La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n
¡Hola a todos!
La verdad es que no tengo palabras para agradecerles por todos sus fantásticos reviews, alertas y favoritos. Me tienen en las nubes, gente linda ;)
Muchas Gracias por todo su apoyo.
Espero que disfruten de este –enorme- cap xD
Capítulo 9
Martes, Abril 15 de 2008
Bella
Bajé las escaleras el martes en la mañana para encontrar una nota de Edward diciéndome que esperara una entrega en algún momento de la mañana. Decía que yo no tenía que hacer nada con ella, que la muchacha la arreglaría, pero que yo podía coger lo que quisiera.
En efecto, alrededor de las 10 AM, el citófono sonó.
La entrega fue, bueno, sorprendente.
Paquetes y paquetes de comida.
Cuando llegué aquí, me había parecido bastante raro que la despensa de Edward estuviera vacía, salvo por una jarra de aceitunas, y que su refrigerador no estuviera mejor. Me había acostumbrado. Incluso había puesto algunas cosas en la despensa y había llenado sus tarros para condimentos.
Pero esto, esto era anormal. Había suficiente comida para alimentar un ejército.
Lo llamé para preguntarle sobre ello, pero me contestó su correo de vox. La situación no era de suprema urgencia, por lo que no le dejé un mensaje.
Cinco minutos después, el teléfono sonó. El ID reveló que era Edward.
"¿Bella?" Edward sonaba ahogado. "¿Estás bien?"
"Estoy bien."
"¿Por qué no dejaste un mensaje?"
"No era de vida o muerte. Estaba llamando para decirte que tu entrega había llegado."
Hubo una pausa. "Por favor, deja un mensaje la próxima vez. Estaba preocupado."
"Dijiste que te podía llamar."
"Pero nunca lo has hecho. Asumí lo peor."
"Si lo peor pasara, dudo que pudiera llamarte." Él no respondió, de modo que continué, "¿planeas tener una fiesta o algo? ¿Por qué pediste tanta comida?"
"Pensé que la casa estaría mejor bien abastecida, especialmente ahora que hay alguien ahí la mayor parte del tiempo.
"¿Esta comida es para mí? ¡Yo apenas como algo!"
"Deberías comer más."
Muy a mi pesar solté una risita. "Si, papá."
"Por favor, no me vuelvas a llamar 'Papá' de nuevo." Edward sonó molesto.
"Anotado," dije, todavía sonriéndole al teléfono como una idiota.
"Escucha, tengo que ir a una comida de negocios esta noche. Probablemente no estaré en casa hasta después que estés dormida. Así que te veré mañana."
"Oh, vale." Traté de mantener la decepción alejada de mi voz.
Miércoles, Abril 16 de 2008
Edward se fue antes de que yo bajara a desayunar. Me preguntaba si siquiera había regresado a casa la noche anterior, pero luego vi el periódico de hoy a medio leer sobre la barra, junto a una taza de café frío.
Edward llamó y me dijo que esta noche tenía otra comida de negocios y que no lo esperara despierta.
Todavía estaba enojado conmigo. Tenía que estarlo. Yo quería estar enojada con él también, pero en cambio estaba al borde de las lágrimas porque él no quería verme. ¿Se arrepentía de haberse ofrecido a dormir conmigo? ¿Se sentía repelido por mí? ¿Por qué me estaría evitando?
Jueves, Abril 17 de 2008
Después de que Edward faltara a la cena ayer y el día anterior, no me sorprendí cuando vi una nota sobre la barra de la cocina diciéndome que no estaría en casa sino hasta tarde. Otra vez. Suspiré. Con esta serían tres noches en fila. No me estaba imaginando nada, él definitivamente me estaba evitando.
Necesitaba arreglar las cosa con Alice, y rápido.
La había llamado seis veces desde el lunes, pero ella no contestaba mis llamadas, ni en su teléfono fijo, ni en su celular. Descubrí que el Mercedes de Edward tenía GPS, por lo que incluso pasaba por su casa dos veces al día. Es como si ella fuera psíquica –nunca estaba en casa cuando yo iba-.
Incluso había tratado de llamar a Jasper, pero él tampoco contestaba mis llamadas, probablemente por insistencia de Alice.
No tenía idea que cómo podría volver a ganármela, y estaba empezando a perder la esperanza en que eso pudiera pasar. Edward había sido enfático en que hiciera las paces con ella, ¿pero cómo podría hacer que eso pasara si ella no me hablaba?
