Capítulo 10: "La batalla final"

El viento soplaba muy fuerte y ya todo ser viviente se había alejado del lugar para ocultarse. Las nubes grises ya cubrían el cielo y el veneno se esparcía por todas partes.

Inuyasha se encontraba al lado de Kagome evitando que el veneno llegara a ella. Sango se había colocado su máscara especial y Miroku se mantenía alejado. Shippo se escondió detrás del monje para mantenerse seguro y Kirara permanecía al lado de su dueña.

Kikyo se veía satisfecha y Naraku sonreía mirando como todos trataban de vencer su veneno.

- Mi veneno... no es tan fácil de evitar, de alguna manera se introducirá en sus cuerpos... y en ese mismo instante morirán-

- Inu... Yasha... ¿qué vamos a hacer?- Preguntó Kagome tratando de no hablar demasiado.

- No lo sé... solo permanece a mi lado y no respires... - Contestó el hanyou preocupado- si esto sigue así, no sobreviviremos para una batalla, hay que deshacernos de este veneno como sea- pensó.

De pronto una idea vino a su mente. Colocó su mano en Colmillo de Acero y la desenvainó esparciendo el veneno que estaba alrededor de él y Kagome. Sango tomó su boomerang con fuerza y lo comenzó a agitar deshaciéndose del poco veneno que quedaba.

- ¿Y? ¿Acaso eso fue todo Naraku? Necesitarás más que veneno para matarnos- Desafió Inuyasha.

- No cantes victoria tan pronto Inuyasha... por si no lo recuerdas... tengo... demasiadas cosas importantes para ustedes-

En ese momento detrás de Naraku apareció Kojaku. Sus ojos se veían inexpresivos y su rostro era demasiado despreocupado. Kagome abrió los ojos y observó a Sango. Esta se encontraba sorprendida, dejó su boomerang y avanzó algunos pasos más adelante de donde estaban Inuyasha y Kagome. Miroku la miró preocupado, sabiendo que, Sango no se atrevería a atacar estando Kojaku en el medio. Era una muy buena carta la que había sacado el maldito de Naraku.

- Ko... Kojaku- Musitó Sango.

- ¿Lo ves?... además... aún tengo a Kikyo... - Kikyo abrió los ojos y Naraku la tomó por el cuello y la alzó en el aire- la muy tonta creía que yo alguna vez podría ayudarla en algo... y todo esto por querer recuperarte Inuyasha-

Inuyasha apretó la mandíbula con rabia y Kagome percibió su inquietud. Bajó la vista derrotada y soltó la mano que el hanyou mantenía agarrada. A pesar de que él le había dicho que la amaba, aún seguía queriendo a Kikyo... y por más que quisiera negarlo no podía ocultar aquellos sentimientos y preocupación que él sentía cuando la veía en peligro.

- ¿Qué pasa Kagome? ¿Hay algo que te incomode?- Preguntó Naraku sarcásticamente. Ella levantó la vista y lo observó directamente a la cara- no te preocupes... tengo una pequeña sorpresita para tí-

Kagura bajó en su pluma y junto a ella había un hombre un poco alto, de barba y pelo corto negro. Kagome abrió sus ojos y estos al instante se llenaron de lágrimas que no tardaron en salir. Llevó ambas manos a su rostro y sacudió su cabeza levemente. Inuyasha la observó por unos instantes y luego al hombre que venía junto con Kagura. Él también se sorprendió y apretó sus puños con fuerza. ¡¡Era el padre de Kagome!!.

- ¡¡Maldito Naraku!!- Gritó el hanyou lleno de odio.

Kagome bajó la vista y cayó de rodillas al suelo. Inuyasha se agachó a su lado. ¡No otra vez! La miró adolorido y luego su vista se dirigió hacia la perla, esa era la manera de ver como se sentía Kagome. La perla de Shikon estaba un poco oscura, no tenía el color tan puro que solía tener siempre. Él se levantó furioso dispuesto a atacar.

- ¡No tan rápido Inuyasha! Recuerda que si das un paso en falso, partiré el cuello de Kikyo a la mitad... - Amenazó.

Inuyasha se detuvo sin saber que hacer. Todo esto era muy confuso... ¿y ahora?. Su deber era destruir a Naraku, pero... no quería ver morir a Kikyo de esa manera, nuevamente en sus manos y él sin poder hacer nada. ¿Qué debía hacer?.

Estaba totalmente inmovilizado cuando vio un resplandor pasar a su lado y dirigirse directamente hacia Kagura.

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Kagome se encontraba de rodillas en el suelo. Su mente estaba totalmente bloqueada. ¡¡Su padre, su propio padre!! Ahora estaba en las manos de Naraku. Sango tampoco podía hacer nada, Kojaku estaba en medio de todo eso, el monje Miroku no podía usar su agujero negro dado a los insectos que estaba ahí presentes e Inuyasha... no podía atacar estando la vida de Kikyo en riesgo... siempre ella.

Sintió como su corazón latía con violencia contra su pecho. Todo era muy confuso y su mente comenzó a dar vueltas. Se sentía mareada y no sabía que hacer.

- ¿Y ahora? Todo esto... ¿va a terminar así?... nuestro viaje... ¿terminará así? Todas nuestras esperanzas... nuestros sueños... nuestras vidas... - Pensó.

Abrió sus ojos sintiendo como la sangre comenzaba a quemar en su interior. Una gran fuerza recorría su cuerpo en esos momentos y una seguridad pura invadió su corazón. La perla comenzó a brillar nuevamente llena de sentimientos puros.

- ¡¡No!! esto no termina aquí... no permitiré... que todo termine aquí... -

Se levantó decidida tomando su arco y flechas y apuntó una directamente a Kagura, o mejor dicho... a su padre.

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Inuyasha vio con asombro como el padre de Kagome se desvaneció tras la luz que lo traspasó. Observó en la dirección de aquel resplandor y vio a Kagome de pie con su arco y sus flechas.

- ¡¡Naraku!! Esto aquí... ¡¡No termina!!- Gritó lanzando otra flecha al brazo que sostenía a Kikyo por el cuello. Esta de inmediato cayó al piso. Inuyasha se acercó a ella y tomándola con un suave movimiento la dejó en un lugar seguro.

- Mocosa... ¿cómo te atreves a... -

- ¡¡Silencio!! Naraku... aquí termina el juego- Kagome lanzó otra flecha directamente a su cuerpo y Naraku observó como este comenzaba a deshacerse.

Kagome se acercó decidida hacia él y se paró delante y con muchas fuerzas comenzó a purificar cada parte de su ser. Una gran fuerza comenzó a expandirse alrededor de Kagome y Naraku. Sango corrió hacia Kojaku y lo tomó por el brazo llevándolo cerca de ella. Inuyasha intentó tomar a Kagome pero Miroku lo agarró impidiéndoselo. Kagome volteó su rostro y lo observó por última vez.

- Esto es todo... Inuyasha... gracias... tal vez... nos veamos... en alguna ocasión- Dijo mientras que terminaba por purificar a Naraku.

Continuará...