Disclamer: J. K. Rowling y Takao Aoki, son dueños de Harry Potter y Beyblade, respectivamente. Yo hago este fic sin ánimo de lucro, como medio de entretenimiento y ocio.
Las Cuatro Bestias Sagradas
La mañana del martes no distó mucho del día anterior. Podía verse desde las ventanas el clima frío que ofrecía la lluvia. Para los dos Ravenclaw de quinto grado, la clase con la cual iniciarían el día era Transformaciones. Aneshka le había comentado a ambos que la profesora McGoganall era una excelente docente, cosa aparte de expresar que era la Jefa de la casa Gryffindor. Y notaron de inmediato que la joven leona no se equivocaba. Era estricta, sí, pero justa. Además de que la clase fue realmente interesante, al practicar los hechizos desvanecedores. En su décimo intento, Kai por fin pudo desaparecer el caracol que era blanco de su magia. Rei por su lado, lo realizó al décimo séptimo. No podían negar la dificultad del hechizo. Lo comprobaron cuando sólo ellos, Cornfoot y Li (que pudieron hacerlo después de una hora después de los extranjeros). Por lo que fueron uno de los pocos que no recibieron deberes.
—Fue una clase extraordinaria. Aunque debo admitir que no creí que fuese complicado desaparecer cosas —comentó Rei, mientras salían del aula—. Aneshka lo hacía ver en el tren tan sencillo con la basura.
—Ella es excelente en Transformaciones. Eso ha sido innato en ella —dijo Kai, prefiriendo no recordar que alguna vez había sido víctima de magia (no tan) incidental de la bruja cuando niño.
—Espero que no estén hablando mal de mí, chicos —era la pelinegra, al encontrarse a medio pasillo—. Voy con McGoganall —miró a su primo—. ¿Ustedes?
—A Pociones —le informó Rei, al consultar su horario.
—Conocerán a Snape —suspiró—. La recomendación es que lean bien las instrucciones de su pizarra. No esperen que alabe su trabajo, dado que son Ravenclaw, pero no le den motivos para que los castigue y/o pierdan puntos para su casa. Afortunadamente ustedes estarán con los Hufflepuff, así que no serán testigos de la parcialidad de darles puntos a los Slytherin como si fuesen dulces, aunque eso no es garantía que no les quite puntos por cualquier tontería. ¡Nos vemos!
La chica se reunió con sus compañeros. Cuando caminaron casi chocaron con Harry y Ron, quienes posiblemente deseaban escuchar algo más que la opinión sobre Snape. Los beyluchadores pudieron percatar del leve cansancio de ambos, pero no hicieron comentario alguno salvo saludarlos rápidamente e ir hacia las mazmorras, en dónde se encontraba el aula de Pociones. No pudieron evitar cruzarse con los jóvenes de cuarto grado, en los cuales salían Kenny y Tyson; éste último, con una cara de pesimismo. Ninguno de los dos menores se había dado cuenta de su llegada.
—No fue tan malo... exceptuando que da miedo al momento que te está examinando —susurró el de lentes con cierta pesadumbre, en japonés.
— ¡Lo sé! Pero viste que me evidenció en frente de toda la clase al no haber hecho mi poción bien —masculló, enfadado—. Viejo, ¡es en serio! Ese sujeto es mucho más amargado que Kai y con eso digo todo.
— ¿Qué insinúas, Tyson? —expresó el aludido frunciendo el entrecejo. Ambos menores se sobresaltaron al oírlo.
—Ya lo verás cuando lo conozcas. Realmente es muy injusto. ¡He perdido diez puntos para Gryffindor de sopetón!
—Y serán diez más, tanto para Gryffindor, cómo para Ravenclaw: señor Granger, señor Sain por obstruir a sus dos compañeros —el japonés de cabellos azules sintió escalofríos y volvió a asustarse. Severus Snape se encontraba detrás de ellos. El menor, por poco tira los libros que traía en su mano, aunque prefirió evitar observar al maestro—. Vayan a sus respectivas clases antes que sus casas pierdan más puntos —les ordenó.
Tyson tenía la sensación de que leía la mente, dado que no daba crédito que el profesor supiera su idioma. Prefirieron irse de inmediato, sin poder despedirse de sus amigos. Kai entonces percibió la mirada penetrante del mago. Como si fuera un instinto, recordándole a la de su abuelo cómo la de Balkov, puso su mente en blanco, no mostrando ninguna emoción. Sentía en su cabeza unas punzadas que finalizaron de inmediato. Snape sólo frunció levemente el entrecejo.
—Entren al salón, antes de que sigan el ejemplo de sus dos compañeros.
Sin discutir, los dos jóvenes se acomodaron en el aula, en una esquina en donde ambos pudieron instalarse. El profesor Snape cerró la puerta inmediatamente, haciendo que el silencio reinara al instante. Ambos beyluchadores se asombraron por el cambio súbito de ambiente, intuyendo que era mejor no hablar por el momento. El Jefe de la Casa de Slytherin comenzó con el discurso que les dio a los suyos y a los Gryffindor el día de ayer. Sus ojos reposaron en ambos extranjeros.
—Esto va para ustedes también. Provienen de un Colegio de Magia que se digna en tener a buenos fabricantes de pociones. Espero mucho más que el resto, sobretodo de usted, señor Hiwatari —a Kai le sorprendió que se dirigiera a él. De nueva cuenta, bloqueó su propia mente por mero instinto, percibiendo esas punzadas otra vez—. Podría decirse que su familia ha tenido algo medianamente decente que ofrecer a la asignatura.
Sin más que agregar, Snape se paró enfrente del pizarrón, haciendo un movimiento de varita al aparecer las instrucciones para la elaboración del Filtro de Paz, con la previa advertencia de que leyeran de cabo a rabo las mismas. Ambos jóvenes observaron el grado de dificultad de la misma, pero se enfocaron en seguir religiosamente las indicaciones. Al final, ambas pociones estaban emanado una neblina gris plateada, aunque si alguien fuese observador, dirían que la de Rei era mucho mejor que la de Kai. Snape se acercó a ambos, sin decir ni una palabra.
Pero pudieron observar que cuando las pociones tenían defectos, las críticas eran muy duras. Observaron que sólo Entwhistle había logrado lo mismo que ellos. Sin embargo, por ejemplo, Zacharías Smith tenía una mezcla que parecía un engrudo. Sally-Anne por su parte, estaba al borde de las lágrimas al notar una superficie verdosa en su poción; Hanna Abbott estaba desesperada al ver que el fuego usado para su caldero estaba demasiado alto, amenazando en quemar su contenido. No pudieron seguir analizando la situación, cuando Snape les habló:
—Llenen una botella con una muestra de su poción, etiquétenle claramente con su nombre y déjenla en mi mesa para que yo la examine —indicó—. Deberes: treinta centímetros de pergamino sobre las propiedades del ópalo y sus usos en la fabricación de pociones, para entregar el viernes.
Tomaron sus respectivas muestras, haciendo lo que el profesor les habían ordenado. Recogieron sus cosas. Ambos decidieron guardar de manera sigilosa un poco de su poción, antes de vaciar sus calderos. Al toque, salieron finalmente del salón. Kai sintió un poco de calma, al percibir el frío que se colaba por el pasillo. Realmente aquella clase había sido agobiante pese a la ironía de hacer un Filtro de Paz.
— ¿Estás bien? —le preguntó Rei, al observarlo. Se hallaban en las escaleras.
—No te preocupes por mí —el oriental alzó una ceja—. Estoy bien.
—Es una de las pocas veces que te he visto estresado.
—No digas tonterías —bufó. El chino aún no estaba convencido, pero prefirió dejar a su amigo en paz.
—Fue toda una experiencia. Aneshka no bromeaba que Snape fuese tan parcial con el resto de las casas. Y demasiado intimidante para mi gusto —mencionó. Ambos decidieron ir hacia la Torre de Ravenclaw—. Podrías llamarme loco, pero tuve la sensación que buscaba leer nuestras mentes.
—También la tuve —comentó el ruso, asombrado por lo que el pelinegro acababa de decir.
— ¿Crees que sólo haya sido nuestra imaginación?
—No lo sé —musitó—. Tendría que preguntárselo a Annia —se sobó las sienes.
—Podrías tomarte un poco del Filtro de Paz —sugirió Rei, mientras subían las escaleras.
—Quiero verificar con Aneshka si es apta para el consumo. No quiero cometer la estupidez de pecar de confianza y envenenarme en el proceso.
—Tienes razón —asintió.
—Tengo doce galeones, aparentemente iguales —les interrumpió la aldaba en forma de águila—, pero una de ellas tiene un peso ligeramente superior. Usando una balanza de dos platillos y sólo con tres pesadas, debes mencionarme el método para hallar el galeón diferente.
