Perdón por la tardanza, pero es que la musa y yo nos peleamos y ella tomó sus cosas y se fue lejos muy lejos de mi lindo hogar. Pero me parece que esta dispuesta a volver.
Gracias Arya
10. Tentación
-Necesito hablar contigo Harry –dijo su padrino serio, mirando a Draco receloso.
No, no podía ser, de pronto la absurda idea de que su padrino realmente estaba conectado con el de su cabeza.
-¿Hablar conmigo? –preguntó Harry tratando de poner atención a sus palabras a la vez que intentaba procesar el hecho de que se había besado con Draco Malfoy y le había gustado.
-Si, hablar contigo –repitió Sirius irritado-, ven aquí.
-Eso no va a pasar, Black –intervino Severus-, Potter esta castigado y de aquí no sale hasta que termine el castigo.
-Necesito hablar con él –insistió Sirius intentando no agotar toda su paciencia.
De pronto se escucho la voz de McGonagall llamando al animago y este cerró los ojos con expresión resignada.
-Aquí estas –dijo McGonagall entrando al aula-. Te pedí que esperaras a que Potter terminara, Sirius.
-Si, Minerva, pero es urgente…
-Espera a que Potter termine el castigo, Sirius, Severus es una autoridad en este colegio y tienes que respetar eso –interrumpió McGonagall.
-Para cuando terminen será medianoche.
-Eso sólo depende de ellos, Black –dijo Severus con aire triunfante.
-Sólo nos falta clasificar las pociones –dijo Harry a Sirius con la esperanza de que siguiera interviniendo por el; la idea de estar sólo con Draco en esos momentos no era nada agradable.
-Pues apúrense a terminar –sentencio McGonagall y volviéndose a los adultos dijo-. Señores, los espero en mi oficina.
Sirius y Severus salieron del aula detrás de la directora y cerraron la puerta tras de sí. Al hacerlo el cuarto le pareció repentinamente más oscuro a Harry; sin saber que hacer exactamente se volvió a las estanterías. Draco hizo lo mismo del lado contrario y durante varios minutos ninguno dijo nada.
-Empezaré a clasificar –dijo de pronto Harry.
El rubio sólo asintió con la cabeza y terminó lo suyo. Harry frunció el ceño, aquello era no solo bastante incomodo sino también extraño.
"Te ha gustado", acusaba Sirius una y otra vez. "Fue un desliz", decía Harry. "¡Claro que no fue un desliz! Lo has hecho con toda intención" "No estaba pensando con claridad y menos si tengo la voz de mi padrino diciéndome cada dos por tres que lquiero besar a la serpientita…Tu tienes la culpa" "Yo no tengo la culpa, si hubieras querido me podrías ignorar como sueles hacer"
Pero mientras Harry se peleaba con sus Siriuciencia Draco también tenía la suya, y era mucho menos agradable, ya que el no podía con Harry y Severus a la vez.
"¿Por qué lo has besado?", preguntaba Severus. "Porque es lo que quería desde que nos dieron el cuarto juntos", decía un Harry orgulloso. "¡Yo no quería besarte desde entonces!", discrepaba el rubio, pero como siempre Harry tenía un as bajo la manga. "Pero no has negado que lo querías"
¿Es que no podía pensar a solas? Aquello era incluso más confuso. Enfadado se levantó y comenzó a pasear en círculos por la habitación ante la atenta mirada de Harry que creía que por fin iba a explotar por lo sucedido.
-¿Malfoy? –preguntó Harry cauteloso.
-¡Quieres callarte ya! –exclamó Draco volviéndose con brusquedad.
Harry arqueo las cejas y ya no dijo nada más, de pronto el rubio palideció un poco. Lo había vuelto a hacer, los había confundido; bueno ya, quizás no era el verdadero el que hablara, pero si lo escuchaba en su cabeza seguro que el tenía la culpa. "Tranquilízate, Draco, un Malfoy nunca pierde los estribos", se dijo a sí mismo.
-Aquí no ha pasado nada –dijo Draco más tranquilo-, así que ni se te ocurra andar pregonándolo por ahí.
-¿Por qué le diría a alguien la estupidez más grande de mi vida? –preguntó Harry molesto.
-No se, es algo que harías tu –contestó el rubio con una mueca.
