A las cinco de la tarde ya no quedaban casi invitados en la Madriguera, el tiempo comenzaba a enfriar.

- Hermione, donde está Ron?

Preguntó Ginny desde el umbral de la puerta de la ahora nueva habitación de Charlie en casa de sus padres, con el ceño fruncido y de brazos cruzados, a quien permanecía quieta y llorando, sentada en la cama del hermano mayor de los Weasley, el que en cuclillas frente a ella guardaba las manos de la castaña entre las suyas habiendo olvidado su enojo. Al escuchar la voz de su hermana menor éste se sobresaltó poniéndose en pies rápidamente.

- Ya no tocas a la puerta dragoncita? -dijo con una sonrisa nerviosa en sus labios- Estamos intentando resolver algo importante, ¿Nos podrías dejar a solas?

- Lo siento hermanito, -habló Ginny con autoridad entrando en la habitación de forma decidida- pero creo que yo conozco mucho mejor que tú a Hermione, y estoy segura de que no te ha dicho ni te dirá ni una sola palabra, así que si sabes lo que te conviene creo que mejor dejarás que yo hable primero con ella. Dijo la pelirroja fulminándolo con la mirada y con una sonrisa de advertencia a su hermano mayor, quien era poco más de un pié mas alto que ella pero que aún así la pelirroja había intimidado.

Charlie Weasley la miró un tanto pasmado, pero pareció reconsiderar rápidamente la situación, entendiendo que no le convenía enfrentarse a la furia se su hermanita menor, no mientras ella empuñara una varita y se viera así de decidida.

-Está bien -accedió con una sonrisa medio torcida, pero volteándose hacia Hermione le dijo- recuerda que tú y yo tenemos una conversación pendiente. –luego salió de la habitación un tanto resentido con su hermanita menor. Con un movimiento de su varita Ginny cerró la puerta, y susurrando muffiato se aseguró de que la conversación que tendría con su amiga iba a quedar solo entre las dos.

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Mientras en Cabeza de Puerco…

- ¿No es muy temprano para ya haber acabado con media botella de whisky de fuego?

- No, jip, no eres mi madre Harry. –respondió traposamente Ron habiendo levantado la mirada desde la mesa donde tenía la cabeza apoyada, en una oscura esquina dentro de Cabeza de Puerco, teniendo fuertemente aferrada con una de sus manos su botella de whisky de fuego.

- Dame acá -dijo Harry a su amigo sirviéndose un poco del líquido color ámbar en un vaso limpio que le había dado Aberforth minutos antes al indicarle en qué mesa se encontraba el acongojado pelirrojo. –No creas que vas a beber solo. –le advirtió.

- Te mandó Hermione? Preguntó el chico con un dejo de desprecio.

- No. Recuerda que eres mi mejor amigo y el hermano de mi futura esposa, la cual debo admitir esta bastante preocupada por ti pero no me envió, nadie necesita enviarme en tu búsqueda, como nadie te envió a ti al bosque el año pasado. Tanto yo como tu hermana te vimos salir de la Madriguera antes de partir el pastel y ambos nos preocupamos, así que decidí venir, creo que aún puedo hacer eso ¿no?. Dijo tomando de un gran trago la mitad del vaso de su whisky, como buscando valor para comenzar la conversación que sabía debía tener con su compañero de tantas aventuras.

- Recuerdas la celebración que hicimos en casa de Hagrid la noche siguiente a mi compromiso con Ginny?

- Como no recordarlo… -dijo Ron apoyando pesadamente su cabeza en una de sus manos evitando que esta oscilara demasiado- si George bailó sobre la mesa con una de las colas de pelo de unicornio de Hagrid en el trasero y Charlie casi tuvo que lazarlo para llevarlo en su espalda de regreso a su departamento en Londres!... bueno, eso es lo último que recuerdo, porque desperté a la mañana siguiente en el sofá de Hagrid con Fang, para varear, babeándome la cara! Ni siquiera bebiendo soy bueno! Tuve una jaqueca por dos días!

- Nadie es bueno después de beber como bebiste esa noche Ron, ni como piensas hacerlo ahora, ni siquiera Hagrid, te lo aseguro.

- En fin, después de que se marchó Charlie con George, y de que Bill y Neville se llevaron a Seamus y a Dean, yo me quedé un rato conversando con Hagrid acerca de mis padres.

