Este es mi tercer fic. Si bien los dos anteriores los había basado en la uistoria de Sailor Moon, en este solo usaré los personajes y sus personalidades... Obviamente, como ya han visto, me gusta escribir S&D y no lo voy a cambiar... Pero además, contará con un Mina&Andrew y la presencia de los personajes que más quiero: Sammy, Luna, Artemis, Haruka (en una versión masculina), Amy, Lita y Rei...
Se que había prometido que mi siguiente fic sería una continuación de 'Una vida normal' o 'Un hombre nuevo', pero tenía esta historia en mente y debía escribirla... La continuación de los otros estará en proceso, no los dejaré con las ganas, pero quería revivir una historia parcialmente real, que le pasó 'al amigo de un amigo' (para no echar a nadie al agua), y bueno, qué más que poder usar a mis personajes favoritos en una nueva historia de amor que me trae millones de recuerdos...
Si alguien vio de casualidad la serie SAO (Sword Atr Online) o han jugado algún rpg en línea, podrán ver cosas conocidas en esta historia y les parecerá muy común... A los que no conocen esa magia, podrán vibrar con todo lo que hay tras los juegos online... (El nombre del juego en el que centra la historia será inventado para no hacer propaganda)
No siendo más, les presento mi nuevo fic: 'Amor real'. Una historia cargada de emociones, momentos graciosos y grandes sorpresas...
Nota lega: los personajes no me pertenecen, son creados por Naoko Takeuchi para su manga Sailor Moon, pero la historia es completamente original.
Vivir en mundos paralelos puede despejar la mente. Eso pensaba Darien Chiba cuando pasaba horas, con sus amigos de universidad, jugando un tonto juego online. Bueno, eso creía hasta que la conoció a ella. Ese día, sus mundos se combinaron entre si y sin poder separarlos.
El tiempo pasaba rápidamente. Hacía un par de meses Haruka y Darien había recibido sus títulos como médicos y ahora trabajaban juntos en el hospital de Tokio. Serena regresó a sus estudios bajo una estricta vigilancia que incluía turnos de Richard, Haruka, Darien y hasta Andrew. Además, regresó a cubrir sus turnos en el Crown.
Estaban a un día de los grados en la preparatoria y desde el incidente con Zafiro, nada había sucedido. Eso frustraba el trabajo de Richard, pero tenía paciencia y ya se había hecho a dos pruebas que le darían a Diamante por lo menos cinco años tras las rejas, pero buscaba las joyas de la corona. Se había prometido a sí mismo, encerrar a quien fuera su mejor amigo, por el resto de sus días.
Darien y Serena avanzaban en su relación. Con el pasar del tiempo, tanto él como ella se preocupaban menos por el contacto físico en exceso que podía asustar a la rubia. Pero ninguno de los dos daba un paso más para que esos contactos fueran más íntimos.
Habían aprendido a conocerse y a sorprenderse mutuamente. Serena sabía que Darien era tímido y que las demostraciones de amor públicas le causaban un tierno sonrojo, pero le gustaban. Darien por su parte, sabía que Serena era extremadamente alegre y era muy dada a sorprenderlo con pequeños detalles y eso le encantaba.
Sammy y Serena pactaron con Hotaru y Darien ir los domingos juntos a "casa", donde pasaban largas horas hablando a los Tsukino. Los sábados si seguían siendo exclusivos de visita de los dos hermanos juntos.
Darien acababa de entrara a su consultorio con un semblante cansado. Había trabajado el doble, durante un mes, para darse unos días familiares en la cabaña de las montañas de Serena y Haruka. Pero el cansancio por el sobre esfuerzo ya era más que evidente. Sin mencionar que desde el primer día que durmió con Serena en el cómodo sofá cama de la biblioteca, un sueño lo acosaba noche tras noche.
- Flashback -
- Buenas noches mi hermosa princesa - se alzó un poco para alcanzar los labios de Serena y depositar en ellos un tierno beso.
- Buenas noches mi cielo - como si se tratara de su hermano o de Haruka, Serena pasó su brazo por el pecho de Darien y entrelazó sus piernas con las de él, quedando aferrada como un koala al firme cuerpo masculino.
Después de escuchar la dulce de voz de Serena quedó profundamente dormido. Pero la tranquilidad duró poco.
Sumergido en un sueño consciente de esos que no tenía desde niño, se vio caminando por el campo santo que conoció esa tarde con Serena. Sabía a dónde lo llevaban sus pies y aunque sentía miedo, dejó que su mente siguiera adelante. Cuando llegó a las lapidas de Kenji e Ikuko Tsukino, los vio olisqueando el ramo combinado que Serena les dejó esa tarde.
La hermosa mujer de cabellos azulados tenía en su mano una rosa de cada color y ambas pegadas a su pecho. Kenji volvía a acomodar las rosas oliéndolas de vez en cuando. Cuando la pareja lo vio acercarse, se pusieron de pie y con una sonrisa fraternal, Ikuko estiró su mano para recibir al pelinegro con un abrazo.
Aún indeciso, Darien aceptó el cálido gesto y luego saludó a Kenji con un fuerte apretón de manos. Y antes de comenzar a preguntar porqué lo habían llamado hasta allá, la voz cantarina de la madre de su novia lo sorprendió frenándolo en seco.
- Darien, que gusto que hayas venido - la mujer le sonreía con dulzura, la misma dulzura de la que Serena hacía gala - queremos pedirte un favor... - la mujer miró a su esposo y fue él quien siguió.
- Serena te contó su historia y con todo lo sucedido aún sigues con la insistencia de devolverle la felicidad - la voz de Kenji era calmada pero muy profunda - Nuestros hijos son lo más maravilloso que tuvimos en vida y Serena es quien nos tiene aún acá, no nos hemos ido a descansar tranquilos porque queremos, necesitamos verla bien, como era antes de que ese... - suspiró mirando al cielo - le arruinara la vida.
- Entiendo, pero qué quieren de mi? - un expectante Darien seguía de pie inmóvil.
- Queremos que nos prometas que la vas a hacer inmensamente feliz, que vas a curar sus heridas - Ikuko tomó las dos manos de Darien y con cariño siguió - Hijo, lo que sientes por ella es tan puro y sincero como lo que sentíamos nosotros dos en vida y que aún después de dejar nuestros cuerpos, nos mantiene unidos... - Le acarició la mejilla al pelinegro en un acto fraternal - cariño, solo tu puedes devolvernos a nuestra hija, a la niña alegre y especial que era...
- Lo prometo, lo haré para que puedan descansar en paz - miró a sus dos suegros, les hizo una sutil reverencia y se disponía a despedirse cuando Kenji lo interrumpió.
- Y regresa a visitarnos, fue lindo ver a Serena tan tranquila a tu lado - le dio un golpe en el hombro y la escena desapareció.
Darien despertó asustado. El cielo comenzaba a aclarar. Debían ser cerca de las cinco y media de la mañana. Entre sus brazos, Serena aún dormía pacíficamente. Frente a ellos, Hotaru y Sammy seguían profundos.
Pasó una de sus manos por el rostro, se abrazó aún más a la rubia amarrada a su cuerpo, le dio un beso tierno en los cabellos y volvió a dormir.
- Fin de Flashback -
- Doctor Chiba! - el grito de Haruka en la puerta hizo que Darien se levantara como si tuviera un resorte en el trasero.
- Quieres no provocarme un paro cardiaco? - Entre enojado y divertido, Darien tomó su delantal del perchero y caminó hasta su amigo - Vamos por el café matutino?
- Si que lo necesitas amigo - abrazando a Darien por los hombros y como si estuviera regañando a un niño continuó - Deberías dejar de pensar tanto en Serena y doblarte para trabajar o antes de que se comprometan voy a tener una prima viuda.
- No molestes - Darien empujó suavemente a su amigo y ambos, riendo y saludando al personal que se cruzaban, llegaron a la cafetería.
En el Crown, Serena y Sammy se encargaban de los clientes que por, las vacaciones, aumentaban rápidamente. Mientras Sammy y Unazuki se encargaban de la cafetería, Andrew y Serena se dedicaban a los juegos y computadores.
- Ya compraste el regalo de Sammy? - Andrew le preguntó mientras ambos se tomaban un leve descanso en el mostrador.
- Sí, aunque no compré nada, es algo más bien significativo - le respondió viendo a su hermano llevar un par de malteadas a dos clientes.
- Y compraste también mi regalo de navidad? Recuerda que también vamos a ir a la cabaña... - como siempre, Andrew hacía lucir sus dotes coquetos y bromistas.
