EL INTRUSO
No sabía que me pasaba, no paraba de dar vueltas por mi habitación, no podía tumbarme en mi cama a esperar que amaneciera ya que mi mente se distraía con la primera mosca que pasaba. El reloj marcaba las tres de la madrugada, me quedé mirándolo durante unos segundos, ojalá el tiempo pasara más deprisa. Pasé la hora siguiente andando de un lado para otro con ansiedad, incluso pensé en ir a cazar un rato pero deseché esa idea en cuánto me imaginé la cara de Charlie entrando en mi habitación y viéndola vacía, era una posibilidad muy remota pero tenía que ser cautelosa con mi padre.
Estaba intentando leer el tercer capítulo de Cumbres Borrascosas cuando oí con total claridad cómo alguien susurraba mi nombre justo debajo de la ventana de mi habitación, cerré el libro de golpe y miré la ventana con gesto serio. No esperaba a nadie. Sin más dilación me levanté y me asomé hacia fuera, sin miedo.
- ¿Hola?
Como ya imaginaba no respondió nadie, me giré para seguir leyendo pero lo volví a oír. Me vi obligada a saltar por la ventana, no estaba de humor para juegos. La negrura de la noche me hacía difícil ver algo a mucha distancia así que empecé a andar hacia el bosque, ya con más miedo. A medida que me iba alejando de mi casa me iba poniendo más nerviosa, ¿quién podría haber en el bosque a las cuatro de la madrugada? No tenía respuesta para eso, esperaba que fuese alguno de los Cullen, sino, no sabía que esperar. No quise alejarme mucho de mi casa así que me quedé quieta esperando algún movimiento. Sin previo aviso, noté como alguien me cogía por el cuello paralizándome, reaccioné a tiempo, le empujé con toda mi fuerza hacia el bosque y me puse de pie otra vez.
- ¿Qué quieres?- pregunté sin alzar la voz pero con firmeza, no quería que notara mi miedo.
Un hombre apareció justo delante de mí en un visto y no visto, me miró con ojos calculadores y se abalanzó hacia mí otra vez. Pude reaccionar a tiempo poniendo en práctica lo que los Cullen me habían enseñado meses atrás, nunca pensé que alguna vez tendría que recurrir a la violencia. Me aparté rápidamente hacia la derecha haciendo que él se levantara del suelo enfurecido por su evidente fallo y por mis ágiles movimientos. Volvió al ataque, esta vez me cogió del brazo empujándome hacia el bosque y esa vez no era cuestión de estrategia atacando, era cuestión de fuerza. Yo seguía siendo una neófita aunque mi deseo de matar no fuese tan exagerado, por lo tanto, hice uso de mi fuerza sobrenatural y me deshice de su agarro con suma facilidad. Pero entonces fallé, tardé demasiado en levantarme y él me cogió de los brazos haciéndome chocar dolorosamente contra el suelo una y otra vez, después de cinco golpes, me dejó por un minuto, minuto que aproveché para recuperarme y abalanzarme hacia él en señal de venganza. No sé como lo hice pero con toda mi fuerza lo empujé contra el suelo y me puse encima de él cogiéndole del cuello y así inmovilizándolo para poder hablar.
- ¡Dime qué quieres!
Él intentó resistirse de mi agarre pero eso solo hizo crecer mi enfado y apreté más mi mano contra su cuello.
- Ahh…- se quejó por lo bajo.
- Dímelo- susurré.
- ¡No puedo!
Si no hacía algo al respecto acabaría matándome así que suspiré un par de veces intentando no imaginar lo que iba a hacer y giré su cuello quitándole la vida o lo que fuera que tenía. Me levanté en cuanto me di cuenta de lo que acaba de hacer, miré el cadáver que tenía delante y empecé a notar como la culpabilidad se iba apoderando de mí. Pasados unos minutos, reaccioné y me deshice del cuerpo. ¿Qué debía hacer ahora?
Corrí a velocidad vampírica hacia mi habitación y fui hacia el baño. Me senté en la tapa del váter apoyando así la cabeza contra la fría y dura pared. Me quedé quieta un par de minutos intentando digerir lo que acaba de hacer. Me lavé las manos y la cara intentando así borrar cualquier evidencia del enfrentamiento y decidí dar el siguiente paso, no podía quedarme a esperar sentada en mi cama a que volviera alguien a por mí.
