Nota del autor:
Sé que mis últimos dos capítulos han tenido un tono diferente. En este capítulo voy a introducir a Seth. Sólo va de eso, de mi visión de qué habría detrás de todo lo de los septarianos y este misterioso personaje.
Será el capítulo más oscuro hasta ahora. Estais advertidos. Hay violencia, así que si no os gusta la temática, podeis saltarlo.
Si no lo llevo más lejos es para mantenerme en el rating "T", por visibilidad. Creo que lo bordeo por los pelos.
Además, su contenido principal, más allá de los actos de Seth es la narración del fondo histórico de Seth y los septarianos, así que es "saltable".
Despues, tengo la intención de participar, o al menos intentarlo, en la "wholesome week", así que tras este capítulo, la trama de Seth queda en suspenso y retornaré a un tono más similar al original para los siete capítulos. No publicaré nada hasta el comienzo de la semana. Me gustaría tener para entonces uno por día, así que serán capítulos más cortos, pero si no me da tiempo, lo que tenga para entonces.
Y aquí es donde quiero pediros opinión. ¿Os gustaría que una vez termine, profundizara en la trama de Seth? Eso llevaría a una historia más oscura.
¿O mejor el estilo ligero y comedia algo más absurda del comienzo de la serie? Puedo dejar esta trama abierta.
Opiniones en review.
- ¿Inmortal? - preguntó Manfred a Mina
- Este reptil tiene su fama. Le pusieron ese sobrenombre porque estaba aquí desde hace mucho, mucho tiempo. Algunos creen que ya estaba antes de las primeras reinas.
- ¿Y es cierto?
- No lo sé. Pero este tipo ya llevaba tiempo por ahí cuando Solaria inició su programa. Y fueron sus malditos secuaces quienes le tendieron una emboscada.
Él y yo nos hemos encontrado unas cuantas veces. Por eso se lo que digo cuando afirmo que estamos a un verdadero rey monstruo.
- ¿Seguro... que es buena idea liberarlo? ¡Parece muy peligroso!
- ¡Oh! ¡Lo es! ¡Precísamente por eso! Ni el fuego, ni las espadas, ni las ballestas... Nada ha logrado matar a este tipo. Sólo han podido contenerlo. Estoy convencida de que sólo la magia puede destruirlo. ¿Por qué si no tendría esa obsesión por destruirla?
- Pero, ¡ya no hay magia!
- Y por eso... cuando lo libere, las reinas se verán obligadas a restaurarla. Con la magia regresarán las reinas, y ¡los soldados solarianos!. Jajaja... Sí... este tipo es justo lo que Mewni... o lo que esta dimensión sea, necesita.
- ¿Y si la magia no vuelve?
Mina ya no respondió. Golpeó el cristal con una roca, pero la roca se hizo añicos.
- Mmmmm... Quizás esto va a ser más difícil de lo que imaginaba.
- Pruebe con mi cuchillo - dijo Manfred dándole su defensa personal
Mina volvió a golpear, con resultado similar, lo que era más espectacular debido a la supuesta resistencia del acero.
- Es raro... Es como si el poder de Rombulus siguiera activo en este cristal...
Mina miró alrededor. Detrás del cristal había una estructura de piedra. A simple vista parecía un monolito, pero era más como un recipiente sobre el que estaba encajado el cristal de Seth. En la parte de arriba, aparecía un letrero.
** BAAABAAAAAAHHHBAAAAAHHHBAAAAHBAAAAAAAAHH. BEEEBAAAABEEEBAAABAAAAAAAAAAH **
Y debajo en letra más pequeña
** Rombulus, ya se que entiendes a Lekmet, pero por si acaso el escrito se te da peor lo traduzco. NO ABRAS EL SELLO DEL RECIPIENTE. ESTÁ AHÍ POR ALGO. Fdo. Glossarick. P.D. Lo ha dicho Lekmet, no yo, así que no tienes porqué hacerlo para llevarme la contraria. **
Junto con un montón de símbolos de calaveras y otros dibujos tenebrosos...
- ¿Sello? - dijo mientras toqueteaba la estructura de piedra. Por fín se dió cuenta que una parte giraba. Y así lo hizo, girando varias estructuras como si de una cerradura se tratara, hasta que un recipiente incrustado se separó.
