KnB no es mío.

Gracias por sus bellos comentarios :D Les contestaré personalmente, promesa.

Nota: Yo... como que hice que Momoi y Aomine fueran pareja... ¡Upsy!

Otra notilla: MidorimaxTakao mencionado bellamente, aunque no aparezcan en realidad.

Todo este capítulo está desde la perspectiva de Aomine.


Aomine observó la hora en su celular, comprobando que estaba en lo cierto. Sí, había llegado a la hora que había acordado con Tetsu, aun así el desgraciado no le abría la puerta.

-¡Hey, Tetsu!- Insistió esta vez con un grito en lugar del insistente toque en la puerta que había intentado con anterioridad. – ¡Ese…!- Decidió llamarlo a su celular, sin éxito.

¡Ese desgraciado lo estaba ignorando!

Apunto de explotar (lleno de ira deseando poder convertirse en un súper Saiyajin y romper la maldita puerta), un curioso y oscuro pensamiento llegó hasta él.

¿Qué tal si a Tetsu le había pasado algo malo?

¿Qué tal si estaba en el suelo inconsciente?, ¿Se había resbalado con el jabón en el baño?

-¡Tetsu!- Decidido a tirar la puerta, movió la perilla tratando de hacerse el trabajo lo más fácil posible… y entonces descubrió que la puerta estaba abierta. -¡Tetsu!- Llamó de nuevo siendo recibido por los ladridos entusiastas de Número 2 (el pobre animal creía que estaba jugando). – ¡Deja eso y dime dónde está Tetsu!-

-¿Aomine-kun?- Escuchó la suave voz del idiota de su amigo proveniente del cuarto más al fondo de la casa.

-¡Tetsu!- Exclamó corriendo hacia aquella dirección, siendo seguido por el feliz perro.

Aomine esperaba lo peor, pero terminó encontrando al hombre hincado en el suelo rodeado por montones de fotos.

-Tetsu…-

-Hola- Saludó el hombre con esa misma cara tranquila suya que había conocido en sus días de secundaria, acompañando con una ligera y respetuosa inclinación de cabeza.

-¿¡Por qué no saliste a abrirme la puerta!? ¡Creí que te había pasado algo idiota!- El hombre ladeo la cabeza.

-Lo siento es que…-

-Es que…-

-Se me durmieron las piernas y no puedo moverme-

-¿Eh?-

-Estaba tratando de bajar unas cobijas que el tonto de Taiga puso muy alto y entonces todas estas fotografías cayeron al suelo; cuando me agache para recogerlas de alguna forma terminé viéndolas y perdiendo la noción del tiempo, hasta que te escuche llamando a la puerta y… me di cuenta de que no podía levantarme. Esperaba que te dieras cuenta de que la puerta estaba abierta. Tardaste mucho Aomine-kun- Explicaba el peliazul sentado cómodamente en el sillón más grande de su sala mientras tanto él como Aomine observaban las fotografías colocadas en la mesa de centro.

-¿Por qué no me gritaste que entrara?-

-Lo hice, pero supongo que no grité lo suficientemente alto-

-¿Tu celular?- El chico asintió apuntando al aparatejo descansando igualmente en la mesa de centro.

-Lo olvidé aquí-

-Eres un caso perdido-

-Sí- Contestó aceptando. Aomine suspiró, tratando de hacerle entender al sujeto junto a él que la resignación de tener un amigo tan estúpido había llegado finalmente a él (aunque la verdad había suspirado porque después de tal explicación su preocupación finalmente había desaparecido).

-¿Qué tenían de interesante esas fotos?-

-Ah, son de cuando estábamos en preparatoria-

-Oh- Exclamó cuando se le permitió ver algunas fotos desde manos del más bajito. En la mayoría salían Kagami y Tetsu, pero también había algunas en la que Kise estaba presente, al igual que Midorima (y Takao, porque Aomine había aprendido que esos dos habían perdido hacía muchos años la capacidad de andar solos… de acuerdo estaba exagerando, pero solo un poco), Murasakibara y ese del ojo tapado (sabía perfectamente que se llamaba Himuro, pero decirle así hacia que Kagami se enojara, lo que era divertido), Akashi (que había aprendido a sonreír sin lucir como un psicópata… y Satsuki igual de luminosa que siempre.

No supo cuánto tiempo se quedó observando la foto en que solo salían él y Satsuki, pero por la insistente mirada de Tetsu supo que no habían sido segundos.

