LAS GUERRERAS MAGICAS

CAPITULO 10 – EL ULTIMO GOLPE DE ASCOT

Usando la energía vital de Nova en vez dela princesa Esmeralda, el emperador Megas logró despertar a la espada Leethus antes de tiempo, sin embargo la vida de la princesa Esmeralda aún peligra. Lucy, Marina y Anaís por fin han surgido como las legendarias guerreras mágicas, lo que significa que aún quedan esperanzas para la salvación de Céfiro.

Cuando GuruClef entró en la habitación de la princesa Esmeralda vio una pequeña estrella que emergía del cuerpo de la princesa. Detrás de él, Presea y Caldina entraron y se asustaron al ver aquella escena. Entonces GuruClef se acercó a la princesa y utilizando su magia, atrajo la pequeña estrella dentro de su báculo.

-Presea, Caldina, reúnan a todos en el gran salón.- les dijo GuruClef.

-Pero…- intentó objetar Caldina.

-Necesito hablar con todos.- insistió GuruClef.

-Como tú digas.- dijo Presea.

Anaís, Marina y Paris se apresuraban a llegar a la habitación cuando Presea los detuvo y les dio el mensaje de GuruClef. Anaís insistió varias veces en ver a la princesa Esmeralda, pero Presea solo repetía que debían ir al gran salón., por lo que no tuvieron otra opción más que obedecer. Por su parte, Latiz y Ráfaga se adelantaron al gran salón, pues ambos sabían que en cualquier momento GuruClef solicitaría una reunión.

Afuera del castillo, Lucy aún seguía de pie entre su espada y la de Latiz, las cuales estaban encajadas en el suelo. El aire del exterior comenzaba a hacerse cada vez más frío, y varios relámpagos iluminaban el cielo oscurecido por las nubes. Lucy no dejaba de pensar en los peligros a los que ella y sus amigas debían enfrentarse para cumplir la petición de la princesa Esmeralda.

Cuando comenzó a llover, Lucy se dispuso a regresar al interior del castillo, pero antes de hacerlo removió su espada y la de Latiz del suelo y se las llevo.

Una vez que todos estaban reunidos en el gran salón, esperaron a que Lucy llegara para que GuruClef pudiera dar inicio. Nadie prestó mucha atención a las espadas que Lucy cargaba, pero Latiz fue el único que ni siquiera la miró al entrar. Antes de empezar, Lucy dejó las espadas sobre una pequeña mesa que estaba cerca. Todos se reunieron alrededor del asiento de GuruClef para escuchar lo que tenía que decir.

-El momento que más temíamos ha llegado.- comenzó- La espada Leethus por fin ha despertado y como varios de ustedes han visto, el ambiente en Céfiro ha empezado a cambiar.

-Entonces, la princesa Esmeralda está…- dijo Ráfaga con un dejo de temor.

-No. Afortunadamente la princesa Esmeralda aún sigue con vida, pero ya no le queda casi nada de su energía vital. Hace un momento guardé la última chispa de vida de la princesa, y mientras esa chispa siga brillando, la princesa no morirá.

-Entonces ¿cómo fue que Leethus logró despertar si la princesa aún vive?- preguntó Latiz.

-Eso… no lo sé.- contestó GuruClef apenado- Sin embargo, no solo hay malas noticias. Al parecer la princesa Esmeralda ha escogido a sus tres guerreras sagradas, aquellas que pueden salvar a Céfiro del mal.

En ese instante, todos los que estaban en el salón miraron a Lucy, y luego a Marina y Anaís. Era evidente que las armaduras y armas que habían recibido hace poco eran diferentes y a la vez especiales. Las tres chicas avanzaron hasta donde estaba GuruClef y se pararon una junto a la otra.

-Guerreras mágicas, en nombre de la princesa Esmeralda les pido con todo mi corazón que protejan este mundo para que vuelva a ser tan hermoso y pacífico como antes.

