Avatar no me pertenece ni la historia, es de Liselle 129 y cuento con su autorización para traducirla.

Nota de la autora: sólo una nota de aclaración sobre cómo veo el conocimiento de Aang y Katara de la sexualidad. Obviamente, ellos saben qué besar es y, estoy suponiendo que tienen al menos un conocimiento clínico de sexo, pero dudo hayan tenido mucha educación sobre lo que va en medio, por lo que hagan será el resultado de la experimentación

Capitulo 10. Madurez

-¿Cuál es el plan para hoy?- dijo Aang a la mañana siguiente. O más bien, eso es lo que quiso decir. Sin embargo, su voz se disolvió en un chillido en la tercera palabra, haciendo que todos se detuviera y lo miraran, incluso Toph.

-Esa es una manera de atraer nuestra atención, pies ligeros,- comentó.

-¿Qué le pasa a mi voz?- preguntó Aang, aunque todo parecía estar bien ahora.

-Está cambiando- respondió Sokka con un encogimiento de hombros. -Felicidades.

-¡Oh, claro!- Aang estaba familiarizado con este fenómeno, después de todo había pasado la mayor parte de su infancia rodeado de hombres y niños, pero no había pensado en ello durante mucho tiempo, ni había prestado mucha atención cuando los demás chicos pasaron por eso.

-Ya era hora, también,- continuó Sokka. -Estaba cansado de que tuvieras la voz de niño pequeño.

-Eres muy gracioso,- Katara le dijo sarcásticamente, sacando sus instintos protectores.

-Bueno, ¿cuánto tiempo dura?- Aang quería saber.

-Sokka ha estado pasando por eso durante tres años,- dijo Katara con una sonrisa.

-Ja ja, muy graciosa,- replicó su hermano con amargura. –Ya en serio, hay que planear bien el momento para llegar a Ba Sing Se. Lo podemos hachar a perder si estamos nerviosos o excitados, o...-

-Prácticamente cualquier momento podría ser más embarazoso,- terminó Aang secamente. -Gracias, creo que ya capté el mensaje.

-Es tu karma,- estuvo de acuerdo Sokka. Luego cambió de tema, poniendo una expresión burlona en su rostro. -Cuando Zuko y yo estuvimos hablando el otro día, me recordó que nunca llegaste a darle ese beso que le debes, Aang.- Zuko estaba mirando a la guerrera de la tribu agua, pero Aang se limitó a mirarlo fijamente.

-¿Qué me perdí?- quería saber Toph. Así que, por supuesto, tenían que contarle toda la historia del collar de Katara y Iroh se enteraba de las partes que no conocía. Este relato también sirvió para recordar a Aang el evento en cuestión.

-Yo en realidad no prometí eso,- señaló. -Además, Katara sabía que estaba bromeando.

-Sí, lo sabía,- confirmó Katara. -¿Y sabes tan bien como yo...?- aquí se interrumpió, cuidándose de no hacer contacto visual.

-¿El qué?- preguntó Aang con curiosidad.

-Que buscaba una excusa para darte un beso,- admitió ella, sonrojándose. Aang sonrió ampliamente. ¿Ella había pensado en eso desde hace mucho tiempo?

-Bueno, ya no necesitas ni una más,- señaló él, inclinándose hacia ella.

-Pero si necesitan una excusa para salir de mi vista antes de hacerlo,- interrumpió bruscamente Sokka. Aang suspiró y detuvo su avance. Sin embargo, se le ocurrió una idea diabólica.

-Sabes, Katara, Sokka tiene un punto, comenzó, estudiando su expresión seria y su mirada. -Ya que nunca besé a Zuko, parece justo que te lo devuelva.- Se inclinó de nuevo y la besó en la mejilla, teniendo cuidado de elegir el mismo lugar en que ella lo había besado aquella vez. Vio la expresión de Katara cuando se separó que le indicaba que estaba dispuesta a jugar con él.

-Bueno, ahora que lo tienes de vuelta, puede besar a Zuko tu misma,- bromeó Sokka a su hermana.

-¡Por supuesto que no!- Aang se opuso.

-No tuve nada que ver con la devolución del collar,- intervino Zuko rápidamente, jugando su propio papel como si lo hubieran ensayado. -Aang me lo quitó en una lucha justa. -De hecho, creo que sus palabras exactas fueron:" Tú tienes algo que yo quiero. "

-Con la intención es suficiente para mí,- le susurró Katara a Aang. El brillo de sus ojos, hizo que su corazón dejara de latir. -En ese caso, nunca te di las gracias adecuadamente.- Lo beso brevemente pero de lleno en la boca. - Y este en reemplazo del anterior.- Lo volvió a besar.

-¡Está bien, ya basta!- gritó Sokka en un tono medio ahogado, antes de Katara podiera pensar en otra cosa que había olvidado "agradecerle" a Aang. -Siento haber abierto la boca.- Aang y Katara se disolvieron en risitas. El lado izquierdo de la boca de Zuko se curvó hacia arriba de diversión, y Toph y Iroh se reían abiertamente.

-Mi joven amigo, creo que era el momento,- señaló Iroh.

