Bueno, se que me he retrasado con el capítulo, pero como excusa tengo que este es el mas largo de lo que llevo de fic.

Bueno, antes de las respuestas voy a comentar "puhoy". A parte de todo lo que se pueda decir del capítulo, hay una cosa en concreto que me ha dejado pensando. No se si lo del capítulo ha sido un sueño, o realidad. Pero tecnicamente hablando, ¿Finn no le has puesto a Flama unos cuernos como un demonio? xD
Pensadlo, incluso si ha sido un sueño, han sido cuernos de pensamiento. Recuerdo haber oido esa expresión en alguna serie, puede que fuese "Como conoci a vuestra madre" xD

Bueno, empecemos.

George187: Espero no ofenderte, pero no me terminan de llamar la atención las historias que tienes.

Karenanzora90: No hace falta que te disculpes, ¡y no sabes lo feliz que me hace te guste tanto lo que hago! *Le da un abrazo MUY fuerte.* xDD

Odradem: La verdad es que tienes razón, avanzó poco. Sin embargo no va a ser así en este capítulo, espero que lo disfrutes.

MayumizanXD: Gracias por comentar. Y espero mantenerte enganchada hasta el final. xD

Kixtarb812: Temo decir que tu predicción fue incorrecta... muajajaja xDBueno ahora en serio, si hubiese ocurrido lo que me dijiste que creias, hubiese sido en el anterior capítulo, pero esa es una escena que no tenia planeada. Bueno, a ver que te parece este capítulo.

Firu-Piru: Calma, el tiempo las resolverá. xD

Anonima2012: No te preocupes, no tengo pensado abandonarla, ¡te agradezco tu apoyo!

Bueno y sin mas tardar, adelante capítulo.

Cuatro días transcurrieron desde el hallazgo de la princesa Bubblegum en la biblioteca, el antiguo diccionario universal se encontraba ya en su posesión. Todas las lenguas que se conocen y recuerdan en la actualidad, meticulosamente recogidas en 3 volúmenes de enorme tamaño.

Esto daba paso a la tercera fase de la investigación, identificar la lengua en la que estaba escrita el libro. Y para desgracia de la pelirrosa científica, esta sería la más aburrida, fatigosa y de lento realizar, de todas las que tuvo y tendría que obrar para descifrar el libro, objeto de su estudio. Pero al fin y al cabo, nadie dijo que fuese a ser tarea fácil.

Se trataban de más de 10.900 páginas de idiomas y dialectos, escritos palabra a palabra desde la "A" a la "Z" equivalentes conocidas de su vocabulario. De muchas de las lenguas ya muertas que recogen estos libros, hay palabras que se perdieron, sin embargo, en su mayor parte fue posible representarlas en sus páginas.

La tarea actual consistía en revisar todos los idiomas posteriores a la guerra de los Champiñones, hasta localizar uno cuya escritura coincidiese con la del blanco y estropeado libro.

Una labor cuanto menos titánica, pocos estarían dispuestos a realizarla. Sin embargo la dulce gobernante de los caramelos no era una cualquiera, le llevaría meses, puede que más, incluso si Finn la ayudase. Pero a pesar de ello, no abandonaría la tarea hasta que fuese completada. Era una chica con defectos por supuesto, era cabezota, mandona y en según que situaciones, incluso algo fría. Pero si había una cualidad que hubiese que destacar en ella junto a su inteligencia, esa sería sin duda la perseverancia. Su honor de científica le obligaba a terminar lo comenzado.

Eran exactamente las 02:03 con 53 segundos de la noche. Se había prometido a si misma que descansaría mas, compromiso que cumplió de forma rigurosa durante los tres primeros días posteriores a su paso por la biblioteca. La noche anterior, reanudó sus sesiones de trabajo nocturno. Era algo que no podía evitar, se obsesionaba con sus proyectos.

No obstante, decidió que por hoy ya había sido suficiente. Marcó la hoja que correspondía al trabajo que realizaría el siguiente día, y cerró el escrito. Finalizando así un día más de trabajo.

