Ok, estoy muy muy feliz.
Ayer me enteré que mi amiga Anahí está de vuelta sana y salva. Quiero agradecer a aquellos que me apoyaron a mantener la esperanza por que de verdad fue algo difícil para mí. Son de lo mejor.
P.D.- En realidad estaba guardando este fanfic para Navidad, pero no voy a poder subirlo ese día TT-TT Así que éste es mi regalo adelantado para todos ustedes, Feliz Navidad chicos ^^ (Además que estoy en en DF y no tengo mi computadora aquí :I)
P.P.D.- Aún estoy haciendo encargos. Si no tienes cuenta y quieres que haga una historia puedes dejarme un review con un nombre distinto en la barra superior que dice "Guest."
P.P.P.D.- CAPÍTULO #10! *0*
Avatar: El último maestro-aire no me pertenece.
Clasificación: M
-o-o
Juegos Nocturnos.
-¿Sabe?- Murmuró en su oído mientras rodeaba su cintura, la espalda de la morena encontrando su descubierto pecho.- Usted es muy bonita para ser un espíritu.
La mano de Katara hizo a un lado la fina y casi transparente tela que caía por el sombrero de paja.
-Usted debe ser el Avatar Aang...- Comentó con voz seductora, los dedos de su otra mano enganchándose al collar de nómada aire que el joven Avatar llevaba al cuello.- He escuchado tantas cosas de usted...- Inclinó su cabeza, recostándola sobre su pecho.
-¿Oh, de verdad?- Murmuró antes de tomar el sombrero de paja y arrojarlo al suelo para darse un libre acceso a la cabellera que se derramaba por la espalda de la joven.-...¿Qué clase de cosas?...- Preguntó abrazándole con fuerza, intentando impregnarse de la intoxicante esencia de su esposa.
-Solo algunas de sus habilidades...- Vaciló sintiendo la desesperación en sus movimientos, los labios que se aventuraban en su cuello eran insistentes en que continuara.-...la facilidad que tiene para el aire-control,...- La mano de Aang deshizo la pintura sobre su hombro cuando se precipitó en atrapar uno de sus pechos.-...su amor por la comida vegetariana...
La voz de Katara se detuvo por un instante, quería que él también participara en su pequeño juego.
-¿Y qué más?...- Cuestionó deslizando la tela de sus hombros.
-Sí...- Se dijo a si misma mientras se llevaba la mano a la barbilla fingiendo una profunda concentración.-...Había algo más.
-Katara...- Se quejó antes de dar un leve mordisco a su hombro. Él más que nadie sabía lo que su esposa le estaba haciendo.
-¿Qué era?...- Se burleteó desviando la mirada a distintas direcciones.
Un leve grito hizo eco en la habitación.
Los brazos de Aang se habían enganchado a su cintura, cargando el fino cuerpo y depositándolo sobre la cama, su peso impidiendo el escape de la chica.
-Oh, sí. Ahora lo recuerdo.- Se burló zafando sus brazos antes de comenzar a trazar sus tatuajes.
La respiración de Aang era entrecortada y las manos que acariciaban su espalda no estaban ayudando. Katara se elevo tanto como pudo, sus labios quedando justamente a la altura del oído de él.
-Es su talento más oculto...- Murmuró deteniendo sus movimientos en seco.-...se dice que es una persona apasionada...- Añadió antes de una breve pausa.- ...y que su lugar favorito para explotar dicha habilidad...es la cama.
Los labios de Aang se estrellaron contra los de ella, sus lenguas entrelazándose desesperadamente. El cuerpo de Aang se elevó lo suficiente para que Katara se deslizara y acercara aún más al centro de la cama, sus dedos nuevamente atrapando el collar de cuentas. Aang tomó impulso y la atrapó sin siquiera darle oportunidad de recostarse sobre la cama. Sus cuerpos rebotaron en el colchón y ambos soltaron una carcajada.
Se quedaron frente a frente un momento, abrazados mientras el cosquilleo de pasión revivía dentro del estómago de Aang. La joven deslizó sus brazos lentamente por el torso de su esposo, acariciando la tibia piel. Se mordió el labio inferior.
La mano de Aang encontró su mejilla y acercó su rostro a un profundo beso. El hormigueo se expandió luego de sentir como la pierna de Katara se desplazaba por encima de su torso, entregándose discretamente. El joven se incorporó y tomó las orillas del disfraz, alzando la tela lentamente.
