
-P-pero…- el antiguo guardián del norte miraba todo con desaprobación.- ¿…Qué diablos les pasa a ustedes dos?- Sesshoumaru se volvió a verlo.- Primero tu padre decide casarse con una humana, luego tú decides esto.-
-No la tolero.- dijo fríamente.- Me repugna su sola presencia.- desprecio en su voz.- De cualquier manera pensaba irme por un tiempo.-
-Terco ¿no entiendes que esto puede ser perjudicial para tu posición?-
-¿Insinúas que mi padre no me heredará el Oeste?- Shiso negó.- ¿Entonces?-
-No insinúo nada pero, no deberías desproteger tus intereses de esa forma.- Sesshoumaru sonrió con arrogancia.
-Es extraño verte hablar de esa forma tan interesada.-
-Es extraño verte actuar de tan infantil manera.- dijo con frialdad. La sonrisa de Sesshoumaru desapareció.
-Sandeces.-
Algunos minutos después Sesshoumaru esperaba en el Salón principal. Pronto su padre hizo presencia, su rostro denotaba una extraña felicidad.
-Padre.- el Lord le miró con alegría.
-Sesshoumaru, una gran noticia debo anunciarte.-
-¿Noticia?- cuestionó seriamente.- ¿De que se trata?-
-En este mismo momento, en el vientre de Izayoi está creciendo tu hermano.- los ojos de Sesshoumaru denotaron sorpresa.
¿Hermano?
-¿…Hanyou?- sabía que así sería, después de todo, era la unión entre un youkai y una humana: un hibrido.-
-No te refieras a él de esa forma.- dijo con alegría.- Es de nuestra sangre...-
-¡No de la mía!- enfureció.- ¡No pienso aceptarlo!- apretó los dientes con fuerza, no podía hacer notar su irá, no debía…¡no quería!
-…Sesshoumaru.- le miró seriamente.
-Padre, traigo para ti noticias también.- le dio la espalda.- Yo, Sesshoumaru, me voy.- comenzó a caminar.
-¿Por qué razón?- ¡se negaba a creer que su hijo fuese tan…!
-¿Acaso no es obvio?- ¡…Estúpido!
Izayoi sentía palpable la culpa en su corazón, a pesar de todo lo que había intentado, a pesar de haberse acercado al príncipe todo lo que pudiera…nada había dado resultado.
Además había algo que no entendía; Hisui, la antigua dama de la Honorable Señora Unmei había decidido ayudarle en su embarazo. Muchas veces le preguntó el porque esa extraña gentileza, ella sólo respondía con una dulce sonrisa y un "No se preocupe". En diversas ocasiones Shiso, el brazo derecho de InuTaisho le había dicho que no intentara comprender a Hisui, cuyo carácter era impredecible y en muchas ocasiones generoso; eso le hacía gracia a Izayoi, pues estaba segura que Shiso sentía especial y oculta admiración por la youkai de cabellos dorados.
¿Tal vez era amor?
No, él tenía a su esposa y a su hijo. Sin lugar a dudas, Shiso les amaba por sobretodos las cosas, entonces…¿a que se debería ese extraño comportamiento de parte de ambos?
Dios…no podía entenderlo.
Siete meses transcurrieron por el Oeste, la nieve había comenzado a cubrir las fértiles tierras y el Palacio Imperial resplandecía en dicha…sino fuera por la terquedad de ese joven hijo suyo.
-¡Amo InuTaisho!- sintió un piquete en la nariz.- ¡Que gusto verle Amo!-
-Myouga.- sonrió.- ¿Has venido a visitarnos?-
-A dos cosas Amo.- le miró seriamente.- Encontré al Amo Sesshoumaru.-
-¿Ah si?- sonrió.- Yo ya sabía su localización Myouga.- la pulga sonrió con picardía.
-Si, usted se negó a ir por él ya que sólo empeoraría la situación…- el taiyoukai le dio una dura mirada.-…pero Amo, usted sólo sabe que el Amo Sesshoumaru está en el Este.- saltó a la mesa.- Yo sé su exacta localización.-
-¿…Dónde esta?-
-Con Totousai; ¡ha sido una sorpresa verle ahí!-
-¿Con Totousai?- eso era extraño, él nunca había mostrado afecto alguno por el anciano.
-Sí, fue a pedirle una espada.-
-¿Hace cuanto está ahí?-
-Pues de eso no hace mucho, tal vez dos semanas. El Amo me dijo que estuvo en los bosques límites.- saltó con alegría.- ¡Ha hecho un gran trabajo eliminando a los invasores!- InuTaisho sonrió.- ¡Amo, deberá reconocer los esfuerzos del príncipe para mantener el Oeste tranquilo!- el Lord abrió los ojos con gran sorpresa.- ¿Ocurre algo Amo?-
Sesshoumaru…¿mantenía tranquilos los límites del Oeste?
¿…No había dicho que se iba simplemente?
Entonces…la razón por la que él no había tenido que salir a pelear era…¿Por qué Sesshoumaru se estaba encargando?
¿Acaso estaba protegiendo el embarazo Izayoi?
…Hermano…
No. Eso era simplemente absurdo.
-¡Mi Lord!- sintió un aroma conocido en el viento.- ¡El Príncipe ha vuelto!- InuTaisho se levantó. El soldado que había entrado de forma tan descortés al lugar tembló ligeramente; para su fortuna, el Lord del Oeste restó importancia al asunto.
-Sesshoumaru.- dijo una vez que vio a su hijo. El aludido soltó las riendas de A-Un para que algunos sirvientes se lo llevaran.
-…-
-Bienvenido.-
-…Vengo a informarte de algo padre.- aunque su mirada era inexpresiva, la arrogancia que salvaguardaba su voz era inconfundible.- Es de gran importancia.-
-Dímelo dentro.- se internó en el Palacio; Sesshoumaru le siguió. Una vez que estuvieron en el salón principal se sentaron con aparente calma. Algunos sirvientes entraron dispuestos a atenderles.
-Retírense.- dijo antes de que cualquiera hablara. Los youkais asintieron.
-¿Qué ocurre?-
-Ryuukossei.-
-¿Está aquí?- en su voz podía distinguirse ligeramente la angustia.
-Si.- InuTaisho entrecerró los ojos. Maldición, ese infeliz había vuelto seguramente al enterarse que un nuevo heredero del Oeste pronto nacería.- Padre…- el príncipe desenvainó la katana que llevaba con él.
