Hermione se estremeció ¿cómo sabía Draco lo del bebé?, ¿A qué se refería con cuidar a ella y a su hijo?, hubiera seguido pensando si no hubiera sido por que algo le distrajo.

Draco se inclinó sin prisa sobre el rostro de la chica para al finar acabar posando sus labios carmín sobre los de esta, tan cálidos…Y sin su permiso le robó un amargo y angustioso beso.

Hermione se quedó petrificada.

Cuando el rubio se hubo separado de Hermione, al notar su rechazo, la chica preguntó de nuevo.

-¿qué quieres?

-Ya te lo he dicho, voy a cuidar de ti y de nuestro hijo, sangre sucia.

Capítulo 10

Draco cogió a Hermione entre sus brazos, sería mejor que le llevara a un lugar más seguro y menos expuesto mientras la chica se recuperaba.

Hermione intentaba liberarse y huir, pero Draco era mucho más fuerte y no le dejaba soltarse.

-¡Te quieres estar quieta de una vez!- le gritó con severidad Draco.

-¡déjame ir con mis amigos Draco! ¡Por favor! Deben estar buscándome- suplicó Hermione mientras forcejeaba.

Draco apretó con fuerza sus brazos, sin llegar a lastimarle demasiado y le dijo de nuevo- Hermione ¡para!- su expresión fue aterradora, y Hermione no se atrevió a rechistarle, además temía que volviera a hacerle daño de aquella manera… aún estaba traumatizada.

Draco ando durante unas horas con la muchacha en brazos ya que no quería aparecerse, de forma que de alguna manera Voldemort pudiera encontrar su paradero, iban sumidos en el más absoluto silencio.

El paisaje era terrorífico, ya había caído la noche, y ambos sabían perfectamente lo que eso significaba, que las malas bestias, y los animales salvajes del bucólico paraje pronto saldrían a buscar la cena.

Draco se apresuró entonces a buscar una cueva, sabía que había una por allí cerca, el la había utilizado antes de unirse al bando de Voldemort muchas veces para esconderse de todo o simplemente meditar. Aún la buscó durante un rato, hasta que pudo vislumbrarla a lo lejos, escondida entre dos frondosos árboles de hojas negras, que tapaban hábilmente la entrada a la gruta que llevaba hasta le interior de una fría montaña. Apenas llegó observó a Hermione que se había dormido en sus brazos, seguramente estaba agotada, se dijo así mismo, así que la tumbó con suavidad en el suelo, buscó un poco de leña y con un sencillo hechizo hizo una fogata para calentar a "su mujer", Hermione se estremeció ante el calor de la hoguera, y jadeó levemente, lo que hizo que el corazón de Draco diera un pequeño vuelco, sentía algo cálido en el pecho por aquella muchacha que jamás antes había experimentado.

No sin un poco de preocupación salió a buscar algo para cenar, ambos llevaban todo el día sin llevarse nada al estómago, y Draco sabía que Hermione en su "estado" debía de alimentarse bien, salió a las afueras y buscó cualquier animal que pudiera sustentarlos con tan mala suerte que sólo encontró un viejo gato salvaje.

Draco miró al gato a los ojos, desafiante, el animal sabía que aquello no podía ser una buena señal, lejos de plantarle cara al Slytherin intento huir, sin éxito, ya que apenas hubo girado su cuerpo el animalillo cayó atrapado en los brazos de su cazador.

-Mas vale poco que nada- Dijo para sus adentros el joven.

De un golpe limpio mató al gato, y tras quitarle la piel y todo lo que no podía servirles de alimento lo cocinó en la fogata que anteriormente había preparado.

Hermione se despertó por el ruido del chasquido de la carne chamuscada, miró con un poco de asco lo que Draco cocinaba.

-¿Qué es?- preguntó con miedo.

-Comida para los tres- contestó Draco con frialdad, él ya daba por hecho la existencia de su hijo.

-No tengo mucha hambre- protestó Hermione a quien le asqueaba la idea de comer aquella carne asquerosa.