La confusión se coló en la mirada de Katara cuando vio como el cuerpo de su esposo desaparecía bajo su atuendo. Un gemido escapó de sus labios al sentir sus manos acariciando su desnuda piel, y la forma en que su aliento danzaba en su cuello y como sus dedos jugueteaban con sus pezones, por los espíritus...su sexo.
Sus rodillas se debilitaron y optó por acompañarle debajo de la tela, la temperatura aumentando a su alrededor.
Atrapó al joven Avatar con las manos en la masa. Su falo situado entre sus piernas a la perfección, listo para adentrarse en ella en cualquier momento. Los brazos de Katara se aferraron a los hombros de Aang y con un indiscreto movimiento en su cadera rozó sus sexos juguetonamente.
Aang dejó salir un leve gruñido, sus manos aprisionando la cintura de la chica en un intento por sentirla de nuevo. Katara gimió y su respiración se aceleró.
-Vaya, Avatar...- Exhaló tratando de mantenerse en su papel.-...es usted un pillo.
El ceño de Aang se frunció.
-Deja eso, ¿sí?- Comentó con una sonrisa que aparentó ser burlona.- No quiero tener sexo con la Dama Pintada.
Katara arqueó una ceja sintiéndose en parte ofendida.
-Pe-Pero...¿Qué no se trataba de eso?- Cuestionó confundida.
Aang negó con la cabeza.
-No me malinterpretes, amor...- Dijo tomando su mejilla con ternura.- No quiero tener sexo con la Dama Pintada...- Repitió tallando su pulgar en la morena piel, las diminutas gotas de sudor ayudando a deshacer la pintura en su rostro.-...Quiero hacer el amor con mi esposa.
Los ojos de Aang fueron invadidos por la sorpresa ante los repentinos brazos que se amarraron a su cuerpo con fuerza. Una sonrisa se formó en sus labios y acarició el cabello de Katara, sus dedos hundiéndose en los oscuros mechones.
-Te amo...- Escuchó murmurar a la femenina voz, un tono quedo y un tanto quebradizo.- Te amo como no tienes idea, Aang.
El calor de su piel adherido a la suya, la dulzura de su voz y la profundidad de sus palabras fueron demasiado.
Una lágrima corrió por su mejilla y deshizo el abrazo lentamente solo para encontrar el rostro de su esposa, sus ojos brillando intensamente. Sujetó sus hombros.
-Vamos...- Le animó mientras pasaba un poco de la tela del disfraz por encima de su rostro, tanto la pintura como sus lágrimas siendo limpiadas con cuidado.-...Terminemos lo que comenzamos.
Katara soltó un risita y asintió, sus mejillas ruborizándose mientras se percataba de los brazos que acercaban su cuerpo al de él. Sintió que su corazón se derretía ante la suavidad y ternura con la que Aang le besó, el peso del joven Avatar forzándole a recostarse sobre su pecho. Estaba tan concentrada en ello que ni siquiera notó el momento en que la espalda de su esposo encontró la suave cama, las manos de ella aferradas a sus mejillas.
Los dientes de Aang atraparon su labio inferior un par de veces antes de concentrarse en recorrer su cuello. Sus manos trazando su propio camino por la espalda baja de Katara.
El falo de Aang reaccionó ante la fricción entre sus cuerpos y Katara dejó escapar un leve gemido en cuanto rozó su clítoris.
-Oh, Aang...- Murmuró mientras las manos del joven Avatar levantaban su cadera y posicionaba su sexo en su entrada.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo y su espalda se arqueó ante la bien conocida presencia que ocupaba aquel espacio reservado para él...solo para él.
Cada movimiento, cada caricia, cada suspiro y gemido era tan único, tan majestuoso. Su ritmo aumentó, la intensidad con que buscaban fusionarse terminó con Katara arrojando con desesperación la tela que les cubría.
El golpe final para ella fue el momento en que una de las manos de Aang se topó con su clítoris.
El golpe final para él fue el peso de su agotada esposa cayendo a su alrededor.
Aang ni siquiera recordaba por que había optado por escuchar la sugerencia de aquel miembro del consejo: "Intenten disfrazarse, es de los trucos más viejos del libro."
No necesitaban de esos consejos.
No necesitaban hacerse pasar por otras personas.
Solo necesitaban ser ellos mismos.
-o-o
Gracias por leer.
