Los personajes oficiales de Saint Seiya no me pertenecen.ç

Solo son de mi autoria los Oc.


Sendero.

Volvió a hacer a un lado otro libro, Aioros gateaba por el suelo. Estaba enfocado en un nuevo juguete cortesía de Set. El pegaso con ruedas mantiene entretenido al bebé, mientras ella intentaba dar con el nombre del ente que perturbaba al menor.

Céfiro aun debería de estar soltando un sermón a Set, el único que aún no lo había hecho fue Shion… Cuando el chico apareció como si nada hubiera pasado, a pesar de tener la clara señal en su rostro que había estado llorando, no hubo nadie en las doce casas que no estuviera dispuesto a soltar una bronca por el susto.

El único que se alegró de verle fue Aioros y se alegró mucho más cuando Set sacó de su mochila el pegaso de madera con rueditas.

Despacho de Céfiro. Casa de Sagitario.

-Set, ya me estoy cansando de hablarle a la pared ¿Sabes?

-Crei que hablabas conmigo. -Replicó el chico sereno, tenía que dejar de juntarse con Arkanos.

-No te hagas el chistoso. -Observó a los ojos al niño, sabía que Set no le tomaba el pelo (o eso creía él)… Pero su sereno comentario le sacaba de sus cabales, por todos los dioses a veces tenía ganas de meterle un puñetazo al muchacho. De no ser porque este siempre decía las cosas sin intención de molestar realmente, le hubiera metido aunque sea un coscorrón en el primer momento.

-Solo quería estar un poco… solo.

-Set… -Dejo salir un suspiro entre dientes de nuevo- ¿Donde estabas?

-Estaba… -Hizo una pausa antes de agregar- en Francia.

-Set. -Le dijo en tono de fastidio, ya el chico rozaba los límites de su extremadamente magna paciencia. Razón por la que Shion, le habìa comentado una vez que no podría "competir" por el puesto máximo (ser patriarca).

-Es la verdad, use la otra dimensión para ir a mi casa… -Sintió un regusto amargo en la boca cuando contuvo otra oración, no quería decirlo, pero era claro que Céfiro lo había notado. El mayor recargó su espalda contra el sillón y le miró atentamente.

-¿Por qué no dejas de contener eso que quieres decirme?

-Porque realmente… -tragó la mentira que quiso decir y decidió ser sincero- quiero creer que no te odio.

-¿Disculpa? -la sorpresa sonó genuina en su voz: "Realmente quiero creer que no te odio". Esa oración fue demoledora para el mayor.

-Fuiste el que me trajo al santuario… -Fue lo único que dijo, para luego guardar silencio. Céfiro dejó salir un suspiro, sabía a medias todo lo que había pasado Set en su tierna infancia tras ser llevado al santuario. Era comprensible que una parte de él lo odiara.

-Dilo, quítate toda esa rabia que te contienes… No es sana.

-No te odio, Céfiro, solo que… -El chico cerró el puño alrededor de su pantalón, tensando la tela. -Me es imposible no relacionarte… con esa época.

-Set, de haber sabido…

-No hubieras podido hacer nada -Fueron las cortantes palabras que salieron del más joven- según el reglamento, yo no debía existir…-Hizo una pausa- y me refiero al reglamento al que no todos tienen acceso, el verdadero, el que se esconde tras un compartimiento oculto en el escritorio de Shion. Ese que se aplica con determinadas personas y no con todas. -Céfiro se preguntó cómo era posible que Set supiera de un compartimiento oculto en el escritorio de Shion.

-Set…

-Deja de pensar.

-¿Qué?

-Que dejes de pensar en que podrías haberlo evitado -Levantó la vista y le miró fijamente a los ojos- te evito, porque cada vez que me ves te pones a pensar que podrías evitar lo que me pasa… Deja de pensar tan alto, tus pensamientos me hacen sentir miserable…

-Set… -¿Lo hago sentir miserable?- ¿Ves lo que pienso?

-Solo cuando lo haces muy alto… No sé cómo es… pero hay veces que los miro y no escucho nada, pero hay veces que sus voces se arremolinan en mi cabeza y no me dejan… ¡Ya basta! -Bajo la mirada y apretó los dientes, la culpa que en ese momento estaba en los pensamientos de Céfiro le estaba atormentando- dejare de escaparme, te diré cada vez que me vaya, si prometes dejar de pensar en que podrías haber evitado todo… Por favor. -Céfiro le dedicó una serena mirada esmeralda, sabía que Set decía cada palabra con la más profunda sinceridad.- Céfiro, deja de pensar… por favor.

-No puedo prometerte que me dejaré de preocuparme por ti. -Miró atentamente al muchacho, para él era imposible no pensar en el como el niño que una buena temporada vivió bajo su mismo techo.- ¿Que fuiste hacer a Francia?

-Fui a hablar con mamá.