Era un especie de balde de piedra. Dentro, una sustancia líquida amarilla, pringosa y luminiscente.
- ¡Bingo! ¡Sabía que la magia no había desaparecido por completo!
- ¿Magia?... ¿Eso es magia?
- Sí, mi querido Manfred. Coge el recipiente.
- Pero ahí dice...
- Que no lo quitemos. ¡Claro! Imagino que está aquí para garantizar que Seth se mantenga encerrado incluso en tiempos de escasez de magia. Pero puedes llevártelo. Llévaselo a Moon. Así sabrá que lo que le cuentes es cierto, y además puede que esa magia le ayude a poner todo en marcha otra vez.
Ahora ya sin el recipiente, Mina volvió a golpear con una gran roca el cristal, y una raja apareció.
- Aquí vamos... ¿Manfred? ¡Ha sido un placer tenerte a mi servicio! Pero mi tiempo ha llegado. ¡Ahora corre! ¡Avisa a Moon!
- Pero señora...
Las grietas se expandieron con rapidez, como si el cristal estuviera a punto de estallar.
Un trozo del cristal se rompió, y el brazo del septariano, aún preso del cristal, se agarró a la garganta de la antigua guerrera.
- ¡CORRE!
Con un grito propio de una niña asustada, Manfred salió con el recipiente lleno de magia directo a la salida.
El cristal estalló en mil pedazos
Aún con la guerrera agarrada por el cuello, el septariano miró confuso a su alrededor...
- Mmmmm... Cambio de escenario... Parece la dimensión de Rómbulus, pero también se ve diferente... Nadie más... Y dime... ¿Quién eres tú y porqué me has liberado?
- ¿Es que no me reconoces, maldita lagartija?
- ¿Mina Loveberry? - dijo sorprendido para luego reir entre dientes
- Parece que no pasas por tu mejor momento. - dijo mientras observaba su anciano aspecto. Con la otra mano, el septariano agarró un antebrazo de Mina, y lo apretó. Crujió como una nuez que se rompe, y Mina dió un gemido de dolor.
- Estás mucho más blanda de lo que solías.
- Tú también - respondió desafiante la mujer -. A estas alturas, en otro tiempo, ya me habrías roto el cuello.
El septariano miró con curiosidad a su alrededor. El lugar era una tumba de tipos encerrados en cristales, pero el lugar estaba frío, abandonado.
Mientras el lagarto estaba distraido, con su brazo bueno, Mina buscó un pequeño cuchillo que guardaba en una bota y con un movimiento rápido, cortó los dedos de la mano que la sujetaban.
- ¡Vaya! - dijo sorprendido, pero sin mostrar dolor - ¡Aún te quedan algo de garras!, ¿eh? - dijo mientras sus dedos se regeneraban
- ¡Hasta el final! ¡No te he sacado de ahí para liberarte! ¡Te he sacado para matarte yo misma!
El lagarto comenzó a reir suavemente y poco a poco su risa fue creciendo hasta convertirse en un estruendo tenebroso.
- ¡MMMhmhmhmhhjajajajajaBWAHAHAHAHAHAAHAHAHAHAHAHAA!
- ¡Vamos! ¿A qué esperas? ¿Acaso has olvidado cómo se parte un cuello? - dijo Mina intentando provocarle.
Mina se lanzó con el cuchillo directa al corazón del lagarto. Seth, por su parte, interpuso su mano, ya curada, en medio del camino sin precaución alguna. El cuchillo perforó de lado a lado la mano del lagarto por el medio de la palma, y se quedó ahí atascada.
Con la mano perforada, Seth siguió empujando, de forma que el filo cruzó más y más, hasta que su mano estaba a la altura de agarrar la de Mina que sujetaba la empuñadura. Ahí, la agarró, apretó y un nuevo crujir más fuerte sonó.
Despues de que Mina gritara, Seth la agarró con la otra mano de la garganta.
- He partido demasiados cuellos para olvidarlo.
- Lo sé muy bien. - dijo Mina entre gemidos de dolor
- Y también sabes que no podrías matarme así... Tú... Tú quieres que te mate. - dijo tranquilo el septariano
La cara de Mina cambió. Pensaba que podría provocarlo, pero el lagarto había entendido lo que quería. No esperaba salir con vida. De hecho, esperaba que la matara con rapidez.
