Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews Green y Krish2014.Saludos! :D

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Capítulo 10

Castiel esbozó una sonrisa cuando avanzó por el pasillo y percibió ese delicioso aroma que hace tres días acompañaba sus mañana. La convivencia con el rubio era muy placentera y le gustaba mucho estar con él. Al entrar a la cocina, encontró al mayor de espaldas tostando el pan mientras cantaba bastante animado. Había descubierto en esos días, que disfrutaba mucho cantar por las mañanas, así como también devorar una rebanada de tarta.

-Lo reafirmo, tienes una voz preciosa- su pareja se dio la vuelta sonriendo.

-Hola Cas, ¿Dormiste bien?

-De maravilla- fue a su lado para besarlo- Buenos días, rubito.

-Siéntate a desayunar, está casi listo, ¿Tienes clases temprano?

-Sí, tenemos una prueba a la tercera hora.

-Seguro que te irá bien, estudiaste bastante.

-Y con este delicioso desayuno estoy listo.

Cuando terminaron de desayunar, el mayor lo llevó en el impala hasta la universidad, tal como lo había hecho los últimos días. Le gustaba mucho que su pareja tuviera esos detalles con él y por eso aprovechó que aún tenía algo de tiempo antes de entrar a clases y comenzó a besar al rubio mientras sus manos se colaban bajo la camiseta ajena.

-Mmm, no pensé que te gustara el voyerismo, bonito- dijo entre besos.

-Es tu culpa, Dean, eres demasiado atractivo como para no correrte mano.

-Jajajaja, nunca pensé que llegaría el día en que escucharía eso de mi pequeño Cassie- el mayor se asomó por la ventana- Hola chicos, ¿Cómo está mi parejita favorita?

-Hola Balthy- respondió el rubio divertido- Ya quedó claro que mi chico no es tan inocentón como parece.

-Oh sí, ya se fueron los tiempos donde curioseaba viendo una película porno de mi colección.

-¡Balthy cállate!- ordenó el moreno bufando- Por si se les olvida, estoy aquí.

-Lo noté mi Cassie, ahora podrás ver porno con el rubito y el responderá todas tus dudas.

-Dios, eres un idiota cuando quieres- respondió molesto pero volvió a sonreír cuando su pareja lo besó cariñosamente.

-Te enseñaré cosas muy divertidas, Cas, ya verás.

-Ese es mi rubito- festejó Balthazar con una gran sonrisa- Pero mi Cassie tampoco es tan sumiso como parece, tiene un geniecito del demonio cuando se enoja.

-Y te voy a patear si no te callas- dijo suspirando y besó de nuevo al mayor- Nos vemos después, te quiero mucho.

-Yo también te quiero bonito, que tengas un buen día.

Con un último beso el moreno descendió del impala y su pareja se despidió con la mano de ambos para luego conducir hacia su trabajo. El mayor no dejó de molestarlo hasta que se reunieron con Gabriel en la sala.

-Llegaste justo a tiempo- dijo Balthazar sonriendo- No puedes divertirte pervirtiendo al pequeño.

-No seas idiota, Balthy, mi Sammy tenía que llevar una maqueta para presentarla en un ramo, así que lo acompañé al instituto para asegurarme que no se rompiera.

-Qué lindo, eres una buena pareja, Gabe, aprende de él, Cassie.

El menor negó despacio para luego sentarse en su lugar. Las bromas de su amigo no eran tan molestas como manifestaba, si era honesto, le gustaría ir más allá que solo besos y abrazos con el rubio.

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Balthazar jadeó al sentir esa mano que desabrochaba su pantalón y abrazó al mayor por el cuello, manteniéndose sentado sobre sus piernas. Se supone que solo iba a pedir la guía del profesor para un trabajo de otra asignatura pero terminaron haciendo de todo menos eso.

-Lucy… Mmm…

-Me encanta la carita que tienes ahora, eres tan fácil de provocar, Balthy.

-Mmm… tú eres tan jodidamente atractivo…

-Soy el mejor, Balthy.

-Arrogante... Mmm…- dio un respingo cuando esa mano lo acarició sobre el bóxer- Pero me encantas así…

-Ese es mi chico.

Ambos se besaron apasionadamente mientras sus manos acariciaban el cuerpo ajeno. Unos golpes a la puerta hicieron que se separaran rápidamente y Balthazar se apresuró en levantarse para recoger su camiseta que estaba en el suelo junto a su chaqueta. Iba a vestirse para fingir que se encontraban platicando sobre temas académicos pero una pervertida idea cruzó su cabeza al escuchar que se trataba de Miguel, otro de los profesores de su carrera. Miró a su pareja con una sonrisa para luego ocultarse bajo la mesa, aprovechando que la otra persona no lo vería de ese lado del escritorio.

