Volcán (10/12)
Clasificación R
Parejas Harry/Severus
Disclaimer Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner BROS. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Hola de nuevo Melissa! Lamento mucho no haber podido actualizar antes, pero me fue imposible : ( pero ya dejo otro capitulito… bye.
Capítulo X.
El viaje no había durado mucho, pero a Harry se le hizo una eternidad pensando lo que podría estarle haciendo ese loco a su pequeñito. Muchas lágrimas de impotencia salieron de sus ojos verdes y como Draco, luchó con denuedo por soltarse de sus ataduras, pero no lo consiguió. Severus se arrastró a su lado y se pusieron espalda con espalda tratando de liberarse mutuamente, pero todos sus esfuerzos fueron inútiles y no tuvieron otra opción más que esperar a ver lo que Sirius Black les tenía preparado.
Los corazones de los cuatro latieron apresuradamente cuando se dieron cuenta de que Sirius había apagado el motor del yate y se detenía. Escucharon sus pasos apresurados por toda la cubierta y se preguntaron adonde los habría llevado. No pasó mucho tiempo antes de que su captor bajara al camarote donde los tenía encerrados y a Harry el alma le volvió al cuerpo cuando vio que Alex se encontraba bien. Tal vez su mejilla izquierda estaba algo roja, pero nada más.
-Hora del espectáculo, muchachos –los ojos de Sirius brillaron con diversión al ver que Severus se encontraba al lado de Harry–. Con que tratando de escapar, ¿eh? –le soltó una tremenda patada en el costado al chico provocando la ira sorda de Severus–. Esto es para que aprendas que no estoy jugando, idiota.
Harry se dobló de dolor y mordió su mordaza para ahogar un sollozo… no quería darle a ese desquiciado hombre el placer de oírlo quejarse. Sirius de nueva cuenta dejó a Alex en el suelo y jalando con fuerza los cabellos de Pansy, la obligó a pararse. La chica gimió por su brusquedad. Sin la menor delicadeza, el hombre liberó sus manos y su boca. Pansy se masajeó las muñecas tratando de que la circulación volviera a sus entumecidos dedos.
-Desata los tobillos de todos, pero nada más –Sirius volvió a cargar a Alex–. Ya sabes lo que le pasará al hijo de Draco si intentas hacer algo estúpido.
Pansy lo miró con intenso odio, pero no le dijo nada. Liberó sus propios tobillos antes de arrodillarse frente a su esposo y desatarlo. Hizo lo mismo con Harry y con Severus.
-Ayúdalos a levantarse –ordenó Sirius y Pansy lo obedeció–. Suban a cubierta para que disfruten por última vez del sol del Caribe, caballeros –rió desagradablemente antes de indicarle a Pansy que caminara delante de él.
Los tres hombres lo siguieron escaleras arriba y aunque el sol los deslumbró no dejaron de ver a Sirius que ya había vuelto a dejar a Alex en el suelo.
-Fue muy difícil decidir quién moriría primero –la malvada sonrisa de Sirius era enorme–. Si la idiota de tu esposa, querido sobrino –dio un paso hacia la chica que retrocedió tratando de alejarse de él–. O este mocoso –movió un pie hacia el niño.
Harry se sobresaltó al pensar que iba a patearlo como a él, pero no. Sirius simplemente lo movió para que quedara de frente a él.
-Realmente fue difícil, ¿pero que creen? ¡La chica ganó! –se movió con rapidez y tomó con saña los cabellos de Pansy obligándola a arrodillarse a sus pies–. Me has causado muchos problemas, imbécil. ¿Por qué simplemente no te colgaste del primer árbol que tuviste a la mano cuando te dejé estéril?
-¿¡Qué? –a Pansy se le olvidó el dolor repentinamente–. ¿¡Qué tú me dejaste… estéril?
