Una vez que encontráramos algo que le quedara a talla a Sonoda, preparamos unas pequeñas mochilas por si necesitábamos algo en el camino. La siguiente parada sería la casa Sonoda, de ahí buscaríamos a Ayase.

Sólo espero que no se involucren más personas en esto…

-Tsubasa POV (Fin)-

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En cierta parte de la ciudad donde se descargaba cargamento marítimo, ahí dentro de un gran almacén, una peli jengibre observaba el lugar gritando con emoción para escuchar su voz hacer algo de eco. Sonriendo para sus adentros porque era la base perfecta donde tendría a su ejército de vampiros preparados.

Sin embargo la menor de cabellos rojizos que la acompañaba miraba las estanterías metálicas donde había enormes cajas de madera y otros materiales que el almacén estuviera guardando. En silencio permaneció observando los movimientos de la mayor que ya no parecía agradarle desde días, para especificar, desde lo de la casa Sonoda…

-Hay un montacargas aquí, Maki. Ven, súbete que yo te llevo.- Dijo Honoka dirigiéndose rápidamente a ese vehículo, se sentó y simuló ruidos de arranque con su boca. Pero al notar que Maki seguía sin moverse de su lugar dejó salir un pesado suspiro y su expresión divertida de hace un momento se había esfumado. –Trato de hacerlo divertido, ¿sabes? Es para que dejes de tener esa cara larga que tienes…- Terminó por decir para regresar hasta Maki.

-Lo siento pero, no me parece para nada divertido…- Desvió su mirada. –¿Cómo conseguiste que te dieran el lugar?- Preguntó manteniendo la mirada alejada de esos azules.

-Pues con qué más, obvio hipnoticé a los dueños. Otras personas están haciendo un trabajo ahorita y no deben en tardar en llegar. ¿Qué crees, Maki? ¿Qué he estado sentada leyendo los papelitos de los Sonoda nada más? Hice mis llamadas y salí un poco a conversar con algunas personitas.-

-Yo… Realmente no quiero involucrarme en algo tan grande como esto. Es que…-

-¿Es que qué, Maki? ¿Estás empezando a tener miedo de lo que tengo en mente?-

-¡Vamos a asesinar a muchas personas!- La menor alzó la voz estando a pocos centímetros de Honoka, esta última se acercó algo amenazante por eso.

-¿Y por qué sigues aun aquí, eh? En ese caso no me sirves.-

Honoka formó su mano como una garra haciendo presión en el pecho de Maki atravesándolo hasta llegar a sostener el corazón de la joven que latía con ferocidad, esto espantó a la peli roja porque si hacia un movimiento en falso su corazón seria retirado.

-Ho… Por favor, no…- Aguantando el dolor, no podía pensar con claridad teniendo esa mano que presionaba su órgano, haciendo que su ritmo descendiera lentamente.

-¿No se supone que estabas enamorada de mí? ¿Permaneces a mi lado por amor o por mi sangre? Dime.-

-Yo ya… Ya no sé… Sólo no quiero… morir…- Una lágrima traicionera salió del ojo de Maki.

"Ugh, se supone que cuando apagué mi humanidad ya no debería importarme o sentir nada, ¿no es así? Supongo que haré la excepción…" Pensó Honoka para sí misma. Retiró lentamente su mano lamiendo la sangre que tenía en esta, alejándose a unos pasos de la menor. Maki sólo se limitó a caer de rodillas apoyando su mano en la herida.

-Vamos, ya no llores, tranqui…-

-Señora, tenemos la primera captura.- Un hombre desde la entrada interrumpió las palabras de Honoka.

-¿Ah, en serio? Entonces no me hagas esperar más y tráelos.-

En cuestión de segundos, el hombre entraba junto a su compañero con una fila de personas, todas cubiertas de la cabeza con una bolsa de tela negra y con las manos sujetas detrás de sus espaldas. Con una ligera indicación por parte Honoka, el hombre hizo que todos se arrodillaran sin perder la formación. Esto por supuesto no pasó desapercibido por Maki que se reincorporó viendo a las personas.

-¿Están algo callados, no?- Honoka miró de reojo al hombre.

-Están amordazados para que no molestaran en el trayecto aquí. También para que no fueran molestos con usted.- Aclaró el hombre haciendo una pequeña reverencia.

-Bien, 8 personas. Para ser la primera captura no está tan mal. Consigan a más personas.- Ordenó Honoka y el par de hombres salieron.

-Esto… Esto es secuestro…- Se atrevió a acercarse Maki estando a lado de Honoka. –Y ella tiene el uniforme de nuestra preparatoria…- Dijo susurrando lo último.

-Mala suerte para ella, para todos. Serán los primeros conejillos de indias.- Honoka tranquilamente se acercó y tomó unas jeringas de una mochila, una para cada individuo.

-No voy a hacerlo.- Protestó Maki.

-No te deje viva por nada.-

-S-Seguiré a tu lado pero no me obligues a…-

-Guarda silencio y toma.- Le entregó una sola jeringa a Maki y la encaminó hasta detrás de la estudiante que era la última de la fila. –Comenzarás con ella por andar de simplona. Sólo será un piquetito.-

-Honoka se dirigió detrás de la primera persona e inmediatamente sin cuidado alguno le clavo la aguja de la jeringa, presionando para que la sangre vampiro entrara al sistema del sujeto. Una vez hecho eso les rompería el cuello matándolo al instante, el ruido del cuerpo caer como costal al suelo alarmó al de enseguida que se removía en su lugar. Fue por el segundo, el tercero, cuarto…

-Si no te apresuras llegaré hasta ella.- Advirtió Honoka estando a tres personas antes de llegar a Maki. –¿No querrás que en definitiva te arranque el corazón o sí?-

Temblando estaba la mano de Maki sujetando la jeringa, pero la estudiante estaba mucho peor, temblaba fuertemente como si no controlara los nervios o peor aún, tal vez reconocía aquellas voces perfectamente. Honoka había terminado dejando cuerpos regados a su lado y estando cerca de Maki se detuvo un breve momento.

A Maki no le quedó más que dejar al descubierto un poco del cuello de la estudiante e inyectarle la sangre. Pudo hacer eso por la presión insistente que Honoka le ejercía con la mirada, pero matarla… eso no podría, ¿o sí?

-L-Lo que sigue puedes hacerlo tú…- Dijo con voz baja tratando de retirarse Maki pero fue detenida.

Honoka puso de pie a la estudiante y casi lanzándosela a Maki le indicó que al fondo del almacén había un pequeño cuarto, pero la menor seguía sin entender.

-Escucha, tienes dos opciones muy fáciles: una, alimentarte de ella hasta acabar con su vida, o sengundo, hundirla en la bañera que se encuentra ahí, que prácticamente también acabará con su vida.- Dijo sacudiéndose las manos dando por terminado su trabajo.

-Pero, te dije que…-

-¡Sólo obedece! Quieres seguir teniendo tu corazón latiendo en tu pecho, ¿no es así?- Hizo una pequeña herida en el cuello de la joven, eso alertó a la peli roja. ¿Era un modo de incitarla, verdad? –Vete insensibilizando de una buena vez.-

Sin más, Maki en silencio encaminó a la estudiante encapuchada hasta el fondo del almacén entrando al pequeño cuarto, que a primeras vistas tenía paredes de ladrillo desecho, algunas herramientas oxidadas colgadas y por supuesto una bañera con agua a tope como había dicho Honoka, como si lo tuviera preparado.

Una única silla de plástico en ese pequeño lugar fue arrastrada para sentar a la joven estudiante que seguía con los nervios descontrolados.

Después de verla unos segundos, inconscientemente los ojos de Maki cambiaron a ese mirar oscuro y siniestro todo a causa del olor de la sangre. Se acercó lentamente a la estudiante para sentir con sus dedos el palpitar de las venas que estaban cerca de su herida. La chica al sentir el tacto dio un pequeño brinco en su asiento.