Mientras GuruClef hablaba, Lucy alcanzó a notar que detrás de su asiento se asomaban las orejas de Nikona, pero prefirió no decir nada al respecto.

-El enemigo ya nos ha atacado bastantes veces, y no creo que sea prudente esperar un nuevo ataque, sobre todo ahora que Leethus está de su parte.- sugirió Ráfaga.

-Estoy de acuerdo con Ráfaga.- intervino Latiz- Si estas tres niñas son las legendarias guerreras mágicas, entonces debemos partir de inmediato a la fortaleza del enemigo llevando a Valis con nosotros.

GuruClef se quedó pensativo durante unos segundos, analizando la situación y las sugerencias de Ráfaga y Latiz.

-El único inconveniente es que aún no sabemos quien de ellas es la elegida para empuñar a Valis.- dijo GuruClef.

-Yo creo que Lucy es la indicada.- dijo Anaís.

-Si, Lucy es la más valiente de las tres.- secundó Marina.

-Pero…- Lucy se desconcertó un poco al escuchar eso.

-Marina tiene razón. Tú debes ser quien lleve la espada Valis. Sinceramente yo no me sentiría tranquila llevando un poder tan grande conmigo.- sonrió Anaís.

-Cuando intenté robar la espada creí que sería capaz de manejarla, pero durante el tiempo que la sostuve en mis manos me di cuenta de que había un sentimiento de rechazo de mi cuerpo a la espada.- dijo Marina.

Lucy bajo la vista un momento, pero luego sonrió y miró a sus amigas determinada y llena de fe en su valor y su amistad.

Los preparativos para el viaje ya estaban listos; las provisiones y armas estaban empacadas, por lo que solo faltaba que salieran del castillo. Antes de partir, Lucy se reunió en privado con GuruClef en el gran salón.

-¿Querías verme GuruClef?- dijo Lucy al entrar.

-Acércate Lucy.

Lucy caminó hasta estar frente a GuruClef, y vio que en la mano derecha llevaba un paquete envuelto en seda.

-Guerrera Mágica… el camino que tú y tus amigas están por emprender estará lleno de peligros y sus vidas estarán expuestas en varias ocasiones. Pero mientras se mantengan unidas, nadie podrá vencerlas. Al igual que los antiguos guardianes, ustedes tienen la fuerza necesaria para salvar a nuestro querido mundo.- entonces GuruClef le entregó el paquete- Mientras el poder de tu corazón guíe tu mano, esta espada te protegerá a ti y a tus seres queridos. Úsala con sabiduría.

Lucy abrió el paquete y descubrió una hermosa espada de doble filo, cuya hoja era larga y delgada, su empuñadura, hecha de oro, estaba adornada con cristales azules, verdes y rojos, su peso era considerablemente ligero y cuando Lucy la movió un poco, pudo sentir como su filo cortaba el aire.

-Aún no estoy segura si debo ser yo quien lleve la espada.- dijo Lucy.

-No dudes de tu fuerza ni de tu corazón, si confías en ti misma, la espada te hará invencible.

Anaís y Marina interrumpieron en el salón para avisarle a Lucy que ya estaban listos y que saliera a la puerta principal cuando terminara de hablar.

-¿No vendrás con nosotros GuruClef?- le preguntó Lucy.

-Debo quedarme a cuidar a la princesa Esmeralda. No podemos arriesgarnos a dejarla aquí sola. Pero no te preocupes, Presea y Caldina se quedarán para ayudarme.

-Está bien.

Dicho esto, Lucy corrió para alcanzar a sus amigos que ya la esperaban. Anaís, Marina, Ráfaga, Latiz y Paris eran quienes saldrían en busca de Megas para derrotarlo de una vez por todas. Lucy notó con un dejo de alegría que Latiz había recogido su espada y la llevaba en su funda.

El cielo estaba nublado, y los relámpagos iluminaban de vez en cuando la tierra. El grupo salió del castillo montando a Fyula, el pez volador gigante. Todos se mostraban muy seguros, pero Lucy era la que denotaba más valor y coraje en su rostro.

