Vuelvo una vez más a enredarme en la confusión,

pienso en tí más de lo normal,

aún sabiendo que puedo quebrantar,

y que junto a ti, jamás conoceré lo que es amar.

Capitulo 9: Confusiones en el corazón.

Soujiro se sentó molesto mientras observaba por la ventana de su habitación, ya habían pasado tres días desde la fiesta de compromiso de Aoshi y Megumi y el no había vuelto a ver a Misao.

No podía negar que lo había intentado, pero por algún motivo u otro ella no había deseado recibirlo, su amiga le había dicho que la joven estaba un poco enferma y como se encontraba en cama no quería vistas, aun así Soujiro no podía dejar de pensar que tal ves ese cambio con el se debía al enfado o a que simplote Aoshi había jugado mucho mejor sus cartas.

Ni siquiera quería pensar en esa posibilidad, pero tendría que haber sido un idiota o haber estado ciego para no darse cuenta de que a Shinomori Misao Makimachi no le pasaba desapercibida, quizás por ese mismo motivo era por el que Megumi no la soportaba, el la entendía.

-¿Piensas seguir encerrado todo el día o intentaras buscarle una solución a tus problemas, Soujiro?

El joven se volteo y sonrió a su prima que lo miraba con reproche, Yumi aun no era capas de perdonarle el que hubiera ido a la fiesta de Shinomori y mas aun que se hubiera presentado con Misao Makimachi, pero a pesar de su enfado el sabia que ella no lo dejaría nunca solo.

- Tal vez mas tarde, ahora no tengo muchas ganas de hacer nada- sonrió con tristeza-. Ella no quiera verme.

-Creo haberte advertido que Shinomori no se quedaría de brazos cruzados, Sou, pero nunca me escuchas.

-¿Quieres decir que sabias que el… se interesaría en Misao?

Yumi se encogió de hombros y se sentó en la cama. Ella había temido aquello por mucho tiempo, como algo que presentía y que sabia que ocurriría tarde o temprano. Y estaba ocurriendo.

- Sabia que alguien de la familia de Satsuki vendría a solucionar las cosas, cuando me dijeron que era un chica comprendí que inevitablemente Aoshi y tu pondrían sus ojos en ella.

-Lo tomas como si fuera un premio por el que debemos competir.

-Nada de eso, por el contrario considero que ninguno de los dos debería acercarse a ella pero como estoy segura de que no me harán caso solo tendré que esperar pacientemente para recoger tus restos. Shinomori tiene una novia con la que se casara dentro de poco, pero estoy segura de que cada ves que tiene a esa muchacha cerca se olvida de Megumi y del respeto que le debe, por tu parte no creo que seas muy distinto de el. Por eso no la quiero aquí.

-Pero yo no tengo novia ni ningún compromiso- se defendió Soujiro ofendido-. Si Misao me gusta, perfectamente pudo acercarme a ella y mostrarle mi interés. Es lo justo, Yumi

-Lo se, sin embrago estoy segura de que si tuvieras una novia te daría igual. Esa familia debería haber desaparecido hace mucho tiempo, pero a pesar de todo siguen ahí y no nos causan mas que problemas.

- Si conocieras a Misao te agradaría, Yumi, ¿Sigue en pie la cena que me ofreció Saito?- le pregunto el muchacho esperanzado.

- No puedo retractarme de algo que el te ofreció, solo creo que esa muchacha debe irse lo mas pronto posible, antes de que cuaje mas sufrimiento del que cree. Contigo ya lo esta logrando.

- Solo esta un poco enferma, y después de la fiesta e compromiso…

- Shinomori no estará hoy en la cuidad, Okina no sabe cuando regresara- le dijo ella sin mirarlo.

-¿Dónde fue Aoshi?

- No lo tengo muy claro, algo de negocios y tal ves demore un par de días- Yumi lo miro entrecerrando los ojos, se notaba molesta pero lentamente su gesto fue hacinadse mas tranquilo. Luego le sonrió-. Si deseas acercarte a ella sin nadie de por medio aprovecha ahora, cuando Shinomori regrese no la dejara en paz, piensa ayudarla a buscar información de su familia.