-Lo siento… Sólo beberé un poco para calmar el ansia, ya me detendré… No es nada contra ti, en serio.- Dijo Maki terminando por morder el frágil cuello de la chica. Pero el haber dicho que sólo sería un probadita, sus instintos vampíricos se lo impedirían siendo así que se aferró con más agresividad sujetando con sus manos la cabeza de la chica para que no se moviera. Era inevitable, ya que era la primera vez que bebía sangre humana, un sabor diferente al de Honoka.

Pero un repentino y brusco movimiento de la joven hizo que Maki cayera y se llevara consigo la capucha dejando al descubierto a la chica. Maki aun en el suelo tratando de entender que fue lo que pasó, ya que se había perdido en su apetito, alzó la mirada poco a poco para encontrarse con unos ojos aterrados que la miraban.

-No, no, no… Ha… ¿Hanayo?- Lentamente se fue levantando y queriendo acercarse a la susodicha pero la castaña retrocedió.

Maki no podía entender que decía la contraria ya que la mordaza se lo impedía, por lo que se volvió a acercar a ella por la fuerza para retirársela de la boca. Inhaló y exhaló mejor hasta parecía tener la intención de gritar pero inmediatamente Maki alcanzó a cubrir su boca acercándose más y más a ella.

-Hanayo, no sabes cuánto lo siento… si, si tan sólo hubiera sabido que eras tú, yo no habría…-

-Mn… hm, ah, mírate Maki-chan. ¡¿Qué estás haciendo?!- Logró decir aquellas palabras Hanayo que lograron escaparse entre los dedos del agarre.

-Escucha, si yo no hago esto… moriré, ¡en verdad voy a morir! Así que te pido me dejes pensar un poco…-

Pero Maki no parecía estar pensando, de nueva cuenta la sangre se lo impedía, ese olor bloqueaba su razón.

-M-Maki-chan… No tienes que hacer esto, vámonos… Que alguien más nos ayude, que te ayude. No estás sola…- Tuvo la oportunidad de hablar la castaña ya que Maki no parecía estar en todos sus sentidos, hasta había dejado de forcejearla. –Ella, no te hará nada, se lo impediremos. Así que por favor…- Suplicaba Hanayo mientras sin que se diera cuenta la mayor, sobre un corte de fierro hacia fricción con las sogas de su muñecas para romperlas y tenerlas libres.

-Ya no me gusta ser vampiro… ya no es para nada divertido, nunca lo fue…- Hablaba para sí misma Maki sin prestarle atención a Hanayo. Una vez que la castaña tenía las manos libres, inocentemente apoyó su mano con sutileza en el hombro de la peli roja. –¿Crees que saldremos juntas de esto?- Preguntó Maki girándose para ver esos ojos que ocultaba el terror en ellos. Hanayo asintió dándole una tenue sonrisa.

Maki le dio una sonrisa retorcida y se lanzó directamente a Hanayo, directo a morder su cuello nuevamente de manera desenfrenada.

-¡No, Maki-chan!- Hanayo empezaba a sentir como su fuerza desaparecía. Empujó lo antes posible a Maki y agarró la silla de plástico para lanzársela y ganar tiempo para correr a la puerta, pero obviamente Maki era mucho más veloz que de un agarre lanzó a Hanayo a la bañera.

Antes de poder salirse de la bañera, Maki la tomó por los hombros sumergiéndola más. El agua cristalina pasó de a poco a un color rojizo oscuro por la sangre del cuello de Hanayo. Ambas chicas luchaban por sobrevivir, ¿cierto? Por un lado el no ahogarse y por otro, el seguir teniendo su corazón latiendo en su pecho otro día más. Pero Hanayo no quería darle el gusto a Maki, se sostuvo de los laterales de la bañera para impulsarse, apenas con esfuerzo se escuchaban sus palabras para hacer entrar en razón a Maki, a su amiga…

-¡Por favor, Maki-chan! Po…demos… buscar ayuda en alguien más… no lo…-

El sonido de las burbujas en la boca de la chica no detuvo a Maki, siguió sumergiendo a Hanayo. Estaba pataleando y aferrándose a lo que no alcanzaba, seguía insistiendo hasta que de un momento a otro sus movimientos se volvían lentos…

-Volverás… lo prometo… volverás…- Con lágrimas en sus ojos, Maki soportaba todo el dolor y frustración que se acumulaba.

Los movimientos cesaron, el agua dejó de salpicar y el ahogado silencio presionaba ese pequeño cuarto.

La peli roja se tiró sollozando y se recargó en la bañera hundiendo su rostro a sus rodillas. Estaba realmente dolida…

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Habían pasado 17 minutos y unos pasos se acercaron a tocar la puerta; seguido unos segundos la puerta se abrió lentamente, dejándose ver a Honoka con una complaciente sonrisa en su rostro.

-Maki, algunos ya están despertando, ¿cómo te fue a ti?- Dijo desde la puerta la mayor.

Maki subió la mirada lentamente, observándose algo cansada, apagada con ese rastro de sangre seca en sus labios.

-Ohh, parece ser que te dio algo de problemas, aunque también terminaste probando. Me alegro por ti…- Quiso avanzar más Honoka pero Maki enseguida se lo impidió. La mayor soltó una risa. –Bien, querida. Sólo cuando despierte la llevas con los demás.-

Tras escuchar el ruido de la puerta cerrarse, Maki se dejó caer sin más con la mirada fija al suelo…

Al minuto, unas burbujas se escuchaban de nuevo desde la bañera. Maki giró expectante y de pronto como si de un zombie se tratase, Hanayo se reincorporaba tosiendo, mirando a su alrededor desorientada. La peli roja rápidamente la ayudó a salir de la bañera sentándola en el suelo.

-Hanayo, mírame, ¿lo ves? Volviste… estarás bien, saldremos adelante juntas.- Tomaba su rostro para que la mirara, la expresión desorientada de la castaña al ver esos violetas cambió a una oscura y muy peligrosa. –¿Hanayo…?-

El ruido de una puerta de madera romperse alarmó a los dos guardias y a Honoka. Sólo una silueta se vio salir por la puerta de la entrada, a Honoka no le quedó más que ir antes a por Maki.

-Maki, ¡Maki!- Gritó al llegar a donde estaba la menor aun sobre algunos pedazos rotos de la puerta. –Oye, ¿Qué sucedió?-

-Ella… escapó…- Dijo desganada aun recostada. –No pude detenerla…- Mintió, pues ni siquiera tuvo la oportunidad de eso, tampoco estaría dispuesta a echar de cabeza a su amiga, siendo la única que miró su rostro.

-Tsk, ya qué… Aún tenemos 7 personas más. Además, no hay que preocuparnos por la estudiante. Es mediodía y el sol está como quiere, no llegará muy lejos y se calcinará en algún lugar. Vamos, levántate. Hay que tener preparado todo para armarla en grande.-

Honoka le ofreció la mano a Maki que correspondió para ayudarla a levantarse. Seguidas de unas palmadas para animarla la llevo con los demás sujetos donde comenzaría a dar los detalles…

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-Entonces dices, que una vez hagamos todo eso que nos pides… ¿seremos libres?- Preguntó el hombre mayor de la fila. Asentí como respuesta. –Para ser una niña realmente tienes algunos problemas en esa cabecita…-

-Bueno, pueden pensar lo que quieran. Ya no hay vuelta atrás para mí, ni mucho menos para ustedes. La más fuerte aquí soy yo. Pueden ser mis juguetes para ese momento y después de que cumplan con mi cometido pueden quedarse a mi lado los que quieran, los sobrantes pueden hacerse con otra vida.-

-¿Vida? ¿Es en serio?- Alzaba la voz una menor parándose frente a mí. -¿Cómo podríamos hacernos con una vida después de convertirnos en vampiros?-

-Oye, oye, deberías calmarte. Si sigues así, harás que nos maten a todos… de nuevo…- Otro joven apoyaba su mano en el hombro de la chica para calmarla.