Pero ahora que él lo sabía... Seth haría justo lo contrario. Una muerte lenta y dolorosa. Era una posibilidad, y Mina estaba dispuesta a pagar el precio... por el futuro de Mewni.
- ¿Qué es lo que tramas, Mina? De todas las personas... tú eres una de las que más me odias. ¿Por qué me liberas entonces?
- ¡No te voy a decir nada!
- No quieres decírmelo... pero lo harás.
Con la mano libre, sólo con la palma y hundiendo un poco el pulgar, en el pecho de Mina, un nuevo crujir, y un nuevo grito.
- ¿Te crees que no puedo soportar el dolor? - contestó aún desafiante
- Sí... supongo que eso no funcionará contigo... Pero aunque intentes mantener el silencio, aunque encubras tus palabras en provocaciones, hay cosas que no puedes evitar. El cuerpo habla, ¿sabes? El ritmo de tu corazón se acelera con la mentira, los ojos miran donde no deben, la piel suda, tu saliva cambia... Todo eso lo puedo notar... Mis sentidos llegan más lejos que nadie que conozcas.
- ¿Y no puedes notar lo obvio? ¡Vaya fraude!
- Sí... es cierto. Hay algo obvio... Te estás muriendo ya... Anciana... Has perdido tus poderes, ¿verdad?... Espera... Has roto el cristal... ¡La magia ha desaparecido! ¿Toffee lo habrá logrado?
- ¿Toffee? JA. Ese lagarto acabó hecho fosfatina por uno de los bichos más patéticos del reino, Ludo Avarius.
Mina sabía que había mentido... o casi. La muerte de Toffee era básicamente cosa de Star, pero Ludo había presumido de matarlo con el golpe de gracia. Y Mina sabía que a Seth le molestaría oir que su poderoso lugarteniente había caído en manos de alguien patético.
- No... El fin de la magia es cosa de las Butterfly. - respondió Mina
- ¡Oh! ¿Las Butterfly han destruido la magia? ¡Eso sí que es inesperado!
- Así que tienes vía libre para vengarte. - dijo intentando que al menos su plan diera fruto
- ¿Vengarme? Nunca he tenido nada contra las Butterfly. Nada personal, al menos. Salvo SkyWynne, quizás.
- ¡Mentiras! ¡Tú mataste a Solaria!
- Bueno... Ella era un estorbo en mi camino al santuario. Pero siendo precisos, Toffee lo hizo, no yo..
- ¡Tú se lo ordenaste!
- Sí... pero se presentó voluntario. Creo que para él sí fue algo personal.
Seth iba caminando, con Mina sujetada del cuello, imposible de soltarse, mientras pataleaba tórpemente, ya que tenía un brazo inutilizado y la mano destrozada en el otro.
- Qué extraño lugar... Pero... no vas a contarme nada, ¿verdad?
Mina seguía zarandeándose cada vez con más fuerza, hasta que en uno de esos movimientos, logró alcanzar con su pierna la cara del septariano, que se mantuvo impasible, como era de esperar.
- ¿Realmente quieres provocarme? Tú misma.
Seth soltó a Mina y casi de inmediato le pegó un tremendo puñetazo que la tumbó en el suelo. Luego le pisó una pierna tras otra, con sendos crujidos y gritos de respuesta.
- Ya no escaparás...
Y sujetándola del pelo, tiró de ella como un saco de patatas mientras se dirigía caminando con normalidad a la salida.
- Pero... ¿qué demonios?
Seth no se esperaba esto. El lugar tenía una mezcla de entorno conocido y alienígena. Un cielo azul celeste nada propio de la dimensión de Mewni. Un castillo Butterfly fácilmente reconocible. Un templo de monstruos, igualmente conocido para él. Ambos a una distancia ilógica, ya que la separación entre ambos debía ser mayor.
Y un sol, mucho más luminoso... Tanto que cuando Seth se expuso a él, tuvo que retirarse porque la piel le escocía.
