A todas aquellas personas que ham seguido este fic les quiero ofrecer mi gratitud, asi que el dia de hoy le he puesto más sason al caldo XD!! ups, perdon por esa expresion, pero se me hizo apropiada. Muchas gracias a todos lo que han apoyado esta produccion.
Ahora seguimos con lo que de verdad os interesa.
9 – Imposible.
Era irreal… increíble e imposible. Pero por lo visto, todo lo que lo había orillado a esto lo cambio de sobremanera.
Sintió una punzada en el pecho y se aferró más a cuerpo de la joven que estaba junto a él. No la había soltado en todo lo que daba de la noche y al parecer no lo haría. Se sentía tan a gusto, eran las 8:00 de la mañana y no quería levantarse.
Sonrió al verla descansar, después de todo tenía todo el derecho a estar cansada, ya que… como bien sabemos, fue algo exuberante lo de anoche.
Pero, lo que fácil viene, fácil se va y Sasuke deshizo su sonrisa al recordar el evento de ayer.
Flash back…
Las puertas de una habitación de conferencias se abrieron para ellos. Traían sus mascaras y capas como debían. Sasuke y Suigetsu se acercaron a las sillas que estaban enfrente de ellos y se sentaron.
Delante de ellos estaba un hombre de pelo largo y piel pálida. Su aspecto daba a entender una lascivia poco saludable, junto con una mirada completamente prepotente y descarada.
— Tú deber ser el todopoderoso Hebi. – dijo sarcástico el hombre, a su lado se encontraba Yakushi Kabuto.
— Sí así te parezco… - contestó Sasuke, su mascara ocultaba toda facción.
— Mmm, muy gracioso. – se sentó y tomó una manzana para después comerla. – Según sé, te mande matar al estúpido de Jiraiya y a sus nietos.
Sasuke no contestó.
— Pero ahora me vienen con el chisme de que Naruto, el muchacho, todavía vive y que la otra chica está desaparecida. – hizo una mala cara. - ¿A que se debe eso entonces?
— No pudimos matarlo, perdimos a un hombre en esa misión.- contestó por Sasuke, Suigetsu.
— No me interesa.- dijo de una manera descarada Orochimaru. - ¡Me interesa que estén muertos!
— El viejo está muerto, con eso basta. – dijo Sasuke, ahora él dominaba la situación.
— ¡No, no para mí! – Orochimaru quiso tocarlo pero Sasuke se quitó antes de cualquier cosa. - ¡Quiero que lo maten, a Naruto y a la chica, si es que sigue con vida! ¡Quiero que los maten ahora! ¡¡Ya!! – gritó desesperado.
— ¿Cuál es el apuro? – preguntó el hombre cuyo apodo era Hebi.
— Debe morir ya, la policía me persigue desde hace cuatro meses, si el muchacho muere puede que me quite un peso de encima.
— Ese no es asunto nuestro, el servicio sólo era por ese día. Usted no dejó más instrucciones.
— ¿Acaso te niegas a obedecerme? – Orochimaru no creía lo que oía.
—Has entendido al menos. – dijo Suigetsu, fastidiado de tener que ver a ese hombre a la cara.
— ¡Idiotas, si no hacen lo que les digo, los denunciare a la policía! – amenazó.
— No me interesa. – Sasuke hizo ademanes a Suigetsu para irse.
— ¡Haré que los metan a la cárcel! – gritó Orochimaru.
Sasuke y Suigetsu ignoraron a tipo.
— Sé donde está su guarida, ¡Pueden morir! – Orochimaru no supo como, pero al siguiente segundo se encontraba acorralado contra la pared por Sasuke y su katana.
— Atrévete y perderás la vida. – dijo astutamente Orochimaru, tratando inútilmente de intimidarlo.
— Hmp, el que la perderá serás tú. – y con un ágil movimiento, Sasuke le cortó un dedo a Orochimaru. El empresario se revolcó de dolor, mientras que la sangre manchaba la alfombra de la estancia. Sasuke y Suigetsu ya había salido de ahí.
— ¡Me la pagan! – gritó, tomó el teléfono. - ¡Kabuto, llama a la policía, dile que tengo información sobre Hebi!
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Los dos integrantes de Hebi caminaban tranquilamente por un estruendoso bosque.
— Lo que hiciste fue tonto. – dijo Suigetsu, mientras se recostaban en un frondoso árbol.
— No creo que el estúpido sepa donde estamos. – Sasuke suspiró y se quitó la mascara.
— Pero lo que dice tiene razón, debimos matar al chico y a la chica. – Sasuke volteo a verle con enojo al oír su mención. – De acuerdo, a la chica no, pero sí al muchacho.