-Puedes quedártela si quieres-

-No la quiero- Contestó apartando la mirada de inmediato del pedazo de papel. Tetsu lo observó en silencio. -¿En serio puedo quedármela?- El peliazul sonrió asintiendo.

Cuando finalmente apartó la mirada de la fotografía en sus manos se encontró con que Tetsu sostenía una en la que aparecían Aomine y Kagami. Lo increíble de la foto no era que aparecieran solo ellos, si no que en lugar de esa eterna expresión retadora que se dedicaban en cada una de las otras fotos (es decir, cuando ambos aparecían) en esta aparecían mirando al frente con sonrisas enormes y miradas brillantes.

Era una buena foto.

-Creo que este fue el día en que finalmente aceptaron que son amigos-

-¿De qué hablas?, no lo somos- Tetsu lo miró como si pensara que él era un tonto.

-Mi error- Odiaba cuando ese idiota le daba por su lado.

Kagami lo estaba matando (con la mirada, pero lo estaba haciendo).

-¿Qué quieres estúpido?, ¿Vas a jugar o no?- Aomine estaba acostumbrado a esa mirada por parte de Kagami, también estaba acostumbrado a contestar de esa manera y a recibir una respuesta igual. Pero no estaba acostumbrado a que Kagami le diera por respuesta una mirada seria acompañada de su cuerpo colocándose derecho (dejando su posición previa, ligeramente inclinado hacia el frente oponiéndose a Daiki). Se sentía perdido, atinando a imitar al hombre frente a él, con el partido de basquetbol pasando a segundo plano.

-Escucha Aomine- Comenzó con seriedad, sin una pizca de esa entretenida rivalidad que poseían. –Si vuelves a ser un idiota con Kuroko…- Y el resto quedó al aire. Aomine hubiera querido reírse de él y decirle que si iba a amenazar a alguien debía primeramente planear el resto de la amenaza, también planeo burlarse con algo como "Que mandilón y entregado novio eres", pero al final ninguna burla salió de sus labios, porque Kagami no necesitaba tener una amenaza completa, le bastaba con esa mirada profunda y esa expresión seria; Aomine se sintió pequeño (aunque la última vez que preguntó Kagami y él eran de estaturas similares), mientras el recuerdo de aquel Tetsu de 14 años que lo observaba herido, como si no pudiera creer lo que Aomine acababa de decirle lo atacó.

Suspiró recargando una mano en su cadera.

-Parece justo-

-¿Te estás burlando de mí?, ¡Hablo en serio bastardo!-

-¡No me estoy burlando!, en qué mundo decir que me parece justo algo es burlarme de eso- Eso pareció tranquilizar un poco a Kagami. Aomine decidió continuar. –Yo… sé que lastimé a Tetsu… yo no logro entender cómo es que él me perdonó…-

-¿Cómo que como?, es porque eres importante para él, por eso te perdonó- Daiki no pudo evitar sorprenderse ante tal respuesta honesta.

-Kagami…- El hombre frente a él lo vio molesto.

-¡No me veas como si creyeras que soy estúpido!-

-Bueno…-

-Aomine- La voz de ultratumba de Kagami era graciosa.

-Lo mismo va para ti idiota… si lastimas a Tetsu-

-No puedo prometer que no lo lastimaré, porque esas cosas simplemente pasan, Kuroko tampoco puede prometer que él no me lastimará. Pero lo que sí puedo decirte es que siempre que yo sea un idiota, voy arreglarlo, porque amo a Kuroko-

Aomine era perfectamente consciente de que respetaba a Kagami como jugador; porque Kagami era apasionado, salvaje y entregado. Pero ese día aprendió a respetarlo como persona, porque había logrado algo que Aomine no.

Aomine se preguntó cómo era que alguien podía ser tan honesto con sus propios sentimientos, como era que no lucía ni un poco avergonzado después de soltar tal declaración.

-¿Seguimos?- Cuestionó el pelirrojo con la pelota en manos.

-Sí- Contestó él.

El cuerpo de Tetsu dio un pequeño brinco dejando caer todas las fotografías en sus manos, para comenzar a relajarse al instante, por desgracia él no podía relajarse tan fácilmente.

-¿Estás bien?- Y no se dio cuenta de cuando fue que se levantó del sillón posicionándose frente a su viejo amigo, como si esperara que este cayera en cualquier momento.

-Sí, es que tiene hipo-

-¿Tiene hipo?- Tetsu asintió. ¡Oh, vaya! – ¿Eso se puede?, ¿es normal?- Tetsu sonrió.

