Capítulo 10

Incertidumbre

"Las máscaras caen al suelo, dejando a su paso corazones heridos, sospechas en el aire, un paso no calculado podría revelar el secreto que pretendemos esconder"

Las penumbras que cubrían la amplia habitación habían comenzado a desvanecerse gracias a la luz que se filtraba por el balcón, la mujer de cabello celeste abrió los ojos cuando un rayo de sol acaricio sus parpados aún cerrados, lo primero que miró fue el reloj, apenas si tenía tiempo de llegar a la oficina, fue entonces cuando quiso incorporarse y no pudo, el brazo que rodeaba su cintura se lo impidió.

Bulma miró entonces al hombre que yacía a su lado y recordó lo que había sucedido entre ellos, el arrepentimiento que sintiera horas antes llego de nuevo a su alma, "Perdóname Vegeta" pensó mientras se levantaba lo mas sigilosamente que le fue posible, asegurándose de no despertarlo la peliazul entro al cuarto de baño, lleno la tina con agua caliente y después se metió en ella, las lágrimas caían sin cesar de su rostro mientras frotaba su suave piel con la esponja, lo único que le importaba en esos momentos era olvidar lo que había hecho bajo el dominio de los celos y la desesperación.

Lloraba porque se sentía terriblemente culpable por haberse arrojado a los brazos de Vegeta buscando aliviar el dolor que Goku le había causado con su confesión, lloraba porque en los besos y caricias del príncipe había habido sinceridad y amor, mientras que en los de ella solo había una terrible necesidad de vengarse del hombre que amaba, de pagar una traición con otra, mientras dejaba que Vegeta la hiciera suya lo único que cruzaba por su mente, era la reacción que tendría Goku cuando se enterara de lo que el despecho la había obligado a hacer.

Y eso la asustaba, la actitud de Goku ya no era la misma de antes, la personalidad del saiyayin había ido cambiando paulatinamente, al grado de que en algunas ocasiones la tranquilidad que emanaba de sus ojos cedía su puesto a un odio que parecía no tener fin cuando el nombre de Vegeta era pronunciado por ella, "Se ha vuelto muy posesivo" pensó la mujer mientras veía en su blanca piel las pequeñas marcas rojas que dejaron las manos de Goku durante su encuentro de ayer, cuando por un segundo lo vio enloquecer de celos.

"Si entonces no tenía motivos para actuar así, ¿Qué hará ahora?", se pregunto la peliazul mientras se ponía la bata, las reflexiones de la mujer se detuvieron cuando al salir del baño se topo de frente con la mirada del príncipe, que seguía recostado en la cama, con una expresión insinuante que ella conocía muy bien.

- Me pareció que sonaba mi teléfono, ¿Lo has visto? –dijo ella fingiendo buscar el aparato para evitar mirar al saiyayin.

- No, pero no creo que lo vayas a necesitar ahora –respondió el devorándola con la mirada.

Bulma se estremeció al sentir los ojos del príncipe sobre su figura mientras este abandonaba el lecho y se dirigía hacia donde estaba, el deseo que asomaba en ellos le dejaba clara la intención de Vegeta, misma que ella no compartía, su corazón latió con fuerza cuando él la atrajo hacía si y comenzó a besar su cuello, lo único que la mujer quería en esos momentos era escapar de la habitación.

- Estas temblando –dijo suavemente el príncipe en su oído.

- Tengo que ir a la oficina –anuncio ella tratando de alejarse.

- Creo que hoy tendrás que tomarte el día libre.

Al decir esto Vegeta dirigió sus manos hacia la bata dispuesto a desanudarla y para ella fue más de lo que podía soportar.

- ¡Suéltame! -grito Bulma de pronto apartándose del príncipe que la miro sin comprender.

- No te entiendo mujer –gruño Vegeta- Ayer estabas de lo más apasionada y hoy me rechazas ¿Qué demonios te está sucediendo?

- Solo déjame tranquila –pidió ella mientras recogía sus cosas y salía de la habitación.

"¿Qué demonios sucede?" se pregunto el príncipe cuando estuvo a solas, anoche le pareció que las cosas entre ellos habían vuelto a ser como antes y ahora Bulma estaba distante otra vez, como si nada hubiera pasado, incluso le había parecido ver cierto arrepentimiento en ella, "¿Por qué Bulma?" se pregunto el saiyayin apretando los puños al recordar la felicidad que sintió al tenerla de nuevo entre sus brazos, lo ingenuo que fue al creer que una noche bastaba para recuperarla cuando llevaba casi un año sintiéndola lejos de él; aún dolido el príncipe se marcho de la habitación dispuesto a entrenar, solo así lograría aclarar su mente.