La situación entera era un desastre. Quería estar enojada con Alice por espiarme y contarle a toda la familia, ¿pero cómo podía? Ella pensaba que estaba protegiendo a su hermano mayor. Quería estar enojada con Edward por tantas razones, pero cada vez que trataba, me acordaba de la forma en que su camisa húmeda se pegaba a su pecho después de ejercitarse la otra noche. Ese recuerdo borraba todo pensamiento coherente.
Necesitaba dejar de pensar en él de esa forma. Era sólo sexo, algo sin lo que había vivido felizmente por 24 años.
Sinceramente, ni siquiera había estado tan alterada cuando Alice irrumpió estando Jake y yo en ello. No es que besarme con Jake no fuera agradable, sino que no era sensacional. Incluso, casi me había dado por vencida en toda la idea de tener-sexo-antes-de-morir. Al menos, casi me había dado por vencida hasta que Edward se ofreció a intervenir.
Eso abrió un mundo entero de posibilidades no consideradas hasta este momento.
¿Podría yo dormir con él? Él era frío. Él era apático. No le importaban un carajo mis sentimientos. Era un malnacido hipócrita. Pero era magnético. Cuando él estaba en el cuarto, me era difícil quitarle los ojos de encima. Cuando estaba cerca de mí, me moría por tocarlo.
Edward tenía que saber lo enojada que Alice estaba. Yo no había crecido con ella, y aún así podía ver que las probabilidades de que me perdonara eran de muy pocas a ninguna. Pero tenía que intentarlo, y no sólo por él. A mí me agradaba Alice. Quería que volviéramos a ser amigas.
Mi teléfono sonó.
Esperanza nació en mi pecho mientras agarraba el teléfono de mi mesita de noche. Le eché un vistazo al identificador de llamadas, deseando que fuera Alice. No lo era. El número era desconocido.
"¿Hola?"
"¿Bella? Es Rosalie."
"¿Rosalie?" Repetí como una idiota. No tenía idea de por qué Rosalie estaría llamándome.
"Estaba pensando que podríamos almorzar juntas hoy."
"Um."
"¿A menos que ya tengas planes?"
"Bueno, no," quise decir que estaba ocupada, pero estaba demasiado asustada para mentir.
"Te recogeré a las doce. Vístete bien, iremos a Chez Pierre."
Hubo un clic y me di cuenta que ella había terminado la llamada. Ya eran las 11:30; tuve que volar para arreglarme. Toda la ropa que ahora tenía era cortesía de Alice, sentí una ola de culpa mientras revisaba mi closet, buscando algo que ella considerara apropiado para un almuerzo elegantoso. Todo lo que no fueran jeans parecía ir bastante bien, por lo que me decidí por algo que combinara y me puse las zapatillas negras más costosas que tenía.
Un poco después de las 12:00, un BMW rojo entró rápidamente por el camino y paró de un frenazo frente a la puerta.
Yo no quería que Rosalie tuviera que esperar, por lo que salí corriendo de la casa y fui hacia su auto. La ventana del lado del pasajero estaba abierta cuando llegué al auto.
"Móntate," dijo.
Con un poco de inquietud, abrí la puerta y me deslicé dentro del asiento de cuero negro.
"Hola," dije con cautela.
La respuesta de Rosalie fue hundir el pedal del gas hasta el fondo. Me recosté en mi asiento y traté de no pensar en lo irónico que sería si, después de todos los esfuerzos de Emmett por mantenerme con vida, muriera en una estrellada cortesía del demonio por la velocidad que tiene como esposa.
Llegamos al restaurante, uno de esos lugares de ricachones y damas de alto nivel desocupadas, y nos sentaron en una mesa de la esquina, ubicada lejos del resto de clientes. Un mesero nos trajo los menús y dejó una botella de Perrier fía sobre la mesa.
Vi como Rosalie leía detenidamente el menú. Yo todavía no tenía idea de por qué estábamos aquí.
"Creo que el quice de cangrejo suena bien, ¿qué crees?" Levantó la mirada del menú y sentí con toda la fuerza su glacial mirada azul.
"Si, suena delicioso," dije, dándole un vistazo al menú después. La mitad de las palabras estaban en francés. Tomé alemán en la escuela, por lo que las palabras no tenían sentido para mí. La elegante caligrafía era difícil de leer, y los precios eran casi ilegibles. Si estaba leyendo correctamente los precios, este almuerzo iba a costar tanto como una semana entera de comidas solía costarme.
El mesero vino a tomar nuestra orden. Elegí el quice de cangrejo, más que nada porque no tenía idea de que más había en el menú. Rosalie ordenó una ensalada Cobb.
Después de que trajeron el pan, mordisqueé un pedazo, insegura de si empezar una pequeña charla o no.