-¿Es esa la espada que Totousai…?- observó que la katana estaba partida en dos.- ¿…hizo para ti?-
-Esta espada no ha soportado el poder de Ryuukossei; padre, entrégame la Tetsusaiga, traeré su cabeza para ti.- InuTaisho negó.
-No.-
-Padre...- el taiyoukai vio a su hijo con molestia.
-Te advertí que no pelearas con él.- negó.- ¿Estás herido, no es cierto?- el príncipe entrecerró los ojos, molesto.- Has utilizado la corteza del Árbol sabio para que tus heridas sanen más rápido.- le miró.- Soy capaz de olerlo con tal facilidad.-
-Así ha sido.- afirmó.- Aún así, quiero pelear.-
-No con Ryuukossei.- El rostro de Sesshoumaru no fue capaz de ocultar su inconformidad.
Lo que siguió a esos días fue completamente confuso; Sesshoumaru, Shiso y otro youkai de alto rango habían salido en busca de los posibles puntos de ataque que el Espíritu Dragón podría utilizar. Rodearon en más de una ocasión los territorios cercanos al Palacio para así evitar cualquier error, pero no lo habían conseguido; Shiso había sido derrotado por Ryuukossei y ante eso, InuTaisho había tenido que abandonar el Palacio para enfrentársele; aquella lucha había durado dos días y tres noches sin que alguno resultase el vendedor definitivo.
InuTaisho había ido al Palacio del Guardián del Norte; donde Izayoi permanecía, como precaución a cualquier ataque.
Estaba mal herido y lo sabía…pero eso ya no importaba. Una vez que estuvo en el Palacio le informaron que la Señora Izayoi había desaparecido sin dejar rastro y que una carta había llegado desde el Palacio de Setsuna no Takemaru.
Ciertamente nunca se encontró alguna respuesta posible ante el súbito y perfecto secuestro de Izayoi…jamás se supo quien había logrado evadir a la guardia y salir victorioso, pero eso no era importante.
Se preparó para salir nuevamente; mataría a ese hombre que se había atrevido a tomar a su esposa y a su futuro hijo como prisioneros. Recordó las palabras en aquel pergamino y sintió que sus ojos perdían la brillantez del oro para cubrirse del carmín de la sangre.
"Adelante, intenta rescatar a la Princesa Izayoi
y al monstruo que lleva en su vientre.
Ven por ellos Bestia.
Setsuna no Takemaru"
El olor de su propia sangre inundo sus sentidos; otro de sus hijos estaba ahí, sentía su aroma, escuchaba su respiración y también cuan tranquilos eran los latidos de su corazón…tan frío…tan ajeno a los sentimientos de los demás.
Observó las aguas del océano recorrer la arena, varios copos de nieve cubriendo el paisaje. Tanta paz…la sentía como su propia muerte.
El sonido de la sangre al golpear la arena…
…Sangre de su sangre…
-¿Padre, insistes en ir?-
-¿Lo evitarás, Sesshoumaru?- entonces él lo sabía; que Izayoi y su hermano estaban en peligro…y no le importaba.
-No trataré de detenerte. Sin embargo, antes de que te vayas…compláceme entregando las espadas, Tetsusaiga y Tenseiga, a mí. -
-¿Y si digo que no, me matarás, a tu propio padre?- el príncipe guardó silencio.- Hmp¿tanto deseas el poder?- observó la Luna.- ¿Por qué estás en busca del poder?-
-El sendero que yo camino es la vía a la Conquista Suprema. Y es el poder el que me revelerá esa vía.-
-¿La vía a la Conquista Suprema, huh?- su voz encerraba innegable nostalgia.- Dime Sesshoumaru¿…tienes alguien a quien proteger?- la pregunta tomó por sorpresa al príncipe. En sus doradas pupilas era posible ver la duda.
-¿Alguien a quien proteger?- extendió su brazo derecho; sus uñas resplandecieron.- Yo, Sesshoumaru… - contestó con frialdad.-…No necesito algo semejante.- Cuando se disponía a atacar a InuTaisho, este volvió a su verdadera forma y se elevó por los cielos. Su hijo le observaba desde la costa con indiferencia.
A varios kilómetros del lugar un gran Palacio resonaba ante los tambores de la guerra; el rencor, la traición y la ira.
El ejército de Setsuna no Takemaru estaba listo para detener y derrotar al taiyoukai que había robado el más preciado tesoro del Señor del palacio.
Aquel samurai de decidida y humillada mirada caminaba por los corredores del palacio rumbo a la habitación de la Princesa Izayoi.
-¡Por favor espere, Señor Takemaru!- pidió una sirviente.- ¡La princesa está en trabajo de parto!-
-¡La princesa va dar a luz al hijo que engendró un demonio!- dijo furioso.- ¡No hay necesidad de tener decoro!-
-¡Ningún hombre debe entrar!- dijo desafiante la mujer.- ¿Señor Takemaru?- este se volvió hacía ella y le arrebató la vida.
En las habitaciones de Izayoi podían escucharse sus solitarios quejidos. Aún no sabía como había llegado al palacio de Takemaru, pero la simple idea la aterraba. Además ese brutal viaje que le habían obligado a hacer, había adelantado el nacimiento de su hijo y eso solamente la alarmaba más.
-…Mi Señor.- miró el techo llena de esperanzas. Él iría por ella, lo sabía; debía confiar.
"¿Tienes alguien a quien proteger?"
-Tonterías.- el príncipe youkai dio media vuelta, ignorando cualquier pensamiento débil que pudiese entorpecer su mente.
Entre los bosques era posible escucharse el poderoso correr de un perro blanco.- ¡No debe hacer esto, no sea terco!- Myouga se sujetaba con fuerza al pelaje de InuTaisho.- ¡Por favor reconsidérelo; las heridas de su batalla con Ryuukossei no han sanado!-
-¡No puedo permitir que ella muera!-
-¡Pero…!-
-Además…- entrecerró los ojos con frustración.- Pronto dejaré este mundo.-
-¡Amo!-
Takemaru observaba con frialdad la luna, esperando pacientemente el consumar su venganza.
-Un eclipse lunar…una noche perfecta para cazar demonios.- se adentró en las habitaciones de Izayoi.
-¿Quién es?- preguntó debilitada.