-Mira Malfoy…
-Nada –interrumpió Draco alzando una mano para callarlo, lo que extrañamente funcionó-; tu no dices nada, yo tampoco y se acabo el asunto. Ahora terminemos de clasificar, ya van a ser las ocho y no se tu pero yo, quiero cenar.
-Bien –gruñó Harry.
Sirius caminaba de un lado a otro fulminando cada que podía al profesor de pociones que estaba sentado frente a McGonagall, en su escritorio.
-Sirius, te lo había pedido no una, ni dos, sino cinco veces que esperaras a que Potter terminara el castigo –decía McGonagall molesta.
-Seguro que Harry sale después de la medianoche –bufó Sirius.
-Eso no sería problema tuyo –dijo McGonagall cortante.
-Se estaban peleando –dijo Sirius cruzándose de brazos-, sólo a Snape se le ocurre dejarlos solos en una habitación.
-Ya son grandecitos para andarse con tonterías –apuntó la directora y al ver que Sirius insistiría dijo-. Los dos, Sirius.
-No entiendo para que debo estar aquí, tengo mucho trabajo que hacer –dijo Severus.
-Habrá una reunión de la orden mañana –dijo McGonagall.
-Entendido –respondió Severus- ¿Ahora me puedo marchar?
-…-McGonagall suspiró- Si Severus, ya puedes marcharte.
Sin decir más Severus se levantó y salió del despacho bajo la furibunda mirada de Sirius.
-Lo hace a propósito –dijo Sirius molesto.
-Déjalo ya ¿quieres?
Sirius bufó y se sentó en la silla al lado de la que se había sentado Severus, miraba a su antigua profesora receloso; si... se desquitaría... haría que le acompañara a la cena con Remus.
Ocho y media y apenas salían del aula de pociones, primero debían ir con Snape para avisar que ya habían terminado y para que les regresara sus varitas. Después de ello cada quien salió por su rumbo, Draco al gran comedor y Harry a buscar a Sirius al despacho de McGonagall. Cuando llegó no había terminado de tocar la puerta cuando Sirius ya la estaba abriendo.
-¡Al fin llegas! –exclamó Sirius.
-Toma asiento Potter –le dijo McGonagall con mucha más calma que Sirius.
Harry obedeció y tomó lugar a un lado de Sirius, se les veía nerviosos a ambos, lo que hizo que al moreno le volviera a saltar a al cabeza que su padrino sabía lo que había ocurrido con Draco.
-Sólo para aclarar –empezó Harry resignado-, el me provocó primero.
-No estamos aquí para saber porque se estaban peleando –aclaró la directora.
-¿Peleando? –murmuró Harry extrañando.
-Harry, tu estancia en Slytherin se tendrá que prolongar a un par de semanas –dijo Sirius resignado.
-¿Dos semanas? –repitió Harry, ¿Por qué no le hablaban claro?
-Sirius vino a ver si podía hacer algo para que regresarás a Gryffindor, pero eso no será hasta dentro de dos semanas –explicó la directora.
-Ah, bueno –dijo Harry entendiendo al fin-, al menos no serán meses.
-No, no lo serán –sonrió McGonagall.
-¿Seguiré compartiendo habitación con Malfoy?
-Me temo que si –suspiró McGonagall.
-¿Y eso es todo? –preguntó Harry decepcionado.
-Es importante saber porque te han enviado a esa casa, Harry –dijo Sirius preocupado-. Debes tener mucho cuidado, no creo que falte mucho para tu enfrentamiento con Voldemort y puede que sea parte de alguno de sus planes este cambio a Slyhterin.
-¿Cómo podría hacerlo? El sombrero es quien decide eso ¿no? A menos que el sombrero este mal.
-El sombrero esta bien –dijo una nueva voz que hizo que todos se volvieran extrañados a la pared detrás de la directora.
-Profesor Dumbledore –sonrió Harry al retrato.
-A mi también me da gusto verte Harry –dijo Albus con su habitual sonrisa.
-Si el sombrero no esta mal… -comenzó Sirius, pero Albus lo interrumpió.
-He escuchado todas sus teorías Sirius, y no me parece que alguna encaje. Harry esta en Slytherin por una razón, debe encontrar algo que le de más fuerza.