¡No me toques, maldito extraño! Y tú… tú debes de tener la misma edad que yo, ¿por qué debería de obedecerte? ¡Tengo una excelente vida como para que se venga abajo con esto!-

-Bien, tienes razón. Me disculpo por meterte en mis planes. Siento que mis hombres te hayan secuestrado, siento en verdad en convertirte en vampiro… ¿ves esa puerta? Es la salida, puedes irte ahora, anda…-

Dije a la menor que me encaraba, retrocedió unos pasos de mí y echó unas cuantas miradas incrédulas a la puerta que antes le señalé. Temerosa se fue acercando a la puerta sin dejar de mirarme de reojo. Sonreí y chasqueé mis dedos para indicación de unos de mis hombres, pero antes de que este se moviera, Maki se había lanzado antes sobre la chica.

-Vaya, parece que aun tienes hambre.- Solté una suave risa.

-Lo siento…- Le susurró Maki a la menor, apenas audible para los demás, pero bastante claro para mí.

-No, no… ¡DIJISTE QUE PODÍA IRME!- Giró su cabeza hacía mí. –¡Maldita zorra, mentirosa!-

-Sí, pero… agh, ella parece tener hambre después de todo. Así que sé amable y deja que se alimente de ti.- Me senté en una silla frente a los demás que estaban sin despegar la vista de la peli roja encima de aquella chica. –Termina ya, Maki.-

Maki terminó por clavarle los dientes a la chica que no pudo defenderse. Succionó tan rápido la sangre de la menor que poco a poco se tornaba la piel a un color grisáceo opaco, terminando por disecarla.

Se levantó y se limpió la sangre de la comisura de los labios.

-Yo… Necesito salir…- Se retiró cerrando la puerta detrás de ella. Dejando a los espectadores boquiabiertos.

-Haah… Si no quieren ser la comida de esa chica, será mejor que me hagan caso. Es una tarea sencilla y no tienen porque oponerse tanto como la pobre de ahí.- Apunté al cuerpo en el suelo. Uno de los hombres lo sacó de nuestra vista. –Y bien, ¿están conmigo o no?-

-A diferencia de esa chica, mi vida ya era una mierda antes de esto…-

-No creo que esté mal comenzar de nuevo.-

-Si no quiero morir, no queda más que obedecer… joder…-

Eran las palabras de algunos de los restantes.

-Entonces síganme.-

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-Maki POV-

Tomé un poco de agua del grifo y empecé a hacer gárgaras un par de minutos. Tenía que desaparecer el sabor de la sangre en mi boca… al menos un poco…

-Diablos…- Maldecía mientras me secaba. Caminé un poco y miré los alrededores, a todos esos contenedores marítimos. –¿A dónde fuiste, Hanayo?-

Tenía que encontrarla antes de que algo le pasara, no puede estar por ahí suelta. Y debo de deducir que tampoco puede estar muy lejos, este lugar es realmente amplio y no aguantaría el sol…

Comencé a buscar por todo el lugar, entre cada pequeño escondite que se formaba entre los contenedores, los callejones de éstos; hasta los interiores de los que tenían su puerta abierta, hasta que en uno muy oscuro se escuchaban ruidos.

-¿Hanayo, eres tú?- Dije entrando con cautela al interior del contenedor, al fondo se podía ver unas cajas grandes de madera. Logré apreciar una figura esconderse entre ellas. –No pienso hacerte nada, por favor, confía.-

-Maki-chan, n-no te acerques…- Su suave voz hizo que me tranquilizara, era ella. Respeté su petición y deje de acercarme. –Cuando estoy en el sol duele… ¿Realmente soy un vampiro?- Asomó su vista por encima de esas cajas.

Asentí en silencio y baje la mirada, me llenó de dolor ver esa mirada cristalina en ella. Antes de poder articular palabra alguna, se adelantó a continuar.

-No quiero sentir esto… Siento una presión muy fuerte en mi pecho, un dolor que se intensifica más cuando te veo. Siento que voy a explotar…- Iba saliendo con timidez de su escondite. –¿Es parte de ser un vampiro?-

-Te ayudaré a superar cualquier adversidad que se presente, a mí también me falta mucho por aprender, Hanayo. Así que te pido…-

-¡NO!- Su voz resonó en lo largo de las paredes de metal del contenedor en que estábamos. Me quedé sin aliento al ver su cambiante mirada llena de odio. –También siento una necesidad enorme de golpearte… ¿Será porque me ahogaste? ¿Por morir? ¡¿SABES LO HORRIBLE QUE ESO SE SIENTE?!- Dijo acercándose a mí, por instinto retrocedí.

-Ha… Hanayo, podemos hablarlo con más tranquilidad, aquí no exponemos a…-

-¿Cómo puedo salir si el sol me hace daño?- Preguntó sin despegar su mirada de la mía.

-Bu-Bueno… Yo soy algo resistente ante el sol, tal vez tú también pe-pero… Uh, um… Necesitas beber sangre para mantenerte fuerte ante los rayos del sol.-

-¿Sangre? ¿Con eso me mantengo estable ante la luz?-

-¡Sí! Si esperas aquí puedo traerte algo para que muerdas y… ¡¿Hanayo?! ¡Espe…!-

La castaña se me lazó pretendiendo morder mi cuello, tenía una fuerza increíble para alguien como ella… Tumbadas en el suelo de alguna forma logró ponerme pecho a tierra, tenía fuertemente agarradas mis muñecas detrás de mí, sólo sentí un fuerte tirón de la cabeza y como enterraba sus colmillos a mi piel.

Intentaba tumbarla de mí pero era inútil, me tenía bien apresada, además de que comenzaba a drenarme la sangre. Era muy diferente a como lo hacía Honoka… ¿O no…?

-Ha…nayo, vas… a desprender mi… mi cabeza de mi cuerpo…-

-Cierto…- Me puso de pie y me estampó a la metálica pared. –¿Será como en las películas?- Desvió su mirada pensativa.

-¿El qué?- Dije sin saber a lo que se refería.

-Esto…-

-¡Ngh, aarggh! ¡Hanayo!-

Un desgarramiento de músculos y el hueso húmero roto logré ver, el cómo el dolor me llevo al suelo de inmediato. Desangrándome a raudales… Sostuve con fuerza la poca extremidad que quedaba de mi brazo derecho, se había llevado parte de los tendones de la porción larga del bíceps. El dolor era tan intenso que me provocó nauseas.

Levante la mirada para encontrarme con sus ojos tan fríos sosteniendo con normalidad el brazo que me ha arrancado. ¿C-Cómo es qué hizo eso de manera tan fácil y sin chistar?

-¿Los vampiros regeneran extremidades perdidas?- Dijo echando un vistazo a los tejidos sueltos del brazo.

-Hanayo… no… no se supone que deba ser así…- Podía sentir que mi temperatura estaba bajando más de lo normal.

-Tienes razón… Debí comenzar con el corazón como las escuché anteriormente…-

-No, no… no es eso a lo que…-

-¡No puedo! Maki-chan… en verdad algo me incita y es un odio irritante, una rabia que me hace querer hacerte daño nada más verte. Tú me arruinaste… ¡No puedo creer que esto en verdad esté pasando!- Dejó caer mi brazo y secó las lágrimas que escaparon de sus ojos. –Ya no seré la misma de antes… no soy la misma… porque he… he hecho esto…-

-Hanayo…-

-N-No me busques, si te vuelvo a ver no me contendré….-

-¡Hanayo, espera!-

La castaña salió corriendo a gran velocidad del contenedor dejándome sola bajo el charco de mi propia sangre que seguía sin detenerse. Estoy segura de que tratará de buscar ayuda, cosa que yo no hice y me quedé a lado de Honoka… nos está involucrando a todas… ya hemos hecho mucho daño… Kotori, Umi, Hanayo… ¿A quién más tendré que hacerle algo?

