Capítulo 6.- Segundo día… nuevas peripecias (parte uno: antes de la entrevista).
El sol penetraba sutilmente por la ventana, iluminando suavemente a través de la cortina. Bulma se encontraba soñando cuando unos violentos golpes en la puerta la hicieron reaccionar, abriendo sus lindos ojitos celestes. No, no era su imaginación y ni tocaban la puerta. Era en el ventanal que daba al balcón con vista al mar, y era… el hombre más odioso que había conocido en su vida.
¡Mujer! — gritó Vegeta la percatarse de que ya lo había visto —. ¡Levántate de una buena vez o voy a romper esto… lo digo en serio!
La chica se enderezó rápidamente y se acercó al ventanal con cara de pocos amigos. ¿Quién se creía ese mentecato Pitecántropos para despertarla así? Abrió de golpe.
¿Se puede saber por qué me despiertas tan temprano? — le dijo algo enfadada, bostezando levemente y estirándose —. ¡Son las seis treinta!
A mí me importa poco — entró y la miró fijamente, después enrojeció brevemente.
La joven lucía una batita muy coqueta y sensual, bastante corta y sugerente… no había visto la necesidad de ponerse algo más, pues no saldría así de su cuarto.
Qué vergüenza mujer — el guerrero desvió la vista para disimular su bochorno y otra cosa —, colócate algún trapo decente encima… no enseñes tus miserias.
Ella parpadeó, se miró, y se cubrió un poco con las manos.
¿¡Qué estás mirando! — le gritó, visiblemente abochornada —. ¡Fuera de aquí! ¡Pervertido!
No me voy a ir porque quiero comer ya… — la encaró una vez más, ya sin rastros de pena —, no creas que me impresionas. — y la tomó firmemente de las muñecas, acercándola a él, casi podía leer su mente a través de sus pupilas —. Así que deja de gritar.
¿¡Cómo no voy a gritar! — le reclamó, sintiéndose alterada por la cercanía del arrogante Saiyajin —. Y encima de todo… ¡suéltame para que pueda moverme!
La soltó dándole bruscamente la espalda y saliendo al balcón para no verla más.
¿¡Qué mierda esperas! — le espetó en tono grosero —. Ponte otra cosa y consigue mi desayuno… tengo hambre y voy a comer ahora. Recuerda que sí estoy en este estúpido lugar es por tus berrinches idiotas.
Ella lo fulminó con su mirada azul celeste pero no se puso nada más. Se acercó al teléfono y llamó pidiendo servicio a cuarto, preguntando también la hora en que servían el desayuno. Del otro balcón se asomaron… Mirai Trunks miró a su progenitor con expresión entre irónica y preocupada.
Buen día señor Vegeta — le dijo mirándolo con el ceño familiar —, veo que no pudo esperar para darle los buenos días a la señorita Bulma.
¡Mph! — gruñó para mirarlo también —. Me agrada verte despierto escuincle, así no tendré que hacerlo a la fuerza para que me des la mini cámara… no pienso estar de ocioso como otros.
Como guste — el joven se guardó un bostezo y saludó a Bulma, la cual salió en ese momento con un lindo mohín de enfado en el rostro. Al verla enrojeció un poco… su mamá sí que era atrevida —. Buenos días señorita Bulma.
Buen día guapo — le sonrió amablemente y después volvió la vista al agresivo guerrero para mirarlo enojada —. El servicio llegará en quince minutos, así que… largo "Alteza" — le puso énfasis al tono —. Por tu culpa voy a bañarme ya.
El Saiyajin altanero se sonrió de lado, con esa mueca de victoria cuando se siente ganador, y se elevó un poco para dirigirse a su habitación, volviendo a mirarla.
¿Ya ves como puedes ser eficiente? — dijo burlón —. Tal vez después… te contrate para otra cosa.
¡MONO ANTIPÁTICO! — le gritó una vez más y cerró el ventanal al entrar.
El de cabellos lilas se apartó y decidió hacer lo mismo que su progenitora… bañarse para disimular su hambre, no le haría frente a su padre por un plato de comida. Pikoro fijó la vista en el de levantada y negra cabellera, que se dejó caer lentamente en su cama con una sonrisa entre pervertida y divertida, poniendo las manos detrás de su cabeza y cerrando los ojos.