— No lo sé… Kakashi estaba con él, es muy astuto. – Sasuke volvía a suspirar y tomar el aire limpio.
— Conoces muy bien a ese hombre, ¿Lo conocías antes de ser Hebi?
— Era mi tutor, me adoptó después de la muerte de mi familia.
— ¿Era rudo?
— La mayoría de las cosas que sé las aprendí de él.
— Oh. – Suigetsu comprendió entonces la situación. Sasuke era muy fuerte y nunca subestimaba a un enemigo, bueno, por lo menos no alguno que pudiera darle sorpresas. Si Sasuke decía eso de ese policía era por que tal vez sí era muy fuerte.
— Ya quiero volver, apresúrate. – El Uchiha ya se había levantado de su lugar y continuaba a la cabaña.
— Vamos, Sasuke… descansa un poco más, estoy sediento. – empezó a tomar agua de su cantimplora.
— No ha tiempo, Suigetsu.
— ¿Qué pasa, quieres ir a verla? – le dijo tentando a la suerte, y por suerte Sasuke no se le fue encima.
— Deja esas cosas, ¿Quieres?
— Vamos, Sasuke, ella es bonita; no puedo creer que después de estos meses no la quieras aunque sea un poquito.
— ¿Quién te ha dicho que no la quiero? – Sí. Suigetsu siempre conseguía sacarle todo a Sasuke. Sasuke, al caer en cuenta de lo que había dicho, se sonrojó y ladeo el rostro.
— Mmm, entonces fue por eso… - Suigetsu se levantó.
— ¿Qué fue qué? – Sasuke le preguntó exigiendo una aclaración.
— Le quieres tanto… que no pudiste hacerle más daño de lo que ya le has hecho.
—No es… eso. – Sasuke ladeo el rostro sonrojado.
— Pero Sasuke… - Suigetsu tomó cartas en el asunto. – Ese hombre es muy poderoso económicamente hablando… debes tener cuidado, el viento puede cambiar y hasta la puedes perder.
Fin de flash back…
Sasuke cerró los ojos con fuerza y luego los volvió a abrir. Suigetsu tenía razón, la quería tanto como para destruir la poca felicidad que le quedaba, pero por otro lado, si se enteraba que Naruto seguía con vida… quizás ya no la volviera a ver.
Ese pensamiento removió sus entrañas y como acto de reflejó abrazó a la chica más fuerte, como evitando un escape.
— No te iras. – besó su frente. – Estarás aquí siempre. – y cerró los ojos para descansar también él.
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— Kakashi, ven, es sobre tu caso. – un policía llegó de improviso en donde estaba Kakashi y le dio una nota. Al verla sus ojos resaltaron sorprendido.
— ¡¿Cómo obtuvieron esto?! – el oficial encogió los hombros. – Gai, vámonos ya. – ambos subieron al auto, tenía que ir a verificar si eso era cierto.
Llegaron a la jefatura e importándoles un soberano pepino se adentraron en la oficina del jefe.
— ¿Sucede algo? – preguntó Sarutobi al verlos entrar perturbados.
— Sabemos donde se encuentra Hebi. – dijo Kakashi y enseñó el papel, los ojos del jefe de policía se abrieron como platos al ver el papel.
— Envíen tres patrullas, Kakashi, quiero que tu los guíes.
— ¿Señor, no deberíamos comprobar si los datos con reales? – preguntó Gai al ver el movimiento del personal.
— Está comprobado, la computadora de rastreo indica que si hay una cabaña en esas coordenadas, el problema es saber si siguen ahí. – aclaró Kakashi.
— De acuerdo. – Voltearon a ver a Sarutobi.
— Ve, y si es necesario… usa las armas.
Ellos asintieron.
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Naruto estaba afuera de la casa de Sai, su amigo había salido a trabajar, por lo que estaba solo y aburrido.
Escucho a las patrullas venir en la dirección de él. Observó como pasaban a gran velocidad. Él no hizo nada, debía tener alguna emergencia que no fuera con él. Eso pensó, hasta que Kakashi se detuvo enfrente de él.
— Sube.
— ¿Qué pasa?
— Los encontramos. – fue la respuesta de Gai, a lo que Naruto de un salto ya estaba sobre el vehiculo.
— ¡Rápido! – apuró el joven rubio y la patrulla aceleró.
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Sakura estaba desayunado en el comedor, a su lado estaba Suigetsu, Karin no estaba en ese momento.
— ¿Dulce noche? – preguntó de forma lasciva Suigetsu.
