Fruits Basket

Cap 10

"Partida apresurada"

La mirada del chico de cabellos castaños era entre seria y fija, apoyado sobre una mano y aprovechando el silencio que se encontraba en aquellos momentos en su hogar… o al menos, en el espacio en el que él se encontraba, porque había percibido en el mismo de arriba, un ligero tararear por parte de su esposa, que solo parecía cada día mas radiante y feliz; sonrió suavemente de lado a pesar de que su mirada no le acompañaba en ello, en parte debido a la alegría que le brindaba la presencia del otro… y en parte por la preocupación que se iba acrecentando con el pasar de los días.

No en vano se había vuelto mas cauteloso ante las advertencias de su nueva "familia" sobre lo que se estaban buscando… al menos los que parecían mas cercanos al hombre de cabello plateado, le habían dejado saber que aquella aventura y su atrevimiento no serían pasados por alto por la casa principal de los Sohma, por lo que tendrían que tener bastante precaución

Mucha precaución

Y no estaba de más puesto que a partir de hacía unas pocas semanas, el Kuramae había notado un flujo de personas que en nada tenían que ver con sus clientes.

Los primeros habían podido entrar en su pequeña tienda sin problema, ya que solo pasaban por clientes nuevos y curiosos y a Hasumi no le molestaban en absoluto… pero con el transcurrir de los días, aquel ir y venir de personas había comenzado a ser no menos que sospechoso, sobre todo al parecer buscar a alguien con la mirada de forma insistente mientras sostenían un libro que a todas luces, no pensaban comprar y mucho menos, leer; incluso, intentando aún ser amable y políticamente correcto, el de ojos marrones se había acercado para hacer alguna sugerencia, recibiendo una mirada de descortés desconcierto para que acto seguido, la persona se retirase y le dejase simplemente parado ahí

Fue entonces cuando comenzó a darse cuenta de que en realidad, aquellas personas no eran del todo desconocidas y que muy probablemente, fueran alguna especie de vigilancia que con el tiempo iba volviéndose mas y mas densa…

-Sooyun!... que sorpresa!

Hasumi recordaba casi con fastidio y algo de gracia, aquel día cuando los ojos dorados del serpiente se abriesen con sorpresa al reconocer a uno de aquellos curiosos personajes, que en el instante de ser nombrado había dejado caer de golpe el libro que sostenía sin abrir, provocando el salto de la mayoría de los presentes que no esperaban aquel sonido tan repentino

Ayame no había salido de su asombro y quizá, un leve dejo de inseguridad sobre todo al aquella persona retirarse rápidamente y sin decir nada mas

El de cabello castaño finalmente se había estirado en la silla, alejándose apenas de la mesa para después, rascarse la nuca y ponerse de pie perezosamente, dejando que el sonido de las patas de la silla al arrastrarse hiciesen eco en las desnudas paredes de madera a su alrededor

Los huesos de su espalda tronaron suavemente conforme el hombre se enderezaba y con paso lánguido se dirigía a la parte frontal del primer piso para abrir nuevamente la librería, esperando con suerte no tener que encontrarse con mas de aquellos visitantes de los Sohma, que comenzaban a causarle un ligero sentimiento de irritación; sin embargo y para su fastidio al comenzar a levantar las cortinas de los cristales en el interior, no pudo menos que observar a una mujer de expresión severa, de pie al otro lado de la acera y vigilante ante todo

Se apresuró a abrir la puerta y a salir, sin embargo en lo que peleaba con las cerraduras la mujer en kimono, ya se había retirado alertada por la actitud ahora levemente agresiva del Kuramae

Hasumi gruñó para sí mismo y aún así, salió a la banqueta y se quedó observando los alrededores durante algunos momentos

-Cada vez son mas…

Pareció decir para sí mismo, haciendo una pequeña mueca de entre resignación y algo que ni él mismo identificaba… al menos hasta que una voz mas seria y baja se percibió entre el frío matinal al lado de él, provocándole voltear muy ligeramente

-Eso es porque el parto de Ayame se acerca cada vez mas

Hatori también mantenía la mirada fija en la dirección en que aquella mujer se había retirado, fumando un cigarrillo y entornando los ojos como si a él también le incomodase aquello; Hasumi bajó las cejas mostrando preocupación y ligera molestia, mientras que después de una nueva calada al pitillo, el otro volvía a hablar

-Seguramente tirarán suertes para saber si es factible que alguno de los descendientes de Ayame pueda transmitir la maldición- dijo solo provocando que un escalofrío recorriese al otro- ya sabes… cuando alguno de nosotros muera…

-Puede ser algo tan seguro?

-Es un viejo método de la familia, suele funcionar

Comentó el dragón golpeteando a punta del cigarrillo para hacer caer las cenizas al suelo sin importar ensuciar por delante de la tienda del otro

-A veces puede pasarse un signo por sangre directa… a veces se salta de un lado de la familia a otro… puede ser que haya suerte y queden limpios por mucho tiempo o puede suceder, que la maldición golpee dos veces a la misma familia, como en el caso de tu esposa- finalmente los ojos de Hatori se clavaron en los del otro, que bajó la mirada con un dejo incómodo- tan solo imagina su sentimiento al saber, que sus dos únicos hijos fueron miembros del zodiaco y pasaron eso que nos aqueja…

-Y eso me lo dices por qué…?