-No hace falta que la tengas, vas a comer de todos modos- Le contestó Draco.

Hermione intentó quejarse, pero sabía perfectamente que aquello era imposible, y que finalmente Draco le obligaría a hacer lo que él quisiera, él tenía ese poder sobre ella, bien lo sabía.

Cuando Draco creyó que la comida ya estaba lista, la partió en trozos pequeños, ofreciéndole una gran parte a Hermione.

Hermione cogió la carne, la miró con inseguridad, la olió, y luego miró a Draco, que la comía tranquilamente. Expulsó un poco de aire por la boca resignada y le dio el primer mordisco, aquello era realmente vomitivo, pero le había sabido a gloria después del hambre que tenía.

Cuando ambos hubieron terminado de comer, se quedaron en silencio observándose, Hermione lo hacía disimuladamente, mientras Draco, le miraba de forma directa y descarada sin apenas inmutarse.

Al cabo de unos minutos Hermione se atrevió a preguntar.

-¿por qué te preocupas ahora por mí?

Draco se encogió de hombros

-No lo se, quizá por el bebé- Mintió, no sólo era por el bebé, él sentía algo por Hermione.

-Yo no quiero estar contigo, de hecho odio estar contigo- dijo la chica un poco exaltada.

-Pues deberías adaptarte, por que nos espera una gran estancia juntos, sangre sucia- La voz del Rubio no emitía sentimiento alguno.

Hermione apretó los dientes con fuerza por la rabia, mientras Draco le miraba absorto en sus pensamientos.

-¡me violaste!- gritó Hermione fuera de sí, aquello le costó decirlo horrores- ¡Intentaste matarme!- añadió- ¡¿y aún así pretendes que acepte quedarme contigo?

-Lo siento pequeña, pero así es la vida- dijo El chico con indiferencia, verdaderamente las palabras de Hermione le habían hecho mucho daños, pues se sentía como un verdadero miserable, pero no quería expresar sus sentimientos, y aunque lo hubiera querido, no hubiera sabido como.

-¡Eres un mal nacido!- gritó de nuevo la chica exasperada- ¡Además! ¿Cómo sabes que el bebé que espero es tuyo? ¡Tú no eres el padre!- mintió con la esperanza de poder huir del Slytherin.

Draco gruño, con actitud cansada.

-Lo se y punto- contestó- además tú misma me lo dijiste. -Hermione abrió enormemente los ojos, ¿Acaso se había vuelto loco? Ella no recordaba haber hecho tal cosa. Draco observó la expresión de incredulidad de ella, sonrió y mientras entrecerraba los ojos añadió- Me lo dijiste cuando te maté.

Algo se rompió dentro de Hermione, el terror le hizo su presa, verdaderamente Draco estaba muy pero que muy loco, así que por ese día decidió callarse.

Pasó un mes desde aquel día, Draco y Hermione seguían ocultándose en el bosque, y su relación apenas había mejorado. Hermione estaba ya embarazada de cuatro meses, y ya se le notaba el vientre abultado, lo que hacía que Draco le mirase con más frecuencia, le encantaba el cuerpo de la chica y lo único que lograba enternecerlo era ese vientre, con mucho gusto le haría suya de nuevo sin embargo no quería perderle más, al menos no más aun de lo que ya le había perdido.

Por otro lado la joven ya se había resignado, a estar con Draco, sabía que no podía hacer nada para huir de él, y después de ese mes comenzó a pensar que había cambiado algo, el rubio aún seguía inspirándole un profundo terror, pero no podía pasar inadvertido que estaba siendo realmente atento con ella, de hecho llegó a pensar que verdaderamente ella podía importarle, aunque sólo fuera un poco.

Uno de esos días Hermione decidió hablar seriamente con el chico, había muchas preguntas que necesitaba responder.

-Draco, quiero que me contestes a algo.- El rubio estaba sentado, mientras despellejaba a unos cuantos animalillos que había cazado para comer durante los próximos días, al oír a Hermione, sólo levantó la cabeza y la agitó, indicándole que le escuchaba atentamente.

