Capitulo X: El plan de Rini – Los recuerdos de Serena

¿Por qué esa pequeña despierta esta calidez en mi corazón?

¿Por qué me siento también a su lado y deseo protegerla, abrazarla y cuidar de ella por siempre…? ¿Acaso es amor? No, no puede ser…

Y ese beso… No puedo dejar de sentir el calor de sus labios en los míos, el dulce sabor que dejó en ellos y no se quiere ir, como desearía probarlos otra vez y sentir sus brazos rodeando mi cuerpo… ¡¿Qué te pasa Cosmos? ¡No puedes permitirte sentir…! - se repetía una confundida Sailor Cosmos paseándose de un lugar a otro en la azotea de un edificio, distrayéndose momentáneamente con la luna que comenzaba a asomarse en el negro cielo.

Que hermosa Luna… siento como si fuera una parte de mí, me tranquiliza verla – se repetía hipnotizada con la luz de la luna, mientras una serie de imágenes comenzaron a aparecer nuevamente en su mente.

Recuerdo de un viejo amor, un reino pasado, muerte, batallas, amor, besos, juegos, amistad…

Recuerdo-

¿De verdad me quieres mucho?

¿De verdad?

Si

¿Cómo cuando? – replicó ella.

¿Por qué me preguntas eso ahora?

Dime, ¿Cómo cuanto?

Bien te lo diré, mi amor por ti… Es más grande que el universo…

Fin del recuerdo-

¡¿Y qué es todo esto? ¿Serán recuerdos de alguna vida pasada? Pero… aparecen todas las Sailor y ese tal Endimión y la pequeña Dama, pequeña… ¿Tú serás la causante de estas visiones? – se repetía mientras trataba de negar lo que su mente le mostraba.

Mientras tanto en el centro de la Tierra…

Señor, todos los puntos están listos para comenzar el ataque, solo esperamos sus ordenes – comentó uno de los demonios.

Antes de comenzar el ataque debemos eliminar cualquier posible amenaza… Aún no entiendo como Sailor Cosmos puede seguir con vida, si ya habíamos eliminado esa posibilidad ¡¿No es así? – exclamó Caos fuertemente mirando al demonio.

Se…Señor – respondió en forma temerosa - su semilla fue destruida tal como nos ordenó para que no pudiera volver a renacer, no… no sabemos cómo pudo regresar.

De todas maneras debemos continuar con el plan y eliminar a su heredera, yo me las arreglaré con Cosmos después, nos veremos en la batalla, mientras tanto… ¡Elimina a la heredera! – sentenció Caos dando fin a la conversación.

¡Si señor!

En el templo…

Rini llegaba a toda prisa al templo acompañada por Darien.

¡Chicas, chicas! – exclamó la pequeña.

¿Qué sucede Rini, algún problema? – preguntó preocupada Rei

No, no es eso – contestó la pequeña un poco agitada - lo que pasa es que a Haruka y Michiru las han invitado a tocar en una recepción por la llegada de unos importantes príncipes y yo les pedí si podíamos ir nosotros también y me dijeron que sí ¿Podemos ir? ¿Si…? Por favor… – haciendo pucheros.

No lo sé Rini, ¿No crees que no es momento para pensar en fiestas? – Contestó Amy

Además no sabemos nada sobre el enemigo ¿Y se llegara a atacar?– confirmó Lita.

Yo creo que una fiesta es lo que nos hace falta en este momento – dijo entusiasmada Mina – además no estamos en una desde el matrimonio de… - se detuvo de golpe.

Darien bajó un poco la cabeza tratando de ocultar su tristeza, luego de un momento se recompuso y comentó – yo creo que es una buena idea, nos hace falta distraernos y divertirnos un poco y que mejor estando todos juntos ¿No creen?

Todas se miraron sorprendidas ante el comentario del pelinegro ya que él nunca había sido de fiestas y menos en momentos como este.

Yo le pedí a Cosmos que fuera también con nosotros – continuo la pequeña – me costo muuuucho trabajo pero al final logré convencerla.

Ahora todas entendían el entusiasmo de Darien por asistir al evento.

Por eso el ánimo picarón – dijo entre risas Mina.

¿Sientes algo por Sailor Cosmos? – preguntó intrigada Rei.

Yo… bueno… no – dijo sonrojado Darien despidiéndose de las chicas para no ser interrogado – vamos Rini – dijo tomando la mano de la niña – debemos ir a comprar tu disfraz.

¿Disfraz? – preguntó Lita.