-Sí, lo es- Y finalmente Aomine se agacho a recoger las fotografías, para regresar a su asiento.

-¿Cómo sabes que tiene hipo?-

-Mmm… se siente como si estuviera dando pequeños saltos-

¿Un algo brincando en su interior?

-Raro- Susurró un poco temeroso. Aunque ahora que lo pensaba, hasta él se sintió ofendido consigo mismo al usar la palabra "algo" en lugar de bebé. Se disculpó mentalmente.

-Sí, se siente un poco raro- Pero Tetsu se veía tan feliz diciendo aquello, que Aomine realmente no le creía que lo considerara raro. Terminó por tratar de distraerse con las fotografías en sus manos, hasta que vio algo sorprendente.

-Tetsu-

-¿Sí?-

-No será este… Kagami de bebé- El hombre se inclinó hacia él, tratando de observar la fotografía que sostenía.

-Sí- Aomine no pudo contener su carcajada.

Un pequeño bebé sonriente y completamente desnudo lo saludaba desde el otro lado de aquel papel.

-¡No puedo creer que pasara de esto a su actual yo! Necesito esta fotografía para chantajearlo- Y aunque Tetsu se esforzó en arrebatarle aquel rectángulo, sus reflejos eran mucho más rápidos (De acuerdo, tal vez y solo se estaba aprovechando de esos centímetros que lo hacían más alto que su compañero).

-Aomine-kun, he visto las fotos que Momoi-san tiene de cuando ustedes eran niños. Puedo pedir cualquiera de ellas y asegurarte que terminaras mucho más humillado tú que Taiga- Tragó en seco. (Aomine había estado pensando todo este tiempo que el bebé había hecho que Tetsu se viera más… tierno, aunque nunca utilizaría tal palabra en voz alta. Pero lo cierto era que también lo había hecho más… letal)

Daiki terminó por regresar la fotografía con manos temblorosas, es decir… ¡él no estaba temblando!

Una vez con la imagen a salvo entres sus manos, Tetsu volvió a hablar con esa forma tranquila de siempre (y no con sed de sangre como previamente lo había hecho).

– ¿Y?, ¿Qué trajiste hoy?- Finalmente se quitó la mochila que cargaba y sacó la delgada caja, mostrándosela al peliazul.

-Street Fighter-

-¿¡Cómo puedes ser tan bueno en esta cosa!?- Tetsu respondió sonriendo. -¿Cómo haces ese movimiento en donde primero el otro personaje hace así, y luego así y termina volando en el aire?- Ni siquiera importaba si su plática no tenía mucho sentido.

-No sé- Aomine entrecerró los ojos.

-Mentiroso- La atención de Tetsu se desvió hacia el reloj de pared.

-Tengo que hacer de comer- Y con aquella frase se puso de pie (con algo de dificultad, recibiendo la ayuda de Aomine, quien en realidad no se dio cuenta de que acaba de ayudar a su amigo, simplemente pareció como si para su cuerpo hubiera sido algo natural de hacer).

-Eres un esposo tan dedicado- Dijo burlón, sintiendo en cuestión de segundos el golpe que le provocó falta de aire. –Tetsu, desgraciado- Exclamó entrecortadamente.

Observó al hombre moverse a paso tranquilo por la cocina, decidiéndose por tomar una manzana mordiéndola al instante.

-Hey, necesitas ayuda- Tetsu lo miró sin muchas esperanzas.

-Con tu talento en la cocina… Mejor no Aomine-kun-

-De verdad me irritas a veces- Mientras el chico seguía con lo suyo, Aomine terminó por recargarse en una de las cómodas (procurando no estorbar) siguiendo con su manzana robada. –Oh, el otro día vi a Mirodima y Takao en el supermercado-

-¿Qué hacías en el supermercado?-

-Satsuki me mandó a comprar papas-

-Que dedicado Aomine-kun-

-Calla- Luego recordó lo que realmente quería decir. –A esos dos parece irles bien juntos- Tetsu asintió.

-Midorima-kun tiene suerte de haber encontrado a Takao-kun-

-Siempre pensé que a estas alturas esos dos ya estarían casados-

-Yo pensé lo mismo- Aomine terminó sonriendo maliciosamente.

-Apostemos-

-¿Apostar?-

-Apuesto a que esos dos avisan que se casan antes de que se acabe el año-

-Oh… bien, apuesto a que avisan antes de que se acabe el mes-

-De acuerdo, el que pierda será el esclavo del otro por una semana- Y sin más se dieron la mano cerrando el trato. Mientras sus manos ascendían y bajaban, Daiki no pudo evitar distraerse con el espacio donde descansaba el hijo de sus dos grandes amigos.