- Que tiene que ver eso conmigo? -preguntó Ron mientras tomaba directamente de la botella y Harry se la volvía a quitar de las manos.

- Mucho!, pero deja de beber para que te cuente, o pronto lo primero que verás será nuevamente un sillón, pero del Caldero Chorreante, porque no te pienso cargar hasta tu casa. Ron lo miró un tanto ofendido.

-Bueno, Hagrid me contó una historia muy divertida acerca de Sirius y mis padres… resulta ser que al parecer a Sirius siempre le gustaron mas las mujeres muggles que las brujas, eso ya lo sabía después de haber visto las fotografías de chicas en bikini pegadas en las paredes de su vieja habitación en Grimmauld Place, en fin, al parecer las encontraba un poco mas…

- Dóciles tal vez? -sugirió Ron con desgano y resentimiento.

- Si, creo que esa era en parte la razón, o que tal vez simplemente eran mucho más fáciles de impresionar, mas fácil que hacerlo con una bruja, ya que si no lo hacía con su encanto, lo hacía con un poquito de ayuda de magia. En fin, cierta vez conoció a una exuberante bailarina de un teatro del centro de Londres, una tal Betty. –Harry sonrió con la mirada perdida como imaginando la situación suspirando risueño de forma teatral, con lo cual parecía haber logrado su propósito de captar toda la atención de Ron, porque ahora éste se enderezaba y servía dos vasos a rebosar con whisky de fuego, para luego acomodarse mejor en su silla y mirar a Harry mientras continuaba su relato.

- Salud por Sirius! -dijo Ron repentinamente levantando su vaso hacia Harry.

Harry sonrió abiertamente complacido, y levantando también su vaso lo chocó con el de su amigo y dijo : ¡Salud!

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- Toma -dijo Ginny a su amiga en el cuarto de Charlie acercándole un pañuelo nuevo de encajes que había recibido de regalo aquel día de parte de Fleur a Hermione, quien se sonó la nariz con él ruidosamente.

- Ok, puedes quedártelo -dijo Ginny entre risas después de oír a la chica.

- Ya sabes lo que sucedió? Ron les contó? -espetó Hermione aún entre sollozos.

- No. Pero vimos todo desde nuestra mesa, y Aberforth le envió un patronus a Harry avisándole de que en estos precisos momentos Ron esta secando el Caldero Chorreante!

- Ron está…

- Sip, mi hermanito está total y absolutamente ebrio. –dijo Ginny sonando un tanto divertida. Hermione por su parte parecía horrorizada.

- No te preocupes, ya Harry está con él. ¿Y bien? ¿Que sucedió? Ya se que intentaste sacarle celos a Ron pero… no crees que fue un poco demasiado hacerlo con Charlie? Aún más cuando Charlie… -Ginny se detuvo, no creyendo conveniente ahondar más profundamente en el asunto de los sentimientos del mayor de los Weasley.

- Oh Ginny, perdona lo que hice, debes creer que me he convertido en un monstruo! -dijo Hermione sin percatarse del gesto de omisión de la chica con respecto a Charlie.

- Nah, solo te bajaste de la nube y resultaste ser un poco más humana -dijo la pelirroja sonriendo a su amiga y sacándole al fin una sonrisa a la castaña.

- Fui una estúpida Ginny, pensé que así él me prestaría un poco más de atención, ya sabes que me ha estado evitando desde esa discusión que tuvimos en la biblioteca el día de tu accidente!. No sabes lo mal que se siente eso! NO lo sabes! -dijo la castaña volviendo a llorar y a sonarse de forma estruendosa.

- No se?? Arguyó la pelirroja levantando una de sus cejas con una mirada de inquisitiva incredulidad. ¿No crees que la mujer que tuvo que esperar un año al hombre que cortó con ella para según él protegerla, ignorándola todo ese tiempo casi por completo, destrozando sus sentimientos con cada mirada vacía, con cada ausencia, pueda entender lo que es sentirse rechazada? ¿desplazada? ¿dejada de lado? ¿Olvidada? Pues déjame decirte que creo que me perdí en alguna parte de esta conversación Hermione! Porque no creo poder encontrar mejor persona en el mundo para poder entender de lo que hablas que yo.