-¿Estará bien que Paris venga con nosotros?- le preguntó Ráfaga a Latiz en voz baja- Es un traidor.

Latiz permaneció en silencio ante la pregunta de Ráfaga, pero él no podía dejar de desconfiar en Paris. Mientras volaban sobre el Bosque del Silencio, Lucy comenzó a sentir una energía maligna que provenía de algún lugar cercano. A lo lejos, se podía ver que una gran y oscura sombra empezaba a cubrir Céfiro lentamente.

Entre los árboles del bosque, Ascot preparaba su ataque; junto a él estaba un gran dragón rojo. Al ver que Fyula volaba cerca le dio la orden de atacarlos. El dragón lanzó una gran bola de fuego que rozó una de las alas de Fyula. Incapaz de mantener el vuelo, Fyula descendió bruscamente y todos los pasajeros cayeron al suelo.

-¿Qué sucedió?- preguntó Anaís al levantarse.

-No lo sé.- respondió Marina- Pero espero que no vuelva a suceder.

-Alguien nos atacó.- aclaró Latiz.

Todavía no se incorporaban bien cuando Ascot apareció frente a ellos acompañado de su dragón. De inmediato, Paris saltó al frente del grupo.

-Tu no te rindes ¿verdad Ascot?- dijo Paris.

-Han sido muchas las humillaciones que me han hecho pasar, pero esta vez no tienen ninguna oportunidad contra mi monstruo más poderoso¡Bahamuth!

Al oír su nombre, el dragón lanzó un gran rugido contra Paris. Entonces, Ascot comenzó a concentrarse y un aura roja lo rodeo. El dragón empezó a crecer hasta sobrepasar considerablemente la copa de los árboles.

-¡Ataca Bahamuth!- gritó Ascot.

El dragón intentó aplastar a todos con su enorme garra, pero alcanzaron a esquivarlo justo a tiempo. Fyula logró levantar el vuelo y se alejó del peligro. Sin perder un segundo, las chicas utilizaron su magia para atacar al dragón, pero éste se cubrió con sus alas, inutilizando sus ataques. El dragón asomó su cabeza entre sus alas y lanzó una poderosa bola de fuego.

-¡Viento de defensa!- la magia de Anaís detuvo el ataque del dragón.

-¡Centella luminosa!- gritó Latiz al mismo tiempo.

El ataque de Latiz apenas alcanzó al dragón pero no le hizo el menor rasguño. Ascot reía mientras miraba sus esfuerzos por derrotar a su criatura.

-¿Qué rayos sucede contigo?- le replicó Paris, quien estaba muy cerca de él y fuera de la batalla con el dragón.

-¡Primero aplastaré a tus amigos y luego te haré pedazos!- dijo Ascot aún riendo.

-¡Tu no eres Ascot! El Ascot que yo conocí nunca hubiera llegado a este nivel.

-¡Ha ha ha! Ese debilucho ya no existe. El emperador Megas me ha otorgado el poder de controlar cualquier tipo de criatura y una magia sin igual. Este es el poder que tanto había deseado obtener.

-Entonces tendré que derrotarte.- dijo Paris mientras desenfundaba una gran espada.

-¡Insecto¿En verdad crees que puedes vencerme? Te demostraré que no necesito a mis monstruos para acabar con insectos inútiles como tú.

El aura roja en Ascot se intensificó más, y en la palma de su mano se formo una espada negra hecha de energía.

Del otro lado, Ráfaga se acercó al dragón y golpeó una de sus patas con su espada, pero su piel era tan dura que no tuvo efecto.

-¿Qué vamos a hacer?- gritó Marina.

-No creo que podamos vencer a este dragón.- secundó Anaís.

En ese momento, Lucy recordó las palabras de GuruClef: "Mientras el poder de tu corazón guíe tu mano, esta espada te protegerá a ti y a tus seres queridos. No dudes de tu fuerza ni de tu corazón, si confías en ti misma, la espada te hará invencible". Lucy empuñó su espada Valis y la miró durante un instante.