-¿Nigthmare? -Céfiro paso saliva, no esperaba que el chico fuera a ver a su madre… Pero pensándolo bien ¡Qué más iba a estar haciendo el chico en Francia!

-¿Qué crees que hacía en Francia? -Set le dedicó una mirada divertida, parecía ser que el pensamiento del mayor ahora le daba gracia- ¿Tanto miedo le tienes a mi madre?

-Pues… veras… tu madre no era exactamente un ángel, no digo que fuera una mala persona… -Trató de aclararse el hombre, recordaba a la mujer de cabellera castaña vagamente… Incluso recordaba a su maestro diciéndole que no molestara a Nigthmare de Cáncer.- Es que…

-No es necesario justificarte -Informó el menor- ¿Puedo ir a jugar con Aioros? -Céfiro le miró atentamente.- No nos iremos de aquí, si es lo que te preocupa...

-No es eso, Set, es que Aioros está con Algieda en este momento y cuando ella lo tiene… No es muy dada a soltarlo. -Informó con una amable sonrisa- mejor vamos a entrenar, antes que Algieda te suelte una bronca.

Coliseo menor.

-No sé si me estoy poniendo viejo o me estás leyendo la mente...

-Ni una cosa ni la otra -Informó Set, tras evitar el golpe.- Solo que eres muy estructurado y es fácil leer el movimiento.

-Set, quería preguntarte -Céfiro le miro mientras se ponía en posición de combate- ¿Porque creíste que era yo?

-Eh…

-Le dijiste a Shion que creías que fui yo… el que apareció en Géminis.

-Era un castaño, no vi bien y lo primero que relacione fue a que eras vos… -Informó el menor- No se… por que pensé eso, supongo porque pensaba en Aioros.

-Ya veo…

Horas después, pozo de agua.

-Permiso… -El hombre se dio vuelta y por poco deja caer el vaso donde bebe agua, pero al ver que el menor ni siquiera le prestó atención prefirió aparentar absoluta indiferencia. Desde que escuchó que el chico estaba bien, temió por su vida aunque nadie fue a buscarlo. Luego se enteró que el muchacho no recordaba nada del ataque y decidió andar solo con cautela disimulada.

-Sírvete todo lo que quieras… -dijo el caballero de plata, mirando de reojo al menor quien claramente no lo había reconocido. Aunque el mayor si lo había hecho.

-Jasón. -Saludo escuetamente el sagitariano al caballero de Cuervo. Set al parecer no capto la indirecta hacia él, para ser honesto esperaba que Set viera sus pensamientos en ese momento. Que viera que estaba parado al lado del caballero al que casi mata a golpes cuando tenía 13 años.

-¿Quieres Céfiro? -Pregunto el menor, con una amable sonrisa, mientras le tendía otro de los tarros de hierro donde se bebía usualmente el agua.

-No, gracias, Set… -Informó el mayor, tratando de hacer que Set "escuchara sus pensamientos"... No quería ser tan brusco y decirle al chico quien era la persona que tenía parada al lado.

Jasón de Cuervo, pareció notar perfectamente la tensión del mayor y comprender lo que significaba la actitud relajada de Set. No recordaba nada y tampoco parecía recordar el incidente de hace casi dos años atrás.

-Set de Géminis ¿Cierto? -Los ojos celestes, llenos de amabilidad, del menor se dirigieron hacia el hombre que estaba parado junto a él.

-Sí, señor. -Replicó amablemente el quinceañero, con una amable sonrisa en los labios mientras le tendía el tarro con agua- ¿Gusta? Yo ya me he saciado…

-No, de ti no aceptaría ni ayuda. -El chico le miró perturbado antes las frías palabras, mientras Céfiro sentía que debería sacar a Set de ahí. No quería arriesgarse a otra contienda entre esos dos, dado que la anterior vez se necesitaron dos más para contener la cólera de Set. Desde ese incidente, todos tenían el buen cuidado de no hacer salir al demonio sediento de sangre que dormía profundamente bajo el angelical carácter del menor.

-Vamos, Set… -Le indico con la cabeza que caminara de una vez. Set le dedicó una mirada apenada al sujeto que le había replicado su ofrecimiento de una manera tan grotesca.

-Al igual que aquella vez, cubriendo a tu protegido. -Gruñó el caballero de plata- ¿Acaso no me recuerdas?

-Eh… -Set le miró atentamente, a pesar de los rastros de la pelea pasada el chico no parecía recordarlo.- Honestamente no lo recuerdo, señor.

-¿No recuerdas casi matarme a golpes en el coliseo? -La expresión amable de Set desapareció inmediatamente- quítate tu máscara de una vez... Muéstrate tal y como eres, como te mostraste aquella vez.

-Basta. -Ordenó Céfiro, conteniendo la necesidad de golpear al otro hombre.