-¿Un nuevo poder? –preguntó Sirius.
-No y me extraña que no sepas cual es Sirius –dijo Albus ampliando su sonrisa.
-¿Usted sabe cual es? –preguntó Harry.
-Si, pero no te lo diré –dijo Albus con firmeza-, debes encontrarlo tu sólo, Harry. Si te lo digo lo harás solo por eso y no debe ser así.
-Entonces no saldré de Slytherin hasta que lo encuentre.
-Lo encontrarás antes de lo que crees. Ahora, me parece que deberías bajar a cenar.
-Claro –contestó Harry con repentina tristeza.
Harry se levantó y salió del despacho con la cabeza algo baja. Sirius frunció el ceño y se volvió a la directora con aire acusador.
-Se siente solo –dijo.
-Aprenderá a hacer amigos –intervino Albus.
-¿Amigos? –repitió Sirius escéptico- Vamos Albus, son Slytherins, jamás serán sus amigos.
-¿Eso crees Sirius?
-Eso se.
Harry entró al gran comedor y lo primero que vio fue a sus amigos hacerle señas para que se acercara. Sin dudarlo dos veces caminó hasta ellos y se sentó a un lado de Ron; no le importaba si lo regañaban por no cenar en su mesa, en esos momentos lo último que necesitaba eran los comentarios envenenados de las serpientes.
-¿Hablaste con Sirius? –preguntó Hermione.
-Si
-¿Y? –preguntó Ron.
-Estaré en Slytherin dos semanas más –respondió Harry sin ánimos.
-Al menos es menos que un mes –dijo Ron.
-Si, pero es más de lo que me gustaría –dijo Harry.
-Tranquilo Harry, se pasarán rápido.
-No intentes animarme Hermione –dijo Harry tomando un poco de jugo.
-Tampoco es su culpa ¿sabes? –dijo Ron frunciendo el ceño- Entiendo que el estar con las serpientes es más que desagradable pero…
-Esta bien, lo siento –dijo Harry cansado- ¿Desde cuando se llevan bien ustedes dos?
-Si no estas aquí alguien tiene que poner paz entre nosotros –sonrió Hermione.
-¿Ginny? –preguntó Harry.
-No
-Quiero decir ¿en donde esta Ginny? –corrigió Harry.
-Ah… -dijo Ron frunciendo el ceño- No la he visto hoy, ayer vino y preguntó por ti. Pensé que te habría buscado.
-No se porque le terminaste –dijo Hermione indiferente-, hacían muy bonita pareja.
-Corre peligro conmigo…
-Mismo que corre sin ti –interrumpió Hermione-, Voldemort no se detendrá solo porque no es oficial Harry; si se quieren es lo mismo.
-Quizás no lo vea así –dijo Harry alzándose de hombros.
-Deberías hablar con ella –dijo Ron.
-¿Y qué le digo?
-La verdad, que la quieres –dijo Hermione.
-¿La quieres? –preguntó Ron serio.
-Vine porque quería pasar un buen rato con mis dos amigos, no a que me acribillaran con preguntas sobre una relación que no les concierne –dijo Harry molesto.
-Es mi hermana…
-Aun así –dijo Harry levantándose.
-¿A dónde vas?
-A dormir, será mejor que llegue antes que Malfoy.
-Por cierto, ¿cómo va eso? –preguntó Hermione.
-No se –bufó Harry-, lo dejamos por la paz, el duerme en un extremo y yo en otro.
-Eso no me gusta –dijo Ron frunciendo el ceño.
-La cama es enorme, no nos tocamos ni por error –dijo Harry. "Eso cuando están despiertos", dijo Sirius. "Será mejor que te calles" "Que genio" –Como sea –continuó sacudiendo la cabeza-, ya me voy.
-Nos vemos Harry.
-Busca a Ginny –dijo Hermione.
Harry solo la miró rodando los ojos y luego se fue. Claro no sin antes fijarse si el rubio Slytherin seguía en la mesa, no quería llegar y que el otro estuviera en la habitación, para su suerte aun estaba ahí.
-¿Qué tanto miras a Potter? –preguntó Blaise.
-Nada –contestó Draco con brusquedad volviendo a su cena.
-¿Cómo estuvo el castigo?
-¿Cómo podría estar? –gruñó el rubio.