-¡Claro que sí! Hay un médico que me ha servido bien durante estos años. He tenido que darle mucho dinero, pero no me ha quedado mal en ningún momento. Él fue el que te esterilizó cuando te llevé a su clínica después de atropellaron 'accidentalmente' –rió con crueldad aumentando aún más el odio de todos los que lo rodeaban–. También me ayudó al certificar que la muerte de Narcisa fue suicidio cuando claramente fue asesinada por mí.
-¿¡La mataste? –Pansy pronunció en voz alta los pensamientos de Draco.
El rubio se movió para tratar de golpear de alguna manera a ese hombre que declaraba con tanta sangre fría que había asesinado a su madre.
-¡¡¡Quieto ahí, Draco! –la mano armada de Sirius apuntó en un parpadeo la cabeza de Pansy–. Le volaré los sesos a tu queridísima esposa si intentas de nuevo algo tan estúpido.
Draco se detuvo, pero no dejó de ver a Sirius con puñales en los ojos.
-Y ese médico de nuevo me ayudará cuando encuentren el cuerpo sin vida de Lucius –sonrió de satisfacción cuando su sobrino cayó de rodillas sollozando–. Declarara que el pobre hombre murió a causa de una sobredosis de heroína –chasqueó la lengua fingiendo pena–. ¿Por qué será que la gente rica se envenena de esa manera? En verdad no lo entiendo –miró su reloj de pulsera–. Pido un minuto de silencio en recuerdo de Lucius Malfoy que en este momento ya se estará retorciendo en el infierno.
Harry y Severus no podían creer todo lo que Sirius estaba diciendo… ¡era un verdadero monstruo! Ahora ya no dudaban que ese desquiciado hombre iba a hacerle daño a Alex y a ellos también.
-¡Hey, Draco! ¡Mira esto! ¡Va a encantarte! –Sirius llamó la atención del joven y el rubio abrió mucho los ojos cuando vio un enorme puñal en la mano que ahora tenía libre su tío.
Pansy levantó la mirada y se quedó petrificada cuando vio brillar el filo de una enorme navajada sobre su cabeza. Un segundo después cerró los ojos esperando que Sirius le clavara el arma en el pecho o la degollara. Volvió a abrirlos cuando se sintió lastimada, pero no donde pensaba. Sirius pasó con rapidez la navaja sobre su espalda, sus piernas y sus brazos haciéndole profundos cortes que de inmediato comenzaron a sangrar. La chica se mordió los labios para no gritar de dolor al sentirse lacerada.
-¡Ahora es cuando realmente comienza la diversión!
Sirius obligó a la herida chica a levantarse y sin mayor preámbulo, la lanzó al mar. Draco se levantó para arrojarse tras su esposa, pero el sonido de Sirius cortando cartucho lo obligó a quedarse inmóvil para que no lastimara a Alex que se mantenía quieto, pero expectante ante todo lo que estaba sucediendo. Los tres hombres vieron, con la garganta totalmente cerrada, como la sangre teñía el lugar donde estaba Pansy tratando de mantenerse a flote y supieron cuáles eran las intenciones de su secuestrador… que el olor a sangre llamara a los tiburones y se la comieran viva. ¡Apenas podían creer que Sirius fuera capaz de tanta maldad!
-¿No crees que soy un genio, Draco? –se vanaglorió Sirius–. No quedará nada de ustedes para que puedan ligarme con su muerte y por fin todo la fortuna Malfoy será mía –miró a su alrededor esperando ver algún escualo, pero no se veía ninguna aleta por ningún lado–. Esperaba que pronto llegaran los tiburones y pudieras disfrutar el espectáculo de ver devorada a tu linda esposa, pero me temo que no puedo esperar.
Se acercó a Draco y con la misma sangre fría con que hirió a Pansy, hizo lo mismo con el rubio que mordió la mordaza para no dejar escapar sus gemidos de dolor
-Tendrás que esperar junto con ella a que lleguen –cortó las ataduras de sus manos y lo empujó con violencia al agua.