He salido más temprano hacia el instituto para así poder estudiar algún rato en la biblioteca, no te he querido despertar. Nos vemos esta tarde.
Bella
Dejé la nota sobre la encimera de la cocina y salí de casa sin hacer ruido pero con bastante inquietud, esperaba que no le hicieran nada a Charlie mientras estaba fuera. No tuve la suficiente fuerza de voluntad como para mirar al bosque que tenía justo a pocos metros detrás de mí, simplemente empecé a correr lo más rápido posible hacia la casa de los Cullen, esperaba que estuvieran allí porqué sino estaba perdida. Pasaron muchas cosas por mi mente en el periodo de tiempo que estuve sola corriendo por el bosque, la mayoría eran preguntas, me preguntaba por qué y quien había venido a atacarme, era imposible que esto tuviera alguna relación con el que me transformó, los Vulturis habían acabo con todos ellos… ¿o no? Un escalofrío me sacudió el cuerpo pero no dejé que el miedo se apoderara de mí, ya no. Por suerte se veía luz en el interior de la casa así que no me lo pensé dos veces y me dirigí a la puerta con impaciencia.
- ¿Bella?- dijo Alice en cuanto abrió la puerta y me vio, extrañada.
Entré dentro de la casa pasando por su lado, esquivándola, estaba demasiado nerviosa cómo para parecer serena. Edward y Emmett estaban en el salón y fueron los primeros en verme.
- Tenemos visita- murmuró Emmett sonriendo. No pude corresponderle a esa sonrisa.
- ¿Qué pasa?- preguntó Esme con curiosidad bajando las escaleras. Los Cullen restantes bajaban justo detrás de ella. Suspiré entrecortadamente y empecé a caminar por el salón. Ellos se sentaron y me miraron expectantes.
- Tranquilízate y dinos que pasa, no puede ser tan malo- me intentó tranquilizar Alice, a mi lado.
- Si que puede serlo- susurré.
Empecé a relatar lo que acaba de pasar incluyendo todos los detalles posibles, ellos me escucharon con atención, incluso la Cullen más indiferente, Rosalie, se quedó callada y con gesto serio en cuanto acabé de hablar. Reinaba un silencio sepulcral en esa casa, yo los miraba de hito en hito esperando sus reacciones. Carlisle se levantó y me puso una mano en el hombro.
- Lo más probable es que tengas razón y que los Vulturis no acabaran con todos ellos, por eso debemos prepararnos, hoy no vayas al instituto, se acercan exámenes así que dudo que hagáis algo nuevo, además, aunque parezca imposible, por el mediodía saldrá el sol, es mejor que permanezcas alejada. En cuanto a todo este lío creo que debemos quedarnos donde estamos, si alguien te ha atacado quiere decir que saben dónde estás, o sea que podemos esperar a que vuelvan. Protegeremos a tu padre y por la noche estaremos contigo hasta que todo haya acabado, no olvides que estamos juntos en esto. Creo que es lo mejor que podemos hacer… ¿otra idea?
- No sabemos cuántos son ni por qué quieren hacer daño a Bella así que creo que debemos enterarnos de todo antes de hacer nada- murmuró Jasper concentrado.
- Antes de que Alice viera que los Vulturis acabarían con ellos, recuerdo que una vez en el instituto escuché lo mismo que hoy, alguien susurraba mi nombre un par de veces. Emmett y Edward acudieron a ayudarme, ¿os acordáis? – ambos asintieron-. Esa es otra razón para creer mi teoría.
- Entonces tenemos que esperar, si de verdad los Vulturis no acabaron con todos ellos, ya sabemos que no tardarán en volver a por Bella. Debemos estar preparados- repuso Edward.
- Charlie…- murmuré presa del pánico otra vez. ¿En qué estaba pensando dejándolo solo en casa? Caí en la cuenta de que todos me miraban y recompuse mi cara.
- Es mi padre… Le he dejado solo, ¿creéis que ya es demasiado tarde?- pregunté mirándolos de hito en hito.
- No he visto nada nuevo de momento - dijo Alice.