- A ti te voy a regalar un bolígrafo con estrellas y corazones - Serena lo abrazaba por el hombro riendo alegremente mientras su amigo la miraba con reproche - No me mis así, es por si se te olvida comprarle algo a Mina.
- Muy graciosa! - le rebujó la coleta alta y ambos volvieron la mirada a la puerta que acababa de registrar el ingreso de un nuevo cliente, avisando con un suave pitido.
Un hombre alto, de cuerpo atlético e imponente entraba sosteniendo una maleta en una mano, un saco formal en la otra y con una mochila viajera en la espalda. Su cabello castaño un poco largo estaba despeinado y lucía como uno de esos jóvenes ejecutivos exitosos.
Al verlo, y sorprendiendo a Andrew, Serena se saltó el mostrador con gran agilidad, salió corriendo hasta el atractivo hombre y se lanzó a sus brazos, pegándose como una garrapata, con pies y manos, a tu fuerte torso haciéndole soltar la chaqueta y la maleta para sostenerla.
- Nick! - el grito obligó a medio establecimiento a girar la cabeza para ver a la rubia y el castaño abrazarse con devoción.
- Princesa! - Nicolas soltó a Serena y la puso sobre el suelo, besó sus cabellos y le hizo un gesto para que caminaran al mostrador - Te haz vuelto más ágil de lo que te recordaba, ese salto estuvo perfecto.
- Gracias, pero hace muchos años no tengo que huir de ti y Richard jugando en las calles, ya perdí práctica - Serena le recibió la chaqueta y la puso sobre el mostrador - Andrew, te presento a Nicolas, Nick, te presento a Andrew - hizo señas enfrentando a los dos hombres.
- Y este quién es? - Andrew, enojado por la demostración de cariño de los dos amigos en sus narices y pensando en su amigo Darien, hizo un fuerte reclamo - y porqué lo saludas así? A Darien no le va a gustar...
- Tranquilo... Andrew? - Nicolas salió en defensa de la rubia - Serena es como mi hermanita tonta - le rebujó la rubia coleta.
- Porqué todos tienen que despeinarme!? - Gritó enfadada Serena justo cuando Sammy se acercaba al mostrador.
- Porque te ves adorable despeinada - El rubio también le rebujó la coleta y rió a carcajadas por la expresión enfurecida de su hermana - Que bueno tenerte por acá Nick - le dio un par de golpes en el hombro y miró a Andrew - Jefe, puedo tomarme el resto del día? Hotaru quiere que la lleve al salón - puso cara de "detesto ese plan".
- Claro! Ve y... - buscó en el mostrador el bolso de Serena - y llévate la chatarra de tu hermana, hoy Haruka quedó en venir en la tarde - le entregó las llaves con el pequeño conejo de felpa.
- Gracias! - se quitó el delantal emocionado, le dio un beso en la mejilla a Serena y salió dejando a sus espaldas un "nos vemos en casa".
- Oye! - Serena enfadada pero con una sonrisa pícara en el rostro cogió a Andrew por una oreja - a ti quién te dio permiso de prestar mi auto así como así?
- Es tu hermano, mañana se gradúa de preparatoria y va a llevar a la novia al salón, es bueno que tenga en qué movilizarse - Andrew hizo un gesto de intelectual - deberías regalarle un auto.
- No es mala idea princesa - Nick imitó el movimiento de Andrew con exagerado dramatismo - ya puede tener su propio auto.
- Bueno... Me los gané entonces? - fingiendo enojo y exagerando unos movimientos de modelo de pasarela, la rubia caminó derecho a Unazuki para buscar algo de comer en la cocina.
Pasaban ya las cinco de la tarde. Serena, en el mostrador y de espaldas a la entrada, seguía peleando con Andrew y Nicolas por el tema "auto de Samuel".
- Cuánto les pagó mi hermanito por convencerme? Par de malos amigos! - el dramatismo de Serena tenía a los dos hombres con lágrimas en los ojos de tanto reír.
- Nada, pero se sincera contigo misma, quieres darle un auto a tu adorado hermano - Andrew hablaba señalando a la rubia con un bolígrafo.
- Princesa yo puedo prestarte el dinero si lo necesitas - Ahora era Nicolas quien hablaba mientras sacaba de su pantalón la billetera.
- NO MÁS CON ESE TEMA! - el grito sorprendió a todos los que estaban en el local, que terminaron mirando, inevitablemente hacia el mostrador.
- Quién pudo haber hecho enojar tanto a una dulce princesita? - una voz masculina susurraba en el oído de Serena y una presencia imponente se erguía detrás de ella - me lo dirás para partirle la cara?
- DARIEN! - del enojo, Serena pasó a la alegría en un segundo. Se giró tan rápido como pudo y se lanzó a los brazos del hombre que sonreía frente a ella llevando una delicada rosa roja en la mano.
- Cómo estás preciosa? - le preguntó con dulzura mientras escondía un par de mechones desordenados detrás de sus orejas.
- Despeinada y queriendo matar a estos dos - señaló a sus amigos con ira fingida - me han azotado todo el día cielo - la pataleta de Serera hizo reír no solo a Nick, Andrew y Darien. Detrás Haruka soltaba una fuerte carcajada - Ah y te presento a Nicolas ya te he hablado de él - miró con enojo a su amigo que parecía divertido con la actitud de Serena.
- Mucho gusto - Darien, formalmente y sin soltar el abrazo con el que tenía a su rubia amarrada a su cuerpo, extendió la mano para estrecharla con el castaño.
- El gusto es mío - sonriente y después del saludo, Nick caminó para abrazar a su amigo Haruka.
- Nick también va a pasar las fiestas con nosotros - Agregó Serena llamando la atención de Darien.
- La cabaña tendrá que ser inmensa mi vida- rió el pelinegro mientras saludaba a Andrew con un par de golpes en el hombro - con tanta gente no quiero terminar durmiendo en la nieve - con dulzura levantó el rostro de Serena para darle un beso en los labios.
- Oigan, tortolitos - Haruka los obligó a separarse - ya se pueden ir, yo llevaré a Nick a casay Serena necesita un par de horas en el salón... - lo último lo dijo despeinando también a la rubia.
- Dame mi bolso Andrew, me largo! - enojada por ser despeinada una vez más arrebató la mochila de las manos de Andrew y salió dando fuertes pasos, haciendo reír a los cuatro hombres.
- Ve a calmar esa fiera amigo - Andrew empujó al divertido Darien.
- No entiendo porqué la molestan tanto - Aún con su portafolio y delantal en la mano, Darien salió por la misma puerta que salió su princesa.
Afuera, la encontró intentando rehacer su coleta mirándose en uno de los espejos de su deportivo rojo. Con ternura, la abrazó por la espalda y le dio un suave beso en el cuello.
- Quieres que te lleve al salón? - le hablaba desde atrás.
- No, Mina va a peinarme mañana - Serena se volteó para enfrentar al hombre que le había devuelto la tranquilidad, pero al ver su rostro no pudo evitar preocuparse - Darien, estás muy cansado! Qué haces acá? Deberías estar descansando en casa.
- Tenía que verte preciosa - la abrazó por la cintura, la pegó a su cuerpo y bajó la mirada para enfrentar ese par de ojos azules - te extrañé todo el día...
- Doctor Chiba - con una seriedad fingida, Serena estiró su mano derecha - Déme las llaves de su auto, no está en condiciones de manejar - se empinó un poco para alcanzar los labios de Darien, dejó un suave beso en ellos.
- No me extrañaste ni un poquitico? - con cara de niño regañado, Darien buscó en sus bolsillos las llaves, en verdad sí estaba agotado y no quería otra cosa más que acostarse en su cama - solo me regañas...
- Claro que te extrañé mi cielo - recibió las llaves y abrió el auto. Esperó que su novio se sentara y se montó al otro lado - pero ya estamos juntos - encendió el auto y miró a Darien que se recostaba en la silla del copiloto y la bajaba un poco para quedar más cómodo - a dónde te llevo amor?
- quieres saludar a Luna? - le sonrió a la rubia que lo miraba con ternura. Últimamente, Serena y su madre compartían mucho tiempo, Luna le enseñaba algunas recetas a Serena y salían frecuentemente de compras para preparar el viaje.
- Es tu madre, porqué la llamas por el nombre? - le reprochó divertida y dio marcha al auto en dirección a la casa de su novio.
Llegaron en pocos minutos a la hermosa casa de los Chiba. Después de parquear, Darien abrió la puerta y con voz cansada pero divertida gritó hacia l interior.
- Mamá... Vino visita...
