Aclaremos que Rurouni Kenshin y sus amigos no me pertenecen. Todos ellos son propiedad intelectual de Watsuki Nobuhiro sensei, a quien le deseo lo mejor del mundo con su nueva obra sobre magia. También los derechos de Kenshin pertenecen a la Sony... huy, que envidia... yo igual le hubiera dado otro final... en fin, que por culpa de ellos escribo tantos fics.

Por Siempre Mía.

Capítulo 10

En mi última noche.

--------------

Han pasado muchas cosas desde que escribí por última vez. Sin embargo mi ánimo no estaba para anotarlas. No sé cuantas veces maldije al cielo y me maldije a mí mismo por haber cedido a la tentación y haberme permitido amarla de esa forma. Como sea, lo hecho, hecho está.

Y estoy aquí.

En Tokio. Y a días de festejar mi cumpleaños número 31.

Y maldito y completamente solo.

No había querido escribir desde ESE día. No tuve fuerzas nunca más para intentar encender el computador ni para anotar siquiera cualquier pensamiento en una hoja de papel.

Sabía que ella tarde o temprano lo descubriría, pero nunca pensé que sería de esa forma, leyendo mi diario de vida.

Hoy no sé por qué me he sentado a escribir nuevamente.

Antes de abandonar la casa, rompí con mi editor y me desligué totalmente de la escritura... nunca más se supo de "Kenshin" y aunque aun me llegan muchas cartas pidiéndome el regreso, no había querido hacerlo. Quizá porque sé muy bien que de escribir, sería solo para ella, para mi Kaoru, pero... tal vez ella ya no desee leer lo que yo pueda contar...

Nunca olvidaré el momento en que, entrando a mi habitación, la encontré de pie, la boca tapada con una de sus manos, los ojos abiertísimos... tanto que sólo con su brillo iluminaban mi habitación por completo. Pero también estaba pálida, aterrada. Había comprendido demasiado en poco tiempo y no estaba dispuesta a perdonarme.

Traté de explicarle, pero no me permitió acercarme siquiera. Movía la cabeza en frenética negación y pronto salía corriendo a refugiarse en su habitación, tras el perro. Ya no supe más de Kaoru y un mes después, tomé la decisión de marchar.

Hasta el momento no me había hablado. Ni siquiera me miraba y Aoshi y Misao estaban extrañadísimos con la situación. Finalmente mi padre insistía en lo del dojo que quería que yo cuidara, y en mi desesperación, acepté. Era evidente que ella no me quería a su lado.

Antes de mi partida, Kaoru se acercó una noche a mi habitación. Me dijo que no quería que sus padres lo supieran nunca. Tampoco los abuelos. Que no lo supiera nadie. Después salió nuevamente y ni siquiera se despidió de mí.

No sé cómo guardé la compostura los días que siguieron. Hablé con los directivos de la escuela y aceptaron trasladarme. Me despedí prontamente de todos y desaparecí. Nadie comprendía qué pasaba conmigo, menos mis razones para irme. Aoshi pensaba que mi partida era debido a la insistencia de nuestro padre. Sólo Sanosuke, mi amigo, sabía la verdad y me entendía. Y sólo con él he mantenido el contacto hasta hoy.

Cuando salí de Nara comprendí cuanto de mí dejaba allá. Casi diez años de mi vida, mis amigos, mi familia. Mi vida... se quedaba con ella finalmente y era mi cuerpo el que tomaba distancia. Así lo sentí yo, porque de otra manera no se podía explicar el vacío que a pesar de mis pequeños triunfos diarios, sentía. Encontré trabajo pronto como maestro de kendo gracias a mis referencias, en dos escuelas. Ya que me rehusaba a escribir, necesitaba ocuparme todo el tiempo que pudiera en algo útil, para no pensar demasiado. Las dos primeras semanas las pasé en casa de mis padres, quienes no preguntaron el por qué de mi decisión, mientras mi padre traspasaba las escrituras del dojo recuperado a mi nombre. Fue así como día tras día comencé a ir hacia el que sería mi nuevo hogar, para dejarlo mínimamente habitable.