Mi brazo quedó fuera de mi alcance por lo que sólo me recargué en el frío metal sollozando, apenas podía hacerlo. Sé que con sangre humana podría regenerarme más rápido, pero ya no quiero hincar mis dientes…

Deberá regresar a la normalidad a su ritmo… yo esperaré, sólo…

Tomaré una pequeña…

Siesta…

-Maki POV (Fin)-

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Una peli azul tenía la mirada fija en el cristal de la ventana del taxi donde venía acompañada de la castaña de ojos verdes. El chofer tuvo que estacionarse a una cuadra antes de llegar a la casa de Umi por cuestiones de contratiempo, cosa que no dio mucha importancia a ambas chicas.

-Puedes irte adelantando, Sonoda. Yo pago.- Dijo Tsubasa comenzando a contar el dinero para dárselo al chofer.

Umi tras escuchar eso comenzó a caminar a grandes zancadas para poder llegar en cuanto antes. Al doblar en la esquina del mismo muro de la casa, vio como cintas amarillas de "no pasar" cubrían la enorme puerta de la entrada. Fue ahí cuando comenzó a acelerarse los latidos de su corazón, adentrarse y ver una escena que detendría sus latidos por unos instantes.

La casa tradicional que debía estar frente a sus ojos estaba hecha pedazos, madera quemada yacía regada por todo el lugar. Lo que una vez fue un pasto verde, frondosamente bien cortado, ahora estaba completamente calcinado. Corrió y buscó entre todos los escombros buscando encontrar algo de importancia, pero nada… todo fue destruido… El lugar estaba completamente chamuscado con un olor que penetraba el sensible olfato del licántropo. Caminó lentamente al patio donde lograba percibir un distorsionado olor, el de varias personas que duras pena lograba distinguir. Ahí atrás en ese patio, donde se concentraba más ese hedor a muerte, fijo su mirada al suelo donde parecía ser el punto donde comenzó en incendio.

-¿Papá? ¿Mamá…?- Apenas era audible su voz de esos labios que temblaban. Se hincó y tocó ese pasto calcinado que logró ensuciar sus dedos.

-Oh por Dios… ¿Qué sucedió aquí?- Se escuchó la voz de Tsubasa desde la entrada. Esta asomaba la cabeza y dejaba pasar un brazo verificando si podía entrar. Cayó en la cuenta de que la entrada estaba libre para ella por lo que corrió directamente hasta donde se encontraba Umi.

-Sonoda… Si estoy dentro sabes que…-

-¡Lo sé, pero no lo digas!- Interrumpió poniéndose de pie de inmediato. La miro de perfil y prosiguió. –No encontré nada… Probablemente se llevaron lo que venimos a buscar o simplemente se quemó… Además de que hay un olor similar al tuyo en el ambiente, dos de hecho, más el de un humano… es lo que apenas distingo.-

-Entonces, vampiros…-

-Yo… si te soy sincera, no sé cómo reaccionar a esto… no sé si es por mi ausencia pero…- Dejó salir la de ojos ámbar. Tsubasa sólo la vio con cierta melancolía. –Soy una terrible hija…-

-Sí que lo eres, Umi.-

Aquella voz puso los pelos de punta de ambas chicas que miraron a la alta rubia que se acercaba a ellas de manera divertida. Tsubasa se puso a lado de Umi, no dudaron en ponerse a la defensiva.

-¿Qué haces aquí, Eli?- Preguntó Umi a la susodicha que no dejaba de mirarlas con burla.

-Bueno, te he estado buscando este par de días. Estuve viniendo aquí con cautela para "platicar", jeje.- La rubia comenzó a rodearlas como todo depredador a su presa. –Parece ser que estás de maravilla, ¿dónde estabas durmiendo cuando esta tragedia pasó? Desde la multitud vi como se llevaban los cuerpos de tus padres completamente calcinados.- Sus últimas palabras sonaron serias y su mirada se relajó, parecía ser que la rubia sentía algo. Pero la manera de usar sus palabras no estaba ayudando…

La que parecía estar más sensible al tema era Tsubasa en vez de Umi. Ésta última seguía con sus ojos la figura de Eli al moverse, cada movimiento no lo daba por perdido.

-Sonoda…- Casi en susurro la llamó Tsubasa, que podía ver la mano de la peli azul comenzaba a tensarse.

-Umi… ¿Sabes que tus padres fueron asesinados por vampiros, no es así? Ellos debieron de disfrutarlo, ¡¿Y tú qué haces?! Simpatizando con uno…- Eli sin miedo alguno posó sus manos a los hombros de Umi. Tsubasa retrocedió por la cercanía de la mayor. –Ya sé lo que eres. Tienes las mismas características que yo, eres una bestia regenerativa también, aunque no te he visto como animal. Revisando mejor mis anotaciones lo comprendí.- Esbozó una leve sonrisa.

Umi dio una pequeña mirada a Tsubasa que mantenía su distancia sin bajar la guardia en ningún momento. Se dio cuenta de su asentimiento, ya han confirmado por completo de la boca de Eli lo de ser una bestia, pero no era suficiente. Los ámbares regresaron la vista a esos azules celestes, quedándose quietas en la misma posición.

-¿Bestia regenerativa, eh?-

-Ambas tenemos la maldición… si hubiésemos hablado desde el principio, si te hubiera escuchado realmente… podríamos haber matado a un vampiro para dejar de sufrir. Estuve mal en mi actuar pero… ¡Si la descuartizamos a ella volveremos a la normalidad!- Apuntó a la castaña.

-¡Estás demente, maldita salvaje!- Gritó Tsubasa desde su lugar.

-¡¿Umi, por qué estás con ella?! ¡Ella es un vampiro, fue ella quien asesinó a tus padres!- La rubia soltó a Umi y comenzó a rascar fuertemente su nuca.

En cambio Umi seguía sin decir nada, constantes miradas eran dirigidas a la castaña que estaba entrando en pánico por la repentina atención que recibía del licántropo. La mirada de Umi era muy espeluznaste.

-¡Sonoda, estuve todo el tiempo a tu lado, no salí de casa!- Se defendió la castaña ante esta y regresó su mirada furiosa a Eli. –¡Maldita perra, deja de incriminarme falsamente así!-

-¿Eehh? Sólo hablo con la verdad, dime Tsubasa, ¿cómo supiste que ésta era la casa de Umi? El taxi las dejó una cuadra antes y ella se adelantó sin decirte nada.-

La expresión de sorpresa de Umi no tenía precio. Eli rió para sus adentros, estaba poniendo a la menor entre la espada y la pared. Umi empezaba a reaccionar y lo que más espera Eli es ver como despedazaría a Tsubasa.

-¡¿N-Nos viste… lle… llegar?!- La voz de Tsubasa se estaba alterando cosa que no ayudaba nada a su favor. –¡Aparte eres una acosadora! Sonoda, sabes bien lo que está tratando de hacer. ¡Quiere ponernos en contra! Vi claramente cuando giraste aquí.-

-Nah, excusas. ¡Por favor, Umi, mátala! Es la única manera de que ella nos deje como antes, ¿acaso no quieres ser normal? ¿Sabes lo que es devorar personas? ¡Es asquerosamente horrible!-

-¿Devorar… personas? ¡Joder, maldita enferma! ¡Tú ya no tienes compostura!-

-¡Guarda silencio, chupasangre! ¡No es muy diferente de lo que tú haces por satisfacción a lo que yo hago sin intención!-

-¿Intención, dices? ¡Trataste de matarnos en esa maldita casa, claramente se te miraba el puto placer cuando traías esa sierra!-

-Olvídalo, Umi. La mataré yo aquí mismo.-

La rubia comenzó a acercarse peligrosamente a Tsubasa pero Umi se apresuró para detener a la mayor, dejando en desconcierto a Eli tanto como a Tsubasa. Ésta última vio el brillar de los ojos de Umi bajo esos mechones y distraída ante ellos recibió un fuerte puñetazo que casi le voltea la cabeza.

Tratando por mantenerse de pie y tocando su mejilla, Tsubasa miraba a espaldas de Umi la sonrisa de oreja a oreja que tenía Eli. La peli azul movió sus labios en silencio y la castaña entendió a medio el mensaje en ellos.