Aquella noticia pillo a Soujiro de sorpresa. El le había hecho la misma oferta a Misao y aun ella lo acepto ahora creía que ella no quería tenerlo cerca, pero el saber que Aoshi le había ofrecido lo mismo le provocaba rabia y dolor. Definitivamente Shinomori estaba consiguiendo que lo odiara.

-La invitare a cenar esta noche- se apresuro a decir el joven mientras buscaba sus cosas para salir.

- Vas a casa de Misao- le pregunto Yumi sin mostrarse preocupa, pero un brillo espacial estaba en sus ojos.

- Eso era lo que desebas, ¿o no, prima?

- Solo deseo que estas contento, que tu vida sea tan feliz como la mía y su esa joven es tu oportunidad…

- Lo será- le dijo antes de besarla para salir-. Lo será, Yumi.

Ella lo observo marchase con una sonrisa. Esperaba que fuera en verdad así y haría lo que estuviera en sus manso para conseguirlo. Shinomori era un enemigo formidable, peor una mujer decidida podía ser aun peor.

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Misao volvió a estornudar mientras terminaba de hacer un árbol genealógico con algunos datos que le había proporcionado Aoshi la tarde anterior cuando le dijo que tenia que salir de la ciudad por negocios, ella se lo agradeció a pesar de la corta visita que el le hizo y ahora se sentía en parte agradecido y en parte melancólica al saber que ese día no tendría oportunidad de verlo.

Era estupido, lo sabia y sin embargo no podía sacárselo de la cabeza. Aoshi estaba comprometido para casarse con Megumi y solo la estaba ayudando para tenerla pronto fuera de su vida, pero al recodar el beso de la otra noche todos sus lógicas se iba al tacho de la basura y aquella ansiedad volvía a apoderarse de ella como si no tuviera cosas mas importantes que hacer.

-¿Pareces una chica enamorada?- le dijo Kaoru mientras se sentada a su lado en el suelo-. ¿Y el afortunado es…?

- Nadie- dijo Misao con una sonrisa-. No estoy interesado en ningún chico.

Misao se sentía muy mal por mentirle en una forma tan descarada a su amiga, pero confesarle lo que había pasado en la playa con Aoshi y a la vez hablarle de lo confundida que ella misma estaba por lo que estaba sintiendo no seria lo mejor si solo quería olvidarse aquello, ¿no le había pedido Aoshi que lo dejara estar como si nunca hubiera ocurrido?

- Eres tan mala mintiendo- respondió Kaoru con un suspiro-. En tu cara se nota claramente de que hay algún joven que te gusta y creo saber quien es…

El pánico se apodero de Misao, si Kaoru lo sabia no la dejaría en paz y eso podría desencadenar tanto problemas.

-Kao, de verdad que no existe nadie…

- Soujiro Seta- le dijo ella con una sonrisa. Misao se quedo muda-. Estoy segura de que es el, ese día fuiste con el a la cena y ha venido a cada oportunidad a preguntar por ti. Es muy guapo, Misao, y se ha ofrecido a ayudarte con la investigaron de tu familia.

- Aoshi también me esta ayudando.

- Pero solo lo hace para que lo dejes en paz, además el no podría gustarte porque tiene novia y va a casarse…- Kaoru abrió la boca cuando vio las mejillas encendidas de su amiga-. ¿Es Aoshi?

La mentira ya no tenia sentido así que Misao asisto con designación. Su amiga se quedo tan silenciosa que Misao temió que le hubiera ocurrido algo.

- Pero no es nada serio, Kaoru, tal vez solo estoy confundida…

- Se esta repitiendo la historia de tu familia- le dijo ella con un hilo de voz- Tal vez lo mejor seria que termináramos huyendo de aquí antes de que las cosas se compliquen mas de la cuenta.

- No digas estupideces, claro que no se esta repitiendo nada. Aoshi se casara con Megumi y aunque yo me sienta relativamente atraída por el eso no significa que seré tan tonta como para dejarme convencer por sus palabras o sus besos o…

-¿Te beso?- Kaoru soltó una risita nerviosa-. Aoshi te beso y por eso has estado tan extraña estos días, ¿lo hizo en la cena?