Serena, tomada de la mano de Darien y cargando el blanco delantal, entraba en la casa a la espera de que llegara su suegra a saludarla como siempre. Pero en su lugar, apareció un despeinado Seiya bajando por las escaleras, adormilado y completamente desinteresado en la visita.
- No puedes llegar a casa sin gritar? - El joven pasó frente a su hermano y lo fulminó con la mirada - Hola bombón - agregó mirando a Serena para volver su mirada a Darien - mamá salió a comprar no se qué, Hotaru está con Sammy en el salón, papá no ha llegado del hospital y yo dormía hasta que llegaste.
- eres un cascarrabias Seiya - Darien siguió de largo y subió a su habitación llevando a Serena de la mano.
Al entrar, y sin previo aviso, abrazó a Serena y con ella atrapada en sus brazos, caminó hasta la cama dejándose caer en ella y sobre él a la rubia.
- Cielo, suéltame - Serena entre risas por el ataque posesivo de Darien que no la dejaba mover - si me sueltas te traigo algo de comer - intentó sobornarlo pero el pelinegro simplemente rodó para que quedaran de lado y se hizo el dormido.
- Quédate conmigo esta noche, si? - el susurro de Darien salió de sus labios antes de pensar en lo que decía. Ya había pasado un par de noches con ella, sin intimidad, pero se sentía tranquilo, despejado y no soñaba con los padres de su princesa. Estaba agotado física y mentalmente, quería descansar y eso solo podía hacerlo en brazos de Serena.
- Cielo, no puedo - con dulzura le acarició el rostro - mañana es un día especial y tengo una conversación pendiente con Sammy, además sabes que me da vergüenza con tu madre quedarme acá.
- Sabes que por mamá no debes preocuparte, si fuera por ella, te tendría viviendo acá y pidiéndote nietos como loca - abrió los ojos y sobó los dorados cabellos de Serena - Quédate princesa, te llevo temprano a casa, te lo prometo.
- Pareces un niño pequeño Darien... - el sonido de celular de Darien interrumpió a la rubia que por fin quedó libre del abrazo mientras él sacaba el teléfono de su bolsillo.
- Hola?
- Darien, estás con mi hermana? Acabamos de pasar por el Crown y no la vi, me dijeron que salió contigo - Sammy se escuchaba hablando fuerte por el ruido del motor del escarabajo.
- Si, estamos en mi casa, la estoy convenciendo de que me acompañe esta noche pero no quiere... - miró a Serena poniéndole mala cara - me ayudarías a convencerla? - desde que formalizaron su relación, Sammy se había convertido en su principal aliado. El rubio era feliz al verla feliz y sabía que su cuñado era el mejor hombre para ella.
- Te ayudo, en cuanto lleve a tu hermana - se escuchó el claxon de un auto - te dejo, hablamos en unos diez minutos.
Diez minutos después, Sammy y Hotaru entraban a la casa. Serena salía de la cocina con una bandeja con dos tazas y sin percatarse de nada, un grito casi la hace botar los cafés que acababa de preparar.
- Serena! Miráme! - Hotaru, alegre, daba vueltas frente a ella. Llevaba su cabello en partes pulcramente alisado y en otras con suaves rizos que le daban un toque adorable. Sammy a su lado, cargaba dos bolsas de trajes y reía al ver a su novia lucirse.
- Estás preciosa - soltó después de recuperarse del susto - Le subo estos cafés a Darien y Seiya y bajo, tengo algo que darte - y así siguió su camino.
Un momento después, Darien, ahora vestido con una camiseta y un jean, bajaba descalzo y bebiendo de una de las tazas que Serena había subido. Hotaru y Sammy estaban hablando en la sala, a la espera de la rubia.
- Hola chicos? Ya tienen todo? - Tranquilo pero aún agotado, Darien se sentó en uno de los sofás - Hot, Serena te espera en mi cuarto, tiene algo para ti, creo.
Sin decir más, Hotaru subió para encontrarse con Serena. La vio sentada en la cama con su mochila en las piernas y jugueteando con una delicada cajita de terciopelo. Sonreía mientras la giraba en sus manos, recordaba el momento en que su papá se la regaló. Estaba más que segura, que entregársela a Hotaru era lo más acertado que tenía.
- Sere...
- Ven Hot, siéntate - le abrió un espacio en la amplia cama de Darien - quiero darte esto - le extendió la cajita.
Hotaru la tomó y se sentó a su lado. Con suavidad abrió la caja y su rostro se transformó en una mezcla de sentimientos.
- Hace unos años, cuando terminé la preparatoria, mi papá me dio este collar - comenzó a hablar Serena mientras tomaba la cadena del la cajita para mostrársela a su cuñada e ignorando que dos espías escuchaban desde afuera - Me dijo que era la llave de un mundo lleno de felicidad al que me enfrentaría y ya vez, no fue así, tardé mucho en volver a ser feliz - abrió el broche y le hizo un gesto a la pelinegra para que se acercara - Quiero que lo tengas tu, tal vez esa felicidad esté reservada para ti - abrochó la cadena en el cuello de Hotaru y volvió a mirarla - Eres como mi hermanita y quiero que tu vida sea perfecta, estés o no con Sammy.
- Serena en serio? - la chica se tocaba la llave que colgaba ahora de su cuello - eres la mejor! - emocionada y con lágrimas en el rostro, abrazó a la rubia.
Un par de horas después y tras una pataleta tonta de Darien porque Serena no se quedaba a dormir con él, Serena entraba en la habitación de Sammy con una segunda caja de terciopelo. Su hermano repasaba una y otra vez el traje que luciría al día siguiente.
- Creo que a ese traje le falta algo - Serena entró y le extendió la pequeña caja.
- Qué es esto? No me digas que andas comprándome cosas Serena, no quiero que gastes tus ahorros en mí - Sammy, enojado estaba a punto de rechazar la caja hasta que su hermana la abrió frente a él - No... No me... Digas... Que son... - la sorpresa le impedía hablar bien.
- Si, son las mancuernas de papá, creo que te pertenecen ahora - Sammy tomó la caja de las manos de Serena y la abrazó con inmenso amor.
- Regresaste a la casa? Hace cuánto? - hasta ese momento, Sammy juraba que la casa que les pertenecía seguía estando clausurada.
- Hace unos meses - buscó en su bolsillo - incluso tengo algo más para ti - sacó un juego de llaves y se lo entregó - si en algún momento quieres regresar a nuestra casa, solo tienes que decírmelo, Darien me ha ayudado a limpiarla, remodelarla y está habitable de nuevo.
- Crees que puedes vivir allá de nuevo? - miró a su hermana a los ojos.
- Si, pero solo regresaré cuando tu quieras hacerlo conmigo - abrazó de nuevo a su hermano, le dio un beso en la frente y salió de la habitación para irse a dormir, pero su celular la alertó.
Tomó el teléfono mientras caminaba a su cuarto. En la pantalla, el nombre de Darien aparecía titilando con un nuevo mensaje. Sonriendo con anhelo, desbloqueó el teléfono para leerlo.
Darien: Me tienes aguantando frío y sin poder dormir.
Serena: Piensas culparme a mi por tus caprichos?
Darien: me parece justo, solo cuando te siento cerca puedo dormir profundamente.
Serena: Cielo, no te acostumbres mucho
Darien: niégame que duermes mejor cuando me acompañas...
Serena: eso es jugar con trampas...
Darien: lo se, por eso lo hago... Mi vida, le diste las llaves a tu hermano?
Serena: sí, se las acabo de entregar quedó sorprendido.
Darien: lo va a superar y pronto regresarán a su verdadero hogar... Princesa, en verdad, necesito sentirte cerca...
Serena: pareces un adicto...
Darien: y tu eres mi droga, princesa... No puedo vivir sin ti...
Serena: deberías descansar cielo, yo me acostaré ya, mañana debemos estar muy temprano en el colegio de los chicos.
Darien: está bien hermosa... Descansa y sueña lindo... Te quiero.
Serena: descansa mi cielo, también te quiero.
A la mañana siguiente, Sammy y Serena salían de la casa vestidos de gala. La rubia lucía el vestido verde de encaje y su hermano un traje de color negro con una camisa azul cielo y corbata en un tono de azul más fuerte.
Condujeron hasta el auditorio donde estaba programada la ceremonia de graduación. Quedaron de encontrarse con los Chiba en la entrada para acompañar a Serena que había ido sola, pues Mina la estaba reemplazando en el Crown y Haruka estaba cubriendo el turno propio y el de su amigo en el hospital.
