Disclaimer; ninguno de los personajes que aparecen en este FiC son míos, pertenecen todos a Stephanie Meyer.

:)

AVISO IMPORTANTE: este FiC esta subido en el ranking! Si los demás se pueden calificar de K+ , éste estaría calificado como M!

lo aviso por si hay alguien a quien no le apetece leer una historia de ese tipo o puede sentirse ofendida por su material sexual. =)

EnJoY iT!! xD


Consciencia (instintos)

Cerebro racional

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Mr. nD Mss. II

Del impulso cerré los ojos. Podía sentir el agitado reboloteo del corazón de Edward (junto con el mío) pegado a mi espalda. Sus brazos estaban tensos alrededor de mi cintura y mis manos, mojadas, habían ido a enzarzarse entre sus dedos.

Su cálido aliento removía mi pelo y podía oír cada vez que abría la boca para recuperar el aire.

- ¡Creí que te matabas! - escupió alarmado

Me giré entre sus brazos con cautela. Noté como mi saliva hacía un ruido excesivo al bajar por mi tráquea. Lo primero que ví fueron sus carnosos labios abiertos e invitándome a besarlos como una piruleta llama a un niño hambriento. Subí mis ojos al tiempo que me sonrojaba y él también me miró apartando la mirada de algo. Solo nos separaban unos pocos milímetros.

Hice una lista mental sobre los riesgos de violar a tu jefe, separando las cosas positivas y las negativas.

LISTA DE COSAS POSITIVAS Y COSAS NEGATIVAS DE VIOLAR A TU JEFE

Positivo: liberación de tensiones, de hormonas, etc... Era guapo, sexy, atento, inteligente y ¡por Dios, estaba enamorada de él! ¿de verdad hacía falta algo más positivo?

Negativo: posible pérdida del puesto de trabajo...

La lista mental fue una de las peores ideas de mi vida ya que mi cerebro, en absoluto convencido por lo Negativo, se abrazó feliz a la opción Positiva y le dió una colleja a mi cabeza haciendo que esta se acercara peligrosamente a sus labios.

Edward se tensó y aspiró mucho aire de golpe. Lo miré asustada a los ojos. Mi parte racional comenzó a darle una paliza a mi consciencia. ¿Cómo no había pensado en que quizá, cabía una pequeñísima (casi ínfima) posibilidad de que, al acabar, Edward.... ¡me odiara! ¡Pues claro que lo haría! Me dieron ganas de meter la cabeza en el recipiente para lavar la lechuga y ahogarme en él.

Me intenté apartar de Edward para poderme explicar, aunque no sabía lo que iba a explicar realmente... Pero no pude. Sus brazos se tensaron aún más a mi alrededor y acercó su cabeza a la mía con una parsimonia exasperante. Apoyó su frente contra la mía sin dejar de mirarme a los ojos. Mi cerebro había dejado de apalear a mi consciencia y ahora los dos me gritaban cosas con la música frenética de mi corazón sonando de fondo.

¡¡Bésalo!! ¡Hazle caso a "esta" por una vez, bésalo! ¡Oye!, ¿cómo que "esta"? ¿y cómo que por una vez?! Cállate, siempre la acabas confundiendo! ¿Ah si? ¿Y tú qué? Tú y tus estúpidos razonamientos lógicos...! ¡Solo la reprimes! ¡Si fuera por tí estaría amordazando a su jefe, estúpida! Pues bien contento que estarías, no me lo niegues! ¡Calla! Ahora tenemos problemas más serios... ¡¿Qué intenta hacer, Edward?!

Me exasperé y deseé arrancarme el cerebro para dejar de sentir esa tensión tan humanamente insoportable. Estaba segura que el ambiente podría cortarse con uno de esos cuchillos para la mantequilla... Volví a tragar saliva mientras Edward parpadeaba, sentir su respiración entrar y salir de entre sus labios no ayudaba en nada a mantenerlo a salvo de mi deprebada consciencia. De pronto la boca de Edward se acercó a la mía en un limpio movimiento.

AAHH!!

AHHH!!