Por eso, cuando me trasladé allí, el tiempo que no estaba en la escuela, se la dedicaba en cuerpo y alma a restaurar mi viejo dojo. Tuve que actualizar la instalación eléctrica y el agua potable, tratando de mantener siempre su aspecto antiguo y hermoso. Ese dojo había sido, durante un tiempo, el sueño de Kaoru y mío. De alguna forma al restaurarlo, me sentía cerca de ella y al trabajar ponía todas mis ganas. Pero por las noches el vacío era demasiado espantoso para mí. Tanto que me dedicaba a deambular por la casa como si fuera un fantasma. Solo mis pasos me guiaban y cuando había luna alumbraba ella mi camino. Siempre terminaba en la cocina o en una habitación en especial que correspondía a un dormitorio. Y era allí donde podía relajarme por completo, quedándome dormido mientras estaba sentado. Curiosamente esa posición me resultaba cómoda.

Para mi cumpleaños número 28, vinieron Aoshi y Misao a visitarme con sus pequeños y mis padres. Kaoru tenía exámenes en la escuela ese día y por ello no había podido venir. Eso me dijeron.

También vino Sanosuke y Yahiko, quien me sorprendió mucho. Como aún no había habilitado las habitaciones de huéspedes, los demás, con excepción de mis amigos, se fueron a la casa de mis padres. Yahiko pronto me contaba de la escuela. El nuevo profesor de kendo era muy bueno, pero Kaoru había abandonado ese deporte y se dedicaba por completo a la pintura y otras artes gráficas. Decía que seguía tan simpática como siempre y que muchos chicos la asediaban, pero que ella no los tomaba en cuenta. Esas palabras me dieron una leve luz de esperanza de que tal vez me quisiera aún. Sin embargo Yahiko me contó que la niña sentía cierta repulsión especial hacia los hombres, y por eso no permitía que ninguno se le acercara. Y eso me hizo pensar en todo el daño que yo...

Pero él seguía en kendo, aunque quería seguir aprendiendo conmigo. Por eso habló con sus padres para permitirle visitarme una vez al mes con el fin de mostrarme sus habilidades y ver que yo le ayudara a mejorar. Y por supuesto que acepté.

Sanosuke estaba mejor... seguía su noviazgo con Megumi. La cosa iba tranquila hasta que se topaban con el padre de ella. Sanosuke decía que por alguna extraña razón, él necesitaba constantemente demostrarle al suegro el gran hombre que era. Por lo que se esforzaba mucho en su trabajo... tanto así que había sido nominado dentro de os diez mejores fotógrafos del país y que ahora aspiraba a ser el número uno. Y siempre terminaba discutiendo con el suegro... de alguna manera eran conversaciones inteligentes y cada uno trataba de demostrar que su punto de vista era el correcto. Yo pensaba que Saito debía respetar ya mucho a Sanosuke como para permitirle llevar a Yahiko hasta mi casa. En la moto.

Esa noche me emborraché como nunca lo había hecho y Yahiko prometió ante todo, discreción. Y si bien no le comenté el motivo de mi tristeza, él dijo que sin importar lo que me hubiera sucedido, yo para él seguiría siendo su maestro. Sanosuke me abrazaba y seguía bebiendo conmigo y antes de perder la conciencia, decidí que al menos alguien aun me respetaba y me quería en este mundo. Lo que era bueno, porque la noche anterior estaba decidido a cometer una locura...

Dos días después, frente a la puerta de mi dojo, encontré una canasta con un perrito adentro. Me gustan los animales, pero no tenía ganas de criar ninguno. Sin embargo me quedé con este y lo bauticé como "Rurouni". Un animalito que hasta el momento no tenía hogar ni amo.