Rosalie me miraba desde el otro lado de la mesa y traté de ser lo bastante valiente para mirarla a los ojos, pero en su mayor parte, fallé.
"Te ves nerviosa. ¿Cortó Edward tu tarjeta de crédito por todo lo del fiasco con el jardinero o algo?" Cuando no respondí, ella añadió. "El almuerzo va por mí parte, por supuesto, ya que yo te invité."
Me encogí ante el término "fiasco con el jardinero". Fue más un desastre que un fiasco, pero yo no iba a corregirla.
"A mí no me importa, sabes," dijo ella.
Eso atrajo mi atención. "¿Huh?"
"Estoy segura que Edward probablemente hizo algo para merecérselo." Los ojos de Rosalie destellaron y se encogió de hombros. "El hecho de que se la hayas regresado quiere decir que tienes más carácter de lo que pensé."
"¿Por qué pensarías que él se lo merecía?" Mi pan puesto sobre mi plato, momentáneamente olvidado.
"Él tiene la capacidad de atención de un mosquito con las mujeres. Deberías saber eso metiéndote en tu matrimonio. Todavía estoy asombrada de que te lo haya propuesto." Tomó un sorbo de Perrier. "Además, si fuera a sacarte a patadas a la calle, para estos momentos ya lo habría hecho. Y puesto que no lo hizo, debe haber sentido que estabas justificada."
"Oh."
"Es eso, o es un estúpido."
Me moví en mi asiento. Todo el tema de la conversación me estaba poniendo incómoda. Yo no había hecho nada malo y Edward no había hecho nada malo, pero Rosalie ya se había inventado un sórdido pasado para nosotros en su mente.
Nuestra comida llegó y el mesero la depositó sobre la mesa y desapareció con prontitud.
Rosalie levantó su tenedor de inmediato y yo dudé. Mi apetito todavía era bastante cambiante y la incertidumbre de no saber por qué estaba aquí con Rosalie no estaba ayudando.
Decidí ser directa. "¿Por qué me invitaste a almorzar?"
Rosalie terminó de masticar un poco de ensalada y luego me sonrió. "Bueno, de hecho, quiero agradecerte."
"¿En serio?"
"Ayer tuve una visita. Una Lauren Mallory extremadamente angustiada."
Sacudí mi cabeza. No tenía ni idea de quién era Lauren.
Rosalie continuó con una sonrisa de satisfacción. "Quería asegurarme que lo que fuera que la prometida de Edward me hubiera contado sobre ella era completamente falso, y que fue Jessica Stanley quien estaba hablando mal de mí."
Mi boca se abrió en la forma de una 'o' cuando recordé decirles a esas desagradables chicas en la gala de caridad que yo le daría a Rosalie sus saludos.
"Perras busca popularidad, ambas. Las detesto." Rosalie comió otro bocado de ensalada y luego continuó, "gracias por hacerlas cagarse del miedo, y gracias especialmente por arruinar el vestido de Jessica."
"Bueno, yo sólo…"
"Sé que no fui muy buena contigo cuando cenaste en la casa. Pero mostraste lealtad familiar encargándote de Jessica y Lauren en mi nombre, y eso es algo."
No sabía que decir; estaba más asombrada que nada. Comí un poco de quice para camuflar mi confusión. Estaba sorprendentemente bueno.
Comimos en silencio por unos minutos, pero no fue incómodo. Era bastante agradable estar con ella cuando no se detenía a lanzarme mirada asesinas.
"¿Y, estuvo bueno el jardinero?"
Me atoré. Después de que me recuperé, me sonrojé de un vivo escarlata. "No sabría. No llegamos tan lejos."
"¿Ser interrumpidos mató las ganas, hmm?" Se rió.
"Podrías decir eso." De alguna forma su actitud hacía ver la situación menos nefasta, y solté mi primera sonrisa del día.
Entonces, me dejó perpleja al preguntar, "¿Edward es bueno?"
Le lancé una mirada incrédula. La esposa de Emmett me acababa de preguntar cómo era Edward en la cama. Increíble.
Rosalie se rió. "La mirada en tu cara lo dice todo. Supongo que lo es."
Me sonrojé de nuevo, de manera aún más intensa que antes, pues Rosalie no tenía idea de lo desesperadamente que quería descubrir cómo era Edward en la cama.