¿Sólo fuiste a pedirle de comer? — preguntó el namek.
¿Y qué más podría pedirle? — contestó sin abrir los ojos ni cambiar el gesto.
No se, tengo la impresión de que… — el verde alienígena se quedó un instante callado, como sopesando sus palabras. Vegeta abrió los ojos y dirigió la mirada a su interlocutor — quieres algo más que simple… "atención".
La sonrisa se convirtió en carcajada momentánea.
¡Jejejeje! — rió divertido para después serenarse y adquirir sus facciones endurecidas —. Estás más loco que ella… no soy un perro faldero que ande bajo su ropa, para eso tiene a la lombriz de agua puerca que es su novio.
Pikoro no insistió, no quería provocar la ira del Saiyajin… a su tiempo se descubriría. Desvió la vista y prefirió ver como salía el sol e iluminaba las oscuras aguas del Mediterráneo.
Mientras tanto, en otra habitación… Milk dormía abrazando a Gokú hasta que fue sacudida por su "cariñoso" marido.
Oye Milk, ya amaneció y tengo hambre.
¿Qué? — preguntó soñolienta, queriendo recuperarse.
Quiero desayunar — le gruñó el estómago para confirmar el hecho —. Hace horas que no pruebo bocado… ¿crees que ya tengan algo servido? — preguntó ingenuamente.
¡Ay Gokú, no se! — bostezó para estirarse y levantarse —. Tal vez aquí tengan un horario para comer… aun es temprano — volvió la vista a Gohan, el cual roncaba sonoramente —. ¡Es tan lindo! — dijo amorosa.
El niño aun es niño y aparentemente no consumía tanta energía como su padre. El ingenuo Saiyajin se rascó la cabeza, sin entender porque su esposa le cambiaba el tema. Súbitamente se le ocurrió algo.
Iré con Vegeta — dijo entusiasmado —, seguramente Bulma ya debe haberle conseguido algo de comer.
Y, sin darle tiempo de protestar, se tele transportó a la habitación del Príncipe.
Pero Gokú… — Milk se quedó con la palabra en la boca —. ¡Saiyajins… todos son iguales! — se enojó y se levantó del todo para asearse.
Y en la habitación del aludido… Mirai Trunks aún estaba bañándose, Pikoro parecía hundido en su mundo y Vegeta tenía los ojos cerrados, esperando su desayuno y volando la imaginación hacia otra cosa relacionada con unos ojitos azules cuando…
¡Buen día! — Gokú apareció en la cama, junto al engreído Saiyajin —. Me imagino que Bulma ya te pidió de comer.
Lo que hizo que abriera los párpados y fulminara al ingenuo Saiyajin con sus negras y endurecidas pupilas.
¡CARAJO KAKAROTTO! — le contestó de mala manera —. ¿¡No tienes mejores cosas que hacer con eso!
El namek también miró al de cabellera alborotada con gesto resignado… "Lo idiota no se le va a quitar nunca" pensó molesto.
Veo que el hambre te pone de malas — dijo un sonriente Gokú.
¡Tú me pones de malas por tarado! — dijo Vegeta, hasta se le erizó más el cabello del coraje.
Que genio, mejor voy con Bulma — el de peinado a la punk miró al otro un tanto serio, y se desapareció.
El guerrero parpadeó y recordó que…
¡KAKAROTTO! — se levantó de un salto y salió por el ventanal.
Bulma seguía en el baño, disfrutando el agua que caía por su lindo cuerpecito, y escuchó ruidos al otro lado de la puerta.
¿Es que acaso no me va a dejar en paz? — se dijo en voz alta con el ceño fruncido —. Es tan...
¡KAKAROTTO, SAL DE DONDE QUIERA QUE ESTÉS! — gritó Vegeta al penetrar por el ventanal, que abrió fácilmente porque Bulma no lo cerró con seguro — ¡Te advierto que no estoy de humor para tus bromas!
Lo que no sabían es que, efectivamente, Gokú apareció en el baño pero, al percatarse de su error, regresó a la otra habitación en lo que el Príncipe lo llamaba a gritos. Ya del otro lado…
¡Uf, que susto! — suspiró aliviado junto a Pikoro —. Menos mal que Bulma no se dio cuenta.