-Olvídalo, me iré a dormir; es obvio que Potter te la puso de cuadritos con Snape –dijo Blaise.
Draco no respondió, y en vez de mirar como se marchaba su compañero, observó que Severus iba llegando al comedor. Sin saber porque se levantó y lo siguió hasta la mesa de los profesores.
-¿Se te ofrece algo? –preguntó Severus alzando una ceja.
-Se que sabes lo que pasó en el castigo –soltó el rubio en un molesto susurro- te he dicho mil veces que no te metas en mi cabeza.
-Y yo a ti otras mil que para eso debes practicar –dijo Severus indiferente.
Ambos hablaban en voz bastante baja para no levantar la atención, a pesar de que casi no había profesores en la mesa para escucharlos.
-No se lo irás a decir a mi padre –advirtió Draco.
-¿Por qué crees que le informo de todo? –preguntó Severus fastidiado- Lo único que tienes que hacer es pedirme que guarde el secreto.
-¿En serio?
-Antes confiabas en mi, ¿por qué ya no?
Draco lo miró con cara de "Porque ha de ser", así que Severus suspiró y cambió el semblante.
-¿Por qué lo has hecho?
-Me provoco, fue una estupidez.
-Tienes tiempo pensando en el de esa manera, Draco.
-Soy un adolescente, es normal, hasta con Potter –respondió Draco.
-No es normal con Potter –contradijo Severus-, es como si de pronto Potter quisiera tirarse al Lord.
-¡Oh, por favor! –exclamó el rubio con asco- Sólo no le digas a Lucius.
-Dime la verdad Draco… ¿te gusta Potter?
-¡Claro que no!
-Tranquilo, tampoco digo que estés enamorado de el. Entiendo que sea una atracción física, pero debes tener cuidado con eso.
-¿Crees que me enamoraré de Potter?
-Solo evita este tipo de provocaciones, ¿quieres?
-Esta bien.
Draco giró en sus talones y salió del Gran Comedor; aun era temprano y alcanzaba a llegar y hacerse el dormido antes que Harry. Se dirigió a las mazmorras, pero el escuchar la voz de Theo lo detuvo antes de dar vuelta en el siguiente pasillo.
-Vamos, tampoco te estoy pidiendo matrimonio.
-No, tan sólo un revolcón –respondió Harry molesto-. No insistas Nott, no me interesa nada contigo.
-No te creo.
Draco escuchaba cada vez más atento. Así que Theo seguía en su intento de acostarse con Harry. De pronto la imagen de Harry besando a Theo, con la misma desesperación que tenían en el aula de pociones llegó a su cabeza, y no le gustó.
-Pues no me creas, tampoco me interesa –contestó Harry.
-Vamos, Potter.
-¡Hasta que te encuentro! –exclamó Draco saliendo del pasillo- ¿Dónde demonios te habías metido Nott?
-No es un buen momento, Draco –dijo Theo cruzándose de brazos.
-Yo diría que es perfecto –discrepó Draco-, venga, acompáñame.
-Estoy hablando con Potter.
-Y por lo que escuche no conseguirás nada de él, ahora tienes dos opciones, una: venir conmigo y dos: venir conmigo.
-Draco…
-Créeme Theo –interrumpió Draco-, no te pierdes de nada.
-¿Y tu que sabes? –saltó Harry molesto.
-No te metas Potter –advirtió el rubio.
-No puedes hablar de lo que no sabes Malfoy –gruñó Harry.
-No es necesario acostarme contigo para saber que eres un desastre en la cama –dijo Draco cruzándose de brazos.
Theo pasaba la mirada de uno a otro, hasta que llegaron a este punto y Harry se quedó fulminando al rubio con la mirada.
-No se si confiar en tus palabras, Draco –dijo Theo receloso-, Potter se ve bastante pasable.
-Claro que lo soy –gruñó Harry.
-Ya quisieras –bufó Draco-, vamonos Theo, no pierdas el tiempo.
-¿Quién te crees que eres? –preguntó Harry cada vez más molesto.
-Un experto –dijo el rubio con superioridad.
-¿Le vas a creer a este imbecil? –preguntó Harry a Theo.
-Puede que si –respondió Theo ocultando una sonrisa-, a menos claro…
-No te acostarás con el –rugió Draco indignado.