"Relájate. No es un crimen ser curiosa." Tomó otro sorbo de su bebida. "Emmett es fantástico. En caso de que te estuvieras preguntando. Él hace esta cosa con…"
"¡Rosalie!" No necesitaba ni quería imaginarme las cosas que Emmett y Rosalie hacían juntos. Quizás una vez lo hice, para el propósito de torturarme a mí misma, pero yo ya había superado eso. Traté de recordar los días en que me obsesionaba por la perfección de Emmett, pero eran vagos. Con pesar me di cuenta que mi visión de la perfección física masculina se había transformado en Edward.
"Tenemos que emborracharnos juntas. Cuando regrese de Isla Esme. Tu y yo y varias botellas de Cristal."
Mientras notaba su sonrisita amigable, me di cuenta que ella pensaba que algún día seríamos hermanas. Y pensaba que la lealtad familiar era importante. Y las hermanas se ayudaban las unas a las otras, ¿no?
"¿Rosalie, tengo un problema con el que estaba esperando que pudieras ayudarme? Mi voz era tímida e indecisa, aún para mis propios oídos.
La sonrisita fue reemplazada por una mirada seria. "Déjame adivinar, ¿Edward está cabreado contigo por lo del jardinero y quieres consejo sobre cómo volver a ganártelo?"
Diablos, era buena. O al menos lo sería si tuviera todos los hechos. Estaba empezando a comprender por qué Emmett podría haberse casado con ella. "Más o menos. Edward y yo prácticamente nos reconciliamos," comencé, tomando otro bocado de quice mientras consideraba mis próximas palabras, "pero con la condición de que yo lograra que Alice me perdonara."
"No lo hizo."
Asentí.
La boca de Rosalie se torció en una sonrisa irónica. "No sé si alguna vez le he dado a Edward el crédito apropiado por su vena vengativa, pero definitivamente tiene una." Con ferocidad enterró el tenedor en un trozo de ensalada. "A un hombre lo puedes seducir, y entonces todo está perdonado. Un mujer… bueno, tendrás que humillarte mucho más por el perdón de Alice de lo que lo harías por el suyo."
"Alice está más que enojada conmigo. No contestará ninguna de mis llamadas. Me dijo que no me quiere volver a hablar en un buen tiempo, pero necesito que me perdone pronto."
Rosalie resopló. "Edward está siendo un huevón. No que me sorprenda. Estoy segura que ustedes dos son igualmente culpables por su pequeño altercado, pero Edward tiene un complejo de superioridad. ¿Estás segura que quieres casarte con él?"
Mordí mi labio inferior, considerando seriamente la pregunta. Yo apenas conocía a Edward, y realmente no estábamos comprometidos, pero necesitaba responderle a Rosalie honestamente. Si le decía paja, tenía la sensación de que ella lo sabría. No estaba segura de si quería casarme con él, pero estaba segura que quería volver estar en buenos términos con él. Él había hecho tanto por mí, y si yo tenía que arrastrármele a su hermana por el perdón de un pecado que realmente no era un pecado, bueno, ese era un precio que estaba dispuesta a pagar.
"Si," dije finalmente.
"Te debo una, de modo que te ayudaré. Pero ésta vale más que la que hiciste por mí, por lo que cuando terminemos, me deberás a mí. ¿Estamos de acuerdo?"
Asentí. "Lo que sea, Rose."
"Estás realmente desesperada por volver a meterte en sus pantalones, ¿no es cierto?"
Cuando mis ojos se abrieron de par en par, ella rodó los suyos. "Esa fue una pregunta retórica."
Rosalie pagó la cuenta y yo le agradecí por el almuerzo.
"No fue nada." Hizo un gesto con su mano. "Ven a la casa conmigo y solucionaremos esta mierda."
Rosalie no vivía nada lejos de Chez Pierre, por lo que el viaje duró menos de diez minutos.
Aparcamos en el garaje y ella me hizo señas para que entrara a la casa. Ésta estaba en silencio, un contraste directo a la última vez que yo había visitado.
"¿Dónde están tus hijas?"
"Emma está en el preescolar, Libby está en la escuela. Las recogeré en más o menos una hora."
Asentí y seguí a Rosalie dentro de la sala de estar donde me indicó que me sentara en el sofá, luego ella fue a la cocina y salió sosteniendo dos vasos.
Tomé un sorbo y fruncí mi boca. Mi abuela usaba limonada como la bebida de elección para hablar. Rosalie usaba algo que era gaseoso, con sabor a limón y definitivamente tenía algo de alcohol en él"
"Bien, Bella, escúpelo." Rosalie se ubicó cerca de mí en un sillón. Se había quitado los zapatos, su cabello estaba suelto y se veía realmente cómoda con sus pies doblados bajo ella.
"Preferiría beberlo en vez de escupirlo, gracias." Tomé otro sorbito, consciente de que era peso ligero en cuanto al alcohol se refiere.