-Tetsu- Llamó mirándolo con seriedad.

-¿Sí?-

-¿Puedo sentir a tu bebé?- El hombre lo vio un tanto sorprendido, para después sonreírle amablemente.

-Claro, Aomine-kun- Estiró el brazo dándose cuenta de que no sabía dónde colocar su mano. Tetsu tomó su mano indecisa (atrapándolo con la suya cálida y firme).

-Aquí- Y apenas hizo contacto con aquel vientre, su mano fue empujada.

-¡Se movió!... ¡Increíble!, ¡Tetsu...!- Exclamó para terminar notando como su viejo amigo le dedicaba la misma mirada con la que veía niños pequeños. Se sintió avergonzado.

-Me alegra que lo disfrutaras Aomine-kun-

-Bastardo, tienes que aprovechar cada oportunidad para burlarte-

-No me burlo- Y Tetsu lucía sincero. Terminó suspirando resignado.

-¿Ya pensaron un nombre?-

-No. Seguimos sin saber si es niño o niña así que…-

-Mhm-

Fue entonces que Número dos comenzó a ladrar, saliendo de debajo de la mesa corriendo con desbordante felicidad a dar vueltas alrededor de Tetsu, como si le exigiera que se apresurara a hacer algo que Aomine no entendía; eso hasta que se escuchó como la puerta era abierta.

-Ya llegué- Tetsu no tardó mucho en ir al encuentro de su esposo.

Aomine era feliz con su vida, de verdad que lo era (se dedicaba a algo que lo apasionaba, poseía suficientes ratos libres para jugar basquetbol, tenía amigos que apreciaba y que lo apreciaban y vivía con la persona que amaba y que lo amaba), pero Aomine suponía que era parte de la naturaleza humana, preguntarse el que hubiera pasado si cierto (o ciertos) acontecimiento de su vida hubiera terminado siendo diferente; que hubiera pasado si hubiera sido más valiente, si hubiera sido más fuerte. Si hubiera tenido el valor de decirle a Tetsu que lo amaba, tal vez el chico hubiera correspondido a sus sentimientos, tal vez Aomine hubiera sido su primer beso, tal vez hubieran terminado siendo novios, tal vez hubieran terminado casándose, tal vez...

-¿Te quedas a cenar?- Cuestionó Kagami.

-¿Estás loco?, Satsuki me mata si no llego a cenar. Como sea, es mejor que me vaya ya-

-Vuelve pronto Aomine-kun- Exclamó Tetsu.

-Mejor no vengas nunca- Agregó Kagami, aunque Aomine bien sabía que siempre sería bienvenido.

-Sí, sí-

No, no había ninguna posibilidad de que las cosas fueran diferentes. El destino era que esos dos se encontraran y Aomine probablemente había contribuido para que el destino se ejecutara de forma correcta, como un simple evento que hizo que el camino de Tetsu se enderezara en dirección a Kagami Taiga.

-Cuídate, Tetsu- Exclamó dedicándole una pequeña caricia en la cabeza. Tetsu asintió sonriendo.

Y lo cierto era que, Kagami Tetsuya ya no era el Kuroko Tetsuya que Aomine había amado y el Aomine Daiki actual nunca volvería a ser el Aomine Daiki que sabía, Tetsu amó.

-¡Bienvenido Dai-chan!- Saludó Satsuki sonriente y él se acercó de inmediato a ella.

-Ya llegué, Satsuki-

Pero ahí estaba frente a la Momoi Satsuki que no era más la Satsuki que fue su amiga de la infancia (y el ya no era el Dai-chan que fue el amigo de la infancia de la chica)… y sin embargo la amaba y ella lo amaba.

Y el Universo era perfecto así.

Y él era feliz así.

Extra:

-Hey Tetsu, ¿para qué me llamas?-

-Midorima-kun se lo ha contado a Akashi-kun-

-¿Qué cosa?-

-Takao-kun y él se casan- Aomine giro el rostro para observar el calendario que Satsuki había colocado en la habitación (con dibujos de cachorros). Era el último día del mes.

-Tetsu…-

-¿Qué debería hacer que hagas primero por mí, Aomine-kun?-

Estaba perdido.


Espero y este capítulo se haya disfrutado. Salí de mi zona de confort al usar a Aomine y eso me pone nerviosa. Espero leer sus opiniones.

¡Saludínes!