Summary: Dib está en Irk y ha sido confundido con un Irken. Su destino es ahora, ser un miembro de su sociedad y cumplir el rol que le corresponde. Aun si ese no es su deseo.

Disclaimer: Copyright © Jhonen Vázquez.

Notas autor: supongo que no hay mucho que decir.

El Terrible Más Alto Negro

La siguiente semana fue extremadamente silenciosa para Dib. Por decirlo de alguna manera.

Mem y Wisconsin ya no tenían que estar a su lado, pidiendo esto o lo otro; ahora cada uno estaba en su oficina con sus propios asistentes. No sólo eso, sus secretarios fueron removidos de su oficina y colocados en un área particular, donde trabajarían con los nuevos. Ahora eran setenta y un secretarios, cinco bases por Irken.

Todos los pasillos estaban llenos de soldados. Había uno por cada metro. Incluyendo el pasillo que daba a su oficina. Todo el personal que deseaba encontrarse con el líder de Nave Prima, pasaba de largo al menos veinte soldados fuertemente armados antes de entrar. Todos los ductos eran patrullados por más de cincuenta docenas de soldados, todos en grupos de cinco que permanecían en alerta roja. Además de contar con el apoyo de todas las unidades SIR que Dib había pedido.

Los nuevos técnicos comenzaron con las reparaciones de todos los niveles al mismo tiempo y muchas de las zonas afectadas por Zim quedaron irreconocibles en poco tiempo.

Las reservas de los snacks estaban mejor que nunca y en las cocinas ya no tenían más problemas para alimentar al personal. Todos estaban trabajando, ya no había que dejar a nadie encerrado porque simplemente no había con que comer. Texas y Monc estaban haciendo muy bien su trabajo.

Y Wako no se quedaba atrás. Se había puesto al corriente con Mem sobre todo lo que había pasado y los del laboratorio habían creado un nuevo sistema en seguridad para Nave Prima y todo el Sector Trece.

Las fuerzas armadas iban más que excelente patrullando el exterior.

Los conserjes limpiaban hasta los últimos rincones.

Roi estaba encantado de poder manejar más médicos a su cargo.

Y todo iba excelente.

Todos estaban tan contentos que muchos ya habían olvidado a Zim... que por alguna razón increíble no se había movido de su habitación.

Si, todos estaban felices.

Todos menos Dib.

De repente su rutina llena de actividad fue golpeada brutalmente por cero movimiento. Ya no había reportes que leer, Wako tenía a alguien asignado para ello. Tampoco tenía que salir a revisar los pasillos, Monc había organizado también los horarios de la tripulación que no había dudas para nadie. Y menos aun tenía que preocuparse por los suministros, Texas lo hacía excelente. No faltaba nada. La seguridad aun menos, ya que Mem trabajaba en ello. ¡Vaya pues! Ni siquiera tenía que estar en el Puente Principal porque Wisconsin se encargaba de todas las transmisiones.

Sus cinco asistentes se sincronizaban entre ellos perfectamente sin problemas.

No había dudas.

No había problemas.

Súbitamente Dib se vio... excluido... solo. Lo único que tenía que hacer era firmar una hoja que le entregaban los asistentes y estos de inmediato se iban.

Ya no había nada más para él.

Era aterrador.

Una semana más había pasado después de la primera y sus días pasaban estando recluido en su oficina. Ya ni siquiera el sonido de las teclas de sus antiguos secretarios animaba el ambiente... estaba solo. El recibidor estaba solo... y los soldados no hablaban. O al menos no le llagaban el sonido de sus voces desde el pasillo hasta su oficina. Aunque quizás la distancia entre ambos fuera la causa. Quien sabe.

De repente Dib se enteraba de sí mismo viendo por las grandes ventanas de cristal brindado, mirando el espacio oscuro... interrumpido una vez cada tres o cuatro horas, cuando un asistente venía a pedirle la firma para autorizar los proyectos.

La hoja era al mínimo de explicadora. Solo pedía una firma y arriba de esta sólo estaba el nombre del proyecto. Dib no tenía idea de lo que estaba formando.

Y bueno, quizás no había razón para hacerlo. Todo iba de maravilla. Ni siquiera Zim se había metido en problemas. Seguía misteriosamente en su habitación, tramando algo obviamente. Pero... todo iba tan bien que el recuerdo de Zim era lejano. Era más como un comentario al aire... como hablar de algo irreal. De algo que no existe.

Y al parecer sólo él lo recordaba.

Sólo él.

Zim se había vuelto el fantasma de Nave Prima. Su fantasma. Su cruz. Su maldición. Su obsesión.

Estaba solo.

Solo, con Zim.

—Me estoy volviendo defecto— Dib se frotó entre los ojos con bastante frustración —En las tonterías que estoy pensando, por Irk— añadió apoyándose de nuevo sobre uno de sus brazos para ver el infinito espacio negro frente a él. Algo que era su rutina desde hace dos semanas y que empezaba con una tercera llena de fastidio por estar haciendo nada.

Aunque los mensajes de parte de Pep y Ka-rl lo animaban cada vez que llagaban... pero sólo por un tiempo. Después la solitaria y aburrida rutina lo devolvía a su sedentaria realidad. Muy aburrida por cierto.

No hacía nada más que sentarse y esperar a que alguien entrara con nuevas aprobaciones. Estaba harto. Y para colmo, con todos los soldados que había pedido la sala de entrenamiento estaba llena a cada hora todos los días. Había logrado reservar una hora, una mísera hora, la cual iba a poder usar hasta el siguiente mes.

Iba a ser una larga espera. Larga y aburrida.

Ey, Tiene una transmisión del Administrador de Servicios Secundarios Superior General, Monc.

Dib miró el techo confundido hasta que reaccionó —Claro, adelante— ¡Sí, al fin algo que hacer! pensó optimista.

Una pantalla surgió del techo y el rostro serio e inexpresivo de Monc apareció —Saludos, señor— exclamo el Irken revisando unas hojas.

—Hola, Monc— sonrió Dib. Esperaba poder hacer algo nuevo. Quizás un reacomodo en el personal. Tal vez un nuevo sistema para los pilotos. Más unidades de apoyo para Mem. Quizás-

—Señor, revise el historial de Nave Prima y usted no ha tomado un día de descanso desde que llegó. Programe su día libre para mañana— Dib dejó sus optimismos a un lado y miró a Monc seriamente —Yo no puedo tomar días de descanso—

El Administrador de Servicios Secundarios lo miró confundido —Con todo el respeto señor— dijo Monc claramente confundido —¿Perdón?—

—Zim— se limitó Dib como si eso fuera lo más obvio del universo. Pero al ver la cara de más desconcierto de su administrador prosiguió —Zim es el peligro número uno en Nave Prima, no puedo irme y dejarlos solos con él—

—Es un solo un día, señor— remarco Monc audiblemente irritado. Dib se preguntó a donde había ido el respeto de los bajos a los altos, por que el de Monc estaba obviamente perdido.