— ¿Galeon (1)? —expresó Rei, en un momento pensando en la Bestia bit de su amigo Lee.
—Se refiere a las monedas de oro que usan los magos —le aclaró Kai. Se quedó un momento pensando, para dar la solución al enigma—. Bien. Debemos dividir las monedas en tres montones de cuatro cada uno. Colocamos dos de ellos en cada plato. Podemos identificar en que grupo se encuentra, independientemente si está en la báscula o no. De éste, dos galeones se colocan en cada parte de la balanza y se repite la operación con el par que es más pesado, poniendo cada pieza en los platos.
—Un buen razonamiento. Ya pueden pasar —abrió la puerta para que ambos Ravenclaw pasaran a la Sala Común. Fueron a dejar sus cosas, para posteriormente, dirigirse al Gran Comedor.
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Era una pesadilla que Hermione siguiera enojada con Ron. Gracias a ello, presas del pánico, ambos se saltaron la hora de la comida en busca de información para la tarea para Snape. Aunque Harry, decidió sacrificar un poco de su tiempo también indagando algún libro que hablara acerca de las Bestias Bit. Soltó un resoplido de frustración al no hallar nada en el área de criaturas mágicas, sintiendo que no podía disponer de más tiempo para esta investigación. Prefirió enfocarse en la tarea de Pociones por el momento. Ya tenía suficiente con el castigo que iba a realizar con Umbridge en la tarde.
Media hora después de su arribo, algunos gritos, sobretodo de chicas, no se hicieron esperar escucharse detrás de las estanterías. En ello, Aarón, en compañía de Max y Kenny ingresó a la biblioteca. Los dos chicos de cuarto se pusieron a buscar en el mismo lugar en donde Potter había estado algunos minutos atrás; mientras que Black, se inmiscuía en La Sección Prohibida. Se sentaron en una mesa próxima a ellos, pero gracias a las fanáticas de los menores, no podía escuchar nada.
— ¡Qué molestas son! —dijo Ron. Una de ellas le oyó, fulminándolo con la mirada—. En serio, me recuerda cuando Krum estaba aquí —le susurró a Harry.
—Los tres están discutiendo sobre lo que están leyendo —o eso le parecía.
— ¡Niñas esto es una biblioteca! —la señora Pince, molesta, se acercó al séquito de fanáticas—. ¡Salgan de aquí!
Las chicas salieron refunfuñando de ahí. Los jóvenes se habían dado cuenta del barullo, más siguieron conversando en susurros entre ellos, aunque viendo la negativa de dos de ellos al leer sus libros. Al parecer no habían encontrado gran cosa entre los tres. En estos momentos ansiaba tener una de las Orejas Extensibles de los hermanos de Ron. Tomando el pretexto de que debería ir por más material, él se fue a unas estanterías cercanas a ellos, esperando no ser visto.
—Vaya, las chicas son muy animadas en este lugar —comentó Max, sonriente.
—Sin embargo, no deberían estar haciendo ruido —murmuró Kenny, mientras leía el libro que tenía enfrente. Suspiró, cerrando el ejemplar, tomando otro que tenía a su lado—. Es el último, espero que haya algo aquí.
—Tenemos que apresurarnos, Jefe. Pronto acabará la hora de comer.
—Ojalá que Tyson, Kai y Rei nos hubieran acompañado.
—En el caso de tus amigos de Ravenclaw, es comprensible que ellos prefirieran que Aneshka les verificara su poción, que acompañarnos aquí —se encogió de hombros—. No negaré que el profesor Snape es asombroso, dado que en el Mahoutokoro no teníamos ese nivel tan avanzado de clases de Pociones. Menos mal que soy de Slytherin, o sufriría cómo ustedes con él —sonrió levemente—. Sobre Tyson, ustedes lo conocen mejor que yo, que su prioridad en estos momentos es la comida.
—Sí, es verdad —susurró el americano, soltando una risa por lo bajo. Regresó a su lectura al ver que la Señora Pince le observaba de manera severa.
—Por el momento, no hay nada acerca de nuestras Bestias bit —comentó derrotado el de lentes, dejando el último libro.
—En mi caso, hallé gran material sobre Voldemort —dijo Max. Aquello le sorprendió al pelinegro, que seguía oculto en las estanterías—. Fue una buena idea de Rei sugerir investigar sobre él. Por lo que he apreciado, hizo muchos estragos en su época de gloria —suspiró—. Realmente no me hubiese gustado vivir en esos tiempos.
—En absoluto. Muchos perdimos a familiares en esa Guerra —el mayor cerró los ojos unos segundos—. Pero es importante que ustedes no estén cegados de sus atrocidades. Menos si estamos tan cerca de él.
—Es verdad —musitó Kenny. Observó su reloj—. Debemos irnos, Aarón —se levantó, dejando los libros que tomó en una repisa; mientras que Max iba con la bibliotecaria a que le autorizara la salida de los dos ejemplares que traía en manos.
—De acuerdo, yo tengo una hora libre. Le aprovecharé para seguir investigando.
— ¡Oh aquí estás! —una voz conocida le expresó a Harry desde su espalda, sobresaltándolo—. Debemos irnos ya. Tenemos Cuidado de Criaturas Mágicas —el pelirrojo observó entonces a los extranjeros, guardando silencio—. ¿Dijeron algo importante? —le susurró, mientras iban por sus cosas.
—Sí, aunque me hubiera gustado quedarme más tiempo —murmuró Harry, mirando disimuladamente a Black, quien volvía a la Sección Prohibida—. Él se quedará —tomó su mochila, para dirigirse al patio. Ron le acompañó. En ello pudieron ponerse al día.
— ¿Están buscando información de Quién-tú-sabes? —el de ojos azules frunció el entrecejo, una vez que Harry le puso al tanto.
—Sí. De acuerdo con Kenny, Rei fue quién les dio la idea —comentó—. Por sus palabras, podría afianzar más nuestra teoría que ellos fueron atacados por Voldemort —Weasley se estremeció.
—Tenemos que contárselo a Hermione. Después de todo, su primo está involucrado.
—Esperemos que el enojo tanto por tu comentario sobre los gorros de lana como el hecho que no le hayas ayudado con los gemelos se le haya pasado —expresó.
—Hasta tú los vistes, es en serio que parecían vejigas lanudas —se defendió el pelirrojo—. Sobre Fred y George, la verdad es que no me llama la atención estropearles algo que les gusta —se encogió de hombros. Al estar al exterior, no pudo evitar mirar al cielo—. Espero que no llueva.
El pelinegro asintió, mientras llegaban con el resto de la clase. Por su parte anhelaba que este día pasara lo más rápido posible, en especial, su castigo con Umbridge. La cabeza le punzaba mucho, aunque por el momento, lo adjudicaba mucho al estrés al cual estaba sometido.
Cuando los tres finalmente se reunieron en el Gran Comedor, después de la regañada que Angelina Johnson, Harry y Ron le pusieron al tanto de lo que el moreno había sido testigo en la Biblioteca. La castaña escuchó atentamente, pero sin decir palabra. Era verdad que la situación no le gustaba en absoluto, por el cariño que tenía hacia su primo, pero cada vez la teoría recobraba más sentido, sobre todo al evocar la imagen de aquella espada de Jade en el dojo Granger.
—Lo de Quién-ustedes-saben no es una mera curiosidad —dijo, mientras su vista se perdía en la mesa de Ravenclaw, dónde estaba Tyson de nueva cuenta, platicando con sus amigos, incluyendo esta vez a Max, pese a la mirada reprobatoria de algunas águilas—. Por lo que ellos dicen, no tuvo un alcance en Asia —se enfocó en su cordero unos momentos, antes de continuar—, sin embargo, buscando en periódicos viejos, hay un reportaje sobre cuatro ataques simultáneos en cuatro países por parte de mortífagos.
— ¿Qué? —ambos chicos se sorprendieron en escuchar aquello.
—Estuve en la Sección de Hemeroteca el día de ayer. Quería confirmar lo que ellos nos mencionaron en las vacaciones.
— ¿Sobre qué en sus países poco se habla de Voldemort? —preguntó Harry, para continuar ingiriendo sus costillas.
—Sí. No sé si recuerdas, pero cuando te conocí te había mencionado que había leído sobre ti.
—Oh… —decidió seguir comiendo, haciendo memoria de aquella escena del tren, en dónde Hermione buscaba a Trevor, el sapo que posee Neville—. Sí, aunque no recuerdo los títulos —frunció levemente el entrecejo—. ¿Había algo referente sobre Asia ahí?