-Waah, buen puñetazo Umi. ¡Dale otro, otro!-

Otro veloz puñetazo por parte de Umi terminó por romperle la rama y ángulo mandibular quedando ésta chueca. Los quejidos de Tsubasa eran sonoros y sin previo aviso Eli terminó por patearla sacándola a volar hasta los escombros de la casa donde se escuchó los gemidos de dolor más desgarradores.

-Antes de matarla, la torturamos, ¿sí, sí? Veremos que tanto soporta el dolor~.- Dijo Eli dando pequeños saltitos, como si de una niña pequeña se tratara se fue fascinada a donde yacía Tsubasa. –Oh… ¿Estás atascada? ¿Quieres que te eche una mano?-

Umi se acercó lentamente a ellas y vio a Tsubasa luchando por salir. Estaba atascada entre la madera y una parte grande atravesaba el recto del abdomen y su pierna parecía quebrada por el impacto. "Es como yo aquella vez…" pensó Umi. Tsubasa realmente estaba asustada, la licántropo le seguiría el juego a la rubia, ¿pero hasta que punto?

-Nngh, ahh… ayu… ¡ALGUIEN AYU…!-

Antes de poder gritar, Eli cubrió la boca de Tsubasa y volteó a ver a Umi.

-Te daré un tip: cuando quieras callar a alguien por las malas, debes hacerlo así.- Dijo abriendo en grande la boca de la oji verde e introdujo sus dedos para comenzar a tirar de la lengua hacia fuera, arrancándosela de un fuerte tirón.

-¡Oye, suficiente!- Exclamó Umi haciendo a un lado a Eli que jugaba con la lengua en sus manos.

La boca de Tsubasa comenzaba a llenarse de sangre ahogándose en ella, teniendo ataques rodaba sus ojos hacia atrás. Umi la tomó del torso comenzando a tirar sacándola de la trampa en la que estaba atascada.

-Tsk, mírala. Que vampiro tan inútil, retorciéndose como humana… ¿Ya te arrepentiste, Umi?-

En intento para que no se ahogase, giró la cabeza de Tsubasa para que la sangre escurriera. Umi se mordía el labio al verla así, tenía que hallar una forma de derribar a la rusa. Ni tiempo de pensar le dejó Eli porque la hizo atrás tomando por el cuello a la menor levantándola.

-Ugh, bwaa… uaaah… ¡gghh!-

-¿Huh, que dices? No te entiendo, Tsubasa.-

-…erra… be… rraah…-

-¿Quieres que te regrese la lengua para que lo digas mejor?- Eli zangoloteó la pequeña extremidad entre sus dedos frente a los ojos de la castaña, acto seguido lo lanzó fuera de su alcance.

Tsubasa no logró resistir más y rompió en llanto, a lo que parecía serlo porque pareciese que se estaba ahogando con un sonido extraño en su garganta, aun así sus lágrimas corrían por sus mejillas humedeciendo su rostro. A la rusa le fascinó esa expresión, lo estaba disfrutando a fin de cuentas. Terminó por soltarla y se giró a ver a Umi.

-Deberías de vengar a tus padres.-

-La venganza no trae nada bueno, envenena el alma.-

-No salgas con eso, llora al menos, ¿no querías a tus padres?- Soltó un pesado suspiro Eli sobándose la sien. –Algo está mal en ti…-

-No, Eli… Eres la menos indicada para…-

-Ggh, ¡bwerra rruwba, ewes um bomstuo!-

Tsubasa había interrumpido a Umi gritando descontroladamente a lo que Eli se giró a verla sorprendida, no entendía prácticamente lo que estaba escupiendo. Sorprendentemente Tsubasa lograba ponerse de pie a pesar de su condición en su pierna; estaba algo pálida, sus labios de un color purpura muy suave con sangre en ellos y ese mirar vampírico de ojos oscuros resaltando su iris, junto con ojeras marcadas; tenía la apariencia de un muerto y con la quijada abajo le daba ese aspecto.

-Realmente me molestas…-

El primer movimiento lo dio Tsubasa golpeando a Eli que se burlaba con cada golpe que la contraria daba, pues eran golpes demasiado lentos, muy predecibles a su parecer. De un momento a otro estaba apresada del cuello en una llave, los brazos de Eli eran fuertes.

-Hey, Umi. Necesito que me pases… agh, ¿Pero qué mierda? ¡Me está mordiendo!-

Con los colmillos superiores hacia presión Tsubasa en el antebrazo de Eli, también buscaba el rostro de la mayor para arañárselo. Cuando ésta cerraba sus ojos para que no fueran dañados, sintió un agarre con mucha presión en su cuello, era Umi aplicándole la misma técnica a Eli pero más mortal. Eso hizo que por inercia soltara a la castaña, la peli azul no daba rienda siendo así que se aferró a ella rodeando sus piernas a la cintura de la alta.

-Uggmi… ¿Por… qué?- Lograba con esfuerzo decir Eli.

-Por hacerla llorar…-

-…..-

-¡Tsubasa, encuentra algo que le pueda hacer daño! ¡Rápido!-

Tsubasa tardó en reaccionar, se tomó su tiempo para pensarlo y ver sus alrededores, con un caminar lento comenzó a hurgar en los escombros.

Mientras tanto Eli se movía de un lado a otro queriendo quitarse de encima a Umi antes de perder la conciencia y en un intento desesperado optó por lanzarse de espaldas y caer de golpe encima de la contraria, cosa que funcionó y se paró enseguida.

-Pensé que estabas en esto… conmigo.- Recobrando la respiración se quejaba.

-Contigo… ¿Cómo podría estarlo? ¡No seas idiota! Morí tres veces por tu culpa, ¿piensas que olvidaré tan fácilmente las cosas horribles que me hiciste? ¡VETE AL DIABLO, ELI!-

-Cometí un error que no volverá a pasar, ahora sé lo que eres. Somos bestias regenerativas, ¡debes de comprender lo desesperada que estoy y no pienso bien las cosas por culpa de esto! ¿Por qué estás tan confiada de ella?- Señaló a Tsubasa a lo lejos. –Es un jodido vampiro, debo matar a uno porque Ella así lo dijo.-

-¿Ah qwén te refuewes cun Ela? ¿Así twe diwejes a la brruwja? ¿No será Anju a cawo?- Tras pronunciar ese nombre Tsubasa, Eli se retorció quedando paralizada un momento.

-¡No menciones su asqueroso nombre!- Furiosa mostró los afilados dientes de su mandíbula.

-¿Yuuki Anju?- Repitió Umi viendo cómo se retorcía nuevamente Eli tras escuchar ese nombre. –Entonces sí trabajas para una bruja…-

-Sowoda, ¿ebstu te shirvue?- Tsubasa levantaba una larga varilla oxidada de buen grosor.

-Sirve.- Dijo recibiendo la varilla en sus manos. Acercándose a Eli ordenó. –Dinos la relación que tienes con Anju, Eli.-

-¡Agh, basta, cállate!- Tapó sus oídos con ambas manos frunciendo el ceño. Miraba como Umi le apuntaba con la varilla teniéndola frente a sus narices.

-Sólo habla. No pienso hacer las mismas cosas que tú.- Decía con seriedad Umi.

-No diré nada… Te pusiste de lado de un vampiro. Tendré que matarlas a las dos, jeje.- La voz áspera de la psicópata salía al descubierto como aquella vez en la casa. –Voy a arrancarles cada extremidad y me las tragaré, o mejor las tendré como trofeo y… ¡Aagghgh… Ggnngg!- Bufaba como animal Eli y Umi seguía enterrando la varilla al pecho hasta clavarla a la tierra.

-¿Duele cierto? Pero no es nada comparado con morir, eso es peor…-

Con más que apoyaba sus manos a la varilla que la atravesaba, estaba muy bien enterrada para poder sacarla. ¿Quién estaba atascada ahora? Pataleaba y sacaba espuma colorada de la boca.

