Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de JKRowling y de Warner Bross, yo sólo hago esto como diversión.
-"……" PENSAMIENTOS
-…… CONVERSACIONES
Anteriormente…
¿Cuánto hace que te quiero?
Un día, una año¿cuánto?.
Si al sentir como te siento
y al saber que nos amábamos
sólo recuerdo un momento
cuando te tuve en mis brazos
y nos dijimos te quiero.
Harry dejó de leer y sin darse cuenta miró a Hermione, esa última poesía le iba a la perfección. Hermione también pensaba lo mismo que él, aquella última poesía, junto con alguna más, la había hecho llorar, aún amaba mucho al ojiverde y aunque ella no lo sabía, él también la amaba mucho a ella.
Los demás los miraron sonriendo, notaban que algo pasaba, algo se palpaba en el ambiente, algo estaba pasando… y ese algo se llamaba AMOR, AMOR PURO.
CAPÍTULO 10: ESTARÉ EN MI CUARTO
Tanto Harry como Hermione se sentían algo incómodos, sabían que estaban sacando sus sentimientos al exterior y que sus amigos podían darse cuenta de lo que ambos sentían, sentimientos que ambos querían ocultar. Pensaban que si ocultaban sus sentimientos, si hacían como que no amaban, sería más fácil olvidar, sería más fácil borrar lo que sentían; pero estaban muy equivocados, por mucho que intentas guardar lo que sientes, por mucho que intentes luchar con todas tus fuerzas contra tu corazón, lo que éste alberga no cambiará, lo que siente el corazón no se borra…
Los demás se miraron entre ellos y con miradas de complicidad se hicieron saber entre ellos que algo estaba pasando, que había algo que resultaba familiar entre Harry y Hermione. A pesar de eso, y de no poder evitar mirara a sus amigos con una sonrisilla en los labios, prefirieron no decir nada, prefirieron guardar silencio y guardarse sus impresiones ante aquella situación.
Hermione se limpió las lágrimas, se sentía una tonta por estar llorando, pero es que esa poesía la había hecho sentir muchas cosas, y tenía todos sus sentimientos y todas sus emociones a flor de piel. Harry había leído la poesía muy despacio y mientras lo hacía ella había cerrado sus bonitos ojos color miel y había disfrutado de cada palabras, de cada sonido que salía de la boca de su querido ojiverde, había imaginado por un momento que Harry le estaba leyendo el poema a ella, que su Harry le estaba recitando solamente a ella y por eso unas lágrimas habían inundado sus ojos… y al darse cuenta de que no era así, de que Harry sólo estaba leyendo otra poesía, se había sentido una estúpida, y al comprobar que estaba llorando, se sintió aún más tonta… esperaba que nadie hubiera notado anda en especial y que nadie sospechara absolutamente nada.
Harry no podía describir lo que sentía, aquellos versos describían a la perfección lo que sentía él, lo que sentía de haber perdido a Hermione, de haber perdido a la mujer de su vida por ser un estúpido. Aquel poema narraba lo que sentía en su corazón, lo que añoraba tenerla entre sus brazos, lo que extrañaba besar sus dulces labios, lo mal que se sentía al despertarse y comprobar que ella no estaba allí, y lo tonto que sentía cuando se le pasaba por la cabeza que a lo mejor algún día Hermione volvería a estar con él, que a lo mejor algún día volvería a amanecer con lo más bello de este mundo: su Hermione. Todo se había liado muchísimo, todo se había torcido demasiado, la había perdido y se sentía el ser más miserable del mundo, sabía que no iba a poder ser feliz sin ella, sabía que sin la castaña siempre le iba a faltar lo más importante de su vida. Harry no podía sacarse de la cabeza que si alguien le diera solamente una oportunidad de recuperarla, de no perderla para siempre, la aprovecharía como nadie. Aquella poesía le había dejado un nudo en la garganta y en el estómago. Sólo esperaba que nadie se hubiera dado cuenta de lo que le pasaba.
La primera en volver a hablar fue Luna.
- Chicos, siento romper este momento de leer poesías tan bonitas, pero es jueves y mañana hay clase, me tengo que ir a mi casa ya.
- ¿Ya?-preguntó Ron sorprendiéndose.
- Sí, ya-dijo la rubia.
- Déjame que te acompañe¿vale amor?
- Vale.
- Creo que lo mejor es que nos vayamos ya todos.-dijo Hermione. Harry la miró.
- Sí Herms tiene razón.-dijo Ginny.
- ¿Gin acompañas a Herms a su cuarto?-preguntó Luna.
