¡Hola a todos!
Aquí le traigo un capítulo más, espero les guste.
Por favor, pasen, lean y dejen su review con su opinión, ya que eso me motiva a seguir escribiendo. Gracias.
P.S: Versión Editada (CREO)
The Hope In Her Eyes
Capítulo 10
Había pasado un mes desde los acontecimientos que me habían llevado a vivir con Edward por casi dos semanas, al parecer el esposo de Angela había contraído una gripe por lo que se tardó un poco más en llegar, mis padres usaron sus días de vacaciones en el trabajo para poder estar allá, y los amigos de Emmett le mandaban las notas y trabajos por internet.
Por más que me gustaría decir que mi estadía con Edward fue sin problemas no podía.
*** Flash Back ***
Una semana después de mi encuentro con Tanya en el parque, el cual no le había informado, decidimos llevar a Chip al parque para jugar y tener un día de campo, lo pasamos muy bien los tres, creo que hasta Edward estaba sorprendido de que su propio perro me hiciera más caso a mí que a él.
- Eso es porque pasa el día entero conmigo - me burle de él mientras íbamos caminando hacia la salida cuando Chip empezó a comportarse de la misma manera que cuando vimos a Tanya.
Y si, frente a nosotros venia una Tanya, vestida con un pequeño vestido strapless color amarillo, con sus característicos tacones y su ratita tratando de seguirle el paso. Edward no la había notado porque venía hablando por teléfono con Emmett acerca de una exhibición de autos que estarían en el pueblo el mes siguiente, cuando la arpía, dijo Tanya nos vio.
- ¡Oh Eddy! - exclamo mientras venia corriendo con el pobre perrito casi colgado al final de la correa, debido al grito con su voz chillona Edward casi aventó el móvil, pero logro agarrarlo antes que cayera al suelo.
- ¿Tanya? ¿Que estás haciendo aquí, en el pueblo? - pregunto antes de decirle a Emmett que luego le llamaba, tomarme por la cintura y movernos para esquivarla, me atrajo a su costado, pero coloco un brazo alrededor de mi cintura.
- ¿No te dijo tu novia que estaba de regreso? - pregunto con una sonrisa burlona mientras cruzaba sus brazos para dar mejor vista de sus senos.
- Bella menciono que se encontraron en el centro comercial de la ciudad - respondió sin darle una mirada ya que parecía estar más concentrando, tocando la piel de mis costados donde se había levantado mi blusa.
- Eso es raro, la semana pasada me encontré a tu novia, aquí en el parque - pregunto levantando su perfecta ceja, pude sentir la mirada de interrogación de Edward, pero mantuve mi vista en Tanya - Vaya parece que no te dijo que me vio en el pueblo - sonrió con altanería.
- Claro que no se lo dije, no me dio tiempo - le dio una sonrisa para dirigir mi mirada a Edward - ¿Recuerdas? Me asaltaste en el mostrador de la cocina - le recordé, cosa que lo hizo sonreír.
La verdad es que cuando llegue del parque tras " la plática" con Tanya me di una ducha, pero como no tenía ganas de vestirme por el calor del agua, solo me había colocado un camisón dorado, Edward me encontró cocinando así, por lo que un simple beso de bienvenida termino en una gran sesión de caricias que solo fue interrumpida por el olor a quemado, pero gracias a Dios, solo había sido falsa alarma, pero termine con mí camisón enrollado en la cadera dejando mis senos a la vista hambrienta de Edward y mi centro más que necesitado.
- Claro - respondió Edward aun ido por su recuerdo, cosa que hizo enojar a Tanya.
- Eddy, ¿Porque no vamos a tomar algo y hablamos de lo nuestro? - le dijo mientras hacia el intento de acercarse a él - A solas - remarco dándole una mirada seductora.
- Tanya, lo nuestro ya acabo hace tiempo, no me interesas - respondió mientras sentía como su voz se llenaba de enojo - No te acerques a nosotros - finalizo mientras tomaba mi mano y salíamos del parque escuchando como Tanya lo llamaba.
Sabía que, aunque no lo mostrara, le hizo enojar el hecho que no le conté de mi encuentro con Tanya, y una vez llegamos a casa, discutimos, sabíamos que era una tontería, pues eso era lo que quería ella.