-¡Cuidado Lucy!- le gritó Latiz.

Una bola de fuego se precipitó sobre ella, pero Lucy no se movió en lo más mínimo, levantó la espada frente a ella y cerró los ojos.

-La fuerza de mi corazón.- se dijo a si misma.

Anaís y Marina intentaron detener el ataque con su magia, pero no resultó, el dragón de agua de Marina fue consumido por el poder de la bola de fuego y esta vez el escudo producido por el viento de defensa de Anaís fue quebrado. Justo antes de ser alcanzada por la bola de fuego, Lucy abrió los ojos y con todas sus fuerzas blandió su espada y detuvo el ataque del dragón sin ningún problema.

Paris estaba encerrado en un feroz combate con Ascot, y ambos estaban igualados en fuerza, pero con cada golpe, el aura de Ascot se intensificaba y también su fuerza. Paris retrocedió un poco, pero Ascot no se detuvo en lo más mínimo.

-¿Qué sucede Paris?- dijo Ascot confiado- ¿Acaso soy demasiado para ti?

Paris se molestó por el comentario y tomó la ofensiva con mayor fuerza que antes haciendo retroceder unos pasos a Ascot.

El dragón continuaba atacando a los demás, y en un movimiento rápido, atrapó a Marina y Anaís entre sus garras.

-¡Marina!- gritó Lucy mientras el dragón las aplastaba con una gran fuerza- ¡Anaís!

Ráfaga y Latiz trataron de atacar al dragón pero un certero golpe de su cola los lanzó lejos, dejando sola a Lucy. Latiz se levantó rápidamente y antes de correr para ayudar a Lucy, alguien junto a él lo detuvo.

-Lamento haberme ausentado.- dijo Zagato.

Latiz no dijo nada, solamente mostró una pequeña sonrisa al ver que su hermano había regresado. Se pararon uno junto al otro y apuntaron sus espadas hacia el dragón.

-¡Lucy!- la llamó Latiz- ¡Prepárate para atacar al dragón!

Lucy afirmó con la cabeza y espero el momento oportuno. Los dos hermanos combinaron su centella luminosa, creando un ataque de gran magnitud. El dragón no tuvo oportunidad de cubrirse, y esta vez recibió un fuerte daño, lo que hizo que soltara a Marina y Anaís, quienes cayeron al suelo. El dragón cayó de espalda al suelo y Lucy saltó sobre él y encajó la espada en su pecho.

Con un certero golpe, Paris derribó a Ascot y lo inmovilizó apuntando con su espada a su cuello. Cuando el rugido del dragón llegó a los oídos de Ascot, comprendió que había perdido la batalla.

A pesar de que la herida de la espada en el pecho del dragón era casi insignificante, el poder dentro de ella fue lo que finalmente lo destruyó, convirtiéndolo en polvo.

Paris pudo ver que de los ojos de Ascot brotó una lágrima y bajó su espada. Pero Ascot no se rendiría y, cuando Paris bajo la guardia, lo lanzó lejos con una onda de energía, extendió sus brazos hacia arriba y comenzó a juntar toda la energía de su aura en una gran esfera.

-¡Maldita sea¡Voy a acabar con ustedes a cualquier precio!- gritó Ascot con rabia.

-¡No lo hagas!- intentó detenerlo Paris- Si usas tanta magia podrías morir.

La esfera aumentó su tamaño poco a poco, dejando claro que Ascot no se detendría. Los demás se apresuraron a llegar con Paris y al ver lo que Ascot tramaba usaron su magia contra él, pero todos los hechizos fueron atraídos y devorados por la esfera de energía lo que aumentó aún más su tamaño. En un intentó por salvarlos a todos, Paris corrió y abrazó a Ascot con todas sus fuerzas.

-¿Qué crees que haces?- dijo Ascot.

-No permitiré que te hagas daño, no estoy dispuesto a perder a un amigo.- le contestó Paris.

