- ¿Rodalortnoc? No lo había oído en la vida.
- Si lo hubieras oído, daría mucho que pensar.
Kari y Ken estaban en el laboratorio que le habían cedido en la Universidad. Esto se debía a una serie de investigaciones que el joven hizo, y habían tenido grandes logros, pero inconclusos. Por ello, tenía una pequeña subvención de 61.000.000 de yens para usar los laboratorios que necesitara para ello. Como eran los más cercanos, se había instalado allí.
- Puedo analizarlo, pero no se cuanto podré tardar. Si se trata de algo raro...
- Lo que tarde. Hay que saber qué es.
- De acuerdo.
Colocó una muestra mínima, y preparó el ordenador para automatizar el proceso.
- Bueno, volveré en un par de horas para ver cómo avanza. Tengo ahora que dar un discurso a unos alumnos de primero, por petición del director, pero creo que en media hora terminaré. ¿Me esperas y tomamos un café?
- De acuerdo.
De forma que Ken cerró el laboratorio, mientras Kari salía fuera a dar un paseo.
Al mismo tiempo, Izzy estaba esperando una llegada en el aeropuerto.
- ¡Izzy!
- ¡Hola, Cody!
Cody se dirigía hacia él, con su equipaje (dos simples maletas). Se había pasado fuera los dos últimos, estudiando Leyes, viajando de un país a otro constantemente.
- ¿Qué tal tus viajes?
- Cansados, Izzy, cansados. Aunque España y Latinoamérica... ¡de lo mejorcito!
- Sí, y además que quedan al lado, ¿no? - dijo Izzy, con sarcasmo.
- Mereció la pena. Mi tortura fue en EEUU... cada estado con distintas leyes, eso si que ha sido una tortura.
Entraron al coche. Izzy condujo rápido, aprovechando que no había tráfico. Al llegar a su casa, le dijo:
- Te hemos preparado una habitación - dijo Izzy.
- Gracias. Esta noche no me esperéis, de todas formas, tengo que ir a ver a mis padres y volveré en el último tren.
- De acuerdo.
Mientras, Kari y Ken volvían a entrar al laboratorio.
- Mmmm... Parece que esto ha terminado.
- Qué rápido, ¿no?
Ken fue directo a su ordenador.
- Esto no es normal... sale todo codificado...
- ¿Y?
- Tardaré en descodificarlo. Pero podré.
Empezó su trabajo. Mientras, Kari esperó. Aprovechó para mirar unos asuntos que tenía pendientes, usando la velocidad de Internet que había ahí.
Con Cody fuera de casa, ya que iba en dirección al tren, Izzy volvió a conectarse al Digimundo. Tardó mucho menos que la vez anterior, una vez que conocía el proceso. Por fin vio a Tentomon. Parecía mentira que, habiendo hablado hacía pocas horas, le echara tanto de menos.
- Hola, Tento.
- Hola, Izzy. He conseguido hablar con Hawkmon.
- ¿En serio?
- Sí, en serio - dijo otra voz.
Hawkmon estaba allí.
- Hola, Hawkmon.
- Creo que lo mejor será que hable directamente con Yolei.
- Mediante el ordenador.
- No... Gennai puede reflejarme durante un tiempo en el Mundo Real.
- Izzy...
Gennai estaba justo detrás de Izzy.
- ¿Cómo...?
- No es prudente que te lo cuente. Al menos, por ahora. Como tengo la confianza de Azulongmon, soy el único que puede ir libremente de un mundo a otro. Los demás, deben ir escoltados por mí, y solo durante un tiempo muy limitado.
- ¿Limitado?
- Media hora... una hora. Según el caso. Sabiendo como estás, podrá quedarse una hora. Desde que Yolei esté aquí, lógico, para ahorrar tiempo.
- Eres un genio.
- Sólo soy datos. Y como todos tengo fallos.
- No me lo recuerdes...
En ese momento, Izzy salió a coger el teléfono para llamar a Yolei.
- ¿Quien... es?
- Yolei, soy Izzy.
Esa voz provocó que el cerebro de Yolei volviera a pensar en asesinarle.
- ¿Que quieres? - dijo, aparentando normalidad en su tono de voz.
- Necesito hablar contigo. ¿Podrías venir a mi casa ahora?
No podía ser tan fácil. Pero... ¡podría hacerlo!
- Ahora voy.
Colgó directamente, y guardó la pistola en su bolsillo. Salió corriendo hacia la casa de Izzy, y tardó menos de diez minutos en conjseguirlo. Llamó al timbre. Decidió no disparar directamente. Debía asegurarse de que iba a acertar el disparo. Izzy abrió la puerta.
- Me alegra verte. Venga entra.
Yolei le siguió. En ese momento, Izzy dijo:
- Aquí está.
Mierda, eso significaba que no iba a poder actuar libremente... Entró al salón. Izzy salió un momento y cuando volvió...
- Hola, Yolei.
No. No era cierto. Hawkmon... allí. Imposible.
- ¡Imposible! - gritó.
Yolei se dejó caer de rodillas al suelo. Su cerebro estaba confundido, entre las órdenes de matar a Izzy, y los recuerdos del Mundo Digital.
Mientras, Ken había terminado la descodificación.
- Aquí está el resultado.
- ¿Qué dice?
- En líneas generales... es un compuesto anulador de voluntad. Permite dejar una orden en la "victima", pero ésta puede seguir pensando como necesite para hacerlo... tiene una cantidad de compuestos increíble, y... oh, no.
- ¿Qué pasa?
- Izzy me mandó un mensaje para decirme que iba a llamar a Yolei.
- ¿Estás insinuando?
- Que podría ser el fin de Izzy.
Según lo dijo, ambos salieron corriendo, en dirección a la parada de taxis.
