La historia me pertenece completamente y sus personas a Sthephenie Meyer.

UN DESEO DE AÑO NUEVO

Yo mismo llamaré a tu celular todas las noches, hasta que nos encontremos el dia de año nuevo…

-Edward….

-Bella…el deseo... he ganado el premio y debo recordarte que me debes una cena romantica a la luz de las velas antes de que acabe este año.

Sonreí y cerré los ojos enfrebrecida por sus palabras.

-Buenas noches Edward…

-Hasta mañana Bella.

..

Capitulo 10.

Los días con papá, pasaron tan rápido que me dí cuenta de el poco tiempo que permanecemos junto a las personas que amamos a veces, haciendo que los pocos momentos que pasas con ellos, los aproveches al máximo.

Fueron días de risas, juegos de mesa con la familia de Sue y murmullos silenciosos al otro lado del teléfono, entre Edward y yo.

Conversábamos a veces cosas sin sentido, pues nos faltaban las palabras cuando nos escuchábamos a ambos respirar. Había algo con Edward que sabía que era extraño, pero dentro de mí, una vocecita me gritaba que no escuchara a mi conciencia y que sintiera lo que me dictaba el corazón. Mi corazón estaba totalmente demente, ya que los días que había pasado con mi padre en Forks, me había hecho comprender que sentía algo demasiado fuerte por Edward…. algo en su voz que me ponía los vellos de punta, pensar en sus labios. En aquellos ojos verdes inteligentes, que me miraban con intensidad, haciéndome ruborizar al instante. La voz de Edward tenía un tono bastante cambiado en los últimos días que lo escuchaba, parecía más fuerte y vital. Me dijo que era por el tratamiento. Carlisle estaba probando una medicación nueva y Edward se había ofrecido como conejillo de indias. "¿Qué puedo perder", me dijo cuando salió el tema, una noche mientras susurrábamos palabras lentas y pesadas, a través del auricular del teléfono.

Y el dia de volver, llegó y con él, la mas triste despedida que tuve con mi padre. Como dije anteriormente no soy muy dada a llorar, pero fue abrazarme a papá para darle un beso en la mejilla y un dolor se instaló en el centro de mi pecho y enmudecí de pena. Era como una especie de presentimiento; extrañamente, algo me decía que no volvería a ver mas a papá.

Volví en el autobús de línea de primera hora de la mañana, con un profundo dolor y una congoja que no comprendía, pero era extraño tal y como íbamos llegando a mi zona residencial mi dolor iba apaciguando y el ansia de estar cerca de Edward era mi primera prioridad.

Entré a mi apartamento con energías renovadas, pues al dia siguiente volvería a la residencia y tenía unas ganas inmensas de volver a ver a Alice, Jacob y los ancianitos que allí residian.

Fue en ese instante cuando me dí cuenta que mi vida giraba en torno de aquella residencia y de todas las personas que estaban vinculadas allí. Reí ante aquel descubrimiento y dejé mi maleta y neceser en mi habitación impecable.

Caminé hacia la cocina y ví como al frigorífico sólo le faltaban las telarañas ; pues no había nada dentro de él . Me animé a regañadientes a ir al supermercado y cargar mi despensa que estaba bajo mínimos.

Miré el gran reloj de la cocina antes de salir de mi casa, eran las cinco menos diez, cogí el carrito de la compra metí las llaves en mi bolso de bandolera y me dispuse a quemar la tarjeta de crédito.

Iba caminando por los pasillos del "Albi Group" y me sentí claramente observada. Giré mi rostro con el ceño fruncido, pues aquella sensación tan conocida la había tenido todas las veces que mi galán motorizado había aparecido como una presencia fantasmal.

No ví a nadie, pero comencé a incomodarme. Así fuertemente el carrito de la compra y caminé apresuradamente al pasillo de los lácteos. Cogí un par de botellas de leche, con tan mala suerte que una se cayó al suelo.

Una risita espontanea, me hizo ruborizarme como la grana, recogí la botella rápidamente y la lancé al carrito para correr hacia el pasillo de los cereales y el pan, pero una voz juvenil y melodiosa me intrigó.

Miré por el rabillo del ojo y casi me desmayo al segundo.