- ¡No!- le dijo Misao espantada de que pensara que mitras el se comprometía con otra la había estado besando a ella-. Fue mas tarde, nos encontramos y bueno… ocurrió.

- Sano se pondrá furioso si se entera. El no quiere a Shinomori cerca de ti y yo… no lo se muy bien. Se que tengo que poyarte en lo que decidas, pero el no es el hombre mas adecuado para ti. Deberías poner un poco mas de distancia entre ustedes, por lo menos durante un tiempo.

- Descuida, el mismo lo ha hecho- dijo la joven con amargura-. Ha salido de la ciudad por negocios, no sabe cuando regresara.

- Deberías tomarlo como algo bueno y no ponerte así de triste, Misao- su amiga la abrazo-. Pero no puedo negar que seria muy divertido que tu y el terminar juntos, seria como si Satsuki y Hitoshi Shinomori tuvieran una segunda oportunidad.

- Me conformare con saber que el honor de Satsuki quede intacto como lo deseaba mi abuela y que por lo menos las familias ya no se odien.

-Si, pero si deseas cambiar de opinión y necesitas a Megumi fuera del camino me ofrezco como voluntaria. Te prometo que no se como me contuve ese día para no abofetearla. Que mujer mas desagradable.

- Le estaba arruinado la fiesta, es lógico que actuara así. Tal ves yo también lo habría hecho si mi novio no me hubiera apoyado en mi decisión.

-Pero se merece haberlo pasado mal por arpía- concedió la joven con una sonrisa-. Así que Shinomori esta fuera de la ciudad, tal vez cuando regrese podríamos invitarlo a cenar para que nos contaría un poco mas sobre su familia, que fue lo que paso y sus intereses. Podrían ser compatibles contigo.

- Kaoru, basta—le pido Misao entre la risa y la exasperación-. El me gusta, lo reconozco pero nada mas.

- Me alegra mucho oír eso- le dijo Sano con cara de pocos amigos y le tendió una nota-. Te le han venido a dejar, dicen que no esperan respuesta por que están seguros de que será un si.

Misao miro a su amigo con temor, el no le perdonaría su interesen Shinomori y lo confirmó cuando lo vio salir sin decir nada mas. Ella leyó la nota y casi gimió de la rabia. Soujiro Seta la invitaba a una cena en su casa esa noche. No tenia derecho a negarse, su familia quería conocerla.

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Sanosuke avanzó unas cuantas calles mas intentado que la rabia que sitia se clamara un poco. Cuando volviera a mira a Misao no quería desquitarse con ella aunque era lo que mas deseaba en el mundo.

Aun estaba un poco confundido sobre lo que sentía por ella, la quería, eso no podía negarlo pero ala vez le gustaba un poco y sabía que si ella le daba una oportunidad para intentar que las cosas funcionaran entre ellos no le haría sufrir, pero allí estaba el problema, Shinomori.

No quería seguir pensado en esa estupidez, ese sujeto iba a casarse y las ilusiones infantiles de Misao tendrían que deshacerse a la fuerza, además ellos no podían ser amigos ni nada por el estilo, Aoshi no la conocía ni la mitad de bien de lo que Sanosuke la conocía y solo lograba hacerla sufrir. Misao terminaría por darse cuenta de eso así como lo hacia el en ese momento.

Recordó la noche de la cena cuando la encontró llorado, seguramente para Misao había sido muy difícil ver a Shinomori comprometerse con otra mujer, Megumi. También sentía un poco de lastima por ella, ya que notaba que ese sujeto no tenia el mas minito interés en la que pronto seria su esposa y eso lograba enfurecer aun mas a Sano.

- Estas tan concentrado que ni siquiera te has dado cuenta de que llevo casi quince minutos caminando a tu lado- le dijo una vos femenina.

Sano se giro y sonrió a Megumi.

- Me alegro de verte, Megumi. Por cierto, en hora buena por tu compromiso con Shinomori.

Ella hizo un gesto de disgusto pero intento sonreír.

- Gracias, aunque no puedo decir que las cosas hayan mejorado entre nosotros. Creo que van cada vez peor desde la llegada de tu amiga.