Al caer la noche Bulma regreso a la Corporación y de inmediato se dirigió a su laboratorio, al encender la luz se encontró con un invitado inesperado, sino hubiera sido por la forma en que el hombre la miraba lo habría echado de inmediato argumentando cualquier excusa, sin embargo no pudo, en aquellos ojos azabaches había una determinación que conocía bien, esta vez él no se conformaría con cualquier pretexto, no la dejaría evadir la situación de nuevo.

- Has cambiado mucho este lugar -señaló él para romper el silencio que se había formado- Se ha convertido en un sitio del que no se desearía salir – finalizo con ironía.

- Si estás aquí para pelear quiero dejar claro que no tengo ánimo de iniciar una discusión –dijo ella pues presentía que de hacerlo las cosas no terminarían bien.

- No vine para eso –respondió el saiyayin acercándose a ella.

- ¿Entonces a que viniste? –pregunto apresuradamente Bulma sintiendo que la distancia entre ellos se acortaba cada vez más.

El saiyayin no respondió, acerco su rostro a escasos centímetros del de la peliazul, gracias a la cercanía su cuerpo rozaba el de ella, impulsado por lo que la mujer le inspiraba dejo que una de sus manos acariciara suavemente sus labios, el príncipe permaneció así algunos minutos sin dejar de observarla minuciosamente, al cabo de un tiempo que a Bulma le pareció eterno se alejo.

- Deberías dejar este lugar y dormir donde siempre –señalo el guerrero ante la sorpresa de la peliazul por la seriedad que de pronto se había adueñado de él.

- Para mí es más cómodo, aquí puedo trabajar con libertad y…

- Puedes regresar a la habitación cuando quieras –interrumpió Vegeta bruscamente- A partir de hoy dormiré en la cámara de gravedad. Eso es todo lo que venía a decirte.

Expresó el guerrero y de inmediato abandono el lugar, mientras lo hacía pensó que no había marcha atrás, acababa de utilizar la única estrategia que le permitiría obtener la respuesta que tanto necesitaba, sin detenerse se dirigió hasta la inmensa esfera que yacía en el centro del jardín, estaba por pulsar el botón que abría la compuerta metálica cuando escuchó unos pasos a sus espaldas.

- No es necesario que te quedes en la cámara –musito la mujer tras de él, añadiendo de inmediato- Puedes ocupar cualquier otra habitación si así lo deseas.

- Ya tome mi decisión.

Respondió el guerrero y sin volverse hacia la mujer pulso el botón que le permitía ingresar a la cámara, cuando escucho la puerta cerrarse tras de sí, agradeció que Bulma no hubiera visto el efecto que sus palabras habían tenido en él, ni las lágrimas que luchaba por reprimir, por un segundo sintió la esperanza renacer en su alma, y de inmediato la vio morir, por fin había obtenido la respuesta que tanto buscaba.

Bulma no lo amaba, ni siquiera la pasión que un día los unió y que llego a creer indestructible quedaba ya, por un motivo que no comprendía la mujer lo había olvidado, pudo comprobar su indiferencia cuando se acerco a ella en el laboratorio, tratando desesperadamente de despertar algún sentimiento en ella sin conseguirlo, en todos sus años viviendo al lado de la peliazul nunca había sentido tanta frialdad de su parte, pero en esos momentos fue claro para él que esta no deseaba que la tocara más, que la noche que pasaron juntos había servido solo para que la mujer comprobara que no sentía nada por él, su llanto se debió no a la felicidad como había creído, sino a la certidumbre de que nada quedaba entre ellos.

Por eso la había liberado de su presencia, le había quitado pretextos para seguirse recluyendo en ese laboratorio, su orgullo de saiyayin no le permitiría seguirla esperando noche tras noche ahora que entendía que él era el verdadero motivo por el cual Bulma no volvía a su habitación. El príncipe se sentía humillado, el día anterior se mostró vulnerable ante ella, la recibió en sus brazos sin reproche alguno, con la idea de que todo volvería ser como antes, ahora el recuerdo de su último momento de intimidad lo llenaba de amargura, pero debía ser fuerte, a partir de esa noche no seguiría rebajándose ante ella, no la buscaría más como mujer por más que lo deseara, su meta era lograr que el amor que sentía por ella se extinguiera, desaparecer por completo a Bulma de su mente y corazón, así cuando se marchara de su lado no se sentiría tentado a regresar, lo haría siendo el mismo hombre libre de sentimientos que una vez fue.