A veces eres tan torpe… — lo reprendió el namek sin cambiar la cara seria —, pero por lo menos queda claro de que al arrogante ese le preocupa la mujer… mira que creer algo de ti — y sonrió levemente.
Mirai Trunks salió del baño en el momento justo que llegó el servicio a cuarto. Vegeta aun no se daba por enterado y, sin pensarlo dos veces, abrió intempestivamente la puerta del baño para atrapar a su rival con las manos en la masa.
¡KAKAROTTO…! — dijo fuertemente y se quedó con la bocota abierta al ver tan bello panorama… por un segundo, antes de ser golpeado por un objeto metálico.
¡Sabía que eras un hentai! — Bulma le dio de lleno con la regadera extensible antes de poder envolverse con una toalla — ¡Y luego dices que no es cierto!
Si lo dejó un poco atontado es porque lo agarró desprevenido. Obviamente que un golpe así no es suficiente para noquearlo. Sacudió la cabeza y miró muy enojado a la muchacha.
¿Se puede saber por qué diablos me golpeaste? — le espetó.
¡Idiota degenerado! — ella alzó la voz —. ¿Qué pretendías al entrar así al baño? ¡Explícate!
No tengo que darte explicaciones de lo que hago — decidió alejarse y salió del baño.
Claro que sí — la joven no se rinde fácilmente y fue tras él —. Ya te pedí la maldita comida, ¿qué más quieres?
De ti… nada — la miró fugazmente y volvió a salir al balcón —. Kakarotto… — murmuró.
¡Ya está tu desayuno! — Gokú se asomó en ese instante por el balcón de la otra habitación, después saludó a su amiga —. ¡Buen día Bulma, yo también quiero desayunar!
La peli azul parpadeó al verlo, y enrojeció brevemente. Posiblemente Gokú, en su ingenuidad, la había visto en cueros… Vegeta fue a "protegerla" y por ello…
Si… buen día — tartamudeó, visiblemente abochornada, ya sin ver a ninguno de los dos —, en seguida pido algo para ti y Gohan… ve con Milk.
¡Muchas gracias! — le sonrió y se fue.
El Príncipe sólo torció el gesto y, sin agregar ni media palabra, regresó a su habitación a través del ventanal.
Un rato más tarde todos estaban despiertos y arreglándose para desayunar. Vegeta ya entrenaba en la mini cámara, la cual colocó en el área del campo de golf. Trunks estaba con él, haciendo una sesión de calentamiento. Alguien tocó a la puerta del edificio transportable.
¡Vegeta, abre por favor!
Era Gokú. Se había enterado de que el Príncipe aprovechaba su tiempo, y quería compartir un buen momento a su lado. El joven de cabellos lilas abrió un poco la puerta.
Señor Gokú… disculpe pero… — le dijo un poco apenado.
¡No interrumpas Kakarotto! — se escuchó un grito desde adentro —. ¡Aquí sólo cabemos dos… y tú no estas incluido!
Anda Vegeta, no seas malo — habló el aludido en tono inocente —. Por nuestra amistad, por los buenos momentos cuando arribaste a la Tierra, por la muerte de Freeza, por el reino de Vegetasei…
El Príncipe se asomó, metiendo bruscamente a su futuro hijo.
¡No somos amigos, no te ilusiones! — le espetó de frente —. Si voy a pelear con los androides de hojalata es porque te necesito vivo para matarte personalmente — le recordó viéndolo de fea manera —. Cualquier otra estupidez que se te haya ocurrido… elimínala de lo que puedas llamar cerebro — señaló significativamente la sien.
Gokú puso cara entre triste y seria.
Me ofendiste Vegeta… me ofendiste regacho — le dijo en tono de desilusión.
¡Qué pena! — contestó irónicamente con su sonrisa malvada —. ¡Adiós! — le cerró la puerta en la nariz.
Gohan llegó atrás de su papá.
¿Lo convenciste? — preguntó inocente.
No — suspiró un poco —. Pero creo que está bien… para que ellos se conozcan mejor.
Y eso… ¿por qué papá? — el chiquillo parpadeó un tanto sorprendido.
Porque… — "¡Chispas, se me chispoteó!" pensó —, el joven vendrá a pelear también… y es bueno que traten de llevarse bien… ya conoces lo desconfiado que es Vegeta — agregó sonriente.
¡Aaahhh! — exclamó el peque no muy convencido… su papá ocultaba algo relacionado con esos dos.