- ¡Sorpresa! - dijo Mina en un intento de hacer una gracia... aunque por sus heridas le salió una voz demasiado apagada para molestar a Seth
Seth fijó su mirada hacia el horizonte. Había un montón de edificios de una arquitectura desconocida. Carros con monturas invisibles se movían por caminos teñidos de negro. A lo lejos, cerca del castillo Butterfly, en una explanada, había una gran concentración de gente.
Otro hubiera necesitado algo... un catalejo, unos prismáticos... para poder ver en la distancia. Pero no Seth... Incluso con esta luz intensa que lo inundaba todo.
Mucha gente parecía estar celebrando algo. Pudo observar un cartel que ponía... Bienvenidos a Echo Creek. La Tierra. Este último texto parecía tachado por tinta roja, y un trapo que parecía cosido o agarrado debajo ponía "Earth-ni" con letras mayúsculas y caligrafía convencional.
- Earthni... ¿Mewni y la Tierra se han fusionado? Eso es aún más inesperado a la desaparición de la magia... Y un contratiempo. - dijo para sí, mientras volvió a probar, acercando su brazo al sol, viendo como al minuto comenzaba a echar humo. De estar demasiado rato, acabaría hirviendo.
Y volvió a dirigirse a Mina, que aún yacía en el suelo, tosiendo.
- ¿Sabes? Tenía pensado hacer una tortura a la antigua usanza... O quizás incluso mantenerte viva para ver como lo que sea que te está pasando te devoraba poco a poco. Pero visto los grandes cambios y los inconvenientes de la nueva situación... creo que te voy a convertir en mi esclava.
- Ja...TOFTOF...ja...TOFTOF...ja... - Mina intercalaba una leve risa con tos incontrolada
Seth aún tenía el cuchillo en la palma de la mano. Ni siquiera le había dado importancia. Pero ahora le sería útil. Arrancó el cuchillo, cuya herida sanó igualmente rápida, y con él perforó su brazo de arriba a abajo. Un pequeño hilo de sangre comenzó a brotar. Y Seth se lo colocó a Mina en la boca.
- Bebe - dijo mientras con la otra mano colocaba la cabeza de Mina contra su brazo.
Mina chupó, y cuando se separó, se la escupió a Seth a la cara.
- Eres... un... cochino. - dijo con gran esfuerzo
Esta vez Seth no tuvo tanta paciencia. Con su mano libre, lo metió entre la mandíbula de Mina. Su fuerza era increible, porque la mandíbula de Mina era incapaz de cerrar lo que Seth separaba apenas con su dedo gordo e índice, mientras con el resto sujetaba la barbilla para que no pudiera moverse...
La sangre fue cayendo poco a poco. Mina intentaba revolverse, escupir, pero la posición no ayudaba. Cuando la boca estaba medio llena, Seth dejó que su herida del brazo cerrara y le tapó la boca y la nariz. Con la otra mano libre, comenzó a golpear ligéramente varias veces la nuez de la mujer hasta que finalmente tragó.
Mina se sorprendió por el efecto... ¿Qué era eso? Aquel líquido recorría su cuerpo. Y no era el efecto doloroso que había esperado, o congelante, o ardiente. Al contrario, tenía un pequeño toque de calor, como un licor suave, y el calor se extendía por todo su cuerpo, haciendo que el dolor por sus heridas se mitigara bastante como un gran analgésico.
- Qué... ¿qué es esto? - dijo sorprendida.
- ¿Quieres más? - dijo mientras se reabría el brazo.
Esta vez fue Mina la que agarró el brazo y comenzó a beber como un hombre perdido en el desierto que a punto de morir de sed llegaba a un oasis.
- Oh... Sí... - dijo Mina hasta que todo el dolor de su cuerpo desapareció.
- Bueno... Esa es la parte dulce de la transformación. Ahora llega lo duro. - dijo mientras hizo crujir sus nudillos.
Lo que vino despues... nadie querría verlo. Hasta un narrador bajaría la mirada para evitar ver las innombrables atrocidades cometidas por el lagarto.
Muchos golpes, alaridos al extremo, crujir de huesos, carne rasgada... y finalmente... un gran charco de sangre en el que Mina irreconocible agonizaba. Todo el efecto analgésico de aquella sangre que había bebido no podía servir para contener el dolor de un cuerpo que no podía sobrevivir con semejantes heridas.