- Oh Ginny! Lo siento, lo sé, pero es que ustedes ahora parecen… son tan!... Están tan unidos! Se ven tan bien! Y a mi me gustaría tanto estar como ustedes están ahora! La distancia entre Ron y yo es tan abismal!! Nosotros aún ni siquiera tenemos… tenemos… -Hermione no podía concluir la frase pero Ginny creía adivinar a qué se refería su amiga, observando el color rojo brillante en que se había tornado el rostro de la chica.

- Sexo?. –dijo completando la frase- ¿Crees que eso es lo que hace que nuestra relación sea tan perfecta Hermione? Te voy a contar una historia, una historia que Hagrid le contó a Harry la noche que celebró con los muchachos nuestro compromiso. Una historia que involucra a Sirius, una chica muggle y a los padres de Harry…

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- Basta, jip, basta! No sigas por favor! -le decía Ron a Harry aferrando fuertemente su estómago, que amenazaba con desgarrarse de tanto reír.

- Así que, -continuó Harry- cuando Sirius vio que las cosas se estaban poniendo mas candentes, decidió que era el momento de hacerlo, pero como estaba demasiado ebrio como para recordar respetar el estatuto vigente de no hacer magia en frente de muggles, apuntó a la chica con su varita y le lanzó un hechizo contraceptivo -Harry y Ron debieron hacer una pausa para poder respirar y reír, pausa acompañada de nuevos vasos repletos de whisky de fuego.

- Pero ésta -continuó Harry- que estaba tan alegre por los tragos de más, al igual que Sirius, pensó que era algo así como un juego erótico de parte de mi padrino, y con reflejos dignos de un buscador de Quidditch de la liga de Inglaterra de un zarpazo agarró la varita de éste, e imitando una floritura con ella le lanzó un supuesto hechizo, pronunciando quizás que barbaridades inventadas y dictadas por la algarabía del momento.

Ron ahora nuevamente se desparramaba de la risa sobre la mesa, volteando en el proceso un poco del líquido de su vaso recién servido.

- Espera! Espera! -se apresuraba a decirle Harry- Aún falta lo mejor!!

- Resulta ser, no me preguntes como! Porque no tengo ni la menor idea!. Jip… Que algo de lo que hizo la bailarina funcionó, porque de la varita de Sirius salió un rayo anaranjado que le dio a éste justo en el pecho, petrificándolo de miedo. Al principio no sintió nada, pero luego, al momento a éste le comenzó a aparecer nada más y nada menos que vello de Troll; Sucio, largo, asqueroso y mal oliente vello de Troll, por toooodo el cuerpo.

A esas alturas del relato Ron y Harry ya lloraban de la risa, y casi volteaban la segunda botella de whisky de fuego encima de ellos mismos de tanto que se contorsionaban y retorcían de la risa y de las copas de mas. Risas por lo demás estridentes y contagiosas que provocaban que muchos los mirasen divertidos al pasar.

- Por varios minutos y después de un grito aterrador de la chica, Sirius reaccionó, -dijo Harry reanudando su relato- pero el daño ya estaba hecho.

Ron con su cara enterrada en la mesa continuaba contorsionándose de la risa.

- Pero espera, espera!! Le decía Harry nuevamente haciendo gestos con las manos a Ron tratando de calmarlo un poco para poder continuar con su relato entre sus propias carcajadas- una vez que Sirius se dio cuenta de lo que estaba sucediendo le arrebató la varita a la chica lo más rápido que pudo y gracias a Merlín ésta se desmayó de la impresión!

- Por varios minutos intentó de todo, hechizos, contrahechizos, lo que se le pasaba por la cabeza!, pero al parecer el vello de Troll no solo había afectado su apariencia física, sino también su cerebro! Ya que sus pensamientos se habían vuelto bastante trogloditas! Y nada parecía resultarle, costándole con cada minuto que pasaba un poco más recordar los conjuros.

- Jajajajajajajajaja.

Harry no aguantó más y estalló también en una fuerte carcajada que se le terminó por salir. Ron se había dado por vencido hacía ya mucho rato atrás.

- Entonces, jip, entonces… como pudo recurrió a su última y única esperanza, a su salvador de siempre, quien hasta antes de casarse lo había acompañado en todas sus diabluras de juventud, mi padre; llamó a mi padre, tal como me llamó Aberforth a mí para que viniera hasta aquí hoy.

- Salud por tu padre, Harry -dijo Ron levantando el vaso hacia su amigo.

- Salud por él!!

- Por James Potter!! -gritaron ambos chicos.

