Luciendo su típica sudadera azul, sus lentes oscuros y su deslumbrante sonrisa, Karamatsu entraba al hogar de la familia ghoul más amigable que podría encontrar.
Después de ser recibido por un afectuoso abrazo de parte de Jyushiko y varios saludos de las demás chicas, el segundo hijo se sentó en la mesa junto a ellas para empezar a comer (con desagrado) ese dichoso sándwich ya preparado que desafiaba a su talento como actor.
Osoko y Jyushiko le hacían conversación cada tanto, con preguntas sobre ese atuendo tan doloroso y de donde rayos sacaba dinero siendo un nini. Karamatsu les respondía luego de tragar cada vez con menos esfuerzo. Apenas era su primer sándwich del día (a diferencia de ayer) pero podía soportar mejor el horrible sabor. Era un progreso muy rápido.
Choroko se mantenía al margen leyendo (con esa sonrisa maliciosa) cada párrafo del libro que sostenía, no se perdería la mejor parte por ver al de azul comer una simple merienda.
Todoko en cambio estaba también sentaba en la mesa (enfrente de Karamatsu) con los demás pero miraba su celular leyendo mensajes nuevos. Aun no veia la necesidad de congeniar con el mitad-ghoul aun, no es que desconfiara o le desagradara, pero no se sentía del todo cómoda aun con una persona ajena ingresando en su círculo íntimo tan rápido… Aunque Jyushiko ya lo llamaba "niisan". No es que su hermana mayor de amarillo se confiara muy rápido en los extraños, pero si ya había aceptado a Karamatsu, no debía de ser tan difícil entablar una conversación para empezar, ¿no?
-Una pregunta – Dijo Karamatsu luego de otro mordisco más. – Si ustedes no necesitan comer comida de humanos, ¿por qué tienen para hacer estos sándwiches?
-¡Eso es porque! – Se adelantó Todoko antes que sus hermanas al ver su oportunidad. – Es que… A veces nos visitan vecinos o compañeros de la escuela. Y sería muy raro que no tengamos comida y esas cosas.
-Tenemos también sartenes, ollas, horno y esas cosas, pero casi no las usamos. Tenemos todo lo que un humano normal tendría en su cocina. – Continuó Osoko.
-Además… - Jyushiko también se unió. - Cuando la comida esta cerca de la fecha de vencimiento, la regalamos a la gente necesitada.
-Que consideradas. – Les sonrió. Ya había terminado el plato, y le fue muy bien esta vez viendo el pulgar hacia arriba de la de rojo.
-Lo estás haciendo bien, se te nota que puedes controlarlo, pero te falta fingir que lo disfrutas… O que al menos te gusta. – Con esto se levantó. – Te traeré uno más y si lo pasas, ya has ganado esta prueba. – Y se dirigió a la cocina.
¿Qué era esa sensación en su pecho? Ah, sí, satisfacción por lograr una meta… Hace tanto que no tenía una.
Mientras esperaban, podía conversar con las hermanas pequeñas.
Cuando Osoko entró a la cocina, vio a Ichiko levantando lo que quedaba de los trozos de taza.
-¿Se te cayó? – Preguntó mientras sacaba la mermelada de la heladera.
-No… - Le contestó la de avellanadas con una voz desganada. La de fresas ya estaba sacando el pan y untando la mermelada.
-Sabes… Karamatsu está progresando muy rápido, creo que un par de sándwiches más y podemos probar con comida más fuerte.
-No me interesa. – Dijo cortante, luego de tirar los pedazos en la basura, quiso irse pero Osoko le sostuvo el hombro con delicadeza.
-Deberías… - La mayor hablaba con tranquilidad, no quería sonar amenazante y que su hermana la malinterpretara. – Quizás es muy pronto, pero creo que Karamatsu es parte de nuestro clan ahora. – La menor la miró un poco con sorpresa y luego con enfado.
-Se supone que le enseñarías a comer como humano, a cazar y ya es todo. Que se las arregle él solo después.
-Nunca dije que después de enseñarle a ser un ghoul lo abandonaríamos a su suerte. – Había soltado el agarre y seguía preparando la comida. – Además, Jyushiko ya se encariñó con él. – Osoko usaba su carta principal: de todas las hermanas, la de amarillo era la más cercana a la de purpura, sabía que si la nombraba tendría cierto estimulo en la conversación.
Y lo hizo, Ichiko calmó un poco su expresión, pero volvió con todo:
-Jyushiko no sabe lo que hace, ¿y qué hay de las otras?
