Capitulo 9

-Es mejor que te quedes quieta, has recibido una gran golpiza.

Michiru se hallaba recostada sobre unas sabanas sucias en un lugar desconocido.

-¿Quién... eres?-tratando de incorporarse. – ¿donde... estoy?

-Guarda silencio y descansa, te prometo que después hablamos.

Días pasaron y la hermosa inmortal se encontraba sumergida en un recóndito sueño, sus heridas sanaban satisfactoriamente con el paso del tiempo, lo que significaba que en cualquier momento podía despertar. La persona que la salvó aquella anoche, se mantuvo a su lado cuidándola y protegiéndola como si de una niña indefensa se tratase, curando sus heridas y aguardando pacientemente su total recuperación.

Poco a poco Michiru fue abriendo sus ojos, quedando desubicada ante el panorama que se le presentaba.

-¿Que pasó?- interrogó tocando su frente.

-Hasta que por fin despiertas, llevas varios días inconsciente.

-Kra... Kraven?- lo miró con dificultad ya que sus parpados le pesaban –que haces tú aquí.

-Que forma de agradecerme el haberte salvado la vida.

-¿Dónde estoy?

-En mi escondite, donde una vez casi me matas.

El joven que antes estaba de pie observando la luna se acercó al improvisado lecho, se sentó al lado de su acompañante y le acarició la mejilla con sutileza.

-¿Por qué lo hiciste?... ¿Por qué me salvaste?

-No podíamos permitir que te llevaran, por eso acabamos con esos malditos.

-¿Acabamos? ¿Quién mas estaba contigo?

-Alexander, el me ayudó a eliminarlos.

Michiru tomó un poco de aire para incorporarse, apoyó sus codos sobre la cama y se levantó con mucha dificultad ya que su cuerpo no sanaba del todo, el joven hizo lo propio ayudándola a enderezarse, y dándole un poco de espacio para que ella pudiera cubrirse con sus ropas.

-No puedes irte así.

-Es tarde- miró su reloj –debo ir con mi padre.

-Vas con el enemigo.

-Tú eres el enemigo Kraven, tú fuiste quien nos traiciono.

-Estas equivocada niña- se escuchó una voz ronca a la entrada de la habitación, ambos jóvenes voltearon la vista apreciando a la persona que los interrumpió.

Kraven: ¡Alexander, calla, no digas nada!

Alexander: lo siento amigo pero es mejor ser claros de una vez.

Kraven: eso no nos corresponde decirlo a nosotros.

Alexander: tampoco nos correspondía salvarla y aun así arriesgamos nuestras vidas.

Michiru: yo no les pedí que lo hicieran- se cruzó de brazos -y ni crean que les voy a agradecer.

Alexander dejó de recargarse sobre el marco de la puerta e ingresó a la estancia, Michiru lo miraba desafiante mientras este se acercaba a ella con una sonrisa burlona.

Michiru: no te acerques mas, te lo advierto.

Alexander: ¿Que me harás?... ahhh ya se, iras corriendo donde tu papi y le contarás todo, siendo él quien te mando a secuestrar.

Kraven: ¡¡basta!!- gritó enfurecido jalando a Alexander del brazo –ya te dije que guardes silencio.

El hombre hizo caso omiso de las advertencias de su aliado, se libero del agarre y lo empujó con fuerza, volvió a mirar a Michiru pero ahora con odio.

Alexander: no creas que tu padre es el más poderoso, hay alguien detrás de él que solo espera la oportunidad perfecta para mostrarse, pero para eso necesita tu sangre.

Michiru: ni tus palabras ni tu actitud me intimidan.

Alexander: entonces lárgate, no tienes nada que hacer aquí.

La joven no dudó, simplemente abandonó aquella fábrica abandonada que servía de refugio para algunos de su raza. Vagó y vagó por las frías calles cuestionándose el verdadero sentido de su vida. Su mente por unos instantes,recreó un universo alterno el cual le permitía ser un humano normal, que disfruta de los placeres más simples de la creación, y goza de vivir cada día como si fuera el último, ya que mañana podría convertirse en un ser viviente que cumplió su ciclo y fue olvidado.

Sonrió con alegría al notar que había llegado al apartamento de la única persona que la hacía sentir completa. Haruka se hallaba recostada en el barandal del balcón, sumida en lo más profundo de sus pensamientos, la brisa nocturna jugaba con sus dorados cabellos alborotándolos de un lado para otro con gracia. Michiru no resistió más estar alejada de su amor y en total silencio dio un gran salto posicionándose detrás de la rubia.