-Soy yo, Setsuna no Takemaru.-
-¿Takemaru?- se sentía avergonzada, le había fallado a ese hombre que tanto amor le había profesado.- Gracias a Dios que estás aquí.- observó la silueta del samurai tras la cortina de seda carmín.- Salgan todos de aquí y váyanse inmediatamente…- suplicó.-…No existe nadie que pueda derrotarlo.-
-Princesa Izayoi, tengo profundos sentimientos por usted. Incluso si su corazón ha sido capturado por un demonio…- tomó la lanza que llevaba con él. En el filo de esta todavía podía apreciarse la sangre de aquella desgraciada sirvienta que había intentado detenerle. La enterró en el cuerpo de la princesa humana. Esta emitió un suave quejido.-…Mis sentimientos por usted nunca cambiarán.- comenzó a salir del lugar al mismo tiempo que acomodaba su casco.
-…Mi Señor…- Izayoi estiró su mano hacía la Luna. No perdería la esperanza, eso jamás.
El aullido de un gran perro blanco se escuchó, observaba el palacio desde lo alto de un acantilado, advertía de su presencia a su amada.
-"¡Izayoi, ya estoy aquí!"- Se escuchó el retumbar de la tierra. Los soldados estaban listos para pelear. Una nube de polvo se alzó; tras esta los ojos dorados de InuTaisho resplandecieron.- ¡KAZE NO KIZU!- aquella poderosa ráfaga mortal destruyó la entrada principal del palacio junto con algunos de sus defensores.
Se lanzaron a atacarle; el taiyoukai les ignoró hasta que una lluvia de flechas obstaculizó su camino, fue entonces cuando volvió a usar el Kaze No Kizu.
-¡Izayoi!- la llamó.- ¡Izayoi!- varias flechas atravesaban su cuerpo; sólo sería cuestión de tiempo para que perdiera la vida.
-¡Has venido bestia!- Takemaru se mostró.- Un poco tarde creo.- era posible distinguir la burla y furia en su voz.
-¿Qué?- el taiyoukai le miró con frialdad.
-La princesa Izayoi está en un lugar más allá de tú alcance. Yo mismo la envié allí.-
-¡Imbécil!- gritó lleno de irá. Takemaru desenvaino su espada y se dirigió a atacar a InuTaisho; pronto fue derrotado, el taiyoukai había cortado su brazo izquierdo.
-¡QUEMEN LA MANSIÓN!- gritó furioso.- ¡JUNTO CON SUS OCUPANTES Y EL YOUKAI!-
Recorrió el lugar con desesperación ¿Dónde¿Dónde?
!Dónde estaba Izayoi!
Sintió su aroma, aún entre el olor a madera calcinada su olfato no le fallaba. Destrozó la puerta para lograr entrar a las habitaciones de su amada, ahí la encontró, bajo las cortinas de seda. Sin vida.
-Izayoi…- algunas vigas de madera cayeron. Desenvainó una de sus espadas.- Cuento contigo, Tenseiga.- observó el cuerpo de su esposa humana; los sirvientes del más allá la estaban rodeando. Dio un golpe con su espada, aparentemente cortando en aire. Poco después la mujer abrió los ojos y se sentó en el futón. Aquella esperanza en sus pupilas seguía presente.
Entonces, Takemaru llegó al lugar. Izayoi dio una preocupada mirada a InuTaisho, este le sonrió con amabilidad; después se incorporó, dispuesto a perder la vida en ese lugar…incluso si era por manos humanas.
-No tengo arrepentimiento alguno desde que estoy peleando contigo.- el fuego se extendía con rapidez.- ¡Viajemos juntos al Inframundo!- desafió.
-…Vete.- susurró el Lord.-
-¡Mi señor…!- con terror y tristeza entremezclados le llamó.
-InuYasha.- la miró por sobre su hombro.
-¿Qué?- Takemaru no fue capaz de entender.
-El nombre de este niño.- dijo InuTaisho con voz profunda, lleno de orgullo.- Este niño será llamado InuYasha.-
-¿InuYasha?- la princesa miró con ternura a su hijo.
-Ahora vete.- el taiyoukai sujeto con fuerza la Tetsusaiga.
-¡Sí!- la mujer abandonó el lugar; buscando un camino entre el fuego y la madera quemada; tratando de encontrar una salida de aquel infierno. InuTaisho alzó la poderosa Tetsusaiga, esa poderosa espada que fue formada con uno de sus colmillos.
Takemaru y él pelearon con furia; pero no fue el filo de sus espadas el que acabo con aquel encuentro sino el incendió que envolvía al Palacio.
Izayoi…debes vivir.
Una larga vida… junto con InuYasha.
Se impulsó con fuerza para salir de entre el fuego y las cenizas; se abrió paso entre las llamas y por fin vio una salida.
Con lentitud se incorporó y envainó la Tetsusaiga. Caminó con lentitud, sentía el peso de su cuerpo llamarle al suelo; se sentía tan cansado, toda la sangre que había perdido a causa de heridas recibidas en la batalla contra Ryuukossei aunadas con las que los humanos le habían hecho estaban acabando con su vida.
Un olor familiar inundó sus sentidos. Abrió los ojos con dificultad, incluso su vista era ligeramente cubierta por la niebla de la agonía.
-¿...Por que estás aquí?- preguntó. El youki del ser frente a él se incremento rápidamente; remolinos de viento golpeaban su rostro y hacían que sus cabellos flotasen en una danza de muerte.
La tierra bajo sus pies retumbó ante las poderosas pisadas de un gigantesco perro de pelaje blanco.
-…- sintió el hocico del demonio cerca de su cuerpo.-…Sesshoumaru.- el filo de sus colmillos acariciaba el viento; podía sentir el suave pelaje de su hijo.- ¿Qué?- el inu youkai estiró el cuello al mismo tiempo que gruñía ligeramente.
¿Estaba…ofreciendo su ayuda?
Sujetó con fuerza el pelaje blanquecino y subió sobre el lomo de su hijo. Una vez seguro entre el pelaje del inu youkai, dejó que su cuerpo cayera pesadamente sobre este; sintió como su sangre cubría la blancura de la seda…Sesshoumaru había comenzado a andar. Pronto el sueño le invadió, necesitaba recuperarse; confiaba en su hijo tanto como confiaba en él.