*Yawn* - Un bostezo escapó de entre sus rosados y finos labios. El sueño comenzaba a poder con ella.

Sin más dilación, se acomodó en su cama, y arropada por el calor de las sábanas cerró lentamente los párpados, dejándose caer en los brazos de Morfeo.


Finn abrió los ojos de forma pausada. Se encontraba confuso, desorientado… Poco a poco, fue recuperando la consciencia de si mismo. Para su sorpresa, se encontraba de pie, en un lugar que no conocía.

Parecía ser un pasillo, las paredes estaban hechas con ladrillos de roca, pintadas de lo que suponía alguna vez fue color blanco, con diversas ilustraciones y desgastados grabados en las mismas. Todo el pasillo parecía pertenecer a un lugar en ruinas. Trozos de la misma pared y del techo, reposaban en muchas zonas del pasillo. Las telarañas poblaban el techo, y dejaban el resto del lugar libre para que el polvo lo cubriese.

Sin pensarlo demasiado, el humano comenzó a avanzar por el asolado pasadizo. Ni siquiera sabía por qué, simplemente sentía que debía hacerlo. Algo le decía que aquel sitio tenía algo especial.

Su caminar era tranquilo, dirigía la mirada en todas direcciones y no parecía haber rastro de vida en aquel oscuro lugar, solo alumbrado por algunas antorchas colgadas en los muros.

Las preguntas se le empezaban a acumular- "¿Dónde estoy? ¿Cómo he llegado aquí? ¿Dónde esta Jake?..."

Los minutos pasaron, y nada parecía cambiar a su alrededor, no se encontraba con puertas, ventanas, nada. Comenzaba desesperarse, el aíre allí era cargado, eso le molestaba. Y para colmo tenía la incómoda sensación de que, de algún modo andaba en círculos.

Suposiciones que se vieron desestimadas tras, al fin, ver una luz que indicaba la salida del angosto pasillo.

El humano empezó a acelerar el paso, ansioso por salir de allí. Pero cuando parecía que iba a llegar, de repente todo cambió.

"Todavía no…"

El lugar comenzó a distorsionarse, y sin previo aviso la superficie bajos sus pies se derrumbó. Tras un enorme grito, el héroe comenzó a caer en un pozo sin fondo.

El viento le azotaba con fuerza el rostro, estaba aterrado, no veía el final de la caída. Hasta que algo apareció debajo suyo. Un enorme búho, de dorado plumaje. El Búho Cósmico.

Finn se quedó sin aliento, no podía estar ocurriéndole esto de nuevo.

"¿Tu?"- preguntó incrédulo el muchacho.

"Va a ocurrir."- contestó inexpresivo el místico animal.

Lentamente la caída del humano se detuvo, dejándolo flotar en mitad de la infinita oscuridad.

"¿Cómo…?"

"¡Huuuuh!"

"¡Ah!"- El rubio héroe se despertó alterado. El sudor descendía por su frente, un escalofrío le recorría la médula, añadidos a una sensación de malestar, hicieron que el despertar de Finn no fuese para nada agradable.

"¿Qué esta pasando?"- se preguntó a si mismo. Comenzaba a resultar preocupante. Y lo peor de todo es que no sabía que hacer. ¿Contárselo a alguien? ¿Para qué? No tenía ni idea de lo que podían significar estos sueños, mucho menos lo iba a hacer alguien que no los hubiese vivido.

Además no quería preocupar a nadie, por lo menos no hasta estar seguro de que sus pesadillas eran un mal presagio. Con un poco de suerte, puede que el Búho Cósmico no fuese el real. Tal vez su mente le estaba jugando una mala pasada.

Finalmente decidió levantarse. Giró sobre su cama, y tras incorporarse, colocó los pies sobre el suelo. Casualmente echó un vistazo a la `cama´ de su hermano, o más bien el cajón al que le daba el uso de una. Y tras hacerlo pudo comprobar que seguía allí dormido, al parecer su grito anterior no había perturbado su descanso.

Una vez de pie, Finn comenzó a dirigirse al cuarto de baño para lavarse la cara. Eso le despejaría un poco.