-¿Qué haces?- preguntó Lucifer arqueando una ceja.

-Dile que pase o va a sospechar de ti.

-Balthy.

-¿No quieres jugar, Lucy? Te aseguro que te gustará.

-Mmm, bien, será a tu manera, Balthy, no me defraudes- ambos compartieron una sonrisa antes de que el profesor fingiera seriedad- ¡Adelante!

El menor procuró guardar silencio hasta que escuchó como ambos profesores comenzaban a platicar de un seminario que impartían en conjunto en otra universidad los fines de semana por la mañana. Balthazar esperó unos segundos y luego se acomodó despacio para quedar de rodillas antes de desabrocharle el pantalón a su pareja junto con la ropa interior. Comenzó a masturbarlo despacio pero al poco tiempo se frustró por no obtener alguna seña de incomodidad por parte del mayor.

-Es una buena idea, Miguel, esos chicos necesitan regresar a los orígenes antes de comenzar con la práctica.

-La verdad es que me sorprende un poco la base pobre que tienen esos chicos, pensé que esa universidad era mucho mejor.

-Los programas de clases son similares, así que solo debe tratarse de niños que piensan que pueden irse de juerga cada noche sin consecuencias en lo académico, se van a llevar una gran sorpresa con el test de esta clase.

-Realmente disfrutas hacer sufrir a tus alumnos.

-Es uno de los placeres de ser profesor.

Balthazar entrecerró los ojos al oír esas palabras, ya sabía de primera mano que su pareja era un completo pervertido sádico que disfrutaba jugar con él, así como también hacerlo suplicar. Al darse cuenta que no obtenía resultados con sus acciones y las palabras de Lucifer comenzaron a molestarlo, porque indirectamente se referían a su relación, ¿Por qué estaban hablando de esas cosas si se supone que era una reunión de trabajo?

-No tenía idea que estabas saliendo con alguien, tú no eres de estar con alguien, Lucifer.

-Bueno, este chico es especial, tiene la dicha de estar conmigo.

-Ja, siento lastima por él, eres un verdadero bastardo cuando quieres.

-Oh sí, y le tengo preparado algo muy bueno, gritará y suplicará como la perra que es.

-Nunca vas a cambiar, Lucifer.

Esas palabras lo hicieron enfadar aún más y luego sonrió por la maldad que haría. Continuó masturbando a su pareja para luego tomar su virilidad y lamerla despacio antes de tragarla con gula. Un pequeño respingo fue la respuesta a su inesperado movimiento y empezó a usar más fuerza en su boca, asegurándose de hacerlo placentero y obtuvo un pequeño jadeó como respuesta.

-¿Estás bien, Lucifer?

-Mmm… sí, ¿Te parece que sigamos planeando la clase después? Había olvidado que tengo que corregir unos… Mmm… trabajos para mañana…

-De acuerdo, ¿Seguro que estás bien?

-Perfecto… te llamo cuando termine aquí.

-Sí.

Balthazar escuchó el ruido de la puerta y su pareja se movió un poco para tomarlo por la barbilla mientras lo miraba jadeando.

-Lucy…

-Has sido un buen chico… Mmm… ahora termina lo que comenzaste, Balthy.

-Será un placer, Lucy.

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Castiel regresó al departamento al anochecer, después de pasar casi toda la tarde recorriendo la ciudad la tomar algunas fotografías. Solo quedaban dos meses y medio para que tuviera que presentar su examen en la clase de lucifer y aún no se le ocurría que hacer. Cuando llegó a casa, no había señales de su pareja por ningún lugar pero debido a la hora, estaba seguro que llegaría pronto. Decidió que sería una buena idea esperarlo con la cena, el rubio le estuvo enseñando durante el fin de semana a cocinar y quería colocar todo lo aprendido en práctica. Una vez que tuvo lista las papas, comenzó a freír el pescado, esa era la comida favorita de pareja y quería sorprenderlo. Esperó pacientemente a que estuviera listo pero el ruido del timbre llamó su atención y fue a abrir con una sonrisa.

-¿Olvidaste tus llaves, bo— no terminó la oración al ver quien era- Padre…

-Por fin te encuentro, vine a medio día pero el conserje dijo que aún no regresabas de la universidad.

-Podrías haberme llamado, no tenías que venir- dijo serio.