Viendo que no llegaba a rozarme, tiré la cabeza hacia él, con la inteción de acabar con este sufrimiento de una vez por todas. Me inteté suicidar, vaya. Una fuerza irracional me hizo parar enseco a 0,00001 milímetros de su labio inferior. Edward dejó escapar un gruñido que rompió el silencio de la casa y, esta vez sí, chocó sus labios contra los míos con necesidad.

Mi cerebro y mi consciencia se desmayaron a la vez, no sin antes comprobar que sabía mil veces mejor que en mis más detalladas fantasías. Se separó un poco y esta vez, sin ningun ente extraño en mi cabeza que me lo impidiera, me abalancé feliz de la vida a por más. Lo besé con cuidado pero me estaba costando horrores no tirarme encima suyo. Edward apretó la marcha y sus besos pasaron de ser suaves piquitos a convertirse en salvajes bailes entre nuestros labios. Dejé de oir mi propia voz cuando Edward me agarró de la cabeza para mantenerme contra él. Mis manos se fueron a su pelo y a su pecho, fue increiblemente mejor de lo que había podido imaginar. Fácil, ya que la mayoría de las veces me moría de la vergüenza antes de llegar hasta donde estaba llegando en esos momentos...

Se me empezaron a dormir las piernas de estar retorcida sobre mi misma en el frío suelo de mármol pero, si ya me importaba poco antes, me importó mucho menos cuando noté su lengua saborear mi labio inferior. Alegremente abrí mi boca para darle paso y él rió sensualmente. Ese sonido me revolvió el estómago y me hizo besarlo con más intensidad. Jugué con su lengua, la qual inspeccionaba mi boca ansiosa. Él también se debió sentir incómodo ya que, de repente, dejé de notar el suelo bajo de mí y al abrir los ojos me encontré con dos orbes verdes totalmente entradas en erupción. Me volvió a besar mientras caminaba, y yo me colgué de su cuello para no dejarlo apartarse.

¿Qué me he perdido? ¿Qué ha pasado?

Edward me dejó en su sofá con suavidad pero no se separó de mí ni un momento. Siguió besándome hasta que bajó por mi cuello hasta mi clavícula. Sentí como me escurría desde el respaldo del sofá hasta la acabar tumbada con Edward encima. Él puso una de sus manos en mi cintura y me daba suaves caricias mientras que la otra descansaba encima de mi cabeza sosteniéndolo en alto. Yo no dejaba de sentir salvajes cosquilleos cuando me tocaba y comencé a jadear cuando volvió a besarme y se dejó caer un poco de su peso encima mío.

- Edward... - su nombre se me escapó con un tono un tanto... censurable, debido a mi exitación. Creí que se apartaría ya que no tenía ni idea de hasta donde quería llegar y si he de ser sincera estaba un poco asustada, pero Edward soltó un sonoro ronroneo en respuesta y volvió a besarme con más pasión si cabía.

Mis manos se dirigieron divertidas hacia su torso y lo inspeccionaron con los dedos. Edward hizo lo mismo con sus manos y yo me estremecí ante su tacto. Era equivalente al fuego arrasador y yo me sentía como un indefenso arbolillo. Mientras besaba mi cuello con desespero sus dedos se enredaron en mi blusa y deshicieron los botones lentamente. Besó cada centímetro de piel que quedaba al descubierto, como adorándola. Gemí cuando sus labios tocaron la parte más sensible de mi torso y mis dedos se clavaron en su espalda, ahora desnuda. Él se dió cuenta de mi debilidad y volvió a recorrer mis pechos ahora a conciencia. Miles de descargas eléctricas se me clavaron una y otra vez en la piel cuando quitó toda barrera entre él y ellos. Edward volvió a subir hasta mi altura y me besó casi con demencia. Pasó su mano por encima de mi pecho y yo me arqueé automáticamente contra él. Se sentía tan bien su calor contra la mía. Gemí de nuevo y él me calló con su boca.

- Eres preciosa... - me besó y bajó por mi cuello - tan hermosa... - Una estúpida sonrisa se formó en mi cara. ¡Edward estaba diciendo que era bonita! Besé su cuello y le mordí el lóbulo al son que él dictaba en mis pechos y conseguí sacarle algun gemido y ronroneo. Era gracioso; cada vez que perdía un poco el norte, apretaba su cabeza contra la mía como un gato resfregándose contra las piernas de su amo.