En fin, en la hora del desayuno, a las ocho treinta, se armó un relajo semejante al de la noche anterior en cuanto a tomar asiento en una mesa… Vegeta insistió en alejarse lo más posible de Gokú mientras éste quería estar muy pendiente de sus movimientos, a lo mejor lo convencía de entrenar juntos y compartir la mini cámara. ¿Quién si no su buen amigo para poder alcanzar el nivel requerido? Tendría que tomar drásticas medidas si era necesario… recurrir a Bulma. Así que, en cuanto terminaron de acomodarse para disponerse a devorar los platillos del bufete, se acercó lo más discreto posible a su amiga peli azul.
Bulma, yo se que tú puedes — le dijo con su cara ingenua.
¿Qué cosa? — ella lo miró curiosa en lo que terminaba de servirle la quinta porción al "Príncipe de los Pendencieros".
Convencer a Vegeta — le hizo ojitos tiernos —. Eres muy inteligente y él te aprecia mucho aunque no lo parezca.
Y… ¿de qué quieres que lo convenza? — le dirigió una mirada suspicaz.
De que… — empezó a jugar con los dedos de sus manos —, me deje entrenar con él en su mini cámara.
Mmm… hablaré con él — suspiró la chica al meditarlo —, pero no te prometo nada… veremos que consigo.
Gracias — le sonrió complacido y, terminando de servirse su gran porción, se dirigió a su lugar junto a su familia.
Ese detalle no paso desapercibido para el aludido, quien en todo el tiempo no le había quitado la vista de encima a la muchacha. Kakarotto planeaba algo en su contra y pensaba utilizar a la mujer… bueno, una razón más para cavar la tumba de ambos, aunque a lo mejor… a ella la dejaba vivir a su servicio.
Como lo prometido es deuda, Mirai Trunks estudió con Gohan otra vez… en realidad estudiaron intercambiando pláticas sobre métodos de lucha y otras cosas relacionadas. El niño se mostraba asombrado de las habilidades del joven y del buen maestro que tenía en su futuro. Milk notó su entusiasmo y se sentía muy contenta, sin sospechar que en realidad no estudiaban lingüística. Así que Vegeta entrenó solo, y, como estaba tan metido en sus asuntos, no se dio por enterado que Bulma salió a pasear con Yamcha, siendo nuevamente cortejada por Satán y por el Dr. Maki. Aparte de ello, el androide 17 vigilaba discretamente al Saiyajin pero, en su opinión personal, no era más que un obsesivo peleador que no significaba peligro. Dabura también observaba ese extraño aparato y a su ocupante… aunque prefirió no sacar conclusiones precipitadas.
Después del show armado a la hora de comer descansarían un buen rato, pues antes de la cena de gala en su honor habría una entrevista para las principales cadenas televisivas… "Dragon Ball" es un anime a escala mundial, visto por millones de personas. A la vez se darían un tiempo para empezar a conocer el juego en disputa, especialmente Gokú y Vegeta, que en su vida habían jugado. Y no es que el Príncipe fuera ignorante, porque como mercenario espacial debe haber tenido algún tipo de entretenimiento en las misiones de planeta en planeta… fuera de las típicas disputas entre guerreros encerrados en un espacio reducido y que no eran de la misma especie. Posiblemente conocía alguna versión un tanto diferente del póquer terrestre (recuerden que en un anime de este tipo cualquier cosa es posible… con eso de que los alienígenas hablan bien el japonés). Ya se conocería de lo que era capaz.
Bien — dijo Bulma barajeando cuidadosamente las cartas —, empezaremos explicando las reglas básicas… pongan mucha atención — se dirigió a los dos Saiyajins adultos —. Jugaré con Krilin, Yamcha y el maestro Rōshi, y les comentaré cada jugada.
El altanero mono tenía el ceño fruncido de costumbre y se sentía como un idiota por no aprovechar las horas de forma más productiva… pero ni modo, la batería de la mini cámara debía recargarse y no funcionaría bien hasta el siguiente día.