-Choroko estará de mi lado – Dijo confiada, su hermana de verde no le había manifestado ningún tipo de preocupación o negatividad sobre el matsu de azul, por lo tanto no se opondrá a su integración. - Así que es cuestión de Todoko conozca a Karamatsu y ya está.
-¿"Ya está"? ¿Cómo puedes permitir eso? – Hablaba con indignación. - ¿Acaso planeas hacer que se mude aquí?
-¡Claro que no! – Le contestó seriamente… Para cambiar a un semblante de duda mientras miraba a otro lado. – ¿Crees que no quiera? Es muy pronto aun…
-¡Osoko! – Parecía que perdería los estribos pronto.
-¡Es broma! – La de rojo reía tratando de cambiar la tensión del momento. – No quiero que un hombre que apenas conozco viva con mis dulces hermanitas…
-Recuerda que tus dulces hermanitas pueden cortarlo en pequeños trozos… - Amenazó mientras se acomodaba en el borde la mesada.
-Solo tú eres capaz de eso… - El sándwich ya estaba listo, pero no quería dejar a Ichiko así. – Escucha, sé la razón por la cual no te agrada Karamatsu…
-¿Ah sí? – Dijo con sarcasmo apretando las manos en la mesada, era de mármol, pero un poco más y podría resquebrajarla.
-Si… Y te aviso que es muy injusto lo que haces. – Osoko se cruzó los brazos. - Karamatsu no tiene la culpa de nada.
La mayor sintió el aura de la menor más lúgubre y fuerte.
-Es un humano… - Comenzó con una voz de desprecio.
-Era… - Le corrigió Osoko con paciencia y calma.
-Pero fue un humano el tiempo suficiente… Solo está en nuestro bando porque si lo descubren lo mataran.
-Igual que nosotras. – Un poco de empatía era lo que necesitaba su hermana…
-No es igual, neesan…
Osoko sabía que cuando Ichiko usaba el "neesan" era cuando hablaba con el corazón, su semblante amenazante se amenguó un poco. La de fresas suspiró profundo.
-Los humanos no son nuestros enemigos… - Antes que la de avellanas pudiera responder, la otra la acalló. – Cualquiera que trate de dañarnos es nuestro enemigo, eso incluye a otros ghouls y a los Doves… No hay bandos Ichiko.
Se formó un silencio entre las dos hermanas, Ichiko bajó la vista para ocultarla bajo su flequillo. Osoko permaneció a su lado esperando alguna palabra. Hasta que por fin la menor se dignó a hablar:
-Si me dijeras lo que realmente estas planeando para él, quizás te comprendería mejor… - Dijo con frialdad al levantar la mirada.
El rostro preocupado de Osoko cambió a uno serio y decidido. Se acabó la plática paciente.
-Lo único que tienes que saber… Hermanita… - Acentuó esa parte para hacerle recordar quien estaba a cargo. - Es que si mi teoría es correcta… Créeme, será muy necesario que Karamatsu esté cerca de nosotras.
-Aun no le veo lo útil a una aberración como esa que ni siquiera puede sacar su Kagune. – Dijo desafiante, estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba.
-Lo hará, solo necesita un poco de motivación. – Le contestó con firmeza.
Para Osoko, tenía la discusión ganada, solo era cuestión de tiempo para que su hermana cediera.
Pero lo que no sabía la de rojo, era que la menor tenía una bomba a contra reloj en su cabeza… Y acababa de acelerar el momento de explosión:
Ichiko no aceptaría tan fácil que esa "cosa" sea de su familia. Luego de veinte años de ser un humano…
"Un maldito humano"…
Que tenga tanta buena suerte de arreglarse la vida como ghoul…
"Eso no es justo".
No, por supuesto que no.
"Él no sabe lo que sufrimos por nacer así".
No lo sabe.
"No dejaré que lo tenga tan fácil".
No puede estar aquí. No DEBE estar aquí.
"No quiero que reemplace a Karako…"
-¿Una motivación? – Dijo Ichiko al mismo tiempo que sus ojos se tornaban rojos. – Déjame darle una buena.
Y antes de que Osoko pudiera detenerla, la de purpura se dirigió a la sala hecha una furia.
Todos los ghouls (incluyendo el artificial) detectaron el aroma a amenaza justo a tiempo.
Ichiko ingresó a la sala con su rostro convertido, su Kagune con forma de alas se estaba materializando en su espalda rápidamente.