Confianza…Traición
Esperanzas…Agonía
Vida…Muerte
…Destrucción…
Escuchó la voz chillona de Totousai, iba con Myouga, podía olerles claramente.
-¡Amo Sesshoumaru!- la pulga saltó sobre él.- ¡Que desastre!- observó a su gran Amo InuTaisho.-
-Sesshoumaru, es bueno saber que has ayudado a tu padre.- La vaca de Totousai se acercó, fue entonces cuando el príncipe gruñó, trayendo como consecuencia que el animal mantuviera distancia.- ¡Que muchacho tan vanidoso!-
-¡Totousai!- Myouga regañó.- Amo Sesshoumaru¿Dónde esta la señora Izayoi?- el youkai no contestó.- ¡Amo…!- sacudió la cabeza y con ello a la pulga.- ¡Aaaaammmmmoooooo…!- desapareció entre las sombras de los árboles; el herrero al ver esto, decidió seguir la pulga.
-"Jamás entregaré su vida…"- pasaba por la mente del príncipe.- "Un último Youkai como mi Gran Padre no puede morir de una forma miserable…¡JAMÁS!"- Pronto llegó al Palacio Imperial, donde atendieron al Lord del Oeste. Sesshoumaru se sintió complacido al recordar que Shiso estaba herido: no tendría que dar explicaciones ridículas.
Pero…ellos dos no fueron los únicos en volver; horas después Totousai llevaba con él a la princesa Izayoi y al recién nacido, InuYasha.
InuTaisho se recuperaba con el paso de las semanas; su sangre de youkai le otorgaba grandes ventajas sobre los humanos, y esa, no era más que una de tantas. Izayoi había pasado largo tiempo con él; dividiendo su tiempo para estar tanto con InuYasha como con su esposo.
Había algo que no entendía y era el hecho de que Sesshoumaru no había visto a su padre desde el nacimiento de InuYasha; por palabras de los mismos sirvientes del lugar estaba enterada que el príncipe estaba en el Palacio la mayor parte del tiempo y que le habían visto en diversas ocasiones pero ella…
-¿En que piensas?- preguntó InuTaisho.
-Me preguntaba porque el joven príncipe no ha venido mi señor.- el Lord la miró seriamente.- ¿O tú le has visto?-
-…Si.- la princesa sonrió al escuchar esa palabras.-…Izayoi.-
-No puedo pedir algo a cambio, nada he dado.- abrazó al taiyoukai.- Mientras InuYasha y tú estén a salvo…- sintió los fuertes brazos de InuTaisho rodeándola.-…Soy feliz.-
Estaba harto, no lo soportaba…¡otra vez!
¡Ese maldito niño!
Se incorporó de su futón lentamente, sus ojos resplandecieron. Noche tras noche, día tras día ¡ese niño hanyou no dejaba de llorar!
-Te mataré.- salió de sus habitaciones con cierta ansiedad…tal vez…¿emoción?
No le conocía, sabía que su nombre era InuYasha, que era un hanyou de cabellos plateados como su padre; era una suerte que él, Sesshoumaru, hubiese heredado los blancos cabellos de su madre, Unmei, y no los de su padre.
-Príncipe.- escuchó la voz de Hisui llamarle. La doncella de su madre había decidido cuidar del repugnante, asqueroso y débil hanyou que tenía por hermano.
-…Puedo darme cuenta que tan molesto es su olor con el simple hecho de tenerte cerca.- Hisui negó.
-Eso no es verdad…y tú lo sabes.- el taiyoukai entrecerró los ojos, estaba irritado.- ¿Quieres verle?-
-Quiero matarlo.- Hisui sonrió con dulzura.- ¿Qué demon…?-
-Ven.- tomó su mano.- Vamos a que le conozcas.-
-Yo jamás…- ¡Esto era lo peor que había podido ocurrirle! Una parte de él deseaba a como diera lugar irse de ahí y no ver aquel "bulto" apestoso, molesto e irremediablemente escandaloso; pero la otra parte…
Guiado por Hisui llegó a la habitación donde su pequeño hermano recibía toda clase de cuidados; sí se ponía a pensar con detalle era algo…agradable.
No estuvo seguro cuando Hisui le había soltado para ir por la criatura y ponerla frente a él.
-¡Mira!- Sesshoumaru parpadeó por un instante.
-Por favor, quítalo de mi vista.- desvió la mirada, fingiendo estar irritado.- Hisui…-
-¿Si?- sonrió, negándose a mover a la criatura.
-¿…Por que diablos no para de llorar en las noches? Comienza a exasperarme.- ¿comienza?
No se suponía ¿…Qué ya estaba exasperado?
-Es sólo un pequeño cachorro.- lo meció.- Y toda una ternura, aunque debo confesar que tú eras más callado.-
-…Sandeces.- comenzó a caminar hacía una de las ventanas de la habitación. Hisui sonrió; había dicho que no deseaba ir, que no quería estar en ese lugar que destilaba ese nauseabundo aroma a hanyou pero…ahí continuaba.
-Enseguida vuelvo.- dejó el niño entre suaves cojines.- ¿Sesshoumaru?- no obtuvo respuesta; estaba bien, eso era un sí.
Una vez que la puerta se cerró el taiyoukai se volvió lentamente.
-Ja.- ¿se suponía que eso era despecho?- Con que "InuYasha", vaya nombre.- se acercó.- Mi hermano un hanyou, que desagradable.- se paró a un lado de donde estaba el pequeño cachorro.- ¿…Orejas?- frunció el ceño.-…Hanyou después de todo.-
-…- abrió los ojos lentamente.
-…- Dorados, tal como los de su padre o los de él; la única diferencia era aquella tonalidad escarlata en los parpados pero, esas eran marcas de nacimiento, las marcas del primogénito, era natural que no estuviesen en InuYasha.- Tonterías.- el cachorro movía sus brazos con desesperación.- No oses si quiera pensarlo.- sintió que la sal comenzaba a picarle la nariz.- Te lo advierto…- le miró fríamente. El hanyou estaba a punto de…- A callar.-
Silencio.
Bien, al menos sabía obedecer las ordenes de su hermano mayor.
-¿Por qué diablos no te callan entonces?- negó.- InuYasha, perturbas las pocas horas de sueño que tengo.- el cachorro rió.- Con las heridas que nuestro padre aún tiene, le es imposible atender demasiados asuntos…- las orejas del hanyou se movieron con suavidad.- Como un vulgar perro.- suspiró con fastidio.