-La acompaño yo¿te importa Ginny?-dijo Harry.
- No claro que no-dijo la pelirroja.-así voy a ver si Neville ha acabado de hacer sus deberes. Hasta mañana chicos.-dijo Ginny yéndose.
- Hasta mañana wapa.
- Nosotros nos vamos ya, buenas noches Herms. Luego nos vemos Harry.
- Bye.
- Adiós chicos-dijo Luna y Ron y ella se fueron.
- Harry no hace falta que me acompañes, no hace falta que te molestes.
- Herms, no me molesta, y lo voy a hacer de todos modos.-dijo sonriendo, sacando fuerzas del fondo de su alma. Hermione correspondió a su sonrisa del mismo modo.
Y así empezaron a subir hacia las habitaciones.
- Herms.
- ¿Qué?
- ¿Te han gustado las poesías?-la castaña tragó saliva.
- Sí, mucho, eran preciosas.
- Sí, sí que lo eran.
- Quién las escribiera lo hizo con el corazón, sacando lo que llevaba dentro.
- Yo pienso lo mismo.-dijo el ojiverde sonriendo.-Yo no podría escribir algo así.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque no tengo sensibilidad.-Hermione se paró y le miró desconcertada con una ceja levantada.
- ¿Cómo dices?
- Lo que has oído.
- Vamos Harry, sé de primera mano que eres muy sensible y romántico.-Hermione se sonrojó al decir eso, no creía que fuera una buena idea haber dicho eso. El ojiverde también se sonrojó.
- Gra… gracias Herms.
- Perdona, pero no podía dejar que dijeras eso, cuando yo sé como eres.-dijo sonriendo.
- Bueno pero todas formas, yo no podría escribir algo así, creo que ningún chico normal puede escribir algo así.
- ¿Estás intentando decir que lo escribió una mujer?
- Pues sí, yo creo que sí, no sé es una intuición.
- Podría ser… pero también pudo haber sido un chico.
- No sé, no sé. Bueno ya hemos llegado.
- Gracias por acompañarme, pero repito que no hacía falta.
- Y yo repito que lo hago porque quiero.-Hermione lo miró dulcemente, lo quería de verdad.
La castaña se acercó a Harry para abrazarlo y darle las buenas noches. El corazón del ojiverde se empezó a acelerar al ver a su Herms acercase a él. Siempre le pasaba lo mismo cuando la tenía cerca. No lo podía evitar. La abrazó fuertemente. El olor de su alborotado pelo inundó sus sentidos. Después la castaña le dio dos besos, y él a ella, sintiendo la suave piel de sus mejillas, tenía sus labios tan cerca, tenía el impulso de besarlos, el mismo impulso que tenía Hermione.
Una chica de cuarto subió corriendo por las escaleras. Tanto Harry como Herms estaban muy alterados.
- Bueno Harry, hasta mañana.
- Buenas noches wapa. Que duermas bien
- Igualmente, que tengas dulces sueños Harry.-dijo Hermione antes de entrar en su habitación.
- "Los tendré. Los tendré porque soñaré contigo."
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Pasaron unos cuantos días, unos días con bastante tensión entre Harry y Hermione. Cada día parecía que se les hacía más imposible ocultar lo que sentían. Sus amigos habían decidido hacer como que ellos no se daban cuenta de nada, como que no veían nada extraño; aquello era lo mejor, si Harry y Hermione tenían que volver a estar juntos que fuera a su ritmo y sin ninguna presión por parte de nadie. Aunque también era cierto que les hacía mucha ilusión ver como se les iluminaba la cara, ver como les brillaban los ojos… era como volver a vivir una situación, pero con el cambio de que Hermione estaba embarazada de Draco… cosa que muchas veces parecían olvidar.
Olvidar. Olvidar era lo que parecía que había hecho Hermione, parecía que había olvidado que tenía que llevar a Harry al lado oscuro, parecía que había olvidado lo que Harry la hizo, pero en eso no pensaba, sólo disfrutaba de su compañía, de ver lo mucho que la cuidaba y se preocupaba por ella y por su bienestar. Se sentía dichosa y no quería ver más.
Harry también se sentía como en una nube, cuidaba de Hermione, podía estar a su lado, podía ayudarla y apoyarla, podía disfrutar de ella, no le importaba que el hijo que esperaba la mujer de su vida fuera de Draco, eso ya no le importaba, Hermione era Hermione, Hermione siempre sería su Hermione, y siempre cuidaría de ella, por muy imbécil que hubiera sido, ahora sólo disfrutaba de cada momento junto con ella, de cada segundo.