"Sabes lo que quiero decir. ¿Por qué te estabas tirando al jardinero? Llévame dentro de tu cabeza."
Esto tenía desastre escrito por todos lados. Yo no debería estar hablándole a Rosalie. ¿Y si decía demasiado? ¿Y si ella interfería demasiado? Sentí como si debiera pedirle que me llevara a casa, pero no lo hice. Por mordaz como ella fuera, esto era lo más relajada que me había sentido en un buen tiempo.
No le conté a Rosalie mi secreto, pero le conté tantas cosas como pude. Me sentí un poquito desleal hablando con ella sobre mi relación con Edward, pero cada vez que decía algo que había estado guardando en mi interior, se sentía como si un pequeño peso fuera levando de mis hombros. Fue un alivio hablarle a una mujer.
Rosalie permaneció en silencio mientras hablé, haciendo preguntas sólo cuando quería algo aclarado. Yo sabía que tenía toda su atención. Cuando terminé, hizo algo que no me habría esperado de ella.
Ella me abrazó. Se sintió maravilloso.
El momento fue interrumpido cuando la puerta principal se abrió de un totazo.
"Cariño, estoy en casa," dijo la retumbante voz de Emmett.
Emmett corrió hacia la sala y luego se detuvo y se quedó mirando. Sus ojos volaban de mí a Rosalie.
"Bella, ¿qué estás haciendo aquí?"
Rosalie le levantó una delicada ceja. "¿En serio, Em, es esa la forma en que le hablas a tu futura cuñada?"
"Es sólo que estoy, um, sorprendido de ver a Bella aquí."
Rosalie me soltó y se acercó a Emmett. Se paró en la punta de los dedos y lo besó en la mejilla. "Simplemente estábamos teniendo una charla de chicas. Nada por lo que te tengas que preocupar."
"En serio." Él se veía poco convencido y me dirigió una mirada de preocupación.
Rosalie le sonrió. "Si, Bella aquí, necesita algunos tips sobre cómo manejar al idiota de tu hermano."
Emmett parpadeó rápidamente varias veces. "¿Estas ayudando a Bella con Edward?"
"Claro que lo estoy haciendo."
Emmett se rió entonces, larga y profundamente. Puso sus manos sobre la cintura de Rose y la levantó para darle un buen beso en la boca. "Te amo," dijo, acariciando su cuello con la nariz. "Dios, cómo te amo."
Alejé la mirada, no queriendo interrumpir.
"¿Por qué estás temprano en casa?" Preguntó Rosalie.
"El sábado es el día."
"Más te vale que no me estés mamando gallo."
"No lo estoy haciendo. Este fin de semana, nos vamos. Presté del jet de papá, hice arreglos para las niñas, todo."
Rosalie gritó como una adolescente y su rostro entero se iluminó.
Emmett bajó a Rosalie y luego nos sonrió a ambas. "No me dejen interrumpir. Y no te preocupes por las niñas. Yo las recogeré."
Rose se volvió a ubicar en el sofá y me sonrió. "¿Dónde estábamos?" Antes de que yo pudiera responder, ella respondió a su propia pregunta. "Cierto, yo estaba tratando de comprender cómo es que te estabas aferrando a tu cordura."
"No es tan malo," dije rápidamente.
"No seas una mártir. Saliste de una relación abusiva y te metiste directico en una nueva relación con alguien que tiene el control sobre ti en cada forma posible. Por supuesto que te estás volviendo loca."
"Yo no iría tan lejos." Especialmente porque nunca hubo una relación abusiva, agregué silenciosamente para mí.
"Bella," dijo ella. "Bella, Bella. Me alegra de que hayas confiado en mí. Necesitas mucho más que ayuda con Alice. Necesitas igualar el campo juego con Edward."
"Yo nunca voy a estar en iguales condiciones que Edward, él está completamente fuera de mi liga," dije, más para mí que para Rosalie.
"No seas tonta. Puede que él piense que es Dios, pero él simplemente es un hombre."
No quería hablar más sobre Edward, por lo que corté esa línea de conversación. "¿Qué sobre Alice?"
Rosalie estuvo callada por unos minutos antes de hablar. "Amo a Alice, pero hay algo que tienes que entender sobre ella." Se detuvo y tomó un trago. "Alice es la bebe en una familia de adictos al trabajo. Edward es un ejemplo extremo. Él es cinco años mayor que ella y ella creció idolatrándolo."
"Ella me dijo que pensaba en él como un caballero de brillante armadura," dije, concordando con ella.