Oh...ese aroma salado en el ambiente…
-A callar.- dijo nuevamente. Su hermano rió con delicia.- Mira que eres torpe.- acercó uno de sus dedos a las orejas del cachorro. Súbitamente se detuvo y se recargó contra la pared.-…-
La puerta se abrió lentamente.
-¿…J-joven príncipe?- Izayoi entró lentamente. Maldita sea, se había distraído por el olor de InuYasha...
-…No estoy aquí por algún asunto en particular.- la princesa se sorprendió; ¡esa era de las pocas veces que solía dirigirle la palabra!
-Esta bien.- sonrió.- ¿Qué opina de su her…?- se detuvo¿sería correcto que lo preguntará?
-…Nada tengo que decir.- desvió la mirada. Izayoi se acercó al pequeño cachorro para después tomarlo entre sus brazos; pocos minutos después…no sólo el olor a sal sino también el desastroso escándalo torturaba los sentidos del príncipe del Oeste, Sesshoumaru.
¡A callar!
Este tipo de visitas continuaron. No podría decirse que eran en secreto porque siendo youkai la mayoría de los habitantes del Palacio, era difícil que algo tan obvio pasara por alto; aunque en realidad…eso no le importaba mucho, de cualquier forma él no era un hermano débil que gustase de expresar esas tonterías que Hisui llamaba, sentimientos.
Descansaba bajo uno de los cerezos, escuchaba con claridad la risa de la mujer humana, Izayoi, la esposa de su padre. En ese mismo momento era acompañada de Shiso e InuTaisho que partirían ese mismo día en busca de Ryuukossei dejándole a él, Sesshoumaru, la protección del Palacio Imperial y si fuese necesario…Del Oeste mismo.
-¡Mi señor!- rió al ser abrazada por InuTaisho.
¿Acaso...ya no me amas mi Señor?
No estaba seguro si traicionaba la memoria de su madre al tolerar todas esas muestras de afecto que InuTaisho pocas veces había tenido pero…esperaba que no fuera así.
-Despídete de tu padre, InuYasha.- Izayoi alzó al pequeño para que InuTaisho besará su frente.
-Volveré pronto.- ella asintió.- Debes ser precavida Izayoi.-
-¿Por qué lo dices?- Oh no, por favor ¿acaso seguía desconfiando de Sesshoumaru?
-Sé que Sesshoumaru les protegerá, aún así…- ¿Era broma? Acaso ¿confiaba en él? Que locura, sobretodo porque sabía cuan desagradable le eran los humanos y los hanyous, por esa razón era aún más difícil saber que era lo que pasaba.- No lo olvides.-
-No lo haré.-
-Onii…-
-El cachorro.- Shiso se acercó a InuYasha ignorando la presencia de su amigo y Lord.- ¡El cachorro…!-
-¿Onii?- InuTaisho le sonrió.- ¿Eso has dicho?- Izayoi parpadeo sorprendida ¡…las primeras palabras de InuYasha!
-¿Por qué Onii (8)?- Shiso tocó la nariz de InuYasha.- ¿De donde ha sacado eso?-
"-Vamos príncipe Sesshoumaru, no seas terco.-"
"-Silencio he dicho.-"
"-Anda ya, no veo porque sea mala idea que te diga Onii-chan-."
"-…Aniki.-"
"-Onii-chan es más familiar.-"
"-Sandeces.-"
¡Hisui…, Sesshoumaru juraba que lo pagaría: Onii-chan (8)…¡Onii-chan! Eso era irremediablemente ridículo, era una burla, se negaba a aceptarlo ¡nunca!
Bajo del árbol con agilidad; necesitaba hablar sobre cierto asunto con su padre.
Caminó lentamente hasta llegar donde estaba InuTaisho.
-Antes de que partas, necesito preguntarte algo padre.- ignoró a los otros tres que acompañaban al Lord del Oeste.
-Onii-chan.- se escuchó. Sesshoumaru movió lentamente la mirada hasta posarla en InuYasha.- ¡Onii-chan!-
-¿Onii…chan?- a Shiso se le heló la sangre.- Pero ¿quien te ha…?- dio una veloz mirada a InuTaisho ¿Qué hacían en tan catastrófica situación? Estaba conciente que a Sesshoumaru no le era completamente indiferente su hermano pero…¿Qué tanto? Porque si se enfurecía y hacía algo indebido.
-…Sandeces.- dijo sin retirar la mirada del cachorro.
-"¿Sandeces?"- InuTaisho miró con detenimiento a su hijo mayor. - "...No le ha molestado. Es tal como Izayoi dijo."- sonrió ligeramente.- Parece ser que has sido su primera palabra.- el taiyoukai se volvió para verle.
-Esas no son más que debilidades.- dijo seguro.- Me da igual lo que haga o deje de hacer.- dio una última mirada al hanyou; Izayoi abrazó con fuerza a su pequeño, no entendía porque el joven príncipe cambiaba su actitud con InuYasha de tan drástica forma.-…Quiero saber…-
-Onii-chan.- Izayoi trató de calmar al cachorro.
-¿A que lugar debo enviar…?-
-¡Onii-chan!-
-¡A callar!- dijo ligeramente exasperado. El youkai de ojos verdes y la humana le miraron ligeramente sorprendidos, solamente InuTaisho se mostró extrañamente irritado; planeaba exigir a Sesshoumaru un apropiado trato para su hermano menor cuando…
-¡Oniiiii-channn!- el más joven de sus hijos sonrió.
-Imposible.- dijo con obvia exasperación en su voz.-…Padre¿dónde deseas que se les envía si atacan éste palacio?- Ya había visto a InuTaisho herido gravemente por Ryuukossei; por esa misma razón, si su padre moría, él quedaría a cargo del Oeste y, de ser así…no perdería el tiempo protegiendo a una humana o a su hermano.
Simplemente se estaba deshaciendo de los estorbos…¿no?
…Del Estorbo de blancas orejas…
-Si así fuera, todos los puntos principales serán atacados; no podemos arriesgarnos.- Claro, comprendía a quienes se refería.
-Lord Fuuno.-
-Fuuno no está en la mejor de las circunstancias; será mejor que vayan con Taki del Sur.-
"…No te atrevas a hacerla sufrir…
Si lo haces, te juro que no te lo perdonaré y te haré pagar por ello…
Por el honor de mi nombre, Taki del Sur."