Paris empezó a usar su energía para absorber parte de la esfera en su cuerpo, obligando a Ascot a absorber la otra parte dentro de sí.

-¿Quieres morir como un héroe?- dijo Ascot riendo- En ese caso te concederé tu deseo.

La energía que ambos absorbieron se había vuelto muy inestable, y bastó con que Ascot lo deseara para que toda la energía se liberara en una gran explosión.

-¡Paris!- gritaron todos al ver lo que había sucedido.

La gran nube de humo que se levantó por la explosión se disipó rápidamente, dejando a la vista un gran cráter, y en el centro los cuerpos de Paris y Ascot. Las chicas saltaron al interior del cráter inmediatamente para ver como se encontraban.

-¡Están muy malheridos!- dijo Marina.

-¡Viento curativo!- dijo Anaís, y de inmediato, varias ráfagas de viento los rodearon y sus heridas comenzaron a sanar.

-¡Eres increíble Anaís!- le sonrió Lucy.

Pero aún con las heridas sanadas, la explosión les había causado más daño del que Anaís podía curar por lo que estaban en un estado muy delicado.


En el castillo, GuruClef se mostraba muy preocupado por las chicas. Presea, que había estado con él desde que se había ido, no atinaba a decir nada e incluso a Caldina no se le ocurría nada para animar a sus amigos.

-¿Crees que se encuentren bien GuruClef?- preguntó Presea para romper el silencio.

-La sombra del enemigo ha comenzado a esparcirse por todo Céfiro, y se dirige al castillo.- contestó él muy angustiado.

-¿Quieres decir que el enemigo piensa atacar el castillo?- se alarmó Caldina.

-Desconozco cuales son sus intenciones, pero por ahora solo podemos confiar en que las Guerreras Mágicas detendrán al emperador Megas.

Caldina y Presea se miraron mutuamente, pero ninguno de los tres dudaba de la capacidad de aquellas niñas.


Las chicas aún estaban cuidando de Paris y Ascot, cuando una extraña sensación perturbó a Latiz.

-Alguien se acerca.- le dijo a Zagato.

-Puedo sentir un poder muy grande y maligno que viene hacia acá.- dijo Zagato.

La sombra que habían visto mientras volaban sobre Fyula, avanzó velozmente debajo de ellos. Las chicas salieron del cráter para ver que sucedía. Por su parte, Latiz y Zagato empuñaron sus espadas al ver que alguien se acercaba por donde había llegado la sombra.

-¿Qué sucede?- preguntó Marina.

-Parece ser que tenemos visitas.- dijo Ráfaga, poniéndose también a la defensiva.

-¿Quién es él?- dijo Anaís.

-El causante de lo que le esta pasando a Céfiro…- respondió Zagato-… y a la princesa Esmeralda.

-¿Qué?- exclamaron las tres a una sola voz.

Era el emperador Megas quien avanzaba con paso firme hacia ellos. Llevaba puesto una armadura negra, guantes de metal en forma de garras y una capa roja.

-Así que este es el ejército que ha enviado GuruClef para detenerme.- rió Megas entre dientes- No son más que basuras.

-¿Qué?- dijo Zagato enfadado.

-Vaya, esto si es una gran sorpresa. Quien porta a la espada Valis no es más que una niña.- dijo refiriéndose a Lucy- Esperaba que Esmeralda escogiera mejor a los guardianes de Céfiro.

-¿Cómo te atreves a mencionar su nombre?

Zagato no esperó ni un momento más y atacó a Megas, pero él no se movió. La espada no alcanzó a tocar a Megas pues estaba protegido por un escudo mágico.

-Eres muy fuerte Zagato, pero tu poder esta muy por debajo del mío.

Una fuerte ráfaga de aire empujó a todos al suelo, pero Lucy, Marina y Anaís había logrado mantenerse de pie.

-No tengo tiempo para desperdiciarlo con ustedes. Por ahora tengo otros planes, pero más tarde me ocuparé de ustedes.