Enfrentó a Karamatsu que estaba a unos pocos metros.
-Hazte a un lado. – Le ordenó a Jyushiko que estaba a un costado de Karamatsu.
-¡Ichiko-neesan! – Le llamó la atención Todoko. - ¡¿Qué haces?!
-Jyushiko. – Dijo ignorando a la de rosa. – Fuera de mi vista. Ahora.
Mientras que la de amarrillo estaba prácticamente en medio de Karamatsu e Ichiko, miraba atónita a su hermana. Karamatsu en cambio estaba en parte asustado y en parte confundido. ¿Qué hizo para que la mujer de avellanas se pudiera así?
-¡Ichiko! ¡Guarda tu Kagune inmediatamente! – Ordenó Choroko tirando el libro. La orden fue omitida.
Osoko llegó detrás de Ichiko, pero miraba con impotencia la situación.
No quería que Ichiko lastimara a Karamatsu, pero para evitarlo, tendría que lastimar a su hermana… Tampoco deseaba eso.
No podría forcejear con ella, estando tan alterada y con un Kagune que lanzaba proyectiles afilados, podría lastimar a las demás.
Todo dependía en Jyushiko, que era lo que evitaba que la ghoul atacara a su víctima.
-Vete. – Dijo Ichiko manteniendo esa postura de ataque. No podía apuntar bien si su hermana menor estaba de por medio.
-¿Qué…? ¿Qué haces? – Le balbuceo la de amarillo con mucho nerviosismo, su sonrisa ahora estaba temblando. - ¿Por qué quieres lastimar a…? a… ¿Karamatsu-niisan?
-No es tu "niisan". – Todos vieron como el Kagune de Ichiko parecía afirmarse más. – Solo quiero que saque su Kagune…
Todos se tensaron más.
-¡Pero no puede hacerlo! - Dijo Todoko aun en su lugar. Ver a su hermana de esa manera le hacía tener un irrelevante miedo que la hacía inmovilizarse.
-Por eso. – Contestó la de avellanas sin sacar la mirada de su blanco. – Si no lo hace por las buenas, lo hará por las malas.
Y con esto se acercó tan velozmente que, cuando Jyushiko se dio cuenta, fue muy tarde para evitar ser lanzada hacia un lado con violencia.
Todo fue muy rápido.
Karamatsu, instintivamente se alejó saltando rápidamente de la silla, que fue impactada por un par de esquirlas violetas y oscuras.
Antes de preguntarse sobre sus nuevos reflejos, no vio bien cuando otro par de proyectiles se dirigieron hacia él…
Pero fueron interceptados por un gran escudo negro con detalles verdes…
Cuando el de azul se dio cuenta, Choroko se había acercado un poco a él y tenía su aspecto ghoul cambiado, y de su espalda media brotó ese Kagune tan particular que le recordó a la forma de una hoja de una planta. Lo estaba protegiendo.
Karamatsu no vio nada por el Kagune protector de la de verde pero escuchó un quejido de dolor seguido de un sonido de una caída.
Cuando se desintegró lo que le servía de escudo, vio a Ichiko en el suelo, había regresado a la normalidad y se encontraba notablemente agotada. Osoko estaba de pie frente a ella, no estaba convertida pero tenía una mano firme y un poco lastimada.
-Perdona esto, Karamatsu, pero creo que es mejor que te vayas ahora. – Dijo con una voz apenada.
El segundo hijo no decía nada, le había impactado mucho la situación. ¿Ichiko en serio quería probarlo? Había sentido una amenaza tan fuerte que le hizo tener escalofríos. Realmente, esa mujer pudo haberlo herido de gravedad.
La de avellanas solo se encontraba en el suelo, clavándole una mirada de odio como podía. Ahora no solo no podría ver si esa cosa podía sacar su Kagune, sino que también su orgullo había sido pisoteado.
Al menos Jyushiko se inclinó para acariciarle la espalda en una manera de reconfortarla.
-Karamatsu. – Le llamó Choroko. – Vamos afuera.
La de verde lo guio (rodeando la mesa para evitar a cierta mujer en el suelo) y fueron hacia afuera.
-No sé que le pasó a Ichiko. – Dijo apenas cerró la puerta atrás suyo. – Pero te ruego que la perdones. – Hizo una reverencia apenada. – Mi hermana puede ser impulsiva a veces, pero no es una mala persona, en serio.