-No.-
-…Entonces váyanse a un lugar seguro.-
-No dejaré el Palacio. Jamás huiré.-
Jamás…
-Sesshoumaru…-
-Moriré con una espada en mi mano, no escapando del enemigo.-
…Huiré
-Hay batallas en las que no serás capaz de vencer, ésta es una de ellas.-
-Venceré- dijo seguro. Después le dio la espalda y comenzó a caminar al interior del Palacio.- Fortuna te deseo padre.- Ryuukossei moriría; de ningún modo un ser como ese derrotaría a un Ultimo Youkai como InuTaisho.
…Jamás huiré…
-…- le miró con seriedad.- Vivirás.-
-…- el príncipe volvió ligeramente la cabeza, observándole con atención por unos instantes. Después continuo su camino. Poco tiempo después InuTaisho partió junto con Shiso, era hora de que aquel espíritu Dragón desapareciera, haría todo lo posible para lograrlo, y se aseguraría de que así fuera.
Y así fue.
Logró derrotar a Ryuukossei; sellándole para que jamás despertase del letargo en el que lo había dejado. Lamentablemente, el precio que tuvo que pagar fue muy grande.
Una fuerte tormenta azotaba el Oeste, truenos y relámpagos danzaban en el cielo.
El llanto de un niño aturdía su cabeza; maldita sea, no lo soportaba más. Algo no estaba bien, estaba seguro.
-Llévenselo.- dijo exasperado. La princesa Izayoi presionó al pequeño InuYasha contra su pecho, tratando de calmar la angustia que aturdía su corazón.
-Por favor joven príncipe…- se acercó.-…Dígame que se sabe de InuTaisho.- Sesshoumaru le ignoró deliberadamente.- ¡Se lo suplico!- Los gritos de InuYasha tomaron mayor fuerza.
-¡Llévenselo he dicho!- dos doncellas youkai corrieron hacía Izayoi.
-S-señora, por favor.-
-¡No!- las lágrimas comenzaron a cubrir sus mejillas.- ¡Por favor, quiero saber que ha pasado…!- el taiyoukai cerró los ojos evidentemente molesto; los malditos gritos de su hermano estaban taladrando su cabeza, sus oídos retumbaban.-¡Por favor!-…Él maldito llanto…- ¡Príncipe Sesshoumaru…!-
…las malditas lágrimas…
-No te atrevas a llamarme por mi nombre, humana.-
…la maldita desolación…
Con brutal fuerza una esfera de luz golpeo la tierra; un inu youkai de ojos verdes emergió de ella.
-¡Joven Príncipe solamente quiero saber si sabe algo, yo…!- la puerta principal del Salón se abrió.-…Señor Shiso.- Izayoi sonrió.- Han vuelto.- el youkai miraba directamente a Sesshoumaru. De su mojado cabello las gotas caían como lágrimas…¿o acaso…?
-Shiso.- el taiyoukai se incorporó, ignorando el llanto de su hermano se acercó al inu youkai.- ¿Dónde está mi padre?-
¿…esas eran…lágrimas?
-Muerto.- dijo con un aíre de nostalgia.- Naturalmente logramos detenerle…- Sintió su pecho ser golpeado con desesperación por la joven esposa humana de su mejor amigo.-…Ryuukossei estará en un sueño eterno.-
-…Ya veo.- el taiyoukai no demostró emoción alguna en su rostro.- Esta pelea ha tenido una inesperada conclusión.- Sin embargo, su voz no era capaz de ocultar un extraño sentimiento.
-!Cómo puede decir algo tan insensible!- Izayoi jalaba con desesperación el haoiri de Shiso, el cual estaba manchado con sangre.- ¿Acaso no amaba a su padre?- le miró de reojo con ira.
-Insolente.- su mirada serena se volvió fría.- No te dirijas a mi si quiera.- entrecerró sus ojos.-…Patética humana.- caminó hacía la salida; dio un último vistazo a su hermano menor, el cual estaba en brazos de una de las doncellas del Palacio.
-¡Su padre le amaba tanto y usted…!- el taiyoukai le miró de reojo de tal manera que Izayoi perdió la voz.
...Padre…
Abandonó el lugar tranquilamente, indiferente.
...Te desprecio tanto…
O al menos aparentándolo.
¡…Exijo que mis deseos sean satisfechos!
¡Exijo venganza!
-"¿Cómo…?"- caminaba en silencio.
La vía a la Conquista Suprema que te ha guiado…
¡Muéstramelo, quiero obtener el poder!
…Quiero derrotarte…
-"¿…Te atreviste a morir…?"-
Perdóname madre…No pude…vengarte.
-"¿…Por la mano de otro?"- gruñó. El dorado y el rojo luchaban.- ¡Cómo te atreviste a morir por la mano de otro!- un aura rojiza le rodeo, sus ojos se cubrieron por sangre.- ¡Tú eras mi presa!-
…Quiero derrotarte…
¡Exijo venganza!
¡Muéstramelo, quiero obtener el poder!
He tomado la decisión de tener una compañera…Su nombre es Izayoi.
Esperanzas…Agonía
!Oh, mi Lord De Las Tierras Del Oeste!
¿Porque me has olvidado…?
Confianza…Traición
…Sólo…una despedida…InuTaisho del Oeste…
Vida…Muerte
¿Tienes alguien a quien proteger?
…La vía a la Conquista Suprema…
El Palacio Imperial del Oeste resguardaba tantos secretos tras sus murallas y puertas; bajo los kimonos de cada una de las Grandes Señoras la soledad era cubierta por maquillaje y perfumes; en los ojos y voces de los Grandes Señores la nostalgia y la alegría protegidas…
…tantas verdades…tantas mentiras…
-¿La Tenseiga?- cuestionó indignado.- ¿Qué ha pasado con la Tetsusaiga? Yo la deseo.- Shiso negó.
…Jamás huiré…
-Tu padre dejo dicho que a ti se te entregaría la Tenseiga únicamente.- Sesshoumaru guardó silencio.
…No quiero que pierdas la vida inútilmente…
…A Sesshoumaru le entregarás la Tenseiga; ella le protegerá de su necedad, orgullo y soberbia...
...mientras que a InuYasha le entregarás la Tetsusaiga; ella le protegerá de la crueldad y la malicia de otros, incluso…
de su propia naturaleza.