"Exacto," dijo Rosalie. "Puedo ver por qué ella lo admira. Él ayuda a muchas personas. Es bueno en casi todo. Pero es pésimo en las relaciones. Aunque ella siempre se ha hecho la ciega con todas sus conquistas. A la pequeña Alice nunca se le ocurriría que quizás, sólo quizás, su maravilloso hermano podría haber hecho algo para merecer que te tiraras al jardinero."
"Rosalie, por favor. Por favor, deja de decir que me tiré al jardinero. No lo hice."
"Lo siento, es que tiene un tono tan agradable y cliché." Lamió sus labios y luego me dirigió una sonrisa maldadosa. "Además, no tienes idea lo mucho que amo la idea de Edward siendo derribado de su altar. Él es tan pagado de sí mismo."
"Él no es…" comencé, pero ella me interrumpió.
"Bella, él pensó que estaba bien besar a Tanya en medio de una pista de baile frente a ti y a una tonelada de gente que él conoce, pero porque tú te besuqueaste con el jardinero quiere que te le arrastras a Alice por perdón."
"Bueno," dije, nada segura de hacía donde ir desde ahí.
"¿Un poco hipócrita, no crees?"
"No estás siendo justa con él. No tienes todos los hechos."
"Corazón, no necesito todos los hechos."
Suspiré. Rosalie había ido de escucharme a pasar por encima de mí.
"Lidiaremos con Alice primero, y luego cuando yo regrese de Isle Esme, enfrentaremos a Edward."
"Vale," dije, sabiendo que no importaba lo que yo dijera. Rosalie ya había determinado su curso de acción. Si Alice era una fuerza de la naturaleza. Rosalie era un tren de carga sin frenos.
"Invitaré a Alice mañana. Sucederá que tú estás aquí. Serás sincera con ella y no dirás ni una sola mala palabra sobre Edward."
Me quedé mirando a Rosalie. "¿Ese es tú plan? Eso no va a funcionar. ¡Yo le he dejado a Alice una catorcera de mensajes sentidos y ella ha ignorado cada uno de ellos!"
"Bella. Amas a Edward, ¿cierto?"
Asentí, desconfiando de mi propia voz. Mitigué mi conciencia así: no era una mentira completa. No diría que lo amaba, pero definitivamente había cosas sobre él que amaba.
"¿No te vas a tirar al jardinero de nuevo, cierto?"
"No. Y dijiste que ibas a dejar de usar esa frase."
"De hecho, no lo hice. Aunque eso sí, no la usaré frente a Alice." Me dirigió una sonrisa encantadora. "Y Edward te ha perdonado, ¿no?"
"Sólo si Alice me perdona."
"Ella no necesita saber eso."
"¿Y si Edward le cuenta?"
"No lo hará, porque no querrá verse como un cretino frente a su hermanita."
"Si tú lo dices."
"Lo hago. Te lo prometo, Bella, Alice hará las paces con esto."
"Aún no lo ha hecho," mascullé."
"Mi plan no fallará."
"Lo único que hay en tu plan es sinceridad. No puedo ver cómo es que eso va a funcionar cuando aún no lo ha hecho."
"Tú parte es ser sincera. Yo no dije nada sobre mi parte." Me dirigió una sonrisa de oreja a oreja. "Te dije que no dijeras nada malo sobre Edward. Nunca te dije lo que yo iba a decir."
"¡No puedes decirle las cosas que te conté!" Mi voz subió una octava entera del pánico. "No tienes toda la información. Edward no es un hombre malo."
Rosalie me miró críticamente sacudiendo su rubia cabellera. "Realmente te gusta, ¿no?" Sin esperar por mi respuesta, continuó. "No te preocupes, tus secretos están a salvo conmigo. No mencionaré nada de lo que me dijiste."
Escuché pasos en el pasillo. Miré en esa dirección y noté a Emmett, moviéndose de un pie al otro.
"No quiero interrumpir, pero voy a recoger a las niñas. Puedo llevar a Bella a casa de camino si ya terminaron…"
Rosalie siguió acurrucada en su silla, pero le sonrió a Emmett. "Eso sería genial."
Me puse de pie para irme y ella añadió, "Bella, te recogeré mañana temprano a las 9. Está lista."
Viernes, Abril 18 de 2008
Estaba nerviosa. Estaba en la casa de Rosalie y Emmett, esperando a que Alice llegara. Sabía que Alice estaría aquí en cualquier momento, pero Rosalie no había mencionado cuándo. Poco después de que llegué, ella había recibido una llamada. Todavía estaba al teléfono y yo no quería fastidiarla preguntándole por Alice, por lo que esperé.