El oleaje había alejado a Pansy del yate, pero al ver que su esposo era arrojado al mar se acercó lo más rápido que pudo hacia él sabiendo que Draco no sabía nadar muy bien. El rubio emergió del agua tratando de alejar de su mente el pánico que lo estaba envolviendo por su miedo a ahogarse y no tomó en cuenta el ardor que la sal del mar daba sobre sus heridas abiertas. Miró con agradecimiento a su esposa que le quitó la mordaza con rapidez y lo ayudó a mantenerse a flote.
-No tengas miedo, cariño. Es fácil mantenerse a flote –le dijo Pansy tratando de sonar tranquila, pero estaba tan muerta de miedo que él y no sólo por el peligro de ahogarse si no también por los tiburones que tal vez no tardarían en aparecer y se los comerían–. Sólo tienes que mover con suavidad tus piernas, ¿ves?
Lo soltó un momento y comprobó que ya Draco flotaba sin ayuda, pero aún así volvió a ofrecerle su mano para brindarle apoyo. Luego los dos miraron hacia el yate para ver que era lo que iba a suceder con los que habían quedado a bordo.
-Ya que nos deshicimos de esos dos, ahora es el turno de divertirnos con el pequeño Alex, ¿no te parece, Harry?
A Harry se le fue el color del rostro al pensar que iba a lastimarlo de la misma forma en que había herido a Pansy y a Draco y le suplicó con la mirada de que no lo hiciera, pero el hombre sólo rió del terrible miedo que apareció en los ojos verdes. Sirius se agachó para recoger a Alex que se quejó levemente por su brusquedad.
-¡Al suelo, Severus! –ordenó Sirius con voz dura y el vulcanólogo lo obedeció a regañadientes.
Teniendo ya tendido sobre cubierta a Severus, Sirius le puso un pie sobre la espalda inmovilizándolo por completo.
-Te dije que te haría el honor de ver ahogarse a este pequeño entrometido y eso es lo que voy a hacer, Harry –y sin más preámbulo aventó a Alex al agua del lado contrario de donde estaba Pansy.
Miró con enorme satisfacción el terror que se dibujó en el rostro del muchacho y rió a carcajada limpia cuando Harry se arrojó al agua sin importarle el hecho de estar atado de manos además de amordazado para tratar de salvar a su pequeño. Severus vio aterrorizado como su chico se arrojaba al mar y trató con salvajismo de liberarse de Sirius, pero éste se sentó sobre él para volver a inmovilizarlo.
-Después de todo, creo sí tenemos tiempo para divertirnos un rato, guapo.
Sirius deslizó sus manos por los glúteos de Severus que pataleó tratando de alcanzarlo, pero no le fue posible y tuvo que soportar que esas manos hurgaran entre sus piernas con suma brusquedad.
Pansy gritó de espanto al ver a Alex volar por los aires y sin pensarlo dos veces, soltó a Draco y se hundió en el agua para pasar nadando bajo el yate. Nadó desesperadamente esperando llegar a tiempo para evitar que el pequeño se ahogara. Le sorprendió ver a Harry en el agua y se asustó mucho cuando se dio cuenta de que aún seguía atado y que eso le impedía nadar correctamente. Lo tomó de la cintura y lo llevó a la superficie. Una vez fuera del agua, Harry le dijo con la mirada que fuera a buscar a Alex y la chica volvió a hundirse para buscar al niño con frenesí, pero no lo alcanzaba a distinguir por ningún lado aún cuando sabía que no podía estar lejos. Tuvo que emerger para llenar de aire sus pulmones y fue cuando lo vio. Alex estaba a escasos dos metros de ella y miraba a su alrededor buscando la mano amiga de Severus.