-Hace frio, no deberías estar afuera.

-Michiru- murmuro sorprendida, sin creer aun lo que sus oídos escuchaban.

La rubia girándose y la vampiresa acercándose, un sentimiento de necesidad no solo carnal sino también espiritual. Dos cuerpos, dos mentes, dos almas, dos vidas, todo completamente unificado y en total serenidad, regocijándose con tan solo una mirada, con tan solo un suspiro.

-Insisto que deberíamos entrar Haruka, la noche está muy fría.

-Yo solo quiero que me beses.

-Lo haré pero cuando estemos adentro- jugueteando.

-Solo un besito.

-Entre mas discutas más me demorare en darte el beso.

-Puedo tomarlo a la fuerza- insinuó la rubia escabullendo sus manos a zonas intimas de Michiru

-Créeme que a la fuerza no será muy divertido.

-Está bien... está bien- levantó los brazos en señal de rendirse –pero prométeme que desde ahora no me abandonarás, y que vivirás conmigo.

-Lo que tú quieras amor.

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-"Soberano", han llegado noticias informando que Magnus a muerto.

-Ya veo.

Silencio, mordaz e incesante silencio. El cambio de actitud del veterano vampiro se hacía cada vez más evidente, ya ni sus palabras concordaban con aquel ser que trajo paz y justicia, la frialdad en cada una de sus expresiones era el pan de cada día y el toque irónico la sobremesa, el carisma se había perdido, causando miedo a aquellos que eran sus fieles aliados y dudas a los que alguna vez intentaron sublevarse.

-Disculpe pero... ¿Solo dirá eso?- cuestionó el joven sorprendido por la escases de palabras de su superior.

-¿Que quieres que diga?

-Disculpe, no debí...

-Me lo esperaba- interrumpió apoyándose en el espaldar de la silla-es difícil hacer frente a una criatura tan perfecta como mi bella hija.

-Pero no fue ella la causante de aquellas muertes.

Marcus dirigió su gélida mirada al joven que se encontraba sentado frente a su escritorio.

-Eso también lo sé, como también se que Michiru tiene bastantes enemigos, eso demuestra que aunque seamos vampiros no somos inmunes a la belleza femenina.

-Nosotros no tenemos sentimientos ni emociones.

-No creo que dirías lo mismo si Michiru estuviera frente a ti y te enamorara con sus juegos sensuales, para después, tirarte como un trapo sucio.

El joven frunció el ceño y guardo silencio analizando cada palabra expresada por su señor, "Michiru es una joven hermosa sin duda, pero ¿Es capaz de hacer perder la cordura a un inmortal?, Y ¿Por qué mi señor me está diciendo todo esto?, últimamente es raro que hable más de lo normal, ¿Estará planeando algo?, un sin fin de cuestionamientos se agolpaban en la cabeza del muchacho.

-Vete de aquí- ordenó Marcus, observando al joven meditabundo.

-Si señor disculpe si...

-Largo ahora mismo.

Después de encontrarse nuevamente solo en su despacho tomó el teléfono y marco con urgencia, después de unos segundos la llamada fue contestada.

-Maldita sea, la última vez que hablamos te dije que no me llamaras a este teléfono- contestó la voz al otro lado de la línea.

-Discúlpame, pero de verdad es una emergencia.

-¿Ahora qué quieres?

-Necesito que la traigas, ya no podemos darnos el lujo de esperar más.

-¿Y de cuando acá ese cambio de planes?, la verdad no estoy seguro...

-¡La vas a traer!- interrumpió enfadado el vampiro.

-Te recuerdo que esto no depende de ti sino de mi, muchos han muerto por menos que una simple interrupción.

Marcus contuvo su ira e intentó relajarse, sabía perfectamente que no era conveniente sumar un enemigo nuevo a su lista, y más tratándose de alguien tan poderoso. Respiró profundamente y se reacomodó en la silla para continuar la conversación.

-Discúlpame, es solo que siento que no debemos dar ventaja.

-Pero aun así no hay que tomar las cosas precipitadamente.

-Tenemos muchos enemigos, si en este momento nos atacaran seguro perderíamos.

-¿Puedo saber el nombre de la persona que te tiene martirizado?

-La verdad no estoy seguro de lo que pueda ser capaz Kraven, ese chico no es ningún estúpido, nos puede complicar las cosas.