-¿El momento? ¿Hubo un momento?- Sokka parpadeó.

-Sí,- aclarado Toph. -Para que te arrepintieras de mencionarlo.

-¡Oh!- dijo Sokka tímidamente. Luego los miró irritado de nuevo. -¿Ustedes no tienen que hacer un poco de entrenamiento o algo así?


El pequeño grupo desarrolló una rutina: viajaban durante un día, y entrenaban durante dos días. De vez en cuando, se detenían en algún pueblo para reponer sus suministros, rara vez se quedaba más tiempo en lugares habitados.

Una noche, Katara estaba completando una lección con Aang cuando la luna se elevó sobre el horizonte. Él había dominado el movimiento más complicado que ella conocía.

-Bueno, eso es todo, Aang,- suspiró Katara. -No hay nada más que pueda enseñarte.

-¿Quieres decir que he dominado el Agua Control?

-Supongo que sí.- Fue un momento agridulce para los dos, y Katara sintió las emociones encontradas que viajan entre ellos, los que se reflejaban de uno a otro como en una sala de espejos.

- Sin embargo, todavía podemos practicar, ¿no?- Aang le preguntó esperanzado. Katara sonrió.

-Como tu maestra, voy a insistir en ello,- respondió ella. -Tendrás que asegurarte de que recuerdas todo. Aún más importante, tendremos que empezar a trabajar en la sincronización con los otros elementos.- Caminó fuera del agua para sentarse en la orilla del pequeño lago que estaban utilizando para la práctica.

-Sí, pero supongo que voy a tener que pasar más tiempo practicando con el fuego y la tierra de ahora en adelante,- reflexionó Aang, que se unió a ella.

-Eso sería lo mejor. Sobre todo creo que deberías aumentar tu fuego control.

-¿Y es por qué?

-Bueno, piensa en ello. Una vez que lleguemos a Ba Sing Se, va a ser muy difícil encontrar un lugar seguro para la práctica, por no mencionar como explicar el por qué estás viajando con dos maestros fuego en primer lugar.

-Buen punto.- Aang se quedó en silencio, y luego se echó a reír en voz baja. -Yo solía preocuparme por este momento, porque no tendría una razón para pasar tiempo contigo. Creo que ya no es necesario buscar más excusas ¿no?

-Por supuesto que no,- Katara estuvo de acuerdo. -Aún así, a una chica le gusta que le pregunten de vez en cuando, incluso si la respuesta es afirmativa.

-Está bien, entonces, - decidió Aang después de reflexionar un momento. Se puso de pie y se inclinó ante ella, el efecto fue ligeramente empañado, o incluso mejorado, por el hecho de que estaba a medio vestir. -¿Sería tan amable de dar un paseo conmigo mañana por la noche señorita Katara?

-Me encantaría Avatar Aang,- respondió ella con la misma formalidad, pero no pudo contener la risa por mucho tiempo. Aang le devolvió la sonrisa, y luego cogió la camisa y se la puso sobre su cabeza. Katara hizo lo mismo, agarrando su vestido. Mientras se lo acomodaba, sintió los ojos de Aang en ella.

-Ves algo que te gusta, Aang?- preguntó ella con malicia, sin levantar la vista. Por lo tanto, solo sentía lo mismo que él en lugar de verlo.

-¡.. Uh, no... Quiero decir sí. No hay una buena manera de responder a esa pregunta- concluyó frustrado, la última palabra le salió muy aguda. Katara pensó en eso y se dio cuenta de que tenía razón. El "no" había sido una reacción automática al ser atrapados mirando, pero parecía dar a entender que él no la encontraba atractiva. Por otro lado, "sí" podría ser demasiado avance, por no mencionar el problema en el que estaría si Sokka lo llegara a escuchar.

-Supongo que no lo es,- estuvo de acuerdo Katara. -Lo siento.- Hubo otra pausa, durante la cual la expresión de Aang se hizo extremadamente grave.

-¿Tienes alguna idea de lo hermosa que eres?- le preguntó con seriedad.

-No realmente,- admitió con sinceridad. -Papá solía decir que soy bonita, pero es mi padre se supone que me lo tiene que decir.- Aang tomó una de sus manos entre las suyas y la miró directamente a los ojos.

-Bueno, he estado en todo el mundo, y nunca he visto nada tan hermoso como tú,- dijo. Katara sintió que se ruborizaba, aunque dudaba de que lo pudiera ver con el descolorido resplandor de la luna.

-Wow... gracias,- suspiró, sin saber qué más decir.

-No tienes que devolverme el cumplido,- dijo en forma rápida, sin comprender su vacilación. -Yo sé lo que soy. Debía parecer realmente extraño cuando salí de ese iceberg.

-Bueno, cualquier persona que sale de un iceberg es un poco extraño,- señaló Katara. Recordó el examen detallado que hizo de sus marcas. -Los tatuajes eran ciertamente únicos, al menos para nosotros, pero yo realmente pensé que eras... un poco lindo.