Pansy se movió con rapidez hacia el niño y lo envolvió en sus brazos. Alex gorjeó de felicidad al sentirse nuevamente seguro y se despegó de la chica esperando que volvieran a aventarlo al agua, pero la chica no podía hacerlo y tomándolo de la mano lo llevó hasta donde Harry se mantenía a flote con mucho esfuerzo. Pansy puso a Alex en su espalda diciéndole que no se soltara y rogó porque el niño no lo hiciera. Lo primero que hizo fue quitarle la mordaza y luego luchó con denuedo para liberar sus manos. Cuando Harry se vio libre de inmediato tomó en sus brazos a Alex que se había aferrado al cabello de Pansy disfrutando del vaivén del mar.
-Debo volver con Draco –le dijo Pansy a Harry que asintió con la cabeza pues aún tenía la garganta cerrada por el miedo de perder a su hijo.
La chica estaba a punto de volver a sumergirse en el mar cuando una cabeza rubia apareció casi a su lado.
-¡Amor! –Pansy lo miró asombrada–. ¡Nadaste hasta aquí!
-Es que me dio miedo estar solo –dijo Draco asombrado consigo mismo de poder hacer bromas tontas en un momento como ése.
-Debemos alejarnos de Harry y de Alex, Draco –le dijo la chica al ver como el agua a su alrededor se teñía de rojo.
-Tienes razón –el rubio entonces miró al niño y los ojos se le llenaron de lágrimas–. No sabes cuánto me habría gustado poder tenerte entre mis brazos, hijo mío –se adelantó y depositó un pequeño beso en la mejilla de Alex que le regaló una brillante sonrisa–. Te habría amado con toda mi alma –levantó una pequeña mano regordeta y también la besó–. Adiós, mi amor.
-Yo también lo habría hecho, Alex –dijo Pansy también besando al niño que trató nuevamente sujetarla del cabello, pero no le fue posible.
A Harry se le hizo un nudo en la garganta por esa amarga despedida, pero supo que era real. Las posibilidades de que Draco y Pansy sobrevivieran a esa desesperada situación eran casi tan nulas como las de él y Alex. No se veía tierra hacia ningún lado que volteara y sabía que sus fuerzas no iban a durar lo suficiente como para que mantenerlos a flote por tiempo indefinido. Sus ojos verdes entonces voltearon al yate donde aún estaba Severus con Sirius y rogó porque su amante logrará de alguna forma dejar fuera de combate a Sirius y pudiera rescatarlos. Vio como Draco y Pansy se alejaban de ellos nadando hacia la popa del barco y decidió nadar en sentido contrario.
Ya había dado algunas brazadas cuando un grito de la chica lo hizo darse la vuelta. La oyó gritar como loca y agitar las manos con rapidez. Draco la imitó y fue entonces que Harry se dio cuenta de que dos lanchas se acercaban con rapidez hasta donde ellos estaban. El saber que pronto serían rescatados hizo que todo su cuerpo se aflojara y se hundió en el agua unos centímetros, pero muy pronto se recuperó y nadó hacia donde la pareja seguía haciendo señas desesperadas.
Los gritos de los que estaban en el agua advirtieron a Sirius de que algo pasaba y dejó de luchar con Severus que trataba por todos los medios conservar los pantalones que ya habían sido desgarrados por la filosa navaja. Sirius se incorporó y abrió mucho sus ojos azules cuando vio que un par de lanchas se acercaban con rapidez hacia donde se encontraban. Reaccionado de inmediato, abandonó a Severus y subió corriendo a la cabina de mando. Encendió el motor sin dejar de maldecir en voz alta y con el único pensamiento de huir de ahí.
Severus por su parte no perdió tiempo y se arrojó al mar un segundo antes de que el yate partiera veloz.
El sonido del motor poniéndose en marcha obligó a Pansy y a Draco alejarse del yate lo más que pudieron. Harry se asustó muchísimo cuando vio a Severus caer al agua y mucho más cuando el barco pasó encima de donde él se había hundido. Su mente se llenó de horribles imágenes de su amante herido por las hélices del yate y llamó la atención de Pansy. Sin más preámbulo tomó a Alex de la cintura y lo aventó hacia la chica que tomó la mano del niño cuando éste subió a la superficie con los ojos brillantes de felicidad… ¡habían vuelto a aventarlo al agua!