-Una piedra en zapato- pensó -creo que es hora que me ponga al frente de la situación.

-¿Qué piensas hacer?

-Mañana tu querido sobrino Kraven Loren será historia.

-¿Necesitas ayuda?- preguntó el vampiro irónicamente, sabiendo de ante mano la respuesta

-Solo para limpiar el desorden, tu sabes que mis maneras de matar suelen ser algo macabras.

-Bien- miró su reloj –ya tengo que irme.

-Espera Marcus, hay algo más.

-¿Qué pasa?

-Los planes han cambiado, después hablaremos en detalle de eso, pero lo único que quiero que tengas claro es que no quiero que muera.

Estas palabras tomaron por sorpresa a Marcus, el cual sintió un gran alivio en su desolado corazón.

-Yo tampoco quiero que muera Haruka, es mi hija, y aunque es algo orgullosa, prepotente, irrespetuosa, fría y déspota, la quiero demasiado.

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-¿A dónde vas amor?

-Tengo algo que hacer Michiru, no demoro- la rubia se levantó de la cama y apresuró a vestirse.

-Pero... es muy tarde para que salgas.

-Son cosas de la oficina, arreglo un asunto y me devuelvo.

-¿Quieres que te acompañe?, no puedes andar sola a altas horas de la noche

-No te preocupes- sonrió con picardía –mejor te propongo que mantengas la cama calientica para cuando vuelva, y no te duermas.

-No te aseguro nada- se cubrió de pies a cabeza con la sábana.

-¿Te vas a dormir amor?

-Eso nunca, es solo que no se si pueda mantener caliente esta cama tan grande.

-Confío en tus habilidades

Haruka salió del apartamento con las llaves de su lujoso automóvil en las manos -hubiese preferido no llevar auto para no dejar rastros, pero ¿Qué pensaría Michiru si salgo a mitad de la noche sin ningún medio para transportarme?- decía para sí misma mientras caminaba por el pasillo con dirección al parqueadero. Por el camino se encontró con el guardia de seguridad, el cual muy atento la acompañó hasta su destino, hablaban amenamente ya que la rubia se llevaba muy bien con aquel hombre, que de cierta manera se había ganado su confianza, dejando de ser más que un empleado para convertirse en su consejero.

-Jajajaja...- reía a todo pulmón el hombre –que vergonzoso jajaja...

-Bájale en tono a las risas que no quiero que se entere el vecindario.

-Jajajajaja... es que.... jajajaja... como te pudiste confundir... jajaja

-Bueno se parecía mucho a una mujer, que iba yo a saber que se trataba de un travesti.

-Me imagino tu cara cuando te diste cuenta jajajajaja...

-Lo peor de todo es que me los tuve que aguantar toda la noche, ya ves que cuando les das cuerda no hay quien los despegue.

-¿Acaso habían más?

-Sí, casi soy violada por una estampida de travestis jajajaja

Entre risas ambos se acercaron al auto, Haruka mirando la hora que marcaba su reloj, se apresuró a subirse y salir a toda velocidad, necesitaba en el menor tiempo posible hacer su trabajo y llegar a los brazos de su amada como si nada hubiera pasado, sería difícil, Michiru es una persona muy perspicaz así que un regalito acompañando su regreso la distraería un poco.

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-¿Quien anda ahí?

-Tu peor pesadilla.

-¡¡Sal de tu escondite!!- gritó visiblemente asustado –muéstrate si eres tan valiente.

-No me escondo, lo que pasa es que tu miedo te sega.

-¿Donde estas?-volvió a preguntar moviendo su cabeza de lado a lado buscando ver algo más allá de la oscuridad.

-Estoy en todas partes.

-¿Quieres pelear? Si es así estoy listo para darte una paliza que jamás olvidaras.

-No quiero pelear, eso retrasaría mis planes.

-¡¡Entonces que quieres de mi maldito fantasma!!

-No hay nada de ti que me sirva, solo eres escoria en este planeta, ni siquiera eres capaz de sentir que estoy... – se acercó a su oído -detrás de ti.

El joven aterrado, giró su cuerpo encontrándose con unos ojos esmeralda que dejaban ver la maldad contenida en ellos, intentó retroceder pero el pánico tomó control de su cuerpo, el cual solo por instinto lanzó un puñetazo que chocó directamente con el rostro de la persona que lo miraba de frente.

-Grave error Kraven...

CONTINUARA...