—Veintiún horas más de lo que le tomó a Zim la ultima vez acabar con tres cuartos de la tripulación— aclaró Dib seriamente. Ya no sonreía en lo absoluto.

—Señor, por favor— continuó Monc, se escuchaba impaciente —Este, Zim, no tendría oportunidad. Contamos con el triple de los soldados a la última vez y el sistema de seguridad esta reforzado en un quinientos por ciento. No hay espacio en Nave Prima donde pueda esconderse una vez que decida salir de su confinamiento—

—No es un confinamiento, es su habitación— aclaró Dib —Y ha salido antes de él sin problemas ¿Por qué piensas que no lo hará de nuevo?— inquirió.

Monc dejó al fin los papeles y miró a su líder fijamente —Señor, creo que está llevando esto del Zim muy lejos. Él no tiene oportunidad contra nuestro nuevo frente de defensa—

—Nuestra defensa sirve cuando el peligro está fuera Monc, no cuando está dentro— remarcó Dib seriamente. Ahora era él, quien comenzaba a impacientarse —Mi día de descanso esta fuera de discusión hasta que pueda encontrar la forma de que Zim no los mate mientras no esté ¿Algo más que deseé discutir, Monc?— pregunto Dib con todo el auto control que tenía.

—No, señor— respondió Monc fríamente.

—Bien, entonces pasa una excelente jornada—

—Igualmente, señor— respondió Monc y cortó la transmisión.

Dib se recostó en el sillón más frustrado que antes. Si es que eso fuera ya posible. Miró el espacio oscuro que le rodeaba y se preguntó seriamente que era lo que estaba haciendo. Todos pensaban que era el mejor momento para estar en calma, y bueno, lo sería, si al menos Zim no estuviera a bordo de la nave ¿Cómo es que se les había olvidado eso? ¿Acaso Monc, Texas y Wako no leyeron los informes del historial en Nave Prima? ¿Cómo no podían darse cuenta del peligro que representaba Zim?

Todos estaban siendo demasiado optimistas. Ingenuamente optimistas si pensaban que simplemente ese conserje que se auto-nombraba invasor iba a dejar de tratar de destruir la nave, o hacer los importar. Lo que pasará primero.

Y aunque todos lo creyeran loco, Dib no podía dejar que los oscuros días de Zim volvieran de nuevo. Nave Prima estaba en línea coherente por primera vez en meses y eso era demasiado.

Dib siguió en sus pensamientos, frustrado por la falta de credibilidad que estaba obteniendo, hasta que se hartó y decidió salir al menos a caminar. Ordenó a la computadora avisar a los asistentes que dejarán las autorizaciones para recogerlas más tarde.

Cuando salió de su oficina, pasó de largo a casi dos decenas o más de soldados que montaban guardia en el pasillo que le correspondía. Camino por los largos y enormes pasillos llenos de pequeños Irkens, algunos soldados, otros Comunicadores y Conserjes... los cuales notó, lo miraban con admiración, envidia, ¿Odio?, miedo y se apartaban de él conforme avanzaba.

Dib iba distraído, por eso cuando sintió como chocaba con algo y escucho un —¡No de nuevo!— se paró en seco. Un Irken tan pequeño como Pep estaba tirado en el piso y recogía frenéticamente un montón de hojas.

—¡Fíjate por donde caminas tonto hijo de OH, NO!— chilló el pequeño Irken pálido, soltando las pocas hojas que había recogido. Había estado tan apurado en recoger los documentos que no había visto bien con lo que había chocado —¡Elite!— chilló con pequeñas lagrimas asomándose por sus ojos color rojo.

Dib no necesitaba girarse para saber que todos lo estaban mirando. Nadie iba a decir nada, pero se iban a quedar para el show. Dib encontraba eso desagradable. Eso era lo que todos habían hecho cuando él estaba en Foodcortía, mirar mientras trataban de matarlo. Lo que hicieron en Devastis cuando Mac, Pips y los otros lo golpeaban sin piedad... sólo ver el show y reírse a sus costillas.

A Dib no le importó lo que los demás pensarán o dirían. Se inclinó sobre una de sus rodillas y recogió los documentos sin problemas ya que estaban engrapados en fólders. Los ordenó de un movimiento y se los extendió al pequeño Irken con una sonrisa —Ten más cuidado la próxima vez— el pequeño los tomó boquiabierto y sin decir más Dib se irguió y siguió de frente. No se detuvo a ver a los demás. No necesitaba hacerlo. Que dijeran lo que quisieran, que hablaran lo que desearán. No le importaba.

Dobló en otro pasillo y siguió caminando, observando a su alrededor. Había más Irken Comunicadores y Soldados conforme avanzaba, los pequeños ya no estaban tan a la vista. Después de un rato encontró un pasillo que lo condujo a una de las tantas rotondas enormes como estadios por donde varios elevadores se extendían y cruzaban a La Inmensa desde la base hasta la punta. Las rotondas tenían largas bancas rodeando estatuas de los Terribles Más Altos. Algunos Comunicadores revisaban sus Palm y Soldados reían en grupos mostrándo entre ellos sus armas.

Todos lo miraban con sorpresa y codeaban a los que aun no lo notaban para que lo vieran. Las mismas miradas de admiración, envidia, odio y miedo se asomaban en ellos.

Dib comprendió que no porque fuera importante significaba que todos lo iban a amar de la noche a la mañana. De nuevo se dio cuenta de la cruda realidad. Defecto o no, no podía confiar en ellos... en nadie.

Ellos no lo respetarían ni lo amarían sinceramente. Todos le sonreirían con hipocresía y lo escucharían fingiendo interés sólo porque era alto. Sólo porque si no lo hacían, él podía matarlos. Dib no era bien recibido... Dib era temido...

Y si fuera necesario, cualquiera de ellos conspiraría en su contra para eliminarlo. Dib no era un Terrible Más Alto. Dib no era indispensable. Sólo un Terrible Más Alto era único e inmune por las reglas que regían Irk.

Él sólo era una cifra más.

Ser un elite no cambiaba nada. Sólo había ganado más enemigos en un mismo lugar. De nuevo era él en contra de todos. De nuevo solo.

Por Irk, sino fuera por Pep y Ka-rl, juro que estaría más deprimido de lo que ya estoy pensó nada conforme con su situación actual. Aunque la realidad fuera sólo eso, real; nada cambiaba para él.