Después de aparcar, caminaron abrazados bajo la mirada curiosa de algunos, lujuriosa de otros y sorpresiva de unos cuantos. Pocas personas en el colegio habían visto a Serena. Sabían que Sammy estaba bajo la custodia de ella y solo un par de profesores y padres la conocieron, pero ese día precisamente, la rubia estaba hermosa y radiante y su hermano se enorgullecía.
En la puerta, un muy guapo Darien vestido de gris y lila abrazaba por los hombros a su hermana menor. Al lado, se erguía Seiya con su característica coleta bien peinada y con un traje negro, camisa roja y tenis converse. Los señores Chiba estaba elegantemente vestidos.
Al ver a los hermanos Tsukino acercarse, todos quedaron sin palabras. La belleza de Serena saltaba gracias a la enorme y radiante sonrisa que cruzaba su rostro. El brillo de sus ojos y sus cabellos dorados ordenadamente dispuesto en delicados rizos destacaban sobre todo lo que la rodeara.
Hotaru corrió a los dos rubios. Besó a Serena en la mejilla, luego a Sammy en los labios y se despidió alegre halando a su novio al interior donde los esperaban. Al ver a su rubia a pocos metros sola por el reciente rapto, Darien caminó a ella y con un beso cargado de amor la saludó y la guió hasta donde esperaban sus familiares.
- Estás preciosa mi vida - Darien le susurró a Serena cuando por fin se sentaron en una mesa dispuesta para 8 personas en la que se sentaron los Chiba y la rubia.
Sonrojada, Serena le hizo una seña a su novio para que se callara porque el maestro de ceremonia llamó la atención de todos los presentes. En el escenario, Hotaru y Sammy, sentados juntos miraban fijamente a la mesa donde estaban su familia, porque ya era la familia de ambos.
La ceremonia comenzó con palabras de docentes, himnos, la entrega de diplomas y una calurosa despedida por parte del rector. Todo iba perfecto, hasta que al mencionar que el mejor estudiante daría el discurso de despedida y había ganado una beca para sus estudios superiores en la Universidad de Tokio, Sammy se puso de pie y caminó decidido hacia el atril.
Serena solo miró pensando que él sabía algo pero estaba igual de sorprendido. No era que Samuel Tsukino fuera mal estudiante, de hecho era muy inteligente, pero nunca fue muy dedicado y con el tiempo que pasaba jugando online, nunca pensaron que pudiera tener las mejores notas.
El rubio atrapó la mirada de su hermana, suspiró, se dio fuerza y comenzó a hablar sin quitar la mirada de Serena y sin sacar algún papel para leer.
- Buenos días - comenzó con gracia - se supone que debía preparar un buen discurso que conmoviera a mis compañeros y nuestras familias, pero después de mucho pensarlo, no fui capaz de escribir nada - miró por primera vez a su alrededor y volvió a sostener la mirada celeste de Serena - muchos de mis compañeros, profesores e incluso las familias que hay hoy acá fueron testigos de la tragedia que azotó a mi familia años atrás - con valor Sammy se inspiró, mantuvo la mirada firme en la celeste y continuó - Ese hecho destruyó mi vida y la de mi hermana, aunque creo que más la de ella que la mía, porque muy joven, con apenas unos meses de terminar la preparatoria y a punto de ingresar a la universidad, esa mujer dejó todos sus proyectos y dedicó su vida entera a mí... - sonrió con amor al ver que los ojos de su hermana estaban ya cristalinos - duré mucho tiempo negándome a la vida y haciéndosela imposible a mi hermana con mi rebeldía, hasta que una hermosa niña nos unió... Aunque ese es otro cuento - miró a Hotaru que le sonreía con un inmenso amor - La cuestión es que hoy, muchos agradecen a sus padres todos sus esfuerzos y dedican este logro a ellos, pero mi caso es distinto - Volvió a mirar a la rubia que ahora lloraba silenciosamente bajo un abrazo de Darien - Hoy le agradezco a mi hermana, a Serena Tsukino - la señaló con la mano aún con una enorme sonrisa - por los esfuerzos que ha hecho para llevarme a donde estoy y yo se que esto te sorprende mucho mi tonta cabeza de chorlito - sosteniendo el micrófono, bajó del escenario, caminó hacia ella mientras hablaba y la invitó a levantarse para seguir hablando abrazado a ella - pero es solo por ti que me esforcé tanto y todos mis logros son dedicados a ti, porque eres mi heroína Serena... - la abrazó fuertemente y le dio un beso en la mejilla antes de volver al atril y continuar con su improvisado discurso - Amo y admiro a esa mujer más de lo que lo haré con otra - miró a Hotaru y agregó - lo siento mi bonita, pero es verdad - ese comentario hizo reír no solo a Hotaru sino también a todos los presentes - Y bueno, antes de que me regañen por no despedirme en nombre de mis compañeros, gracias a todos por aguantarnos y espero no extrañar mucho los momentos buenos que pasé durante estos años en la institución... Adiós a una etapa de nuestras vidas, hasta luego a nuestros maestros y bienvenida a la vida - se alejó del atril, hizo una pequeña reverencia y el auditorio rompió en aplausos y vítores para el joven que ya había regresado a su asiento.
- Voy al tocador - sin poder contener las lágrimas y sin que la ceremonia terminara aún, Serena se puso de pie y se alejó de la mesa bajo la mirada compasiva de todas las personas que estaba allí.
La ceremonia terminó, los meseros estaban sirviendo un exquisito desayuno y Serena aún no llegaba. Sammy, ya sentado en la mesa con sus suegros, novia y cuñados, estaba completamente impaciente.
- No más! - se levantó de repente - voy a buscarla - salió corriendo hacia el baño de mujeres donde no se veía nadie.
Sin pensarlo dos veces, entró en el lugar y encontró a su hermana intentando contener las lágrimas que aún brotaban de sus ojos.
- Eres muy sensible tonta - Sammy se acercó a ella y la abrazó - no quería hacerte llorar, solo quería que supieras que...
- Eres un tonto! - llorando pero feliz, le pegó al rubio que sobrepasaba su estatura por una cabeza, al igual que su novio - yo también te amo Sammy - se abrazó a él con fuerza- ahora me arrepiento de no hacer caso a Andrew y Nick.
- Cómo así? No te entiendo - el comentario dejó confundido al rubio.
- Me dijeron que debía comprarte un auto, que ya es hora de que dejes de conducir mi cafetera - se soltó y vio que una chica quería entrar pero se contenía al verlos ahí - y estás en el baño de chicas, vamos - después de limpiarse las lágrimas por el camino a la mesa y de halar a su hermano, Serena se sentó de nuevo en medio de sus dos amores.
- Estás mejor hija? - Luna, preocupada por la forma como salió su nuera le preguntó cogiendo sus manos por encima de la mesa.
- Si lunita, solo fue que Samuel me cogió por sorpresa, no estaba preparada para tanto - le dirigió una mirada agradecida.
- Bueno Serenita, ya está todo listo para irnos? - Artemis intervino para dejar el tema atrás y que no afectara más a la rubia.
- Sí señor - Serena lo miró agradecida - podemos partir en ocho días, para el 17 de diciembre los mayordomos me entregan la cabaña lista para todos los que van.
- Está bien, yo ya arreglé mi ausencia, la de Haruka y la de Darien en el hospital - dijo amablemente el hombre de pelo plata que dirigía el prestigioso centro médico.
- Gracias papá, no quería perderme las fiestas con ustedes - Darien tomo una mano de Serena y la llevó a sus labios para depositar en ella un suave beso.
- Bueno, todavía me falta anunciar algo - Sammy llamó la atención de todos en la mesa - Ayer me dijiste algo Serena, y hoy te doy una respuesta, quiero regresar a casa contigo, quiero volver a nuestro hogar, del que nunca debimos haber salido - miró directamente a Serena y Darien y antes de que lo interrumpieran, agregó - Gracias Darien por hacerlo posible, siempre extrañé mi casa, pero sabía que Serena no quería regresar.
- No fue nada, hermano - la voz de Darien se escuchó en la mesa - te sorprenderías al ver lo bonita que está en este momento.
- No entiendo nada hijo - Luna, ilusionada preguntó.
- Mamá, desde que fallecieron los señores Tsukino, Samyy y Serena no viven en su casa, viven en la de Haruka - Hotaru explicó el enredo antes de que su mamá pensara cosas que no eran - Serena nunca quiso regresar, pero desde hace unos meses, Darien le ayudó a Serena para restaurar la casa y así poder regresar en cualquier momento.
- Ahhh que lindos - una enternecida Luna se levantó para abrazar a los dos hermanos Tsukino al tiempo.