-¡No te dejaremos ir tan fácilmente!- dijo Marina - ¡Dragón de Agua!

-¡Primero tendrás que vencernos!- secundó Anaís- ¡Huracán Verde!

-¡Pagarás por lo que le has hecho a la princesa Esmeralda!- terminó Lucy- ¡Flecha de Fuego!

-Que hermosas palabras, pero como ya les dije, me encargaré de ustedes a su debido tiempo.- Megas detuvo los tres hechizos con sus manos, luego creó tres esferas blancas y las arrojó contra las chicas- ¡Fuera de mi vista!

Dos esferas alcanzaron a Marina y Anaís, y aunque Lucy intentó defenderse con la espada no dio resultado.

Cuando Zagato se levantó, no encontró a las chicas, en su lugar solo había tres esferas pequeñas de color azul, verde y rojo que se iban acercando a Megas.

-Juntas, las guardianas de Céfiro son casi invencibles, pero veamos que pasa cuando pelean separadas.

Con ayuda de su magia, Megas elevó las esferas al cielo y cada una salió volando en direcciones opuestas. Zagato atacó nuevamente a Megas con su centella luminosa y esta vez logró alcanzarlo levantando una nube de polvo. Latiz y Ráfaga se levantaron del suelo y vieron que Megas se había movido velozmente detrás de Zagato.

-¡Cuidado Zagato!- le gritó Latiz al mismo tiempo que corría para ayudarlo.

-Esmeralda va a sufrir mucho cuando se entere de que su único amor esta muerto.

Zagato giró para hacerle frente a Megas y blandió su espada contra él. Megas detuvo el golpe con una mano y, con su guante de garra en la otra, perforó la armadura de Zagato y atravesó su espalda.

Al ver esto, Latiz corrió más deprisa y también blandió su espada contra Megas, al tiempo que Ráfaga se unía al combate. Zagato cayó al suelo demasiado débil para mantenerse de pie. Latiz y Ráfaga atacaron a Megas, pero no consiguieron acertar un solo golpe.

-¡Ya me casé de su estúpido juego!

Megas se alejó un poco de sus atacantes y utilizó un hechizo que creó una explosión que abarcó varios metros a la redonda, una explosión mayor que la de Ascot.


GuruClef quedó perplejo al sentir el enorme poder que poseía Megas. Un temblor estremeció las paredes del castillo. Presea y Caldina se apresuraron a ver como se encontraba la princesa Esmeralda.

-Será que…- pensaba GuruClef- ¿Es esta la fuerza del poder absoluto¿Del portador de Leethus? Espero que las Guerreras Mágicas no se encuentren en problemas. Si ellas son derrotadas, todo Céfiro estará perdido.

(Fin del Capítulo)

Después de ausentarme bastante tiempo he regresado con un nuevo capítulo para mi fic. Espero que sea de su agrado, y al igual que antes, aún pueden votar por cual será la evolución de la historia, situaciones, parejas, etc... Sus opinioneslas tomo muy en cuenta y me ayudan a avanzar más rápido.

Esperoque ahora si notenga la necesidad de ausentarme. Trataré de acabar la historialo antes posible. Agradezco los reviews que han dejado, son la principal fuente de ánimo para que continúe escribiendo.

Porahí me preguntaban¿Que no se supone que debía morir Esmeralda para que reviviera la espada Leethus?Espero haber aclarado esa pregunta en este capítulo, pero si aún no queda muy claro, les explico: La princesa sigue viva (de cierto modo, pero aún vive). Para despertar a Leethus, Megas estaba robando la energía vital de Esmeralda, pero por razones desconocidas para ustedes, Megas decidió dejar con vida a Esmeralda y en su lugar le quitó su energía vitala Nova para terminar de despertar a Leethus.

Cualquier duda, comentario, crítica o jitomatazo es bienvenido. Sin más por el momento me despido. Hasta el siguiente capítulo. Angel Flores.