Cuando Grinch decidió raptar a Martha.
—Maldito...-gruñó como perro rabioso molesto Jason, mientras apretaba con ira hasta romper en dos una pobre pieza de utilería de madera que había en el lugar tratando de tranquilizar sus deseos de salir al escenario y quitar de los brazos o mejor dicho garras a cierto pelinegro de cuerpo lechoso tan menudo, suave e idéntico al de una mujer, tanto que aquel papel que hacía le quedaba a la perfección como ese hermoso vestido- Baja más esa mano y juro que me valdra madres arruinar la obra de caridad...-volvió a bramar con ira viendo al par de amigos actuando en el escenario.
—Jaybird cálmate...-le murmuró su pelirrojo mejor amigo que estaba ayudando con la utilería detrás de escenas de las obras que se llevarían acabo ese día para el pequeña escuela. Jason solo maldijo a todo en voz baja antes de separarse e irse dentro del lugar para que terminaran con arreglar su maquillaje aunque lo detestara que lo fueran a pintar el rostro como un maldito árbol de Navidad-. Cambia esa cara amigo, que te hice un favor, para hacerte mejor la noche solo queda a tu disposición el que hacer después...-le menciono Harper antes de irse a seguir con su trabajo.
Jason se quedó pensando qué demonios hablaba su amigo con que disfrutaría su sorpresa, aunque sí está implicaba una compuerta del escenario y Conner cayendo en ella para dejar por fin lejos sus manos de la piel de su babybird, pues ese sería el mejor de todos. Jason no lo admitía, quizás solo se sincero con su mejor amigo arquero sobre su amorío por el tercer petirrojo más nunca se atrevió a decirle a este no sólo al miedo al rechazo sino también a que el otro lo odiase o en el peor de los casos le diera asco, porque el mayor sabía de las innumerables citas y demás relaciones que tuvo el menor con chicas dejándole claro que él era hetero y ese mismo día decidió ahogar penas y tristezas en licor, claro está que Roy fue el que siempre lo impulsaba a alejarse de esos bares de mala muerte a matarse el hígado en alcohol barato.
En un inicio quiso rechazar esta broma de mal gusto que hizo Bruce no sólo a él, sino a todo el clan de los murciélagos y como si el destino mismo estuviera confabulando contra su paciencia y su poco desechó y roto corazón tenía a la familia Super como de otro héroes trabajando en el lugar, como una ayuda entre amigos y compañeros de equipo. Odiaba eso, pero en algo podía disfrutar y eso era que en la obra que interpretaría por lo menos tendría esa tan amada cercanía que deseaba con su petirrojo, escondiendo sus sentimientos con falsos de que era actuación como bromas suyas cuando solo moría por un beso aún por más simple como un abrazo, una sonrisa cualquier gesto que le diese el otro.
—¡Todd, ya es hora de que entres a escena!-gritó a todo pulmón el demonio, que estaba igual o peor parado porque estaba usando un vestido y una peluca rubia para parecerse a una niña, la pequeña Cindy Lu.
Jason dio un último suspiro hondo antes de cruzar su propia mirada en el reflejo del espejo teniendo la vista de su traje de Grich, odiando un poco eso pero recordaba que debía disfrutar cada momento que tuviese en el escenario con su amado pajarito.
Todo iba bien, su actuación era impecable no había resultado problemas ni con la escenografía ni nada, y justo cuando llegaron a la escena donde el Grinch llega al pueblo de los quién, Jason quedó casi que se le caía la boca al ver el vestido rojo algo esponjoso al estilo navideño y casi escotado de la piernas, y esta vez a diferencia de la primera obra su petirrojo favorito no estaba usando peluca en cambio era su cabello semi largo azabache el que estaba haciendo juego con toda aquella ropa, Jason no había tenido mucho tiempo de salir del escenario por lo que ver así a Tim era una enorme sorpresa como deseo ya pervertido de meter sus manos por donde estaba aquel escote.
Durante el resto de la actuación nadie se fijó en nada de los manoseos o insinuaciones que le daba Jason al menor, aún no sabía qué rayos lo había dado el valor para hacer aquello ignorando su miedo y preocupaciones como también pensó que fue el hecho que el otro no negó ni rechazó sus toqueteos, hasta pudo meter y tocar un poco de esa suave y tersa piel blanca debajo del vestido por uno de los escotes.
Ya arto de aguantar el deseo de comerse al menor, lo tomo en brazos mandando a la mierda la obra y huyó con Tim. Pudo escucharse las maldiciones como gritos de varias personas hasta del mismo chicos que cargaba, Jason no era idiota sabía la perfecta forma de evitar que nadie los atrapara y donde esconderse, y eso era enfrente de las narices de todos en uno de los mucho armarios de limpieza del centro educativo. Dejo al chico contra la pared, que estaba respirando agitado con un sonrojo no sólo de la vergüenza de lo sucedido sino también de la ira misma pero antes de despotricar alguna maldición contra el forajido, sus labios fueron callados por un beso demandante; Jason ya no podía contenerse más de esos deseos aún si eso implicaba que el otro lo odiase después quería aprovechar esa oportunidad de oro, metió sus manos dentro de la ropa y manoseo el cuerpo del otro escuchando con gusto sus gemidos y jadeos.