-Según mi experiencia el amor hace que todo sea hermoso,- dijo una voz desde las sombras de la maleza cercana. La pareja saltó y, moviéndose como uno solo, levantaron una gran ola sobre sus cabezas, dispuestos a dejársela caerse al intruso hasta que se dieron cuenta de quién era.

-Mis disculpas,- continuó Iroh, aclarándose la garganta cuando se puso a la vista. -Es de noche, y Sokka se estaba preocupado.- Relajados, Katara y Aang devolvieron el agua al lago. -Además, me parece que va a llover esta noche. Es mejor si buscamos refugio.- Katara miró al cielo y vio que, en efecto, las nubes parecían estar reuniéndose al otro lado del lago.

-Está bien,- le aseguró Katara. Ya era hora de regresar de todos modos.- Ella y Aang siguió al anciano hasta el campamento.


Más tarde esa noche, Katara se despertó en las garras del miedo y el pánico, pero cuando estuvo totalmente despierta se dio cuenta que no eran suyos.

"Aang", pensó. Con cuidado de no despertar a su hermano, Katara se arrastró fuera de la tienda para encontrar el Avatar. Aunque solía dormir a la intemperie con Appa sirviéndole como su único refugio y su saco de dormir, esta noche había seguido el ejemplo de Toph y fabricó una tienda de roca por la predicción de Iroh. Fue una buena decisión, ya que también una neblina llenaba el aire. Usando el sentido infalible, proporcionado por su conexión espiritual, lo encontró rápidamente sin siquiera esperar a que sus ojos se adaptaran completamente a la oscuridad. Entró en la pequeña estructura para encontrar a Aang todavía dormido, pero moviéndose sin cesar.

Katara apenas podía ver a la silueta moviéndose en la oscuridad que era más profunda. Llegó a él guida por su ojo interior, estiró los dedos de ambas manos para apoyarlas contra las sienes de Aang. Su toque parecía tranquilizarlo porque dejó de moverse y su respiración se estabilizó. Un momento después, ella captó el brillo de sus ojos y supo que estaba despierto. Retiró las manos.

-¿Katara?- se sentó, y se sintió a sí mismo orientación. -Lo siento, te desperté.

-No importa, ya estoy aquí-, respondió ella, envolviéndolo en sus brazos. No se resistió, apoyado en ella, cerró los ojos de nuevo.

-El Señor del Fuego... había fuego por todas partes, comenzó a describir el sueño, la voz se le quebraba. -No podía hacer agua control...- a Katara el aliento se le atascó en la garganta. Su declaración de que había dominado el Agua Control pudo haber provocado la pesadilla. Para él, debió parecer que estaba un paso más cerca de la confrontación final. El paso implacable de los días lo acercaba a ese momento, pero sólo ahora se daba cuenta de lo que psicológico representaba para él dominar su segundo elemento.

-Puedes hacer agua control,- enfatizó, decidiendo que era lo primero con lo que tenían que lidiar. Aunque no recordaba que llevaba su cantimplora hasta ese momento, sacó un poco de agua de ella. -Toma.- Aang extendió una mano e hizo lo que le ordenó, envío el agua hacia el exterior, donde se mezcló con la niebla antes de que permitiera que cayera al suelo. Dio un profundo suspiro de alivio, después la miró de cerca.

-¡Estás empapada!- observó. -A ver si eso ayuda.- Aang sacó el agua de su ropa y del cabello antes de que pudiera objetar algo. Una vez que empezó, no podía haber dicho una palabra de todos modos. Había hecho esa técnica básica para ella un montón de veces, y siempre era muy simple y práctica. De alguna manera, cuando Aang la hizo, sintió más como una caricia cubriendo todo su cuerpo, y no tenía idea de por qué era diferente.

-¿Quédate conmigo?- le pidió.

-No lo sé,- Katara vaciló, mirando hacia la entrada, donde la lluvia se intensificaba.

-¿Por favor?- Aang le rogó. Incluso sin ser capaz de ver completamente sus ojos, Katara lo encontró fascinante.

-Está bien,- dijo ella. Probablemente tendría que pagar por eso en la mañana, pero valía la pena, y estaba realmente reacia a dejarlo. Aang se acostó en su lado, medio ondulado, y Katara detrás de él. Ella tanteó y encontró la manta que había tirado a un lado mientras dormía. La hecho sobre los dos, puso un brazo en la cintura de Aang y apoyó la cabeza en el otro. Encontraron esta cercanía sorprendentemente reconfortante, y no pasó mucho tiempo antes de que ella se quedara dormida.


Nota de la autora: Tengo algunas cosas previstas para la ciudad, pero aún no he decidido en. Por cierto, no habrá Dai Li ni gurú en esta historia. Tengo suficientes hilos para amarrar como es, mi versión preferida sobre el estado de Avatar es que es un mecanismo de supervivencia de último recurso, que Aang tendrá cada vez menos al aproximarse la plena realización de su potencial.

Nota de la traductora: Me encantá Sokka :D y esa plática sobre el beso que le debía Aang a Zuko jajajaja me encnató.

Muchisimas gracias a Helenil, Katara 2323 y Klan, por leer y sobre todo por comentar.