Fue la primera vez que discutimos seriamente pero tal parecía que nuestro amor podía más que eso, la pasión se desato en algún punto de la discusión, que cuando nos dimos cuenta, estábamos en la cama arrancándonos la ropa, solo puedo agregar que ese día Edward estreno las esposas.
*** Flash Back End ***
Hoy Edward me había invitado a cenar para celebrar nuestro primer mes juntos, por lo que estaba en mi casa, arreglándome con ayuda de Alice y mi madre.
Aun después que regreso mi familia, podía decir que pasaba la mayor parte de mi tiempo en el departamento de Edward, incluso mi padre bromeaba diciendo que se asustan cada que aparecía en casa, me preguntaba porque mis padres se tomaban tan bien el hecho que casi viviera donde Edward.
- Tu lo dijiste, el estar con él se siente correcto - me respondió cuando le había preguntado hoy por la mañana después que Edward me pasara a dejar - ¿Te sientes incomoda cuando pasas tiempo en su casa? - negué ante su pregunta - ¿Porque pasas tiempo allá? - me pregunto dejándome pensando, ella tomo asiento conmigo en el sillón para tomar mi mano - Porque siente que donde él esta es tu lugar, su casa se ha convertido en la tuya dentro de tu corazón - me dijo mientras me abrazaba y sentía lagrimas correr por mis mejillas - ¿No te has preguntado porque nosotros actuamos tan normalmente a que casi vivas con él? Es porque él es el indicado para ti, nosotros solo queremos que seas feliz.
- Estas bellísima - me dijo Alice una vez que acabo de arreglar mi cabello.
Esta tarde Alice se presentó en mi casa con una caja de regalo, la cual me tendió nada más le abrí la puerta de la entrada.
" Espero me hagas el honor de vestir esto esta noche. Feliz primer mes. Te Amo, Edward. "
Dentro estaba un hermoso vestido negro corto con tirantes muy delgados, tenía detalles azules en la parte de escote, el cual me quedaba pegado a mi cuerpo como una segunda piel, también traía un broche de pedrería azul en forma de mariposa que Alice coloco en mi cabello.
Debido a que no podía usar maquillaje, mi madre solo puso un poco de labial rojo.
- Edward pensó en todo con ese vestido - me dijo una vez que mi madre nos dejó solas.
- ¿Porque lo dices? - le pregunte mientras me ponía mis balerinas negras, Alice había insistido en que usara tacones, pero al recordarle que mi vista no estaba bien, acepto que las usara.
- No creas que no me he dado cuenta de que no puedes usar ropa interior con ese vestido - respondió para darme una sonrisa pícara haciéndome sonrojar, y es que si, por más que trate varios conjuntos y aunque fueran de encaje, se marcaban atreves del vestido, yo no era de las que les gusta usar tangas, y eso Edward lo sabía, me lo había preguntado el día que fui de compras con Alice, al notar que no había ninguna en las bolsas.
- Le gusta jugar con mis debilidades - le respondí mientras tomaba mi perfume, en ese momento escuchamos el grito de mi madre de que Edward había llegado.
- Y a ti te gusta que lo haga - agrego Alice antes de que saliéramos, ocasionando risas de parte de ambas.
Edward estaba hablando con mi padre y Emmett sobre un partido de soccer que estaban pasando en ese momento, pero se quedó mudo una vez vio.
- Estas hermosa - me dijo cuando pudo recuperar su voz, para darme una sonrisa la cual le devolví, ocasionando que se acercara para darme un beso.
- No, no, no - le interrumpió Alice antes de que sus labios tocaran los míos - No podemos maquillarla, así que no arruinaras la único que pudimos ponerle - nos separamos sonriendo para que mi familia me viera.
- Wow, hermana sí que estas muy linda - me dijo Emmett poniendo pulgares arriba, mientras mi padre llegaba hasta mí para tomar mi mano y hacerme dar una vuelta.
- Estas hermosa - susurro, podía ver como sus ojos se llenaban de lágrimas, pero me dio una sonrisa.
- Gracias, papá - le agradecí con una sonrisa, mientras veía como se paraba a lado de mi madre.
- Diviértete mucho - me dijo mi madre, cuando nos dirigimos hacia la puerta.