Bulma regreso al laboratorio, le dolía que la situación hubiera llegado a esos extremos, había entendido desde el principio que el príncipe la estaba probando, no en vano llevaba tantos años de conocer su carácter, y por ello comprendía también que conscientemente había fallado la prueba, que al aceptar su ofrecimiento le estaba dejando claro que su relación estaba terminada, sin duda no había sido la mejor manera, pero se sentía incapaz de seguir fingiendo un amor que no existía, así como un día una simple acción de parte de ambos los condujo a iniciar una relación amorosa sin necesidad de darse explicaciones mutuas, ahora con sus actos los dos contribuían a darle un fin a lo que los unía sin disculpas ni sentimentalismos, obedeciendo hasta el último minuto esa regla en la que habían basado su vida en pareja, aquella en la que el conocimiento de sus personalidades bastaba para comprender lo que el proceder del otro significaba.

"Ha sido duro, pero tal vez esta sea la mejor solución" se dijo a sí misma mientras recogía sus pertenencias y miraba el que hasta ese día fuera su refugio, ya no tendría que esconderse más en el laboratorio, ahora podría regresar a su casa tranquila, sabiendo que el orgullo del saiyayin no le permitiría poner de nuevo un pie en su recámara, aunque le parecía cruel alegrarse por eso, la mujer no se arrepentía, sabía desde hace mucho que solo podía pertenecer a un hombre, y aunque esa relación no podía salir a la luz, ella debía ser congruente con el camino que había elegido.

A varios kilómetros de la Corporación, la luna brillaba y las estrellas podían verse con facilidad desde la ventana de la habitación, ajena a todo una mujer miraba a un punto distante sumida en sus pensamientos, dándole vueltas a ese asunto que la tenía intranquila, su actitud no tardo en ser notada por su esposo, el joven se quito los lentes y aparto la vista de las hojas que tenía en las manos.

- ¿Te preocupa algo? –pregunto Gohan al tiempo que abrazaba a su mujer.

- Estoy cansada, es todo -respondió ella volviéndose a mirarlo.

- Vamos cuéntame que ocurre –insistió él.

- Sucede que es muy tarde para que sigas trabajando.

- No puedo dejarlo, mañana es mi primera presentación –explico su esposo.

- Lo sé cariño, solo bromeaba, ahora dame un beso y a trabajar.

Dijo Videl, Gohan sonrió obediente y regreso al sillón y a sus papeles, prometiendo terminar pronto y pidiéndole a su esposa que se fuera a descansar, la ojiazul acepto y subió a su habitación, no estaba cansada podía quedarse despierta junto a él, pero en ese momento en especial necesitaba reflexionar en lo que había visto esa misma tarde, en lo que pasaría si le contaba lo sucedido a su marido y hacía un lío de algo que quizá solo existía en su imaginación.

Y es que a decir verdad todo sucedió demasiado rápido como para poder asegurar nada, ella había llegado de hacer las compras, y como era su costumbre debido al peso de las bolsas de comestibles opto por usar la puerta del jardín pues quedaba más próxima a la cocina, acababa de colocar los víveres en la mesa cuando escuchó voces conocidas, debido a la distancia no alcanzaba a percibir lo que decían, pero por el tono era claro que se trataba de una discusión, entreabrió la puerta que daba a la sala cuando presenció algo que la dejo pasmada, solo fue un segundo, pero la imagen del padre de Gohan tomando las manos de Bulma y soltándolas cuando noto su presencia se le quedo grabada.

- Bulma, no sabía que estabas aquí –dijo la joven al tiempo que advertía una ligera turbación en ambos.

- Vine a hablar con Gohan –respondió la peliazul- Quería informarle personalmente que el proyecto que presento en la Corporación por fin fue aceptado, su investigación se financiara por cinco años.

- ¡Es maravilloso!. Se llevara una gran sorpresa cuando se entere –respondió la ojiazul entusiasmada-

- Ya lo sabe, ahora está con Milk dándole la buena noticia –dijo Goku.

- Gracias Bulma, Gohan deseaba mucho participar con la Corporación, hace más de un año que espera recibir esta noticia –señalo la joven aún emocionada.

- No tienes que agradecérmelo, Gohan es un gran investigador, lamento que la aprobación de su proyecto tardara tanto.