¿Quién iba a decirlo? Por ser bajo trataban de matarlo y por ser muy alto era igual de odiado. Bueno, no era un snack para caerle bien a todos, pero al menos algo de normalidad en su vida sería bien recibido. Tener alguien con quien hablar sin que este tratara de matarlo sería agradable. Sería MUY agradable.

Era oficial, necesitaba ver a Pep y Ka-rl pronto.

Tomó un elevador (del que todos salieron huyendo apenas pudieron) y mientras bajaba recordó que no había comido. Así que se encaminó al comedor de general de la nave. Tomaría algo y se iría de inmediato. No perdería mucho tiempo, además sería emociónate conocerlo, lo único que había conocido hasta el momento eran los pasillos y pasillos y pasillos... bueno, y algunas secciones. Sonrío al ver el comedor más adelante y extendió su brazo para abrir la puerta, escuchaba mucho alboroto, quizás los comunicadores estuvieran charlan-

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Dib se quedó justo en medio del umbral con la puerta a medio abrir. Todos los murmullos estruendosos y divertidos que había estado escuchando pararon de golpe.

Y quizás no fuera para menos. Alguien le había arrojado, por lo que veía sobre los nano-bots que resguardaban su rostro, una pasta gris. Reconocía esa pasta, era lo que comía cuando era un Conserje en Foodcortia... ¿Qué hacia esa pasta en el comedor de comunicadores? Ellos tenían acceso a mejores cosas que esa.

Frunció el ceño y se quitó del rostro la pasta gris sin mucho éxito.

—Mi, mi Elite— lo llamo una voz temblorosa —A-aquí, aquí tiene una to-toalla— le dijo y Dib sintió como se la colocaban entre las pinzas. La tomo sin bacilar y se retiro casi por completo la azucarada pasta.

Dib miró con calma al pequeño Irken a su lado. Su rostro de ojos verdes le era familiar. Y sonrío al recordar quién era —Hola Way, veo que has crecido ¿Te ascendieron de nuevo?—

Way abrió los ojos sorprendido.

Dib miró el comedor, embarrado hasta el techo de la pasta gris y lleno de comunicadores paralizados del miedo. Y tenían razón para hacerlo, Dib los miraba muy feo... porque TODOS tenían entre las pinzas la pasta gris que al parecer, habían estado lanzando a todos lados con mucho apremio. Se giró de nuevo a Way —¿Podrías decirme que paso aquí, Way?— pregunto limpiándose las pinzas que sentía desagradablemente pegajosas, iba a necesitar un baño.

—Eh, bueno— Way medito un poco y miró a Dib dudoso —En realidad nada muy importante— sonrío forzadamente.

Dib escuchó un par de risillas socarronas al fondo. Desgraciadamente no pudieron escoger a peor Irken para hacerlo.

Risillas de burla ¿Eh? sentía que las antenas le pitaban Burlándose a costillas de los demás ¿No? Dib se giró y los miró con fría calma. Si algunos supusieron que estaban fuera de peligro se equivocaron, porque Dib descubrió como iba a pasar las próximas horas.

—Esta es una orden de su Elite— exclamó Dib sin inmutarse —Ningún piloto aquí presente se retirará hasta dejar completamente limpio el comedor que tan afanosamente ensuciaron— algunos tuvieron el valor de gemir con angustia… o se les escapo sin desearlo.

Pero fuera de eso, NADIE iba a decir algo más… amenos de que fuera estúpido o suicida.

Contradecir a alguien más alto que tu, sin importar el rango o área, era inmediatamente un boleto sin regreso de la Purga.

Dib ya había hecho una orden de obtención por medio de su PAK a Texas. Para que entregaran inmediatamente cien paquetes de limpieza en el comedor general de pilotos.

—Pe-pero mi Elite— lo llamo uno de los pilotos nervioso —S-si no regresamos a nuestros puestos ¿Quién atenderá las comunicaciones?—

—Eso hubieran pensado antes de asaltar los suministros alimenticios de los Conserjes para embarrarlos por todo el comedor— le explicó Dib con calma —Pero, sobre las comunicaciones yo informare el porqué…— entrecerró los ojos —…casi cien pilotos entrenados en las más elaboradas y avanzadas comunicaciones se comportaron como smeets sin programación e interrumpieron el funcionamiento de Nave Prima— el piloto se estremeció aterrado —Ó podemos…— continuó Dib con más calma —…Terminar de limpiar el comedor lo más rápido posible para que sólo les tome dos horas de su descanso—

—Pe, pero somos pilotos no conserjes de limpieza— masculló el piloto nervioso, indignado y temeroso. Aunque muchos asintieron con él.

—Oh ¿Así qué, lo que más les preocupa es que los vean hacer trabajo de limpieza?— pregunto Dib con calma.

—Pu-pues sí— respondió el piloto con la mirada baja.

—Ya veo— suspiró Dib y para sorpresa de todos, que a más de uno hizo ruborizase al máximo, se quito el largo y fino abrigo, quedándose en una camisa ajustada color negro de mangas largas —Way— se giró al nombrado que estaba tan pasmado como los demás —¿Sería mucha molestia si cuidarás de mi abrigo?— le sonrío.

—¡Sería un honor mi Elite!— sonrío Way tomando la prenda encantado.

—Oh, y por favor activen el sistema de limpieza— sonríe Dib observando a un grupo de conserjes que han llegado con los paquetes solicitados.

Dib se comunico con Monc y le aviso sobre lo que estaba pasando. Este se vio muy confundido pero no reclamó nada. De todas formas, no era el fin de Irk, las comunicaciones podían entrar de forma automática aun sin los pilotos.

En menos de dos horas Irken ya habían terminado... aunque para Dib fue una eternidad. A él le hubiera tomado una media hora, pero como la mayoría de los comunicadores no sabía ni como pasar el trapo por la mesa, él perdió tiempo valioso separándolos para asignar los grupos que mojarían las paredes, los que limpiarían las mesas y los que secarían el piso.

Además de tener que pasearse entre ellos y mostrarles como se hacía. Y después tenía que pasearse de nuevo entre ellos porque algunos cometían el error de usar el trapeador sobre las mesas.

Dib considero increíble que casi todos nunca hubiesen visto un trapeador en toda su vida. Algunos incluso dejaron el trapo sobre la mesa y trataron de darle órdenes para que empezara a moverse. Dib se pregunto seriamente como le harían muchos de ellos para sobrevivir durante un apagón en Nave Prima... dependían mucho de las maquinas y poco de su cerebro.

Bueno, en realidad no es que fuera gran trabajo. Dib sabía que el metal Irken era el mejor del espacio. Solo había que rociarle agua con las mangueras de limpieza y dejar que todo escurriera al piso para que se fuera por las coladeras. Fuera de eso sólo quedaba hacer lo mismo con las mesas.