— ¿Cómo? – Sakura estaba muy distraída, como si estuviera en otro mundo.
— Mmm, ya veo que sí. – Suigetsu sonrió y Sakura, al notar a lo que se refería se pudo colorada.
— N-No se de que me h-hablas. – dijo nerviosa y sonrojada.
— ¿Sabes? Sasuke nunca se había levantado tan tarde… siempre lo hace a las cinco de la mañana, pero por alguna razón los hizo a las nueve esta vez… - Sakura se volvió a sonrojar.
— Emmm… - se puso nerviosa, ¿Acaso sus gemidos y gritos se había escuchado fuera de su habitación? – Yo… iré a dejar el plato. – se levantó y se fue en dirección al fregadero.
— Sólo tenga cuidado está algo moja… -no pudo acabar, la chica pisó sin querer el húmedo suelo, no pudo mantener el equilibrio y cayó hacia atrás.
Está vez Suigetsu fue lento y no pudo evitar que la chica recibiera un fuerte golpe por la caída.
— ¡Sakura-san! – Suigetsu llegó a donde ella, Sakura no se levantaba del suelo. - ¡¿Se encuentra bien?!
La chica fue abriendo poco a poco los ojos, cuando la visión se le aclaró sus orbes se abrieron asustados, apunto de derramar lagrimas. Observó el lugar y una mirada de desconocimiento se le asomó.
— ¿Se encuentra bien? – escuchó la voz de Suigetsu y volteo a verlo. Ahora sí no pudo resistir las ansias de gritar.
— ¡¡Aléjate!! – gritó tremendamente asustada. Suigetsu obedeció, lo que le dio tiempo a la chica de buscar algo con que defenderse. Tomó un cuchillo y amenazó al peliblanco. - ¡No te me acerques, asesino!
Entonces Suigetsu descubrió lo que pasaba.
— Mierda… - frunció el ceño. – Recuperó la memoria.
Suigetsu empezó a moverse con cautela, si bien recordaba, eso chica casi le da una paliza la última vez. Recorrió el espacio hasta tomar su enorme espada.
— Escucha, baja esa arma y no saldrás lastimada. – fue la sutil amenaza de Suigetsu, si le llegara a hacerle algo Sasuke no se lo perdonaría.
— ¡No me amenaces asesino, aléjate! – mencionó Sakura asustada y armada de valor.
— Bien, no me dejas opción. – el imponente asesino se abalanzó sobre ella, quería quitarle el arma y quizás calmarla después.
No se esperó la siguiente, Sakura esquivo cualquier indicio de ataque y se escabulló hasta llegar a la puerta.
— ¡Oye, espera! – Suigetsu quiso avanzar, pero la chica le lanzó un florero que le dio de lleno en la cara.
Después de unos segundos se levantó con un hilo de sangre en la frente.
— Mierda, tiene mucha fuerza. – se quejó mientras se sobaba la cabeza.
— Suigetsu, ¿Qué pasó aquí? – Sasuke acababa de llegar. Traía su capa y katana al cuerpo.
— Tu chica recuperó la memoria, me atacó.
— ¡¿Qué Sakura, que?! – volteo desesperado a todos lados. - ¡¿Dónde esta?!
— Salio corriendo hacía el bosque. – Sasuke salio corriendo de la casa.
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La chica había llegado a la colina donde Sasuke y ella solían ver las estrellas. No pudo resistirlo y cayó de rodillas, las lágrimas corrían libre por todo su rostro.
— No… por qué… - se lamentaba cuando sintió que alguien se le acercaba.
— Sakura. – era Sasuke. Ella volteo a la defensiva y al verlo sus facciones se relajaron un poco.
— Sasuke… - su mirada cambio a una llena de rencor y miedo. - ¡Maldito bastardo! – gritó ella, sacó el cuchillo que había tomado y se le fue encima.
Sasuke tomó a la chica de las muñecas mientras intentaba apaciguarla, no quería lastimarle.
— ¡Sakura, cálmate! – la chica no cedía. Sasuke contempló la horrible fuerza de la chica, aun que para las mujeres de su edad era prácticamente imposible tener.
— ¡Mentiroso traidor! – gritó ella al borde del colapso, sintió como las fuerzas la abandonaban y como poco a poco cedía a sus emociones.
Cayeron de rodillas, Sasuke la abrazó fuertemente impidiendo que se defendiera o atacara.
— ¿Por qué… por que pasó esto? – lloraba en su pecho, totalmente inconsolable.
— Shh, tranquila… - Sasuke sobaba su espalda con cuidado.