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El martes de la última semana de abril, el día 26, Harry y Hermione estaban solos en la Sala Común. Ron y Luna estaban dando un paseo por los jardines como de costumbre, y Ginny y Neville se habían "perdido" por el castillo.
Los dos griffindors estaban leyendo el cuaderno de las poesías, Harry sabía que a Herms le gustaban mucho, y él hacía lo que fuera por verla sonreír, la cuidaba muchísimo, hacía cualquier cosa por ella. La castaña disfrutaba mucho de la compañía de Harry, se sentía segura con él, era un cielo con ella, era un sol.
Llegaron a la última página del cuaderno, todas las poesías habían sido muy bonitas, eran preciosas y llenas de amor. Estaba claro que la persona que lo hubiera escrito había estado muy, pero que muy enamorada.
Ya había acabado de leer todo, y Hermione se quedó con el cuaderno en las manos, y se fijo en una cosa que había escrita en la contraportada. En ésta se podía ver en el centro en letras más o menos grandes que ponía L corazón J. La castaña se quedó mirando fijamente ese dibujito… recordó las iniciales que ponían al principio… su cabeza dio con la respuesta. Sus ojos se abrieron por la sorpresa. Harry la miró un poco extrañado.
- ¿Te pasa algo Hermy?
- Harry.
- Dime.
- Ven un momento y mira esto.-el ojiverde se acercó y miró el cuaderno que tenía Hermione entre sus manos.
Harry no reaccionó, y miró a Hermione como preguntándola que era lo que quería que encontrase en aquella contraportada.
- Harry¿no encuentras una relación entre las iniciales de quien escribió las poesías y lo que pone en este dibujito?
El ojiverde miró otra vez y de repente sus ojos se iluminaron.
- Hermione¿me estás queriendo decir que este cuaderno era de… era de mi madre?
- Eso creo Harry, no puedo estar segura, pero algo me dice que sí que era de ella, además sería algo con demasiadas casualidades¿no crees?
Harry se sentó al lado de Hermione sin decir nada, estaba como paralizado. Le pasaba siempre que encontraba algo en relación a sus padres, siempre que sabía algo nuevo sobre sus padres o descubría o encontraba dataos u objetos suyos Harry no sabía como reaccionar, era como si se le encogiera el corazón, como si la melancolía y la pena aumentara aún más, en esos momentos extrañaba muchísimo más, el ojiverde hubiera dado cualquier cosa por tener una familia normal y poder haber vivido con ella.
Hermione miraba como Harry permanecía callado. Ella sabía que él en esos momentos estaba pensado en como sería su vida si sus padres no hubieran muerto, sino hubieran sido asesinados… asesinados por Voldemort… en ese instante Hermione recordó todo lo que tenía que hacer y la angustia volvió a su cuerpo. Pero esa angustia y preocupación se fue en seguida por algo que en estaba pasando y para ella era un mal mucho peor. Harry estaba llorando, no podía ver a Harry así, se le caía el alma a los pies al saber que la persona más importante de su vida y a la que más quería y amaba en este mundo estaba mal, estaba pasándolo mal, estaba llorando.
Harry no había podido aguantar la pena, y aunque no le gustaba para nada que le vieran llorar, también sabía que con la persona que estaba a su lado podía desahogarse sin ningún tipo de tapujo, era Hermione, su Hermione, y con ella no pasaba vergüenza en ningún sentido.
Hermione no dijo nada, sabía que sobraban las palabras, que no podía decir nada para consolar a Harry. Sabía que lo único que podía hacer era demostrarle que ella estaba allí, con él, demostrarle su cariño, su calor, su comprensión… demostrarle que podía confiar en ella. Por eso Hermione hizo lo que la dictó el corazón, abrazó muy fuertemente a Harry para que éste pudiera tranquilizarse y consolarse llorando en su hombro.
Harry agradeció muchísimo ese abrazo. Un abrazo cálido, protector, reconfortante, lleno de sentimiento. Poco a poco sus lágrimas fueron cesando y de sus labios salió el más sincero gracias del mundo que produjo una sonrisa en el rostro de Hermione.
- No hay de qué Harry, no me tienes que dar las gracias.-Harry se separó un poco de ella, quedando cara a cara, mirándola fijamente a los ojos, los ojos que le volvían loco, los ojos más bonitos del mundo.
Hermione al tenerlo tan cerca, y al estar mirándolo directamente a esos ojos verdes tan brillantes, no podía evitar ni su nerviosismo ni que su respiración se acelerara poco a poco.