Pasaron unos minutos en que ambos jóvenes bebieron en silencio pero felices.

- Pero mi padre estaba ocupado en una misión fuera de la ciudad y no podía salir a auxiliarlo, -continuó Harry en un susurro con la mirada perdida su historia- con la mala suerte de que éste le pidió a mi madre que fuese en su ayuda, la cual, al ver el panorama de la situación y antes de acceder a asistirlo y borrar la memoria de la chica le dio tremendo sermón y lección de moral y buenas costumbres que Sirius jamás olvidó, típico de Lily Potter, no accediendo a quitarle dos grandes y largos mechones de vello de Troll que le salían de las axilas y le llegaban hasta el suelo hasta que éste entendiera que el amor es mucho mas que sexo, y que es mucho mejor cuando se ama.

Ron sonrió como comprendiendo al fin. Harry le devolvió idéntica sonrisa de complicidad.

- El amor es una aventura más allá de las que hemos vivido hasta ahora Ron, nunca es igual, y su segundo nombre es "misterio" -dijo Harry a su amigo cambiando el tono de su voz y la dirección de la conversación que hasta ese momento había sido alborotosa y desordenada, mirándolo fijamente con sus ojos brillando, tal como era la costumbre del antiguo director de Hogwarts ya desaparecido pensó Ron, la similitud era muy grande.

- Sabes Ron? Dumbledore tenía mucha razón al decir que el amor es el poder más fuerte y a la vez más desconocido del universo. Por amor uno lucha, por amor a veces según las circunstancias uno también se rinde. Por amor nacemos, pero por amor también a veces morimos, -Harry lo sabía muy bien- Por amor… por amor nos ponemos en pies una y otra y otra vez. Ese amor es el que te mueve día tras día y te dirá a donde ir, "QUE" hacer, "CUANDO" hacerlo y "COMO" hacerlo. Tus ojos miran con el mismo amor a Hermione que el que yo miro a Ginny, pero nuestras relaciones con cada una de ellas son particulares y distintas a la vez, no tienen que ser igual, no deben ser igual, sino perderían la magia, la intimidad, cada una es única, y su poder radica en ello.

- Meses antes de morir Sirius le confesó a Hagrid en otra reunión de copas, de que esa anécdota con la bailarina en Londres fue pura imprudencia de su parte, que él al ver lo hermosa de la relación de mis padres deseaba tanto disfrutar de algo así que se apresuraba en conocer muchachas las cuales descartaba casi al instante, pues no encontraba lo que buscaba, es decir, la misma clase de amor de la que gozaban mis padres, que equivocado estaba. Pero que luego del discurso de mi madre se dio cuenta que esa no era la forma, que debía encontrar su propia forma de amar, y en su propio tiempo.

- Sé que mi relación con Ginny es mágica, doblemente mágica, y que para muchos llama la atención, pero cada una de nuestras relaciones tiene una marca especial, tiene su propio compás, su propio sello, avanza a distinta velocidad. Hoy tenemos todo el tiempo del mundo para hacer lo que queramos, no te sientas presionado, ella también lo debe entender así, pero se lo debes decir tú, no Ginny, no yo, solo tú, porque nuestra relación no es mayor que la de ustedes, o al revés, solamente son distintas, y nosotros sabemos de esto, "el amor" tanto como ustedes. Pero ella… ella lo necesita escuchar de ti.

Debes enfrentar esto Ron, no huir mas, porque Hermione te ama, y le debes una explicación tanto como ella a ti.

Ron había estado mirando su vaso todo el tiempo que Harry estuvo hablando estas últimas palabras con ese tono especial, pasaron largos y silenciosos minutos en que nadie más habló ni se miró, incluso los de alrededor parecían haber bajado el tono de sus conversaciones, Ron dio un suspiro largo y clavó su azul mirada ahora en paz en la verde brillante de Harry.

- Gracias amigo.

Dijo sin más alarde. Harry le sonrió sintiéndose en paz consigo mismo.

A continuación sus vasos sonaron en un estridente choque amenazando con romperse sobre sus cabezas, a lo cual ambos respondieron con nuevas risas tontas. En el momento justo en que esto sucedía dos Cracs estridentes se sintieron junto a la mesa que compartían ambos chicos, haciendo caer a Ron de su silla con el susto, dejando ver a un alto pelirrojo y a su amigo Lee Jordan con una pequeña botellita de un color púrpura claro en una de sus manos.

