Perdon! Perdon! Perdon por la tardanza!! Pero esque me entetuve escribiendo este capitulo, por que quiera que quedara lo mejor posible. Ojala y haya logrado mi cometido. Uds me diran!! Y de nuevo infinitas gracias a los que leen esta historia y a los que me dejan sus opiniones, y muchas gracias por hacerme saber lo que este fic les hace sentir, eso es valiosisimo para mi. Eternas gracias, y los dejo con el capi ;).

Disclaimer: trama mía, lo demás de J.K. Rowling.


Cinco meses habían pasado. Y todo seguía igual. Excepto el vientre de Hermione que día con día crecía, pero sus ojos aun estaban cerrados.

Draco parecía un muerto en vida, su única esperanza era cuando acariciaba el vientre de la castaña y le hablaba a su hijo. Hermione presentaba gran avance pero aun no le alcanzaba para poder despertar, y Draco cada vez se sentía más solo. La presencia de Nott lo ayudaba, había sido un gran pilar, igual que Weasley, pero la necesitaba a ella para estar bien. Estaba considerablemente más delgado, su piel estaba casi transparente, y sus ojos eran mercurio líquido en un mar de dolor.

Draco, Harry y Ron, seguían buscando a Pansy, pero era increíble como se había ocultado, la habían buscado hasta por debajo de las piedras y no daban con ella. Cada día que pasaba el odio de Draco hacia ella iba en aumento, le odiaba por no poder disfrutar de los meses de embarazo con Hermione, por no poder esperar juntos la llegada de su hijo. Iba a pagar caro.

-¿Sr. Malfoy?- Draco levanto su rostro para mirar quien lo llamaba. Era el sanador encargado de Hermione.

-¿Qué pasa?

-Traigo buenas noticias…- los ojos de Draco brillaron- la Srita. Granger acaba de salir de la etapa más difícil del estado de coma, sus sentidos están restaurándose. Ella todavía duerme, pero es muy probable que pronto despierte.

Draco no tuvo palabras ante esto, solo fue capaz de saltar del asiento y abrazar fuertemente al sanador. ¡Hermione pronto despertaría! No había escuchado algo tan valioso desde el ultimo Te amo que le dijo Hermione 4 meses atrás.

-¿Ya puedo entrar a verla?- le pregunto Draco ilusionado, hacia una hora que lo habían sacado de la habitación para hacerle la revisión usual, pero nunca espero que le dijeran algo diferente al "hay pocos avances". Y ahora le decían que ella pronto despertaría.

-Lo siento pero no, hay que continuar para ver si podemos acelerar el proceso, le ruego que espere un poco más. – le respondió el sanador.

Draco desilusionado, como un niño al que le niegan un dulce se volvió a sentar en su silla, para después levantarse y dirigirse al sanador- Entonces me iré por un rato, la pelirroja debe saber la noticia que me acaba de dar. Vuelvo pronto, y por favor no la dejen sola.-

-Despreocúpese Sr. Malfoy, ella estará bien- menciono del sanador con una amable sonrisa.

El rubio salió del hospital, para ver una tormenta que se desataba. El cielo estaba completamente gris y la lluvia azotaba fuerte contra el piso. Pero nada podía opacar la felicidad que sentía dentro de si. Camino hasta un lugar lejos de los muggles y se desapareció hacia el Ministerio de Magia.

Ginny ordenaba unos planos sobre unos ataques que planeaba el grupo de aurores comandados por Harry, cuado la puerta de la oficina se abrió y entro por ella un alegre rubio.

-Pronto despertara Weasley¡Hermione esta recuperándose y pronto podrá despertar!- le dijo Draco a la pelirroja.

-¡¿Qué¡Gracias a Merlín!- le respondió Ginny mientras daba pequeños saltitos de felicidad- Eso es increíble, ya era hora.

-Lose, ya muero por ver sus...- Draco se vio interrumpido por el azote de la puerta y por un moreno que entro como torbellino.- Ginny tenemos que salir- se quedo quieto y su mirada denoto terror al ver a Draco allí parado alado de Ginny- ¿Qué demonios haces aquí Malfoy?

-Calma Harry, Draco vino a decirme que…- dijo Ginny pero Draco le hizo una seña para que guardara silencio, algo no estaba bien.

-¿Qué esta pasando Potter?- le pregunto temerosamente a Harry.