Cuando por fin terminaron muchos de los comunicadores se mostraban indignados, otros orgullosos de haber trabajado al lado de un Elite y los de la mayoría estaban demasiado agotados como para pensar algo ya que JAMAS habían hecho un trabajo físico

Dib se limito a ver satisfecho el comedor. Al menos estaba limpio.

—Hagan una fila— ordenó Dib y de inmediato los casi cien comunicadores se colocaron frente a él. Él los miró con calma, tenían una pinta horrible; mojados, cansados, irritados, sucios... era increíble. Mac no estaba entre ellos. Eso no lo esperaba ¿Dónde lo habría puesto Wisconsin? Bueno, quizás se lo dejó a Monc cuando este tomo sus deberes, quien sabe.

Suspiró y los miro severamente —Esta es una orden. No quiero volver a saber que hacen esto de nuevo, porque si lo hacen, bueno, no quieren saber— muchos hicieron expresiones de dolor punzante y otros palidecieron de terror.

—Fuera de eso— sonríe Dib —Hicieron un excelente trabajo. Estoy orgulloso. Pueden ir a sus habitaciones para recargarse y asearse, los quiero listos para sus pociones sin excepción dentro de una hora. Pueden irse— los insto Dib, observando como todos lo veían sorprendido y con la boca abierta —A menos que deseen quedarse y seguir limpiando— añadió con una sonrisa algo maliciosa.

—¡No, Elite! ¡Gracias, Elite!— rugieron todos al mismo tiempo con un saludo militar y se retiraron en orden y MUY rápido.

Dib sonrió viendo hasta el último salir. Suspiró algo cansado y se giró a los de cocinas, que ya estaban listos con la comida para la siguiente ronda de Comunicadores que no tardaba en llegar. Way salió de la barra del buffet cargando con su abrigo y con una bandeja llena de frituras y una POOP soda extra grande.

—Gracias Way— le sonrió Dib agradecido tomando la charola y sentándose en la mesa más próxima. Tenía tanta hambre que no le iba a poner peros a los nachos ni a las papas fritas onduladas con queso en polvo.

—No, mi Elite. Es un honor servirle, Elite— sonreía Way encantado a su lado.

Dib por su lado se mostró algo incomodo —No tienes que ser tan formal conmigo Way, ya todos se fueron. Me da pena que me conozcas y me llames así... en realidad aun no me acostumbro, es algo raro ser tan importante de la noche a la mañana— suspiró Dib algo abrumado. Y entonces vio la cara llena de desconcierto de Way. Y fue cuando Dib entendió. No lo reconocía.

—Soy Di-bug— le sonrió Dib —Trabajamos para Sizz Lord en Foodcortia ¿Recuerdas? Y nos volvimos a ver de nuevo en Devastis, trabajabas ahí con Mako y Wi— añadió para ver si el pequeño entendía. Y lo hizo. Porque sus ojos se abrieron como dos platos.

—¡Tú!— chilló pasmado y entonces se llevó las pinzas a la boca como si hubiese dicho una palabrota imperdonable —¡Lo siento mi Elite!—

Dib solo sonrió con calma —No te fijes, es normal que estés sorprendido; me di a conocer en Foodcortía y Devastis por ser un defecto— dijo como si nada pero Way se vio indignado.

—¡Mentiras mi Elite!— chilló agudamente —¡Blasfemias en su contra! ¡Usted no es eso! ¡Un error! ¡Error! ¡Y le aseguro que todos aquellos que se atrevieron a decirlo se arrepentirán en cuanto sepan quién es usted ahora!— le aseguro Way, como si él hubiese sido el afectado. Tembló de rabia e indignación un rato y después lo miro casi expectante —¿Cuándo piensa ejecutarlos?—

Dib casi escupe los nachos.

—No *cof* voy a ejecutarlos *cof*— aseguro Dib tomando un trago de soda para no ahogarse de la sorpresa.

—¿Por qué no?— pregunto Way bastante sorprendido —Yo lo haría— aseguro honestamente.

—Mejor cambiamos de tema— suspiró Dib —¿Cuándo te ascendieron?—

Way pareció olvidarse de lo otro y contesto emocionado —¡Hace dos semanas! ¡Crecí hasta las ciento treinta unidades y me ascendieron! Soy jefe de cocinas en el comedor de pilotos ahora, el otro pidió cambio o algo así... creo que murió— dijo sumiéndose de hombros.

—Vaya— sonrió Dib no muy seguro —Pues, mm, felicidades. Me agrada tener caras conocidas aquí en Nave Prima—

—¡Gracias mi Elite!— Way no cabía en felicidad.

—Oh, por cierto— Dib lo miró con calma reservada — Esto de que los comunicadores asalten la comida y la embarren por todos lados ¿Pasa seguido?—

—Sí, mi Elite— asintió Way fervientemente —Una vez por jornada al menos ¡A veces nos toca como de diez seguidas!—

—Mmm— Dib miró ningún punto en particular en el pulcro comedor —Así que muy seguido...— dijo más para él. Dib terminó su comida rápidamente y miro al pequeño —Quiero que me avises cada vez que pase esto Way ¿Puedes aceptar mi Código PAK y hacerlo?— pregunto pero no tuvo que esperar una respuesta, la cara de Way lo decía todo.

Estaba con los ojos abiertos y le brillaban intensamente mientras sonreía de forma muy inocente.

Cuando Dib salió del comedor la duda de si Pep y Ka-rl estarían bien lo asaltó. ¿Estarían ellos acaso igual que Way y los suyos hacia unos momentos con esos idiotas comunicadores? ¿Sería el Voot suficiente para que estuvieran bien?

Meditó un poco mientras caminaba y todos se apartaban de su camino. Y entonces decidió que para asegurarse debía hacer algo por ellos. Realizó una transacción de treinta millones de monies para Pep y Ka-rl mientras caminaba por los extensos pasillos.

Después de terminar, Dib apenas se dio cuenta de que estaba bajando por las enormes escaleras en forma de caracol que comunicaban a Nave Prima. Todos usaban los elevadores para trasladarse y pocos tenían el privilegio de moverse por los teletransportadores internos.

Pero las escaleras estaban literalmente abandonadas, usarlas era algo nada avanzado para los Irken. Así que solo los conserjes de limpieza estaban ahí, haciendo lo único para lo que estaban autorizados hacer: limpiar.

Dib no recordaba haber visto uno hasta el momento mientras bajaba. Hasta que en una curva vio a un Irken pequeño tallando los escalones afanosamente con un trapo. Se detuvo para observarlo trabajar, parecía muy dedicado en su tarea. Eso le trajo recuerdos de Foodcourtia... la mayoría no muy buenos.

