+STAGE 010: ROMÁNTICO+
¿No te pareció que, en ésa dichosa y gloriosa oportunidad, tuve mucha pero mucha mala suerte?
Fue como que me pasaron una tras otra, fue como que las cosas malas y las catastrofes, se adhirieron a mi condenada vida.
Fue como que me esforzé en vano, hice y hasta deshice sólo para caerte un poquito mejor, sólo para que tú me quisieras un poco más. Fue como que todo me salió extremadamente horrible, me equivoqué todas las veces que pude y me tropezé con la misma piedra, como por décima vez consecutiva. Fue como que terminó por salirme tan pero tan horrible, que hasta perdí cosas y cositas en el camino que, casi amenazaron con quedar en el olvido. Fue como que actué tan pero tan por instinto que, terminé por ignorar sentimientos que dijiste tener por mí, que "supuestamente" llegaste a tener por mí. Fue como que hice de todo para que me odiaras, para que al fin pudieras atreverte a renunciar a mí y que de una vez por todas, me dejaras el camino libre. Pero si alguna vez pensé algo como eso, idiotamente llegué a arrepentirme de despreciarte y hasta menospreciarte, como si me diese igual lo que a ti te pasara conmigo. Tal vez porque siempre te habías hecho "el difícil" conmigo, tal vez por eso se me vino en gana querer quitarte ésa máscara de "duro" y por ende, romper en pedazos tu fachada de "macho". Tal vez por eso quise hacerte llorar un poquito, que se saltaran de tus ojos un par de lágrimas amargas que, hasta podían cerrarte el pecho como por arte de magia. Y sin embargo no te paraste a llorarme ni un segundo, me tiraste a la basura cuando me exhibí ante ti e hiciste como si yo nunca hubiera existido, como si yo nunca te hubiera movido un poco el piso. Hiciste de cuenta que así estabas mejor, que estabas mejor sin mí y que ahora preferías perderme antes que encontrarme, que tú ya no estabas para perder el tiempo con una nenita caprichosa como yo. Me dejaste para encontrar una mujer de verdad, una que te quisiera y te respetara por sobre todas las cosas, una que hiciera cualquier cosa por ti y que te jurara lo que más querías.
FIDELIDAD.
Y entonces, ¿qué pasó? ¿Qué pasó que volviste conmigo? ¿No habías tenido suerte, acaso? ¿No se apareció "tu doncella divina" por ahí? Y sí, bueno... siempre habías sido un inútil, así que no me sorprendía en lo más mínimo, la verdad. En realidad, nunca fuiste capaz de valorar lo que tenías y por ende, perdiste todo por lo que "luchaste". Pero que casualidad que siempre volvías conmigo, que siempre me buscabas a mí y que de casualidad, siempre pero siempre me encontrabas. Que casualidad que siempre estabas persiguiendo mis pasos, que insasiablemente andabas tras mi sombra y que sigilosamente, me seguías a todas partes. Tal vez porque no eras capaz de abandonarme, tal vez porque en el fondo me querías, tal vez porque casi no podías vivir sin mí... tal vez por eso regresabas con la cola entre las patas, pidiendo perdón y hasta rogando por una segunda oportunidad, comprometiendote a intentarlo en serio y a entregarme abierto tu corazón. Tal vez me odiabas pero me amabas tanto que, no sabías cómo reaccionar frente a un par de resoluciones que, se empecinaron en no inclinarse para tu lado. Tal vez ni sabías que mierda sentías por mí que, tampoco estabas listo para perdonarme del todo y por ende, optabas por escupirme constantemente malos tratos. Y que yo te hubiese vuelto a dejar, sólo porque te portaste mal conmigo y porque me dijiste cosas que, lógicamente no me tendrías que haber dicho... no te tendría que haber sorprendido, ¿verdad? Y mucho menos, dolido, ¿cierto?
Pero irónicamente a mí tampoco me dolió, fue como si hubiese superado tus escándalos y tus berrinches que, antes me habían tenido extremadamente inquieta. Fue como que tuve otras cosas en la cabeza, como si me hubiera pasado a importar otra cosa que, lamentablemente no tenía nada que ver contigo. Él pasó a importarme tanto pero tanto que, me importó un carajo si tenías algo que decir al respecto y por ende, si planeabas presentarme alguna ridícula queja. Pero estaba tan pero tan a punto de perderlo que, simplemente salí desesperada a buscarlo y ni me fijé, en todas las cosas que él me había hecho.
Cómo me había mentido sólo para ganarse mi confianza, sólo para que yo le diera un lugar en mi estantería y lo pusiera a jugar, a un juego parecido al de "las muñecas". Él me había enseñado cosas que nunca creí que llegaría a ver, él me había hecho sentir cosas que nunca antes había sentido, como si yo realmente fuese especial para él. Minimamente, él me ofreció incondicionalmente ése tipo de trato que llegó a enloquecerme y que casi, me arrastró al delirio y a la locura. Él casi me obligó a renunciar a un hombre que, antes había dicho quererme con toda su alma y que estaba dispuesto, a dar la vida por defender mi honor.