-Esperen a que salga de esto… ¡EN SERIO ME LAS TRAGARÉ! Gghh… ffgghhaargg… ¡T-Tal cómo hice con tus padres!- Umi la observó de reojo, "debe estar delirando" pensó. –Sí… te dije antes que yo había visto como sacaron a tus padres, ¿no? Pues estuve asechando al carro fúnebre a donde los subieron y los atrapé en una avenida. ¡Devoré a esos malditos buitres y a tus padres hechos chicharrón! Ajá, horas después tuve que vomitarlos de lo mal cocidos que estaban, AJAJAJA.-

Rompió en carcajadas descontroladas la rubia sin percatarse de que Umi comenzaba a doblar la parte sobrante de aquella varilla oxidada hasta lograr cortarla con su fuerza, acto seguido las carcajadas cambiaron a gritos de horror.

Umi estaba apuñalando una y otra vez todo el torso de la rubia; pecho, vientre, piernas, brazos; de una manera tan agresiva y terrorífica.

Tsubasa sólo miraba de lejos la escena horrorizada, Umi se estaba dejando llevar y lo más probable es que si la castaña se metía a detenerla se llevaría también una parte de aquella furia. Pero en cierta forma, aunque suene cruel y aun no sepan el por qué de la actitud de la rusa es de esa manera, se lo merece. Al menos así sabrá cómo se siente la peli azul…

No fue hasta que Umi se había cansado, pero aun agitada seguía con las apuñaladas, dejando un cuerpo como coladera por todos los orificios desgarrados en él. Tsubasa se atrevió a ir hasta ella, quitando despacio aquella arma de las manos de Umi que estaba completamente manchada de sangre. Los dedos de Eli aún se movían levemente…

-"La…venganza en…envene…na el… alma…"- Repitió las anteriores palabras de Umi y esbozando una sonrisa de medio labio. –Aho…ra, si me per…mites… dormir…- Terminó cerrando sus ojos permaneciendo su cínica sonrisa.

-Tsh… ¡GGRRAAAWWOOUUHH!-

Un feroz aullido digno de un lobo salió de los labios de Sonoda, sorprendiendo a Tsubasa que se estremeció nada más tenerla cerca suyo. Escuchándose en todo el vecindario dejando desconcierto a algunos transeúntes en la lejanía y espantando a los pájaros de los árboles cercanos volando todos despavoridos.

Habían pasado minutos, minutos silenciosos y muy tediosos.

Mientras tanto Umi permaneció sentada al lado de ese cuerpo, ensimismada en sus pensamientos. Tsubasa por otro lado buscaba lo que Eli había lanzado. No fue hasta que un molesto sonido venía del bolsillo de los pantalones de la rubia.

Desganada Umi hurgó en todos los bolsillos y encontró tres celulares distintos. El que sonaba era el de ella por lo que se sorprendió, Eli se lo habría sacado cuando estaban en ese bunker y se lo había quedado.

Viendo el número desconocido en pantalla, contestó.

-¿Diga…?-

-¡Umi-chan!-

-¿Kotori?-

-¡Umi-chan, ayuda, necesito tu ayuda!- La voz en la línea se escuchaba llena de pánico.

-Kotori, calma, dime que sucede. ¿Dónde estás?-

-Ese es el problema, Umi-chan. No sé dónde estoy… Desperté con mucho dolor de cabeza en una casa desconocida, me han secuestrado… Pero parece no haber nadie en casa, aun así no puedo salir. Estoy muy asustada.-

-Kotori, ¿puedes ver al exterior? Dime que es lo que ves.-

-Um, no lo sé. Hay algunos árboles a los alrededores, frente a la casa hay portón corredizo de rejas negras, puedo divisar un letrero alto a lo lejos tal vez alguna tienda, no alcanzo a leer lo que dice.-

-¿De qué color es el letrero?-

-Tiene forma de flecha y es azul, las letras son color blancas.-

-¿Algo más?-

-Hay postes de luz viejos… no alcanzo a ver nada más… Umi-chan, por favor ayúdame… Aquí hay muchas armas y unos extraños papeles que dicen cosas extrañas.-

-Sí, lo haré. Iré por ti, lo prometo…-

Tras eso la llamada se cortó. Los problemas se le estaban acumulando a Umi que se sentía impotente, frustrada. Miró la pantalla de su celular y tenía muchos mensajes de sus amigas, llamadas perdidas de sus padres… Eso le dolió bastante a la chica que comenzó a patear el cuerpo de Eli, mordiendo con fuerza su labio inferior hasta hacerlo sangrar. Se detuvo al percatarse que uno de los otros celulares estaba vibrando en el suelo, en seguida lo tomó.

"Tienes un nuevo mensaje de: Nozomi (7)", ponía en la pantalla. Rápidamente abrió aquellos mensajes.

De: Nozomi (7)

Asunto: Por favor, responde…

"Elicchi, hasta este punto no sé qué pensar, ¿algo te pasó? ¿Por qué no contestas las llamadas? ¿Estás en problemas? Podemos resolverlo juntas; Nicocchi también está muy preocupada y con todo lo que está pasando ya no sé en qué pensar en serio… Por favor, responde… ya ni siquiera tiene caso ir a tu departamento, el recepcionista dice que no te ve en días. ¡Dame una señal de vida!"

De: Nozomi (1)

"Elicchi, ¿cómo has estado de tu estómago? No te has presentado a las clases cortadas, después te llevaremos Nicocchi y yo los apuntes. Cuídate y por favor, repórtate."

De: Nozomi (2)

"¿Dónde estás, Elicchi? Nicocchi y yo te fuimos a buscar a tu departamento pero no estabas… ¿Saliste al médico? Espero estés mejorando."

De: Nozomi (3)

"¡¿Elicchi, estás bien?! Fui a tu departamento y tu puerta estaba algo caída… ¿¡Trataron de entrar?! Tu auto no está, dime por favor que sólo estás con tú familia. Llama por favor…"

De: Nozomi (4)

"Ha habido extraños accidentes últimamente, Elicchi. Contesta al menos un mensaje o una llamada, no quiero pensar que algo te sucedió. No quiero pensar en cosas negativas así que repórtate, por favor."

De: Nozomi (5)

"Elicchi, ¿viste las noticias? Algo sucedió en la casa Sonoda… He marcado al número de Umi-chan pero ella no contesta, si llegas a verla… ayúdala… no sabemos dónde está… Necesita de nosotras más que nunca."

De: Nozomi (6)

"Elicchi, Dios santo, ¡¿Dónde estás?! Te hemos estado buscando como locas Nicocchi y yo. Umi-chan aún no aparece. A la hora que me vengo a enterar, Kotori-chan también desapareció y en el día del incidente de la casa Sonoda. ¿¡Qué está sucediendo?! La hermana de Honoka-chan no tiene ni idea de lo que está haciendo ésta o dónde se ha metido. Maki-chan tampoco ha ido a la escuela. Por favor te lo suplico en verdad, necesito que te reportes, estoy muy angustiada y desesperada por ti y las chicas… Rezo por ustedes."

Conforme Umi leía los mensajes un nudo se formaba en su garganta y un malestar se presentaba en su estómago. La idiota de Eli tiene bastante preocupada a sus amigas… El amargo sentir en la licántropo fue destruido por la enérgica voz de la vampiresa a lo lejos.

-¡Bwha! ¡Ra encowmtue, ra encowmtue!- Gritó de alegría la castaña teniendo su lengua en sus manos. A duras penas una tenue sonrisa se formó en los labios de Umi que duró unos segundos para regresar a su estado serio y seguir en movimiento.

-Tsubasa, necesito que vengas y te ocupes de algunas cosas.- Llamó a la mencionada que corrió hasta ella.