Tras salir de la ceremonia y desayuno, Sammy insistió en ir a recoger sus cosas para volver a la casa en la que creció. Los Chiba apoyaron la idea y así, todos con sus mejores pintas y en tres autos (el de Serena, el de Darien y el de Artemis) se dirigieron al apartamento sobrepoblado de Haruka.
Recogieron ropa, accesorios y fotografías en varias maletas. Nick se ofreció a quedarse con ellos durante su estancia en Tokio, para liberar un poco el apartamento de su amigo y para cuidar a Serena. Y aunque Artemis vio el gesto como algo extraño, Darien agradeció eso y le aseguró que habían adecuado un espacio para numerosas visitas.
Partieron ahora con un miembro más a la casa que había perdido la vida pero que estaba a punto de retomarla. Al llegar y aparcar, Sammy notó el primer cambio. El jardín mal cuidado era ahora decorado por enormes rosales blancos, amarillos y rojos que se cerraban protegiéndose del frío.
Seiya también notó el cambio. Había visitado esa casa tantas veces siendo más joven que ahora le parecía otra, era completamente diferente, tal vez por la energía que se había generado.
Al entrar, la oscuridad y muebles tapados con sábanas habían desaparecido. Fotografías viejas de la familia Tsukino, otras actuales de Sammy y Serena y unas más de Sammy con Hotaru y Darien con Serena, decoraban las paredes, mesas y bibliotecas de la sala.
Rosas blancas, amarillas y rojas, por elección de Darien, acompañaban a las fotografías por cada rincón, dándole un ambiente familiar y acogedor a la enorme estancia. Seiya miraba a lado y lado descubriendo todo lo nuevo. Los colores de las paredes, el tapizado de los muebles, hasta el estilo de las mesas.
- Wow, si que pusiste tu estilo acá hermanito - Seiya se desplomó en un sofá mientras lanzaba la frase al aire.
- Gracias por notarlo, pero levántate y ayúdame a llevar las maletas a las habitaciones - miró a Nicolás que estaba concentrado en la enorme fotografía de las personas que lo quisieron como un hijo desde que Haruka lo invitó a la casa de su prima una vez - Nick, quieres que te enseñe tu habitación?
- Ehm... Si - se limpió el rostro disimuladamente - pareces como en tu casa - le dijo riendo.
- Le invertí mucho tiempo y trabajo, la conozco completamente - respondió ignorando el sentido con el que Nicolas hizo el comentario.
- Si, claro - el castaño entendió que Darien no cayó en su comentario y se limitó a seguirlo al segundo piso.
- Quieren un té o algo? - Serena, en un acto de formalidad, se dirigió a sus suegros que seguían maravillados por ver tanto reflejo de la personalidad de Darien en los detalles de la casa y como combinaban perfectamente con la de Serena - no tengo mucho en la nevera, pero puedo preparar café o té.
- Gracias hija - Luna se sentó en un sofá y Artemis hizo lo mismo - un té sería perfecto.
- Yo te ayudo Sere - Hotaru tomó a Serena de gancho con el brazo y se escabulleron por la cocina.
Mientras Sammy y Seiya dejaban maletas en las dos habitaciones de los hermanos, Darien acompañaba a Nicolas a la habitación que había sido de Serena y que ahora ya no estaba inundada con conejos rosas. La habitación estaba bien iluminada y tenía un mobiliario sobrio y moderno.
Nicolas no pudo evitar soltar una carcajada al notar la diferencia y Darien, extrañado tuvo que esperar a que el castaño superara la sorpresa.
- Qué hiciste con la princesa? Nunca imaginé ver esta habitación sin conejos o de otro color - Nicolas descargaba su portafolio en la suave cama.
- Ella fue quien escogió los muebles, yo también me sorprendí - le dijo el pelinegro al hombre que tenía en frente.
- Darien, dime algo - el semblante de Nicolas pasó de divertido a serio en solo un segundo - Ya haz tenido algo con Serena? Ya te acostaste con ella?
- eh... - la pregunta lo tomó por sorpresa, pero sabía muy bien que a falta de suegros, tenía que lidiar con Richard, Haruka, Sammy y Nicolas - No, no quiero obligarla a nada - se sentó en la cama. Por fin podía hablar de las frustraciones que tenía hace meses. Nicolas le inspiraba confianza y de los tres hombres que sobreprotegían a Serena, era el que más confianza le inspiraba - Tengo miedo de que reaccione mal. Me he aguantado muchísimo, Serena es hermosa, tiene un cuerpo de infarto y me tengo que controlar para no asecharla...
- Te entiendo - Nicolas se sentó a su lado - mi... Perdón, nuestra princesa se ha convertido en una hermosa mujer pero sabes que debes cuidarla mucho? - Darien confundido solo asintió, por lo que Nicolas continuó explicando su punto - Sabes que Serena es virgen, verdad?
- Si, por poco, pero sí, se que es virgen - respondió el pelinegro de inmediato.
- No quiero que le arruines la ilusión Darien - dijo yendo directo al grano - Serena es pura en muchos sentidos y te quiere mucho más de lo que ella misma cree hacerlo... - tomó aire - No quiero que le pase algo similar a lo que le sucedió con Diamante.
- Descuida, faltará mucho tiempo para que me anime a intentar algo más con ella - lo miró a los ojos - y si es temor a que la deje hecha trizas, no tienes nada de qué preocuparte, si por mi fuera, en este mismo momento me casaría con ella para cuidarla y amarla siempre.
- Pensé que no vería hablar a un hombre así nunca más - el castaño sonrió recordando algo - Richard hablaba exactamente igual de Amy, pero su trabajo le impide darle rienda suelta a su amor, debe protegerla.
- si, he hablado con él...
- bueno, deberíamos regresar a la sala, la visita es grande y dudo que hayan hecho compras para atenderla - Nicolas se puso de pie, sacó el celular de su bolsillo y un segundo después empezó a hablar - Malachite, podrías ir a hacer las compras de una semana para una nevera vacía? Deja a Jedite al cuidado de la casa - sin esperar respuesta colgó.
- Nunca te agradecí por esos dos gorilas, supongo que son ese tal Malachite y Jedite? - Darien se puso de pie y le abrió la puerta de la habitación para salir.
- Por mi princesa pondría a todo mi personal para cuidarla, pero sé que con ellos dos basta, eran los guardaespaldas de mi padre - respondió como si nada - los conozco desde que soy niño y ellos conocen a Serena desde el mismo tiempo que yo, aunque ella no lo sepa.
- Por eso son tan sutiles? - dijo despreocupadamente Darien mientras caminaban a la escalera.
- Les pedí sutileza, se cómo es de asustadiza Serena y es mejor que sea así.
- Bueno, por lo menos, agradéceles de mi parte, si no fuera por ellos, tal vez ni estaría acá - bajaron las escaleras juntos y se unieron a todos los que tomaban té y hablaban en la sala de estar.
La visita se extendió por largas horas. En la noche, Haruka, Mina, Andrew, Richard, Rei, Amy y Michiru se les unieron para ver el estado de la casa. Cerca de las diez, los Chiba partieron sin Darien, que argumentó quería ayudar a Serena con la casa mientras tenían visitas. Llegando la media noche, se fueron el resto. Sammy se fue a dormir en su vieja, pero nueva habitación, Nicolas se retiró a trabajar en su cuarto a eso de las 8.
Después de despedir a los últimos amigos visitantes, Serena recogía tazas, vasos y platos por toda la casa. Darien organizaba las cosas que estaban fuera de su lugar y miraba por la ventana del primer piso hacia afuera, buscando a los dos gorilas que los cuidaban. Seguramente tenían orden de estar muy cerca, Diamante conocía esa casa y si estaba buscando a Serena, seguramente visitaría el lugar de vez en cuando.
- Cielo, quieres irte a descansar? - Serena se acercó a Darien por la espalda y se abrazó a su cintura recostando la cabeza en la fornida espalda que se marcaba sobre la camisa lila que aún llevaba puesta.
- Si, creo que ya es tarde y estoy realmente cansado - se volteó y abrazó a Serena con fuerza - quieres que me vaya o me darás posada esta noche? - le pregunto alzando el rostro de cabellos rubios para mirarla fijamente a los ojos.
- Me huele a reproche doctor Chiba - Serena divertida se empinó para darle un beso en los labios a su amado caballero.
- Chica perspicaz - le dio un besito en la punta de la nariz - pero no quiero hacer algo que tu no quieras, princesa.