—En efecto. En "Historia de la Magia Moderna" y "Grandes eventos mágicos del siglo XX", no sólo se enfoca en los eventos que hubo aquí en el Reino Unido, sino los que sucedieron en el último siglo alrededor del mundo —sacó el primer volumen, abriéndole en la tercera parte del mismo. Podían observar que Hermione había dejado papel adhesivo y subrayado algunos párrafos—. Si bien, es cierto que Quién-ustedes-saben nunca pudo imponerse fuera de Europa, no significa que nunca lo intentó.
Ambos amigos enfocaron su vista hacia el libro. Leyeron aquella página, haciendo que Harry soltara de la impresión su tenedor; mientras Ron, se le cayó la pierna de pollo que estaba digiriendo sobre el mismo libro, pero salvándola de caer al piso al último minuto. A la chica no le hizo gracia, pero se dedicó a limpiar con una servilleta el resto de la salsa que había dejado el pelirrojo en las hojas. El texto rezaba lo siguiente:
El Innombrable, durante los años 70's, tuvo un auge de su reino de terror en toda Europa, con el exterminio de magos y brujas de origen muggle, cómo aquellos que iban en contra de su ideología de pureza de sangre. Sin embargo, no pudo tener éxito alguno en países mucho más alejados del continente. Un ejemplo claro fue en su búsqueda por invadir La Unión Soviética. De acuerdo a los informes durante la administración de la Presidente del Magiya-Soviet Supremo, Natalia Ivanovna Morózova (2), se detectaron la actividad clandestina de al menos una veintena de mortífagos en las inmediaciones de Moscú por lo menos durante los años de 1967 a 1971 (3).
Se presume que varios de seguidores del Señor Tenebroso fueron los causantes de ataques de familias de muggles durante los años de 1970-1971, lo que provocó casi un rompimiento de las relaciones diplomáticas con el Ministerio de Magia del Reino Unido siendo Jefe de la Confederación Mágica Internacional sede británica en turno, Alexander Burke, debido a la poca intervención por parte del Gobierno Británico y con acusación de la Presidente del Magiya-Soviet de conspiración en contra de su gobierno.
Uno de esos ataques de más renombre, es sin duda, aquel sufrido por la familia de Aneshka Aleksandrovna Sokolova, en el invierno de 1971, miembro del círculo familiar de Konstantin Ustínovich Chernenko (Dirigente muggle del Soviet Supremo de la URSS en los años 1984-1985). El reporte del mismo, redactado por los tres aurores Tahira, Sáhar y Azim Bernácer, expresan el ataque de un mortífago a sus hijos, entre ellos, se encuentra la actual jugadora profesional de Quidditch, Cassandra Hiwatari.
—La noticia en El Profeta de esa fecha reportan casi lo mismo en este libro, expresando un ataque a esa familia de muggles, en la cual se encontraba…
—…la madre de Aneshka —completó Ron, quien ya se había terminado la pieza de pollo que traía en las manos—. Entonces, Quien-ustedes-saben...
—Sí. En el periódico recalcan el hurto de una posesión valiosa de los Hiwatari, que más tarde fue recuperada. En aquel tiempo, el mismo Voltaire planeaba la instauración de una sede en Rusia de Biovolt, si mal lo recuerdo. Dado que se ha dedicado al negocio armamentista, no fue un problema para él.
—Sobre todo si se casó con alguien cercano al gobierno soviético —comentó Harry—, fue toda una estrategia de su parte, si quería evitar problemas con los dirigentes de la época y tener influencia dentro del gobierno de la URSS.
—No hay duda que Quién-tú-sabes quiere esa cosa de la Bestia bit. Aunque no me sorprende que en este libro se incluyera a Cassandra Hiwatari —el pelirrojo ahora traía en sus manos una costilla. Le dio un mordisco—. Fue famosa en su época. Ginny siempre expresa que hizo el mejor dueto con su heroína, Gwenog Jones y se apena que haya fallecido en su época de plenitud.
—Aunque eso no es todo —señaló los papeles adhesivos—. También encontré que en fechas cercanas a ese ataque hubo otros, aunque se consideraron casos aislados —los chicos leyeron las notas, haciendo que ambos abrieran los ojos de sorpresa.
—En Estados Unidos, China y Japón —murmuró Harry.
—Aunque afortunadamente no pasó a mayores. Muy inusual en el modo operativo de los Mortífagos —comentó Granger—. Me hubiera gustado enseñárselos pero la señora Pince no permite que ese material se lea fuera de la biblioteca —suspiró, mientras recogía su libro y lo metía en su mochila. Tomó el tenedor para empezar a comer sus papas.
—Bueno, has visto que Quien-tú-sabes no ha hecho estragos ahora que está de vuelta porque no quiere llamar la atención. Quizá en esa época, no hizo grandes avances en otros continentes por lo mismo hasta que estuviera completamente seguro que tenía adeptos en esas naciones. Pero lo inquietante son precisamente esas naciones. ¿No se supone que son dónde los Blade Breakers son originarios?
—En efecto, Ron —respondió Harry—. Si mal lo recuerdo, Rei Kon es de China; Max Tate vivió su infancia en América. Su madre es Judy Tate, una de las mejores investigadoras dentro de la Ingeniaría del Beyblade en el mundo y ella es estadounidense.
—Queda de más decir que Tyson es japonés; Kai por su parte, nació en Rusia, siendo descendiente de japoneses —agregó Hermione, tomando después un sorbo grande de su jugo de calabaza.
—Lo que queda ahora es buscar sobre las Bestias bit. Si tan sólo tuviéramos una pista de dónde buscar —susurró Ron.
Mientras seguía comiendo, Harry meditaba en las palabras del White Tiger el día de ayer en adivinación. Recordó entonces el día de su vista disciplinaria. Aquella mañana estaba muy nervioso cómo para haber puesto más atención de la debida, y el hecho de haber sido absuelto de los cargos, se le hizo olvidar de conversar dicha información con sus amigos. Ahora que lo recapitulaba, los núcleos de las varitas de Rei y de Tyson concordaban con los espíritus que tenían.
—Pudiese ser que si exista una —murmuró—. No pude explicarles lo que me llamó la atención de ellos al ser examinadas sus varitas en el Ministerio de Magia cuando me juzgó el Wizengamot completo —comió un pan con carne, para después proseguir—. Los núcleos eran inusuales en algunos de ellos.
—Eso es normal, dado que no en todo el mundo se dispone del mismo material —interrumpió Hermione.
—Lo sé, pero aun así —analizando esa información, compaginarlo con su sueño, tenía cierto sentido. Pero por el momento no les diría a sus amigos sobre lo que veía en su subconsciente—. Verán, Tyson tiene nervio de corazón de dragón; Max, escama de tortuga negra; Rei, bigote de tigre blanco y Kai, pluma de fénix.
Ron le veía extrañado, quizás lo único que le llamó la atención fue el hecho que manejaran distintos núcleos en Japón. Sin embargo, en el caso de la joven Granger, su rostro se iluminó, quizás encontrando un sentido oculto que el pelirrojo no había podido detectar.
—Puede, quizás si nos basamos en ello… —Hermione no encontraba cómo explicárselos—. ¡Lo he leído anteriormente! Hace unos meses… —se mordió el labio. Finalmente se terminó lo que había en su plato de manera apresurada, para levantarse después—. Debo regresar a la biblioteca. Espero encontrar algo aquí. Es sobre una leyenda de China y de Japón, pero tengo que verificarlo primero. En dado caso tendré que mandar una lechuza a mis padres si me la pueden enviar… —recogió su mochila—. ¿Quieren acompañarme?
—Yo no puedo —dijo Harry, un tanto confundido al ver la reacción de su amiga—. Tengo castigo con Umbridge.
—Yo… tengo cosas que hacer —expresó Ron, sin mirar a ambos.
—De acuerdo. Les veré en la Sala Común —mencionó, un tanto decepcionada del pelirrojo. Sin añadir nada más, la bruja salió del Gran Comedor.
—Yo también tengo que irme —comentó Harry, al ver que faltaban cinco minutos para las cinco—. Nos vemos después.
Ron le devolvió la despedida. Siguió comiendo unos minutos más. Al ver que unos asientos más allá, recién llegaban sus hermanos gemelos. Terminó de consumir sus alimentos lo más rápido que pudo y se dirigió con velocidad hacia su Sala Común.