Pero antes que Harry pudiera responder, Draco sintió un pinchazo en el pecho, y pudo oír una voz pidiéndole ayuda. Esa voz. Esa voz era la de Hermione.

-Me acaban de dar la alerta de que vieron a Parkinson cerca del centro de Londres, cerca de San Mungo para ser exactos – le dijo rápidamente Harry, no había tiempo que perder.

Draco sin perder un segundo más ni escuchar a Potter y su explicación, desapareció.

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Un par de ojos tan negros como la más densa oscuridad siguieron la trayectoria de Draco Malfoy hacia la salida del hospital. Con esa repugnante sonrisa, así que la sangre sucia estaba por despertar… Claro estaba, ella no lo iba a permitir. Y ahora que Draco había por fin, después de tanto tiempo, abandonado el hospital, y no estaba ninguno de los pelirrojos traidores de la sangre ni el creído de Potter, era la oportunidad perfecta para acabar con ella y su bastardo hijo.

Tuvo que esperar 5 meses para poder salir de su escondite, el antiguo departamento de Blaise, Draco podía ser muy astuto pero jamás pensó que ella estaría escondida en el apartamento de quien siempre anduvo tras ella a pesar de que ella solo estaba enfocada en el joven Malfoy. Había sido desesperante estar todo el tiempo encerrada, pero todo fuera por la estupida sangre sucia.

Pacientemente espero a que los sanadores se fueran, y aturdió a el que estaba de guardia frente al cuarto, lo encerró en un pequeño armario y salio como si nada hacia la puerta del cuarto de Hermione. Abrió la puerta y sus ojos brillaron de maldad y de coraje al ver su crecido vientre, e impulsada por la envidia, de tres pasos llego hasta su lado y le pego una cachetada.

-¿Cómo pudiste desgraciada?- le dijo en un sisearte murmuro- Te lo advertí Granger, te deje en claro que Draco era solo para mí, el estaba destinado a casarse conmigo y seguir el linaje más puro que existiera, pero lo engatusaste, no se que le diste y me lo arrebataste.

-Yo no se como Draco pudo tan siquiera tocar tu asquerosa piel, como fue que te prefirió a ti antes que a mi. ¡A mi! Yo que soy hermosa, que por mis venas corre la sangre más pura que puedas imaginar, yo que soy la mejor en la cama y que tengo todo el dinero que desee. Tu no eres más que yo Granger y por eso hoy el mundo va a agradecerme que lo libre de basura como tu- le dijo con el coraje contenido en cada palabra que pronunciaba. Sus ojos negros estaban más oscuros que nunca y temblaba al sentir que su más anhelado sueño iba a cumplirse, por fin después de tanto tiempo. Dispuesta de acabar con la vida de la castaña que reposaba en la cama, apunto su varita justo donde latía el corazón de Hermione.

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Abrió los ojos. Todo era blanco, no había ningún sonido y ningún otro color. Blanco. Tranquilidad. Movió lentamente sus piernas, sentía como si hubiera estado sentada por años, despacio dio algunos pasos, hasta hacer constante su caminar. Podía sentir a cada paso que daba como el suelo se desmoronaba, pero no le daba miedo, era imposible sentir miedo en un lugar así. Camino y camino, y la tela vaporosa que la envolvía se movía, al compás de sus pasos. A los lejos diviso algo que brillaba, camino lo más rápido que pudo, algo dentro de ella le decía que tenia que llegar pronto. Y llego. Era un espejo, se sitúo frente a el. Miro su cabello castaño que bailaba con la suave brisa que se sentía ; miro sus ojos mieles y los vio más brillantes que nunca ; su piel estaba menos tostada de lo que la recordaba, su cuello se veía igual de frágil; su pecho estaba un poco más crecido, y al seguir bajando se extraño de no ver su plano abdomen… Sus ojos se abrieron en total sorpresa al ver su vientre crecido, perfectamente redondo y proporcional a su cuerpo. Lagrimas de felicidad empezaron a correr por sus mejillas al poner su mano sobre su estomago. Ella estaba embarazada, un pequeño ser estaba formándose dentro de ella, un hijo de Draco. Draco.

En el momento en que menciono a Draco, aquel lugar donde ella estaba se sacudió, sintió un fuerte ardor en su mejilla. Una inmensa desesperación la invadió, todo lo antes blanco se tiño de gris, una neblina la cubrió y el miedo la rodeo. Como pudo trato de caminar, pero le era imposible, podía escuchar en su cabeza gritos y reproches que la atacaban sin piedad, sin poder sostenerse más, cayo de rodillas mientras trataba de proteger su abultado vientre.