- Puedes quedarte si quieres, la cama de mis padres es un poco grande para mi sola - Se soltó del abrazo y con las manos entrelazadas, apagaron las luces y subieron al cuarto principal que ahora contaba con un combinado de cortinas azul cielo, verde olivo y velos blancos.
La cama remodelada, tenía ahora una enorme media luna grabada en la cabecera, por petición Darien, y por petición de Serena, en la curva de la luna estaba grabado el símbolo que sus padres diseñaron años atrás, las dos S entrelazadas.
La luz de una delicada lámpara que Darien le regaló a su novia para completar la habitación, alumbraba dando visos de color rosa y celeste por las paredes y marcando en su base, con un juego de luces, una S y una D entrelazadas, diseño hecho por el pelinegro.
Sin encender la luz, Darien condujo a Serena hasta la cama, la sentó con delicadeza y se agachó para quitarle las elegantes sandalias que aún llevaba puestas. Besó el tobillo donde colgaba la tintineante joya de Ikuko. Se levantó, dio la vuelta a la cama y desde atrás, levantó el cabello de Serena que recibía todo con los ojos cerrados y desabrochó el collar de media luna que colgaba delicadamente, siguiendo con los aretes y una pequeña pero brillante peineta que le sostenía unos cuantos rizos.
Descargó las joyas en la mesa de noche y volvió a posarse frente a la rubia. Serena seguía con los ojos cerrados, asimilando cada roce. No quería accionar mal, quería sentir las caricias de Darien pero aún así sentía miedo. A su mente llegaban flashes de Diamante desnudándola violentamente.
Las manos de Darien ahora la invitaban a ponerse de pie y accedió de buena gana. Sintió que su adorado caballero la rodeaba y se paraba a su espalda y levantaba sus rizos para alcanzar con la otra mano la cremallera del vestido verde esmeralda. Sintió los dedos de Darien rozarle la espalda a medida que lo bajaba y los nervios la invadieron. Respiró profundamente y se dio cuenta de que le faltaba el aire y estaba respirando pesadamente.
Para Darien la reacción no pasó desapercibida. Se atrevió a llegar tan lejos para medir el terreno y el cuerpo de su novia le decía a gritos que era terreno prohibido, aunque ella aún no se resistía.
Dejando la cremallera abierta hasta la curva que separa la cintura de las caderas, Darien abrazó a Serena por la espalda, acercó sus labios a los oídos de Serena y escuchando la fuerte respiración de su novia, solo se limitó a susurrarle con cariño.
- Tranquila mi vida, no va a pasar nada - le bajó uno hombro del vestido con cuidado no de bajarle también el sostén - solo quiero que estés cómoda - le dio un beso en el hombro descubierto y sintió que la respiración de Serena más pesada cada vez - Tranquila preciosa, solo intento ponerte la pijama, cuál quieres para ir por ella al armario...
- Per... Perdón - con dificultad, Serena intentaba disculparse. Su mente quería continuar pero su cuerpo no.
- Tranquila preciosa, solo te voy a poner cómoda, nada más - Darien hablaba mientras se alejaba al armario donde había puesto la ropa de su novia. Buscó una pijama de short y blusa de tirantes y regresó al lugar donde Serena respiraba profundamente para tranquilizarse un poco - voy a quitarte el vestido, lista?
Sin decir nada, Serena asintió y se quedó inmóvil. Las manos de Darien recorrían su torso deslizando la delicada prenda hasta las caderas bien formadas de la rubia. Con sumo cuidado, como si estuviera jugando con una muñeca de porcelana, deslizó la prenda hasta que cayera a los pies de Serena. Admiró sus curvas y el contraste de la ropa interior de encaje verde esmeralda contra la piel blanca. Definitivamente, estaba poniendo a prueba su autocontrol y estaba a punto de perder la batalla.
Tomó los shorts y y tocando las piernas de Serena con suavidad, la incitó para que levantara un pie a la vez y así poder subirlo y dejarlo en su sitio.
- Princesa, alza las manos - le susurró sobre los labios antes de depositar un beso en ellos.
La rubia alzó los brazos y sintió cómo su novio deslizaba la camisola por su torso. Aún sin abrir los ojos, soltó una leve sonrisa entre los jadeos por la falta de aire.
- Hermosa, voy a quitarte el sostén, no puedes dormir con él - le dijo Darien después de posarse detrás de ella una vez mas y descargando sus manos en las caderas de Serena.
Una vez más, la hermosa rubia asintió y tomó aire para darse valor. Darien subió sus manos por debajo de la camisola hasta encontrar el broche en la espalda. Lo soltó y deslizó la prenda para dejarla caer sobre el suelo. Tomó a Serena en brazos y con una mano descubrió la cama para depositar a su amada en el suave colchón. Solo en ese momento, la rubia abrió los ojos.
Concentrada, vio como su caballero recogía las prendas, las ordenaba y las dejaba sobre el banquito del tocador. Después se sentó en el otro extremo de la cama, se quitó los zapatos y calcetines, abrió su camisa y La dejó caer sobre el suelo. Desató su cinturón y lo sacó de las pretinas del pantalón gris y cuando estaba a punto de entrar en las mantas, la voz de Serena lo detuvo.
- Quítate el pantalón cielo, con él no vas a descansar bien - la rubia se había girado y miraba la amplia espalda de Darien. Sin poder detener la tentación, se atrevió a acariciarle la espalda con suavidad, provocando un escalofrío involuntario en el pelinegro.
- No quería incomodarte - se agachó para darle un beso en los labios.
- No me incomoda cielo - después de recibir el beso lo empujó un poco para que se enderezara - quítatelo para acostarnos a dormir.
Sin decir nada más, Darien se levantó, desabrochó su pantalón y lo dejó caer. Un mejor paisaje no podía tener Serena. Bajo la escasa luz, la rubia tenía frente a ella un cuerpo atlético y perfecto de un hombre dulce y tierno. Una mezcla perfecta.
La réplica de Dios griego entró en las mantas un minuto después, y entrelazando el cuerpo con el de su hermosa hada del mar, se quedó profundamente dormido pensando en los cambios que habían tenido y el gran avance que tuvieron en ese momento.
- Mal, vamos a tener que cambiar la estrategia - Nicolas hablaba por el celular mientras leía el periódico y tomaba una taza de café en el comedor - hablaré con Darien y Serena cuando se levanten y les informaré.
- Qué sucede? - Darien, con el pantalón de traje gris y sin camisa sorprendió a Nicolas que estaba concentrado en su llamada.
- Te informo luego, Darien ya está acá - colgó el teléfono, bajó el periódico y miró a Darien a los ojos - Diamante sabe que están acá, eso alegrará a Richard, pero a mí me preocupa.
- Cómo lo sabes? - un frío recorrió el cuerpo de Darien mientras hablaba. En ese momento quiera sentir el calor de sus suegros.
- Anoche vieron a Diamante y Zafiro rondando cerca, vieron cuando se iban las visitas y saben que estoy acá y que el hombre que defendió a Serena también está - esta casa tiene una habitación de servicio en el primer piso, o recuerdo mal?
- Si, tiene una par de camitas que Serena dispuso para sus amigas - Respondió el pelinegro casi automáticamente.
- Tenderemos que hablar con Serena, no puedo mantener a Malachite y Jedite tan lejos, los necesito lo más cerca posible de Serena y de ti.
- De mi? La que corre peligro es ella - confundido, Darien se levantó de la silla.
- Darien, tu representas la frustración de Diamante - Nicolas con serenidad pero muy serio, miró los ojos a Darien - Seguramente pensará que ya conseguiste lo que él no pudo. También está en peligro...
- No me importa lo que me suceda - Darien se sentó de nuevo - ponle a Serena un ejército completo, pero a mí no.
- No seas terco, sabes que si algo te pasa a ti, Serena se muere - ahora Nicolas sonaba enfadado.
- Cuándo va a terminar esto? - frustrado, Darien tomó su cabeza en las manos y apoyó los codos en la mesa. Se sentía frustrado.
- Pronto Darien, estamos trabajando en eso...
- En qué trabajan chicos? - Ahora era Sammy quien llegaba sin ser percibido.
- Diamante ya sabe donde está Serena, tendremos que reforzar su seguridad - sin anestesia, Nicolas le soltó la bomba a Sammy.
- Quieres decir que...
- Tranquilo, no se atreverá a entrar mientras yo esté acá - el castaño intentó calmar la confusión y temor que se apoderaba de él.
- Iré a preparar algo de comer - con rabia, Darien se levantó de golpe de la mesa y caminó directo a la cocina.