Se encontraban en un área de las terrazas que les habían asignado para ese propósito. Todos vestían prendas cómodas y refrescantes, excepto Pikoro, quien no cambia su traje para nada mientras no lo obliguen de verdad. Hasta Gokú iba en bermudas de tela tipo militar y Vegeta también traía unas semejantes, un poco más ajustadas como las que usa para entrenar. Milk se puso un fresco vestido largo con mangas cortas, ella es muy conservadora, y Bulma… un pequeño shorts, no tan minis pero lo suficientemente cortos para lucir sus bonitas y largas piernas, y una blusita recogida en coqueto resorte que remarcaba sus bustos y afinaba su talle. Un lindo panorama como supieron apreciar sus amigos, su futuro hijo y… su próxima y más firme pareja, aunque ninguno de los dos lo admitiera, especialmente él.
¡Bah, qué idiotez! — se quejó el Príncipe en voz alta —. ¡Bonita forma en que nos hacen perder el tiempo!
No te exaltes — le dijo la peli azul muy sonriente, repartiendo las cartas a sus contrincantes —, debes ganar puntos para tu causa. ¿Acaso nunca jugaste póquer en el espacio? — preguntó curiosa mirándolo fijamente.
¿Eso?... — ironizó —. Teníamos cosas mejores para entretenernos — dijo con dureza —. No querrán saberlo… sería asqueroso para su "sensibilidad" terrestre.
Todos lo miraron un momento como tratando de adivinar… después desviaron la vista al ver la sonrisa sarcástica y perversa del arrogante Saiyajin.
Eee… — Bulma se animó a contestar — que… bien. OK. chicos, jugaremos póquer abierto.
Los jugadores se concentraron en sus acciones y Gokú trató de no perder detalle de lo que su amiga iba explicando, aunque se le hacía tremendamente complicado tratar de racionalizarlo. Gohan se encontraba cerca de su papá para apoyarlo, suspirando internamente porque el autor de sus días era demasiado lento de entendimiento para cualquier cosa que no fuera una pelea. Por lo menos reconocía que ir a la escuela tiene sus ventajas: sabía hacer operaciones numéricas y, en los libros que Bulma le regaló, venían juegos y acertijos matemáticos con barajas que Mirai Trunks le estaba ayudando a resolver. Por cierto que el joven del futuro también se sentó lo más cerca posible de su padre para no perder detalle de sus gestos y, tal vez si se lo pedía (vana esperanza), ayudarle a entender el juego.
Oye Bulma, podríamos hacerlo más divertido — dijo Kame Sen'nin mientras revisaba su juego —. ¿Apostamos?
No tengo mucho dinero — dijo Yamcha y se dirigió a su novia —, ¿me prestarás?
Ella lo miró con un mohín de enfado.
Yamcha, no traigo mucho efectivo — contestó y volvió la vista a sus cartas —. Olvídelo maestro.
Podemos… apostar otras cosas — dijo el anciano y le empezó a sangrar la nariz.
¡Cerdo! — la peli azul lo golpeó duramente en la cabeza con sus barajas.
Krilin y Yamcha mejor no dijeron nada y se sonrieron en lo que los demás enrojecieron de la pena al entender lo que el viejo quería… menos Gokú, que los miró a todos con incredulidad, rascándose la nuca, y Vegeta, que se tragó una maldición peor fulminando al pervertido anciano con sus negras y endurecidas pupilas.
Sólo quería hacer esto más interesante — se sobó el chichón, la sangre seguía escurriendo —, para que vean porque es importante ganar.
Viejo idiota — le interpeló Vegeta muy enojado —, ¿no tienes algo más en la cabeza que no sea ver hembras sin ropa? Por eso estás enfermo del cerebro.
Tranquilízate por favor — contestó Rōshi en tono respetuoso —, a todos nos encanta ver a Bulma en poca ropa… incluso a ti.
Eso fue el colmo y en un instante el pobre maestro tenía tres chichones más en su cabeza pelona y al Saiyajin junto a él echando lumbre por los ojos… lo bueno es que no lo golpeó con todo o no quedarían ni sus huesos.
No me compare con todos ustedes — le espetó —, no tengo ninguna necesidad de ese tipo de cosas.
Bulma también se había levantado y miraba al pervertido hombre con enfado.
Dos cositas maestro: — le reclamó poniéndole dos dedos frente a la nariz, muy cerca de su apéndice — Nunca piense que voy a apostar mi ropa y menos aceptaré una apuesta de ese tipo con usted… no me interesa ver cosas usadas y mal aprovechadas — bajó un dedo —. Póngase serio y vamos a jugar bien, o lo cambio por Ten Shin Han — bajó el otro —, ¿quedó claro?