Yo no era la única que estaba esperando a que Rosalie colgara, pero sí era la más paciente. Libby estaba en la escuela, pero Emma no entraba al preescolar sino hasta las 10:00. Ella estaba jalando la falda de Rosalie, pero eso no le estaba ganando nada de atención.
Entonces Emma se dio cuenta que yo estaba ahí. Envolvió sus brazos alrededor de mis piernas y levantó la mirada hacia mí.
"Hoda," dijo.
Me arrodillé y me presenté como Bella.
Ella me llamó Ella, pero eso estaba bastante cerca.
"¡Ella, ven a ver mi cuarto!"
Emma no se quedaba quieta ni por un momento y yo era su juguete más nuevo y genial. Me guió a través de la impotente casa, mostrándome todas sus preciadas posesiones conforme íbamos. Tenía una linterna especial para mantener los monstruos alejados, y se aseguró de usarla cada vez que estábamos en un pasillo oscuro.
Después de que habíamos hecho el tour por toda la casa, incluyendo lugares a los que estoy segura no se suponía que me llevara (¿El closet de Emmett & Rosalie?), nos instalamos en la sala de visitas para tener un fiesta de té. Yo estaba pretendiendo comer un bizcocho, ella pretendía servirme el té.
Otra cosa que gustarme el nombre Isabella, nunca le había dado muchas vueltas a la idea de los niños. Emma, sin embargo, Emma era más que un niño. Ella era su propia pequeña personita.
Escuché un ruido. Me puse de pie y me giré, esperando ver a Rosalie, pero eran ambas, Rosalie y Alice, quienes nos estaban mirando.
Alice me estaba mirando rayado. Rosalie estaba sonriendo. No estaba segura de qué decir, pero fue irrelevante porque Emma notó a su tía y salió corriendo hacia ella.
El rostro de Alice se suavizó para Emma, pero se volvió a endurecer cuando me volvió mirar sobre la cabecita de Emma.
"Hey," dijo Rose. "Necesito llevar rápido a Emma al preescolar. ¿Estarán bien las dos aquí? Sólo tomará unos veinte minutos."
"Yo podría ir contigo," dijo Alice, una nota esperanzada en su voz.
Rosalie sacudió la cabeza. "No cabemos todas en el auto con los asientos de las niñas puestos."
Alice trató de nuevo. "Yo podría llevarla."
"Yo lo haré. Las veo un rato." Rosalie tomó a Emma por la mano y sacó las llaves del carro de su bolso.
La puerta se cerró tras madre e hija con un golpe seco, y Alice y yo fuimos dejadas mirando fijamente su partida.
El silencio se extendió entre nosotras. "Traté de llamarte," dije, mis brazos cruzados sobre mi pecho."
"Te dije que no me hablaras."
"Quiero hablarte."
"Yo no quiero hablarte a ti."
"Por favor, Alice."
"No me pidas nada porque yo no te debo nada." Alice cruzo sus brazos a la defensiva sobre su barriguita y me miró envenenada. "No puedo creer que Edward siga contigo," masculló, más para sí que para mí.
Me encogí. "Edward y yo tenemos algo diferente."
"¿Algo tan especial que está bien ponerle los cachos?"
"Es complicado. Pero…" sabía lo que necesitaba decir, lo que necesitaba contarle. Pero no podía mentir y decir que amaba a Edward. Esto no era lo mismo que hablarle a Rosalie. Esta era Alice.
"Entonces ni sueñes con explicármelo," chasqueó Alice.
"Yo lo amo," dije, en una voz tan suave que no estuve segura si ella lo escuchó o si yo quería que ella lo escuchara. Cuando las palabras dejaron mi boca, me di cuenta que no estaba segura si eran falsas. Había hecho las paces con contarle a Rosalie que amaba a Edward porque yo amaba cosas sobre Edward… la forma en que su cabello nunca estaba exactamente controlado, la forma en que sus ojos brillaban cuando me mostraba su sonrisa torcida, la forma en que trataba de hacer una diferencia en el mundo, y la forma en que había estado de acuerdo con ayudarme aún cuando no me conocía. Esas cosas no serían suficientes para Alice. Ella amaba entrañablemente a su hermano y no espera menos de mí. No sé si amor era la palabra adecuada, pero estaba irrevocable y innegablemente atraída hacia Edward, como un trozo de hierro a un imán. Sentía algo por él, algo que no podía nombrar o ignorar.
Ella me escuchó. "¿Cómo te atreves siquiera a decir eso después de lo que te atrapé haciendo?"
