Capitulo 10
La botella de whisky
Estaba asustado, no sabia que hacer. Enseguida hoyo el ruido de una puerta moverse y al girarse vio como se movía lentamente una puerta de un baño hacia atrás. Solo se movió unos centímetros él reconoció cual era ese baño. Era en el que alguien estaba escondido hablándole a Malfoy.
Podría ser la chica de la mascara. Se apresuró a llegar a la puerta, pero cuando llegó solo vio a una cosa dentro.
No se lo podía creer.
Solamente era Myrtle la Llorona quien estaba allí. Harry grito del susto al ver a Myrtle salir volando hacia arriba y al ver a Draco empezó a gritar.
-Asesinato…Asesinato…Asesinato…-el profesor Snape, observo el baño, estaba destrozado, el suelo estaba inundado de agua y como no Potter estaba involucrado. Pero al ver a Draco lleno de sangre fue corriendo a ver como estaba y Harry se fue de ahí asustado.
Harry fue corriendo hasta su sala común. Necesitaba estar solo, pensar en lo que acaba de hacer. Casi había matado a Malfoy. La sala estaba llena de gente, hablando y gritando, todos entretenidos en diferentes tareas. Y al verlo a él entrar en la sala, todos se quedaron callados.
Ron y Ginny se quedaron estupefactos al verle. Estaba lleno de sangre, de arriba a abajo; empapado en lo que parecía agua y con un montón de manchas rojas en la ropa.
-¡Harry,¿que te ha pasado?!-saltó Ron del asiento al verlo.
-¿Podemos hablar en privado?-Ginny y Ron asintieron. Los lo miraban horrorizados por la escena. Pasaron a la habitación de los chicos, la cual estaba vacía. Pidieron privacidad a unos chicos que iban a entrar y enseguida estos se retiraron.
Los tres se sentaron. Entonces Harry les explicó, con todo sumo de detalles, lo que había ocurrido entre él y Malfoy. Trató de no decir que había mucha sangre y que probablemente lo hubiera matado de no ser por el profesor Snape, pero no pudo evitar contarlo a medias. Las palabras salían de su boca sin pensarlo y cuando hubo terminado, Ginny se acercó a él le dio un abrazo, que de cierto modo lo confortaban.
La puerta se abrió y una cara apareció en el umbral. Los tres miraron a Hermione asomarse y la expresión que puso al ver a Harry lleno de sangre. La castaña corrió a atacar a Harry con un montón de preguntas y algunas lagrimas.
-¡Harry!-gritó asustada.-¡Por favor, ¿dime que no ha sido Malfoy...?-Harry la interrumpió
-Hermione, tranquila. La sangre no es mía.-Hermione se puso blanca como el papel.
-Harry, explícame ahora misma que ha pasado.-le ordenó en un murmuro muy agudo, la chica no tenía fuerza en la voz. Se le había ido todo desde que sus orejas escucharon claramente que "la sangre no era de él, sino de Malfoy". Harry la miró confuso, ¿se creía que lo había matado o algo?
Este le explicó con menos detalles que antes lo ocurrido. O al menos lo intentó, porqué cada vez que casi terminaba de decir algo, la castaña le interrumpía con mas detalles y cabos sueltos que aun no había explicado.
-¡Harry, no me lo puedo creer! ¿Cómo pudiste hacer eso?-Grito la chica histérica.
-Hermione, ¡no me quedaba de otra vale!-Intentó excusarse Harry, pero no servía de nada. Desde que le había terminado de explicar que le había lanzado una maldición imperdonable a Malfoy no había parado de gritar.
-¡Pues claro que te quedaba de otra! ¡Podías haber salido corriendo y…!
-¿Qué? ¿Y ser un cobarde? No podía hacer eso, Hermione. Entiende me.
-No, no te entiendo Harry. ¡Si dices que Malfoy estaba llorando quizás era por algo! ¡La gente cuando llora se enfada cuando otro viene y se quedan mirando como tontos!
-¡Pero no te atacan con una maldición imperdonable, Hermione!
-Hombre, ¿Qué te esperabas? ¡Es Malfoy, Harry y encima le acusaste de algo que en realidad no tenias ni pruebas! ¡Solo por una simple miradita de Keatie Bell hacia Malfoy no significa que sea el culpable!-Le volvió a gritar.-Te lo dije Harry, ese libro es peligroso. ¡Mira lo que le has hecho a Malfoy! ¡Y si sin querer se lo hubiera hecho a un profesor o a Ron, o a mi o cualquiera! Esta mal Harry. Tienes que deshacerte de el.
Hermione terminó de hablar roja de el enfado y Harry también. Los dos estaban enfadados con el otro y se podría decir que casi por las mismas razones. La castaña se retiró a su habitación completamente exhausta y enfadada.