- Pero tampoco viste nada del intruso en el jardín de Bella. No vamos a correr ningún riesgo, o sea que, vamos- murmuró Carlisle sin esperar respuesta alguna. Estaba decidido.
El ambiente estaba tenso, incluso cuando corríamos dirección a mi casa, no había signo de la felicidad y liberación que normalmente sentíamos cuando corríamos, nada, y eso me provocaba inquietud, inquietud al ver que lo que pasaba era más grave de lo que había pensado en un primer momento, inquietud al ver la cara descompuesta de Esme mirándome de vez en cuando, inquietud al ver que todo esto era por mi culpa… Sin darme cuenta, se habían colocado en torno a mí de forma que yo estuviera totalmente protegida. Jasper y Carlisle estaban delante de mí, Alice, Rosalie y Esme a los lados y Emmett y Edward detrás.
Pude respirar más tranquila cuando llegué a mi casa y vi que Charlie seguía durmiendo plácidamente. Pero esa tranquilidad duró muy poco, solo me hizo falta volver al jardín y ver los rostros de los Cullen para ponerme tensa otra vez. Me situé al lado de Alice y esperé a que sucediera algo.
- Aquí no hay nadie, puedes tranquilizarte Bella, no veo nada- murmuró ella a mi lado.
Jasper usó su don sobre mí y me destensé en cuestión de un par de segundos. Poco a poco, todos se fueron tranquilizando, los únicos que no estaban tranquilos eran Carlisle y Edward que miraban al horizonte con el ceño fruncido. Dejé que mi mente se relajara y me senté apoyada contra el primer árbol que vi, Esme se sentó a mi lado y me pasó un brazo por los hombros, intentando consolarme.
- Vamos- susurró de repente Carlisle mirando a Edward. El susodicho asintió y empezó a andar hacia el oeste.
- Ahora volvemos- repuso Carlisle girando la cabeza para mirarnos.
- Voy con vosotros- dijo Jasper e inmediatamente se puso a la altura de Edward que ya estaba a unos cincuenta metros de donde nos encontrábamos.
Se me encogió el estómago al pensar porqué se iban ahora y a dónde iban, mi parte racional insistía en creer que solo era una pequeña inspección del lugar. Si fuera algo gordo ya lo habría notado.
- Gracias, Bella- susurró Esme.
- ¿Por qué?- pregunté con curiosidad y sorpresa girándome hacia ella.
- Por todo lo que has hecho. No sabes lo feliz que estoy por haberte conocido. Alice por fin tiene una amiga, siempre se quejaba sobre eso, decía que quería intentar parecer una humana normal y que ese tema la molestaba –sonrió con dulzura y Alice se aclaró la voz desde su posición, por supuesto, nos estaba escuchando-. No es solo por ella, todos estamos agradecidos por tu aparición en Forks, hemos estado muchos años viviendo solos y siempre se agradece tener a alguien más- miré a Rosalie, ella observaba el árbol donde estábamos sentadas nosotras-. Y no hablemos ya de Edward – me tensé-, gracias a ti creo que ha empezado a olvidar su pasado más oscuro y eso, Bella, es increíble. Conozco a Edward desde hace más de noventa años y las veces que le he visto sonreír se podrían contar con los dedos de las manos. Pero lo importante es que ahora lo veo más feliz, con más entusiasmo, incluso podría decir que empieza a ser cariñoso con la gente. No me malinterpretes, a pesar de que ha habido momentos difíciles, él siempre ha sido muy amable y dulce conmigo y con todos nosotros pero le faltaba algo de la personalidad de Alice clarísimamente. Creo que ahora está empezando a ser el Edward que Carlisle halló hace ya muchos años y no éste Edward oscuro que he estado viendo. Por eso habrás notado que desde tu llegada te he estado observando, debo decir que me has sorprendido, nunca me imaginé que podría ver a Edward feliz de nuevo -yo la observaba sin decir nada pero al escuchar esa última frase hice una mueca de tristeza-. No te sientas culpable por nada de lo que está pasando con esos vampiros que supuestamente intentan matarte. Te sorprenderían las veces que hemos estado envueltos en líos como este.