Esa mañana de sábado desayunaron en completo silencio. Serena confundida por la nueva información, Sammy preocupado, Darien frustrado y Nicolas ocultando su temor. Cerca del medio día, alguien tocó a la puerta de la casa. Nicolas se levantó a abrir para presentar a sus dos gorilas.
Dos hombres grandes y fuertes entraron vestidos de traje negro. Serios a más no poder, quedaron de pie frente a Serena, Darien y Sammy.
- Ellos son Malachite - comenzó Nicolas señalando al mayor de los dos, un hombre de cabellos platinados y largos - y Jedite - señaló al rubio un poco más joven que estaba a su lado - de ahora en adelante se encargarán de su seguridad, Malachite cuidará de Darien y su hermano Jedite de Darien...
- Acepto lo que quieres hacer Nick, pero no voy a andar con un par de gorilas detrás vestidos como para una fiesta elegante - Serena soltó acercándose a los dos hombres mirándolos de arriba a abajo. Tomó sus corbatas y mientras los dos guardaespaldas intentaban contener la risa, la rubia fulminó a Nicolas con la mirada - Tendrás que hacer algo con esto Nick...
- Ya escucharon a su nueva jefe chicos - Nicolas, divertido les habló a los dos hombres que aún intentaban no reír - Serena, no se si recuerdas a Jedite...
- Si, el adolescente que cuidaba de ti cuando salíamos a jugar y que me obligaba a buscarte más de lo normal - Miró al rubio grandote que tenía agarrado por la corbata. Así parecía más ruda de lo que en verdad era y Darien y Sammy solo miraban divertidos la escena - podré desquitarme de ti ahora Jed... - le haló la corbata con fuerza y Malachite no pudo contenerse más y soltó una carcajada.
- Perdón Serena, pero... - el rubio quiso disculparse pero un carraspeo lo hizo detenerse.
- Así no debes referirte a ella - Nicolas intentaba controlar los modales de su guardaespaldas.
- Ah no! No les vas a obligar a llamarme "Señorita" - Serena soltó las corbatas de los dos gorilas y se enfrentó a su amigo - si van a vivir acá y estar detrás de nuestros traseros todo el día, nos tendrás que llamar por nuestros nombres.
- Como quieras - Nicolas miró a los dos hombres - Chicos, instálense en la habitación de servicio y cámbiense la ropa, tenemos que salir.
- Si señor! - dijeron al unísono.
- Saldré en cuanto Malachite esté listo, debo ir a casa, cambiarme e informar a mi familia que ahora tendremos una sombra a mis espaldas - Darien habló antes de que partieran los dos hombres - Malachite, mantén una maleta con algunas mudas de topa para guardarla en el carro, no paso las noches siempre en esta casa.
- Si Señor! - el hombre respondió al instante y desapareció con su hermano.
- Puedo ir con ustedes a visitar a mis tíos? - El castaño miró a los dos hermanos Tsukino y confundió a Darien.
- Tíos? - Darien miraba a Serena y luego a Sammy en busca de una respuesta.
- Así llamaba Nicolas a mis padres, su padre, el mío y el de Haruka eran socios de algunas empresas - Serena respondió sorprendiendo a su novio y a su hermano que ignoraba esa información - aún somos socios, pero entregamos poderes a Nick para que maneje nuestras partes - miró a Sammy - con mi trabajo en el Crown no podría darte tanto Sammy, aunque tampoco es que seamos millonarios - rió abrazando a Nicolas - o si?
- El capital se ha valorizado, pero, como me lo pediste, tus ganancias están mitad en una cuenta que manejas y mitad creciendo en un banco - Le devolvió el abrazo y miró a Sammy - no la juzgues Samuel, ella solo ha pensado en tu futuro.
- No la juzgo, solo no entiendo porqué nunca supe de todo esto... - el rubio seguía algo confundido.
- Porque te la pasabas jugando videojuegos, pegado de las faldas de mamá a donde quiera que fuera y jugando con Diana - Serena enumeraba con los dedos - yo pasaba más tiempo con papá y conocí todos sus negocios.
- Ahora si que me sorprendes preciosa - Darien habló después de un rato intentando comprender todo - Nunca pensé que fueras empresaria.
- No lo soy, el empresario acá es Nick, conozco los negocios, pero no los manejo ni me interesan - agotada de explicar cosas que tenía guardadas de tiempo atrás resopló - y quiero que siga así...
- Podemos irnos Señor - Malachite apareció en la sala vestido con un jean y una camisa de botones por fuera. Llevaba en su mano una pequeña maleta y así vestido parecía mucho más joven.
- Está bien - Darien tomó a Serena por la cintura, la acercó a él hasta depositar un hambriento beso en los dulces labios - tendré que contar algo de tu historia a mis padres para argumentar a mi nuevo gorila, te molesta? - le preguntó en un susurro que solo escuchó ella.
- No te preocupes cielo - le sobó el rostro - Cuéntales lo que sea necesario y suerte con el guardaespaldas, Malachite suele ser malgeniado.
- Luego me cuentas de ellos y porqué los conoces tan bien - le dio otro beso - te quiero preciosa, cuídate - miró a su nueva sombra - Vamos - y tras esa solitaria palabra salió seguido del atractivo hombre.
- Bueno, al agua patos - Nicolas con gracia, animó a su amiga y a Sammy para que se bañaran y vistieran y poder salir a la visita sabatina al cementerio.
Camino a la casa Chiba, Mlachite obligó a Darien a sentarse en el puesto del copiloto argumentando que debía dejarle hacer su trabajo. El pelinegro no pudo hacer otra cosa más que dejarlo y limitarse a mirar la carretera.
- Señor, disculpe que me entrometa, pero sería más fácil cuidarlos si vivieran en la misma casa o en el mismo barrio, en su defecto... - Malachite rompió el silencio.
- Llámame Darien, eso de Señor no va conmigo - le dijo sin ánimo de ocultar el temor que sentía por saber que Diamante ya los había encontrado - Simula un poco que somos amigos, me será más fácil acostumbrarme.
- Como quiera Darien - le respondió el platinado serio - cómo quiere que llame a sus hermanos y a sus padres?
- Cómo ellos quieran, primero debemos explicar un poco para que te acepten en casa fácilmente - lo miró y se percató de la gran experiencia que demostraba su rostro - Cuánto tiempo llevas trabajando para la familia Kumada?
- Mi padre era el guardaespaldas de el señor Nagato, padre de Nicolas - respondió tranquilo - mis hermanos y yo crecimos en su casa, mi madre era su ama de llaves - hablando así, el hombre parecía mucho más tranquilo - cuando cumplí los quince años, mi padre empezó a entrenarme para cuidar del joven Nick que en esa época tenía unos diez años. Después entrenó a mis otros tres hermanos y antes de los veinte años, todos ya éramos guardaespaldas consagrados - miró a Darien - Jedite es un poco mayor que el Señor Nicolas y han sido grandes amigos, por eso le confió la señorita a él. Mis otros dos hermanos están a cargo de la seguridad del señor Nicolas desde que nos puso a nosotros dos al servicio de la Señorita Serena, nosotros éramos sus guardaespaldas oficiales.
- Lamento que te alejaran de tu jefe para cuidar a Serena y ahora para cuidarme a mí... - Darien notó algo de nostalgia en el hombre que estaba a su lado.
- El señor Nicolas solo quiere lo mejor para la Señorita - suspiró - A Jedite no le molesta, conoce a Serena desde que era una niña y aunque no tuviera permiso para entablar amistad con los señores, él se volvió buen amigo de Nicolás, Serena, Richard, Haruka y hasta Diamante - esa frase sorprendió a Darien - Yo nunca me había alejado de la familia Kumada y me preocupa el señor, pero comprendo que ahora quien necesita más protección es usted, por eso me lo asignó.
- Espere, vaya más despacio - dos frases cruzaban la cabeza de Darien - Jedite hacía parte del grupo de amigos...
- Si- Malachite no le dejó terminar su pregunta - y antes de que lo pregunte, el día en que todo sucedió, Jedite conducía el auto en el que fueron a recoger a Diamante a su yate y el que retuvo un corto tiempo a Haruka y al señor Nicolas. Además fue quien tuvo que calmar a los tres hombres que llegaron con la Señorita desnuda y en un shock nervioso al auto.
- Serena sabe eso?
- No, nunca le dijeron y nunca se dio cuenta que había alguien más - dijo tranquilamente - ya tiene suficiente con pensar en que sus amigos la vieron desnuda - sonrió con ternura - cuando superó un poco los nervios, se alejó de los chicos por pura vergüenza, ellos le aseguraron que no la habían detallado y acordaron que no volverían a tocar el tema.