- Ah… creo que Misao me comento un poco sobre eso.

La mejillas de Megumi se cubrieron de rubor pero se mantuvo tan digna y seria como antes.

- Lamento mi comportamiento de ese día, pero… mi relación con Aoshi no es la mejor del mundo y por lo menos ese noche deseaba que fuera un poco mejor, como te darás cuenta mis intentos fueron en vano.

- Eres una joven muy bonita, no deberías sacrificar tu felicidad casándote con un sujeto así. Estoy seguro de que muchos estarían mas que depuestos a ofrecerte algo mucho mejor.

- ¿Cómo tu?- Megumi le pregunto con una sonrisa. Luego se sonrojo al darse cuenta de su descaro- Yo lo lamento.

Sano soltó una carcajada y le acaricio la mejilla con delicadeza.

- ¿Porque no?, eres guapa, eres simpática y creo que podríamos llevarnos bien. Además te hago reír, pero no soy lo que tu familia desearía para ti, ¿verdad?

- Hay días que creo que eso no importa en lo absoluto. Cuando Aoshi apenas me mira o parece enfadado por tenerme cerca desearía poder terminar con este compromiso, pero me repito una y otra ves que muchas jóvenes me envidian por poder casarme con el y que con el tiempo podemos tenernos afecto.

- Sabes a la perfección lo que pienso sobre eso, así que no insistamos en el tema, pero no olvides lo que te he dicho, mereces algo mucho mejor que ese sujeto, Megumi Takani,

Ella también lo creía, y cada vez que se sentía desanimada pensaba en terminar de una vez con todo su sufrimiento pero si lo hacia, ¿Qué le quedaría entonces? Su dignidad, su futuro pero estaría sola.

- Aun no estoy casada y quizás tome alguna vez en mi vida la decisión correcta. ¿No lo crees?

- Me parece bien para empezar, además, aunque si estoy un poco molesto contigo por haber ofendido a Misao creo que podría ayudarte a distraerte si lo deseas.

-¿Me ofreces tu amistad, Sanosuke Sagara?- le dijo ella con una sonrisa en los labios. El asintió.

-Si eso te hace sentir bien, ¿por qué no? Tú conoces este lugar y podrimos salir juntos de vez en cuando, al parecer tu novio y tú no pasan mucho tiempo juntos y no me parece bien que una jovencita como tu este encerrada en su casa.

Megumi se rió como hacia mucho tiempo no lo hacia, sabia que si aceptaba el ofrecimiento de Sanosuke tal vez luego se arrepintiera pero se sentía tan sola que un poco de compañía le parecía algo maravilloso.

-Por que no, ¿Cuándo te gustaría que empezáramos nuestra amistad?

-Ya lo hemos hecho, Meg, pero quizás si salimos juntos esta noche no te queden dudas, ¿Qué te parece?

- Hecho. Respondió ella radiante-. Nos encontramos aquí como a la ocho, Sanosuke Se puntual.

Ella se marcho con la extraña sensación de haber hecho algo inapropiado, de lo que seguramente su familia se enteraría y se molestarían con ella pero desde hacia mucho tiempo que no se sentía tan feliz.

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Misao llego a la casa de Soujiro con ganas de dejarla claras las cosas y a la vez muerta de miedo. Ya había conocido a la familia de Aoshi y Okina era un hombre encantador si uno dejaba de lado los temores iniciales, pero no tenia ni la menor idea de lo que encontraría en casa de Soujiro.

Una mujer de cabello castaño la saludo con una sonrisa en cuanto la vio. Era muy joven como para ser la madre de Soujiro pero podía ser su hermana o algo así, seguramente lo sabría luego.

- Bienviva a nuestra casa, Misao, me llamo Yumi y son la prima de Soujiro.

- Encantada le respondió la joven con sinceridad-. Agradezco mucho la invitación que me han hecho.

- Mi primo estaba desesperado por verte, me dijo que te habías sentido un poco enferma y de que por ese motivo no habían tenido contacto estos últimos días. Espero que no te haya importunado demasiado con su insistencia.

-Claro que no. Ha sido muy agradable conmigo desde que nos conocimos y me ha ofrecido su ayuda para mi investigación.

