Corriendo por tu vida.
Capítulo 10.
Aunque Mai se durmió inmediatamente después de nuestra plática yo ya no pude pegar el ojo. Tenía muchas cosas en qué pensar, entre ellas se encotraba mi pasado, mi presente y mi futuro. Los recuerdos que tengo de mi madre son claros y a la vez confusos, no recuerdo exactamente si estábamos solas o si mamá tenía amigos fuera del ámbito familiar. Como he dicho antes, no conozco a mi padre, si es que hubo alguno. Nunca vi a mi madre con nadie, no supe si había alguien en su vida, siempre estaba conmigo. Ella llevó una vida muy solitaria, similar a la que yo tengo.
Sin embargo esa mujer, Viola-sama, asegura ser una amiga de mamá de mucho antes de que yo naciera. No es que no le crea, pero honestamente no la recuerdo, una mujer así no se olvida con facilidad. Para mí, nuestro primer encuentro fue en el funeral de mamá; aunque ella asegura que ya nos conocíamos tiempo atrás. Pero no sólo esa revelación me hizo, entre otras cosas, dijo ser la tía de Shizuru. Lo cual explicaría el por qué Fujino-san está interesado en patrocinarme en mi carrera, ha sido Viola-sama quien lo planeó así. Tan manipuladora como su sobrina, sin duda alguna.
Shizuru... No puedo dejar las cosas así, le debo al menos una disculpa frente a frente... Un momento, ¿por qué demonios tengo que disculparme? Yo no hecho nada malo, es ella la que se está metiendo en mi vida, nadie le dio permiso para hacerlo. ¡Aght! ¿Por qué demonios tenía que aparecerse ahora? Tan fácil hubiese sido que me tratara como a una más de sus conquistas, así sería mucho más sencillo para mí aceptar la oferta de Viola-sama. ¿Pero no soy una más de sus conquistas? ¿Qué me hace pensar que soy diferente para Shizuru? ¡No puedo dormir!
Resignada a que el sueño no iba a regresar a mí, tomé mis cosas y me dirigí lo más sigilosamente posible hacia la mansión Fujino. Antes tuve que regresar a Fuuka Gakuen para recoger mi moto, puesto que la mansión está algo retirada. Montada en la Ducati mis pensamientos se aclararon ligeramente, decidí entonces ofrecerle una disculpa a Shizuru y a la vez, exigirle que no se vuelva a meter en donde no le llaman. Con respecto a mi partida de Fuuka... No es que sea de su incumbencia, después de todo, ella sabía que no me quedaría para siempre.
Estacioné la moto en el garage de la casa y me dirigí a mi cuarto, necesitaba con urgencia un cambio de ropa. Ignoro qué hora era pero con seguridad no habían dado ni las cuatro de la mañana. Como brujo, deambulé por los pasillos de la mansión y a oscuras ubiqué la habitación que los Fujino habían designado para mí. Pero antes de llegar al lugar donde está mi cuarto, primero se encontraba el de Shizuru, así que para no despertarla pasé en su puerta muy silenciosa. La luz de su cuarto se encontraba encendida, esto hizo que me detuviera por unos segundos ahí. Dudé en entrar a ver si se había quedado dormida con la luz encendida o si se sentía mal. Aunque mis interrogantes fueron respondidas por la apertura de su puerta, dejándome ver a una desvelada Kaichou-sama.
- "¡Shizuru! Creí que estabas... Bueno, yo..." - Su expresión era de tristeza, algo que nunca había visto en la todopoderosa Kaichou-sama, quien jamás deja que sus emociones aparezcan en su impacible rostro. Ella me miraba expectante, posiblemente quería que yo hablara primero, pero lo más que pude hacer era balbucear; desesperada de mi momento de estupidez exhalé un suspiro. Quería decirle que lo sentía, había planeado el cómo hacerlo, sólo que no me imaginé que ella estuviera despierta en este preciso instante, me ha tomado por sorpresa e incapaz de reaccionar ante su emotiva presencia. Al ver que yo no iba a decirle nada, la expresión de Shizuru se tornó más angustiante, el sólo verla así me estaba matando, no sabía que hacer. Así que hice lo que mejor se me ocurrió en ese momento, la jalé hacia a mí y la abracé bruscamente. Shizuru emitió un gemido cuando la tomé a la fuerza, pero después de unos segundos, se relajó en mis brazos y correspondió a mi gesto sosteniéndose de mi cintura.