Tim gimió más alto o lo intento porque su boca fue tapada por la mano del mayor, porque exactamente la otra mano de Jason estaba masturbándolo con rapidez su miembro haciéndolo babear y temblar sus piernas como si fuera gelatina de la forma casi experta como el otro lo atendía, pero sí solo el ser tocado por esa mano lo puso mirando estrellas, cuando el mayor decidió ocupar su boca para atender su miembro fue ver el mismo cielo y casi tocarlo. Era casi imposible evitar gemir de forma alta, sus labios estaban mordidos, partidos y sangrando de la fuerza con la que trataba de mantenerlos cerrados para no gemir y más aún cuando llegó a su orgasmo.
—Jay...-murmuro aunque salió más como un gemido lastimero y necesitado. El menor aún estaba atontado y se aferraba a los hombros del aludido, quería hablar decirle algo pero su misma voz estaba perdida, y fue menos cuando Jason decidió atacar de nueva cuenta sus labios disfrutando levemente el sabor de su propia esencia en los labios y boca ajena, volviendo a excitarse.
—Sólo...sólo déjame terminar, por favor...-suplico contra los labios del otro, era hasta muy bajo para Jason hacer eso pero quería al menos probar más de la piel, labios y todo lo que pudiera de Tim, antes de ser rechazado u odiado, solo esperaba que este estuviera lo suficiente atontado por sus toques y el placer mismo para que aceptara.
Tim asintió de forma corta, solo para ser volteado contra la pared y seguir disfrutando esas manos callosas recorrer sus muslos, trasero y demás partes de su cuerpo desnudos porque Jason le había quitado sabe en qué momento la ropa interior dejándolo más que expuesto y fácil de manosear, los besos húmedos en su cuello y hombros lo ayudaban a ignorar las pequeñas punzadas de dolor en su espalda baja al sentir como era preparado con un par de dígitos del mercenario. El joven detective gimió y consciente de lo que hacía abrió más las piernas como alzó el trasero como una invitación a seguir con aquello, que lo estaba volviendo loco no sólo del placer sino de la adrenalina misma de ser atrapados en medio de esa situación tan comprometedora en un cuarto de limpieza, en definitiva era muy excitante.
—Si te duele mucho, dímelo y me detendré-aviso al oído del menor, en un susurro tan íntimo como el mismo agarre que tuvo en su cadera y los besos en su espalda desnuda por el escote que había allí mismo del vestido que aún tenía puesto. Tim solo dio un par de bocanadas de aire preparándose para el dolor de ser penetrado, obligándose a destrozarse más los labios pero en algo agradeció el gesto amable de Jason de hacerlo lento para evitar ser el dolor aún peor.
—M...muévete-pidió el tercer petirrojo, como levemente creando un movimiento de cadera para poder hacer reaccionar a Jason de que empezara con las embestidas, aun si no estaba acostumbrado a la virilidad del otro en su interior.
El mayor le entregó más besos y caricias demasiado amorosas atendiéndolo de la mejor forma, mientras sus movimientos en el trasero del menor comenzaban a ser lentos y profundos, la única manos libre de Jason se fue a jugar con el miembro del otro masturbándolo con rapidez, para cuando los gemidos se volvieron de placer ambos chicos decidieron dejar de lado esa inicial tranquilidad hasta gentileza en sus muestras de placer, para volcarse en embestidas rápidas certeras y hasta salvajes donde el resonar de las pieles se podía escuchar, las uñas del menor garabateaban y creaban enormes heridas superficiales sangrantes en la espalda, brazos y nuca hasta del pecho mismo de su amante mientras que este dejaba marcada sus dedos en la cadera del menor por su fuerza ejercida en esta, mordidas y chupetones adornaban la piel porcelana.
No les bastó llegar al clímax una vez, lo hicieron casi cuatro rondas seguidas, marcando sus cuerpos de cualquier forma posible. Tim seguía aferrado de brazos y piernas al cuerpo de Jason, jadeando y respirando agitado, la preocupación de la obra de teatro sumando la acción que había tenido con el mayor en ese pequeño lugar lo había dejado completamente agotado y le estaba haciendo dificultoso el mantenerse despierto aún menos por el delicioso calor que emanaba Jason que solo lo invitaba a acurrucarse contra él y dormirse.
—Hey, baybird...-llamó en un susurro algo alto tratando de evitar que el tercer petirrojo se quedara dormido entre sus brazos. Comprendía su cansancio pero si querían salir de allí rápido debía tener la ayuda del otro en al menos un cinco sentidos si era posible, el menor entreabrió sus ojos con pereza- Vamos, hay que arreglarnos para a salir de aquí-aviso Jason mientras lograba deshacer el agarre de las piernas de Tim de su cadera, para dejarlo en el piso.
-Te suelto, si me prometes llevarme en brazos a tu departamento...-murmuró, mientras su agarre de sus brazos era firme a negarse en soltar al mayor, quizás por el miedo que se fuera y lo dejase allí solo.