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Esperaba que nadie en la Torre de Gryffindor se diese cuenta de su salida al exterior con su escoba en mano. Tuvo que esquivar a varios conocidos, tanto amigos cómo enemigos en los pasillos de Hogwarts. Finalmente se encontraba en el campo de Quidditch. El aire frío pegaba a sus mejillas y las nubes aún amenazaban con soltar su furia en cualquier momento, además que la oscuridad caería más pronto de lo normal por lo mismo. Pero no se imaginó ver en el aire a Kai, Rei y Aneshka. Los dos primeros hacían de cazadores, mientras que la joven, parecía ser la guardiana, aunque denotaba su frustración en el rostro. En el caso de los jóvenes, le asombraba a Ron la destreza cómo la sincronización entre su juego.
— ¡No sé cómo van a conseguir un puesto en el equipo de Ravenclaw, teniendo a una pésima guardiana para practicar! —les refutó a ambos, cuando descendieron para descansar un poco.
—Vamos Aneshka, no fue tan malo —trató de calmarla Rei, sin éxito.
— ¿No fue nada? ¡Me hicieron el Tsunami cuatro veces! —le exclamó molesta, mientras se reacomodaba el cabello—. ¡Definitivamente no me presentaré a las pruebas para ese puesto! ¡Esperaré a que los gemelos Weasley se gradúen y me presentaré para golpeadora!
—Sin embargo, necesitamos perfeccionar nuestro juego —intervino esta vez Kai, mirando a su prima con ceja alzada—. Por el momento tú eres la única que nos puede ayudar y eres mucho más objetiva.
—De acuerdo —dijo sin mucho ánimo, tomando su escoba—. Sigamos humillándome, chicos —suspiró, montando su Flecha de Plata.
—Puede que tengas un reemplazo de último minuto, Aneshka —el oriental les señaló al pelirrojo quién seguía oculto.
Ron se exaltó, tratando de esconder sin éxito su escoba, cuando los tres chicos se acercaron a él. El oriental le sonrió con indulgencia, mientras la chica lo veía esperanzada, dado que ya no quería seguir de guardiana. Kai por su parte no prestaba atención a los gestos de terror del menor de los Weasley cuando sus ojos se posaron sobre el mago.
—Yo… no, sólo estaba de paseo —trató de excusarse el británico, maldiciendo por dentro de haber tenido la mala suerte de encontrarse con ellos—. Además les he interrumpido la práctica…
—No digas tonterías, Weasley —comentó Kai—. Es claro que no es la primera vez que lo haces.
— ¿Cómo lo saben? —preguntó, dado había creído que era muy sigiloso para que alguien lo hubiera atrapado.
—Lo vimos ayer en la noche por las ventanas de nuestra Torre —le explicó Rei—. Por lo que habías comentado en la clase de Adivinación, intuí que eras tú —se encogió de hombros—. Aun así, no sería mala idea que nos ayudaras a entrenar. Sería un beneficio mutuo —el pelirrojo dudaba en aceptar la oferta del pelinegro—. Aneshka nos ha contado que los Gryffindor buscan un nuevo guardián.
—Aunque con mi experiencia con ellos dos esta noche, me temo que no me presentaré a las pruebas. No quiero imaginarme si me enfrento a Bell, Johnson y Spinnet. Tendrás muchas posibilidades. Así que no sería mala idea.
—Pero…
—No te preocupes por Kai —le exclamó la joven al ver que el pecoso observaba a su primo—. Podrá ser muy serio, pero no te lastimará.
—Hum… —fue lo único que soltó el aludido, cruzando los brazos.
—Por favor, Ron, entrena con nosotros —le suplicó Rei—. Además tienes la ventaja que los dos también somos novatos —agregó. Le extendió la mano al mago, sin perder aquella sonrisa en el rostro. Aquellos gestos tranquilizaron al pelirrojo.
—De acuerdo —le devolvió la sonrisa, mientras estrechaba su mano—. Pero no quiero que digan nada.
—Ya nos conoces, no andaremos divulgando a media escuela —respondió el chino, quién lo soltó, dándole una palmada en la espalda.
—Por mi parte, no hablaré nada dentro de la Sala Común —la joven se disponía a bajar de su escoba.
—Aneshka, quédate —le ordenó Kai—. ¿Te parece bien que suelte la bludger? —le cuestionó a Rei.
—Oh… —recordó cual era aquella pelota la cual se refería el ruso—. De acuerdo.
—Annia, harás de golpeadora. Tratarás de derribarnos de las escobas. Sólo a nosotros dos —aclaró, al ver el rostro asustado de Weasley.
—No prometo mucho —la joven se encogió de hombros.
Con cierto nerviosismo, el británico se montó a su escoba imitando a los dos Ravenclaw. Fue hacia los aros. Aneshka en el pasto aún, liberó a la bludger, tomando el bate y golpeándola con todas sus fuerzas hacia Kai, quién tuvo que maniobrar en el último minuto para salvarse. La chica volvió a buscar la pelota. Rei recibió la quaffle de éste último, yendo hacia Ron. El mismo pelirrojo se enfocó en los movimientos de los dos cazadores. De nueva cuenta, Black bateó la bola negra, esta vez hacia el oriental, haciendo que éste descendiera en picada para evitarla.
Fue entonces que los dos extranjeros comenzaron a volar en zig-zag, alternando la pelota roja entre ambos. La última vez que Ron vio el esférico estaba en manos del joven de los ojos dorados, quién lanzó el tiro y pudo detenerlo apenas desviando el tiro. Siguieron así. Podría notarse que el chico Weasley tenía talento, aunque necesitaba pulirlo. Sin embargo el joven iba mejorando conforme a la práctica, agregando el hecho que ambos beyluchadores, quizás la mayoría por parte de Rei, le daban consejos de concentración y agilidad.
La noche finalmente cayó. Empezó a llover. Guardaron el equipo en el vestidor. Cuando salieron de éste, la lluvia era mucho más severa. Aneshka lo resolvió con hechizos impermeabilizantes, uno de ellos, cómo si caminaran con un paraguas invisible cuyo mango era la varita de la bruja. Debían apresurarse dado que pronto sería el toque de queda, así que subieron escalones.
—Fue un excelente entrenamiento —le comentó Rei a Ron—. No estaba equivocado que eras un buen guardián.
—Sin embargo, hay que mejorar tu eficacia. No deberías flaquear tu seguridad —esta vez, respondió Kai.
—No sé si sea bueno para ustedes en preocuparse en mi desempeño. Si es que todos somos elegidos para nuestras respectivas casas, lo mejor sería que yo fuese malo.
—Una victoria de ese modo no es satisfactoria ni vale la pena —le miró fijamente, estando ya en el pasillo que dividiría sus caminos—. Debes de entregar lo mejor de ti en cada encuentro, cómo símbolo de respeto y admiración a tu rival. Incluso cuando pierdas —el pelirrojo se asombró por aquellas palabras por parte del ruso.
—Agregaría también, que tienes mucho potencial, Ron —terció Rei—. Sería genial que nos llegásemos a enfrentar en futuras ocasiones. Aun así, ¿te gustaría seguir practicando con nosotros esta semana?
—Yo… —dudó por un momento. Sin embargo no negaba que había mejorado mucho más que sólo estando encantando las quaffles—. De acuerdo, sólo hasta el jueves, dado que el viernes son las pruebas.
—Me parece muy bien —sonrió el oriental, para después darle una palmada leve en la espalda.
—Será mejor que nos vayamos a nuestras respectivas Salas Comunes —interrumpió la chica—. No quiero darle motivos a Filch para que nos castigue.
—Nos vemos mañana —se despidió el pelinegro. Kai sólo dio un leve movimiento de cabeza, para irse después al pasillo que daba al ala oeste. Los dos leones continuaron su camino.
— ¡Estoy molida! —Expresó la chica, al acercarse al retrato de la Dama Gorda—. Mimbullus mimbletonia —le respondió, cuando la mujer le cuestionó por la contraseña—. No niego que Wood era un buen elemento, pero sin duda, serás un buen Guardián para la casa —le expresó.
—Gracias, Black.
—Pero deberías tener más confianza en ti. Cómo te dijo mi primo, eso te hace rendirte con facilidad y pierdes la calma del mismo modo.
—Veo que él tiene mucha experiencia en ello.
—Si la tiene. Después de todo, es uno de los mejores beyluchadores del mundo y sabe cómo manejar sus emociones ante tanta presión. Más por el poder de Dranzer que él posee.
— ¿Dranzer?
—Es el Espíritu Sagrado de nuestra familia.
— ¿Sabes cómo es?
—Sí, pero si tienes curiosidad, lo recomendable es que le preguntes a él —mencionó la chica, soltando una risa por lo bajo al ver la cara de susto del pelirrojo—. ¡Oh vamos! ¡No puedo creer que le tengas miedo aún ahora que lo conociste mejor!
—Es verdad que es intimidante. Pero debo admitir que a él le guste un juego justo es admirable.