Sintió una pulsada cerca de su corazón, sentía el peligro cada vez más cerca. Estaba sola, desesperada. Lo necesitaba a él.

¡Draco¡DRACO AYUDANOS!- gritaba desesperada tratando de cubrir su vientre y de callar los gritos en su cabeza.- por favor…

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-Vaya vaya, hasta parece que presientes tu muerte, inmunda- le dijo Parkinson mientras presionaba con más fuerza la varita en el pecho de Hermione.- Te lo dije, Draco seria solo para mí. ¿Sabes? Un simple hechizo, en tu estado, y adiós a la rata de biblioteca.

Con la mirada desquiciada empezó a murmurar las palabras que acabarían con la vida de Hermione.

-NOOOOOOO- grito una voz desgarradora.

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Súbitamente todo termino. El dolor desaprecio y se llevo el miedo consigo, todo volvió a ser blanco solo por unos segundos. Enseguida, la joven podía ver como desde el fondo las luces se iban apagando, una por una. Hasta llegar a ella y dejarla en una total oscuridad.

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-No…- repitió la voz, con menos intensidad. Era Draco que estaba parado en la puerta con la varita en alto, justo después de haber lanzado un hechizo para detener a Pansy, este la había enviado hasta la pared contraria del cuarto. Él estaba completamente inmóvil viendo el cuerpo de Hermione. Estaba mucho más pálida que lo que había estado estos meses, parecía que no respiraba.- No, Mía no...- y corrió a su lado y tomo entre sus manos temblorosas el rostro de Hermione. No sentía su pulso y no escuchaba su respiración. No, no podía estar muerta, no podían.

No sabía cuanto tiempo había pasado, si minutos, días o siglos, había perdido la noción de todo. Solo podía sentirse ahí, parado con el rostro de Hermione en sus manos. Estaba llorando y el no se había dado cuenta. Pero algo lo saco de su trance, una risilla macabra que le perforaba los oídos y el corazón.

- Así que por fin me deshice de la basura- se atrevió a decir Pansy, sin siquiera imaginar la consecuencia que eso traería.

- MALDITA PERRA- le grito Draco mientras dando dos zancadas en menos de dos segundos llego hasta ella, la levanto por los brazos y la apoyo bruscamente en la pared. Todo esto tomo por sorpresa a la morena pero la sorpresa no era nada comparada con el miedo que el furico rubio le hacia sentir. Podía ver como el coraje le hervía en la sangre, sus ojos estaban más oscuros que nunca. Se volvía a ver el mismo Draco Malfoy de antes, el temido príncipe de Slytherin. Había firmado su sentencia de muerte.

En ese momento entraron por la puerta Harry, Ginny y Ron, todos con las varitas levantadas.

-Draco detente, no vale la pena que te ensucies las manos con ella- dijo Harry cautelosamente, tratando de calmar a Draco que parecía dispuesto a matarla.

- No Potter, ella pagara- le dijo en un susurro cargado de odio y de impotencia.

- Malfoy no seas estupido..- intento Ron, pero Draco al escucharlo le grito:

-¡QUE NO VES QUE ESTA DESGRACIADA LA MATO! Mato a Hermione y a mi hijo…- le dijo lastimosamente mientras enterraba más la varita en el cuello de Pansy.

Ginny ahogo un quejido y corrió a la cama de Hermione, los otros dos impactados por la noticia se quedaron ahí, queriendo no creer lo que habían escuchado. Habían llegado tarde.

-Aquí se acaba tu asquerosa vida..

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Podía sentir como lagrimas caían en su cuerpo, escuchaba los sollozos de alguien que la llamaba, tenía frío. La tela que la cubría era suave. Sus parpados le pesaban y su garganta estaba seca, pero sabía que era momento de abrir los ojos y regresar.

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Draco escuchaba murmullos más no entendía nada, estaba concentrado en vengar a Hermione, pero solo una voz llego clara a sus oídos.

-Dra…co

Con sus ojos abiertos de par en par, giro rápidamente su cuerpo y lo que vio lo dejo impactado.

Dos ojos mieles.


Fin del decimo chap!! Reviews Reviews!

Hasta el chap 11

Blanks Malfoy