El tiempo era lo que menos le importaba a Videl, lo único que contaba era que su marido por fin realizaría el sueño de su vida, la noticia había causado tal impacto en ella que por ese momento se olvido de lo que había visto, estaba muy ocupada agradeciendo a Kamisama por la oportunidad que Gohan tendría, apenas este entro a la casa, la ojiazul se había lanzado a sus brazos llenándolo de besos.

- Deberías darme más noticias buenas a menudo Bulma –dijo el joven mientras se acomodaba los lentes.

- Pues te tengo otra más –respondió ella sonriendo- Saliste tan aprisa, que olvide decirte que mañana mismo será la presentación oficial de tu proyecto con los ejecutivos.

- Quedaran impresionados, lo prometo –aseguro Gohan a su nueva jefa.

- Lo sé, confió en ti –dijo la peliazul guiñándole un ojo- Ahora me voy, aún tengo trabajo pendiente.

- Hasta mañana Bulma –respondió Gohan abrazándola agradecido.

La joven que hasta entonces había borrado de su mente el incidente anterior entre la peliazul y su suegro, volvió a tenerlo presente cuando este último tras ver el gesto que su hijo tuviera hacia Bulma salió de inmediato de la casa sin despedirse. "En verdad pareció molestarse" pensó la ojiazul rememorando la escena, sin duda las actitudes que presencio ese día no eran lo que podía llamarse normal, desde que se hizo novia de Gohan y comenzó a tratar a Bulma jamás había visto tanta cercanía entre ellos, Videl seguía debatiéndose entre contarle a su esposo lo que había sucedido o no, cuando este entro a la habitación.

- Creí que ya estarías dormida –dijo el joven mientras se recostaba a su lado.

- No puedo conciliar el sueño, estaba pensando en algo –respondió ella y añadió con nerviosismo- tu padre y Bulma se conocen de hace mucho no.

- Desde que mi padre era un niño ¿No me dirás que eso es lo que no te deja dormir? –pregunto sonriendo el joven.

- Es que hoy…

- Se lo que te imaginas… que Bulma acepto mi proyecto por su amistad con mi padre ¿no? –indago Gohan al ver que su esposa no se atrevía a hablar.

- Ellos se aprecian mucho –dijo la ojiazul sin saber exactamente cómo abordar el tema de lo ocurrido esa tarde.

- Han sido amigos toda su vida, pero te aseguro que eso no interfirió con la decisión de Bulma de aceptarme como investigador en la Corporación –aseguro su marido.

- Se que esa oportunidad te la ganaste por méritos propios.

- Entonces no entiendo tu inquietud –respondió Gohan al tiempo que se cubría con las sábanas- ¿O es que hay algo más?.

Videl miró la expresión tranquila de su marido, era la misma que tenía mientras hablaba de su padre y Bulma, en ningún momento vio un asomo de sospecha por parte del joven hacia la amistad del guerrero y la científica.

- Perdóname cariño no quise incomodarte con mis dudas, ni tampoco que pensaras que desconfió de tu capacidad intelectual –musito la joven abrazándolo.

- Tranquila sé que no es así, ahora vamos a dormir que mañana es un gran día.

Respondió el joven y tras darle un beso se quedo dormido, "No debo amargarle el momento por imaginaciones mías" pensó la ojiazul contemplando a su esposo, "Después de todo no tengo por qué pensar mal, ambos están felizmente casados y como dijo Gohan han sido amigos toda la vida", concluyo Videl más tranquila, al tiempo que dejaba que el sueño la invadiera por completo.

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¿Qué les pareció este capítulo?... A mí en lo personal me parece que es uno de los más emotivos del fanfic, aunque debo confesar que me dio un poco de penita terminar de esa forma la relación entre Bulma y Vegeta, pero considero que es la más adecuada, conociendo las personalidades de esos dos, no quise hacer la separación sumamente dramática ni repleta de explicaciones, pues me parece impropio de ellos.

Por otra parte, Goku y Bulma están siendo demasiado descuidados, los pueden atrapar infraganti ¿Qué pasara? ¿Qué Pasara? Dios no puedo esperar para escribir el siguiente capítulo jajaja, que emoción y todo por culpa de las fiestas decembrinas.

Por cierto, les envío un abrazo y mis mejores deseos para este 2011 a todos los que leen este fic, que el año que está por venir los colme de bendiciones y de buena vibra, que tengan salud, dinero, amores, y sobretodo ganas de seguir leyendo esta historia jajaja.

Bueno queridos lectores, nos vemos hasta el año próximo, saludos a todos.

Críticas constructivas, dudas, quejas, tomatazos en los review =).

Jessibloom