-Yo… - Karamatsu aun no tenía idea de cómo se había dado los hechos. Creía que Ichiko lo ignoraría en cada visita o encuentro, pero con lo que había pasado, era una clara señal de desagrado. - ¿En serio quería que sacara mi Kagune?
-No lo creo… - Contestó con duda si es que era buena idea ser honesta ahora.
-¿Entonces por qué…?
-¿Por qué? – Se escuchó desde adentro en voz alta, Choroko no tenía que abrir la puerta para saber que Ichiko se encontraba cerca. ¿Acaso se había arrastrado hasta ahí o qué? - Yo… Yo odio a los humanos… - Dijo con una voz resentida y dura.
Karamatsu sintió una presión en el pecho que lo acompañó el resto del día.
Choroko omitió su timidez y tomando la mano del de azul lo llevó a mitad de calle lejos de su casa.
-No le hagas caso, está un poco histérica desde que Karako desapareció. – Quiso arreglar la situación.
-¿Pero eso es verdad? ¿Odia a los humanos? – Preguntó preocupado.
La de verde trató de pensar bien sus palabras antes de responder:
-No es que los odie… Digamos que le desagradan mucho. Es todo.
-Yo no quiero caerle mal… - Dijo Karamatsu con un poco de tristeza. Realmente quería agradarle a todas las ghouls.
-No es tu culpa… Veras… - Choroko no estaba segura de querer contar esto, pero no quería que el de azul se sintiera como si hubiera hecho algo malo. – Lo que sucede es que, desde que nos fuimos de Tokio, todas nosotras teníamos miedo de cómo viviríamos a partir de ese entonces. Fue idea de Osoko que nos hagamos pasar por humanos como una manera de sobrevivir, todas aceptamos por nuestro bien, excepto Ichiko, ella tenía mucho resentimiento a los humanos por haber perdido a su familia.
-¿Su familia?
-Todas nosotras somos huérfanas de familias ghouls, que fueron eliminadas por Doves. – Choroko se acomodaba los lentes tratando de explicar la situación. No era fácil hablar de eso.
Entonces Karamatsu comprendió ese desagrado marcado.
-Los humanos mataron a sus seres querido... – Contestó más para él que para la de verde.
-No sé bien que pasó en el caso de Ichiko, no solemos hablar de esas cosas, pero creo que tenía un hermano y murió protegiéndola. Según Ichiko, los Doves que mataron a su familia disfrutaron mucho asesinándolos. – Dijo Choroko con una voz adolorida. – Ella no quiso ir al colegio o conseguir un trabajo, por eso es la encargada de cazar y de preparar la comida. - El de azul estaba consciente que si bien había locos psicópatas como policías, también podría haberlo en los inspectores de la sede. – Ella solo evita a los humanos, no los odia, en serio.
-Lo comprendo. – Dijo Karamatsu apenado por todo, sin saber bien por qué.
-Nos veremos de nuevo el próximo fin de semana... ¿Verdad? – Antes de que pudiera contestar, Choroko siguió. – Realmente nos interesas mucho, aunque Ichiko tarde un poco más en acostumbrarse a ti. No queremos perderte… - Tenia que admitirlo, le caía bien Karamatsu aunque no habían conversado mucho.
-Eso sonó casi a una declaración, Choroko-neesan. – Sorprendió a todos Todoko que apreció de la nada entre ellos.
-Qué… ¡¿Qué dices?! – Dijo sonrojada la de verde.
-No te preocupes, no le diré nada a Osoko-neesan. – Dijo sonriéndole maliciosamente. ¿Lo decía por Karamatsu o por ella misma? Luego se dirigió al de sudadera. – Karamatsu, dijo Osoko-neesan que vayamos a pasar un rato afuera y vuelvas para seguir con las lecciones.
-¿Qué? ¿De veras? – El de azul no lo podía creer. ¿Se había arreglado con la de purpura?
-Ichiko-neesan recibirá un castigo y por eso no debes olvidar el sándwich que casi te terminas, ¡ya casi apruebas!
-Es verdad. – Dijo recordando que ya se había acostumbrado al sabor. – Pero… ¿A qué te refieres con pasar un rato afuera?
Todoko le sonrió para luego tomar sus manos de una manera inocente.
-Necesito un favor… Karamatsu-niisan… - Haciendo esto, el nombrado se sonrojó hasta el punto de que su corazón latiera rápidamente. El contacto de una jovencita y el hecho que ya lo consideraba un "hermano mayor".