- Sobre nuestras familias- le respondió Yumi-. Lo se, debe ser algo muy difícil, yo aun no tengo clara la mayoría de las cosas y eso que nací y me crié aquí, pero para ti debe serlo aun mas.

-Pero nada que no tenga solución, siempre es un placer descubrir cosas nuevas y si estas sirven de algo…

Misao estaba segura de que Yumi se moría por preguntarle sobre que cosas había averiguado peor no quería arriesgarse a tanto con esa joven que penas conocía desde hacia unos minutos, por suerte la llegado de Soujiro le sirvió para calmar de momento la curiosidad de la joven.

- Me alegra que hayas venido, Misao. Por un momento me temí que rechazarías mi invitación otra vez- le dijo el chico con una sonrisa.

- Creo que estuve tentada en hacerlo- reconocía Misao-. Pero la posibilidad de conocer a tu familia basto para que mi curiosidad me trajera hacia aquí.

- Hubiera preferido que fuera el deseo de verme otra vez pero que le vamos a hacer- dijo Soujiro sin apartar los ojos de ella.

Misao sintió como se le oprimía el estomago por los nervios. Ella no deseba que eso ocurriera, ya tenia demasiados problemas en su ordenada vida solo con la declaración de Sanosuke y el beso y su atracción con Aoshi, que Soujiro se uniera a la causa de provocarle estragos no le subía mucho el animo.

-Buenas tardes, señorita Makimachi- le saludo Saito-. Es un gusto conocerla al fin luego de todo lo que Soujiro ha hablado sobre usted.

- El es Saito, el esposo de mi prima- se apresuro a aclarar el joven con las mejillas ligeramente encendidas -. Vivimos los tres aquí y ellos son la única familia que me queda.

- También para mi es un gusto estar aquí con ustedes esta tarde.

Cuando pasaron a la mesa Misao no paraba de preguntarse una y otra vez si habría hecho lo correcto yendo a esa lugar. Las miradas y la atención de Soujiro no le pasarían desapercibidas a nadie y ella se sentía especialmente incomoda. Yumi le había hecho algunas preguntas y Saito fue muy cordial, pero a pesar de todo ella tenia la extraña sensación de que la estaban poniendo a prueba, como para decidir si era confiable y adecuada para aquel muchacho que era su familia. Una parte de ella no deseba aprobar ese examen.

Luego de un poco mas de conversación, llego el momento que tanto había temido. La pareja se despido de ella excusándose por el cansancio y dejar a los dos jóvenes solos. Misao intentaba buscar un excusa creíble para poder correr a refugiarse a su casa pero nada acudía a su cabeza. Definitivamente estaba perdida.

-Pareces muy nerviosa, Misao- le dijo Soujiro que no había dejado de mirarla en toda la velada-. ¿Te ocurre algo malo?

-Por supuesto que no, solamente estoy un poco agotada por las cosas que han ocurrido últimamente. He trabajado bastante para reunir información pero aun así no ha sido suficiente.

- Sabes que te he ofrecido mi ayuda si la deseas, para mi no seria ninguna molestia serte de utilidad.

-Lo agradezco y no lo he olvidado.

Soujiro asintió pero algo en su expresión se volvió sombrío.

- Aoshi también esta dispuesto a ayudarte, ¿verdad?- le pregunto el joven con mucho entusiasmos-. Solo me pregunto si sus intenciones serna verdaderas o solo lo hacer para fastidiarme.

Misao se sintió dañada y estuvo a punto de criticar duramente a Soujiro, pero el hacerlo podía develar mas de lo que ella deseaba y una cosas era revelar algo así ante Kaoru que era su metro amiga, una muy distinta que Soujiro se entera de lo que sentía ella en realidad.

- Me gustaría creer que lo impulsa el primer motivo, no me agradaría que tuviera segundas intenciones.

- Contigo no seria de extrañar, Misao. Aoshi se ha mostrado muy agradable cuando todo el mundo sabe lo que siente con respecto a tu familia, no me gustaría que sufrieras por su culpa.

-No lo haré, no tengo motivos para hacerlo y no quiero…- Misao se quedo callada al notar lo alterada que estaba. Soujiro le sonrió con pesar.