Harry se hundió en el mar, pero no le fue posible ver nada en un principio pues el agua estaba muy agitada. Poco a poco se fue aclarando y alcanzó a ver a Severus que luchaba con denuedo por subir a la superficie, pero no lo lograba. Harry le pasó un brazo por el pecho y lo ayudó a salir del agua. En cuanto el chico le quitó la mordaza, Severus tosió con fuerza tratando de desalojar de su garganta el agua que había alcanzado a tragar. Harry lo desató y se unieron en un fuerte abrazo.
-¡Oh, cielos! ¡Pensé que te perdía para siempre! –le dijo Harry temblando–. Fue horrible verte desaparecer casi bajo las hélices del yate. ¡Creí que morirías y yo no podría vivir sin ti! –muchas lágrimas corrieron por sus mejilas–. Tú y Alex son mi razón de existir. Te amo, Severus… te amo con todo mi ser.
Severus se había dicho que saltaría de gusto cuando esas lindas palabras surgieran de la boca de su amado, pero era muy difícil hacerlo en el mar, ¿verdad? Así que lo único que pudo hacer fue decirle a Harry que él también lo amaba con locura y que tampoco podía vivir sin él. Sus labios se unieron en un largo beso lleno de amor, pero también de inmenso alivio por haber salido vivos de esa horrible situación. Los sorprendió escuchar como una lancha pasaba veloz a su lado y eso los volvió a la realidad.
-¿¡Y Alex? –preguntó Severus alarmado cuando se dio cuenta de que el niño no estaba con su pareja–. ¿¡Dónde está mi pequeño? –lo buscó con desesperación a su alrededor.
-Él está bien, no te preocupes –Harry sintió como sus ojos se llenaban nuevamente de lágrimas al ver el sincero cariño que Severus le tenía a su hijo–. Está con Pansy y con Draco.
Vieron como la segunda lancha se detenía junto a la pareja y los ayudaban a subir a bordo. Nadaron hacia allá y unos hombres uniformados les ofrecieron su ayuda.
-¡Siéntense y sujétense fuerte!
Fue la severa orden que escucharon nada más poniendo un pie en cubierta y se sentaron con rapidez junto a Draco, Pansy y Alex que ya tenía una toalla alrededor de sus hombros. La lancha entonces adquirió velocidad y Harry supo que iban en persecución de Sirius. No habían avanzado demasiado cuando el sonido de detonaciones de armas de fuego los hizo sobresaltarse.
-¡Al suelo! –les gritaron los uniformados y Pansy se arrojó sobre Alex para evitar que fuera alcanzado por una bala perdida.
Draco a su vez se tendió sobre su esposa y no se movió de ahí hasta que les dijeron que ya el peligro había pasado. Los cuatro se levantaron del piso y miraron hacia donde la lancha de Sirius se movía en círculos. Pansy desvió la mirada con rapidez cuando localizó el cuerpo del hombre tirado sobre el tablero de mando… Sirius Black estaba muerto.
Gritos y gemidos de dolor se escuchaban desde la otra lancha y hasta ellos llegó la noticia de que dos oficiales habían muerto en el tiroteo mientras que otros tres estaban malheridos.
-Mi tío Sirius no alardeaba –declaró Draco con voz lúgubre–. Era un excelente tirador.
-¡Era un maldito y vil asesino! –declaró Pansy con fervor sin sentir la menor pena por la muerte del hombre.
-Sí, lo era –aceptó el rubio apretando los labios al recordar que él había matado a sus padres a sangre fría.
-¿Me permites a Alex, Pansy? –la pregunta de Harry le hizo darse cuenta a la chica que aún tenía al niño en sus brazos.
-Claro –le costó mucho trabajo entregarle al pequeño rubio.