-¿por qué quería Voldemort matarme?- Draco se sorprendió, creía que después de todo el tiempo que pasó desde aquel incidente, a la chica ya no le interesaba.

El joven carraspeó para hablar con más claridad- ¿has oído hablar de la última profecía?

El vello de Hermione se erizó, siempre se temió que fuese ese el motivo, asintió levemente, y esperó a que Draco continuara- tú eres la chica de la profecía, y nuestro bebé, es la que llaman la semilla del bien o del mal.

De repente Hermione se sintió mareada, aquella noticia le había sobrepasado, sintió que todo le daba vueltas ¿así que era eso? Y comenzó a precipitarse sobre la fría tierra de la cueva, pero afortunadamente Draco se adelantó a la gravedad y le cogió entre sus brazos evitando que se hiciera daño. Se sentó en el suelo, le sujetó como si fuera lo más preciado del mundo, y mientras se recuperaba de aquel leve desmayo sostuvo la cabeza de la muchacha en su pecho, cálido y agitado por sentirla tan cerca, comenzó a acariciarle la mejilla con sus dedos, luego el cabello sucio y enmarañado que aun así le parecía hermoso, y por último acarició sus labios que a pesar de su palidez le llamaban a besar a aquella apetitosa boca.

Draco no dudó, y posó su boca sobre la de Hermione, robándole un beso de la única forma que esta se dejaba, inconsciente. Se sintió tan embriagado por su sabor que casi había olvidado, que no pudo separarse de ella, jugó con su lengua por aquella dulce cavidad sólo un instante, aquel breve instante que la muchacha le permitió antes de abrir los ojos.

Al recuperar la consciencia Hermione sintió los labios de Draco sobre los suyos, aquello le horrorizó, acaso iba a abusar de nuevo de ella. En un salvaje impulso, alejó empujando con ambos brazos al chico de sí haciéndole daño en el costado.

La chica estaba roja, estaba como ida y comenzó a gritar -¡¡qué coño estabas haciendo!! ¡Acaso querías de nuevo…! No pudo terminar la frase ya que Draco no se lo permitió

-Jamás volvería a hacer eso, ¿me entiendes? Así que por favor no se te ocurra decirlo.

Hermione lloraba desconsoladamente.

-¿y como se yo que no lo harás? ¿Acaso no lo has hecho ya una vez?

Draco, se acercó con fiereza, le cogió por los hombros y le estrelló, sin mucha fuerza, contra la pared de la cueva donde se escondían.

Por que te amo- Dijo Draco, en un tono desgarrado y lleno de dolor

Hermione no pudo reaccionar ante tal declaración, solo le miró con una profunda pena. ¿Por qué? Se preguntaba ¿por qué ahora su peor enemigo le decía eso?

Draco, no vuelvas a decir eso- dijo Hermione con voz de ultratumba, y mirándole con un terrorífico vacío reflejado en sus ojos.

¿por qué?-dijo el chico acercándose aún más a ella.

Por que sería una perdida de tiempo que tú me amases, yo jamás podría amarte, jamás podría amar al hombre que me violó.

Draco sonrió a la chica con cinismo- No importa mi pequeña sangre sucia, esta es la vida- dijo acariciándole la mejilla- Yo ya no puedo sufrir más de lo que ya lo he hecho, así que no me puede doler el hecho de que tú no me ames jamás, aún así, yo siempre estaré a tu lado- le besó con una enfermiza amargura en la mejilla- yo siempre cuidaré de ti.

Continuará…

We!! Espero que os haya gustado este capi, bueno la verdad es que no avanza mucho en la historia, que está a punto de terminar, sin embargo, creo que no podría terminarla sin contar algunos momentos entre esta desdichada pareja ¿no creéis? Bueno, sólo daros las gracias por leer el fic, y sobre todo espero que lo disfrutéis, apenas le quedan un par de capis, como mucho 3. Intentaré actualizar lo más pronto posible.