- Yo también me voy, nos vemos - se despidió Alice para salir corriendo hacia su Porsche.
Edward y yo también nos despedimos mientras nos dirigíamos a su auto y salir rumbo a nuestro destino, el cual me era desconocido.
- Amo la vista de tu cuerpo abrazado solamente por ese vestido - susurro contra mis labios para darme un beso, cuando estaciono unas calles más adelante.
- Alice descubrió tus intenciones detrás de este vestido - le dije una vez que nos separamos, y limpiaba sus labios que habían quedado marcados de rojo.
- Mmmmm, ¿Que le dijiste? - pregunto mientras acariciaba mis piernas desnudas, las cuales separe casi por instinto.
Debido a que tuve mi periodo, llevábamos una semana sin tener intimidad, solo agradecía que solo me duraba tres días, por lo cual no había impedimento para estar juntos hoy.
- Que te gusta jugar con mis debilidades - cerré mis ojos al sentir como tocaba mi centro haciéndome estremecer, el bajo una tira de mi vestido para besar mi hombro, sintiendo como me humedecía - Vas a hacer que lleguemos tarde - le dije en un suspiro al sentir como metía uno de mis pezones a su boca, no supe en qué momento había dejado al descubierto.
Edward se separó para darme un beso en el cuello ocasionando que gimiera cuando dejo de tocar mi centro y él se agacho para sacar algo de la guantera.
- Separa más tus piernas - me ordeno para mostrarle lo que había sacado de guantera, la "Bala", hice lo que me ordeno sintiendo como el vestido se subía más. Podía sentir el frio aparato contra mi entrada caliente, Edward lo fue metiendo poco a poco hasta que estuvo seguro de que no se saldría, para retirar su mano no sin antes tocar mi clítoris - Quiero que lo portes durante toda la noche - me dijo para darme una mirada malévola, mientras arreglaba un poco mi vestido antes de volver a encender el auto y seguir hasta nuestro destino.
Amaba eso de Edward, podía ser muy romántico, caballeroso, dulce, tierno y todo lo que una mujer pudiera pedir en un hombre, pero luego estaba esta parte de él, un hombre dominante, apasionado, feroz en la cama, le gustaba llevarme a mí limite y torturar mi piel cuando llega a la máxima sensibilidad, pero también podía dejar que nuestros roles se invirtieran y me dejaba manejarlo a mi voluntad. Podía hacerme el amor en la cama con tanta ternura y lentitud, susurrando palabras de amor en mí oído hasta que llegábamos juntos a la cima, o bien podía tomarme en cualquier lugar del departamento tan fuerte, tan dominante, jugando malévolamente a contar cuantos orgasmos podía darme, antes de entrar tan profundamente y terminar llenarme con su semilla caliente.
Edward tomo mi mano durante todo el camino, mientras escuchando música.
No podía creer como Tanya, en más de tres años no pudo enamorarse de este Edward, que su única preocupación fuera el dinero que él recibiría algún día, por cuanto podía sacarle para pagar sus caprichos, todo lo contrario, a mí.
La segunda discusión que tuvimos fue porque Edward había insistido en ponerme en una cuenta conjunta para tener una tarjeta, esa vez deje de hablarle por dos días, no conteste sus mensajes ni llamadas, solamente hasta que mi padre hablo conmigo.
Me explico el hecho de que Edward me quisiera dar una tarjeta era porque él comprendía que no me importaba su dinero, pero podía ocurrir alguna emergencia y necesitar dinero, que era algo parecido a lo que ellos hacían, él le daba el dinero a mi madre para pagar los servicios, la comida y todo lo que se necesite, solamente cuando comprendí su punto, sonriendo me dijo que Edward estaba en la casa para hablar conmigo. Él también me explico mismo que mi padre, él quería que tuviera una tarjeta a mi nombre porque confiaba en mí, también porque como pasaba tiempo en su departamento, la tarjeta era para que pagara por los comestibles que necesitara comprar o para pagar cuando llevara a Chip al veterinario, no necesariamente me estaba dando su dinero pero lo quería compartir conmigo, aunque no le molestaría si me gastaba todo su dinero comprando lencería, por lo que al final acepte.