Y aún así... Mina mantuvo una mirada desafiante al lagarto. Probablemente mirar era lo único que ya podía hacer.
- ¿Crees que me he pasado? Míralo de esta forma... Me he asegurado de no desmembrar nada. Quiero que mi esclava tenga un cuerpo íntegro.
Mina ya no podía responder. Tan sólo estaba perdida en su dolor, y ahora se recorcía y convulsionaba.
- Ah... Esto no es divertido. Prefiero provocar el dolor a observarlo. Además... dentro de un rato seremos del mismo equipo...
Seth volvió a mirar al extraño mundo.
- Tampoco puedo pasear por ahí ahora. Tendré que esperar a la noche. En fin... la paciencia nunca fue un problema. El tiempo deja de importante cuando eres inmortal, ¿sabes?
- ¡Ya sé lo que haré! Te contaré mi historia y la de los nuestros. Así paso el rato y tú te distraes un poco de tu dolor... ¿te parece?
Obviamente Mina no escuchaba. Seth se divertía fingiendo que era así.
- Verás... Hace mucho, mucho tiempo, mi pueblo vivía en Mewni en paz... Más o menos. Éramos los únicos seres inteligentes de la zona. Sin embargo, un día algo pasó en un lago y se llenó de un líquido dorado. Era magia... Algo había pasado y la magia había inundado el lugar. Se había abierto un camino antes inexistente entre las dimensiones. Y a partir de ese día, más y más tipos fueron apareciendo por esa fuente.
Resulta que Mewni es, de alguna manera, la fuente más grande de magia de la zona. O sumidero si lo ves desde el otro lado. Si algún tipo se perdía por el reino de la magia... era fácil que acabara en Mewni. Por eso Mewni acabó teniendo esa variedad de criaturas...
- ¿Ves ese templo de allí? - dijo señalando el templo de los monstruos- Lo construimos nosotros... Bueno... al menos el primero. Por eso tiene aspecto de cabeza de lagarto. Fuimos los reyes por mucho tiempo. Nuestra capacidad para la guerra y habilidad de curación nos hacían invencibles...
- Hasta que llegaron los devoradores. Unos monstruos que podían cambiar de tamaño, hacerse enormes, y tragarse a los nuestros como golosinas. Fue el comienzo de nuestra caída. A muchos los sometieron. Otros fueron devorados. Pero dimos batalla por mucho tiempo y seguimos resistiendo en los bosques.
- Y luego llegaron los humanos. No eran fuertes, pero algunos eran valientes, y tenian un ansia de poder como ninguna otra especie. Por un tiempo, forjamos una alianza. Luchamos contra los devoradores, y ganamos algunas veces.
Pero con los hombres llegó la magia... y con la magia su poder se multiplicó... Con el tiempo nuestra alianza dejó de servirles para convertirse en un estorbo. Y nos traicionaron varias veces... Así que la lucha contra los devoradores se convirtió en una guerra a tres bandas... y éramos los más débiles de todos. Nos fueron expulsando poco a poco de nuestras tierras, obligándonos a firmar tratados que al poco tiempo volvían a violar. Los humanos nunca fuisteis de fiar. Os engañasteis incluso a vosotros mismos. Incluso os obligasteis a olvidar que Mewni jamás fue vuestra, que erais extranjeros de otra dimensión... y os llamasteis a vosotros mismos mewmanos.
- Yo pasé mi infancia y juventud en esos tiempos de traiciones y alianzas a intervalos. Siendo joven, me ocurrió algo increible. Me topé con un humano diferente, o al menos eso creía. Con una fuerza excepcional, sentidos muy agudizados, velocidad fuera de lo común... Y luego, unos cazadores aparecieron.
Dijeron que eran de otra dimensión, y que aquel ser no era un humano, sino una criatura oscura que hacía pasarse por una. Un parásito. Una sanguijuela de energía, que se alimentaba de la fuerza vital de otros seres para alimentar la suya propia. Lo llamaban "vampiro", y tenía muy pocas debilidades.
Vino a Mewni porque una de sus mayores debilidades era el sol de su dimensión natal... la Tierra. ¡Oh, sí! ¿No es casualidad?