A… si, lo siento no se los había comentado – contestó la pequeña – es una fiesta de disfraces.

Las horas pasaron y en casa de Darien se encontraban la pequeña y Sailor Cosmos arreglándose para la recepción.

Aún no sé cómo me dejé convencer para asistir a ese lugar a perder el tiempo – rezongó Cosmos mientras ayudaba a la pequeña a vestirse – Yo no hago este tipo de cosas, menos en medio de una batalla.

No seas mala – le dijo la pequeña con carita de niña buena – Es bueno distraerse un poco, además yo quiero que vayas conmigo porque… me gusta estar contigo y te quiero mucho – le dijo dedicándole una hermosa sonrisa.

Cosmos no pudo evitar sonrojar ante este comentario y volvió a sentir esa grata calidez dentro de su pecho – Pequeña Dama – susurró - Déjame terminar de arreglarte – desvió la conversación y siguió con su tarea.

Las chicas ya habían llegado a la recepción con los disfraces que pudieron conseguir en el poco tiempo que tuvieron, Rei se había disfrazado de una sexy azafata, Lita de una dulce princesa, Amy de doctora y Mina… de la diosa del amor Venus. Todas se veían muy hermosas a pesar del poco tiempo que tuvieron para arreglarse, se encontraban en medio del salón conversando y riendo, cuando Darien, la pequeña Rini y Cosmos hacían su aparición, todos quedaron con la boca abierta ante la belleza de la Sailor y la hermosa visión de una linda familia que proyectaban.

La pequeña estaba disfrazada de hada con unas bellas alas transparentes y un vestido de seda azul dándole un toque distinguido y tierno a la vez, Darien muy poco ingenioso estaba vestido como un apuesto y gallardo príncipe y Sailor Cosmos representaba a un ángel, vestida con hermoso vestido hasta los tobillos de seda blanca no muy ajustado, pero que dejaba al descubierto sus acentuadas curvas, no tenía mangas y un fino lazo lo unía desde el comienzo de su pecho hasta detrás de su cuello dejando la espalda al descubierto, había recogido su abundante cabello en un cola de medio lado y dejaba ver en su espalda sus prominentes alas que, a causa del disfraz no tenía necesidad de esconder. Realmente era una figura angelical.

Se acercaron a las chicas que les hicieron señas.

¡Vaya Cosmos, te ves hermosa sin tu traje de guerrera! – exclamó Mina.

Gracias, ustedes también se ven muy bien – comentó un poco sonrojada y cortante Cosmos.

Y tu Rini… también te ves preciosas – comentó Lita

Gracias, Sailor Cosmos me ayudó a arreglarme – contestó la pequeña.

Las luces bajaron tenuemente y presentaron a Haruka Y Michiru para comenzar su presentación, la hermosa música compuesta por violín y piano comenzó a conquistar el ambiente y poco a poco los invitados comenzaron a bailar al ritmo de la música.

Las chicas miraban el espectáculo sonrientes mientras que Darien no despegaba su mirada de Cosmos, admirando su belleza de pies a cabeza como si estuviese hipnotizado, la Sailor no se daba cuenta de la situación y solo observaba a su alrededor sin mostrar mucho interés, de pronto Rini volvió a la realidad al hipnotizado Darien dando pequeños golpecitos en su estomago para que se animara a sacar a bailar al hermoso ángel que admiraba.

¿Bailaría conmigo? – preguntó el pelinegro extendiendo su brazo delicadamente hacia Cosmos.

No sé cómo se baila esto, será mejor que saques a alguna de las chicas a bailar, te aseguro que te divertirás mucho más con cualquiera de ellas que conmigo – fue la seca respuesta de Cosmos.

Darien miró hacia el suelo un poco sonrojado por la respuesta de Cosmos, pero se recompuso inmediatamente rodeando la cintura de la chica con uno de sus brazos y con el otro tomando su mano – Te aseguro que no sería lo mismo – mirando directamente a sus ojos – Lo que más quiero es poder bailar junto a ti y en caso de que no sepas yo puedo guiarte – agregó guiñando un ojo seductoramente.

La Sailor experimentaba por primera vez en su existencia el sonrojo extremo - Siento como si esto ya hubiera sucedido – se dijo a si misma mientras era guiada hasta la pista de baile.

La velada avanzaba mientras Darien no paraba de bailar junto a Cosmos quien por primera vez le sonreía a alguien más que no fuera Rini y un extraño brillo inundaba su bella mirada color plata, las chicas tampoco se quedaban atrás bailando alegremente con unos apuestos jóvenes que se encontraban en la recepción y Rini mientras tanto jugaba con otros niños que habían asistido a la fiesta.