La respiración de Harry también se aceleraba poco a poco. Estaba muy contento de tener a Hermione tan cerca, pero eso también le hacía daño; tenerla tan cerca y no poder alcanzarla, ver las estrellas y no poder tocarlas por mucho que estire los brazos…
- Herms, sí que te doy las gracias. Te las doy por ser como eres, por siempre estar ahí conmigo, por ser un cielo, por ser un sol que desprende una luz reconfortante, porque siempre me has apoyado, porque a pesar de todo lo que ha pasado sigues aquí conmigo, porque a pesar de todo lo que he hecho y de las meteduras de pata que he cometido, tú, la más bonita estrella, sigues siendo la única persona capaz de sacarme un sonrisa en los momentos más difíciles, en los momentos que he estado peor, tú siempre me has sabido animar, y hasta has estado mal si yo estaba mal. Como te voy a dar las gracias.-Hermione sonrió. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Lo que había dicho Harry era precioso.
Harry no sabía si había metido la pata o no, no sabía si había hecho bien en decir lo que había dicho, lo que sí sabía era que por primera vez había sido su corazón el que había hablado. En otras ocasiones se le habían escapado algunas cosillas, había puesto al descubierto sus sentimientos otras veces, pero en seguida los había ocultado otra vez; pero en ese momento no había ocultado anda, había dejado que las palabras salieran desde lo más profundo de su alma.
Ambos se miraron intensamente y sin darse cuenta sus cabezas si iban acercando más y más, poquito a poco. Harry miró los labios de Hermione, estaban humedecidos. Deseba volver a besarlos, quería volver a probar aquellos perfectos labios que tan loco lo volvían. Hermione veía como Harry miraba sus labios y encontró algo en su mirada que conocía muy bien: deseo. Ella sonrió. No podía creerse que tuviera a Harry tan cerca. Nunca pensó que fuera a tener los labios de su Harry otra tan cerca de su boca, pero así era… ambos cerraron los ojos a la vez y sus labios se unieron. Se unieron en un beso dulce, suave, tierno, pero sobretodo muy esperado por los dos. Sus labios volvieron a jugar entre ellos en el más maravilloso juego que existe: un beso de amor. Los dos parecían estar en una nube.
Harry iba a pasar su mano por el cuello de Hermione para atraerla más hacia sí mismo, pero no puedo, no le dio tiempo, porque el retrato de la Señora Gorda se abrió. Harry y Herms se separaron con los labios rojos y se miraron sin saber que decir.
Los que habían entrado eran Neville y Ron.
- Bien Harry estás aquí. Hola Herms-dijo Ron y ella saludó también.
- ¿Qué queréis?
- Recordarte que esta noche nos vamos a Hogsmeade y pasamos allí la noche.
- Ah sí, vais con las chicas a la obra de teatro¿no?
- Si Herms, a eso. Pero es que Dean y Seamus también se han apuntado, resulta que a sus nuevas novias les ha gustado la idea y quieren ir.
- Entonces me dejáis solo¿no?
- Pues sí, pero ¿no te importa no?
- No claro que no. además ya sabes que a mí no me apetecía ir, así que…
- Así te quedas con Herms, que no se quede sola.-dijo Neville.
- Eh… sí claro.-dijo Harry nervioso.
- Bueno tío, vamos a recoger las mochilas al cuarto y ahora nos vamos¿vale?
- Vale.
Ron y Neville subieron por las escaleras y no tardaron mucho en bajar con sus cosas.
- Bueno chicos nos vemos mañana sobre la hora de la comida.
- Adiós.-dijo Hermione.
- Bye.
- Que os lo paséis bien-dijo Hermione.
Y vosotros también-dijo ron con dobles intenciones y sonriendo maliciosamente antes que los dos se fueran por donde había entrado. El retrato de la señora Gorda se cerró y Harry miró a Hermione. Pero ella esquivaba su mirada.
Harry quería hablar con ella, quería saber que había significado ese beso para ella, pero Hermione parecía no querer hacerlo. Parecía no querer hablar. Parecía que se sentía arrepentida de lo que había ocurrido.
Hermione no sabía porqué se comportaba así, no sabía porque estaba siendo fría, si lo único que deseaba era volver a besar a Harry y estar entre sus brazos
- Hermione¿podemos hablar?
- Mejor no Harry.-dijo Hermione con frialdad, con palabras como cuchillos que cortaban a Harry.
- Creo que tenemos que hablar.
- ¿Hay algo de lo que hablar?
- Yo creo que sí.