Con cuidado la fue recostando en el pasto de la colina, él sobre ella, impidiendo que hiciera alguna otra cosa.
La chica sollozaba fuertemente, Sasuke pudo sentir como su traje se mojaba por las lágrimas de la muchacha.
— ¿Por qué…? Todo era mentira…– musitó totalmente dolida. - ¿Tanto me odias? – la pregunta le destrozó el alma a Sasuke.
Él no la odiaba, él la quería mucho… tanto, que calló para no hacerla sufrir.
— Sakura… no digas eso… yo te quiero. – le susurró Sasuke, seguía acariciándola.
—¿Por qué lo hiciste? – Sakura no paraba de llorar.
— Perdóname… perdóname. – escuchó la voz de Sasuke en un tono de total arrepentimiento.
— Ay, Sasuke… - ella no paraba de llorar… estaba muy lastimada como para hacer otra cosa. Sentía que, aunque no estuviera muerta… su alma sí.
— Tranquila… no te pasará nada… - susurraba a su oído. Ella sollozaba de vez en cuando. Sasuke sentía que era lo mejor que podía hacer por ella en ese momento. Le acariciaba la cabeza y la espalda… entonces como era costumbre acaricio su costado.
Fue ahí, cuando Sakura supo el porque de la caricia en ese lugar en especifico. Dejó un momento de llorar, ya había llorado demasiado. Ubicó su rostro en la curvatura del cuello de Sasuke y trató de calmarse, eso sería lo mejor. Ella descubrió entonces las caricias de Sasuke, en especial en su costado.
Si más no le fallaba la memoria, ese era el lugar en donde la habían herido… Sasuke siempre sobaba su herida, procurando de alguna manera un sentimiento de culpa y al mismo tiempo un arrepentimiento total que esa era su forma de decir "lo siento".
— Lo siento. – escuchó la voz de Sasuke. Su corazón quería reventar.
— Sasuke… - la voz pura de Sakura lo hizo levantar la mirada.
— ¿Te han hecho daño? – fue la pregunta que formuló Sasuke.
— Sí… - respondió ella.
— Dime quien y lo matare. – su voz sonaba sería.
— No, puedo… no quiero que mueras. – le dijo ella, mientras ladeaba el rostro para no verlo más.
Sasuke abrió bien los ojos, recordó las palabras de Suigetsu.
Tal vez no lo hagas físicamente, pero sentimentalmente la mataras
Se llenó de impotencia, Suigetsu tenía razón. Abrazó a la chica fuertemente y suspiró cansinamente.
— Sakura… - la llamó a lo que la chica le volteo a ver. – Te amo.
Y ella comenzó a llorar…
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— ¿Qué te pasó en la cara? – preguntó Karin, ya tenía tiempo que había llegado de su encargo por comida.
— Sakura-san recuperó la memoria. – fue su explicación.
— ¡¿Qué?! – pegó el gritó en el cielo. - ¡Les dije que era una estúpida idea tenerla! ¡Será nuestro fin! ¡Esa maldita sólo nos traerá des…!
— ¡Karin, cállate! – Suigetsu la silencio al percatarse de un extraño sonido. – Mierda, no puede ser… - corrió a un monitos que tenía en un escritorio. Lo miró y comprobó sus sospechas.
— ¿Qué pasa? – Karin lo siguió.
Suigetsu la volteo a ver e inmediatamente pudo ver el reflejo de la placa de un policía.
— ¡Agáchate! – se tiraron al suelo. Una bala les rozó cerca.
—¡¿No atacan?! – Karin corrió a la sala, ahí tenía un arma.
La puerta y las ventanas quedaron destrozadas por los policías. Aproximadamente seis hombres entraron por ellas.
— ¡Disparen! – el comandante ejecutó la orden. Las balas volaron por toda la estancia.
Karin tomó una pistola que tenía ahí y comenzó a contraatacar el tiroteo. Suigetsu sacó su enorme espada y con ella se cubrió de las balas. Se abalanzó contra los policías y empezó a ladear la enorme espada.
La sangre no se hizo de esperar, un policía cayó muerto por el corte de la navaja.
— ¡Al tipo de la espada! – gritó otro policía, pero inmediatamente cayó, Karin le había dado en una pierna se tumbó al suelo sangrando.
Suigetsu cortó al pobre hombre con su espada hasta matarlo.
— ¡Suigetsu, detrás de ti! – gritó Karin.
— ¡Karin! – la chica ya no le pudo responder, una bala había atravesado su cuello. La sangre brotó como cuando de un globo de agua se trata. - ¡No! – Suigetsu abalanzó la espada contra el culpable y en plena movida el oficial esquivo su ataque. Suigetsu lo miró muy bien…
— Hatake Kakashi. – masculló.