Musitó por lo bajo el chico, quizá con un tono de voz mas cortante del que quería sin provocar nada en el médico, que quizá hasta se esperaba aquello

-Porque es algo que debías de haber sabido, desde el momento en que decidiste unirte a Ayame

Soltó sin preocuparse Hatori, si acaso mostrando un poco de la misma irritación de quien tenía a un lado

-Son cosas de familia que nadie que no esté unido a esta debería de saber y sin embargo, por una razón u otra, terminaste juntándote con uno de los nuestros, aún peor, le hiciste apartarse y en cierta forma renegar de nosotros… no es algo que se suela perdonar mucho, no solo por los individuos que conforman a los Sohma… sino por la delicada situación en sí

-No me estoy quejando de eso

Replicó Hasumi frunciendo el ceño y apretando apenas los puños

-Solo no entiendo por qué pareciera que estás buscando que me aleje de Ayame o le termine por abandonar… cuál es tu intención Hatori?

-Ninguna de la que crees- aseguró el dragón cerrando los ojos para después, dejar caer lo que quedaba del cigarrillo al suelo para terminar por apagarlo con el zapato- Akito está cada vez mas inquieto, parece que está pensando seriamente en hacerte desaparecer de alguna manera… has sido demasiado problemático…

-Y en verdad puede hacer eso?- la expresión del otro se volvió levemente preocupada y sus ojos se movieron de lado para observar a quien cubría uno de sus ojos con el flequillo y exhalaba lo último de humo de su cigarrillo

-Ayame no tenía permitido tomar la decisión de casarse o no- dijo secamente Hatori- ya habíamos platicado antes tu y yo, acerca de ciertas peculiaridades de mi… familia- masculló por lo bajo cerrando los ojos y metiéndose las manos en los bolsillos- que lo cuidaras en su punto mas vulnerable al inicio a mi me pareció una buena idea porque ese tonto solamente se estaba haciendo daño… lo que sucedió después… nadie se lo esperaba, ni siquiera yo que soy el que por lo general se ha tenido que hacer cargo de él

Aunque por un lado parecía molesto… había algo en la mueca de sus labios que parecía darle un aspecto casi alegre

-Se le ha ordenado ir a ver al cabeza de familia y no solo se ha negado sino que nos ha ignorado- dijo llanamente el Sohma- se le ha dicho que regrese a su propia tienda, que aunque sigue funcionando ya no es por que él asista… Akito está cada vez mas rabioso y casi me ha ordenado llevar a Ayame a rastras pero me he excusado con el hecho de tu presencia… creeme cuando te digo que el que solo estés notando unos cuantos Sohma girando alrededor de tu librería no es nada, nada comparado con lo que nuestro líder podría hacer si se lo propone…

Hasumi se mordió suavemente el labio y levantó la vista apenas al igual que el otro, al escucharse una ventana abrirse y la voz muy poco entonada del serpiente, saliendo con ánimos desde el interior

-Entonces… cuál es tu sugerencia?

La pregunta había salido por inercia, sin ser pensada de antelación lo cuál sorprendió al mas alto que pareció ver con sorpresa al Kuramae ya que lo último que hubiera esperado de este, sería que le pidiese alguna ayuda por lo que estaba ocurriendo; Hatori entrecerró los ojos con un tinte mas serio y volvió a observar la acera del otro lado de la calle, pudiendo percibirse de poco en poco mas sonidos, fe de que la ciudad comenzaba a ser mas activa y despierta conforme la mañana avanzaba

Realmente… Hasumi debía de estar bastante preocupado por Ayame si le estaba pidiendo ayuda en algo como aquello, la seguridad de su pareja

Abrió la boca unos momentos y la cerró de nueva cuenta, pensando con seriedad… qué debía de decirle? Aquello le era inesperado pero al mismo tiempo, no encontraba una razón para negarle la ayuda… en nada tenía que ver el hecho de que lo hiciera por el de cabellos plateados, sino era mas bien, que confiaba en él al grado de confiar la vida de ambos a su opinión; los ojos marrones del otro continuaban serios y fijos en los mas claros del hombre mas alto, que terminó por dejar salir un suspiro y asentir

-Deberían… salir de Japón

Aquello pareció caer como agua fría sobre el cuerpo del segundo, que abrió sus ojos aún mas y después, viró su rostro de regreso hacia el frente mas sin ver algo en especial; era como si miles de pensamientos pasasen por delante de sus ojos, sin darle tiempo de respirar

Irse de su hogar… de su país…

Dejar todo atrás, irse a donde no les conocieran, donde la familia Sohma no fuera a encontrarlos, descubrirlos y separarlos… algo similar a la náusea rodeó al de cabello castaño al tiempo que se cubría apenas los labios como si no diese crédito a lo que tendrían que hacer; Hatori le observó en silencio y de reojo durante varios momentos para después, suavizar la mirada mas aún con seriedad, como si meditase acerca de qué mas decir o como hacer menos dura aquella sugerencia a quien de alguna forma, ahora era familia

-No dejen que Shigure se entere…

-Eh?