Choroko en cambio miraba entrecerrando los ojos y con un gesto un poco irritado Ya sabía que su hermana pequeña tramaba algo pero si Osoko decía que lo mantenga ocupado y luego regresen a casa, no habría problema.
Con eso, los tres se despidieron, la de verde regresó a casa mientras que la de rosa y Karamatsu se fueron en una dirección contraria.
-¿A dónde vamos? – Dijo sonriendo un poco nervioso.
-Vamos al cine, quiero ver una película que estrenaron la semana pasada.
"¿Cómo una cita?"
-Perfect. – Trató de lucirse pero le salió mal al tiritar un poco. No quería mostrar lo virgen que era al ponerse nervioso tan rápido.
Una sonrisa tonta floreció en la cara de Karamatsu, hasta que se obligó a recordar que Todoko tenía solo 16 años, y que ella lo veia como su oniisan. Se supone que era como acompañar a uno de sus hermanos menores al cine.
Era muy probable con Jyushimatsu, pero era un poco difícil pensarlo con los demás.
Se puso a observar con detenimiento el atuendo de su acompañante: Tenía una linda blusa "marinerita" a rayas celestes y una falda blanca y simple que le hacía juego. Era muy hermosa.
Todoko caminaba con un paso delicado a lado de Karamatsu mientras tecleaba con velocidad el celular en sus manos.
Era un domingo a la tarde, la primavera había llegado y se contemplaba un clima agradable para las salidas.
Al llegar al cine, el mayor recordó que si tenía dinero suficiente para él y para la joven. Pero tenía que pagar él, ¿verdad?
Además, ¿qué película verían? Sinceramente no había nada en la cartelera que le interesara. Solo películas de superhéroes y comedias románticas.
Estaba a punto de preguntarle eso (y de paso qué película quería ver) cuando Todoko sorpresivamente lo abrazó ocultando su rostro en su pecho. Ojala no escuchara como su corazón empezaba a latir descontroladamente.
De repente, el joven Matsu podía oler más cerca la esencia de melocotón de la chica, era tan dulce y adictivo.
Su calor corporal empezó a aumentar deliberadamente.
-Abrázame y sígueme la corriente. – Susurró la menor.
Karamatsu rodeó con cierto pudor la cintura de la chica y súbitamente cayó en cuenta lo de "sígueme la corriente".
"¿Con qué?"
-¡Todoko-chan! – Escuchó unas voces atrás suyo.
Cuando ambos se voltearon y miraron un grupo de tres chicas de la edad de Todoko.
-Oh, chicas. ¿También vinieron a ver la película nueva que hablamos en viernes? – Preguntó con inocencia mientras seguía aferrada al pecho de Karamatsu.
-Si… - Contestó una de ellas, que estaba notablemente confundida.
-¿Entonces este es el universitario con el que estas saliendo? –Pregunto otra con mucho entusiasmo. Ante esto las otras lanzaron una mirada de resentimiento sin disimular.
-¡Oh! Es verdad.- Dijo la de rosa haciéndose la olvidadiza.- Este es Karamatsu-san y estudia en la universidad Keio.
-Mucho gusto. – Dijo automáticamente Karamatsu al sentir la mirada de todas las chicas. Ya empezaba a presentir que pasaba….
-Bueno, tenemos cosas que hacer. – Dijo la tercera que no había hablado aun. Y entre la otra chica que habló primero, arrastrado a la última que era launica que lucía feliz de ver a su compañera de clases.
-¡Adiós Todoko-chan! ¡Adiós Karamatsu-san! Disfruten la película! – Y con esto se alejaron.
La menor se había separado de Karamatsu y observaba con malicia remarcada a las chicas que se alejaban.
-Todoko… - Empezó a hablar el mayor al entender la situación. – Sabes que mentir es malo.
-Pero… - Habló cambiando su expresión a una de cachorrito. – Solo quería demostrarle a una compañera de clases que salir con un sempai de tercer año no es la gran cosa.
-Porque dijiste que salías con un universitario, ¿verdad?
-Quizás… - Continuó con esa voz dulce que hacía que Karamatsu se derritiera por dentro. – Pero no pasa nada. ¡Vamos! – Agarró al chico de un brazo, - ¡Veamos una película! Escoge la que quieras.
Karamatsu estaba seguro que Todoko tenía una vena manipuladora dentro… Le recordó a cierto hermano… Pero no pensó más en eso.
Entraron al cine a disfrutar el filme.