—Kai ha aprendido mucho en este último año y ha crecido como persona —sonrió levemente, mientras su mirada se posaba en Tyson, quién platicaba con Hermione en este momento frente a la chimenea—. Ahora está aplicando esa sabiduría a su manera —bostezó—. Me iré a la cama. ¡Nos vemos mañana!
La joven Black subió las escaleras que guiaban a las habitaciones de las chicas. Por su parte, Ron recordó que tenía deberes. Empezó con el diario, en el cual tuvo que inventarse algunos sueños al azar, porque no recordaba ninguno. Trató inútilmente de continuar con el resto esa noche. Sin la ayuda de Hermione, era imposible. Así que decidió ir mejor a dormir. Sabía que se lamentaría mañana en la mañana de haber tomado esta decisión.
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— ¿Cómo que castigado? —la voz del capitán de los Blade Breakers resonó por todo el pasillo el miércoles por la tarde cuando se dirigían hacia el aula cinco del segundo piso. Algunos de los testigos, le miraron con temor, dado que era extraño ver el enfado del ruso. Sobre todo con uno de sus amigos.
—Oye viejo, ¡no te pongas así! ¡No es tan malo! —La mirada fulminante del chico de ojos rojos le decía lo contrario—. De acuerdo, si es malo porque es con Umbridge, pero tampoco es para que me grites a medio pasillo —después de todo, también la maestra había exagerado un poco:
Bostezaba. De haber sabido que Defensa contra las Artes Oscuras iba a ser mucho más aburrida que sus clases en el colegio muggle, hubiera buscado la forma de zafarse de ahí. Para el colmo eran las primeras dos horas del día. La Profesora Umbridge les había puesto a leer el libro que les había pedido. Realmente era una pérdida de tiempo, puesto en las vacaciones había tenido más aprendizaje con Lupin que ahora. En serio, si esta era la manera de que se inmiscuía el Ministerio, tal y cómo lo había dicho su prima la noche de su llegada al castillo, no le gustaba nada.
Vio a su derecha. Ginny estaba leyendo, aunque había preferido jugar con su pluma, rayando el libro, dibujando una escoba, una snitch y una quaffle. A su izquierda, podía ver que Colin cabeceaba, intentando todo lo posible en mantener su atención en el libro, sin mucho éxito. Demelza, que estaba frente a él, por su parte, había encantado algunas páginas de la revista "Corazón de Bruja", para camuflarse con el tedioso volumen. Suspiró, haciendo una mueca al regresar su lectura a las páginas del libro. Realmente era aburrido. Poco a poco, su somnolencia fue mayor, incluso en uno de sus cabeceos, se pegó contra el volumen, haciendo que viera lucecillas por unos segundos. Trataba sin éxito quedarse consciente y en una de ellas, finalmente se durmió sobre la mesa. Quizá pasó más de media hora, cuando sus ronquidos se hicieron presentes, por lo que llamó la atención de todos en el salón.
— ¡Señor Granger! —expresó una vocecilla aguda, sin poder despertarlo. Si no hubiera sido por Ginny, que le dio un codazo, Tyson no se había dado cuenta que tenía a Umbridge enfrente de él. Se despertó sobresaltado al chocar con su imagen. Algunos de los presentes soltaron risas por lo bajo—. No debería dormir en clase. ¡Diez puntos menos para Gryffindor! ¡Y el viernes lo espero en mi oficina!
— ¡Pero profesora! —soltó un bufido, cruzando los brazos. No protestó, dado que les había prometido a sus amigos que no se metería en problemas. Y por ahora ya estaba en uno, prefiriendo no empeorarlo más.
—Es mejor que se espabile y se ponga de pie. Lea en voz alta el capítulo uno hasta que termine la clase.
Con desgana, el japonés se levantó, empezando a leer el texto. Al menos así se mantenía alerta, aunque con el tono de su voz monótono, sabía que sus compañeros con mucho más fastidio estarían leyendo su libro o poniendo el mínimo de atención. Afortunadamente la campana sonó, metiendo su libro en la mochila. Se sentía renovado al sentir el aire frío de los pasillos.
— ¡De todos los profesores que te tenían que haber castigado, escogiste precisamente a la menos indicada! —le reclamó Aarón, mientras se sobaba las sienes tratando de calmar la tensión.
—Tampoco estuvo bien dormirse en su clase, pese a que hay motivos suficientes —intervino Rei.
— ¡Ya lo sé! ¡Pero fue inevitable!
—Cómo sea, ahora tenemos que reajustar horarios —suspiró la chica, mientras ingresaban al salón—. Al menos sólo es el viernes y no toda la semana cómo le sucedió a Harry Potter.
—No quise protestar más, por lo mismo —se sentó en una butaca—. Espero que no se acumulen mis deberes. Lo único bueno es que algunas clases de aquí son más interesantes que en mi anterior colegio.
—Menos mal que fue el viernes —comentó Max, sentándose al lado del japonés—. En la mañana, antes de que fuese a Historia de la Magia, un chico de tercero de mi casa me dio el siguiente pergamino —se lo pasó a Tyson.
— ¡Dumbledore nos quiere ver mañana! —expresó éste último, llamando la atención del resto de los jóvenes. El joven de cabellos azules les pasó la hoja para que lo confirmaran.
—Ya me preguntaba cuándo podría atendernos —glosó Kenny.
—La verdad tenemos varios asuntos pendientes. No sabemos nada del exterior desde hace casi un mes. Ni nos hemos comunicado con nuestros conocidos —terció Rei—. Y también debemos discutir con él nuestro proyecto.
—No creo que por el momento Voldemort haya hecho algo, sobre todo a nuestros seres queridos —concluyó Aneshka—. Al menos por lo que he podido escuchar por Hermione, quién recibe el Profeta, no ha habido nada de interés. Aunque me asombra que no haya algo sobre ustedes en todo este tiempo.
—Puede que el mismo Dumbledore no permita que la prensa mágica se infiltre al castillo —añadió Kai—. Sin mencionar que nuestro deporte es más conocido en nuestro mundo que en el de los magos.
—Sí, creo que tienes razón —sacó su horario, acomodando con su varita—. Quizá al ser viernes, podemos dejar los deberes para el sábado en la mañana y enfocarnos en buscar información en la biblioteca, mientras Tyson se pasa la tarde con nuestra profesora favorita —expresó la chica esto último con ironía—. No podremos practicar quidditch dado que la capitana de Gryffindor, Johnson, ha pedido el campo para ese día para seleccionar a su nuevo guardián —agregó, al ver que Rei le iba a interrumpir.
— ¿Qué es lo que veremos hoy?
—Transformaciones, Max —respondió la joven—. Sé que algunos de ustedes tienen fallas —miró a Tyson—, y otros, les costó mucho dominarla —ahora veía a los Ravenclaw de su grado—. Así que nos enfocaremos en ella.
Mientras tanto, Hermione se dirigía a la biblioteca para realizar sus deberes. Cómo ella iba al día, no tenía el mismo estrés que sus amigos. Aun así, la joven permaneció varias horas ahí, enfocándose en la investigación que los tres amigos se habían propuesto en Grimmuald Place. Era complicado encontrar algo sobre las Bestias bit, pero tenía una teoría sobre qué buscar ahí. Tenía sobre la mesa varios ejemplares en los que destacaban sobre invocaciones, seres, espíritus y animales fantásticos.
—Veamos, dragones… —hojeaba un ejemplar sobre "Dragones, localización y división". Fruncía el entrecejo, dado que no había nada sobre Dragoon. Le dejó a un lado—. Ron me había mencionado sobre un tigre sagrado, que sea blanco. Su nombre es Driger —tomaba entre sus manos, el volumen que rezaba Felinos y gatos mitológicos. Iba a rendirse, cuando en la sección de criaturas asiáticas, apareció el nombre de Byakko, el tigre blanco. Se sobresaltó de tal manera que hizo ruido, haciendo que la señora Pince la mirara de forma severa. Se dedicó a leer en silencio:
"Byakko, su nombre significa luz blanca en japonés. En la mitología nipona, cuyas influencias son dadas por la china, se refiere a uno de las bestias mitológicas sagradas que resguardan los puntos cardinales, en este caso, el oeste. Tiene la apariencia de un tigre blanco, cuyos elementos a los que representa son el aire y el rayo, simbolizando el oeste. También personifica el otoño.
Cuentan las antiguas leyendas orientales, cuando un tigre llegaba a los quinientos años vividos, su cola se tornaría blanca. El Byakko, así pues, sería considerado una criatura milenaria, pues tuvo que vivir millones de años para alcanzar la tonalidad alba en todo su cuerpo. Pese a su naturaleza carnívora y fiera, no es una criatura maligna ni peligrosa, sino simboliza la virtud y la paz. Por lo cual este ente se manifestaba ante los emperadores cuyos reinados se regían por estas cualidades.