Bajó su cabeza pasando por mi tronco y mi cuerpo se revolvió sobre él mismo cuando pasó su masculina lengua por mi ombligo.

- Edward...! - la sensación fue enorme. Él sonrió contra mi piel y agarró mi cadera con sus manos firmemente. Mi pulso, ya acelerado, se disparó en mi pecho. Edward volvió a pasar su lengua por mi ombligo sin importarle mis aulliditos reprimidos una y otra vez. Me encantaba esa sensación pero a la vez no podía soportarla. Edward subió ansioso a por mi boca y yo le agarré la cara para besarlo decentemente. Mi lengua se fundió con la suya y la lujuria se apoderó de mi y todos mis movimientos. Me arqueé apresando su cintura contra la mia y subí de arriba a abajo rozándole.

- Bellaaa.... - Mi nombre sonó dentro de un gemido, quizá el más exagerado de todos los suyos hasta ahora. Me pareció divertidísimo verlo débil ante mi y lo volví a provar. Mientras sus manos recorrían mis pechos y mi estómago yo bajé una de mis manos hasta su cintura y acaricié su parte más sensible. Debo decir que me sorprendieron sus dimensiones...

Edward casi cae mareado encima mío ya que soltó un gemido que ahogó en mi boca y le temblaron los brazos. Me reí mientras le besaba. Volví a pasar mi mano y Edward se tensó apretándose contra ella.

- ¿Te hace gracia? Umhh... señorita Swan no sabe que esta haciendo... - La sonrisa más sensual que jamás había visto adornó su cara y temblé solo de pensar que tramaría. Una de sus manos bajó acariciando todo mi tronco y se detuvo en la entrada de mi tejano. Edward besó mi oreja y con un solo movimiento, abrió el botón del pantalón. Yo abrí los ojos a tope y sentí como bajaba la cremallera. Me apreté contra él necesitada de su calor y él pasó su brazo por detrás de mi espalda abrazándome con cariño. Ronroneé contra la piel de su cuello cuando noté que bajaba mis pantalones. De una patada los tiré a un lado y él me besó con pura ansiedad. Estaba concentrada en regular mis latidos a la vez que lo besaba cuando Edward pasó sus dedos por la zona más extremadamente delicada de mi cuerpo.

Creo que en ese momento me volví loca.

Edward se lo pasó en grande haciendo todo lo que le pareció conmigo y yo solo podía retorcerme y gritar. Era injusto que yo me vistiera de piel y él aun conservara sus pantalones, me dispuse a quitárselos. Él me ayudó saltando sobre si mismo sin dejar de deborar mi boca y tirándolos contra algo que se rompió con un sonoro crash, al caer al suelo. Yo abrí los ojos e intenté ver algo pero al ver que Edward no le daba importancia desistí, además me quedé atónita al contemplar su cuerpo desnudo... En ese momento comprendí que Edward + ropa, era la peor de las blasfemias. Solo ayudaba en el hecho de que las demás mujeres no lo pudieran ver... Me sonrojé y él lo notó y sonrió divertido.

- Bella, eres muy bonita. La mujer más bella que jamás he visto... me gustas mucho - Sururró en mi oido antes de besarme. El indefenso arbolito que era mi cuerpo ya no podía estar más en llamas. Volví a arquear mi espalda para que nuestros géneros se tocaran, esta vez por necesidad pero resultó que sin la ropa, la sensación se multiplicaba. Edward, en un ataque de pasión encajó su mandíbula y se apretó contra mí haciendo que se me nublara la vista por unos instantes. Toda su espalda estaba sudada y él no paraba de jadear, igual que yo. Mi mano se dirigió sola a acariciar su género, ahora desprovisto de ropa y un tanto tenso. He de reconocer que estaba muy nerviosa ya que no tenía ningun tipo de experiencia de ese tipo y estaba convencida de que Edward las había tenido a patadas... Decidí no pensar en eso ya que era sumamente deprimente...

- ¡Bella...! ¡Para! - Edward agarró con firmeza la mano que yo tenía en su sexo y la apartó casi temblando. Me tensé debajo suyo. Ya esta... ya había cometido el primer error... Quise correr y llorar.