- Bueno, y cómo es es de que yo necesito más protección? - ahora el tema fuerte.
- No se si se lo informaron, pero entre las pruebas que encontró Richard hace unos días, se filtró un correo electrónico en el que que Zafiro le explicaba a Diamante que el ex novio de su amante estaba saliendo con la señorita Serena y la había protegido sin importarle su propia vida - le dijo con tranquilidad - desde eso y gracias a Beryl, Diamante lo ha investigado a usted, piensa que es su gran rival y le robó lo que le pertenecía y no logró conseguir, a Serena la quiere para él y a usted lo quiere muerto - miró a Darien que ahora comprendía la gravedad de la situación.
- Quiere decir que...
- Sí, eso mismo - se detuvo en un semáforo en rojo y miró a su nuevo protegido - Las pruebas que ha conseguido Richard son sus órdenes de asesinarlo Darien, pero mientras usted siga vivo, eso no le dará más que cinco años en prisión.
- En qué momento cambió tanto mi vida - se pasó la mano por el oscuro y desordenado cabello.
- En el momento en que quiso ayudar a la Señorita - dio marcha al auto - pero no le diga nada de esto, ella perdería todo lo que ha ganado a su lado y podría entrar en otra crisis nerviosa.
- Gracias Malachite - se limitó a decir recostando la cabeza en la silla y cerrando los ojos.
Darien no supo más, quedó dormido al instante y solo se despertó cuando Malachite lo movió después de llegar a su casa. Entraron juntos y se encontraron a la familia reunida tomando el almuerzo.
- Que bueno que están todos acá - Darien descargó el saco en una de las sillas del comedor - quiero presentarles a alguien - llamó con la mano a Malachite que esperaba a una prudente distancia.
- Uy hermanito, no me digas que cambiaste a mi bombón por un hombre - Seiya soltó el comentario en son de burla.
- Qué sucede hijo? - Luna preocupada mirada a su hijo y al alto hombre que estaba parado al lado de Darien.
- Él es Malachite y de ahora en adelante, será mi guardaespaldas personal...
- Qué sucede Darien? Cómo que guardaespaldas? - Artemis Chiba, mostrando toda su imponente figura, se puso de pie.
- Siéntate papá, hay una historia que tienen que saber sobre Serena... - Darien se sentó en la mesa e invitó a Malachite a sentarse a su lado - Hace casi tres años, Serena salía con un tipo que quiso violarla... - Darien narró la historia de Serena omitiendo el hecho de que todos sus amigos la vieron desnuda. Contó todo sobre el criminal Diamante, sobre el agente Richard y el protector Nicolas. Sus dos guardaespaldas y el incidente de meses atrás donde, de no ser por ellos, Serena estaría en manos de Diamante y Darien, seguramente muerto.
La familia Chiba no podía creer los detalles. Seiya parecía más que sorprendido, preocupado y en extremo. Malachite contaba parte de lo que habían descubierto y prometía que cuidaría de Darien con su propia vida.
- Pobre niña - Luna secaba sus lágrimas, estaba conmovida y preocupada.
- Darien, cuándo te metiste en la boca del lobo por Dios! Te persiguen para matarte! Esa niña... - Artemis se debatía entre la compasión y el odio por Serena.
- Mira papá, no sabía que ese imbécil me buscaba, no sabía que era tan peligroso - el pelinegro se levantó y lo interrumpió antes de que dijera algo sobre Serena - Amo a Serena y no la pienso dejar sola en este momento!
- Tranquilo Darien - Malachite se puso de pie e intentó tranquilizar al pelinegro - su papá solo se preocupa por su bienestar.
- Hotaru! No volverás a pisar esa casa ni verás más a Sammy! - Ahora Artemis atacaba a su hija menor.
- Pero papá... - la joven luchaba con las lágrimas que amenazaban con salir de su rostro.
- No tiene de qué preocuparse señor - la voz profunda de Malachite hizo callar al jefe del clan Chiba - la Señorita Hotaru y el Señor Samuel también tienen seguridad a su cargo, no debería decir esto, pero Nicolas Kumada no ha escatimado y tiene protegidas a todas las personas cercanas a la señorita Serena.
- Qué? - Darien y Hotaru preguntaron al mismo tiempo.
- No digan nada por favor - Malachite se veía indeciso - el señor Nicolas no quiere que la señorita Serena se preocupe más de lo debido, por eso solo nosotros sabemos que todos están siendo cuidados - miró a Hotaru - a la señorita la cuida mi hermano Neflyte y al señor Samuel, mi hermana Zoycite - ahora miró a Darien - perdón por mentirle, la seguridad del señor Kumada está cubierta por mi padre, mis hermanos y yo estamos asignados a ustedes cuatro.
- Perfecto! -Artemis demostraba frustración - Ahora dos de mis hijos corren peligro, somos vigilados por dos guardaespaldas que ni siquiera conocemos, un loco estafador quiere matar a mi hijo mayor y todo por culpa de su noviecita...
- Deja en paz a Serena papá!- la ira de Darien era notable - No voy a permitir que hables mal de ella...
- Serena no tiene la culpa papi - Hotaru estaba llorando, pero aún así intervino para calmar los ánimos - no te das cuenta que solo es la víctima de todo esto? No quiero alejarme de ella, es como mi hermana - rompió a llorar y corrió a los brazos de Darien para refugiarse en ellos.
- Ves lo que causas? - Darien retó a su padre - no puedes pretender que nos alejemos papá, tu decides, aceptarás todo esto o querrás que nos marchemos - sostuvo la mirada con la de su padre esperando una respuesta.
El hombre, agotado, se sentó de nuevo, cogió su cabeza entre las manos y soltó un fuerte suspiro.
- Artemis, debemos apoyarlos, no reprocharlos - Luna abrazó por la espalda a su esposo mientras miraba Darien abrazando a su hermana y luego a Malachite, parado a su lado - Bienvenido a nuestra casa Malachite y disculpa esta escena.
- Tranquila señora, no es fácil acostumbrarse a los cambios... - habló el platinado sacando su celular del bolsillo y llevándolo a su oído - dime Jed...
- Voy con Serena, Sammy y Nick en el auto, Diamante nos persigue, papá va tras él, llama a Richard! - la voz apurada de Jedite dejó frío al alto hombre.
- Perdonen - dijo colgando - pero creo que la socialización tendrá que ser después, están persiguiendo a la señorita Serena - habló mientras marcaba un número en el celular - Hola Richard, llama a tu gente, Diamante está siguiendo a Serena y... - miró por una de las ventanas que daba a la calle - y creo que zafiro vigila la casa de los Chiba.
El silencio se tomó el lugar. Luna y Hotaru quedaron de piedra, Artemis se levantó de su lugar y solo miraba al preocupado guardaespaldas, Seiya se paró al lado de su hermano y Darien solo tenía el rostro en blanco.
- Ya informo, puedo pasar el informe sobre Darien pero sabes que no servirá mucho... - la voz de Richard llegaba por la bocina con algo de preocupación.
- No hablo de esa gente Richard, no podemos meterlo a la cárcel para que salga en dos días, hablo de tu otra gente... - Malachite sonaba enfadado.
- No creas que llamaré a mi padre, me alejé de él desde que...
- Lo se Richard pero de algo debe servirnos que seas el primo de Diamante! - le gritó enfadado.
- Cálmate Malachite, no...
- Eres el primo de ese imbécil? - El grito de Darien sorprendió a todos. Todo sucedió en un segundo. Malachite no había terminado su frase cuando Darien ya le estaba quitando el celular.
- Dari...
- Darien Nada! - la ira del pelinegro se acrecentaba cada vez más - ella lo sabe? - Malachite afirmó - Mira Richard, si algo le sucede a Serena, tu vas a pagar, no me importa que seas un agente de la seguridad nacional!
- Cálmate Darien, por eso no te dijimos nada - Richard intentaba conciliar con él - lo voy a atrapar, pero por ahora cálmate.
Darien lanzó el celular a la mano de Malachite, tomó las llaves del auto de su padre que colgaban en un perchero en la entrada y salió corriendo para ayudar a su princesa.
- Richard, detén esa persecución, Darien acaba de salir de la casa y Zafiro lo está esperando - gritó corriendo tras el pelinegro y dejando a todos asustados dentro de la casa.
Un par de segundos después de haber visto a Malachite correr tras Darien, el sonido de un disparo rompió el silencio que era cada vez más pesado.
No me maten! Esto se pone bueno apenas... Pensaron que Diamante había desaparecido tan fácil y que ya llegaba la felicidad a la vida de todos? ...
Espero les guste... Besos a todas!