- Los cazadores decían que era un ser maldito, y temían que pudiera propagar su maldición, pues decían que mediante un intercambio de sangre, podía infectar a otros. Estos "vampiros" formaban familias, para protegerse. Y como acabó en nuestro territorio, Septarsis, se rodeó de los nuestros. Septarianos.
Una cosa curiosa, es que nuestro cuerpo es inmune a la enfermedad que propaga la maldición. No podemos volvernos vampiros. No así. Pero la sangre del vampiro podía dar parte de sus facultades a los septarianos. Una regeneración a velocidad increible, una mayor fuerza, e incluso revertir el envejecimiento.
- Costó todo un ejército poner orden en el cubíl de aquella criatura, pero al final lo consiguieron, y lo mataron.
- Por un tiempo de mi juventud, me obsesioné con aquel ser. Sus facultades, y el terrible precio que decían los cazadores que había que pagar. Pero con el tiempo, como ocurre con todo, pasó a ser un simple recuerdo más.
- El tiempo pasó, y llegó mi tiempo de heredar el trono de mi padre. Eran los tiempos de la reina SkyWynne... Estoy seguro de que te suena mucho. A fin de cuentas era la madre de tu amada Solaria.
Mina se agitó aun más rápido al oir el nombre. Eso hizo a Seth sonreir... Significaba que, a pesar de todo, Mina escuchaba.
- Ella nos presionó una vez más. Tierras a cambio de "libertad". ¿Qué clase de libertad era esa que teníamos que rendir nuestro territorio? ¡Eran nuestras tierras! ¡No tenía ningún derecho!
El conflicto llevó a la batalla, y ella y yo nos enfrentamos cara a cara. Aquel día entendí el verdadero significado de la magia.
- Tuve una confrontación con la reina, que no dudó en usar su más terrible hechizo en mí. Uno para adelantar el tiempo. Tan poderoso que incluso una parte de su hechizo la afectaba personalmente. Por cada 50 años que me hizo envejecer, uno pasaba para ella. Ella envejeció diez, y yo pasé de ser un joven lleno energía a casi un esqueleto viviente.
- Me dió por muerto, claro. Y no lo estuve por apenas un poco. Si hubiera avanzado otros 50 años más, no lo habría soportado. Tardé semanas en recuperarme, entendiendo por recuperarme en tener fuerzas suficientes para levantarme y caminar lentamente como el mayor anciano de la aldea. Mientras, los humanos aprovecharon mi caída para forzar a los míos a irnos de nuestras tierras.
- Fue entonces,cuando recordé lo que ocurrió con aquel ser y pensé que podía ser mi salvación y mi oportunidad de recuperar mi fuerza y volver a recuperar lo que era nuestro. Viajé a la dimensión de la Tierra. Era muy diferente por aquel entonces... Y busqué a un ser de ese tipo. La suerte me sonrió... y me convertí en un seguidor de un maldito.
- Recuperé mi juventud, mi fuerza... pero me dí cuenta que eso sería insuficiente para volver a enfrentarme a la reina. Los poderes del maldito se transmitían por su sangre. Una sangre que no podía infectarme. Mi cuerpo la consumía, y por cada herida que tenía y curaba, un poco de la sangre desaparecía. Los poderes serían limitados, y si volvía a enfrentarme... no durarían mucho, y volvería a derrotarme.
- Pensé que la solución era la transformación completa. Si no podía infectarme... tenía que recurrir a la fuente. Porque tenía que haber una fuente, un origen, ¿no es lógico? El primero no pudo ser por infección.
- Y busqué durante años. Fuí, vampiro tras vampiro, buscando los vampiros originales. Los "maestros", como los llamaban. Eran pocos, y mucho más poderosos que los infectados. Por fín encontré a uno, y él me explicó que el origen del vampirismo es una maldición demoniaca muy poderosa. De hecho, no hay una sola, sino muchos tipos de maldiciones vampíricas diferentes. De energía, de sangre, de magia... Intenté recurrir al inframundo en Mewni, pero me denegaron la maldición. No había precio que aceptaran. Decían que había normas, que habían sido advertidos por las fuerzas celestiales de que eso sería un error terrible que les obligaría a intervenir. Un septariano vampiro sería algo mucho más poderoso que un humano vampiro. Por eso esa maldición estaba vetada.