Un rato mas tarde, y una vez que termino en el cuarto de baño, se dirigió a la cocina. Allí se encontraba BMO, quien ya había comenzado a hacer unas tostadas con mantequilla y miel. Cabe decir que olían estupendamente.

"Buenos días BMO."- saludó el humano sentándose en la mesa a la espera de su desayuno.-"¿Cómo es que ya estabas cocinando?"

"Oh, buenos días Finn."- contestó la pequeña consola en respuesta.-"Escuché el agua correr en el baño."

Sin mucho tardar, BMO se acercó a la mesa para intentar colocar el plato con el desayuno en ella. La tarea resultaba complicada debido a la estatura de la consola, cosa de la que Finn se dio cuenta rápidamente. El rubio cogió el plato por si mismo y lo puso con cuidado en la mesa. Acto seguido agarró a BMO y lo sentó en su regazo.

"Gracias por el desayuno BMO."- contestó alegremente el héroe acariciando la cabeza de su pequeño amigo. Provocándole una pequeña risa.

Las tostadas estaban buenas, muy buenas de hecho. Que BMO era un excelente cocinero era algo que el humano ya sabía.

A partir de ahí, el día avanzó de forma natural. Jake se levantó una hora mas tarde que su hermano. Dedicaron la mañana a jugar con BMO. El día anterior había creado un nuevo juego, que les tenía algo enganchados.

"Finn, tráeme algo de la nevera. Cualquier cosa me vale."

"¡¿Qué?! ¡Ni hablar! ¡Cógelo tu!"

"¡Pero yo estoy matando a ese cerdo monstruo!"- contestó el perro, sin apartar la vista de la pantalla de la consola.

"Y yo también, estamos jugando en cooperativo ¿recuerdas?"

"Puede ser, pero ambos sabemos que yo puedo con él solo, y tu no."

"¡Ni en tus sueños!"

Bueno, es probable que estuviesen mas que `algo´ enganchados.

Las batallas se fueron sucediendo, ni el hambre, ni el cansancio hicieron decaer al par de héroes. Y pronto, la lucha final llegó.

Fue dura, fue larga, estuvo llena de momentos que los llevaron al borde de la muerte. Los hierros chocando, ataques mágicos volando en todas direcciones, las gigantescas ondas de energía destruyendo el escenario donde se estaba librando una épica batalla.

Hasta que finalmente…

"¡Si!"

El dulce sonido de la victoria. La balada que solo los elegidos pueden disfrutar, un deleite para los sentidos. La canción de los créditos del juego sonaba triunfante, como un anuncio de la batalla ganada.

Y ambos hermanos no podían estar más eufóricos.

"¡Wow, nadie puede con nosotros!- exclamó Finn alzando el puño emocionado.-"¡Eh, Jake! ¿Has visto el ataque que le hice cuando iba a hacer el golpe final?"

"¡Si tío, fue increíble!"- contestó el mágico perro, compartiendo el sentimiento del rubio.- "¡Y cuando usé el arma secundaria! ¡Ese tipo no tenía la mas mínima oportunidad!"

Las celebraciones y los gritos continuaron durante unos minutos, antes de que los ánimos se calmaron.

"Jeje, necesito estirarme."- dijo Finn, cambiando finalmente el tema de conversación y poniéndose de pie.-"Creo que voy a ir a ayudar a PB, ya han pasado varios días desde que quedamos por ultima vez."- y sin esperar mas, comenzó a dirigirse a la entrada de su hogar.

"¡Finn, espera!"- llamó Jake al humano, antes de que le diese tiempo a salir por la puerta.

"¿Si?"- pregunto confuso el aludido.

"Bueno, me preguntaba si…"- Jake se rascaba la nuca, parecía no saber como expresarse en ese momento.- "¿Podría ir contigo? Es que no tengo nada que hacer el resto del día, y cada vez que sales vuelves muy tarde."- Puede que no se lo fuese a decir a su hermano, pero últimamente, Jake había tenido la sensación de que Finn le estaba dejando de lado para salir con sus amigas. Los últimos días apenas había pasado tiempo con él, de hecho, ese videojuego fue lo primero que hicieron juntos desde hacía más de una semana.