"Rurouni" elevó bastante mi ánimo los días que siguieron, ya que me tenía que ocupar de él y sus vacunas. Y de su educación.

En un año mi dojo estuvo acondicionado para recibir estudiantes. Yahiko me visitaba sagradamente cada mes, trayéndome noticias de la escuela y de Kaoru, quien por lo visto no recordaba mi existencia, ya que hasta el momento no se habia manifestado de manera alguna. Yo estaba acostumbrándome poco a poco al hecho de no tenerla conmigo y estaba empezando a creer que en el fondo nuca me había pertenecido mínimamente. Necio de mí que me negaba a aceptar esa verdad. Yo la amaba y por eso pensaba que debía ser para mí.

No vale la pena relatar demasiado lo sucedido en esos días. Basta con resumir que comía, dormía y trabajaba. Nada más. Un par de colegas intentaron salir conmigo en diversas ocasiones, pero yo jamás mostraba el más mínimo interés y creo que una de ellas se molestó, porque me declaró homosexual. Cosa que no desmentí, a pesar de no ser cierto.

Para mi cumpleaños 29 pensé que vendría. No sé por qué, pero por un momento creí sentir su presencia en torno mío, abrazándome mientras mi familia me festejaba esta vez en casa de mis padres. Ni Misao ni Aoshi se lo explicaban, pero estaban más preocupados por otras cosas como sus hijos. Además, yo siempre llamaba para saludarlos en los cumpleaños, les enviaba regalos con mis padres... si, a Kaoru también. A ella le hacía los más lindos regalos... era prueba de que todo estaba bien.

Un año más y solo. Regresé a casa a emborracharme, mientras miraba la única foto que tenía de Kaoru y que le hurté poco antes de salir de la casa. Mi hermano siempre me preguntaba por qué no lo visitaba y yo le decía que el trabajo o el dojo... bah, daba lo mismo... últimamente yo estaba bebiendo mucho, pero solo en mi casa.

La mañana siguiente desperté temprano, tirado en alguna parte de la casa y con un ramillete de flores sobre el pecho. Rurouni ladraba insistentemente en el patio... quizá por eso desperté. Abrazando las flores seguí durmiendo hasta la tarde sin cuestionarme su aparición.

Días después, junto a Yahiko, descubrimos un cuarto oculto dentro del mismo dojo. Era una puerta secreta a la que se accedía por un sitio destinado a guardar los implementos de aseo. En ese pequeño cuarto encontré cosas interesantes... por ejemplo, una caja de madera que pude abrir una vez estando con Rurouni como única compañía.

Contenía daguerrotipos. Y sorprendido noté que todas las personas que allí aparecían eran... ¡¡eran conocidos míos!!

Yahiko, Sanosuke, Misao, Aoshi... incluso mi padre!!... Kaoru, mi Kaoru también estaba allí. Si habían retratos de todos ellos, también debía existir uno mío, no?... y no me equivocaba. Al fondo de la caja estaba uno mío, envuelto con gran cuidado. Examinando bien la caja, hallé un nombre impreso en ella.

"Kaoru Kamiya"

También había un diario de vida y diversos documentos.

Junto a mi padre nos pasábamos las tardes examinado el contenido de la caja y leyendo el diario de vida de Kaoru. Mi padre me hablo de la teoría de las reencarnaciones y que él tenía sospechas que ahora estaban confirmadas, de que nosotros éramos, de algún modo, las reencarnaciones de todas aquellas personas.

Fue como si el universo en ese momento se abriera para mí y entonces pude comprender todo cuanto había sucedido y cuánto había sentido. Tomoe, Enishi... personas a quienes antes dañé y ahora había ayudado en esta vida. Sanosuke, el mejor amigo quien finalmente echaba raíces en algún lado. Mi padre me explicaba que a veces uno recordaba las cosas necesarias de su vida pasada, aún sin darse cuenta, para reparar un error.

