"Sólo puede acabar de una manera"


Cap. 10: El Elegido.


Jenova era, a su manera, una entidad extraterrestre muy hermosa.

Poseía cabeza y busto humanos, con unos rasgos tan simétricos que rozaban la perfección.

De cabello blanquecino, piel pálida y cuello largo, como entidad femenina Jenova era exuberante. Sus partes humanas hubieran podido competir con la escultura predilecta del artista más habilidoso ya que el resto del cuerpo, desnudo, era de un pálido azul helado adamantino y bello... como una estatua de escarcha.

Por lo que respecta al resto de su anatomía... digamos que, encerrada como estaba en un tanque de cristal lleno de suero azulino y con los órganos internos expuestos al aire como extremidades inquietantes de una enorme araña... no inspiraba lo que se dice demasiada confianza.

Mientras que Sephiroth la contemplaba con muda adoración, yo a su lado tuve que reprimirme y no poner cara de asco, pues Jenova era tan bella como, lamento decirlo, repulsiva.

Es más, me atrevo a afirmar que su anatomía bien hubiera podido competir con las novelas de terror más enfermizas y más gores que Oriente nos exportaba a nosotros, lectores occidentales. Jenova era en sí un organismo viviente (porque, oh, dios mío, aún estaba viva) que debía por fuerza ser contenida en alguna clase de recipiente para evitar que aquellos órganos monstruosos se dañasen con las condiciones de nuestro planeta.

¿Dónde se había visto una criatura así, tan semejante a una mujer hermosa en ciertas partes de su cuerpo y con una configuración tan... deslavazada e inapropiada para la autonomía y movilidad propias? ¿O es que acaso aquel cuerpo albino rodeado de órganos no era más que los restos de un ser que, entre otras muchas cosas, había tenido en su día la capacidad de emular a nivel celular a las criaturas de cada nuevo planeta en el que optaba por "aterrizar"?

No es que en aquel momento, aterrorizada y repugnada a partes iguales por aquella visión espeluznante, razonase lo expuesto líneas arriba, ni mucho menos. Yo no tenía ni la más remota idea de que lo que tenía delante de las narices fuera una criatura... alienígena.

De hecho, parte de su aspecto humano venía a confirmar todas las ideas febriles de Sephiroth en lo que a los Cetra se refiere. Si él decía que aquello eran los restos de un Anciano y que él, como evidentemente se notaba en sus facciones al compararlas con los rasgos faciales del cuerpo femenino dentro del tanque, era por así decirlo "descendiente" suyo... yo no era quien para cuestionarlo.

Es más, en aquellos momentos estaba decidida a creerme todo lo que el SOLDADO número uno de Shinra tuviera que decirme. La previa visión no sólo de las muertes sistemáticas de todos mis vecinos combinadas con los cadáveres cristalizados de la planta baja del reactor, sino también aquella... cosa sumergida en suero irradiado...

Sumándolo todo creo que, en aquel momento, mi cabeza era un espléndido cóctel de miedo, horror, shock, incredulidad y locura aderezados con grandes cantidades de autoengaño, que me ayudaba a sobrellevar la situación diciéndome a mí misma que lo que estaba ocurriendo ni era real ni yo estaba despierta.

Supongo que debería maravillarme con las cosas que uno puede llegar a creerse cuando ve peligrar gravemente su entorno físico y psicológico... pero es que me he autoengañado tantas veces... y estoy tan cansada...

Tan cansada de recordar... tan cansada de almacenar información y recuerdos en mi cabeza que desearía con todas mis fuerzas poder borrar para siempre... tan cansada de perseguir metas que sólo llevan a callejones sin salida...

Tan cansada de excusar lo inexcusable, tan cansada de justificar lo injustificable...

¿Y quién mejor que una chica obnubilada por un hombre que no era de este mundo, completamente aterrorizada y completamente idiotizada para justificar el genocidio de una población entera?

Porque llegué a justificar no sólo en aquel momento, sino a lo largo de los años, las acciones que Sephiroth emprendió contra Shinra, contra el mismo planeta y contra una Humanidad oscura, egoísta e indiferente que no merecía el tesoro que una vez yaciera entre sus manos.

Mirándolo ahora en retrospectiva supongo que me avergüenzo y me arrepiento de haber siquiera albergado tales sentimientos.

Supongo.