- Ginny nos dijo que estaban aquí -dijo George Weasley animadamente de forma en que se notaba que estaba disfrutando el espectáculo, su hermano Ron se ponía en pie trabajosamente apareciendo de debajo de la mesa donde había caído para sentarse en su silla nuevamente.

- Vinimos a prestarle nuestra ayuda al querido Ronnie, para que pueda continuar la celebración en la sala común de Griffindor con el resto de nosotros, no sería igual sin él. -Justificó Lee Jordan.

- Mmmm, no se Lee, tal vez deberíamos llevarle al pequeño Ronnie a mamá, para que vea en que estropajo humano se a convertido su bebe, o mejor aún, llevárselo a Hermione, esa chica si que sabe dar gritos agudos que avergonzarían y dejarían pequeña a mi madre.

- Pero entonces tendrían que afrontar al holocausto "Ginny" por no dejar que su hermano preferido no esté en nuestra fiesta sorpresa en Hogwarts -intervino Harry en ayuda de su amigo- pero si están dispuestos a eso…

- Buen punto Harry! es por eso que decidimos venir acá y traer uno de nuestros nuevos productos made in Weasley Family, con solo un trago de este hermoso brebaje púrpura se irán todos tus problemas querido hermanito. –Ron parecía asustado- Este es el fabuloso y nuevo "rompe cañas" -dijeron al unísono los dos amigos, para luego continuar George con su perorata- , único e infalible en eliminar todos los efectos de la borrachera y la resaca, sin efectos secundarios ni colaterales, -advirtió- lo hemos probado en nosotros mismos, 100 natural, muy pronto saldrá al mercado y ganaremos millones de Galleons, solo un detalle, no sabe a fresas!! Pero eso es solo un pequeño sacrificio, y no es nada comparado al beneficio que entrega ¿no?, un solo trago en tu jugo de berros extra extra amargos -Lee miró con una sonrisa malévola y cómplice a Harry en sus labios- y ya está. –aseguró para terminar George.

- Tal vez yo también debería probar un poco de eso entonces, ¿no creen? -sugirió Harry levantando una de sus cejas, que definitivamente estaba mucho menos ebrio que Ron y que sospechaba algo oculto en todo el discurso del pelirrojo.

- Oh si -se apresuró a intervenir Lee Jordan- pero después de Ron, Harry. –sentenció.

Acto seguido George Weasley sacaba otra botellita del interior de su chaqueta con jugo de berros extra extra amargos y procedía a vaciar ambas en uno de los vasos que aún permanecían sobre la mesa.

- Trágalo de una vez Ronnie -dijo George pasándole el vaso a su hermano menor sonriendo de oreja a… (bueno, en fin, ustedes entienden).

Ron miró primero a Harry como suplicando ayuda, y luego al vaso con desgano, considerando que era su mejor opción, luego empinó el codo y se lo tomó de golpe.

Segundos después la cara de Ron se tornaba de un color verde musgo opaco con pintas púrpuras en sus mejillas, sus orejas intensificaron el color, y un momento después pitaban y expulsaban vapor como de ferrocarril pero de un desagradable color amarillo verdoso, el chico puso los ojos casi en blanco y acto seguido se desmayó. George y Lee se apresuraron a él para levantarlo, lanzando antes de eso Lee una botellita con líquido color púrpura claro, igual a la anterior, a las manos de Harry en el proceso.

- Bébelo solo y rápido Harry -sugirió éste- antes de que Ron se despierte.

Harry destapó el corcho de la botella mientras éstos auxiliaban a su amigo, lo bebió de un sorbo, descubriendo que paradójicamente el líquido sabía a fresas.

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- Estas bien? Preguntó Ginny a su amiga aún en la habitación de Charlie.

- Si, mucho mejor, solo me preocupa una cosa.

- Que. Dime.

- Como sabré cual es el momento indicado? Hay pasos a seguir? Señales para identificar?¿Cómo lo supieron ustedes?

- Oh Hermy, eso no lo vas a encontrar en ninguno de tus preciados libros, esto es la vida real, nadie nos prepara para ello, puede ser que estén listos para mañana, como puede ser que sea en un par de años, pero cuando se tiene un amor de verdad, como el nuestro, o como el tuyo y el cabeza dura de mi hermano, créeme que en el momento indicado lo sabrás.