Sanosuke me confesaría que él recordaba muchas cosas desde que había estado a punto de morir de un coma diabético. Fue así como entre los tres nos dedicamos a la tarea de armar la historia de los habitantes anteriores del dojo Himura. Imágenes inconexas que le conducían a ciertas acciones. Como el decidir que quería un hogar y sobre todo, junto a Megumi.

Con sorpresa supe que yo era la encarnación de Kenshin Himura. Y por medio del diario de Kaoru Kamiya, su esposa, me enteré de cosas horribles de mi pasado. Y tomé conciencia del papel de Kaoru en todo esto. De mi vida anterior y de mi vida de hoy.

Pero, el tiempo no se ha detenido. A pesar de que mi corazón así lo ha sentido. Sigo aquí, sólo con mi perro, dando clases de kendo a los pequeños en la escuela y en mi casa. Y a pesar de todo, con un libro a punto de terminar.

Es cierto que pensé en no escribir nunca más, pero, habiendo recibido un nuevo ramo de flores para mi cumpleaños número 30, decidí escribir la historia de mi familia, de Kenshin Himura, aprovechando la cantidad de apuntes que tenía conmigo desde mucho antes. Desde que Kaoru había empezado a hablarme de sus sueños con aquél hombre que siempre la salvaba de todo.

La historia de Kenshin, el Vagabundo, está a punto de ser concluida. Estoy seguro que podré terminarla antes de mi cumpleaños. Y es eso lo que deseo, porque junto con esa novela, he decidido también acabar conmigo.

Mi nombre es Keishi Himura y a los 30 años mi vida ya es un desastre. Porque estoy completamente loco y obsesionado por una niña a la que amo profundamente y que no me quiere volver a ver. Tengo un perro, un dojo y alumnos que realmente ya no me interesan gran cosa. Mis padres no han logrado animarme y aunque Sanosuke me ha golpeado un poco este último tiempo, ya no tengo fuerzas para seguir viviendo así.

Ya no más... no quiero esperar otro año a que venga y no verla finalmente. De mi alma ya no debe quedar más que algunos retazos viejos y mi hígado... debe estar al borde del colapso. Al menos mi antepasado se quedó con su Kaoru, porque él supo ser paciente, lo que yo no fui con la mía. Y ya es hora de que asuma mi error y reconozca que mi locura me ha dominado a tal punto que me niego a cumplir una año más de vida sin ella.

Mi Kaoru hoy debe ser una señorita... de unos 18 años más o menos. Su cabello debe ser hermoso así como sus ojos. No sé cómo lucirá hoy en día. La he esperado. He ido a Nara a veces a verla oculto y al comprender que volvía peor de esas visitas, dejé de hacerlo. La he llamado por teléfono y siempre ella estaba ocupada haciendo algo. A veces contestaba ella y ha dicho que estaba equivocado el número. Quizá, finalmente tras casi cuatro años, he logrado entender que para ella fui algo espantoso que quiere olvidar. Yo en cambio sigo día tras día evocándola... pero alguien como yo, tan tonto, no debería aquí, molestándola.

Por eso lo mejor es que me marche.

Pienso en mis padres y en Aoshi. Ellos ya han hecho sus vidas y han sido exitosos. Pero yo no puedo conformarme con los bienes materiales que he adquirido. Para mí era fundamental tener la paz espiritual que junto a ella, por unos días, pude mantener. Y que se ha perdido quizá para siempre.

Junio 13, 2000

--------------------------

Efectivamente "Kenshin, el Vagabundo", fue concluido el día 18 de Junio, como Keishi esperaba. El hombre del cabello rojo sentía que había cumplido con su misión de sacar a la luz una historia en cuyo universo él y su mujer habían sido felices tal vez y habían terminado juntos. Hacía días que había cerrado el dojo y había presentado su renuncia a las escuelas.