El pequeño Irken siguió así unos instantes, hasta que se irguió un poco sobre sus rodillas para secarse el sudor. Fue cuando su mirada y la de Dib se cruzaron. Por unos instantes el conserje miró al más alto confundido, hasta que entendió que no era una visión. Gimió ahogadamente y trato de levantarse, pero estaba tan nervioso que termino cayendo y tropezando con la cubeta que usaba para enjuagar. La cual rodó por los escalones solitarios haciendo un eco un poco estruendoso.

El Irken quedo tirado en el suelo, observando aterrado lo que había ocasionado. Miro a Dib con miedo absoluto y con sus ojos llorosos mientras el labio inferior le temblaba.

Dib no pudo hacer nada más que darle una sonrisa comprensiva. Casi maternal.

No dijo nada. Se acerco al pequeño que temblaba sin parar y se arrodilló en una pierna lo más cercano a su altura. Posó una mano sobre su cabeza y le hablo con calma —No te preocupes. Todo está bien—

El diminuto conserje lo observó pasmado y no pudo hacer nada cuando Dib lo tomó de las axilas y le dejó erguido.

—¿Cómo te llamas?— pregunto Dib sonriéndole. El pequeño reaccionó casi a tiempo —Co-conserje de lim-limpieza Weki, m-mi Elite— respondió sonriendo tímidamente con un sonrojo verde oscuro en las mejillas.

—Has hecho un buen trabajo Weki— le sonrió Dib con cariño —Todo está muy limpio, no he visto nada de suciedad mientras bajaba. Estoy orgulloso—

—¿Enserio?— exclamo Weki sonriendo sin poder evitar la felicidad que lo inundaba —¿De verdad Weki a hecho un buen trabajo mi Elite?—

Dib asintió y se puso de pie, haciendo que Weki levantara la cabeza demasiado arriba —¿Trabajas desde hace mucho aquí? ¿O eres de los nuevos?— preguntó Dib bajando por las escaleras seguido del pequeño conserje —No, mi Elite, no soy de los nuevos, señor—

—¿Cuántos años llevas en Nave Prima?—

—Cumpliré ciento veinte mañana, mi Elite—

—Wow, eso es mucho tiempo— sonrió Dib observando un poco más abajo la cubeta de Weki —¿Trabaja alguien más contigo?—

—No, mi Elite, sólo Weki trabaja aquí—

—¿Tienes amigos cerca?— pregunto Dib, acercándose a la cubeta vacía y pasándosela al pequeño conserje, que la acepto muy feliz.

Pero después su rostro se apagó un poco —Weki no tiene amigos, mi Elite— respondió en voz baja —Los demás conserjes dicen que como Weki es muy bajo es más un Head Drone—

—Yo no creo eso— Weki lo miró sorprendido —Yo creo que Weki está muy bien como es— Dib le sonrió ampliamente y el pequeño conserje dejó escapar un par de lagrimas y abrazó la cubeta muy contento.

—Entonces ¿Tú solo limpias las escaleras?— pregunto Dib observando el agua que se había derramado por los escalones —Se ve muy pesado—

—Oh, no, mi Elite— sonrió el conserje —Weki está muy contento de poder trabajar aquí en Nave Prima después de tanto tiempo. A Weki le gusta ser útil, pero como tuvimos órdenes de cesar nuestras tareas por el Zim, Weki se había sentido muy triste—

—No lo dudo— sonríe Dib y observa algo que no había notado. Weki sólo lleva una cubeta y un trapo con apariencia de mejores años —¿Dónde están tus demás instrumentos de limpieza? ¿No deberías tener una Pu.M. (Pulidora Multiusos)?—

—Oh, no, mi Elite. Esos serían muchos lujos— explicó el pequeño conserje como si tal fuera la cosa. Dib asintió pero notó como incluso el uniforme de Weki estaba muy viejo y sucio por manchas viejas. No pudo evitar preguntarse si el resto de los conserjes estarían igual.

Weki le dijo que reanudaría sus tareas y subió por las escaleras, despidiéndose muy contento de Dib. Este le devolvió el gesto con una sonrisa y siguió bajando con una expresión preocupada.

¿Cómo rayos podían ser lujos un uniforme nuevo y de paso un trapeador en mejores condiciones? se preguntó Dib bajando por los escalones sin saber muy bien donde estaba. No es que le importará, pero... él había sido un conserje también. Entendía que para Weki y todo el resto del Imperio no hubiera nada mejor que trabajar para el Imperio sin descanso, pero...

Dib estaba consciente de que se había detenido ¿Hace cuanto y dónde? No sabría contestar. Seguía en las escaleras con sus pensamientos peleando y debatiendo.

Pero en realidad, no había porque hacerlo. Dib sabía lo que debía hacer y a pesar de que todos llegarán a odiarlo por ello, no le importó. Llamo de nuevo a la comandante Texas a través de una pantalla que salió de su PAK.

No tardo en verla aparecer. Y como de costumbre, tenía esa expresión exasperada; pero cuando le pidió amablemente surtir de un juego nuevo de uniformes para todos los conserjes y así mismo proporcionarles de un kit completo de limpieza; ella sólo se limitó a decir —Esta bien—

—Gracias, Texas—

—¿Algo más que se le ofrezca, señor?— preguntó ella impaciente.

—No, gracias. Pasa buena jornada Texas— sonrió Dib y ella le cortó la comunicación sin tacto.

No le dio mucha importancia y regresó a su oficina. Sentía que se había ausentado mucho tiempo. Y quizás si lo fue, por que tenía bastantes informes sobre el escritorio. Bueno, al menos tendría algo que hacer.

Se dejó caer sobre el sillón con más animo y tomo todos los reportes que tenía. No había mucho que decir de ninguno. Texas estaba encargada de todos los suministros primarios como la comida, los utensilios, armas, químicos, Palms de repuesto, uniformes, etc. Así que sus peticiones eran más que nada municiones para los soldados que al parecer no dejaban de usar en la sala de entrenamiento, suministros de snacks para las cocinas y las maquinas expendedoras en los pasillos, etc. Monc al contrario, era encargado de los suministros secundarios que correspondían a todo el personal, así que sus reportes eran asignamientos y reasignamientos de personal según lo requerían Mem, Wisconsin, Texas o Wako. Y hablando de este último... por alguna razón estaba solicitando unas botas rosas.

Dib no quiso saber para qué rayos eran, pero igual las autorizo.