- Pues yo creo que no hay nada de lo que hablar Harry.
- Hermione, nos hemos besado. Yo creo que eso es algo de lo que hablar.
- No hay nada que hablar, todo el mundo comete errores. "Pero Hermione ¿qué estás diciendo? Si ese beso ha sido maravilloso, díselo, díselo, dile que le quieres, no seas tonta…"
Harry se quedó callado. Algo le decía que para Herms también había significado algo aquel beso, pero su orgullo le impedía seguir arrastrándose, pero la iba a dar la oportunidad de arreglar las cosas, de volver a intentarlo.
- Muy bien Herms, di lo que quieras, si ha sido un error quédate donde estás, yo me voy a mi cuarto; pero si has sentido algo cuando nos hemos besado, si sientes algo por mí, estaré solo en mi habitación y si quieres algo allí estaré
- No voy a ir.
- Bueno yo solamente te digo eso, que estaré en mi cuarto.-y dicho eso Harry se dio la vuelta con el corazón destrozado y se fue a la habitación de los chicos.
Hermione siguió con la mirada como el ojiverde subía las escaleras y la dieron ganas de gritar que se quedara, pero no podía, y no sabía porqué… bueno sí que lo sabía tenía miedo de volver a sufrir, estaba aterrada, para ella Harry significaba sufrir, pero también lo significaba todo…
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Hermione estaba en su habitación totalmente nerviosa y sin saber qué hacer. Lavander y Pavarti estaban durmiendo placidamente y ella estaba dando vueltas por todo el cuarto. No podía dormir, no podía dejar de pensar en Harry, no podía sacarse de la cabeza que estaba cometiendo otra vez el error de su vida, que iba a perder a Harry pero esta vez para siempre, pero también pensaba que si esa noche no iba, se acababa todo, que podría olvidarse de él por fin y para siempre y podría mirar hacia delante de una vez por todas… pero para eso tendría que poder no ir a la habitación de Harry esa noche, cosa que la iba a costar mucho.
- "No puedo ir, si no voy se acabó Harry, se acabó sufrir, se acabó llorar por él, se acabó hacernos daño, se acabó estirar de una cuerda hasta que a alguno de nosotros nos dé, podré mirar hacia delante… pero… ¿y si no quiero seguir adelante, y si Harry es el amor de mi vida? Madre mía, estoy hecha un lío, no sé ni lo que siento… uff"
La castaña seguía dando vueltas y vueltas tanto a la habitación como a su pequeña cabecita, siempre le daba vueltas a todo, pero en esa ocasión mucho más.
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Harry tampoco podía dormir, deseaba que Hermione tocara a su puerta, pero ya se había hecho a la idea de que eso no iba a ocurrir. Habían pasado como unas tres horas y Hermione no iba a ir.
Ese beso habría sido un error como ella había dicho, aunque para él volver a sentir mariposas en el estómago al besarla, volver a sentir burbujitas en si interior como hacía mucho tiempo que no sentía, eso había sido todo. Lo había significado todo, aunque debía hacerse a la idea de que para Hermione, la chica por la que se moría, no había significado absolutamente nada, sólo había sido una equivocación para ella, nada más.
El ojiverde estaba hecho polvo, era la segunda vez que la perdía, y esta vez era para siempre, estaba dejando ir a la mujer de su vida. Siempre se había dicho que no la iba a dejar escapar fácilmente, y ahora que se iba la estaba dejando ir… se sentía fatal.
Hermione lo era todo para él, y pensaba que cuando se había besado ella había sentido lo mismo que él, que ambos lo habían sentido del mismo modo, pero parecía ser que tan solo había sido imaginaciones suyas producidas por el deseo de volver a estar con ella.
Eran poco más de las doce de la noche cuando Harry oyó un ruido. Se levantó de la cama y volvió a oírlo. Estaban llamando a la puerta. No pensó quién pudiera ser, y por supuesto descartó que fuera Hermione.
Se acercó a la puerta y la abrió con cuidado, para no hacer ruido en el pasillo. Su cara se iluminó al ver que allí, en camisón y con una fina bata encima, estaba la más bella diosa del mundo, su Hermione.
La castaña sonrojada y un poco avergonzada miró a harry a los ojos.
- ¿Puedo pasar?- dijo con un hilo de voz, fue lo único que pudo decir, no le salieron más palabras. Harry sonrió y asintió.
- No hay nada que pudiera hacerme más feliz, pasa.-y Hermione entró nerviosa y Harry cerró la puerta tras de sí con la mayor sonrisa de toda su vida.
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