- Ya ha comisado a hacerte daño, mas de lo que crees, sin embrago yo siempre estaré allí para apoyarte.

Ella asintió sin querer seguir el tema. Ya estaba sufriendo, no quería creerlo pero era así.

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Aoshi camino por la playa desierta a esa hora, la brisa marina servia en parte para despejar sus alborotados sentimientos y le daba una paz que por momentos creía absolutamente perdida. Camino un poco mas preguntándose si su búsqueda daría resultados, cuando la vio a la orilla de la playa supo que ahí estaba su recompensa.

Durante unos breves minutos pensó en llamarla, pero cambio rápidamente de idea por temor a que se asustara y corriera, así que prosiguió despacio y cuando ya la tuvo lo suficiente mente cerca apoyo sus manos sobre sus hombros desnudos.

Misao no hizo absolutamente nada, era como si algo más fuerte que ella le dijera quien estaba allí y por que razón. Se repetía que no era cierto porque el se había marchado, pero su corazón le decía que no se equivocaba.

- No deberías estar aquí- le dijo Aoshi con suavidad-. Creí que habías entendido los motivos que te di.

-Necesitaba pensar.

-¿Tienes problemas, Misao? –le preguntó mientas la giraba con delicadeza para que lo mirara a los ojos, ella no lo hizo.

- No deberías estar aquí, tenía trabajo que hacer…

- Y no fui capas de concentrarme en nada, así que apresure todo y regrese. Esperaba encontrarte aquí.

Una sonrisa asomo a sus labios y al fin sus ojos verdes se posaron en el.

-¿Y como sabias que me encontrarías acá, Aoshi Shinomori? Tú me habías prohibido que viniera.

-Por eso mismo, además no estabas en tu casa.

-¿Fuiste para allá?- le pregunto Misao espantada imaginadote lo que pensaría Sano de esa visita.

- Algo así, me asome a algunas ventanas y no te vi. Di por hecho que estarías aquí buscando tranquilidad.

- Eso no ha estado muy correcto. Pero te perdono por la información que me diste el otro día.

- Me alegra que te haya servido, tal vez una de estas tardes cuando no tenga tanto trabajo podamos ponernos a trabajar en ello.

-Me parece bien.

El silencio que se produjo entre ellos fue algo incomodo. Seguían mirándose con atención y sintiendo una tensión similar a la de la noche de la cena de compromiso. Misao deseba decirle tantas cosas que pensaba que podía morirse por la presión que sentía en el pecho.

-Desde que te conocí nada ha tenido sentido, Misao- le dijo Aoshi pasados unos minutos-. Has puesto mi mundo al revés.

- Tu también has hecho lo mismo con el mío y… no se si me gusta lo que siento o si debería marcharme.

La le sorpresa y algo parecido al dolor asomo a los ojos de Aoshi, Misao sintió una angustia tan profunda que le costaba respirar. Nunca pensó que al dolor del alma podía sentirse de una manera tan física y ahí tenia la prueba.

Aoshi dio un paso adelante y sin dale tiempo a oponerse la estrecho entre sus brazos, ella sintió como parte de su angustia se calmaba, liberándose, aliviándola.

-No te vayas, no te vayas- le suplico Aoshi con tanta desesperación que Misao no pudo contener mas las lagrimas. Cuando él el levanto el rostro vio como en sus mejillas habían quedado rastros húmedos.

-Esto no esta bien- murmuro Misao con un suspiro-. Tú y yo… no es correcto.

-Lo se- reconocido Aoshi con igual desesperación-, pero no podemos evitarlo. Aunque lo deseemos no podremos.

Misao cerro los ojos cuando sintió que sus labios se posaban sobre los suyos, aquella ves el beso no estaba cargado de angustia no frustración, esta vez reflejaba algo mas profundo, algo que aun era incompresible para ambos y que sin embargo no podía haber tenido otro destino. El estar juntos.

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Hola chicas, espero que esta bien, yo por lo menos aun sigo viva. Espero les haya gustado el chap de esta semana, gracias a todas las que leen y a las que me dejan su opinión, que estén bien y nos leemos la próxima semana, ciao.