Mi galán motorizado estaba allí , se veía algo ceñudo y preocupado. Escondí mi rostro bajo un paquete de cereales y seguí mirándolos a hurtadillas. Iba con una chica que debía de tener mas o menos mi edad, de baja estatura y con un cabello con un ligero parecido al de él, pero largo hasta la cintura. Ella se veía feliz, pero mi motorizado le murmuraba serio cosas que no podía alcanzar a escuchar. Bajé la mirada sintiendo como mi cara se calentaba hasta límites insospechados, pues ella me había pillado "in fraganti" mirándolos y quise echar a correr cuando la ví caminar hacia mí.

Pero no lo hice, algo me tenia enganchada al suelo y como una imbécil, me hice la desentendida mirando el paquete de cereales como si fuera un libro de Jane Austin.

-Hola.- escuché. Quise morirme, aparté el paquete de cereales de mi rostro y sonreí a duras penas.

-Hum…hola.- De cerca era mucho más bonita, sonreía y miraba mi rostro con mucha curiosidad. Antes de darme cuenta, Edward ya estaba a su lado.

-Hola Bella.- dijo él, casi en un susurro.- Perdona a mi hermana, pero tenía una curiosidad morbosa de conocerte.- dijo aquello apretando las mandíbulas y lanzando a la chica miradas de una ira brutal.

¿Su hermana? ¿Cómo no lo había apreciado antes? Ahora, al mirarlos a los dos a la par, me daba cuenta que ambos tenían rasgos muy reconocibles el uno de otro. Sonreí a la chica y alcé mi mano para saludarla.

-Encantada—le dije.- Isabella Swan.

-¡Venga ya, ma…!

-¡Reneesme!.- Edward la regañó y me sentí mal por ella, pues se llevó la mano a la boca sorprendida y miró a su hermano como si acabara de cometer un crimen.

Me sentí mal por ella y algo martilleó mi corazón. Hubiera regañado a Edward por hablar así a su hermana. ¿Pero quien era yo? Una desconocida que estaba completamente intrigada por el hombre que a veces me encontraba en los lugares mas insospechados.

-Isabella.- emitió la chica en un débil susurro.- Soy Reneesme; Edward me ha hablado de ti y vaya…es una bendita curiosidad que nos hayamos encontrado justamente en este centro comercial. ¿Has terminado ya la compra?

-No…

-¿Quieres que te llevemos a tu casa? Se está oscureciendo y no es muy aconsejable que camines sola hacia tu casa…

La miré con intensidad y tuve aquella sensación de nuevo…era una paradoja que ellos quisieran llevarme a mi hogar, pues extrañamente yo sentía que debía proteger a aquella muchacha a lo que diera lugar.

…..

El maletero de Edward era lo suficientemente espacioso para meter todas las bolsas de alimentos que había comprado. Me ayudó a acomodarlos, sintiendo como me miraba cuando a él le parecía que no me daba cuenta.

Reneesme me cedió gustosamente el asiento del copiloto y ella se sentó en los sillones de detrás; riéndose sin parar como si lo hiciera de un chiste privado.

Al pasar por una manzana antes de llegar a donde yo residía, nos dimos cuenta que había varios coches de policías y una ambulancia, Edward relentizó el vehículo y pudimos observar que estaban tapando el cuerpo de una persona; pudimos ver sus cabellos largos y oscuros de lo que parecía el cuerpo de una chica, no pude evitar que se formara un nudo en mi interior. . Miré a Edward con horror, pero sus ojos estaban en el retrovisor de encima de su cabeza, buscando los ojos de su hermana que también lo miraba seria.

Reneesme no rió ni una sola vez mas y el viaje de unos escasos minutos más, se hizo en un completo silencio.

Me ayudaron a meter las bolsas dentro de mi casa y antes de marcharse, la muchacha me abrazó fuertemente. Sentí la frialdad de su cuerpo en ese momento y acto seguido recordé a Carlisle y a Esme. Reneesme se apartó de mí, despacio y buscó en mis ojos alguna respuesta a algo que no podía saber. Sus labios besaron mi mejilla con rapidez y Edward se encargó de apartarla de mí con celeridad.

-Nos tenemos que ir Bella.- dijo él, escueto.- Nos esperan.