Así como estábamos, podía sentir el olor de su cuerpo todavía más cerca que aquel día en los patios del colegio, cuando se recostó en mis piernas. Un fresco olor a lavanda inundó mi sentido del olfato, por un momento sentí que el tiempo se detuvo ahí mismo. Era la primera vez que experimentaba algo como esto, por un momento, sentí deseos de quedarme así con ella para toda la vida. Todo lo contrario a lo que acostumbro hacer, moverme de un lado a otro sin pertenecer a ningún sitio, sólo corriendo sin rumbo fijo. Las palabras salieron por sí solas, incluso yo me sorprendí al escuchar mi voz más ronca que de costumbre al hablarle. - "Perdóname Shizuru, no quise lastimarte" - Tal vez no es la clásica línea que las personas acostumbran decir cuando se disculpan ante otras; ni romántica, ni confortante. Pero eso era todo lo que mi ignorancia me podía dar, supuse que no fue suficiente para Shizuru ya que pude sentir cómo empezó a temblar y mi ropa se encontraba húmeda, la hice llorar.
Un gruñido salió de mi garganta por la frustración que estaba sintiendo en esos momentos al no poder confortar a mi amada Shizuru... Un momento, ¿acaso dije mi amada Shizuru? ¿Desde cuándo ella es de mi propiedad? Peor aún, ¿desde cuando es mi amada? ¡Aght! Los colores se me subieron al rostro por los pensamientos que estaba teniendo en ese instante, pero el tono se hizo todavía más brillante cuando Shizuru alzó la vista y se me quedó viendo fijamente.
- "Natsuki es una persona muy tierna y es mucho más linda cuando se sonroja" - ¿Le pareció tierna mi forma grosera de disculparme?
- "Veo que ya estás de mejor humor, para molestarme y eso..."
- "Kannin na, jamás fue mi intención el preocupar a Natsuki por mi falta de autocontrol. En lo sucesivo, trataré de que jamás me vuelva a ver así"
- "¡No quiero eso!" - No se quién se encontraba más sorprendida en estos momentos, si la misma Shizuru o yo - "Yo quiero ver a la verdadera Shizuru, no a la imagen falsa de la fascinante Kaichou-sama" - No puedo creer lo que acabo de decir...
- "¿Ara? ¿Por qué querría mi Natsuki ver a la verdadera Shizuru, como ella le dice" - Más colores llegaron a mi rostro; sensaciones también entre una mezcla de verguenza e impotencia, esta mujer me tenía dominada.
- "Porque amo ver a esa Shizuru" - Estoy segura que en este momento, ni Shizuru ni yo hemos salido de la sorpresa de mi osada declaración. Si bien no es una confesión de amor típica, tiene ciertas implicaciones que una hábil Kaichou-sama puede encontrar en tal ambiguo enunciado. Shizuru dejó de sostenerme la cintura, dejando una sensación fría en ella al no sentir el calor de sus brazos. No pude evitar tampoco que el corazón me empezara a latir fuertemente, mi respiración también aumentó para tratar de compensar el incesante bombeo del órgano, que hasta ahora, sólo sentía en mi cuerpo durante las competencias.
Por alguna extraña razón, entre mi respiración agitada y mi latoso corazón, una inusual sensación comenzó a inundarme en todo el cuerpo. Estaba paralizada, no percibía mis extremidades, no sentía nada de hecho. Tampoco podía pensar coherentemente, mi latido cardiaco estaba tan fuerte que me llegaba a los oídos, ¿alguien ha sentido antes esa sensación en su organismo? Juro que nunca en mi vida algo tan aterrador como eso me había ocurrido, si mis piernas me lo hubiesen permitido, hubiera salido disparada en el acto. Afortunadamente, Shizuru decidió detener mi agonía, sostuvo mi rostro entre sus manos e inclinó el suyo para ponerlo al mismo nivel que el mío. - "Shizuru..." - Ahora sólo podía ver sus labios, los cuales se me antojaban bastante en ese momento, nuestros rostros estaban cerca, tan cerca estaban, que casi podían tocarse. A escasos centímetros de sus labios pude ver que éstos formularon una palabra, pero mi nerviosismo no me dejó escucharla, cerré los ojos.
- "¿Ara? ¿Se van a quedar así toda la madrugada o se decidirán a ponerle algo de acción?"
- "¡Tía Viola!" - Vaya manera para matar el momento... Aunque el rostro sonrojado de Shizuru lo ha compensado un poco.
- "Natsuki-chan, Shizuru-chan; qué bueno que las encuentro juntas, así mato dos pájaros de un tiro"
- "¡Y ahora qué!" - Pregunté algo indignada, aún estaba enfadada por su intromisión anterior.
- "Natsuki-chan es muy impaciente, pero me explicaré. Shizuru-chan, avisa a Fumi-san que Natsuki no asistirá a sus clases del día de hoy"
- "¿Puedo preguntar por qué?"