Hasumi parpadeó y volteó a ver al otro que sacaba un nuevo cigarrillo y después de encenderlo, se lo llevara a los labios como si de alguna forma disminuyese el nerviosismo que aparentaba no sentir

-Por qué…?

-Es complicado

Respondió llanamente Hatori, dejando salir el humo por entre sus labios y observando hacia delante unos momentos antes de volver a verle de lado

-Si en verdad estás preocupado por la seguridad de Ayame… y estás dispuesto a hacer algo al respecto, solo váyanse sin que nadie mas lo sepa. Yo… yo les diré a quienes sean de confianza y al hermano de Ayame… pero fuera de eso, traten de ser lo mas discretos posibles

Musitó por lo bajo mientras que el Kuramae asentía muy despacio

-Entiendo… en verdad esto debe de ser peligroso si incluso tú te has preocupado- sonrió muy a desgana volteando a ver el suelo para después gruñir por lo bajo- diablos… no… no era lo que esperaba…

-Cuando te acercas demasiado a la familia Sohma, este tipo de cosas se convierten en algo común- dijo despacio el de cabello oscuro para después, darse la vuelta dándole la espalda y comenzar a retirarse- solo… solo déjame saber cuando ya estén ubicados. No creo que puedas sobrevivir a un Ayame deprimido por que extraña Japón… le dará el síndrome de París…

-Seguro…- dijo por lo bajo el de ojos castaños, observando por donde se iba uno de los mejores amigos del amor de su vida… para acto seguido, abrir grandemente los ojos con sorpresa- cómo demonios sabía que me lo iba a llevar a París!?

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Ayame se encontraba sentado enfrente de su esposo, con una mano descansando en su prominente vientre cubierto por las telas suaves y de tonos dorados que había elegido para aquel día, mientras que escuchaba las palabras de este y trataba de comprender de alguna manera aquello, quizá buscando algo que le dijese que era mentira; pero no… Hasumi se veía mortalmente serio mientras le iba explicando su conversación con el dragón y además, si Hatori mismo había sugerido aquello significaba que realmente… REALMENTE, la situación estaba llegando a niveles críticos

El de ojos dorados dejó salir un suspiro suave y asintió, con la seriedad que aquel momento requería y que rara vez los demás lograban presenciar

Hasta ese momento, solo Hatori, Mine y Hasumi… ni siquiera Shigure le había visto ese tipo de expresiones en su vida

-Entonces… has decidido a donde iremos?

Inquirió de pronto el de cabello plateado con animos, cerrando los ojos y juntando las manos en una pose de emoción que descolocó a su pareja, que abrió grandemente los ojos un segundo para después, sonreír con suavidad

-Si… claro, aunque solo será temporal- explicó levantando un dedo a pesar de los grititos de emoción y los movimientos de éxtasis del Sohma- creo que es un sitio algo obvio a decir verdad, pero pensé que te gustaría visitarlo antes de que vayamos realmente a donde viviremos… después de todo, nunca te llevé de luna de miel…

-Entonces será nuestra luna de miel!

Exclamó Ayame alzando ambos brazos y provocando un suspiro resignado en su pareja

-Excelente… pero en este momento y antes de irnos, tengo que salir…

-Salir?... salir a donde?

Hasumi tartamudeó como si el otro hubiese comenzado a hablar en un idioma extranjero, cruzando los brazos mas por el hecho de hacer algo que por otras intenciones pero el hombre de pie ya se dirigía a la puerta con prisas

-Pues a donde mas?

Se giró Ayame de golpe con las manos en la cadera

-Pues a mi tienda!- exclamó casi como si se sintiese ofendido- no voy a estar por un largo tiempo, quizá para siempre… tengo que darle aviso a tu hermana y dejar instrucciones al respecto… no voy a dejar que el trabajo de mi vida se haga polvo, me aseguraré de que su existencia sea recordada a perpetuidad! Hahahaha!

Rió comenzando a salir a través de las puertas de cristal, dejando a su esposo todavía aún mas confundido… al menos hasta que sonrió con suavidad y asintió a la nada

Si… valía la pena abandonar todo, solo por él…

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Ya era casi media noche y la angustia de Hasumi solo se acrecentaba cada vez mas… donde demonios se había metido Ayame que no regresaba?

Casi como si fuese una orden, se puso de pie y caminó hacia el teléfono atornillado en la pared, descolgándolo y marcando de memoria un número que ya conocía desde que comenzara su aventura con los Sohma, tantos años atrás al conocer al primero… y al escuchar el auricular descolgarse, separó los labios

-Hatori… creo… que Ayame tiene problemas…

TBC