Keishi finiquitaba todos sus asuntos con fría indiferencia. Es cierto que antes de iniciar las relaciones con Kaoru, desde que había empezado a amarla, era un hombre atormentado. Pero al menos mantenía buen ánimo debido a que aún en los peores momentos había encontrado la esperanza de que tal vez ella pudiera verlo como el hombre con quien quería compartir su vida. Y cuando esa esperanza no llegaba, su amigo Sanosuke la hacía nacer de nuevo con su apoyo y sus palabras. Pero esa esperanza había agotado hacia mucho tiempo sus recursos.

¿Cómo se podía alguien sentir tan solo aún con tanta gente alrededor?

Había dicho a sus padres que se iría un tiempo al extranjero a conocer el mundo. La misma versión que tenía Sanosuke y su hermano Aoshi. Que había dado en las escuelas como excusa de su partida.

Afortunadamente el pasaje que había comprado le daba credibilidad a su argumento.

Partiría al día siguiente de su cumpleaños.

-----------------------

El señor Akagi se sentía realmente honrado de que Keishi Himura quisiera darle, una vez más, su nuevo libro. Lo devoró durante algunos días y quedando fascinado, una vez más con el argumento, no dudó en publicarlo. Era sin duda el mejor trabajo de Himura.

Keishi salió del despacho del señor Akagi habiendo recibido la noticia de que su libro sería publicado. Estaba en la ciudad de Nara y notaba cómo algunas cosas habían cambiado en ella desde que la visitara por última vez. Sentía, aun así, que en cierta forma los años no habían pasado. Que se había marchado el día anterior.

Pensó en dar una pequeña caminata. Después de todo, ese día era su cumpleaños. Se marcharía antes de las dos de la tarde para regresar por la noche a Tokio y festejar ese día con los suyos. Ya mañana partiría.

Las calles le trajeron diversos recuerdos de los más amenos. Pasó cerca de la escuela y una turba de chicos lo reconoció enseguida.

-¡Maestro Himura!- Dijeron Yahiko y algunos compañeros suyos.

Los ahora jóvenes se acercaron a saludarlo y el alboroto llegó hasta la escuela de modo que, algunos ex colegas salieron también a saludarlo, como Tomoe.

Keishi se sorprendió al notar lo grandes que era algunos de sus ex alumnos actualmente. A Yahiko lo había seguido viendo, pero a los demás no y la sorpresa era notoria.

-Ya no somos alumnos de esta escuela, Keishi... pero hoy habíamos decidido juntarnos para visitar a nuestros antiguos maestros y casualmente te encontramos- explicó Yahiko. Keishi recordó que el año anterior, camuflado, había asistido a la graduación de Kaoru.

-Ya veo que son todos muy buenos chicos... y Kaoru... ¿no ha venido?-

Yahiko asintió.

-Claro que sí, pero se ha marchado antes porque dijo que tenía un compromiso. Quizá sea un chico. Sabemos de uno que le ha insistido bastante para salir con ella.-

Keishi saludó amablemente a todos y excusándose, se marchó pronto aduciendo compromisos.

------------------------

El camino a Tokio se hizo más pesado y largo que otras veces. Keishi trató de llevar en su memoria cada gesto y sonrisa de sus antiguos amigos. Comprendió que había gente que lo estimaba mucho, pero eso no era suficiente para él. En medio de su depresión, Keishi era incapaz de pensar en seguir adelante con su vida. Quizá algo que muchos de nosotros hoy no podemos entender y que en la mente de él tiene toda la lógica del mundo.

Ya en el dojo, dispuso todo para una feliz celebración. Haría la actuación de su vida y en secreto se despediría del resto. Anotó mentalmente no beber para no delatarse en momento alguno durante la fiesta.

Vino la gente de siempre y la comida y las risas, las anécdotas, no faltaron. Sayo y Kojiro estaban grandes y querían mucho al tío Keishi, quien siempre tenía caramelos para ellos. Misao seguía tan bella como siempre al lado de Aoshi. Sus carreras de periodistas no podían ir mejor.