"Eso era…físico. Tengo algo más profundo con Edward." De eso, al menos, estaba segura. Me sentía atraída a Edward de una forma en la que nunca lo había estado hacia nadie más. Desde que lo había conocido, él había ocupado mis pensamientos, tanto durmiendo como despierta. Qué lástima que él no se sintiera atraído hacia mí de la misma forma en que yo me sentía atraída hacia él. El destino era así de cruel. O quizás el destino era amable, porque ya sea que yo le agradara o no, ya sea que él fuera frío, distante o malhumorado, yo quería pasar tiempo en su presencia.
Ella no dijo nada, y yo sabía que me estaba mirando, sus agudos ojos deduciendo detalles que hubiera preferido mantener privados.
Sin decir palabra alguna, Alice se dio la vuelta y fue a la cocina. Yo me quedé en la sala de estar y me senté sobre el borde del sofá.
Varios minutos pasaron y luego escuché una llave en el cerrojo. Me puse de pie para saludar a Rosalie y ella me sonrió.
"¿Dónde está Alice?"
"En la cocina," dije.
"¿Por qué no nos le unimos?"
Me imaginé que lo último que Alice querría sería mi compañía, pero de todas formas seguí a Rosalie.
Alice estaba sentada en la mesa de la cocina, un vaso de agua frente a ella, contemplando a la nada. Después de que Rosalie y yo nos sentamos con ella, parpadeó.
"Rose, ¿de verdad necesitabas que alterara tu vestido para el baile de primavera?"
"Sí, claro."
"¿Por qué está Bella aquí?"
"Quería que te dieras cuenta que estás siendo una arpía con ella por nada."
Los ojos de Alice se encendieron. "No fue por nada," se mordió la lengua.
"Bueno, ya sea que fuera por algo o no, no va a volver a pasar. ¿Cierto, Bella?"
"No," dije pacito.
"Y Edward obviamente ya lo superó."
"Edward está loco si realmente lo superó," dijo Alice enfurruñada.
"Yo no lo llamaría loco. Tampoco sufro de ninguna ilusión de que él sea perfecto." La boca de Rosalie se torció en una expresión que estaba empezando a reconocer como peligrosa. "¿Alguna vez se te ocurrió que quizás Edward podría haber hecho algo, o incluso varias cosas, para merecerse el comportamiento de Bella?"
Miré a Rosalie alarmada, mis ojos suplicándole. Se suponía que ella no dijera nada malo sobre Edward. Él amaba su hermana. La última cosa que quería era crear un distanciamiento entre ellos.
Rosalie no se dio ni por enterada; mantuvo su atención fija en Alice.
Alice dijo, "no me gusta tu implicación, ni un poquito."
"Él no tiene exactamente una historial de tratar a las mujeres muy bien, ¿o sí?" Presionó Rosalie. "¿No lo acusaste una vez de tenerle una fobia a las relaciones?"
"Pero él por fín superó eso. ¡Le propuso matrimonio a Bella y ella rompió su confianza!" Alice estaba prácticamente rebotando en su silla.
"Cierto." Rosalie sonrió con suficiencia. "Porque los hombres, especialmente los ricos, cambian completamente su estilo de vida y perspectivas en el momento en que ponen un anillo sobre el dedo de una chica."
"Edward no es así," dijo Alice con brusquedad. "El matrimonio es sagrado para él."
"Por supuesto que lo es," dijo Rosalie, de repente calmándola. "No estoy diciendo que Edward haya hecho algo malo. Todo lo que estoy pidiendo es que dejes de ser una arpía con Bella. Ambas aman a Edward. Ambas quieren lo que es mejor para él. Y quizás Bella cometió un error, pero si él puede perdonarla… ¿no deberías tú? Ustedes van a ser hermanas."
Alice me miró por primera vez durante la conversación. "No me voy a disculpar por ser una arpía," advirtió.
"No esperaría que lo hicieras." Esperanza estaba brotando como margaritas en mi corazón.
"Y no vamos a ser amigas instantáneamente," agregó Alice.
"Claro que no," dije, manteniendo mi voz calmada y uniforme.
Alice se detuvo un momento y luego dijo, "pero quizás no eres una diabla."
Antes de que pudiera detenerme a mí misma, me incliné a través de la mesa y la abracé. Ella dudó, pero luego me abrazó también.
Muchas personas pensaron que Rosalie iba a odiar a Bella y que la única forma en que Alice la perdonara fuera contándole la verdad, apuesto a que se llevaron una sorpresa con lo que realmente pasó, ¿a que sí? xD
¿Pueden adivinar lo que viene en el siguiente cap? Mmm, se ve interesante.
Recuerden, los reviews alegran mi día ;)