Ginny trató de convencerla de que el azabache había hecho lo correcto, pero no lo consiguió.
Al día siguiente, Hermione y Harry estaban hablando en la biblioteca. Habían acordado eso en el desayuno y aunque hablaban juntos casi como dos alumnos civilizados, aun seguían enfadados los dos.
-¡Te juro Hermione de que esa persona con quien estaba hablando Draco era una persona! ¡No Myrtle la Llorona!
-Harry, cuando abriste la puerta de ese baño, no vistes a una persona, sino a un fantasma, a Myrtle en realidad.
-Pero…
-¡Pero nada Harry! Admite que estas obsesionado con Malfoy desde que lo seguimos hasta Brogin y Brokes.
-No, no lo estoy, pero se que Malfoy esta tramando algo, pero no se el que.
-Bueno, pues cuando tengas una prueba me avisas. ¿Vale?-Le dijo la chica mientras se levantaba de la mesa y se iba dejando al chico con la palabra en la boca.
Harry estuvo toda la tarde discutiendo sobre eso con Hermione, intentando convencerla de lo que vio, pero ella era demasiada testaruda. Eso o parecía que se hubiera propuesto arruinarle todas las ideas que se le asaban por la cabeza, cosa que no le costaba nada hacerlo. Siempre que se le ocurría algo, a Hermione no le faltaban segundos para darle una buena excusa o estropearla. Las cuales siempre eran muy buenas y a prueba de balas.
Harry intentó hablar con Ron, pero cuando fue a su dormitorio Ron estaba mirando la luna desde la ventana.
No quiso darle importancia así que se dirigió a su cama.
Le dolía la cabeza, había pasado toda la tarde pensando en como convencer a Hermione, pero ahora comenzaba a darse cuenta de que había sido una tonteria. ¿Se estaba obsesionando realmente como decía ella?
Eso parecía.
-Es preciosa, ¿verdad?-Harry miró a su compañero sentado junto a la ventana.- La luna...-Ron miraba hipnotizado el cielo.
-Supongo.-respondió este algo confuso. Acto seguido su mirada se vio atraída por un montón de luces rojas en el suelo. Eran los envoltorios de un montón de caramelos y bombones.-Te has tomado una buena cena.
-La caja estaba en tu cama.-Ron se levantó del suelo y se dirigió hacía Harry. Tenía sujetando en la mano lo que parecía la caja de los bombones que se había comido. Era rosa, tenía forma de corazón.-He agarrado uno para probar.-continuó él explicando con una sonrisa traviesa.
-O mas bien veinte.
-No puedo dejar de pensar en ella, Harry.
-Y yo que creía que estabas harto.-le comentó Harry algo confuso, ayer odiaba a Lavender y hoy la quería, ¿el mundo se estaba volviendo del revés?
-Jamas me hartaría de ella.-Ron se sentó junto a él aproximándose a su cara, por un momento Harry creyó que iba a besarle. Luego se reprimió por su estúpida idea. Pero es que Ron parecía estar...demasiado embobado y raro en aquel momento.-Creo que la amo.-le susurró con una voz angelical que nunca había visto de él.
-Pues...perfecto.-respondió Harry apartándose de Ron, ahora si que comenzaba a extrañarse. Ron no era de los que decían sus sentimientos en voz alta por muy fuertes que fueran y mucho menos si se trataba de una chica que detestaba. Siempre pensó que él acabaría por declararse a Hermione, no a Lavender.
-¿Crees que existo para ella?
-Eso espero. Llevas enrollado con ella tres meses.-se burló él, ¿esto era una broma?
-¿Enrollado? ¿De quien diablos me hablas?-Ron parecía confuso. Pero esa vez Harry estaba mucho mas confuso que él.
-¿De quien me hablas tu?
-De Romilda, ¿de quien va a ser? Romilda Bane.-acabó por decir con una sonrisa, vale, ahora si que estaba de broma.
-Muy gracioso.-Harry soltó una carcajada y comenzó a juntar los envoltorios del suelo, sabía perfectamente que Ron no lo haría y no deseaba darle mas trabajo a los elfos.
De repente, mientras juntaba el ultimo envoltorio un fuerte impacto estalló en su oreja y gritó de dolor. Los envoltorios se cayeron en el suelo y Harry se llevó una mano a la oreja en la que lo había recibido. Miró a Ron enfadado.
-¡¿A que viene eso?!-gritó Harry mientras se separaba de su amigo.
-¡No es broma! ¡Estoy enamorado de ella!
-¡Vale, vale, estas enamorado de ella!-asintió Harry para que no se enfadara mas su amigo.-¡¿Pero, acaso la conoces?!