- Fuí entonces a la Tierra. El inframundo de la Tierra estaba cerrado, pero había demonios renegados sobre la Tierra. Perseguidos por todos, poderosos pero ocultos, por fín logré encontrar a uno, que me otorgó el don.
Las convulsiones de Mina cambiaron. Los huesos empezaron a crujir y los gemidos, que era lo poco que podía emitir ya Mina, se hicieron más fuertes.
- ¡Aaaaahhh! La fase final. Pronto estarás lista... Sé que es doloroso, pero es necesario. Los daños de tu cuerpo hace que asimilen mi sangre como parte intrínseca tuya... Pero si esto te parece doloroso... deberías ver lo que yo tuve que pasar para lograr mi transformación...
Y siguió su monólogo como si nada.
- Como decía... el don es diferente para nosotros, los septarianos... O para mí, debería decir, ya que soy el único lagarto con este don. Ellos lo llamarán maldición, pero no lo es para mí. Soy básicamente inmortal, puedo dar fuerza e inmortalidad temporal a los míos. Lamentablemente, si lo intento con mewmanos no funciona igual que como les pasa a ellos. Un humano maldito puede esparcir su maldición. De vez en cuando, si el proceso de conversión es parcial, como cuando el sujeto no tiene suficiente daño, no se convierte en uno por completo, sino en un ser dócil con poderes parciales. Pero para mí, cualquier intento de convertir humanos, si no fracasa por completo, acaba en ese resultado. En lo que tú serás, mi querida Mina.
- En fin... el resto de historia es conocida. Me enfrenté a las reinas. Ellas se enfrentaron a mí. Algunas me dieron grandes golpes, como Eclipsa, o algunos de sus maridos demonios, pero aún con todo, siempre encuentro una manera de recuperarme. Al final, sólo han logrado contenerme. Y tengo mi propio plan para asegurarme de obtener el poder, de restaurar lo que es mío por derecho.
Las convulsiones de Mina comenzaron a parar. Fue poco a poco relajándose. Las heridas, el envejecimiento... todo eso retrocedía... y Mina comenzaba a aparentar salud, aunque con un extraño tono pálido... mientras sus ojos se tornaban verdes fosforescentes...
La mirada de Mina cambió, y pasó a una sin vida, con párpados caídos como alguien con sueño.
- Levántate, hija mía.
- Sí, mi señor. - dijo con voz apagada
- Mis antiguos planes ya no sirven... Supongo que tengo que conocer bien este nuevo mundo antes de actuar al descubierto. Dime... ¿sabes lo que ha pasado aquí?
- Sí.
- Entonces tienes mucho que contarme.
Nota del autor:
Esta es mi explicación a la recuperación de los Septarianos. Eso explica porqué Toffee, cuando se encuentra con Meteora, está reclutando a otros. Sus poderes de regeneración son naturales, pero a la velocidad que muestra no. Necesitan la sangre de Seth para que sea así.
Aunque los vampiros que imagino son los más tradicionales, es obvio para quien lo conozca, que la fase de transformación de Mina está más inspirada en la transformación de Bella de la saga Crepúsculo - Amanecer (unos vampiros muy peculiares y muy poco al uso), aunque Mina no ha tenido la suerte de perder la consciencia en el proceso.
Creo que los vampiros ya han aparecido lateralmente en SVTFOE. El elfo que devora magia en la Never Zone, con Mariposa y Meteora, parece que es un tipo de vampiro de magia. Y el esqueleto con el que Janna "salió", parece también el esqueleto de un vampiro.
Aún así, entiendo que esta violencia es bastante fuera del canon, aunque se podría narrar con bastante censura e imaginar el contenido. Tan sólo quería una excusa para narrar mi imaginado transfondo de la historia de los septarianos. Por suerte el escrito permite que estas escenas de violencia sólo queden en la imaginación del lector. Ventajas de no ser un medio audiovisual.
Recordad... No publicaré nada hasta Julio. Acumularé historias lo que me de tiempo para la celebración de la semana. Estas historias serán de tono alegre, como parte de las normas de la semana.
Espero vuestros comentarios de si desarrollar esta línea de historia o no.