-¿Y quién eres tu para impedirlo? –preguntó Harry alzando una ceja.
-Si Draco, ¿quién?
-Theo –advirtió Draco al notar lo que estaba haciendo.
"Desgraciado infeliz", pensó. Si sigue así se iba a salir con la suya.
-¿Harry?
Oh, genial, más gente. ¿Qué era aquello? ¿Una obra teatral? Sería bueno comenzar a cobrar la entrada, tres galeones el boleto... era un precio razonable para semejante espectáculo.
-Los que faltaban –ironizó el rubio-, la comadreja y la sangre sucia. Si, creo que ahora sí podemos continuar la discusión.
-¡Cállate, Hurón! –dijo Ron con una mueca.
-¿Qué pasa aquí Harry? –preguntó Hermione.
-¿Qué hacen aquí? –preguntó Theo fastidiado- Que yo sepa las mazmorras no van a su casa ¿o si?
-¿Qué te importa? –gruñó Ron.
-Harry –insistió su amiga.
-Su querido amigo estaba pensando en acostarse con Theo –informó el rubio con una sonrisa sádica.
-¡Claro que no!
-¿Ah, no? –preguntó Theo frunciendo el ceño.
-¿No? –repitió Draco acentuando su sonrisa.
-¡NO!
-Ven Harry –dijo Hermione tendiéndole la mano.
Y al contrario de lo que esperaban, el moreno bufó y salió por un pasillo opuesto. Ron y Hermione totalmente sorprendidos tardaron un minuto en asimilar este movimiento para después salir corriendo tras él.
-¿Y bien? –preguntó Draco aun cruzado de brazos.
Theo rodó los ojos y se marchó directo a la sala común. Draco suspiró y se recargó en la pared.
-Esto es el colmo –murmuró.
-¡Harry!
-¡Harry detente!
-¿Qué quieren? –preguntó Harry volviéndose con brusquedad.
-¿Qué va a ser? –preguntó Ron molesto- ¿Por qué te has marchado así?
-Quiero estar solo –contestó Harry a la defensiva.
-¿Qué quería Nott contigo? –preguntó Ron
-Nada.
-Harry…
-Nada, Ron, no quiere nada –interrumpió Harry cada vez más molesto.
-Sólo queremos ayudar –dijo Hermione.
-No necesito ayuda ahora.
-Vamos Harry, era obvio que necesitabas ayuda.
-No necesito ayuda –gritó Harry y a la vez que lo hacía varias antorchas se apagaron debido a una ráfaga de aire.
-¿Qué fue eso?
-Quiero estar solo –insistió Harry sin calmarse.
-Pero…
-Solo necesito pensar, Hermione –dijo Harry.
-Deberías calmarte –dijo Hermione mirando como un par de armaduras comenzaban a temblar.
-¿Crees que lo estoy haciendo yo? –preguntó Harry ofendido, y para su desgracia en ese momento una de las armaduras perdió la cabeza al salir volando.
-Eres tú –confirmó Hermione-, tranquilízate.
-Lo haré cuando me dejen sólo.
-Deberías decirle sobre esto a alguien, Harry –dijo Ron.
-No necesito ayuda con Nott
-No es por eso –aclaró Ron mirando las armaduras-, relájate.
-Yo no estoy haciendo eso –dijo Harry enfurruñado.
-Relájate y lo sabremos –dijo Hermione resuelta.
Harry suspiró exasperado e intentó relajarse, pero simplemente no lo lograba; necesitaba con urgencia golpear a alguien. Sin previo uno de los brazos de la armadura salió volando junto a la cabeza de la otra.
-No te estas relajando –acusó Hermione.
-¿Cómo puedo hacerlo si están aquí?
-Bien, nos iremos, pero tienes que hablar con McGonagall de esto, no es normal que tu magia siga descontrolándose de esta manera.
-¡No soy yo!
Ron y Hermione dieron media vuelta y se marcharon por donde habían llegado, y Harry se quedó mirándolos hasta que desaparecieron. Miró a su alrededor, esa magia no era suya y lo sabía, pero quien podría estar tan furioso como él en esos momentos. Con la curiosidad a flor de piel siguió caminando por el pasillo, ese alguien debía estar cerca.
-¿Malfoy?
