Esta es una historia alterna escrita sólo para entretenimiento, basada en el anime de Kyoto Misuki. Las situaciones y actitudes de los personajes son producto de mi imaginación y autoría.
Un Compromiso
Capítulo 10
Por Sofía Morrison
Nueva York
Terry quería distraerse, dejar de atormentarse en si Candy lo amaba o no. Afortunadamente Susana tenía el día libre.
-Susana, ¿qué harás hoy?- preguntó Terry, deseando que ella se quedara. Deseando distraerse lo más posible.
-Pues… yo esperaba quedarme, si no te molesta. Hacerte compañía, ya que Candy no está. Claro, si no te molesto.- dijo Susana con timidez.
-No, claro que no. Gracias Susy.
Ambos habían terminado de desayunar. Tenían todo el día por delante.
-Así que… ¿Quieres que te lea un poco?
-Más al rato. Cuéntame un poco sobre ti. Aunque éramos compañeros de teatro, no nos conocemos tanto. Y ya que vives en mi departamento, quiero estar seguro de que no eres una ladrona o algo así.- dijo Terry sonriendo. Susana sonrió. Le gustaba bromear con Terry.
-Lamento decirte que nunca lo sabrás.- le dijo con un guiño. –Pues, ¿por dónde empiezo?
-Se me ocurre que podrías empezar por el principio…- ambos rieron.
-Está bien, está bien. Nací aquí, en Nueva York, en 1898. Mi padre era director de teatro y mi madre una actriz cuando se conocieron. Ella abandonó la actuación al casarse y a los pocos años de mi nacimiento, mi padre falleció. No lo recuerdo mucho. Sólo recuerdo que él amaba muchísimo a mi madre y yo siempre pensaba en encontrar a un actor que me amara así.- dijo sonriendo. Se sonrojó, pues desde que conoció a Terry soñó con que él fuera el elegido. –He vivido aquí siempre, nunca he tenido muchos amigos. Tomé ballet de niña pero siempre he querido ser actriz. Creo que… Eso es todo.- dijo Susana, pensando en el breve resumen de su vida.
-Lamento mucho lo de tu padre.
-No fue tu culpa. Y fue hace mucho. Ahora, tú cuéntame. Quiero asegurarme de que no seas un periodista que quiera vender una nota de mi vida.- dijo Susana con seriedad, pero ambos rieron al instante.
Terry, después de la risa, se quedó pensativo. A pesar de que su relación con Susana mejoraba cada día, no sabía si decirle todo sobre él. Él era muy reservado, no contaba su vida privada a nadie.
"¿Le contaré? Por un lado, Susana ya me contó su vida sin reservas. Además ella no haría nada para perjudicarme. Bueno, no pierdo nada."
-Ya conoces a mi madre, Eleanor. Yo…-Terry dudaba.
-Puedes contarme lo que tú quieras. O sólo dime si eres periodista, espía o algo así, para saber si confiar en ti o no.- dijo ella tratando de aliviar la presión. Terry sonrió.
-Es que yo no suelo contar mi vida.
-Me he dado cuenta. No quiero presionarte ni mucho menos. Pero sabes que puedes contarme lo que sea.- dijo Susana, tomando la mano de Terry.
-Gracias. Verás, mi padre es un duque. El más alto noble inglés después de los reyes.- dijo él con ironía. –Por supuesto, su relación con mi madre no era aprobada. Yo me fui a Inglaterra con él, y no volví a ver a Eleanor en varios años… Viví con el duque, su esposa y con mis medios hermanos. Yo los odiaba a todos. La cara de cerdo... Es decir, su esposa,- Susana rio y Terry se unió a su risa. –su esposa no me quería. Si yo fuera conocido como hijo legítimo, yo heredaría todo y no sus hijos, por ser el primogénito.
-Supongo que también influyó que la llamaras "cara de cerdo."- Terry sonrió.
-Tienes razón. Dejé de vivir con ellos cuando ingresé al Colegio San Pablo. Era un internado. El colegio más famoso de Inglaterra. Y el más caro, por supuesto. Ya había olvidado lo mucho que odiaba ese lugar. Todos ahí eran tan presumidos, tan falsos. No tenía amigos, nadie me agradaba. Lo único que me gustaba era romper las reglas. Me escapaba, y bueno… hacía cosas rebeldes. Me enojaba mucho que, por ser hijo del duque, nunca me hicieran nada. A cualquier otro lo habrían expulsado pero bueno.