-Dwime oh cue necetas.-

-Llevarás a Eli a tu celda como habíamos acordado. Asegúrate de buscar cadenas y si es necesario compras de las más pesadas.- Sacó sin cuidado algún la varilla del pecho de la rubia. –Mis amigas parecen tener problemas y una de ellas está secuestrada. ¿Éste no es tu celular?-

-Eh, ¡Sí, ro es!- Tomó el celular que le mostró. -¿Sawes dundo eswá ela?-

-¿Eehh? ¡Ah! Sí y no… No puede salir de la casa dónde la tienen, me dio unas referencias de los alrededores, ¿sabes dónde hay una tienda con un letrero en forma de flecha azul y que haya postes de luz viejos?- Preguntó Umi esperanzada.

-¿Fuecha abul? Nu wes una trenda, es uwa ghaswolineba ah las afuebas.-

-¿Una… una qué, perdón?-

-Gha… ghas…solinewa… ghassolinewa.- Tsubasa movía sus manos como si tuviera un volante de auto.

-Y está a las afueras… Eso me llevará tiempo… Nos mantendremos en contacto, si sucede algo me llamas.- Pasó su número de contacto al celular de la castaña. –Y no olvides de lavar tu lengua antes… de lo que sea como vayas arregla eso.- Tsubasa asintió y vio a Umi irse…

Ahora Tsubasa se encargaría de llevar a Eli a su casa…

.

.

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-Hanayo POV-

Exhausta al punto del desmayo y tan agitada que apenas podía pasar saliva, sentía el fuerte palpitar de mi corazón en la garganta y era porque he estado corriendo por un largo tiempo. Necesitaba pedirle ayuda a la persona en la que más confío antes de perder la cordura…

Llegando al centro tuve que pedir unas cuantas monedas, me habían despojado de mis pertenencias, pero era difícil porque me miraban extrañados. Una chica pidiendo dinero con sus ropas húmedas y manchadas en sangre no se ve todos los días y tenía que correr en cuanto trataban de ayudarme para llevarme a algún hospital, pero al final conseguí lo que quería. Busqué un teléfono público y marqué su número esperanzada de que contestara rápido.

-Vamos, por favor…- Rogaba porque tomara la llamada. –Contesta.-

-¿Hola…?- Se escuchó su voz dudosa en la línea.

-Rin-chan, soy yo, Hanayo…-

-¿Kayo-chin? ¿Dónde te metiste? He estado buscándote-nya. Desapareciste de mi vista en cuanto salimos de la papelería en la que comprábamos. ¿Cómo se te ocurre?-

-Lo sé, Rin-chan. Necesitamos a hablarlo en persona, algo sucedió y necesito verte cuanto antes, por favor…-

-Suenas mal, Kayo-chin… Estoy cerca del pequeño puente, ¿puedes verme ahí?-

-Sí, sí. Tardaré unos minutos en llegar, nos veremos ahí.-

-De acuerdo, te estaré esperando.-

Cuando colgué el teléfono pude sentir algunas miradas sobre mí, varias personas estaban ahí paradas mirándome con curiosidad, por la incomodidad huí del lugar antes de que alguno le hablara a un oficial…

.

Temblando me dirigía a donde Rin-chan me esperaba, de nuevo empezaba a cansarme de tanto correr pero para mí alivio, a lo lejos podía ver el pequeño puente y la cabellera de la chica que me esperaba mirando a todas direcciones. Estaba a nada de llegar pero un nudo se formó en mi garganta, ¿cómo reaccionaría al verme en este aspecto? ¿Creerá todo lo que le diré?

Me armé de valor y corrí con las pocas fuerzas que tenía en mis piernas, al subir a ese fuente logré llamar la atención de Rin-chan y antes de que pudiese decir algo la abracé y rompí en llanto en su hombro cayendo ambas de rodillas.

-Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento…- Repetía una y otra vez aferrándome más a su cuerpo.

-Kayo-chin, ¿qué te pasó? Tranquila, ya estoy aquí… Tranquila…-

-Rin-chan, yo… lo siento, en verdad… lo lamento tanto, yo no quería… pero…-

-Por favor, tranquilízate, así no podré…- Separándome del abrazo abrió con sorpresa sus ojos al ver las manchas rojas en mi ropa, viéndome con más detenimiento. –¡¿Estás herida?! ¿En serio, qué fue lo qué te sucedió?- Dijo más alarmada.

Una extraña picazón se presentaba en mi piel, levante una mano en dirección del sol cubriendo mí vista de los rayos de este que lograban escaparse entre mis dedos. Mi cuerpo estaba reaccionando extraño nuevamente y lo hacía más al sentir la cercanía de Rin-chan, ¿por qué?

-Necesitamos hablarlo en privado… Rin-chan, por favor, vamos a un lugar seguro.-

-Me tienes que contar todo, ¿escuchaste-nya?-

Asentí y nos retiramos del lugar en cuanto antes…

-Hanayo POV (Fin)-

.

.

.

-¿Es aquí, señorita?- Dijo el conductor mirando por el espejo retrovisor.

Umi miró por la ventana del taxi. Ahí estaba una gasolinera con un enorme letrero con forma de flecha, con todas las características que Kotori había mencionado.

-Sí, aquí es.- Dijo entregándole el dinero. –Gracias.-

Bajó del auto y frente a la gasolinera vio como el taxista regresaba por el mismo camino por donde vino. Miraba a sus alrededores y parecía ser un lugar rustico, ciertamente los postes de luz eran viejos y se podían ver hasta algo caídos, las calles no estaban bien pavimentadas y había enormes árboles. Si ya estaba en la gasolinera, ¿dónde quedaba la casa donde estaba Kotori? Caminó por esa misma calle hasta ver una casa con un portón corredizo de rejas negras, tenía figuras en ellas. Miro hacia dentro y el patio era demasiado amplio.

-Debe ser aquí, son las rejas que describió Kotori.- Dijo moviendo esas rejas. –Ahora tengo que entrar.-

La chica tomó algo de impulso y con su fuerza saltó la barda de esa casa aterrizando dentro para quedarse quieta un momento. Era una manera de asegurarse de que nadie la haya visto o de que no se tratara de alguna trampa, el patio frontal parecía desolado lo cual era muy sospechoso. Con caminar lento pero seguro, Umi se fue acercando a la puerta principal de esa casa.

-Mierda, está cerrada…-

Unos simultáneos sonidos provenía de unas de las ventanas, esto llamó la atención de Umi pero le era imposible ver al interior ya que las ventanas estaban polarizadas y apenas se lograba escuchar una voz.

-¿Kotori, eres tú? Si puedes escucharme bien, toca una vez. Yo no puedo escucharte con claridad.-

Un toque se hizo presente en la ventana.

-Bien, ¿no hay nadie, verdad? ¿Estás sola?-

Un toque más sonaba.

Umi se acercó más a esa ventana golpeándola varias veces, no parecía hacerle daño alguno siendo que estas eran muy duras, eran ventanas muy bien blindadas. Buscando inútilmente como sacarla pasó sus dedos por las orillas tratando de encontrar alguna apertura.

-¡Maldita sea…!- La chica maldijo por lo bajo. –Kotori, intentaré derribar la puerta. ¡No estés cerca cuando la golpeé!-

Umi golpeó repetidamente con su costado la puerta, tanto ponía su esfuerzo en tirarla abajo que de sus labios salía un pequeño gruñido hasta que lo logró. Una de las dos puertas fue derribada mientras que la otra quedó cabizbaja. Entrando de golpe Umi se encontró con los ojos cristalinos de Kotori que cubría su boca con ambas manos.

-Ya estoy aquí, Kotori.- Le dedicó una sonrisa y extendió sus brazos a sus costados. Kotori aceptó el abrazo que le proponía y la estrujó contra su cuerpo con fuerza, se sentía aliviada y el miedo se había esfumado al ver el rostro seguro de su amiga nuevamente. El abrazo duró unos minutos, parecía ser que la peli gris no quería soltar a la chica, a su salvadora. Esto le provocaba gracia a Umi que tuvo que separarla un poco de ella. –Kotori, tendremos más tiempo para esto después, por ahora tenemos que irnos.- Dijo con seriedad.