Jason se quedó unos segundos sorprendido de lo revelado por el menor, pero no negó en aceptar lo pedido como dejar un suave beso en la frente del más pequeño viendo como este sonrío alegre de aquel gesto tierno.
Se tardaron un poco en arreglarse para salir del lugar, había corrido suerte y Jason justo en su huida con Tim hacía un par de horas había tomado su mochila con ropa para cambiarse, aunque al final le cedió al menor su chaqueta de cuero negra de invierno para el frío porque el vestido no iba ayudarle mucho que se dijera con el clima que hay fuera de ese edificio. Con la mochila en sus hombros tomó la mano de Tim y a hurtadillas salieron del pequeño armario del conserje, ocupando las sombras del lugar para huir del pequeña escuela, y ya estando fuera en las calles Jason tomó en brazos el delgado cuerpo del menor el cual se acurrucó contra su pecho suspirando encantando de la cercanía y el calor, logrando sonrojar al mayor pero ignoro ese momento por el hecho de estar afuera en él mismísimo frío invernal, comenzando a caminar o casi correr con rumbo a su departamento.
El departamento que tenía era pequeño y casi sin muchas cosas por el hecho de siempre estar en constante movimiento pero era acogedor. Jason suspiró casi de alivio al sentir el calor de su hogar, cerró la puerta con su pie y tuvo que hacer malabares para ponerle llave a esta, el chico en sus brazos estaba profundamente dormido con una sonrisa en sus labios una escena demasiado tierna y hermosa para Jason una que tantas veces soñó en ver así de cerca, sus pasos volvieron a resonar en la madera del piso guiándose hasta su habitación depósito con cuidado el cuerpo del su babybird, no le quitó su chaqueta pero si los zapatos como el vestido en si se lo cambio por un conjunto de ropa más caliente y cómodo, y lo arropo con la mayor cantidad de mantas posibles; aún no sabía porque Tim había preferido seguir con él y menos el que llevará a su departamento cuando el del menor estaba más cerca, quería pensar que quizás Tim compartía el mismo sentimiento recíproco pero sería mentirse y lastimarse cuando mismísima verdad lo abofetee. Le dio un par de besos más en el rostro a su dormido babybird como acomodo un par de mechones de su cabello antes de irse de su cuarto y preparar el sofá de la sala de estar donde dormiría esa noche, porque no quería ser un estorbo al menor.
—¿Jay...?-llamo adormilado recién saliendo de sus sueños Tim, mientras sus manos tanteaban la cama en búsqueda de otro cuerpo pero solo se encontró con el tacto frío de las sabanas dejándole un mal sabor en la boca. A duras penas podía moverse con facilidad por el dolor de su espalda baja, reviso con su vista el lugar encontrando con que efectivamente estaba en el cuarto del mayor.
Suspiro y negó suavemente con la cabeza antes de reunir un poco de sus fuerzas y salir de calidez de la cama al frío piso del suelo de madera, quiso gritar y maldecir de frío que era pero se tragó esas palabras tomó las mantas para envolverse en ellas y comenzó su caminata por el cuarto saliendo por el pasillo hasta llegar a la sala de estar, donde visualizo a Jason dormido en el sofá con casi nada de mantas o una almohada.
A paso lento dejo primero encima del chico la montaña de sabanas que cargaba y luego se metió con él al sofá justo en un pequeño espacio libre para acostarse y poder abrazar a Jason por la cintura y esconder su rostro en el pecho de este. El mayor se asusto al sentir el cambio repentino de calor como de tacto, pero la dulce voz de Tim lo calmo diciendo:
—Tranquilo Jay-y como si algo lo empujara, los brazos del nombrado se enredaron y apegarón más el cuerpo del menor contra su pecho-. Fuiste muy cruel de dejarme solo...-murmuro con cierta molestia Tim, ganándose un par de risas suaves del mayor.
—Perdón por no saber que te gustaría más estar conmigo cerca-comentó con su típica diversión, pero esa confianza fue mermando hasta que algo dentro de él se abrió y lo orilló a mostrar parte de su inseguridad-. Creí que preferirías estar lejos de mi, después de lo sucedido...-murmuro tratando lo mayor posible que no se escuchase su voz pero para Tim quedó claro como el agua esas palabras.
—Te equivocas...-respondió rápido, alejando su rostro del pecho ajeno para enfocar su vista en los ojos verdosos del contrario- Te quería más cerca de mi, que no me dejaras de lado ni me abandonarás, por eso, te pedí que me llevarás a tu departamento-explicó tranquilo mientras una de sus manos acariciaban la mejilla derecha del mayor, antes de que Tim se aventurará en darle un suave beso en los labios.
Jason sonrió mientras tomaba aquella mano de su mejilla y le dio un suave beso en los nudillos, y pego más el cuerpo del menor sintiendo que esa declaración valía más que cualquier cosa.
Ambos chicos se quedaron durmiendo en el sofá acurrucados y abrazados entre sí, debajo de todas esas mantas y sábanas calientes, solo compartiendo su alegría y tranquilidad mutua ignorando un instante todo el ruido exterior que la ciudad de Gotham tiene en sus noches.
~...Domingo 10 de diciembre 2017...~