-Tienes una gran responsabilidad de hoy en adelante Sesshoumaru.- Shiso le observó con melancolía.-…Eres demasiado joven para esto.-
-Sandeces.- sobre su rodilla derecha descansaba su brazo relajadamente.
-…Sesshoumaru.- se sentó a su lado.- Cuenta conmigo.- los ojos del taiyoukai se abrieron ligeramente, estaba sorprendido.
-…Haz lo que te plazca.- el inu youkai sonrió al ver el rostro de Sesshoumaru volver a su usual indiferencia.
-Me parece bien.- sonrió.- "Terco príncipe…terco y arrogante Sesshoumaru."
-Tú familia también puede quedarse.- dijo súbitamente. La sonrisa del antiguo guardián se amplió.
-Que generosidad…- el taiyoukai le miró de reojo.- ¿…Acaso no es propio de ti?-
-Resérvate tus comentarios.- Shiso rió suavemente.-…- una doncella llego donde ellos, la mujer se mostraba angustiada. La noticia que dio, no fue del todo agradable.
-¿P-pero cuando…?-
-¡Hace unos momentos Señor Shiso!- el youkai se incorporó. La doncella mostró sus respetos y se retiro.
-Príncipe, debemos ir.- el taiyoukai no se movió.- ¿…Realmente no te importa?-
-No es tu asunto.-
-¿Por qué eres así?- dijo ligeramente molesto.- La Señora Izayoi puede correr muchos peligros si se va…Es seguro que InuYasha estará con ella.- el príncipe entrecerró los ojos; eso ya lo sabía, que su hermano no podría quedarse en el Palacio.
-Ya tendrá edad suficiente para elegir que hacer con su vida; si vuelve o no, será sólo su elección.- Él, el gran Sesshoumaru no hablaría con una humana para pedirle que se quedara, jamás.
-¡Eres el nuevo Lord del Oeste no puedes desprotegerles de esa forma tan irresponsable!- enfureció.- ¡Eres el hijo de InuTaisho…!-
-No necesitas repetírmelo.- dijo fríamente.- ¡Incluso estoy marcado como si fuese algo suyo!- señaló las marcas en sus mejillas.- Mis orejas, mis colmillos, mi piel, mis ojos…¡mi rostro!- se incorporó.- ¡Soy tan similar a él!- Como si fuese una carga que tuviese que llevar en sus hombros; no solamente el Oeste y todas las vidas que ello representaba, sino también…su misma silueta, una personificación más.
¿Qué puede haber más humillante…qué tener la figura de la persona que más odias?
-Entonces…dejarás que la Señora se vaya¿aunque tu única familia parta también?-
-A nadie necesito a mi lado.- sonrió con arrogancia.- Yo solo me encargaré del Oeste…- escuchó un carruaje; el olor a humano y hanyou se disipaba.-…Yo soy el Lord del Oeste, el Gran Sesshoumaru…-
…La vía a la Conquista Suprema…
Fin del Flash back
ACLARACIONES:
(1) Kimi wo Kimi wo aishiteru…Kokoro de mitsumete iru…
Esta canción se llama "Yakusoku Wa Iranai", mejor conocida como "No Necesito Promesas". Preciosísima canción de Yoko Kanno interpretada por Maaya Sakamoto; y si no se les hace conocida, pues más fácil: Es el opening de Tenku No Escaflowne.
(2) Haoiri: es la parte superior del traje de InuYasha. Su servidora se ha equivocado a lo largo de los capítulos, globalizando Hakama como todo el traje, lo cierto es que sólo los pantalones son la hakama y la parte superior, es un haoiri (-.-U si he sido baka…u.u#).
De cualquier manera, la mayoría de las veces que diga "Hakama" es para referirme al traje completo n.nU
(3) Dokkasou: Las uñas venenosas de Sesshoumaru +.+ Se ve tan sugoi usándolas. +o+ Y seguro se ve más sugoi si es para atacar a Hisui, que al fin y al cabo, es alguien a quien quiere, recuerde o no +o+ Usar sus poderes contra alguien que le ama, oh, me encanta!
Dokumukou: Veneno Paralizante.
(4) Ritzuko¿Recuerdan? En el capítulo anterior lo dije; es el padre de Minami. Es derrotado por el padre de Taki, aunque este pierde la vida, subiendo al trono Taki, mi precioso neko youkai (demonio-gato) +.¿eh, por que InuTaisho no lo derrotó? Bueno, él estaba "ocupado" con el buen Hyounekozoku no Oyakata-sama (líder de los gatos leopardo).
(5) Inu No Taisho: Gran Líder Perro o algo por el estilo. Y bien, yo estoy considerando que InuTaisho es su nombre –nunca mencionan otro-. Lo que quiero decir con "Lord InuTaisho" es algo así como "Señor InuTaisho"
(6) Fuuno significa "Del Viento".
(7) Se que para muchos es inaudito que Sesshoumaru agradezca algo pero, cuando agradece a Hisui lo hace porque la aprecia, si se dan cuenta el comportamiento de Sesshoumaru se vuelve netamente frío y cortante cuando InuTaisho llega con Izayoi.
De hecho, Sesshoumaru cambia más que nada por eso, ya que a InuTaisho prácticamente le perdona que no haya podido estar con su madre, lo que no le perdona es que no haya respetado si quiera el recuerdo de ella en el Palacio al llevar a otra mujer, encima de todo, Izayoi es humana; por esa razón, para el príncipe es más humillante… ¿y quien no se sentiría humillado? No por ser humana sino por el enorme amor que Unmei le profesó hasta el final y el cual (según la forma de ver de Sesshoumaru) InuTaisho no supo valorar y restó importancia; espero haberme dado a entender -.-U
(8) Onii: bien…creo que Oni significa ogro, pero el "Onii" que puse lleva doble "i" por eso quiero aclarar -por si alguno no se percató.- que era Onii de ONII-CHAN; es decir, hermano mayor. ANIKI significa lo mismo pero (creo) es más formal. De hecho en el cap. 5 de la serie en japonés InuYasha le dice: Aniki-sama. Yo tuve la suerte de verlo porque viene en el DVD de la película tres (ToT mi película de anime favorita desde que la vi) y me causó mucha gracia oír eso viniendo de InuYasha.