La velada seguía su curso y Rini se acercó rápidamente a las chicas quienes ya habían dejado de bailar y se encontraban conversados a metros de la pista.

Chicas – estoy muy cansada, creo que deberíamos irnos – dijo la pequeña

Si tienes razón ya es tarde, iré a avisarles a Cosmos y a Darien – dijo Amy

¡No! – Exclamó la pequeña ante la atenta mirada de las chicas – lo que pasa es que no quiero interrumpirlos, se ven tan felices bailando que me da mucha pena arruinarles la velada.

¿Qué es lo que estás tramando, pequeña traviesa? – preguntó picara Mina.

¡Yo… este… nada! – Dijo la niña nerviosa – Este… Lita ¿Por qué mejor no me quedo en tu casa? y que Darien y Cosmos se vayan después.

Yo no tengo problema, pero de igual forma debemos avisarles que nos vamos – contestó Lita.

No te preocupes por eso – contestó la pequeña en todo despreocupado – ya arreglé todo con uno de los guardias del lugar para que les avisen cuando termine la recepción.

Mmm… tu estas planeando algo – dijo seriamente Rei

No como crees Rei – contestó la pequeña nuevamente nerviosa – pero vamos, vamos – empujándolas hacia afuera – debemos irnos, recuerden que yo estoy en pleno crecimiento y necesito dormir lo suficiente para ser una mujer fuerte cuando crezca.

Ante la insistencia de la pequeña las chicas no tuvieron más remedio que retirarse del lugar sin avisarles a los jóvenes que seguían bailando, quienes no se dieron cuenta de que ellas se marchaban.

Finalizando la recepción…

Darien, no vea a la pequeña Dama ni al resto de las chicas – comentó mientras recorría el lugar con la vista.

Es cierto ¿Dónde se habrán metido? – contestó el pelinegro.

En ese momento uno de los guardias del lugar se acercó a ellos y extendió un trozo de papel con un mensaje de Rini:

Darien:

Con las chicas ya nos fuimos, ellas me llevarán a casa para que no te preocupes, disculpa por no avisar, pero no quisimos interrumpirlos por que se veían taaan bien bailando.

Nos vemos en casa ah… y dile a Sailor Cosmos que vaya también porque quiero decirle algo importante.

Rini

Las chicas ya se fueron a sus casas – le comentó el pelinegro extendiéndole el mensaje a Cosmos para que lo leyera.

¿Qué querrá decirme la pequeña? – Se preguntó Cosmos – bueno será mejor que vaya contigo para ver que quiere.

Llegando al departamento de Darien…

Las luces están apagadas, seguramente Rini ya se durmió, pero si quieres puedes pasar y tomar una tasa de te– indicó el pelinegro.

Cosmos pensó un momento en retirarse, pero luego recordó las imágenes vistas en su mente -¿Serían recuerdos? Necesito averiguarlo – se dijo a sí misma mientras asentía y entraba al departamento.

Darien cerró la puerta y encendió las luces que en esta ocasión daban un brillo muy tenue, como si alguien las hubiese arreglado.

¿Qué sucedió acá? – Comentó el pelinegro – mientras veía una hermosa mesa decorada con arreglos de rosas rojas y una botella de champaña helándose junto a dos copas – Eh... eh… - repetía nervioso – no pienses mal, esto no fue idea mía – repetía nervioso mirando el serio rostro de Cosmos observando la situación.

Sobre la mesa había una carta escrita también por Rini

Darien:

Se me olvidó comentarte que me quedaré en casa de Lita así que no te preocupes, no quiero molestar, diviértanse.

Con amor Rini

Pero que traviesa pequeña – susurró Cosmos un tanto enojada al leer la carta, cuando de pronto unas pequeñas risas se desprendieron de sus labios descolocando al pelinegro quien jamás la había visto así – Que te puedo decir – dijo mirando al pelinegro – no puedo enojarme con esa pequeña, no sé como lo hace, pero es imposible enojarme.

Darien la miró sorprendido, mientras tomaba la botella y vertía su contenido en las copas – En ese caso –dijo extendiéndole una copa – hagámosle caso a sus deseos y conversemos un rato ¿Te parece? – dijo mientras se sentaba a su lado.

La verdad es que yo no bebo – dijo dejando la copa a su lado – pero acepto tu invitación, dime ¿Qué quieres saber? – prosiguió mirándolo directamente a los ojos.

Eh… no… este… nada en particular – respondió el pelinegro rascándose la cabeza.