-Umi-chan, espera. ¿Recuerdas que te mencione por teléfono de un montón de papeles con cosas extrañas?-

-Sí, pero eso no importa. Si nos quedamos podría ser peligroso, las personas que te tienen aquí podrían volver.-

-Sólo… hay una cosa más… de entre todos esos papeles, lo único que entendí es que mencionan tu apellido…-

-No soy la única con ese apellido, Kotori.-

-Ven, mira.- Kotori tomó de la muñeca a Umi y la llevo a una mesa donde estaban varios papeles regados y en los sillones unas maletas que reconoció de inmediato.

-Esto es…- Se quedó mirando cada uno de los papeles. –Son documentos de mi familia y…- Hurgando las maletas encontró armas de su padre, hierbas santas y unas cuantas estacas. Umi vio de reojo a Kotori, las personas que destruyeron su hogar, a su familia, ahora querían hacerle daño a su preciada amiga, si ya la tenían a ella entonces amenazarían después con las demás. El simple hecho de pensarlo le provocaba furia, apretó fuertemente los puños y golpeó la pared logrando hacer un hoyo en esta, asustando a la presente.

-Umi-chan… Eso… ¿estás…?-

-¿Cómo las protegeré a todas así? Todas corremos peligro… Papá, mamá… ¿Qué debería hacer?- Con su mano cubriendo medio rostro no dejaría ver a Kotori lo afligida que estaba, pero el tono triste de su voz la sacaba a flote.

Kotori estaba perdida, no sabía del porqué del triste pesar de la peli azul, ¿a qué se refería con que todas corrían peligro? ¿En qué clase de lío se metió para que su amiga reaccione así y no esté al tanto?

-Umi-chan, no te molestes pero, ¿estamos en serios problemas?-

-Bueno…- Regresaba por fin su vista a Kotori. –Es complicado… Sin embargo te lo diré todo en casa. Ayúdame a guardar todo esto, ¿por favor?-

Ambas chicas comenzaban a recoger todos los papeles regados, todo lo perteneciente a la familia Sonoda, asegurándose de no dejar nada. Umi revisó algunas habitaciones, parecían limpias y algo vacías, no había nada interesante de valor o algo peligroso además de las armas de ella. Todo estaba listo para salir pero aun dentro de la casa escucharon un motor y el movimiento de las rejas corredizas. ¿En qué momento entró el auto que no lo escucharon hasta ahora? Sólo vieron por la ventana como un tipo ya estaba cerrando aquel portón y el auto se estacionaba frente a la entrada.

Kotori y Umi se miraron un momento, la única salida parecía ser esa, no hay patio trasero al cual huir. Si salían ahora se toparían de frente con los secuestradores. Rápidamente Umi fue la primera en reaccionar y mover uno de los sillones para ocultarlas a ambas, el lugar no tenía mucho escondite. Tomó una de las armas de las maletas, asegurándose de que estuviera cargada la tenía firme y esperaría la oportunidad para huir.

-¿Quién diablos le hizo esto a la puerta?- Se quejó un voz de mujer. -¡Será mejor que la pajarita no haya salido de la jaula!-

Umi ponía su índice en sus labios, diciendo a Kotori que no hiciera ruido.

-Señora, ¿dónde la ponemos?- Una voz grave se presentaba.

-Oh cierto. Ahí encima de la mesa, ¿aún sigue inconsciente?-

-Sí. Perdió mucha sangre… ¿Cómo es que se hizo esto o quien lo hizo?-

"Honoka-chan" leyó Umi de los silenciosos labios de Kotori, las chicas se miraban dudosas de si salir o no, a la que más se le notaba esta acción era por parte de Kotori pero Umi de inmediato se lo impedía. Debe de escuchar mejor lo que sucede…

-Señora, ¿Piensa que su brazo se volverá a unir de esta manera?- Preguntó otra voz, una más joven.

-Descarté la opción del pegamento industrial… Esto es mejor, ¿no? Quítale la vendas, ¿se está uniendo su brazo de nuevo?- Preguntó Honoka viendo a la moribunda de Maki postrada en la mesa.

-No está regenerando bien… Es demasiado lento, creo que…-

-Su regeneración está débil porque le falta beber mucho más sangre humana… ¿Ves lo que pasa por no hacerme caso?-

Umi, levantó su mirada un poco por detrás del sillón donde seguía oculta. Más al frente de ella dos hombres le daban la espalda, pero claramente vio a Honoka de perfil que estaba parada viendo a cierta peli roja que también reconoció.

Uno de los hombres tenía en sus manos el brazo de Maki, revisando el desgarramiento con algo de detenimiento. Mientras que el otro rascaba su nuca, no tenía ni idea de que hacer.

-Oye, devuelve ese brazo. Regrésalo a su lugar ya, no puedo dejar que esta mujer esté incompleta o no serviría de nada.- El hombre acercó el brazo a Maki sosteniéndolo y Honoka mordió su muñeca haciendo que esta emanara su sangre que después vertería en la boca de la menor. –Vamos, pequeña caprichosa, bébela. Eso, eso, así…-

Maki empezaba a reaccionar mientras seguía bebiendo la sangre de Honoka. Cansada la vista violeta se encontraba con esos azules que no dejaban de verla. El ligero ceño fruncido en el rostro de la mayor se hacía notar, no era de dolor si no de seriedad mientras retiraba unos mechones de la frente sudorosa de la peli roja.

-¿Y bien? ¿Se está regenerando ahora o no?- Preguntó de nuevo Honoka sin despegar la vista de Maki.

-Sí, a un ritmo no tan lento ni tan rápido.- Dijo el joven viendo como el hueso, músculo, tejidos, nervios comenzaban a unirse a su lugar. –C-Creo que estará bien.-

-Bien entonces. Vayan y revisen las habitaciones.-

-¿Sólo revisarlas?-

-Sólo eso.-

Los dos hombres entraron y revisaron las habitaciones buscando algo extraño, no encontraron nada y esto se lo hicieron saber a Honoka, "encontró la forma de salir" pensó la líder pero no le pareció importarle mucho. Esta le ordenó a sus hombres que estuvieran listos para mañana e hizo que se retiraran para dejarlas "solas". Maki recuperando sus fuerzas sostuvo con su mano buena la muñeca de la mayor que seguía acariciando el cabello de Maki.

Todo eso lo presenciaba Umi y también Kotori que se aventuró a ver por encima de ese sillón, ¿qué era lo que tenía tan impactada a Umi? Ya lo estaba viendo con sus propios ojos. ¿Honoka no siente la presencia del licántropo? Por otra parte Maki está muy débil como para sentirlo pero el instinto de Umi la estaba invadiendo ante la presencia de esos vampiros.

-Tu brazo estará bien, con eso bastará. Ya te tendrás que almorzar algo por ahí.- Dijo Honoka retirando la muñeca y vendó el brazo de la chica, la regeneración seguía en proceso por lo que no se arriesgaría a que se le cayera el brazo. Incorporó a Maki aun arriba de la mesa su expresión moribunda seguía y parecía algo perdida ya que Maki no tenía su vista en Honoka. –Hmph, creo que deberías reposar más, así no podrás ayudarme.-

-U… U…- Los ojos se abrieron con sorpresa en Maki, ella quedaba de frente a aquél sillón donde Kotori y Umi se "escondían". Maki no logró articular el nombre de la chica frente a sus ojos sólo estiró su índice tembloroso en esa dirección, el sillón lo movió Umi dejándose al descubierto para darse paso. A pesar del ruido, Honoka giró lentamente a donde la menor seguía apuntando.

Con mirada neutral le hizo frente a la fuerte mirada dorada que radiaba con furor la licántropo.

-Oh… Eres tú…..-


Continuará...


"Disculpen el retraso de actualización. En todo caso, si algo llega a pasar con el Fic (retraso, descanso, etc) lo haré saber por medio de Facebook. Pueden seguirme para enterarse de más; lo encontrarán en mi bio de FF o bien pueden buscarme como 'JaneethR' (en fb por supuesto). Espero no fuera tan cargada la lectura. Ciao~"