Al despedirse sus amigos, le desearon toda la suerte del mundo en sus aventuras. Sanosuke exigió postales y Kakunoshin quería que le mandara regalos y recuerditos desde donde estuviera. Su madre sólo le pidió que regresara.

-Claro, mamá. En dos meses más estaré de vuelta con ustedes.-

Cerca de las dos de la mañana Keishi se encontraba limpiando el que había sido su hogar. Él y Kenshin Himura eran como las dos caras de la misma moneda. Mientras Kenshin había encontrado la paz en ese hogar, Keishi sólo cargaba con sus propios fantasmas y la soledad. Uno había encontrado en Kaoru el descanso y el otro el desosiego.

Rurouni entró a la habitación en cuanto estuvo limpia y Keishi, sentado al medio, sacaba una caja de sake. Sin embargo, decidió guardarla. Esa noche sería sólo para él. Estaría en calma, estaría sobrio. Miraría la luna y tomaría el camino hacia algún lugar en especial para morir tranquilamente.

----------------------

Con su perro, Keishi repasaba los momentos de su vida. Quería irse en paz.

Sentado en el pasillo que daba al patio, el cielo era su único panorama. Una oscura noche sin luna.

Bebería algo de veneno y se iría en el sueño, combinándolo con somníferos.

Lo mejor era apresurarse. Ya llegaría la mañana. Se levantó y se fue al interior del dojo, con Rurouni siguiendo sus pasos. Debía dirigirse a donde no lo encontraran en mucho tiempo.

Un ruido extraño llamó su atención y se asomó a una ventana para mirar el exterior. ¿Un ladron? Quizá, con un poco de suerte, él no tuviera que cometer suicidio después de todo. Tal vez el cielo estaba de acuerdo en su decisión. Se despojó de toda idea de defensa y salió al encuentro de su destino cuando supo que alguien entraba a la habitación, cerrando la puerta tras de si. Si ese alguien quería salir de allí, tendría que matarlo. Y por favor, que lo hiciera.

-----------------------

La figura al medio de la habitación, se dio vuelta al comprender que a quien buscaba no estaba durmiendo como esperaba. Fue entonces cuando sintió la puerta cerrarse. Se dirigió hacia ella, guiada por el recuerdo de la ubicación de esa puerta, hasta que se topó con el pecho de alguien.

Keishi sintió un cuerpo chocar contra el suyo y conteniendo la respiración, esperó lo que siguiera. Un balazo, una estocada... cualquier cosa. En una plegaria dejó al destino la decisión sobre su muerte.

De pronto el pelirrojo se dio cuenta de que sea quien sea que estuviera con él, era más bajo y tampoco respiraba. Supo que esa persona estaba aterrada. Pero además, aromas especiales invadían la habitación... aromas de flores frescas...

-¿Quién eres tú?- dijo el hombre.

Sintió como el otro tragaba saliva, evidentemente nervioso. Finalmente soltó el aire de sus pulmones, calentando su torso. Y una mano empezó a deslizarse por él hacia arriba, a su rostro.

-Soy tu Kaoru.- dijo la joven en un susurro.- Venía a... a... - Kaoru temblaba notoriamente.- yo.... yo quería... - la voz de Kaoru se quebró en un sollozo y antes de que Keishi pudiera responder, la joven tomaba la boca masculina en un beso desesperado, mientras un ramillete de flores caía al suelo.

-------------------

Fin acto diez.

Septiembre 15, 2004

Notas de Autora.

¡¡POR FIN!!

Sep... un capítulo depresivo y miserable, pero con final feliz. Guaus.

No trataré de defender a Keishi, porque en este momento no entiendo que quiera morir. Pero cuando tuve esa depre, se me pasó por la cabeza el modo de eliminarme... hum... tenía la esperanza que fuese algo casual y afortunadamente no fue así. Hay quienes dicen que incluso la depresión es una condicionante genética para... para controlar la población. Y debe ser cierto. Los problemas mentales se dan especialmente en lugares sobrepoblados. La madre naturaleza sigue siendo sabia, aunque a veces no la entendamos mucho.