-Y ahí conociste a Candy.
-Sí. La primer y única amiga que tuve. Ella no se dejaba por llevar porque yo fuera el hijo del duque o por ser una mala influencia. Quiso ayudarme.
"Definitivamente, jamás podría competir contra ella." Pensó Susana con un suspiro.
-Allí también conocí a Albert. Luego de un tiempo, abandoné la escuela para venir a América y ser actor. Y creo que ya conoces el resto.
-Y tu relación con tu padre…
-No hay tal relación. He dejado de usar su apellido y tengo a mi madre.
-Pero no crees que…
-No. Entre nosotros no hay nada. Nunca lo hubo.- concluyó Terry firmemente.
Chicago
Albert finalmente despertaba. Candy había estado a su lado toda la noche anterior y toda la mañana.
-¡Candy! ¡Tú!- dijo Albert exaltado al verla. Candy le sonrió.
-Tranquilo, he estado aquí todo el tiempo.
-No. Candy… ¡Eras tú! ¡La niña de mis sueños!- gritó Albert, levantándose de la cama.
-Albert, tranquilo. ¿De qué estás hablando? Siéntate, debes estar confundido.
Albert no hizo caso y empezó a caminar por la habitación. Se detuvo un momento, frente a Candy. La poca distancia entre ambos puso nerviosa a Candy.
-¡Es que no puedo creer que seas tú!- dijo tomándola por los hombros.
Candy pensó que Albert ya la recordaba.
-¿Finalmente me recuerdas?- preguntó ella con ilusión.
-¡Sí! Pero escucha Candy. ¿Recuerdas que una vez me contaste de tu príncipe de la colina?
Candy, por su nerviosismo, sólo alcanzó a mover la cabeza afirmando.
-¡Era yo! ¡Era yo Candy! ¡Todo este tiempo he sido yo! ¡Tú eras esa niña de coletas, en la colina! Y yo llevaba la gaita. Y te vi. Y perdí mi…- dijo Albert intentando recordar.
Candy corrió a su habitación y regresó con algo entre las manos. Aún sin poder decir palabra o razonar lo que Albert le decía, abrió las manos para que éste pudiera ver el medallón de los Andley.
-¡Mi broche! ¡Candy! ¡Este era mi broche!
-Entonces tú eres mi…
-Príncipe de la colina.- completó Albert con una sonrisa. En un estado de euforia, cargó a Candy entre sus brazos haciéndola girar.
"Poco a poco empiezo a recordar. Y ¿qué mejor manera de hacerlo que con un recuerdo de Candy? Es ella, nos conocemos desde que éramos niños." Pensaba Albert. "Candy, nunca podría dejarte ir."
"Albert es mi príncipe de la colina. Él es. Todo este tiempo, todos estos años y siempre ha sido él." Pensaba Candy con una sonrisa. Se permitió olvidar todos sus problemas, abrazando a su primer amor.
-Mi príncipe…-susurró Candy al oído de Albert.
La alegría de descubrir un recuerdo así los hizo olvidar a Terry.
Nueva York
-Terry, ¿dices que no tuviste amigos en el colegio además de Candy?- preguntó Susana. No se había animado a hablarle de Eliza, porque pensó que no quería arruinar la sorpresa de Eliza.
-No. Bueno… los amigos de Candy eran lo más cercano a eso.- dijo Terry, recordando a Archie, Annie, Stear y a Patty.
Susana creyó que, seguramente entre ellos estaría Eliza. Eso la tranquilizó un poco. "Si Eliza miente y Candy no ama a Albert y yo le cuento a Terry, lo preocuparía innecesariamente. Comprobaré que fueron amigos cuando Eliza venga a verlo. Si no viene, descubriré su mentira aunque para estar más tranquila hablaré con Candy cuando vuelva. El único problema será si Eliza viene y además tiene razón con respecto a Candy. En ese caso no tengo tantas posibilidades…"
Continuará…
Mil gracias por sus reviews pasadas, me animan mucho a seguir. ¿Qué tal el recuerdo de Albert? ¿Qué más recordará? ¿Qué pensará Candy ahora? Y ¿Qué hará Eliza? Sigan mandando reviews que las leo todas y cada una de ellas con mucho cariño. Besos.