Esta criatura es una de las más hermosas y poderosas que jamás hayan existido. Debido a que vive oculto en las nubes es también de las más difíciles de encontrar. Su trascendencia como tigre blanco ha también pasado a la cultura popular donde se le ha llegado incluso a considerar como un Dios. También se le ha llegado a imaginar, incorrectamente, como un demonio."
—Bien, vamos por buen camino —susurró, orgullosa porque había encontrado algo. Tomó notas en un pergamino que le había sobrado de su redacción sobre los hechizos desvanecedores—. Sin embargo no explica el hecho que Rei posea esa Bestia bit en un beyblade —musitó—. Ahí expresa que es una criatura, empero, lo más probable es que sea un espíritu —escribió dicha palabra, subrayándola—. Sé que una de ellas es un dragón, dado le vi en el Dojo del Abuelo Ryu cuando niña —se quedó callada.
Si el correo no estuviese vigilado, se atrevería a hablar con su tío abuelo, o incluso con Hiro y su tío Tatsuya. Dejó esas ideas para después. Tomó un libro, en dónde ahora tenía en la portada un fénix. Tenía la esperanza que su hipótesis que Kai tuviese un ave de esa índole, basándose en el núcleo de su varita. Pero no buscaba al azar. Teniendo de punto de partida a Byakko, podía intuir cuál era su Bestia bit.
—Benu, no ese no puede ser —pensó. Pasó la página, encontrándose más aves de fuego—. Fenghuang, el fénix chino —sin embargo, las características físicas cómo mágicas de la criatura, no concordaba con el ave que ella estaba investigando—. Zhar-Ptitsa… es probable, pero no seguro. Es originario de Rusia, pero sé que no es el que quiero —finalmente, dos hojas más apareció un nombre familiar—. ¡Suzaku! —de nueva cuenta, se había ganado una mirada de reprobación por parte de la señora Pince. Se disculpó en silencio, retornando a su lectura:
"Suzaku es la palabra japonesa para designar a uno de los cuatro dioses de la mitología japonesa, cada uno representando cada punto cardinal. Siendo confundido erróneamente en muchas ocasiones con el Fenghuang, el fénix chino por sus características similares, sin embargo, ambas aves son seres mitológicos completamente diferentes. Tiene la apariencia de un fénix bermellón. Su elemento es el fuego, representa el verano y su punto cardinal es el Sur.
Suzaku forma parte de las constelaciones chinas. Es un ave elegante, exigente y noble, tanto en apariencia como comportamiento. Es muy selectivo en qué come y en dónde pesca. Posee diferentes tonalidades en su plumaje, sin olvidar mencionar un canto cautivador. Simboliza la sabiduría, la resurrección, la inmortalidad. Suele aparecerse en tiempos de paz y de buena fortuna. Con su poder puede hacer crecer las semillas a árboles gigantes.
Al igual que el dragón Seiryu, Suzaku se asocia íntimamente a las familias imperiales, sobre todo a los Emperadores. También al estar juntos representan el conflicto mutuo. En Kyoto se puede encontrar el portal de Suzaku (Suzakumon) que era la entrada al palacio imperial de la antigua capital "Heijô-kyo" de Nara. El portal comunica a través de la gran avenida de Suzaku con la puerta Rajômon que era la entrada a la capital. También existe la creencia que protege el puente del infierno en su dirección sur."
—Perfecto —susurró, anotando esta nueva información en un nuevo pergamino. En éste incluso empezó a dibujar, quizás de una forma un tanto caricaturesca, una cara de tigre en el oeste; una de fénix, en el sur; una de un dragón, que sin temor a equivocarse, la situaba en el este. Si de acuerdo a lo que Harry mencionó en la cena el día sobre sus sospechas, a base de los núcleos de varitas, la última sería la tortuga negra, concordando con las Cuatro Bestias Sagradas de Japón.
—La biblioteca cierra en diez minutos, jóvenes —expresó de manera gélida la señora Pince. De nueva cuenta la chica se sobresaltó, aunque en esta ocasión la bibliotecaria no la vio.
Recogió sus cosas, lo más rápido que pudo. Sólo pudo sacar dos libros que no había visto aquella noche, en donde presumiblemente podría haber información sobre la tortuga negra. Al salir de la biblioteca, en lugar de dirigirse a su Sala Común, se metió a un aula vacía, redactando una carta rápida a sus padres:
Queridos papá y mamá:
Estamos bien. Hemos llegado ya al colegio. Tyson quedó en Gryffindor también, así que podemos convivir con más frecuencia cómo lo hacíamos en vacaciones cuando niños. Ha sido una semana llena de retos al ver que cada profesor se esfuerza en mantenernos al nivel de los TIMOS que presentaremos al final del año.
Quería pedirles un favor: ¿pueden enviarme el regalo que el tío Tatsuya me dio hace poco? Me serviría mucho en esta época para complementar mis estudios.
Besos y abrazos,
Hermione.
—Espero que sea suficiente —releía la carta, buscando algún error que pudiese delatar muchos más detalles de los que ella quisiera dar.
Salió del aula. Fue hacia la lechucería. Dado que estaba a punto de oscurecerse, se apresuró a llamar a un ave del colegio para que hiciera su entrega. Debía leer de nueva cuenta el artículo que su tío escribió para esa revista, dado podría tener alguna clave que les indicara la razón que Voldemort persiguiera a los Blade Breakers. Aunque, por lo que había leído sobre Byakko y Suzaku, tenía una teoría. Después de todo, no sería la primera vez que el Señor Tenebroso buscara el poder y la inmortalidad.
Al llegar a la Sala Común, esperaba por lo menos con toparse con Ron en la misma. Sin embargo a los únicos que halló fue precisamente a su primo Tyson, conversando con Neville Longbottom. Se reunió con ellos, escuchando que ambos conversaban de los diferentes métodos de cuidados sobre las plantas, fuesen mágicas o no. Inclusive, el británico tenía a su lado su Mimbulus mimbletonia. Era extraño ver a Neville lleno de confianza y demostrar un dominio excelente en un tema; como a Tyson, poniendo atención en algo distinto al beyblade.
—…no quiero enseñarte el mecanismo de defensa porque suelta Stinksap. No es nada agradable el olor, aunque no es tóxico cómo lo comprobé el día que llegamos a Hogwarts. Sin embargo ese líquido es utilizable para antídotos de nerviosismo y timidez.
—De acuerdo, aunque si estamos en exterior me gustaría verle, aunque me ensuciara —expresó animado Tyson, que veía con fascinación aquella planta. Su mirada se desvió hacia la castaña—. ¡Hola Hermione! —ambos jóvenes le saludaron.
—Le estaba enseñando a tu primo mi planta que mi tío Argie me regaló este verano —señaló a la mimbulus, que hizo unos ligeros sonidos crocantes—. La verdad me impresiona encontrar a un amante de la Herbología cómo yo aquí en Gryffindor.
— ¿Te gusta esa materia, Tyson? —preguntó Hermione, curiosa, mientras se sentaba al lado de su familiar.
—Gustar es poco. Siempre me han fascinado las plantas y encontrar aquí especies que no son comunes en mi país es genial. A mi madre también le hubiesen encantado si las hubiera visto (4) —sonrió con nostalgia—. Además, Neville es muy bueno en esa asignatura, por ello nos pusimos a platicar. Debo reconocer que serías un excelente profesor de Herbología —se dirigió al chico.
—Oh, ¡gracias! —le sonrió ampliamente al japonés. Hermione sabía que su amigo no estaba acostumbrado a aquellos elogios, pero no negaba que el joven tenía talento en esa materia.
—Por cierto, ¿Qué otras asignaturas te gustan?
—Cuidado de Criaturas Mágicas. Esta semana estuvimos viendo a los diricawl, aunque me recuerdan a los pájaros dodo que caricaturizan en las series animadas.
—Los muggles les conocían así —intervino Neville—. Aunque los magos hemos preferido no expresarles a ellos que aún existen.
—Oh, ya veo.
— ¿Cuáles son las que menos te gustan?
—Bueno, está Adivinación —la chica soltó un bufido por lo bajo.
—Deberías dejar esa materia en cuánto puedas. Realmente la Profesora Trewlaney es un fraude, sin mencionar que esa asignatura es demasiado inexacta.
—Al menos divierte ver cómo intenta hacerlo, con sus discursos a la clase haciéndose la mística, aunque nos haya dicho a Max y a mí que nos persigue la muerte —soltó una risa por lo bajo, cosa que Hermione y Neville hicieron también.
— ¿Alguna otra materia que se te complique?