Hoy no tengo mucho que comentar. Salvo mis agradecimientos a todos ustedes y espero que esta entrega nueva no haya resultado tan decepcionante, aunque si quedó oscurísima, ¿no?

Bueno, roguemos para que esta vez el destino sea benévolo con Keishi y le de una segunda oportunidad... ahhhh...

Kaoru Himura 14: Los sentimientos de Kaoru aún no salen a la luz. Han pasado poco menos de cuatro años desde entonces, asi que en el próximo capítulo sabremos qué es lo que ha pasado por su cabecita en este tiempo. Gracias por escribirme y besos.

Lime Kamiya: Bueno... no creo que sea tan larga como Actuación sin Libreto, y sobre los demás personajes, pensé que si me enfocaba en ellos ahí si que terminaba el otro año de escribir sobre ellos. Asi que hice un resumen que seguirá en el próximo episodio sobre sus vidas y todos tan contentos. Sep. Oye, a lo que encuentre los fanarts te los mando... es que con el formateo, ni sé donde los meti... buuuuu.

Kaoru Himura: La culpa de que Sano sea diabético es que mi padre y todos sus hermanos lo son, por lo que mi futuro no se ve especialmente dulce. Sin embargo espero y confío en que sabes llevar bien tu enfermedad. Mi padre se cuida mucho y por eso su vida es bastante normal y a veces hasta come cosas ricas. Ahora, yo personalmente odio la sacarina y si algún día la diabetes se me declara, he decidido no tomarla y punto. Bueno, quizá si, pero poquito. Oye, cuidate y que estés bien. Un abrazo.

Katrina Himura: Lo del periodo es algo que he de tomarme con filosofía. La última vez que escribí estaba entrando en la depresión y eso me hizo ya sentirme un poco más miserable de lo normal... bueno... en realidad eso de los dolores y la incomodidad... buaaa... en fin... me quedan cerca de 22 años más con la menstruación, asi que mejor tomárselo con cierta calma (palabras son palabras... jejeje)

Gracias por tus palabras hacia mi persona. Me animan mucho a seguir y a sentir que al menos esto también puedo hacerlo bien. Por estos días estamos celebrando fiestas patrias acá en chilito, y con esto de los medallistas Massu y Gonzales, el país está revolucionado como antes yo no lo había visto. Después de todo, por algo los chilenos tenemos cierta fama de fomes... en fin... ya habrás visto que Keishi se tomó el asunto bastante mal... ahora basta ver como se lo tomó Kaoru. Sin embargo, ten la certeza de que el inicio de ese beso lo es también de un periodo más feliz en la novela. Y era que no... si tengo al Keishi sufriendo desde el capítulo uno... (soy una chica sádica en el fondo...) Un abrazo a la distancia y una par de besitos. Que te vaya bien.

Hitokiri battousai 26: claro que soy mala... tengo cierta tendencia a hacer sufrir a mis personajes a quienes amo... es cierto, si Keishi hubiera llegado antes, le habría contado. Pero como se dieron las cosas, el pobre incluso decidió no escribir nada más que su testamento. No haré otro comentario más, salvo el que seas feliz y que te vaya bien en la vida, hasta que nos volvamos a encontrar.

Cristal-dono: Sep, quedaste enganchada sin duda, pero ahora... hum... qué te ha parecido este pequeño giro en la historia?? Jejeje... ¡¡besos!!

Naoko L-K: con un poco de suerte, en el próximo episodio, Kaoru tendrá la oportunidad de revivir esas delicias que aun no recuerda, asi que paciencia, amiga!! Cuídate y... ¡¡¡más besos!!!

Jenny: Jaja, gracias por el apoyo hacia mis tristes días de regla... y hacia mi obra, sobretodo. Realmente ustedes y sus palabras se han convertido en un apoyo importante para mí.