Había topado con el, al dar la vuelta en uno de los pasillos, le parecía imposible que hubiera llegado hasta ahí sin que él lo notara, pero por otro lado en rubio tenía sus años en Slytherin y era seguro que conocía mejor esos rumbos.
-¿Qué quieres Potter?
-Estas derrochando magia, por si no sabías –dijo Harry acercándose cautelosamente.
-Lo se
-¿Lo haces a propósito?
-Claro que no… vete de aquí.
-¿Necesitas ayuda?
-No, y menos si es tuya.
-Necesitas relajarte.
-Te citare: ¿cómo si estás aquí? –gruñó el rubio, haciendo volar la cabeza de la otra armadura.
-¿Por qué estas tan molesto?
-Vete, Potter.
-No quiero…
-¡Yo no quiero escucharte!
-¿Estas molesto por lo de Nott?... ¿O por lo del beso?
-¿El beso? –preguntó Draco prestándole atención.
-En el castigo –aclaró Harry-, ¿estas molesto por que te besé?
-¿Qué importancia tiene eso?
-No se… -dijo Harry alzándose de hombros, miró de reojo que las armaduras estaban dejando de temblar- Ninguna, supongo.
-¿Qué quieres?
-¿Por qué te gusta provocarme de esa manera? –preguntó Harry de pronto.
-Yo no te provoco.
-Lo haces: te caes sobre mí, me abrazas al dormir…
-Tú me abrazas a mí –corrigió Draco.
Harry miró a Draco durante varios segundos, el rubio le regresaba la mirada dudoso. "¿Qué se traerá ahora?", se preguntó el rubio. "Sea lo que sea, acéptalo", dijo el Harry en su cabeza.
-Tenemos un problema –dijo Harry con cautela.
-¿Tenemos?
-¿Te gustó? –preguntó Harry ignorándolo.
-¿Qué?
-El beso, ¿te ha gustado?
-No –contestó Draco para nada convencido-, eres un terrible besador.
-Puedo demostrarte lo contrario –dijo Harry con aire superior-, puedo demostrarte que el que besa mal eres tú.
-No quiero otro beso, Potter… -dijo Draco dándole la espalda, pero Harry se interpuso en su camino.
-¿No?
-Tú quieres que te bese, no yo.
-¿Lo harías?
-¿Te sientes bien? –preguntó Draco extrañado- Creo que eso del héroe trágico te ha afectado.
"Concuerdo con el", dijo Sirius. "¿Qué estoy haciendo?", se preguntó Harry desesperado. "¡Por dios! Es Malfoy"
-Adiós –dijo un ruborizado Harry antes de quitarse del camino del rubio y volver sobre sus pasos.
Sin saber porque…oh, vamos, claro que sabía porque iba tras Harry; el saber que quería volver a besarlo había encendido una luz roja en su cabeza, luz que probablemente advertía problemas por lo que estaba a punto de hacer, pero aun así no le hizo caso. Alcanzó a detener a Harry de un brazo y sin pensarlo dos veces le plantó un beso. Beso que no fue rechazado, al contrario; poco a poco fue volviéndose más pasional, hasta que llegaron un punto en el que tenían que separarse.
-Aquí no –dijo Draco jadeando.
-¿Dónde?
-Ven –dijo jalándolo hasta la salida de las mazmorras.
Harry lo siguió por tres pasillos enteros antes de salir de las mazmorras y subir al segundo piso. "¿Qué estas haciendo?", lo reprendió Sirius. "No me fastidies ahora" "¿Entonces cuando? ¿Cuándo ya sea tarde?". Draco iba a entrar a los baños pero Harry lo jaló hacia atrás impidiéndolo.
-No lo haré ahí.
-Oh, venga, ya hemos llegado.
-No lo haré ahí…
-¿Qué es lo que no hará ahí? –preguntó una voz que los hizo volverse asustados.
"No puede ser", pensó Draco.
"Estoy muerto", pensó Harry.
Continuará...
Y con esto termino por hoy. Soy mala lo se y lo siento, juro que estaba a unos segundos de comenzar con el lemon, pero vino esta idea loca a mi cabeza y dije: ¡Si, eso es! No pude dejarlo pasar, lo siento.
Espero que les haya gustado xD
Gracias por leer x3
Bye
Besitos