Durante un momento, el rubio chico puso una expresión pensativa en su rostro, sujetando su mentón con la mano derecha. No por que se lo estuviera pensando realmente, sino más bien por poner nervioso a Jake.

"No."- contestó firmemente el humano, dejando a su hermano con una cara larga y sin saber que contestar exactamente.

"B-bueno, pues iré a comer algo… supongo."- dijo el dorado perro, comenzando a ir a la cocina.

Hasta que una enorme carcajada interrumpió su paso.

"Oh, Jake tendrías que ver la cara que has puesto."- rió el humano, sujetándose el estómago con ambos brazos.-"Claro que puedes venir."- continuó, secándose una lágrima que la risa le había dejado, y ofreciéndole una sonrisa a su peludo amigo.

A Jake le embargó un sentimiento de alivio al escuchar las palabras de su hermano. Sin embargo el dorado animal, sintió la imperiosa necesidad de salir de la evidencia en la que había quedado.

"Oh, esta bien. No es que tenga algo mejor que hacer."

"Si, claro."-contestó Finn rodando los ojos.-"Date prisa si quieres venir."


"¿Quiere que le traiga algo, princesa?"- preguntó educadamente el mayordomo menta a su gobernante.

El pequeño caramelo de menta acababa de entrar a la habitación de la princesa Bubblegum, con la intención de revisar el estado de la misma y comprobar si tenía alguna petición. Acostumbraba a hacer esto por lo menos un par de veces al día, llamados de la princesa a parte.

"La verdad es que me apetecería un chocolate caliente."- contestó la pelirrosa, apartando momentáneamente la vista del libro que se encontraba revisando, para cruzar su mirada con la del mayordomo.

En ese momento, lucía un vestido de su típico color rosa. De falda larga y mangas del mismo tipo, sujetas a los hombros por unos simples tirantes, que mostraban parte de sus hombros. Su diseño incluía un estampado de líneas de un tono magenta, en la parte superior de la prenda. Finalmente a esto se le unían unas grandes y circulares gafas, necesarias para su lectura.

"¿Con mucho azúcar como acostumbra?"

"Si, te lo agradezco."- respondió la dulce chica, antes de volver a centrar la atención en su investigación.

"No hay de que, princesa."- Y tras una pequeña reverencia, el mayordomo se marchó del lugar, cerrando la puerta tras de si.

Era un día de trabajo como cualquier otro. Tras una ajetreada mañana, la joven de chicle se tomó un descanso tras el almuerzo para recuperar un par de horas de sueño.

Una vez se despertó a la hora que había marcado en su despertador, se puso rápidamente a trabajar en su investigación.

Poco más de una hora había pasado de aquel momento. Pasó una página más, la cual tampoco contenía el idioma que buscaba, como ya era habitual que ocurriese. Hinchó sus mejillas de forma ligeramente infantil, y procedió a soltar un largo suspiro. Tenía ganas de distraer su mente con algo. ¿Cuánto le quedaría a Mentita para terminar de hacer el chocolate?

Parecía que hubiesen escuchado sus pensamientos, cuando alguien llamó a su puerta.

*Knock* *Knock*

"Debe ser él."- pensó observando la puerta.

"Adelante."

Una vez dado el permiso, la puerta se abrió. Sin embargo, no era su mayordomo quien se encontraba allí de pie, sino que se trataba de cierto par de héroes.

"Hola PB."- saludó Finn agitando la mano con una sonrisa.

La presencia de sus dos amigos provocó una expresión de sorpresa en la pelirrosa, quien rápidamente se levantó para saludarles.

"Finn, Jake. Que gusto veros."- dijo ella alegre, al ponerse frente a ellos.-"¿A que habéis venido?"

"Bueno, he pensado que ya era hora de que retomase el proyecto no crees?"- respondió el humano, elevando los hombros al responder. Como si hubiese dicho algo obvio.