— Donde está Hebi. – dijo Kakashi sin pena alguna.
— No es asunto tuyo. – y trató de matarlo de una tajada.
Kakashi esquivaba su espada, sacó su pistola y le disparó en un brazo. Suigetsu se retorció un poco y lo miró con odio.
— A la otra no fallare. – le dijo Kakashi.
— No hace falta. – abanicó ferozmente la espada, Kakashi saltó y Suigetsu aprovechó eso para saltar detrás del sillón.
Respiraba agitado, eran muchos y lo peor es que se trataba de Hatake Kakashi.
— Disparen. – Gai llegó a la escena ordenando que hacer.
— ¡Ah! – una bala había traspasado el sillón y le había dado en la espalda a Suigetsu. - ¡Suficiente! – se levantó armado de valor y empuñó fuertemente su espada.
Los disparos no se hicieron esperar, por lo menos cinco disparos había perforado el cuerpo de Suigetsu y él seguía moviéndose.
— ¡Gai, cuidado! – la espada pasó al lado de su cabeza. Gai esquivó, pero Suigetsu siguió insistiendo, en un intento de huida Gai se vio atrapado y fue ahí donde Suigetsu cortó parte de su hombro.
— ¡Gai! – Kakashi empezó a disparar. Suigetsu se apartó rápidamente y se escabulló hasta llegar a Kakashi. Una batalla de cuerpo a cuerpo se libró, como la vez con Juugo.
Los movimientos de Suigetsu eran lentos, estaba perdiendo mucha sangre.
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Sasuke se encontraba en la misma posición. La abrazaba. Sakura estaba inmóvil.
Las palabras de Sasuke seguían en el aire.
— ¿Co-Como? – la garganta se le había cerrado. Las lágrimas estaban igual que su respiración.
— Te amo… - Sasuke hundió su cara en la curvatura de su cuello. – Por favor, quédate conmigo… perdóname. – lo decía de verdad.
Sakura tragó saliva y más lágrimas bajaron por sus mejillas.
— Te amo. – esta vez Sasuke se sorprendió. Era la voz de Sakura. – Yo también… te amo. – dijo y le alzó la cara para besarlo en sus labios.
El beso era tierno, cariñoso… así estuvieron, los dos, hasta que el aire también les faltara. Sakura le sonrió y se apresuró a volverlo a besar.
— Gracias… Sakura. – Sasuke agradeció. La chica sólo suspiró y siguió besándole.
Poco a poco las manos de Sasuke fueron bajando hasta llegar a su cintura. Ambos estaban extasiados, enamorados…
No fue cuestión para que las manos de Sakura se entrelazaran alrededor de su cuello y como un incentivo más empezaba a jalar de sus cabellos mientras Sasuke le besaba el cuello. La chica comenzó a gemir al sentir las tortuosas caricias de Sasuke… pero…
— ¿Sasuke? – Sakura se confundió al sentir como él se detenía.- ¿Qué pasa?
—Oh no. – sus ojos se crisparon.
— ¿Sasuke-kun?
— Sakura, quédate aquí. – se levantó.
— ¡¿Sasuke?!
— ¡No vengas! – y corrió, había escuchado los disparos.
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La sangre se filtraba por toda su ropa, su vista se había nublado. Cayó de rodillas, tenía doce disparos alrededor de todo el cuerpo, estaba golpeado y había perdido mucha sangre.
Kakashi se encontraba enfrente de él, respiraba agitado, los demás policías lo rodeaban agitados igual.
— Donde… está Sasuke. – dijo Kakashi mas Suigetsu sólo escupió sangre.
— Jamás te lo diré. – expresó mareado ya.
— No me dejas opción. – levantó el arma y le apuntó. – Perdóname. – susurró y se preparó para disparar, ajustó su arma, ya iba a jalar del gatillo cuando…
El cristal de una de las ventanas se destrozó ante la intromisión de alguien.
Una figura negra se adentro en la casa y se colocó enfrente de Suigetsu.
Sus ojos, negros, se toparon contra los de Kakashi, sus cabellos negros se mecían con la poca corriente de viento que había ahí.
Era él… el asesino. Hebi.
— Imposible… - Kakashi quedó sin habla.
Continuara…
Emm, sé lo que estan pensando, sí... asi que se los dire de una vez. ¡¡Falta poco para el final!! asi que manos a la obra y espero les haya gustado.
¿Merece un comentario?
Yume no Kaze