- Lo siento Edward - abrió los ojos sorprendido - si he hecho algo malo yo... - siguió respirando agitadamente muy sorprendido hasta que el entendimiento afloró en sus ojos. Me besó tiernamente acariciándome la cara.

- Tonta Bella - volvió a besarme - Lo haces demasiado bien. El problema soy yo, como sigas haciendo eso... yo no iba a tardar mucho en... ya sabes. Y quiero que sea espectacular... - me miró fijamente a los ojos para besarme con pasión - la mejor de tu vida... - de eso estaba segura ya que... - como nunca te lo haya hecho nadie - nunca había estado con nadie en toda mi vida.

Edward volvió a emprender su tarea pasando su mano por donde sabía que me volvería loca y haciéndome temblar y chillar sin dejar que yo le devolviera todo el placer que me hacía sentir. En parte no era justo, yo también quería hacerlo sentir bien, pero sabía que no iba a tardar mucho. Desobedeciéndolo, volví a acariciarlo y él puso cara de dolor.

- Ya no puedo más... - me dijo casi gritando al oído

- Adelante... - Gruñó como un animal enfebrecido y se dispuso a hacer aquello que nos llevaría a la cima... y por Dios! Yo también lo necesitaba ya en mí! Quería tener a Edward tan cerca como fuera posible y me consumía ese deseo. Él, con un suave movimiento, nos unió en uno pero depronto se detuvo y sus labios se quedaron congelados encima de los míos. Todo su cuerpo se quedó quieto y muy tenso y yo sabía a que se debía su repentina congelación. Edward había encontrado la única prueba de que él era el primero...

- Oh! Tu termina con ello. Sé que dolerá pero tu solo hazlo... - no se iba a detener solo por eso, ¿verdad? Era mi decisión. Si iba a perderla con alguien, ¿con quién mejor que con el hombre del que había estado enamorada durante dos años? Me revolví a su alrededor dándole a entender mis intenciones.

Permaneció congelado unos segundos con cara de pánico pero con un gruñido de resiganción Edward deshizo lo hecho e inundó mi mente y mis sentidos. Suavemente el dolor inicial se fue difuminando por un infinito placer y mis gemidos se lo hicieron saber. Él, por su parte, no dejó de llamarme y de decirme cosas al oído en una lengua que no entendí, pero aún así encontré que eran los alagos más maravillosos que me habían hecho nunca. Llegamos al éxtasis agotados y satifechos casi a la vez.

Su sofá era lo suficientemente grande como para que cayera a mi lado, cansado. Me rodeó con sus brazos con mi espalda tocando su pecho y estiró de la manta que cubría la parte del reposaespaldas del sofá. Nos cubrió con ella y sumergió su cabeza entre mi pelo con un sonoro suspiro de satisfacción. Yo entrelacé mis dedos entre los suyos y mis pies se metieron entre sus piernas buscando cobijo. Él rió levemente y chafó mis pies con su pierna juguetonamente. Yo no podía ser más feliz, ni siquiera en mis mejores sueños de mis mejores días hubiera imaginado algo parecido. Dudaba que pudiera quitarme esa estúpida sonrisa de la cara jamás. Sería un problema en los entierros...

- Bella... - sonaba serio - Quiero que sepas... que yo jamás he pretendido... - se rascó la cabeza - Es decir, lo que acaba de pasar...

- ¿Qué pasa Edward? - ¿tan pronto se arrepentía de haber estado conmigo...? Me escocieron los ojos, no quería salir de sus brazos ni oir lo que me tenía que decir...

- No quiero que creas que me he aprovechado de tí, Bella - hablaba muy bajito, solo para mi oído - enrealidad tu me... bueno, desde hace mucho tiempo que yo te...

- ¡Cariño! ¡Ya estoy en casa! - una cantarina voz de mujer resonó por toda la casa... por todos mi destruidos sentimientos...

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OHH!! tengo ganas de subir la tercera parte ya!!!

Sí, en esta segunda parte se pasan casi todo el FiC.... pasándoselo bien, pero es que creo que estas escenas son tan tiernas!
Y además es fundamental para su relación. :)

xDDDD

jajaj

supongo que la subiré más pronto que de costumbre! :)

espero que os guste!

muchísimas gracias por vuestros GO y los REWIEWS!!!

os adoroo!!!!!!

=D

cuidaos!!! ;)