Salí de mis pensamientos una vez que estaciono frente a un lujoso restaurant.
- Quiero que cierres los ojos - me ordeno una vez que llegamos a la entrada, sentí como retiro mis lentes para colocar un pañuelo de seda alrededor de mis ojos cuidadosamente.
Escuché como daba su nombre al host, quien nos guio por lo que parecía un pasillo hasta que sentí la brisa fresca tocar mi piel, al estar a mediados de agosto no hacía tanto calor en las noches, sentí a Edward colocarse detrás de mí para retirar el pañuelo de mis ojos.
- Despacio, abre los ojos - me dijo.
Hice lo que me dijo y me quedé sin habla.
Estábamos en un balcón con vista hacia la cuidad, estaba adornado con velos negros, velas aromaticas estaban esparcidas por todo el lugar creando una linda iluminación, me llegaba el ligero olor a lilas del valle, en el centro había una mesa para dos personas finamente colocado, Edward se acercó a uno de los asientos para tomar un hermoso ramo de tulipanes rojos y morados, una extraña mezcla, pero eran hermosas.
- Sé que eres alérgica a las rosas, y tuve que buscar para encontrar la flor que pudiera representar mis sentimientos - me dijo con una sonrisa mientras me entregaba el ramo, el cual acepte, agarrando su cuello para atraerlo y darle un dulce beso, el paso sus brazos por mi cintura y fundirnos en un abrazo - Gracias por este mes - me dijo en el oído.
- Gracia por este mes a ti también - respondí una vez que nos separamos - Una interesante combinación de colores - dirigí mi mirada al ramo que aun tenía en mis manos.
- Más adelante te diré que significan - tomo el ramo de mi mano para colocarlo a un lado en la mesa - Ven - tomo mi mano para guiarme hasta tomar asiento, gracias a las velas teníamos la iluminación perfecta para que no necesitara usar mis lentes - Amo ver tus ojos - dijo para agacharse y darme un beso en los labios antes de tomar asiento - Espero te guste lo que ordene - agrego para hacer un gesto y un mesero entrara.
La cena consistió en pollo en crema de guajillo acompañado de arroz blanco y verduras salteadas, también como no tomaba alcohol había ordenado que sirvieran cidra de manzana.
Durante la cena no parábamos de sonreír o contar anécdotas de nuestras infancias, cuando nos trajeron el postre, pastel alemán de chocolate blanco, pero note que encima de mi pedazo de pastel había una pequeña placa de chocolate oscuro con escritura en chocolate blanco.
" ¿Vivirías conmigo? "
Mi mirada se dirigió a Edward quien se levantó tomando mi ramo de tulipanes, para arrodillarse frente mío mientras volvía a entregarme el ramo.
- Te dije que tuve que buscar la flor perfecta que representara mis sentimientos, los tulipanes rojos significan el amor verdadero, eso me lo has mostrado en este mes, has aceptado todo de mí, al igual que yo he aceptado todo de ti, para mí eso es amor verdadero, y las moradas representan la lealtad, eso es lo que quiero ofrecerte, mi lealtad - sentía mis ojos arder por la emoción, Edward tomo mi mano entre las suyas - Sé que solo llevamos un mes pero como me dijiste al principio, lo nuestro se siente correcto, me he acostumbrado a tenerte seguido en mi departamento, que cuando llego y no estás ahí sonriéndome, siento un enorme vació en mí corazón, incluso Chip se entristece cuando no estas - eso me hizo reír, imaginando a Edward y Chip sentados en una sala silenciosa soltando suspiros - Isabella, ¿Vivirías conmigo? - me pregunto mientras de su saco sacaba un pequeño estuche el cual abrió para mostrarme un hermoso collar con un dije en forma de llave con un corazón de cristal - Como ya tienes la llave de mi apartamento, este es un símbolo de lo que te estoy pidiendo, ¿Aceptas? - volvió a preguntarme esperando.
- Si - logre decirle aguantando las ganas de llorar por el detalle, el solo sonrió mientras tomaba mi mano para ayudarme a levantarme, quitando el collar del estuche y lo colocaba en mi cuello, una vez este estuvo en su lugar tome su cara entre mis manos y nos besamos lentamente, el llevo sus brazos hasta mi cintura para poder abrazarme delicadamente.