- Madre, tomemos juntos este planeta. - enunció Sephiroth con voz suave, lo mismo que si entonase una suerte de salmo – Ante ti, tu hijo acude a tu presencia con un plan cuidadosamente meditado.

Y tragué saliva. Mucha, en cantidades industriales.

¿Podría aquella cosa bella y horripilante entender... o simplemente oír lo que Sephiroth le estaba diciendo?

Aquella especie de casco metálico que adornaba su cabeza... con el número de serie casi de un modo insultante impreso allí... clasificando aquel monstruo como un cómputo más. Un código de barras que la poderosa Corporación de Shinra había ideado para saber cómo archivar aquella nueva arma.

Aún con la mano asida por la de Sephiroth, ambas se levantaron en el aire, la mía un peso muerto que ninguna dificultad entrañaba para la fuerza extraordinaria de él... del autoproclamado "Elegido".

- Vayamos a la Tierra Prometida. - dictaminó mostrando nuestros dedos entrelazados al inexpresivo rostro albino flotando en suero – Nos llevaremos con nosotros el último vestigio recuperable de esta Humanidad patética, egoísta y completamente prescindible. - apenas si fui consciente de que, con estas palabras, se estaba refiriendo claramente a mí – Purificaremos su sangre y su espíritu. - continuó – Abriremos sus ojos y aleccionaremos su psique para que no cometa los mismos errores que sus detestables antepasados. - en esto que, observándome con una sonrisa completamente desquiciada, me hizo dar una vuelta lenta de baile con nuestras manos alzadas hasta ponerme justo delante de él, frente a Jenova.

Como si... de alguna manera retorcida estuviera haciendo las presentaciones.

Soltó mi brazo y sus manos enguantadas fueron a mis hombros. De tan absolutamente ida como estaba, casi ni noté su barbilla posárseme suavemente sobre la coronilla.

- Dime, Ripley... - silabeó muy despacio, como si saborease cada palabra. Su voz se había convertido en un ronco murmullo extasiado - ¿Qué opinión te merece Madre?

Inmediatamente vacié mi mente del asco y de todos los pensamientos negativos que habían fluido a consecuencia de aquella dantesca imagen.

Si lo que Sephiroth decía era cierto y él acababa "renaciendo", o lo que diablos fuera, con el planeta... recabando datos acerca de la sabiduría contenida en la Corriente Vital y otras tantas cosas que me había contado... nuestras mentes acabarían conectando de alguna manera y... no me convenía que él supiera la mucha repulsión que su "Madre" me generaba.

Porque no me lo perdonaría. Nunca.

- Te pareces a ella... - opiné finalmente con voz débil, tratando de contener por todos los medios el súbito temblor que se apoderó de todo mi cuerpo – Tiene un rostro hermoso...

Eh, por lo que a mí respecta, no estaba mintiendo.

Aquello pareció agradarle ya que sus dedos sobre mis hombros me dieron un apretón, dentro de cómo era Sephiroth, bastante... afectuoso.

- Oh, sí. - opinó completamente arrebatado por la perspectiva de guardar parecido facial con aquella cosa – Sí que es hermosa.

Y antes de que pudiera canalizar mis repentinas ganas de pegarle una patada al cristal del tanque para romperlo y ver si aquella cosa llena de órganos flotantes, al carecer de líquido que la sustentase, se quedaría tirada en el suelo del contenedor, flácida y sin gracia... una voz acalló mis rebeldes procesos cognitivos.

- ¡SEPHIROTH!

Sephiroth no se dio la vuelta, asida como me tenía y embebido en la imagen de lo que él consideraba su Creadora.

Ni siquiera se le tensó un solo músculo al oír aquel grito llamándole.

Un grito pronunciado con una voz que identifiqué casi al instante.

Zack... corre...

- ¡¿Por qué?! - exigió la voz del chico tras nosotros con una nota de incomprensión y desesperación diluidas en rabia pura - ¡¿Por qué les ha hecho eso a los aldeanos?!

Pero Sephiroth siguió callado. Mi espalda ardiendo por el calor que irradiaba su cuerpo desde detrás.

- ¡¿Por qué has herido a Tifa?! - continuó el otro, cada vez con el volumen de voz más alto - ¡Contestame, Sephiroth!

Y él... él se limitó a echarse a reír mientras yo sentía el retumbar de su garganta contra mi cuero cabelludo.