Clarísimo — no se sabe si lo espantó más la expresión enojada de la chica o la del guerrero, pero le paró la hemorragia nasal de golpe.
Bien — la peli azul regresó a su lugar —, continuemos. "Majestad" por favor… — lo miró algo agradecida — regresa a tu asiento.
¡Mph! — gruñó y se sentó otra vez, sin dignarse a verla.
La chica volvió a barajar y jugaron unas tres rondas más, explicándoles varios detalles a lo largo del juego. Ahora era el turno de ellos, los Saiyajins. Le entregó las barajas al Príncipe con una sonrisa.
Espero que no haya más dudas — le dijo amablemente —, para el juego real no podremos ayudarles.
Ni quien lo necesite — le arrebató "delicadamente" las cartas y tomó su lugar en la mesa, sin cambiar el ceño fruncido.
Jugarían los cuatro para practicar. Milk se comía las uñas… no sabía que esperar de Gokú, el cual tenía la expresión de no haber entendido nada de nada. Gohan también miró a su padre con un poco de desconfianza.
Yo tengo hambre — dijo el de peinado a la punk, con un gruñido delator de su estómago —, ¿habrá algo de comer durante el juego?
No se preocupen — contestó su amiga sin cambiar la sonrisa al escuchar los gruñidos disimulados de los otros tres tragones —, en seguida traen servicio especial. Y por supuesto que botanearas durante el juego.
¡Eso suena bien! — sonrió como acostumbra —. Entonces empecemos con esto.
Vegeta barajeó muy rápido… por lo que se veía ya estaba acostumbrado a jugar.
Me parece que podemos apostar algo mejor que dinero o… ropa — se sonrió el Príncipe —. ¿Qué dices Kakarotto, quieres perder tu cena? — le lanzó una mirada maliciosa entregándole sus cinco cartas.
¿Mi cena? — parpadeó el aludido, tomando sus cartas —. Oye Vegeta, no quiero quedarme con hambre en la noche.
Velo de esta manera… — su sonrisa se hizo más amplia después de haberle entregado sus respectivos naipes a Mirai Trunks y a Gohan, colocando el juego abierto —, si pierdo yo, te comerás la mía.
El niño y el joven miraron a sus respectivos padres y después al otro, parpadeando un poco incrédulos. Gokú pareció meditar.
¿En serio me darías tu cena? — dijo un tanto sorprendido de la "generosidad" del Príncipe —. Entonces… me parece bien.
Sólo si me ganas más de tres veces seguidas — contestó sin borrar la maníaca expresión de estar disfrutando algo.
A todos los demás no les agradó mucho el gesto de absoluta confianza del maquiavélico Saiyajin, únicamente Bulma pareció divertirse.
Se ve que te sientes muy seguro Vegeta — observó mirándolo con coquetería —, o de otra forma no apostarías eso.
Este juego es pura mierda… — contestó concentrándose ya en sus naipes — en las misiones apostábamos cosas "peores" o "mejores"… según ganaras o perdieras.
¿Cómo que? — preguntó curiosa.
No te recomiendo que lo conozcas — dijo sarcástico mirándola levemente —. Bueno mocoso — se dirigió a Gohan, quien había sacado la carta mayor, esta vez con su habitual tono duro —, empieza de una maldita vez.
Jugaron. Gokú trató de hacer algo pero… claro, en lo que le toma entendimiento perdió y Vegeta ganó las tres rondas. Ni modo… el ingenuo Saiyajin no nació para estas cosas, aunque su hijo trató de echarle la mano.
El Príncipe estaba en éxtasis… cenaría muchísimo más. Milk pensó que por su marido tendría que sacrificarse porque Gokú, cuando no come, es peor de insistente que Gohan haciendo berrinche.
Un rato más tarde fueron a arreglarse para la entrevista.
Nota de la autora: Me inspiro un poco en un fic anterior que tengo sobre una temática similar (en FFL soy "InunoTaisho", por si gustan leerme por ahí), pero dándole otras características únicas, porque el carácter de estos Saiyajins da para escribir situaciones un tanto más cómicas. Sigan disfrutando y por aquí nos leemos. Sayo.