- "Prometo regresártela en cuanto le terminen sus estudios por el cardiólogo"
- "¿El cardiólogo, de qué estudios hablas, no estoy enferma o algo..." - Hasta donde yo recuerdo no estoy enferma del corazón, aunque pensándolo bien, quizás sí un poco...
- "¿Ara? Natsuki-chan tiene razón, puesto que tiene la cura en sus brazos" - Ni Shizuru, ni yo; habíamos notado que seguíamos abrazadas, la verguenza inundó nuestros rostros y nos soltamos de golpe, dejando nuevamente el frío en mi cuerpo - "Pero debido a la corta edad de Natsuki, las autoridades nos han pedido un riguroso examen médico para dejarle participar. El cuerpo de Natsuki-chan aún es joven y no ha crecido en su totalidad, por lo tanto las autoridades quieren cerciorarse de que no le de un infarto o alguna conmoción en plena carrera"
- "¿Y todavía así quieres que corra en ese maratón?" - Shizuru protestó bastante irritada, para calmarla un poco, decidí intervenir en la plática.
- "Eso es ridículo Viola-sama, yo he corrido largas distancias desde hace varios años, nunca he tenido ningún tipo de problema por ello"
- "Bueno, entonces no creo que el cardiólogo de un diagnóstico contrario a lo que dices. Como te dije antes, son formalidades de las autoridades, nada más"
- "De acuerdo, ¿a qué hora es la cita?"
- "Tienes algo de tiempo, salimos de aquí a las siete de la mañana"
- "Entonces me daré un baño enseguida"- Me di la media vuelta pero el sonido de la voz de Shizuru me detuvo. Es verdad, no habíamos terminado lo que empezamos - "Espérame por favor, en cuanto mis estudios acaben iré a buscarte al colegio, ahí terminaremos de discutir lo que faltó"
- "Querrás decir que irás a besarla, creo que quedaron en buenos términos hasta antes del beso, ¿no Natsuki-chan?"
- "¡Tía! Natsuki y tú aún tienen muchas cosas que decirme, esperaré ansiosamente el regreso de ambas"
- "¡Oh vamos Natsuki-chan no seas tímida! Dale un beso antes de irte a mi sobrina, después de todo, yo sé que ambas lo desean"
Ignoro cómo le hace Shizuru para ocultar sus emociones en el rostro, lamentablemente, yo soy todo lo contrario. Después del agradable comentario de Viola-sama, mi mortificación fue más que evidente en mi cara, pero decidí que no iba a seguir jugando conmigo un minuto más. Le gruñí y me fui lo más rápido que pude, parece que mis piernas ya no estaban tan entorpecidas como antes.
En cuanto terminé de alistarme, tomé un desayuno ligero y preparé mis cosas para el entrenamiento de la tarde. Partimos entonces a la hora que Viola-sama había dicho, rumbo al consultorio del doctor que las autoridades recomendaron. Después de varios estudios, entre los cuales se encontraba un electrocardiograma, aparentemente no tenía ningún problema físico que impidiera mi participación en la carrera. Pero sí había un pequeño inconveniente legal, faltaba la firma de mis tíos, quienes eran mis tutores legales, esta noticia me desanimó mucho, hasta donde yo sé a ellos no les ha caído muy en gracia que yo me mande sola.
- "¿Por qué esos ánimos tan caídos, Natsuki-chan?"
- "Dudo mucho que pueda competir"
- "¿Lo dices por tus tíos?"
- "Ellos jamás aceptarán el firmar los papeles para mi registro a la competencia"
- "Creí haberte dicho que no te preocuparas por ellos, como le prometí a tu madre aquel día, yo me haré cargo de Natsuki-chan de ahora en adelante" - ¿Aquel día?
- "¿Qué significa eso?"
- "Significa que yo soy la tutora legal de Natsuki, tengo un poder firmado por ellos que me da la autoridad para decidir sobre ti"
- "¿Cómo conseguiste ese poder?"
- "¿Ara? Natsuki quiere saber demasiado... Fufufu"
Esta mujer era muy misteriosa, demasiado para mi gusto. ¿Por qué se estaba tomando tantas molestias en ayudarme a competir? Más aún, ella siempre ha visto desde las sombras por mí, ¿qué clase de amistad tuvo con mi madre para que le deba tanto? ¿Cómo demonios le hizo para que los testarudos parientes de mamá le firmaran semejante acuerdo, les habrá pagado? No lo creo, ellos recibirían más ganancias si tuvieran poder legal sobre mí. Ignoro si debo cuidarme de ella o confiar plenamente en su generosidad, la cual no creo dure por mucho, seguro con el tiempo me pedirá algo a cambio. ¿Qué podrá querer una sexy mujer solterona de cuarenta años de una chica de diecisiete como yo?