Todoko no sabía si Karamatsu aceptaría a pequeña farsa (le había dado tanta rabia que Megumi le presumiera tanto que saliera con un sempai), así que dijo adrede lo del novio universitario para ver si causaba suficiente impacto. En los mensajes de celular quizás no era lo bastante llamativo, por eso un encuentro "sorpresa" era lo que necesitaba. Ya arreglaría los detalles luego en clase, pero algo estaba segura: Karamatsu le caía cada vez mejor.
En casa de las ghouls, Ichiko se encontraba en la tina del baño, rebosada de agua caliente y perfumada. Ya se había recuperado del ataque de Osoko, pero quería relajarse un poco.
No sentía arrepentimiento de atacar a Karamatsu, pero algo en ella se sentía culpable.
Había hecho algo malo, pero no estaba segura de qué. Solo lo sentía.
Le dolía un poco la espalda, su hermana mayor conocía muchas maneras de dejar fuera de combate a ghouls con sus manos desnudas, era realmente una mujer de temer.
"¿Puntos de presión era? No sé que me hizo, pero no tuvo que sacar su Kagune…"
Dejó que el agua caliente la purifique un poco, hasta que el sonido de algo acercándose la alertó.
Por la humedad del lugar, apenas vio como algo parecido a una cola se colaba por debajo de la puerta y acercaba con cuidado hacia el seguro de la puerta. Ya había visto esto antes. Sabía lo que vendría a continuación.
Con el seguro ya sacado, la cola de desintegró e ingresó al baño Jyushiko con su sonrisa alegre.
Ichiko no dijo nada, solo mantuvo su misma expresión de siempre.
La de amarillo cerró la puerta y puso el seguro de nuevo. Se desvistió y entró de un chapuzón a la tina, salpicando todo el suelo.
La tina del baño ya era una muy grande, la de pelo negro no tenía que hacerse a un lado porque cabían perfectamente dos personas adultas.
Ichiko abrió la canilla de nuevo para llenar un poco más de agua la tina. Jyushiko en cambio se inclinó al borde para colocar sus patitos de goma.
Ambas hermanas estaban enfrentadas y en armonía. La chica de la sonrisa era la única a la que Ichiko permitía bañarse con ella.
El silencio y la paz duraron unos pocos minutos hasta que Jyushiko decidió romper el hielo.
-¿Cómo estas Ichiko-neesan?
-Estoy bien. – Contestó al pensar que se refería de su espalda.
-Pero atacaste a Karamatsu-niisan… - La mayor abrió un poco más grande los ojos.
-Quería ver el Kagune…
-No es verdad… - Le contestó mientras jugaba con sus juguetes. – Había rabia en ti cuando entraste al salón.
Silencio.
Ichiko no quería seguir hablando, pero sabía que Jyushiko podía ser insistente si quería.
-Creo que me sobrepasé un poco…
-Si te disculparas con Karamatsu-niisan, estoy segura que él te perdonaría. – Soltó sin rodeos su hermanita.
-¿Quién dice que quiero su perdón? – Contestó un poco alterada.
-Pero no te siento bien… ¡Por eso creo que si te disculpas te sentirás mejor!
No quería discutir con ella, no con Jyushiko…
Se levantó de la tina dispuesta a dejar el baño.
-Ichiko-neesan… - Llamó la menor con la voz quedada.
La nombrada tomó una toalla y se giró a ver a su hermana menor que había atenuado su sonrisa…
No… No quería ver eso… No quería perder esa sonrisa…
-Yo… - Comenzó la mayor. – Yo trataré… Trataré de hablar con esa cosa… Digo… Con él… ¿De acuerdo?
La viva sonrisa volvió fuerte e Ichiko puedo abandonar el baño con un poco de paz en ella.
Cuando Karamatsu y Todoko regresaron, se continuó con el entrenamiento.
Para lo pensado de Osoko, el de azul logró comer un sándwich perfectamente como un humano. La próxima semana seria las comidas pesadas.
Notas: Uno tiene finales de la universidad la próxima semana y está escribiendo fanfics bizarros… ¿QUÉ HAGO CON MI VIDA?
Espero que este capítulo no haya salido forzado, quiero mantener la costumbre de actualizar esto cada semana, pero los exámenes (¡!) Queria agregarle más acción pero lo dejo para la proxima.
El Kagune de Choroko esta inspirado (si no lo describi bien) en el personaje de Tokyo Ghoul, Ryouko Fueguchi. Busquenlo en google imagenes si quieren hacerse una idea.
Saludos y buena suerte a todos.