Se habían despedido de Alex pensando que morirían en el mar, pero ahora que ya estaban a salvo, tanto Draco como Pansy sabían que no podrían alejarse del niño.
-¿Harry? –Pansy llamó la atención del chico de ojos verdes que no podía dejar de besar el risueño rostro de Alex que no se había asustado en lo absoluto con el tiroteo.
-¿Sí? –le sonrió él sintiéndose inmensamente feliz.
-Me preguntaba… nos preguntábamos si… si sería posible que… –miró anhelante al niño–. … que pudiéramos ver a Alex de vez en cuando.
Harry volteó a ver a Severus para pedir su opinión y el hombre decidió que ese matrimonio no era peligroso para la integridad física del pequeño. Además, Draco era el verdadero padre de Alex y sería una crueldad negarle la oportunidad de ver a su hijo. Le dijo que sí con la cabeza a su pareja.
-¡Claro que sí! –Harry vio como la alegría regresaba al rostro de la pareja–. Nosotros vivimos en Oxford, pero ya nos arreglaremos para que puedan verlo lo más seguido que se pueda.
-Gracias por no apartarlo definitivamente de nosotros, Harry –Draco le tendió la mano al joven que se la estrechó con sinceridad–. Sé que hice mal al traerlo a este mundo de esa manera, pero eso no quiere decir que no deseara un hijo y ahora que lo tengo, nada más me haría feliz que verlo crecer feliz y sano aunque no esté conmigo.
-Y yo creo que Alex va a hacer el niño más feliz sobre la tierra porque no tendrá solamente un padre… si no una madre y tres padres –abrazó de la cintura a Severus que lo dejó tembloroso tras dedicarle una sonrisa llena de amor.
-Disculpa, ¿pero me podrías decir cómo…? –el rubio lucía bastante cohibido por la pregunta que no se atrevía a hacer
-¿Cómo llegó conmigo? –Draco asintió con la cabeza–. Hermione era mi mejor amiga –Pansy no pudo evitar arrugar la nariz ante la mención de la mamá de Alex–. Yo nunca supe a lo que se dedicaba hasta el día que me alcanzó en Holanda para dejar a su hijo a mi cargo. Ella estaba muy enferma y no pudo recuperarse del parto. Nunca mencionó quién era el papá del niño y yo tampoco le pregunté. Imaginé que no lo sabría, pero ahora comprendo que me equivoqué –Severus abrazó aún más fuerte a su chico cuando a éste se le quebró la voz sin remedio–. No quisiera juzgarla, pero creo que siempre me preguntaré como fue capaz de siquiera pensar en vender a su hijo.
-Mi padre era un verdadero demonio antes de que enfermera, Harry –el rubio le puso una mano en el hombro–. Estoy seguro de que acorraló a tu amiga de la misma forma en que hizo conmigo. No seas duro con ella, al fin y al cabo, no vendió a Alex.
-Eso mismo me digo, pero me sigue doliendo mucho y no sé si algún día podré olvidarlo.
-Lo harás, Harry –ahora la que habló fue Pansy–. A mí me costó mucho trabajo olvidarme de la noche en que mi esposo salió a hacerle el amor a esa chica, pero lo hice –miró alternativamente los ojos verdes de Harry y los grises de Draco–. Ustedes también deberán aprender a olvidar para que puedan vivir felices al lado de los que los amamos con todo el corazón.
Draco se emocionó tanto con las palabras de su esposa que olvidándose que ambos estaban heridos, la tomó entre sus brazos con excesiva fuerza y la besó con pasión.
-Serán buenos padres –opinó Severus cuando vio a los jóvenes besarse.
-Nosotros también, cielo –Harry se acercó para besarlo, pero Alex no se lo permitió al poner su rostro entre ellos.
Severus y Harry entonces besaron al mismo tiempo las sonrojadas mejillas del pequeño provocando su hermosa risa.