"¡Eso es fantástico!"- Una pequeña palmada acompañó a la respuesta de la joven princesa, dando muestra de su emoción. Con Finn el trabajo sería mas rápido y lo mejor de todo, menos monótono.

La princesa estaba a punto de arrastrar al humano a su escritorio para mostrarle cual sería su parte del trabajo, hasta que se dio cuenta de algo.

"Un momento, entonces… ¿Para que ha venido Jake?"

"El nos va a ayudar hoy."- contestó el rubio, mirando a su compañero.

"Oh, esta bien."- dijo la muchacha, tras pensarlo durante unos segundos.

Y el trabajo se reanudo. Pero a diferencia de cómo había sido apenas unos minutos antes, ahora eran tres los que se dedicaban a ello. Mientras que la princesa Bubblegum trabajaba en su escritorio, Finn y Jake hacían lo propio sobre la cama de su amiga. No mucho mas tarde llegó el mayordomo Menta, con el chocolate de la princesa en sus manos.

"Aquí tiene princesa."- dijo el caramelo, tendiendo la bebida hacia la chica, quien lo cogió de forma delicada.

"Muchas gracias, Mentita."- dijo ella, antes de juntar sus labios con la taza, para dar un pequeño sorbo al dulce de su interior.-"Puedes retirarte."

"Si, princesa."

Una vez que el mayordomo se marchó del lugar, Finn se quedó observando a la princesa mientras se bebía el chocolate. Cosa de la que Bubblegum se dio cuenta, provocando que ella mirase al humano también, con la cabeza ligeramente ladeada y una ceja en alto.

El rubio comenzó a ponerse nervioso ante la expresión de su amiga. Apartó la vista rápidamente, y comenzó a buscar una forma de justificar lo que acababa de hacer. El problema con ello era que ni él estaba seguro de la respuesta.

"Eh… yo, esto…"

"¿Quieres un poco?"- preguntó la dulce chica, ofreciéndole la taza a Finn con ambas manos.

"¿Eh?"- la expresión del rubio era confusa. La princesa le había tomado desprevenido con aquella pregunta.

"He visto que mirabas como bebía. Si querías tomar solo tenías que pedirlo."

"Eh… si claro, gracias."- contestó el héroe, cogiendo la taza y comenzando a beber un poco. Tenía que recordar agradecerle a Glob mas tarde por la enorme suerte que había tenido.

Mientras tanto, y aparentemente ajeno a la escena que acababa de ocurrir a su lado, Jake seguía revisando el libro que les correspondía a él y a Finn. Un enorme ceño fruncido destacaba en su frente, muestra de la frustración del perro.

"¡Se acabo!"- gritó de repente, provocando el susto de sus dos amigos y un mal movimiento de su hermano, al que poco le falto para dejar caer la taza por la sorpresa.

"¡Jake! ¡¿Qué demonios te pasa?!"- preguntó Finn enfadado.

"¡No puedo mas con esto, es imposible encontrar ese maldito idioma entre todas estas páginas!"

"Hace apenas diez minutos que empezaste."- dijo ahora la princesa cruzando los brazos, en un intento de hacer ver al mágico perro lo absurdo de su reacción.

"¡Me da igual! ¿Sabéis que? ¡Simplemente voy a abrir una página al azar!"

En ese momento, la dulce chica se echó la mano al rostro.-"Jake ¿tienes la mas mínima idea de cuán ínfimas son las posibilidades de acertar de esa for…"-

"¡Lo hice!"- Una expresión de inmensa alegría había aflorado en el rostro del animal, quien comparando las escrituras del libro antiguo, con las de la página abierta del diccionario, pudo comprobar el éxito de su acto.-"Soy un genio."

"¡¿Qué?!"- gritaron la princesa y el humano al unísono, apartando de un empujón a su peludo amigo.

Efectivamente no había error, Jake había logrado hallar el idioma del libro, acercándolos un paso más al objetivo de conocer su contenido.

"N-no puedo creerlo…"-dijo la princesa con los ojos completamente abiertos.

Y hasta aquí llego, espero vuestras opiniones. Y si os gusto, dadle a favoritos y seguid la historia.