Pero al final terminó por defenderme más él que tú, cuando lo encontré en aquel concurrido pero vacío parque, donde intentaba disimuladamente mantenerse ocupado. Había tomado prestado un balón y descuidadamente se había inventado un juego, para entretenerse solo y hasta llegar a aclamarse solo, haciendo jugadas que no representaban ningún desafío. Se había puesto infantilmente a jugar ése juego que, ahora parecía como una manera de ocultar la soledad y el sufrimiento, de un hombre que lloraba a espaldas de ésta mujer. Ésta mujer que simplemente lo dejó seguir, marcando la cancha al ritmo perezoso del rebote y al insistente sonido, de unos pasos resbalosos a punto de tropezar. Ésta mujer que simplemente se quedó sentada en ese banco, viendolo llevar la pelota de un lado hacia el otro y siguiendo cada uno de sus movimientos, para no volver a perderle pisada nunca más. Ésta mujer que se limitó a achicar un poco los ojos y a dibujar una sonrisita, cuando él festejó su primera anotación y recorrió el campo con una sonrisa en la cara, como si realmente lo estuviese disfrutando.
ÉSTA MUJER QUE, LO QUISO AÚN MÁS.
-¿Qué pasa?-me descubrió, sin mirarme-¿Quieres que TE enseñe cómo se juega?
-¿No puedo sólo mirarte?-esquivé, algo más serio-Hoy, sólo quiero mirarte...-
-¿Huh?-volvió, a ponerse en posición, para tirar-PENSÉ que no querías nada más CONMIGO-
-¿Sabes?-cambié, de tema-No entiendo mucho de eso, pero...-dije, no muy convencida-Se te da bien jugar...-
-¡Bueno, supongo que SOY un jugador nato!-comentó, después de la anotación-¡La verdad que sí se ME da bien jugar!-atrapó el balón, con una gran sonrisa-¿No crees?-y me miró, contento
-S-Sí...-asistí, casi segura-Realmente te veías bien, ahí...-agregué, sonrojada-No eras el mismo de siempre...-
-¿Huh?-siguió, en el juego-¿Qué quieres decir con eso?-
-Es que nunca te había visto así...-expliqué, sencilla-En realidad, creo que no te conozco...-dije algo, que ni yo entendí-Nunca te había visto sonreír, de verdad...-
-¿En serio?-se puso, otra vez, en posición-¿Tan amargo FUI?-
-Quiero decir, nuestra relación no fue la mejor, ¿sabes?-insistí, con lo mismo-Tuvimos muchos problemas y también, pasamos por muchas dificultades...-me limité, a no dar nombres-Creo que nunca te vi muy contento...-repetí, lo de antes-En realidad, siquiera recuerdo si alguna vez te vi sonreír...-
-Bueno, eso tal vez sea MI culpa-apretó, los puños-Digo, PODRÍA haber sido más amable-siguió, culpandose-Sin llegar a ser romántico, claro-
-Está bien, no importa...-evadí, llegar a ése punto-No vine a echarte nada en cara...-me excusé, buenita-Y tampoco vine a reclamarte nada, por supuesto...-
-Ah...-recogió, la pelota-¿Y entonces, a qué viniste?-y me prestó atención, jugando con el balón entre sus manos
-Es que teníamos buen rato sin vernos, ¿no?-comenté, obvia-Digo, las cosas no salieron nada bien, la última vez...-
-Eso también podría decirse que es MI culpa-admitió, arrepentido-ME asusté un poco, ¿sabes?-confesó, penoso-O tal vez, no ME lo esperaba-
-¿Eh?-ladee, la cabeza-¿El qué?-
-Bueno, que dijeras cosas así tan de repente, ME sorprendió bastante-hizo referencia, a mi confesión-No SUPE qué hacer y lo primero que se ME pasó por la cabeza, fue negarlo-dijo, sin estar orgulloso-Pero nunca QUISE lastimarte, en serio-
-Sí, ya lo sabía...-acepté, sus cosas tan particulares-Nunca fuiste bueno, para ése tipo de cosas...-
-Podría decirse que no es MI fuerte, ¿no te parece?-hizo diversión, de si mismo-Después de todo, no NACÍ para algo tan complicado-
-Pero, igual...-corté, instantanea-¿No tienes ganas de que sea fácil?-le propuse, directa-¿No tienes ganas de que sea fácil conmigo?-
-Hmm...-pensó, un poquito-No SÉ-resolvió, tranquilo-Contigo, nada es fácil-
-Pero, aunque no sea fácil...-lo busqué, cargosa-¿No tienes ganas de intentarlo?-
-¡Por supuesto que TENGO ganas de intentarlo!-chilló, desde el fondo-¡Pero ESTOY seguro que estás esperando que te pida perdón!-me acusó, sin apuntarme-¡Y YO no puedo hacer eso!-y así, encestó una vez más
-Está bien, no me pidas perdón...-accedí, a su condición-No lo necesito...-
-¿En serio?-soltó, la pelota-¿Y entonces, qué hago?-y así, abandonó el juego
-Tampoco puedes decirme que me quieres, ¿no?-adiviné, lo que iba a decir-Entonces, por esta vez, dejaré que me lo demuestres...-ofrecí, cariño-Pero sólo por esta vez, ¿eh?-
-Entonces, sólo por esta vez, YO seré "tu romántico"-y así, entonces, nos volvimos a encontrar