Y así eran los reportes. Mem y Wisconsin al parecer no necesitaban nada, no veía de ellos. Dib tomó el último reporte y al principió pensó que estaba soñando. Tuvo que leerlo dos veces y confirmar la firma de Texas, Monc y Wisconsin unas diez veces más para ver que no se trataba de una broma.

Alguien (que dudaba que fueran Texas o Monc o Wisconsin) estaba pidiendo una autorización para hacer una fiesta en los dormitorios de Comunicadores. El informe estipulaba ya un día dentro de la siguiente semana y la cantidad de snack que iban a requerir.

Al parecer ya tenían el permiso de Texas, Monc y Wisconsin, porque se lo habían pasado a él para que terminara de confirmar la solicitud.

Dib sonrió ampliamente mientras firmaba en aprobación. Él nunca había asistido a una fiesta jamás en su vida, pero si había algo que se necesitaba más ahora en Nave Prima, era una fiesta. Había que levantarles el buen humor a todos, con suerte eso les haría olvidar los horribles tiempos pasados, como cuando noventa y cuatro pisos se congelaron bajo capas de hielo de tres metros, o cuando los pisos inferiores se llenaron de aguas de desecho con su tufo putrefacto llegando hasta veinte niveles arriba... o aquella vez que tuvieron que limosnear de las maquinas expendedoras de los pasillos porque no había comida... o cuando se quedaron sin luz y nadie pudo recargarse por días y muchos estuvieron a punto de morir por descarga...

Si, una fiesta era urgente. Urgente.

Dib ordenó los reportes para Monc, Texas y el único de Wako en la mesa, es decir, no era como si tuviera muchas cosas que hacer en ese momento.

Unos momentos después, tres Irken entraron... o algo así. Uno de ellos era una pantalla flotante donde algo apenas visible como una silueta con ojos rosas se asomaba. Ese o esa debía ser Bar-bi.

—Saludos, señor— saludo la pantalla con voz masculina. Era un él.

Dib le sonrió — Gracias por esperar Bar-bi, aquí está el reporte autorizado para Wako— y le extendió el informe. Bar-bi tardo un poco en reaccionar, pero al fin unas pinzas surgieron del monitor y la pantalla se fue con el reporte.

Dib se giró a los dos Irken restantes —Lois, aquí están los reportes para Texas— sonrió extendiendo los informes al de ojos verdes, que los tomó sorprendido —Y estos son los de Monc, Sopi— añadió Dib al segundo de ojos rojos, que tardo un poco más en tomarlos.

—Pero este informe para autorizar la fiesta— añadió Dib mostrando la hoja en cuestión, que por algún motivo hizo que Lois y Sopi lo miraran intensamente —No se para quien es, ya que está firmado por Texas, Monc y Wisconsin. Por favor háganselo llegar a quien corresponda, ya esta autorizado— sonrió ampliamente.

—¡¿En serio?— chilló Sopi incrédulo y casi al mismo tiempo se llevó las pinzas a la boca por su atrevimiento. Lois se puso algo nervioso.

Dib sólo los miró con calma —Por lo que veo son nuevos ¿Verdad?— preguntó y ambos asintieron —Bueno, pueden preguntarle a los que estuvieron primero como eran las cosas antes y sabrán que no hay nada que se necesite más que una fiesta en estos momentos ¿Invitaron también a los Pilotos y a los Soldados?— preguntó y ambos negaron fervientemente. Dib los miró sonriendo —Supongo que hay cosas que no van a cambiar muy pronto. Sólo no hagan mucho desastre ¿Está bien?—

—Trataremos, señor— sonrió Louis de antena a antena y tomó el informe, con Sopi asintiendo frenéticamente a su lado.

—Está bien, pueden retirarse para propagar la buena noticia— sonrió su líder y ambos comunicadores salieron tan rápido que parecían volar.

Dib suspiró hondamente y se recostó en su sillón mirando el mismo espacio negro que había estado observando infinitamente desde hace semanas. Aunque de mejor humor.

Estuvo así unos momentos, cuando otro Irken volvió a entrar. Esta vez no era un comunicador. Era un soldado. No, era el jefe de guardias, el segundo de Mem, Bob.

Vaya, hacia mucho que no lo veía.

—Saludos, señor— expreso firmemente Bob.

Dib asintió —¿Sucede algo malo Bob? ¿Zim acaso?— preguntó sólo para ver a Bob repentinamente confundido... y con un ligero sonrojo verde oscuro apareciendo en sus mejillas. ¿Acaso venía a pedirle algo muy penoso?

—N-no, señor. No es el Zim— contestó al fin Bob. Se le escuchaba algo nervioso.

—¿Entonces que te trae por aquí, Bob?— sonrió Dib con calma —No es muy común verte aquí arriba, por lo general estas con Mem, sino me equivoco—

—Eh, si... es verdad— respondió Bob, con el sonrojo más intenso —E-es que... mm, nos-nos enteramos de que los comunicadores van a tener una fiesta, y, y, bueno...—

—También los Soldados y Pilotos quieren una— sonrió Dib, terminando la frese por Bob, quien asintió nervioso —Me parece una buena idea—

—¿En serio?— gimió Bob apenas con aliento, mirando a su líder sorprendido —¿De verdad podemos hacer una?—

—Claro, sólo denme el informe ya conf-— Dib no terminó la frase, Bob le estaba extendiendo un reporte con las tres firmas de Mem, Texas y Monc. Con fecha y todo confirmado. La sonrisa de triunfo en el rostro del jefe de guardias era increíble.

Dib tomó el reporte y ante la mirada radiante de Bob, lo firmó sin miramientos —Sólo no hagan mucho desastre, por favor— pidió el más alto devolviéndole la hoja.

—Lo intentaremos, señor— respondió Bob aceptando el papel encantado.

—Puedes retirarte para avisar a los demás de la buena noticia— y apenas terminó, Dib vio al jefe de guardias esfumarse casi literalmente de su vista.

Lo último que se escuchó fue a los guardias del pasillo proferir un grito de victoria antes de guardar nuevamente silencio sepulcral. Dib negó sonriendo y su mirada se fijó nuevamente en el infinito espacio negro tan familiar.

Para el final de jornada, Dib no pudo estar más feliz al cerrar las puertas de la oficina y poder dejarse caer en el colchón de su habitación.

Era increíble cómo se aburría ahora. A pesar de sentirse satisfecho porque todos tendrían una fiesta, él no podía sentirse muy a gusto. Estaba fastidiado de no hacer nada.

Era ciertamente casi horrible que extrañará esos días cuando tenía que partirse en diez para evitar que Nave Prima explotará... algo que no era justo pensando en los pobres de Mem y Wisconsin, que tenían cargas extras de trabajo forzado, pero ¡Estaba aburrido! ¡En serio aburrido!