Sakura: acá estamos, publicando y vivas... que es lo mejor. Gracias por tu comprensión.

Mer1: No te preocupes, que no soy tan mala... además, aunque preparé su muerte en ocho páginas, al final Kaoru lo venció. Lindo, no?

Mikomi Shinomori: Bueno... no hay mucho que decirte, sólo que ánimo en tus proyectos también y fuerza... ya verás como te irá de estupendo. Un besote. Chau!!!

Drak Shadow: Hola... sep, las cosas se le han complicado al Keishi. Afortunadamente lo encontramos al final de tan oscuros días, asi que, adelante con la historia. Ya tendré tiempo para un nuevo y "lemonesco" episodio... uuuuuuuyyyy... preparen el hielo, la temperatura va a subir!!!

Serenity: Bueno, la niña tampoco se lo ha tomado tan bien si Keishi quedó asi de mal. Besos, amiga.

Gaby (Hiatt: Imposible pedirle a Kaoru más serenidad. En fin, ya veremos qué pasa...

Onashiru: Hola!!!... asi que tú también escribes... vamos a ver que hay de bueno por acá... gracias por tu review, de todo corazón. Un besote y ya nos vemos.

Sumire-Chan: siempre me impresionan estos reviews de quienes no leen. Y pienso... guaus... Realmente confían en mí. Esto hace que mi ego se eleve a niveles Hikorescos... en fin, que tengo un amigo que me repite a cada rato que parezco un chico y que asi se encarga de bajármelo... (y asi y todo me cae bien...) Bueno. Por lo visto y con un poco de suerte Kaoru puede decidir que este momento es el adecuado... huyyyyyyyy...

Mourisan: Mis disculpas por la canallada de no haber escrito en tanto tiempo. No fue de chica mala, sino de la fatalidad y otras cosas. Pero acá estamos de vuelta angustiando un poco más a Keishi con la promesa cierta del final feliz. Asi que, relájate, que las cosas saldrán bien. Y actualizaré más pronto.

Pamky: Hola de nuevo!!... ojalá y no te desilusione el capítulo y ánimo y cosas buenas para ti!!

Miaka17: Compatriota mía, feliz dieciocho, primero que todo. Será con suerte para el resto del país una bonita fecha. Gracias por tan lindas palabras y sólo espero que aún este fic siga causando emociones en ti. (tenemos medalla de oro y bronce!!! Genial!!)

Saiko Katsuka: Este capítulo no cumple con mi premisa de 12 páginas por capítulo, sino más bien 9. en realidad la seguiría, pero mi lado sádico no me lo permite para que todavía sufran un poco más. Asi que ánimo que ya vienen dias mejores.

M.Angeles Jerez: Gracias por escribir a mi correo... y por dedicar tan lindos elogios a mis obras. Como ves, he decidido acabarlo, asi que espero tu apoyo también en esta nueva etapa. Muchas gracias y te envío un afectuosísimo abrazo!!

Gabriela Cortez: jeje, te entiendo, hace poco el mio pc se negó a dejarme enviar reviews y me dejó frustrada... en fin, que aun asi te diste el trabajo de enviarlo a mi correo. ¡Gracias!

Kaoru sanz: Bueno, saludos también a tu amigo escritor y sólo me resta desearte suerte a tí y a él para que sus proyectos funcionen bien. Besos!!

CPM: gracias también a ti por acordarte de que existo y por tu preocupación. aun no leo tu historia, en fin... espero que si has leido este eepisodio, te haya hecho feliz. Chao!!

Mis saludos especiales a amigos muy queridos, como kirara 26, mi kawai deshi, Justary, que ya tiene, al igual que Kirara, sus propios fics. A Alpha Jack que escribe estupendo y que bien podría darme lecciones de narración. A Kaoru86 Kamiya... Gris Kaoru... en fin, a todos los amigos que he hecho en esta época. Besos a todos!!!

--------------------