-Bien.- pude decir, sin parpadear si quiera, viendo como ambos se marchaban sin volver la vista atrás. La puerta se cerró y cerré los ojos completamente confundida.

El celular me hizo salir de aquella perplejidad y lo rebusqué entre las cosas del bolso como una posesa. Me asaltó la idea de una posible llamada de Edward y mis manos comenzaron a temblar. Lo encontré y apreté el botón de aceptar sin mirar si quiera el identificador de llamadas.

-Bella.

Suspiré. Y busqué una silla para sentarme. Era él, su voz me hacia volar al séptimo cielo.

-Edward. Ya estoy en casa.- le dije, imaginando su rostro y sus manos.- Y me muero por verte.

Rió y la musicalidad de su risa me hizo estremecerme.

-Yo me moría antes de conocerte, linda.- suspiró y yo lo hice con él.- No estaré mañana cuando regreses a la residencia. Carlisle tiene planes para mí. Estoy en plena recuperación y mis articulaciones están un poco oxidadas…..¿Que planes tienes para el dia de Navidad?

-Tengo guardia y no pienso dejar sola a Alice, sabes que me mataría. Papá tiene la leve esperanza que me presente en Forks para cenar con ellos, pero prefiero estar aquí.- cerca de ti; me gustaría haberle dicho, pero me dio vergüenza declararme con esa despreocupación.

-Carlisle tiene unos días de vacaciones y estará pendiente de mí en todo momento. Estoy haciendo grandes logros Bella. Cuando vuelvas a verme serás consciente de ello y quizás me arme de valor para contarte muchas cosas…

-Ahora también puedes hacerlo…- le susurré.- Y nadie me impide ir a verte, si lo deseas….

-¡No! Bella….no me entiendas mal, no es que no quiera que nos veamos….Cuidate ¿si? Nos veremos el dia de noche vieja ¿recuerdas? Una cena a la luz de las velas…un ambiente romántico.- su voz era grave y me conmoví al imaginarme aquello.

-Edward…tú, yo…¿Qué represento en tu vida?.- Deberia de estar bipolar en aquel momento, estaba entrando en una desesperación ilógica por verlo y aquel deseo me iba embargando de una pena inmensa. Mi alma y mi corazón necesitaban estar cerca de Edward y aquella negación a que nos viésemos, fué como un valde de agua fría. ¿Acaso estoy confundiendo sentimientos? Aquella pregunta desesperada hizo que mi corazón se parase hasta lograr una contestación al otro lado de la línea telefónica.

-Todo, Bella. Eres todo para mí, ahora. Pero no quiero hablar de esto por teléfono. Quiero tenerte a mi lado, mirarte a los ojos y decirte que me has salvado de mí mismo y de lo que jamás creí conocer….

- Edward, yo….- le iba a decir que recién habia descubierto que lo amaba. Me daba igual su edad o la deficiencias físicas que pudiese tener. Eran irrelevantes, me había enamorado de su alma , de aquellos ojos, de sus labios, ahora mas tersos y de aquella voz que hacía que se me erizaran todos los vellos.

-No digas nada Bella. Ahora no, cuando nos veamos….Buenas noches linda.

-Buenas noches Edward.

Me quedé por largo rato mirando el teléfono, muy lejos de allí. Soñando con el dia de fin de año y con aquel deseo de Edward.

Me alargué hacia el pequeño balcón que daba a un patio interior de tendederos. Era una noche limpia, llena de estrellas. Las observé unos instantes y pedí un deseo a una de ellas cerrando los ojos. Ante mi sorpresa, aquella estrella se hizo fugaz y desapareció del mar celeste. Sonreí algo emocionada y comencé sentir como el frio se apoderaba de mis brazos, caminé hacia la cocina y puse todo lo que compré en la despensa y el frigorífico, tenia una sonrisa instalada en mi rostro. Yo también tenia un deseo….un deseo de año nuevo.

Continuará…

Chicas, el próximo es el dia tan esperado. Lo subiré el mismo dia de año nuevo. Será el ultimo capitulo y luego el epilogo.

Nenas, tengo facebook. Allá pongo portaditas y algún que otro montajito que nos pone a todas a cien, jajajjajajja! Busquen sistercullen y allá estoy.

Besos a todas y el lunes Cena de Navidad, el final.

El martes Demon Prince.