—Pues… ahora que lo dices —se cruzó los brazos—. Pociones. Ese profesor realmente es un amargado. Más que Kai y con eso lo digo todo —el japonés se dispuso a platicar su experiencia:
Había llegado a las mazmorras. El salón le daba mala espina y le recordaba a su estancia en Grimmuald Place. Se había sentado cerca de Kenny, agradeciendo que la clase le tocase al menos con uno de sus amigos. Pudo notar el silencio inmediato de todos sus compañeros al ver la entrada del Profesor Snape. Era un hombre alto, de piel cetrina, ojos negros y cabello azabache, con aspecto grasiento.
—Este año empezaremos con antídotos. Debo empezar a prepararlos para los TIMOS que realizarán el próximo año. Lamentablemente muchos de ustedes no continuarán en mi clase. Pero tenemos por delante dos años enfrente antes de nuestra despedida —su mirada reposó en Tyson y en Kenny—. No pongo muchas esperanzas en ustedes, pese a venir del Mahoutokoro, dónde han dado varios ganadores en el Campeonato Mundial de Pociones. Tengo el infortunio de enseñarle a un montón de alcornoques, así que el trato hacia ustedes será igual que con ellos —Tyson presentía que aquel hombre podía ver sus pensamientos—. Bien, las instrucciones están en la pizarra. Ya pueden comenzar.
El chico de cabellos azules respiró tranquilo al no tener a Snape sobre él. Ahora fijaba el japonés su vista al pizarrón. Le recordaba un poco a la química que tomaba en la secundaria, aunque los ingredientes no tenían nada que ver con sustancias cómo el ácido clorhídrico, limadura de yodo u otras cosas. Fue con Kenny por los ingredientes. Ambos se sentaron atrás de su respectivo caldero. Podría decirse, que Tyson por lo menos le intentó, pero la poción que debía ser de un verde olivo, tenía un color caqui y expedía humo color negro que llenaba toda la habitación.
—Cómo lo esperaba, el señor Granger dista mucho de la fama de los mejores magos de pociones de su Colegio. Este brebaje más que un antídoto, es un veneno. Diez puntos menos para Gryffindor. Y por favor, lea bien las instrucciones.
—Snape siempre es injusto con nosotros. Así que no pienses que es algo personal contigo, Tyson —le mencionó Neville, estremeciéndose en traer a su mente la imagen del profesor al cual más le temía.
—Ya veo. Aunque noté que no reconoce los logros de otros. Kenny es bueno en su materia. Hizo un excelente antídoto, pero ni le dijo nada.
— ¡Oh, eso es normal! Si no eres Slytherin no lo hará.
— ¿Y eso por qué?
—Porque es el Jefe de la Casa de las serpientes —terció Neville—. Siempre buscará favorecer a los suyos frente a las demás casas.
—Eso lo explica todo.
—Por cierto, ¿has podido ir con Dumbledore? —le cuestionó.
—Mañana le iremos a ver. Queremos platicarle si podemos llevar a cabo nuestro proyecto de un club de Beyblade.
— ¿Beyblade? —Longbottom le miró desconcertado.
—Es un deporte muggle, Neville —le aclaró la castaña. Viró hacia Tyson—. Me gustaría conocer a Dragoon. La última vez que le observé, estaba en la espada de jade.
—Ya verás que es genial —sin pensarlo, lo sacó de su bolsillo, entregándoselo a su prima—. Él está ahí —señaló el bit.
La británica observó con detenimiento la figura del dragón implantada ahí. Sin pensarlo, pasó las yemas de sus dedos, percibiendo una energía cálida al rozar la imagen, notando un brillo bastante familiar. Definitivamente había algo mágico ahí, tal y cómo lo había percibido hace años en aquella espada de jade. Regresó el beyblade a su propietario.
—Así que eso es un beyblade —mencionó Neville. A diferencia de la chica, la imagen del dragón se le había pasado por alto.
—Sí, ¿no es fantástico? Cuando podamos, les mostraremos a toda la escuela cómo se juega. Si quieres puedo enseñarte —le ofreció al chico.
—Después de su demostración, podría considerarlo.
—Por cierto, escuché que no eras el único que tienes una Bestia Bit.
—Es verdad. Cada uno de nosotros la tiene, incluyendo el Jefe, aunque la suya está atrapada en su laptop… es una caja en donde los muggles guardan mucha información, bueno no soy bueno explicando, podrías preguntarle bien a Kenny —le expresó al británico, notando su cara de desentendimiento. En ello bostezó—. Será mejor que nos vayamos a dormir —se talló los ojos.
—Sí, será lo mejor —la chica de su mochila sacó aquellas prendas deformes de lana en las cuales había trabajado. No se negaba que Granger iba mejorando en su tejido—. Nos vemos mañana, chicos —se despidió, subiendo a su habitación, al mismo tiempo que ellos.
Pero, a diferencia de los jóvenes, se dispuso a sacar sus agujas de tejer, bolas de estambre y los libros que obtuvo de la biblioteca. Se cambió a su pijama, dejó que las agujas hicieran su trabajo en el aire, mientras ella se ponía a leer el ejemplar de "Serpientes, dragones y otros reptiles mágicos alrededor del mundo". Se detuvo en el apartado de careyes, hasta encontrar a Genbu, la tortuga negra:
"Conocido como el "Guerrero Negro" o "Tortuga del norte", esta criatura dentro de la mitología japonesa y china, representa al agua (dentro de la mitología china) y a la tierra (en la mitología japonesa), al invierno y al norte. Tiene la apariencia de una tortuga negra, en ocasiones representada cómo una quimera teniendo a una serpiente por cola. Simboliza la fe, la longevidad y la protección.
Se menciona que su caparazón representa la bóveda del universo. Es capaz de hablar el lenguaje humano, predecir el futuro y de vivir más de mil años. El color negro que posee es debido a que simboliza el ocaso de las estaciones. Genbu siempre escucha, siendo que Buda sea retratado completamente cómo él. En Kyoto, tiene su propio santuario situado al norte del Palacio Imperial."
Anotó en su pergamino las características que le llamaban la atención. Volvió a hojear el ejemplar. Sonrió al ver el nombre de uno de los dragones, Seiryu el dragón azul. La imagen era muy parecida a Dragoon, sonriendo para sí al recordar aquellos días que jugaba en el Dojo con Tyson. Retornó a su lectura:
"Conocido en Japón con ese nombre, el Dragón Azul, es el representante del agua, del este y de la primavera. Al ser una de las criaturas más antiguas, respetadas y poderosas, el dragón generalmente es símbolo de autoridad y fortaleza, siendo usado mucho por las familias Imperiales tanto de Japón cómo de China.
Tiene el poder de manipular el clima. Su carácter es bastante benevolente, a diferencia de los dragones occidentales y posee un gran poder, cómo se mencionó anteriormente. Su aspecto físico se asemeja al Dragón bola de fuego chino, salvo el color, que es enteramente azul y no tiene alas.
En Kyoto, tiene un Templo dedicado a él (Kiyomizu) en la parte oriental de la ciudad, en donde se tiene la tradición de consumir el agua que proviene de la cascada de la estatua del dragón antes de la media noche, para comenzar la ceremonia en su honor."
— ¿Leyendo tan tarde, Granger? —le expresó una voz cerca de ella. Sin querer se sobresaltó por enésima vez en el día. El volumen saltó hacia sus pies, mientras su tejido se cayó al suelo.
—Oh… eres tú, Black.
— ¡Calma ese entusiasmo al verme! —le dijo de manera irónica. Tomó su pijama de su baúl, para cambiarse. Hermione pudo observar que traía su escoba, que ahora descansaba encima de la maleta—. No entiendo que te hayas asustado —le comentó, mientras se metía a su cama—. Al menos que estés leyendo algo prohibido.
—No te hagas ideas, Black —bufó por lo bajo, mientras cerraba el libro y le guardaba en la mochila.
—Tus actitudes no ayudan mucho, Granger —se estiró, al mismo momento que bostezaba. Por el rabillo del ojo notó el ejemplar—. ¿Reptiles mágicos?
—Es una lectura ligera —se excusó—. Debo aprovechar el poco tiempo libre que tenemos para leer algo que me interesa.
—Ya lo veo —sus ojos se posaron en el pergamino que aún estaba en la cama de su compañera, alzando una ceja—. Sobre todo si se trata sobre las "Cuatro Bestias Sagradas de la Mitología Japonesa" —enunció lo último con ahínco—. ¿Qué pretendes, Granger?
—Tan sólo quise comprobar si los magos tienen su equivalente muggle a dicha leyenda —sin perder tiempo, dobló con cuidado el pergamino y lo metió en la mochila—. Si no sabías, mi Tío Tatsuya Granger, escribió hace unos meses para la National Grographic un artículo detallado de sus hallazgos arqueológicos.