Me quedé observándola en cuanto acabó de hablar. Yo no me consideraba la razón por la cual Edward había cambiado, solo habían sido mis palabras y mi empeño de que todo se solucionara lo que habían hecho ese cambio. Estaba a punto de discutirlo con Esme pero aparecieron Carlisle, Jasper y Edward. Carlisle nos miraba a Esme y a mí con una sincera sonrisa mientras que Edward hacía cara de póquer.
- ¿Lo habéis oído?- pregunté aunque ya sabía que la respuesta era afirmativa.
- Todo. Mamá, deberías ser más cautelosa. No sé cómo reaccionará mi hermano pero yo me hubiera enfurecido, no me gusta que hablen de mí a mis espaldas- murmuró Emmett sonriendo como siempre.
- ¿De verdad crees hijo que no me sabía que lo estabais oyendo todo?- preguntó Esme levantando una ceja mientras miraba a Edward.
Cambié de tema rápidamente ya que veía que Edward se estaba empezando a incomodar. Pregunté si había pasado algo que pudiera preocuparme en el bosque y gracias a Dios me respondieron que no.
- Al menos hay alguien que está por lo que tiene que estar- murmuró suspirando Edward y Esme se río silenciosamente. Ella lo miraba como si lo que estuviese enfrente de ella fuese un bebé de dos años en vez de un vampiro de ciento nueve.
- Chicos- dijo de repente Alice con el gesto helado.
Edward se acercó a mi instintivamente y gruñó por lo bajo.
- ¿Qué ves?- pregunté presa del pánico.
- A… a ti – me miró-. Nunca había visto algo como esto, no podía ver la visión clara, estaba confusa, he visto tu rostro, Bella, pero después se ha vuelto todo negro y a continuación has salido tu otra vez con cara de pánico.
- ¿Qué quiere decir?- pregunté apoyándome en el tronco del árbol.
- No lo sé…- susurró ella con cara de fastidio.
- Bella, acompáñame- murmuró Edward de repente, cogiéndome del brazo.
En un visto y no visto estuvimos en el prado, Edward andaba melancólicamente de un lado para otro haciendo así que su piel brillara como el sol. Me acerqué a él tranquilamente y esperé a que dijera algo.
- Son ellos. Los Vulturis, no tengo ninguna duda ahora que he visto la visión de Alice. Y eso, es algo no muy bueno para nosotros- susurró mirando las flores.
- ¿Cómo?
- Conozco cómo utilizan sus reglas y sus métodos para esconderse, me pidieron que me uniera a ellos hace algunos años. Debemos protegerte- repuso alzando la vista para estudiar mi rostro.
- ¡No! No quiero que por culpa mía debáis poner en peligro vuestras vidas, ya estoy harta. No estoy inválida solo soy una novata inmortal, solo me hace falte falta un poco de práctica para defenderme por yo misma. No quiero veros involucrados en todo esto- murmuré poniéndome nerviosa.
- ¿Acaso no has escuchado lo que te ha dicho Esme?- preguntó con la ceja alzada.
- Por supuesto.
- Pues entonces deberías saber nuestra postura dentro de este tema. No te alejes de nosotros y todo acabará bien- dijo con gesto serio. Yo le devolví la mirada con el gesto incrédulo. Me crucé de brazos y me puse firme.
- ¡Maldita sea, Bella! ¿Tanto cuesta entender que no quiero perderte?- gritó poniéndose de los nervios. Un escalofrío corrió por mi cuerpo, tragué saliva. Él me miraba pero no directamente a los ojos, el silencio se estaba volviendo bastante incómodo.
-¿Por qué me has traído otra vez aquí?- pregunté.
- Quería decirte esto a ti primero ya que sabía que no reaccionarias bien y este lugar me ha parecido tan bueno como cualquier otro para decírtelo.
- ¿Y ya sabes por qué la visión de Alice es tan incoherente?
- Supongo que debe ser porque no tiene suficiente sangre en su cuerpo o porque simplemente hay algo o alguien que…- Edward se quedó en shock de golpe. Me alarmé.
- ¿Qué ocurre?– me acerqué más a él- ¿Va todo bien?, ¿Edward?- volvió en sí y me miró intensamente.
- Hombres lobo.
Siento haber tardado tanto en actualizar... He estado muy liada. Recordad, me encanta que me deis vuestra opinión así que hacedlo aquí debajo por favor. Hasta pronto!