NOTAS DE LA AUTORA:
Bien, disculpen el retraso con el cap. pero realmente es imposible que lo hiciera antes, yo lo acabe a tiempo pero… no pude leerlo, ni revisarlo hasta hace poco, y con todo y eso…Me tarde días -si, días- leyéndolo, revisando ortografía- les sorprendería ver cuantos errores tenía el fic!- y coherencia -fue mi peor capítulo si lo hubiera subido así como estaba, casi nada congeniaba porque tenia muchas palabras que no eran…-
Por esta misma debo anunciar algo triste para algunos ToT yo me incluyo; No podré actualizar con el mes que he tratado de seguir, necesito del mes y probablemente una semana más; la razón, pues mi colegio me esta matando más de lo normal, el doujinshi, los fanarts, la otra escuela -Inglés ¬¬ uff…-. Bueno, sólo quería anunciarles eso, que actualizaré con un poco de mas tiempo, aunque no es mucho… Pero eso si, el siguiente cap, cabe la posible desgracia de que tarde hasta DOS meses porque ya vienen calificaciones pre-finales y no puedo fallar para nada ó.o…ToT
Ahora sí, veámonos el fic; Son (sujétense)… 75 paginas! -casi muero al escribirlo y más al leerlo…-
¿Qué hay por decir? Pues este cap es la continuación al anterior, por fin el super flash back termina y podemos continuar con la historia tal y como iba, pero era necesario el cap. 9, sin él, no había historia; y el 10 pues… O.o hubiese sido demasiado raro poner la vida de Sess sin InuYasha… XD
Mmmm… Sesshoumaru pierde la memoria (elemento telenovelesco que aborrezco y aún ahora me siento medio mal por haberlo usado ToT me siento sucia...ToT) y se vuelve bastante arrogante (algo que ya no se le quita XD) y demasiado violento en comparación a como originalmente era, pero una vez que recupera sus tristes y buenos recuerdos pues se vuelve tranquilo nuevamente e incluso, bellamente nostálgico. Luego llega la hermosa Izayoi y Sess sigue nostálgico pero sumamente arrogante con Izayoi (…sin comentarios…) y creo que también con InuTaisho. O.o creo que…es un hijo bastante rebelde y problemático X.X pero…lo comprendo –hasta cierto punto, porque Izayoi no tenía la culpa de nada ¬¬- ToT al menos se midió con Inubaka…perdón, Inuyasha -.-U
Con Hisui es un amor ToT a poco no? Incluso con Shiso se portó decente… O.o Y luego Taki! (Taki…+.+) ¿Quién diría que esos dos eran amigos? ¬¬ ah, pero no faltan los estúpidos (lo digo por Taki) amigos que por una persona rompen toda relación como si el otro tuviera la culpa de todo, esto, naturalmente fue una crítica a aquellos que lo hacen, a mi me pasó y me porte como Sesshoumaru (¿…de que me quejo si Amo tener su carácter? ¬¬U…).
También tenemos a InuYasha +.+ que es una monada, digo, mas obvio que Sesshoumaru no lo ve con indiferencia no pude ser ToT …de lo de Onii-chan…por favor, no pude evitarlo, me dio tanta tención poner eso, se oye tannnn sentimental pero (como dije) -o- no pude evitarlo…
¿Y pues que más? Demonios, olvide lo demás que diría del capítulo, bien, supongo que no es importante.
Ya para finalizar les cuento que lo que viene de Izayoi e InuTaisho con Takemaru lo tomé de la Película: "Swords of An Honorable Ruler". Película tres de InuYasha (¡que encontré en DVD original y después de meses pude comprar!…aunque igual tengo el vcd y el Clon --U mera obsesión +-+ es que se ha vuelto mi película favorita!); imagino que la mayoría la vio en Español –también la tengo XD- pero los diálogos traducidos al inglés son más excitantes en algunos aspectos, sobretodo por las palabras tan formales que usa (como "compláceme con la tenseiga…") o tal vez sea mi imaginación O.o pero bueno; por esa razón puse mis traducciones del DVD, espero les hayan gustado :D! Y más que nada fue porque si alguno no ha visto la película tres (¬¬ como I-chan ¬¬) pues así saben más o menos que pasa al principio, claro que Sesshoumaru jamás llega a salvarlo pero me encantó la idea además ¿alguien se esperaba eso del príncipe? Yo ciertamente no, si no lo hubiese escrito no me lo creería.
También puse referencias del capítulo 162 de la serie -¡si, hace como dos meses por fin lo pude ver!- donde se menciona esto del poder de un "Ultimo Youkai".
Del Doujinshi ahí sigo trabajando igual que en los fanarts; espero pronto subirlos +.+
O.o ¡AH CIERTO! Si alguno de ustedes tiene el doujinshi: Rinrou o Rinrow o Rinou (le conocen de las tres formas) ¿me lo podría facilitar, pasar, regalar, obsequiar…por favor? ;O; es que no lo encuentro y tengo una imagen de él pero no estoy segura que tan…"subido" es…ToT
Pues bien, ahora si es todo :D
¡Gracias por leerme y continuar conmigo todo este tiempo, espero verlos hasta el final!
REVIEWS:
Kotorimoon: Ojala que este cap haya sido de tu entero agrado…¡y te haya dejado con deseos de más! Espero me sigas hasta el final de esta historia :D
I-chan: Pues si, primero te quejas y luego te gusta ¬¬ quien te entiende a ti -o- bueno, espero que esta cap tambien te haya gustado y que sigas dejándome hermosos reviews +o+ Gracias por decirme que no perdí el hilo de la historia, ojala que incluso ahora no lo haya perdido y que no lo pierda nunca ;o;
Gabita: Bien, que puedo decir…no, en este cap no se revela porque Sess está enojado con Inu, para eso falta y será un flash back cortito, pero bueno, igual espero que este cap te haya gustado mucho y te haya dejado casi al final de la silla de la emoción que traté de expresar ;o;
Una cosa más por decir: De hoy en adelante volveré a contestar los reviews acá porque no me gusta hacerlo por el Reply, lo intente, no pude…una disculpa por las molestias pero pierde el encanto sino contesto por acá los reviews :D
…Esperemos que los de "arriba" no se den cuenta :D, Manga No Kami-sama ¡Ayúdanos!
INUYASHA© Rumiko Takahashi
Fanfic hecho SIN FIN DE LUCRO.