- Fíjate... - me susurró a mí para, inmediatamente, alzar la vista de nuevo hacia el tanque – Estos necios han vuelto, Madre. - y, quizás para dar golpe de efecto a sus palabras, bajó un momento el cuello hasta quedar su cabeza a la misma altura que la mía, y me estampó un beso ligero como una pluma en la sien derecha – Se suponía que, gracias a su conocimiento superior e incalculable poder, Madre estaba destinada a regir este planeta. Pero ellos... - en esto que su voz adoptó de pronto un tinte peligroso, frío y monocorde, sin entonación de ninguna clase; igual que una máquina – Ésas criaturas inútiles y despreciables... - gañó girándose hacia Zack, aún asiéndome como si fuera una simple muñeca de trapo que no pudiera sostenerse por sí sola – Le arrebataron el planeta a la Madre...

Zack adelantó unos pasos rápidos hasta que, viendo la forma en que me tenía agarrada, me tomó por una prisionera o algo así.

Supongo que no iba demasiado desencaminado en sus cábalas.

- Oye, Sephiroth... - dijo el joven mientras mis ojos desencajados contemplaban cómo gruesas gotas de sudor perlaban su frente despejada – No... no hagas tonterías, ¿vale? Deja en paz a la chica, por favor...

Una vez más, apenas si me enteré de que estaban hablando de mí.

Y Sephiroth, apretando ligeramente la presa que sus dedos tenían sobre mis hombros descarnados, se echó a reír.

- Ah, qué estúpido, Madre... - se mofó – El pobre imbécil se piensa que ella está aquí contra su voluntad... - y en esto que giró la cabeza y acercó sus labios a mi oído – Dile la verdad... que la oiga de tus propios labios, Ripley...

Zack primero le miró a él, y luego giró sus brillantes ojos azules para encuadrar bien mi rostro, expectante.

- Uh... - empecé, notando la lengua seca y pegada al paladar – No le cabrees... Zack... - intenté humedecerme los labios sin éxito – Te cortará en dos como si fueras de mantequilla y lo sabes... Yo estaré bien. - aseguré, tratando de esbozar una sonrisa mientras la vista se me tornaba borrosa a consecuencia de las lágrimas que por nada del mundo iba a dejar caer – Vete... sal de aquí. No me va a hacer nada, de verdad...

El problema es que tú ves a alguien en pijama, medio ida del garbanzo, con voz cansada y lágrimas en los ojos diciéndote que va a estar bien en los brazos de un loco armado con una katana kilométrica y... bueno, seamos sinceros, no te lo tragas ni harto vino.

Apuntando entonces de frente su enorme espadón, el joven SOLDADO le dio una mirada terriblemente dolida al que fuera antaño no sólo su superior... sino también su amigo.

- ¡¿Qué diablos te ha ocurrido, Sephiroth?! - inquirió a voz en cuello, casi más una súplica que una pregunta - ¡Yo confiaba en ti! - acusó señalándonos a ambos con la punta de su pesada arma como un gigantesco índice de hierro, peor incluso que si nos... me... estuvieran enjuiciando delante de todas aquellas almas que la hoja de Sephiroth había segado aquella noche - ¡No... tú no eres el Sephiroth que una vez conocí!

Soltándome entonces y haciéndome a un lado con una sola mano, Sephiroth desenfundó lentamente su Masamune de la vaina que llevaba al cinto y, dándole una mirada fría, simplemente musitó:

- Traidor...

Y el filo de la katana fue más rápido que el pensamiento.


Nota de la autora: uou, no me puedo creer lo que ha estado gustando la historia ésta durante todo el tiempo en que la dejé aparcada... A todos los que dejásteis reviews: TheCreepyShadowOMG, OneHellOfWritter, AomeAzakura, kyzarilove, Nitid Loveday y ésa Guest que comparte nombre con mi OC... A VOSOTROS OS DEDICO EL CAPI.

Muchas gracias por el apoyo que habéis demostrado y perdonad tanto retraso, pero es que entre que tengo mil fics que actualizar y que suelo atravesar etapas de bloqueo... pues ahí le andamos.

Me encanta leer que penséis que mantengo a Sephiroth "In Character", se hace lo que se puede y todos sabemos que es un tío serio, un poco seco y se le va la pinza un montón con la movida de Jenova, así que...

Lo dicho, gracias por todo e iré actualizando cuando pueda, ¿okidoki? Saludetessssss