Título: Las cuatro estaciones
Claim: Ushiromiya Krauss/Ushiromiya Natsuhi
Notas: Spoilers hasta el EP7.
Rating: T
Género: Romance
Tabla de retos: Abecedario
Tema: 52. Niño


La casa parecía petrificada en un silencio poco habitual, como si todos los habitantes se hubiesen esfumado de pronto como por arte de magia. Natsuhi no estaba acostumbrada a ese silencio de sus días de juventud, de cuando sentada en el templo meditaba sobre los designios de Dios, por eso se levantó inmediatamente detectó esta anomalía, pues casi siempre se podía oír a Jessica tarareando una canción o a los sirvientes, charlando animadamente en lugar de atender sus tareas.

La mujer recorrió los pasillos sintiéndose cada vez más en una película de suspenso, que de vez en cuando su esposo rentaba y ponía en un anticuado aparato. Por supuesto, era bastante inverosímil que un asesino fuera a saltar de cualquier esquina, acechándola, pero eso no evitó que mirara de rato en rato hacia ambos lados, preguntándose dónde estaban todos.

Estaba a punto de dar la tarea por perdida cuando escuchó la risa inconfundible de su hija en la distancia, misma que le señaló el camino hacia el estudio de Krauss, donde desde la puerta entreabierta se podía divisar a toda la familia —Lion, Jessica y su esposo— muy ocupados en labores que ella ignoraba. Se suponía que ése era el día en que Lion recibiría sus primeras lecciones como futuro sucesor de la familia, pues nunca era demasiado temprano para empezar, como había dicho Kinzo, a pesar de sólo tener 10 años; sin embargo, en lugar de estar estudiando pesados libros de cuentas, Krauss se contentaba con observar a su hija, quien al parecer había heredado su gusto por el box y se lucía en medio de la habitación, dando golpes poco certeros, pero que lograban sacarle una sonrisa a su padre.

Natsuhi llenó sus pulmones de aire para comenzar a dispersar a base de buenas regañinas la procesión de esa tarde, cuando Lion tomó la iniciativa del aprendizaje, posicionándose junto a su distraído padre para leer el libro de cuentas de la familia, que sin duda no era un material nada divertido para alguien de su edad.

—Padre, creo que hay un error en esta cuenta —murmuró él, unos minutos después de estar leyendo, con las facciones crispadas por la concentración—. No cuadra con la suma total.

Krauss apenas murmuró alguna vaga excusa que hizo que su mujer, desde su estratégico escondite, suspirara, pues ya sabía cómo se las gastaba él en cuestión de negocios.

—¡Jessica, te voy a enseñar! —levantándose de un salto, el hombre comenzó con sus lecciones no previstas de esa tarde sobre cómo boxear, dejando a Lion por su cuenta, quien tardó varios minutos en componer la cifra equivocada y revisar otras cuantas. Natsuhi no sabía decir quién era el niño y quién el adulto mirándolos, pues ciertamente su hijo tenía mucho más sentido de la responsabilidad, sin embargo, tras unos minutos de aquella rutina, en la cual todos estaban enfrascados en sus tareas, Lion levantó la vista del libro de cuentas con una sonrisa un poco perspicaz en los labios y un brillo en los ojos que delataba sus ganas de participar en las clases de box, aún si eso descuidaba sus estudios de ese día.

—Así no se hace, Jessica —puntualizó con toda la calma del mundo, con la misma tranquilidad con la que había señalado el error de su padre, digna del sucesor de la familia—. Te voy a enseñar.

Tras acercarse peligrosamente hacia su hermana, la tarde transcurrió entre ganchos al hígado y pellizcos en el trasero, cortesía de Lion, que no lograron más que hacer reír a Natsuhi de vez en cuando, recordándole que después de todo, Lion era un niño. Aunque mirándolo de otra manera, Krauss también.

FIN.