-¿Acaso no satisface a tu deseo de venganza el golpearme en Géminis? -Las palabras pillaron desprevenido a Jasón de Cuervo- No deberías de pensar tan alto, eso me causa dolor de cabeza. -Céfiro observó el cabello castaño de Jasón y los ojos pardos… La corpulencia del hombre

¿Si eras alguien que estaba aturdido podría confundirlos? Si, si se podría confundir a uno con el otro.

-¿De qué hablas? Yo no te ataque en Géminis…

-¿Seguro? -Los ojos de Set carecían de su anterior amabilidad y su rostro estaba más inexpresivo que el de una estatua, sus ojos ya no poseían su brillo afable y cálido…La peor cara de Set, el géminis que siempre hace temer al mundo, se estaba atreviendo a asomar a la superficie. -Porque juraría que estabas pensando en la suerte que tienes por qué no te reconocí… No recordaba haberlo golpeado, pensé que solo eras un títere de alguien más, por eso no le dije a Céfiro apenas te vi que fuiste tú. -Jasón retrocedió un paso, estaba dispuesto a enfrentarse a ellos en caso de tener que huir por su vida.

Casa patriarcal. Unas horas después.

-¿Estás loco? -Mauricio de Piscis le miró sorprendido, al igual que los otros presentes solo que los demás se pudieron contener. -Set de Géminis… ¿Te volviste loco?

-Se merece la pena máxima -Gruño Arkanos, rogando para sus adentros ser el ejecutor de dicho castigo.- Esto es llevar tus buenas intenciones al extremo, se merece ese destino.

-No veo necesidad de una ejecución, yo estoy vivo ¿Porque no dejarlo vivo a él? -Shion desde su trono observó atentamente a Set, esperando a que el chico continuara con su semblanza. Le sorprendió que no lo hiciera que guardara silencio esperando que alguien más lo rompiera.

-¿Por qué pides por la vida de la persona que intentó matarte? -preguntó al fin Shion, mientras Jasón de Cuervo odiaba al muchacho por hacer eso. Estaba firmemente sujeto por Céfiro de Sagitario y Blaise de Acuario.

-Ignoro la razón real por la que él fue a mi casa, pero dudo mucho que haya ido con intención de matarme. -Informó el menor aun con una rodilla en el suelo frente al patriarca.- Se que ante los ojos de los demás lo que pido no está bien… Pero a mí se me ha enseñado a darle otra posibilidad al prójimo, dejar que siga su sendero aprendiendo de las oportunidades de cambio que se le ofrecen.

-Set. -Arkanos quería decirle que cerrara el pico y dejará que ejecutarán al bastardo, pero una mirada de Shion le advirtió que se mantuviera callado.

-A mi no se me ejecuto cuando lo ataque hace dos años en el coliseo -Set miró atentamente a Shion, mientras el resto de la orden dorada guardaba silencio, jugada sucia del chico sin duda el recordar ese momento tan incómodo para todos.- ¿Porque ejecutarlo a él? Si hemos de mirarlo de forma fría y lógica, yo lo deje al borde de la muerte… Él a mi también, pero ninguno de los dos ha muerto. -El patriarca dejó salir un profundo suspiro- Lo justo es que reciba mi mismo trato, que se le perdone la vida.

-No se puede permitir…

-Hizo la excepción conmigo -Miró atentamente a Shion- ¿Por qué no hacerlo por él? ¿Solo porque es de un rango inferior? Si ha de ejecutarlo a él, por intentar asesinarme… Ha de hacer lo mismo conmigo, debe de ejecutarme por el mismo crimen cometido hace casi dos años…

-Dejadme meditar la respuesta, Set de Géminis… -Shion se levantó del trono, Set sin duda no tenía un pelo de tonto y lo acababa de demostrar- les daré mi resolución en cuanto haya encontrado la respuesta al dilema que me presentas. De mientras encierren a Jasón de Cuervo en las prisiones.

-No es un dilema, patriarca, solo la simplicidad de lo lógico. -Shion contuvo la réplica, de momento no respondería a las cuestiones propuestas por Set. Era claro que Set apenas tuviera la primera oportunidad se alejaría de los mayores. Apenas se retiró Shion, Set simplemente desapareció en una serie de espirales doradas, dejando atónitos a los otros cinco presentes.

Dos días después.

-¿Por qué lo hiciste? -Set observó a Jasón, estaban en el puerto cercano al santuario- ¿Por qué pediste el perdón por mis actos?

-Porque todo ser humano, tiene derecho a una segunda oportunidad… -El menor comenzó a alejarse por el muelle- aprende de ello, Jasón, la siguiente vez no habrá quien te salve de las consecuencias de tus deseos…

-No hay peor castigo, que el perdón absoluto de tu rival… -Miro al chico alejarse, lo habían desterrado de la orden, pero no lo habían ejecutado por la intervención benevolente del muchacho.- Más cuando este, es un ser de lleno de luz y bondad. -Hizo una pausa- no eres mala persona, Set de Géminis, lamento darme cuenta tan tarde de ello… -Esa vez, solo tuviste un mal día.

Continuará.