Una vez que nos separamos volvimos a tomar nuestros asientos para disfrutar del postre, podía sentir el ligero peso en mi pecho, la cadena era un poco larga por lo que parte del dije se perdía entre mis senos, me sentía tan feliz.
- Quiero hacerte el amor con solo esa cadena puesta, sin más que eso - me dije mientras su mirada estaba fija en mis senos y el dije, estuve a punto de decirle algo cuando sentí una vibración en mi interior haciendo que casi soltara un grito - ¿Qué pasa, amor? - me pregunto aumentando la velocidad haciéndome gemir - ¿Sientes como tu piel empieza a cosquillar? - me dio una sonrisa antes de levantarse.
Me hizo un gesto para que me levantara también, tomo mi mano y nos guio hasta un lado del balcón que tenía la vista de un lago artificial iluminado por pequeñas luces. Edward se puso detrás mío colocando sus manos en mis hombros.
- Pase toda la semana buscando un lugar perfecto para pedirte que vivieras conmigo, visite varios lugares durante mis almuerzos, buscar y buscar, pero cuando llegue a este lugar supe que este era el indicado, ¿Quieres saber porque lo supe? - me pregunto mientras lo sentía besar mis hombros, podía sentir también como mi humedad empezaba a aumentar por las vibraciones y el sonido de su voz - Nada más ver este paisaje me hizo imaginarme tomándote aquí, tus bellos senos al descubierto - dijo mientras bajaba los tirantes de mi vestido para dejar a mis senos sentir el aire fresco haciendo que mis pezones se levantaran, sentí sus manos vagar por mi cuerpo, tocando mis senos hasta llegar al final de mi vestido para ir subiéndolo lentamente - Separa tus piernas - obedecí y pude sentir como guiaba su mano hasta mi centro tocando mi clítoris, sentí como apagaba el vibrador, tomar un pequeño cordón y sacarlo de mi interior haciéndome gemir - Imagine entrando en ti de un solo golpe - sentí como me inclinaba un poco antes de hacer lo dicho, solté un gemido al sentirlo, tan grande y tan duro, quedo quieto por unos segundos - Imagine como tu piel se vería al brillo de las luces - tomo mi cadera con una mano y la otra tomo uno de mis senos, podía sentir el vestido enrollado en mí estomago - Apóyate en el barandal - me ordeno, una vez que vio que lo hice, salió hasta dejar solo la punta de su pene para volver a entrar de golpe, ocasionando que mis pies se levantaras hasta quedar en puntitas - No importa cuantas veces hagamos el amor, cuantas veces te tome duramente, tu interior es tan apretado que me vuelve loco - continuo penetrándome lento pero entraba en mí tan duro que podía sentirlo llegar al inicio de mí útero, trataba de mantener la voz baja pero me era difícil por lo que empecé a morder mi labio, también daba gracias a que los velos fueran negros ya que impedían un poco la vista - Nadie nos vera mi amor, calcule todo para que pudiera tomarte aquí y mi cuerpo impiden que alguien vea lo que te hago - susurro en mí oído enviando millones de corrientes a mi vientre, podía sentir como estaba pronto a acabar - Amo la sensación de tus paredes apretarme - dijo aumentando sus estocadas, sentía su aliento en mi hombro derecho, dejo mi pecho para llevar esa mano hasta mí clítoris para moverlo en círculos rápidamente, separe un poco más mis piernas lo que le permitió penetrarme más duro y más rápido, y ahí frente al hermosos lago, las luces de la ciudad, un dije golpeando mi pecho con cada embestida, llegamos hasta la luna en un orgasmo.
- Te amo - me dijo en un ronco suspiro mientras abrazaba mi cintura y me daba un beso en mi hombro.
- También te amo - le respondí una vez que tuve aliento.
- Vamos a casa, quiero hacerte el amor en nuestra cama - remarco sus palabras antes de salir de mí y ayudarme a acomodar mi ropa. Tómanos mi ramo de tulipanes, y salimos del restaurant para dirigirnos hacia nuestra casa.
¿Qué les pareció la forma en que celebraron su primer mes y el que Edward le pidiera vivir con él?
Mil gracias por sus reviews y por volver esta historia su favorita... :D