-No.-respondió Ron, su expresión cambio por completo a una decepción y enseguida volvió esa sonrisa pícara que no deseaba verle nunca mas.-¿Me la presentas?
Ron volvió a su sitio junto a la ventana, a mirar el cielo encantado.
Harry le hecho un vistazo a la caja de bombones donde encontró una nota dentro. En la nota ponía que se la había enviado Romilda.
Eso lo explicaba todo. Romilda había intentado darle un filtro de amor. Menos mal que no se había comido los bombones.
-Vale, Ron, te presentaré a Romilda Bane.
Harry llevó a su amigo al único lugar que se atrevía a llevarlo. Al despacho de Horace Slugron. Fue muy facil convencer a Ron de que Romilda estaba ahí dentro, pero sobretodo fue aun mas fácil que el mismo profesor lo ayudara.
Tardó un par de minutos, pero cuando consiguió curarle al profesor de Pociones se le ocurrió la idea de que tomaran un whisky con él. Y la verdad es que no iban a negarse a semejante idea. Ningún profesor en su sano juicio los había invitado a un poco de alcohol en su despacho.
Le sirvió un poco a cada uno en unas copas de cristal verdes que había encontrado en su escritorio.
-En realidad, había reservado esto para otra ocasión, pero dada las circunstancias...-el profesor les entregó las copas de vino a los dos. Harry y el profesor Slugron estaban brindando cuando Ron ya se había tomado su copa y antes de que estos pudieran hacer lo mismo, Ron cayó redondo al suelo.
-¡Ron! ¡Ron!-le gritó Harry mientras se arrodillaba junto a él. Ron comenzó a sacudirse en el suelo y una espuma blanca le salió de la boca.
-¡Profesor haga algo!-le gritó Harry, peor el profesor no se movió, estaba paralizado y demasiado pálido. Cayo en el sillón, horrorizado por la escena.
-¡No, no lo entiendo...!
Harry se levantó del suelo y corrió a buscar algo en el pequeño armario de las pociones del profesor. Buscó desesperado en el mueblo y ala vez en su cabeza, pensando en alguna forma, poción o ingrediente que lo ayudara. Por dios, ¿por que no había estudiado como Hermione le había pedido todos aquellos años esa asignatura? O mejor dicho, ¿por que Snape tenía que haber sido su profesor?
Encontró un montón de cajitas, en las cuales en una encontró algo que le había llamado la atención. Un bezoar. Llegó rápido junto a su amigo, el cual ya había dejado de moverse, y le metió en la boca la piedra marrón, obligando le a tragársela.
-Vamos Ron, respira...-le susurró Harry mientras una lagrimas se le escurrían en los ojos. Y todo se quedó en un completo silencio.
La profesora McGonagall, el profesor Dumbledore y el profesor Snape se encontraban en la enfermaría junto con el profesor Horace, Harry y Ginny. Ron en la cama durmiendo.
-Ro-Ro. ¿Dónde esta mi Ro-Ro?-Vino corriendo Lavender hasta ellos.
-¿Qué le ha pasado?
-Alguien le ha envenenado, Lavender.-Le contesto Harry.-Por cierto señor, me deja un momento la botella.
-Claro Harry, toma.-Se la entrego Dumbledore.
Lo primero que hizo el chico, fue desenvolver la botella de whisky y la reconoció.
-Conozco esta botella, la he visto antes en Hogwarts.
Todos se quedaron sorprendidos.
-¿Dónde, señor Potter?-Pregunto la profesora McGonagall.
-Malfoy, Malfoy la tenia.
-¿Esta seguro?
-Si, una noche, cuando el profesor Horace hizo su fiesta, el profesor Snape lo hecho y…bueno digamos…que lo encontré en el baño de Myrtle La Llorona.
-Vamos a llamar al señor Malfoy para preguntarle sobre esto.
-Bueno, en realidad, quien tenía la botella era una chica, pero esa chica estaba con Malfoy.
-Otra vez con eso.-Interrumpió Hermione entrando en la sala. Todos la miraron sorprendidos.
-Mirad, escuchad, yo digo la verdad, no miento.-insistió Harry.
-Pero el día que me obsequiaron con la botella fue una semana antes, señor Potter, es imposible que esa chica me la entregara esa botella.
-Pero…
-Basta Harry, Malfoy no es culpable de ningún accidente que ha pasado. No te obsesiones, además no tienes pruebas.Desde Brogin y Brokes sigues con las mismas estupideces. No paras de culpar a Malfoy de todo. Déjale.
-Pero yo lo vi. A lo mejor hizo uno igual o eso no se…
-Lo siento. Yo me voy.-La castaña se fue, y después se fueron los profesores dejando solo a Harry y a Ron junto a Lavender.