-A diferencia de ti, prefiero decir las cosas a la cara- el menor frunció el ceño.

-Yo también lo hago pero a ti preferiría no verte.

-¿Y qué harás sin mí? No estarías aquí sin mi dinero, yo pago tus estudios y este departamento, ¿Acaso crees que esas idioteces de vender fotografías te va a mantener? Sigue soñando.

-Si estás aquí para burlarte de lo que hago, entonces vete.

-No vine a eso, ya te darás cuenta tu solo como estás arruinando tu futuro- el moreno se cruzó de brazos- El fin de semana será el aniversario de la muerte de Rachel ¿Vas a venir?

-Claro que sí.

-Bien, espero que esta vez te comportes y no hagas escandalo como el año pasado.

-No voy dejar que me traten de esa forma, y antes de que digas algo, voy a ir te guste o no, ella era mi madre y a diferencia de ti, se sentía muy orgullosa de lo que hago.

-Y estaba tan equivocada.

Castiel lo miró frunciendo el ceño. Su padre desde un comienzo reprobaba su gusto por la fotografía, y le costó mucho conseguir que pagara su estudios, prácticamente lo tuvo que amenazar con que lo demandaría en tribunales. Muy por el contrario, su madre siempre lo incentivo a que siguiera sus sueños y no se rindiera. Fue toda esa rabia la que estuvo a punto de hacer que hablara sin pensar pero en ese preciso momento la puerta se abrió.

-Siento llegar tarde pero se…- el rubio los observó a ambos- Mmm… Hola.

-¿Y este chico?- preguntó el mayor indicándolo con el dedo- ¿Quién es?

-Soy su—

-Amigo- se apresuró en interrumpirlo el menor- Es uno de mis amigos…

-¿Otro más que cree que sobrevivirá de esas estúpidas fotografías?

-Es mejor que te vayas- pidió el moreno- Ya te dije que iré, así que no tenemos de qué más hablar, adiós.

Su padre observó de arriba abajo con desprecio al rubio para luego marcharse del departamento. Aparte de que desaprobara su profesión, sabía perfectamente que su progenitor repudiaba a los homosexuales y si presentaba a Dean como su pareja, era muy probable que dejara de darle su apoyo económico y no contaba con los medios para costear sus estudios por su cuenta. El mesero lo observó esperando una explicación pero no sabía que decir, así que se fue a la cocina.

-Oye Cas, ¿Quién era ese hombre? ¿Por qué mentiste sobre nuestra relación?

-Dean… no quiero hablar del tema, vamos a cenar- apagó el gas negando despacio- ¡Mierda! Quemé el puto pescado.

-Espera- el rubio lo detuvo por el brazo- ¿Qué está ocurriendo?

-Nada, prepararé otro.

-Detente un momento- tomó sus manos- Mírame- el moreno obedeció- Te quiero, Cas, te quiero mucho y entiendo si no quieres hablar del tema, yo también he pasado por eso.

-Dean…

-Ahora siéntate y yo terminaré la cena- el mayor le dio un cariñoso beso en la frente- Te quiero mucho.

-Gracias Dean.

Durante la cena estuvo muy callado pero eso no pareció molestar a su pareja. Cuando terminaron de comer, fue a darse una ducha y luego al cuarto, acostándose de espalda a la puerta. Tan solo pasaron unos segundos cuando sintió un peso extra tras él y un brazo rodeó su cintura antes de que un dulce beso fuera depositado en su nuca. Ninguno de los dos dijo algo pero Castiel se sentía mucho mejor al tener el apoyo de su pareja.

Algo suave en su mejilla hizo que despertara, abrió los ojos despacio y se encontró con esos hermosos orbes esmeraldas que tanto adoraba. El rubio lo observó sonriendo para luego darle un beso en la frente.

-Buenos días, dormilón.

-Dean.

-Me encantaría dejarte dormir un poco más pero tienes clases- sonrió- Te preparé un delicioso desayuno- el moreno sonrió y lo abrazó fuerza, terminando ambos recostados sobre la cama- Cas.

-Te quiero mucho, Dean, gracias por cuidarme.

-Cas.

-Quiero que este fin de semana vengas conmigo.

-¿A dónde?- preguntó curioso.

-Al aniversario de la muerte de mi madre.

-Cas…

-Te necesito a mi lado, Dean…

No se sintió capaz de seguir hablando pero tampoco fue necesario, ya que el rubio le dio un beso y luego ambos permanecieron abrazados sobre la cama durante largos segundos.