Cosmos ante esta situación se limitó a mirar a su alrededor, se sentía bien en ese lugar, le gustaba, se puso de pie y comenzó a recorrer los muebles con sus dedos, observando, como si tratara de recordar algo, Darien solo la observaba perdido en ella, recorriendo con su mirada cada rincón del cuerpo de la chica, cuando la voz de esta lo sacó de sus pensamientos.

¿Tú la amabas mucho verdad? – le dijo mientras tomaba una fotografía de Serena entre sus manos.

Yo la amaré siempre – respondió él mientras se acercaba a Cosmos.

Si es así… ¿Por qué me besaste el otro día? – dijo ella seriamente.

La verdad… no estoy seguro… Cuando tú estás a mi lado, siento la presencia de Serena, como si… la verdad no sé como explicártelo – dijo algo confundido.

Debo disculparme contigo, porque yo respondí también ese beso, lo cual no debería haber hecho en ningún caso – comentó ella levemente sonrojada e intentando cambiar el tema – ¿La pequeña dama es tu hija con ella verdad?

Darien se sorprendió mucho con la pregunta, nunca nadie se lo había preguntado y no sabía que contestar con exactitud – algo así, en realidad es un asunto complicado – respondió él algo nervioso.

Ya veo – respondió ella mientras seguía recorriendo el lugar – sabes, siento como si ya hubiese estado acá, hace mucho tiempo – continuo diciendo hasta que sintió la presencia del pelinegro atrás de sus alas - ¿Qué sucede? – dijo mientras se volteaba y se encontraba con el rostro del joven.

Nada, lo siento, solo observaba lo que estabas haciendo – dijo mientras se acercaba más y más a ella.

No puedo evitar querer estar más cerca de él – se decía a sí misma Cosmos – mientras dejaba rodear su cintura con los brazos del joven.

Si quieres que me detenga, solo pídemelo – susurró el joven mientras rozaba sus labios con los de la chica – pero no puedo evitar querer besarte y estar contigo, mi corazón me lo está pidiendo a gritos – volvió a susurrar mientras se sumían en un nuevo beso.

La cordura de Cosmos le decía que se alejara, que no podía permitirse experimentar algún grado de felicidad, pero un extraño sentir dentro de su pecho la arrojaba a los brazos de aquel hombre que poco a poco comenzaba a recorrer cada una de sus curvas con delicadas caricias.

El beso comenzó cada vez a hacerse más apasionado, mientras ambos dejaban de lado su racionamiento y solo se dejaban llevar por lo que estaban sintiendo, pronto sus ropas comenzaron a incomodarles siendo prontamente arrebatadas y arrojadas contra el suelo mientras se dirigían entre besos y frenéticas caricias a la habitación.

Darien observó por unos segundos esa hermosa visión, ella se encontraba totalmente desnuda, sin más que sus alas cubriendo parte de su espalda – sin duda eres tu amor, eres tu Serena – se repetía a sí mismo mientras se acercaba nuevamente a la chica.

La chica lo miró fijamente a los hermosos ojos azules del pelinegro, sin duda ella conocía esa mirada y extendiendo sus alas lo arrojó suavemente a la cama quedando así sobre él. Los besos, las caricias y los gemidos continuaron mientras comenzaban a disfrutar la maravillosa sensación y el placer de la unión de sus cuerpos.

Horas más tarde ambos se encontraban dormidos, abrazados uno al otro mientras ella cubría el cuerpo de ambos con sus hermosas alas.

¿Qué sucedió? – despertó de sobresalto Cosmos comenzando a abrir sus ojos, los cuales cambiaban de color intermitentemente entre plateados y azules, al mismo tiempo en que sus alas comenzaron a desaparecer.

¿Qué sucede? – Dijo mirando a todos lados - ¿Quién soy en realidad? No entiendo qué rayos sucede conmigo - se dijo mientras se levantaba lentamente para no despertar al pelinegro y desaparecer.

En la azotea de un edificio se encontraba un confundida Sailor Cosmos que se movía de un lado a otro tratando de forzar su mente.

¿Cómo es posible que sucediera? ¿Cómo no pude recordarlo? No, entiendo, yo… yo no debería estar aquí - se repetía la chica una y otra vez hasta que la luz de la Luna la sacó de sus pensamientos y comenzó a mirarla fijamente y con gran ternura, de pronto unas lágrimas comenzaron a desprenderse de sus bellos ojos que ahora eran completamente azules llevando las manos a su pecho dijo en un susurro – Cristal de Plata…