Ah, casi suspiraba por esos día en Foodcortia, cuando se dedicaba a pulir las paredes mientras evitaba ser comido por las ratas asesinas o ser ahogado en una ola de grasa hirviendo o ser aniquilado por Sizz Lord... bueno, al menos tenía algo que hacer entonces.

Dib ni se quedo recostado dos minutos cuando se puso de pie y se metió a bañar. No tenía nada que hacer. Estaba aburrido. Cualquier cosa que lo entretuviera estaba bien.

Pero una hora después, cuando estaba en medio de su tercer baño, entendió que debía hacer algo diferente. Era necesario, no creía soportar un baño más.

Salió de la oficina, cruzó el largo pasillo donde normalmente estarían los guardias pero que a esas horas estaba desierto. Así mismos todos los pasillos de Nave Prima deberían estar en su mayoría solitarios por el personal, ya que las guardias de los SIR estaban activos después del término de las jornadas.

Dib caminó por casi una hora hasta que se vio así mismo bajando por las escaleras. De nuevo. Quizás tanto seguir a Zim lo estaba afectando, porque cada vez que salía a caminar terminaba ahí.

Y hablando de amenazas de muerte, Zim no se había escapado de su habitación en semanas. Comenzaba a pensar en lo peor, porque ni Zim o GIR habían dado muestras de vida en lo absoluto. Dejaban su presencia en un recuerdo lejano y desagradable... especialmente desagradable.

Dib se preguntaba si en verdad toda esa calma que reinaba en la nave era lo mejor. Bueno, hasta donde sabía todo iba perfecto, todo estaba casi al cien por ciento.

Dentro de poco todo sería perfecto, como quizás lo era antes de la llegada de Zim.

Y quizás eso le preocupaba a Dib. Sin más problemas ¿Sería él necesario en Nave Prima? Weki había dicho que estaba muy feliz por ser útil de nuevo... Quizás eso es lo que me preocupa pensó Dib bajando por las escaleras sin rumbo No ser útil, eso es lo que me asusta ¿Qué va a suceder cuando los errores de Zim ya no escondan los míos? Hasta el momento todos se habían esmerado tanto en ver los que Zim causaba, que nadie se preguntaba realmente si yo podía hacer un buen trabajo... rayos, ni siquiera pude atrapar a Ben cuando pude y como dijo Mawiki, sino fuera por eso muchos problemas se habrían evitado... al tener a Ben sólo habríamos tenido que sacarle todo para saber dónde estaba la resistencia. Pero como yo metí la pata, ahora había un plan para buscarlos, tengo a toda la galaxia Aol aun en suspenso y las demás están en alerta roja por lo mismo.

Que buen líder soy ¿Eh? Dib hizó una sonrisa amarga Ya ni siquiera puedo hacer algo aquí. Mem, Monc, Texas, Wako y Wisconsin están haciendo un excelente trabajo. No me necesitan más que para firmar tontos reportes... no soy necesario.

No soy útil.

Dib en eso se detuvo. Había recordado algo. No había ido a Ka-cka para ver quien había solicitado a todo el personal.

Supongo que no hay problema que vaya ahora se dijo Dib, subiendo ahora por las escaleras hacía el nivel de teletransportadores. Llegó notando sin sorpresa que la sección estaba vacia, sólo un par de SIR montaban guardia, los cuales lo escanearon visualmente y le dieron entrada.

Dib sólo tecleó las coordenadas a Ka-cka y entró al tubo. Un parpadeo después, estaba en el mini-recibidor que hacía mucho que no veía. Fue algo nostálgico salir al pasillo y ver las habitaciones cerradas... agradeció no estar escuchando los jadeos lujuriosos de Welso con Digui o Sisel.

Dib entró a la cocina y descubrió a Sisel... estaba tirado frente a una de las paredes que lucía abollada. Al parecer su gusto por estrellarse contra ellas no había cambiado. Dib lo tomó con cuidado y lo dejó en su habitación. Le cubrió con las mantas y cerró la puerta. Fue cuando notó algo.

No estaban los SIR.

Dib parpadeó confundido y fue a la habitación de Digui que estaba al lado. Abrió la puerta con cuidado y lo encontró desparramado sobre el colchón, roncando como si de eso dependiera su vida. Dib cerró la puerta divertido y apenas se giró para ir a ver a Welso, cuando una sombra negra apareció a su lado. La sorpresa fue tal que Dib no pudo gritar. Sólo se limitó a mirar la figura oscura... hasta que esta se abrió el abrigo y mostró su cuerpo desnudo.

Dib suspiró resignado —Veo que sigues despierto Welso—

—¿Bailamos?— sonrió este seductoramente, acariciándose la piel.

—Deja de hacer eso, no puedo creer que me voy por un tiempo y tú sigues igual— expresó Dib, mirando a ambos lados del pasillo —Dime, Welso ¿Hay alguien nuevo aquí? Ah, y de paso ¿Dónde están los SIR?— preguntó, recibiendo como única respuesta que Welso le saltara encima y le diera un beso repentino. Dib apenas entendió lo que pasaba y no pudo moverse hasta que sintió la lengua de Welso.

Entonces fue cuando se lo quitó de encima y lo encerró en su cuarto.

—¡Y quédate ahí!—

—¡Pero quiero bailar!—

—¡Pues baila tú solo!—

—... aaaah, ah, sí, sí, más—

Dib miró asqueado la puerta y se alejó al puente principal... mientras se frotaba la lengua con la manga del uniforme desesperadamente.

—Computadora—

¿Quién eres tú?

—Di-bug— exclamo entrando al puente, que se veía en excelentes condiciones.

Ah, sí. Tú.

—¿Dónde están los SIR?—

A mí también me da gusto verte otra vez.

Dib gimió harto —Sólo dime donde están. No los veo—

El llorón los tiene.

Dib parpadeó —¿Llorón? ¿Cuál llorón?—

No sé. Llegó hace uuuuuy, mucho tiempo. Está abajo. Se queda en tu habitación. No ha dejado de llorar desde que apareció por el tubo mágico.

—¿Sabes cómo se llama?—

No, se ve peligroso. Creo que está defecto, tú entiendes ¿Verdad?

Dib sonrió torcidamente —Claro, seguro que te dio miedo con las cosas que decía ¿Eh?—

La verdad, si.

Dib negó resignado y bajo a ver al nuevo Irken. Tenía curiosidad de saber quién podría ser... y en parte se sentía culpable por haberlo hecho esperar tanto. Quizás el pobre estaba aterrado de tener a Welso persiguiéndolo por todos lados.