—Oh… ya recuerdo. Kai me enseñó esa revista. A él le gusta mucho todo lo referente a la mitología y leyendas, pero no sabía que era el padre de Tyson quién lo había hecho.
—Por cierto, ¿has estado volando en escoba? —le preguntó ahora la castaña, quizás para cambiar el tema.
—Sí, aunque antes de las nueve, para no tener problemas con Filch. He estado ayudando a mi primo y a Rei a practicar —la chica se asombró de oír aquello—. Ambos se presentarán a las pruebas de Quidditch para el equipo de Ravenclaw.
— ¿Es en serio? —en ese momento, Fay Dunbar (5), una chica de tez trigueña, cabellos castaños y ojos azules, ingresaba a la habitación con Mildred O'Connor (6), una joven pelirroja de iris celestes—. ¡Eso sería genial!
— ¿De nuevo con lo del Quidditch? —expresó con fastidio la segunda, prefiriendo cambiarse, acomodándose después en su cama.
— ¡Oh, vamos Mily! ¡Tú sabes que adoro el quidditch! —Comentó la joven—. Además, ¿has visto al primo de Aneshka? ¿Y a su amigo? Si ellos dos entrasen, la escuadra de Ravenclaw definitivamente tendrán a los jugadores más guapos de toda la escuela —Hermione puso los ojos en blanco, negando con la cabeza.
—Claro, es Kai Hiwatari, jugador de beyblade. Realmente tampoco me atrae ese juego de trompos. Pero nadie quita el hecho que es el heredero de la compañía Biovolt…
— ¡Sin mencionar que es guapo! —esta vez, Parvati entraba al cuarto con su amiga Lavander.
—Realmente Aneshka, deberías presentarnos con él algún día —dijo Brown, ganándose una mirada fulminante por parte de la aludida.
—Yo incluso le pediré a Padma si cambiamos lugar en alguna clase o algo.
— ¡Eso es ilegal! —le refutó la Prefecta, no creyendo que Patil tuviera el cinismo de expresar de romper las reglas en su cara.
—Tranquila Hermione, quiero ver que lo intente —intervino Black, con una sonrisa llena de malicia—. Al fin y al cabo, Kai se dará cuenta que se trata de Parvati. Agregando el hecho, que no eres su tipo, cariño. Después de todo, a él le gustan las mujeres que tengan tan siquiera un poco de sesera —Granger soltó una risa por lo bajo que simuló con una tos.
La chica se puso roja de la ira, para finalmente irse a la cama, cerrando sus cortinas con brusquedad. Lavander miró a la pelinegra con cara de pocos amigos, antes de imitar a su amiga. Mildred ya estaba dormida, mientras que Fay sólo se encogió de hombros, para dirigirse a su camastro. Las dos chicas que aún estaban despiertas se miraron.
—Detesto que me pongan de intermediaria. Si quieren conquistarlo, que lo intenten, pero lo más probable que él las mande muy lejos. Lo he visto un millón de veces —quizás exageraba, pero le había tocarlo presenciarlo en algunas ocasiones.
— ¿Le has advertido de los riesgos que podía haber aquí con las chicas?
—Lo sabe de antemano. No sería la primera vez que lo intentan —muggles o no, había cada loca que se aventuraba a hacerlo—. Será mejor que nos vayamos a dormir.
Hermione asintió. Prefirió dejarse vencer por Morfeo, también.
(1) Mi chiste malo del día. Similitud entre Galeon (la bestia bit de Rai/Lee Chou) y el galeón. Rei no se ha encargado mucho de transacciones financieras en el mundo mágico, la mayoría por parte de los Black, de hecho. Por ello no está familiarizado con dicha moneda. Kai por su parte, sí.
(2)No hay nada escrito sobre la forma de Gobierno en otros países (salvo Estados Unidos, gracias a "Animales Fantásticos y cómo encontrarlos"), e incluso en los periodos en los cuales las divisiones políticas del mundo muggle cambiaron bastante, entre ellas la Unión Soviética. Bien, es todo un rollo explicar más o menos la idea, pero me baso un tanto en la forma de gobierno durante la época comunista. En éste, existe el Soviet Supremo si no me equivoco, el poder legislativo que gobernaba a toda la URSS en dicha época, la cual se dividía en dos cámaras: en la Soviet de la Unión y la Soviet de Nacionalidades, ambos dirigidos por un Presidente. En el caso del mundo mágico, el o la Presidente del Magiya-Soviet Supremo sería su homólogo mágico. Este personaje dirige dicho Congreso de países, los cuales tienen su propio Ministro de Magia que les representa, pero al final quién llevaba la batuta, era el representante de gobierno mágico ruso.
(3)Las fechas, si se han dado cuenta, se apegan al canon de Beyblade más que al de Harry Potter, situando al fic en el 2002, donde Kai tiene 15 años (mis fuentes, aunque no sé si confiables, expresan que Hiwatari es del 02/08/1987).
(4)Es un headcanon que tengo, gracias al manga de Beyblade. No recuerdo el tomo, pero Tyson es despertado por su abuelo, comenzando a entrenar kendo. Al ver que su abuelo iba a pisar las flores que había en el jardín, le lanza su beyblade con tal fuerza que rompe la espada, deteniendo al anciano Ryu en el acto. Le expresa al mayor que debería tener cuidado con las plantas, puesto que Yoshie Granger/Kinomiya, las había cultivado. Tengo la idea que el dueño de Dragoon es muy bueno en jardinería por la razón que ahora él se dedica al cuidado de éstas. Además que, es una forma también de convivir con Neville. No por nada, tiene una varita de roble inglés, ideal para la Herbología y Cuidado de Criaturas Mágicas.
(5) y (6) Se menciona que hay dos chicas más en el grado de Harry Potter. Sus nombres son desconocidos. Sin embargo en la versión de los videojuegos (Prisionero de Azkaban y Príncipe Mestizo) cómo en la versión cinematográfica de Harry Potter, Fay Dunbar es una de ellas, descrita con esas características físicas y psicológicas. En el caso de Mildred O'Connor, el nombre se lo puse yo, pero al igual que la anterior, es descrita en dichas versiones así cómo está en el fic. Las dos son amigas inseparables, tal cómo Lavander y Parvati.
Lechucería Hiwatari
Tuve que dividir este capítulo en dos. No sé en qué momento me excedí, pero al darme cuenta que llevaba más de 10,000 palabras, decidí cortarlo. Así que ahora debo seguir con la siguiente parte. No quiero hacerlo tan pesados cómo los que tengo en "Encuentros Inesperados".
Deseaba escribir a Severus Snape. Amo a ese hombre, es un personaje muy bien construído por Rowling. Me gusta sus virtudes cómo defectos, y no podía faltar en mi fic. Ya saben, quitando puntos a casas que no son de Slytherin, siendo extremadamente exigente con sus educandos. Sobre las clases, inclusive a Aaron se le hacen muy avanzadas, puesto de acuerdo a todas las fuentes que he consultado, el mismo Profesor Snape da temas que no corresponden al grado de los chicos. Sobre lo que les dijo a los chicos sobre el Mahoutokoro, ha habido competidores de dicha escuela en el Campeonato Mundial de Pociones.
Con Ron, en verdad deseaba escribir esta escena del Quidditch. Una forma más de acercarse a los dos Ravenclaw, sobretodo con Kai de quién desconfía aún, pero descubrirá que no es tan malo como aparenta. A parte, la ayuda que Rei y éste último le proporcionan, le ayudará a ganar un poco de confianza en sí mismo.
En este capítulo, decidí darle mayor enfoque al Trío de Oro, tal y cómo les comenté en el episodio anterior en mi nota de autor. Hermione, cómo siempre, está bajo la pista correcta y ha encontrado mucha información que les dirá a sus amigos en cuando pueda. Sobre la revista de la National Geographic, puede que parezca exagerado, pero es parte clave para mi fic. Remotaré algunas de las cosas que expresaron Tatsuya Granger y el señor Dickenson sobre sus investigaciones sobre las Bestias bit. También quise ver el enfoque del cuarto de las chicas, aunque ese es un placer personal dado que nunca se vio la interacción de Hermione con el resto de sus compañeras.
Creo que por el momento es todo. Veré si no me tardo en terminar el siguiente episodio. Puesto ahora el que era el capítulo once, es doce, gracias a que me emocioné en poner datos que servirán a futuro para lo que tengo planeado. Aunque aquí confirmo que el ataque al niño que trataba de defender era Susumo Hiwatari. Ya saben los reviews son bienvenidos.
Nos leemos después.