Unos minutos después, Dib estaba frente a una graciosa barrera de SIR amontonados en el pasillo. Todos lo escanearón y le abrieron, como pudieron, el paso.

Dib terminó encontrando al cuarto Irken hecho ovillo sobre la cama, aferrado a su almohada con bastante decisión. Pensó que no sería muy buena idea despertarlo bruscamente cuando sin previo aviso el pequeño Irken se irguió de un movimiento.

—¿Cu-cuanto dormí?— chilló agitando su cabeza con fuerza, como para despertarse —N-no puedo dormir, necesito, estar alerta, firme, concentrado, despiertAAAAAAh!— gritó al ver a Dib. El más alto sólo se limitó a saludarlo con las pinzas.

—¡¿QUI-QUIEN ERES TÚ?— gritó el pequeño Irken, sacando una linterna de su PAK y señalándolo amenazadoramente con un abre latas manual.

—Vine a sacarte de aquí— respondió el más alto de inmediato. El otro lo miró confundido hasta que dejó escapar un gemido ahogado y se le lanzo a las piernas —¡OH, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS! ¡HAN SIDO UNAS SEMANAS HORRIBLES, HORRIBLES! ¡Y ESTABA APUNTO DE VOLVERME UN!— el desquiciado Irken no termino la frase porque cayó desmayado.

Dib lo levanto rápidamente y lo giró para ver el estatus del PAK, el cual estaba en las últimas.

—Oh, rayos— murmuró Dib incrédulo —Es mejor regresar a Nave Prima cuanto antes— se giró sobre sus pasos y después de ordenarles a los SIR regresar a sus tareas establecidas, desapareció en el tubo de teletransportación con un Irken agonizante entre brazos.

Quince minutos después. Dib estaba en la enfermería con Kel, el médico de guardia. Monitoreando el estado del que sería el nuevo miembro en Nave Prima. O eso le había dicho a Kel, que casi se cae de su silla al ver a Dib entrando con un Irken casi muerto entre sus brazos (o quizás fuera porque lo pescó leyendo una revista de Vortianas desnudas).

—¿Ya escaneaste su PAK, Kel?— preguntó él más alto con calma.

Él medico asintió —Según el historial del PAK, se llama Jarry. Es un Comunicador que trabajó en el Sector Novecientos Mil Quinientos Dos, hasta que se le catalogó como Defecto y lo desterrarón a Ka-cka— Kel hizo una pausa y añadió un poco incomodo —Al parecer golpeó a su Elite...—

Dib parpadeó —Vaya— se rascó entre las antenas y miró a Kel —Déjalo que se recargue y después sería bueno que lo sedarás para que descanse hasta mañana... y si alguien pregunta, por favor omite eso de que golpeó a su Elite ¿Sí?—

—Como usted ordene, señor— respondió Kel.

—Cuando llegue tú relevo de la mañana, dile que lo envíe con Monc, para que le asigne su nuevo puesto—

—Sí, señor—

Dib se giró y estaba a punto de salir cuando escuchó a Kel —Ah, señor—

—¿Sí?— pregunto Dib girándose a verlo.

El médico vaciló un poco temeroso —Este, so-sobre la revista...— comento temblando y poniéndose de un verde enfermizo. Parecía estar a punto de morir ahí mismo.

Dib sólo hizo un gesto curioso —¿Revista? ¿Qué revista?— pregunto sonriendo —Cuando entre sólo estabas tú sentado— el médico lo miró confundido y el más alto salió de la enfermería, no sin antes decirle un —Buen trabajo Kel—

Dib no vio la expresión de Kel cuando le felicito, porque la puerta cerró automáticamente tras él. Aunque no era necesario. Dib entendía que a veces simplemente se era diferente. Como Flu y su tendencia por usar ropa no Irken o como él mismo, con su tendencia de no ser precisamente cruel.

Y ahora había que incluir a Kel. Quien al parecer gustaba de las Vortianas.

Que Imperio tan loco.

Dib sonrió un poco divertido. Increíblemente se sentía mucho mejor ahora. Escribió un mensaje para Pep y Ka-rl, preguntándoles como estaban y si los monies les habían servido en algo para sus gastos.

No esperaba recibir una contestación inmediata, pero le hubiera gustado tenerla. Hacía varios días que no sabía de ellos. Casi una semana.

Dib consultó la hora con el PAK y descubrió que sólo había perdido cuatro horas con el problema de Ka-cka. Aun tenía bastante tiempo libre... y bueno, nadie notó su pequeña ida y vuelta por los teletransportadores...

No, creo que ya tuve demasiadas escapadas por un día pensó Dib resignado Volveré a mi cuarto para descansar y sin más peros encamino sus pasos a la oficina.

Aunque como pasaba últimamente, no tenía ganas de descansar. Así que en lugar de eso, Dib se dedicó a algo que hacía mucho deseaba: buscar una forma para conseguirse un día libre.

Monc había sugerido un día de descanso y Dib en verdad deseaba tenerlo para poder ir a ver a Pep y Ka-rl... ¿Pero cómo iba a poder con Zim a bordo de Nave Prima?

¿Quién podría ser lo suficientemente capacitado para lidiar con Zim? Debía ser fuerte, astuto, rápido; pero principalmente, debía ser una especie de prodigio en el combate. No cualquiera podía hacerlo. Debía ser alguien con grado de invasor. Y alto sentido común de lo que era una amenaza mortal inminente disfrazada como un conserje de limpieza chiflado.

Dib parpadeó. Acababa de tener la respuesta. Era increíble.

No necesitaba soldados.

Menos maquinas que Zim podía sabotear.

Necesitaba invasores.

Invasores.

Sonrío ampliamente y comenzó a planear lo que esperaba fuera algo de buenos resultados.

Kamui silverfox(Hola de nuevo! Si, la verdad si fueron apropósito los nombres. Ayuda a las bromas y facilita acordarse de ellos XD Perdón por no subir ayer, pero Sali bien tarde del trabajo! Pero me pongo al corriente!), Eldar Lisswen Sariethel (Hola! Perdón por no subir ayer, se me hizo tarde. Pero la verdad, me gusta jugar con los nombres, y esos tres me gustaron, fue bien apropósito :D Espero que este capi te guste, muchas gracias!)y a NearLady (Hola y muchas gracias por tu mensaje :D Que bueno que te haya gustado la trama, creo que me halagas de más n_n ¿Has hecho un dibujo? Igual que yo! La verdad me pase al DA y de ahí surgió la idea de este fic, muchas gracias por postearme!) Dark-kannai (Cuanto tiempo! Gracias por dejarme otros de tus grandes mensajes! La verdad me animan mucho al escribirme. Espero que este cap. Te guste, gracias por todo!)

¡Les agradezco mucho su apoyo!