Hola a todos y mil disculpas por la tardanza de este capitulo es solo que la escuela me mantiene como que fuera de este mundo de piratas y me es difícil concentrarme a parte de que la tarea lo dificulta aun mas.

El próximo capitulo será muy pronto para ya cerrar con este circulo. Gracias por su paciencia y espero que les guste este nuevo capitulo.

Capitulo 10

"De regreso a Lumpae"

El clima había cambiado drásticamente, el perla se desplazaba con dificultad entre enormes olas y en medio de viento y una lluvia torrencial, sin embargo Jack seguía al frente del timón con la brújula en la mano, no habría nada en la tierra que le impidiese llegar hasta Lumpae. Habían navegando toda la noche ahora durante las primeras horas de la mañana no habían parado para nada, el sol estaba oculto por las inmensas nubes que dominaban el cielo.

Sei yacía recostada en la cama de Jack Sparrow, su piel se había puesto de un color lila y su temperatura había bajado, la maldad que la invadía estaba robando poco a poco su vida.

Marin y Ginebra no se habían separado de su lado, vigilando su estado de salud, los movimientos del perla les dificultaba moverse de un lugar a otro dentro del mismo camarote.

-¿no puedes hacer nada por ella? – pregunto Ginebra

-lo único que puedo hacer es transmitirle un poco de energía positiva pero es casi insignificante.

-¿faltara mucho para llegar a Lumpae? – volvió a preguntar Ginebra.

-no lo se… es difícil saberlo por esta terrible tormenta, iré a preguntarle a Jack – Marin se aparto del lado de Sei y camino tambaleándose hasta la puerta donde se puso un saco y salio a la cubierta.

Fuera los piratas luchaban por mantener el rumbo del barco, los gritos para poder comunicarse entre ellos se perdían en medio de los truenos, Marin subió hasta la cubierta donde estaba el timón en busca de Jack pero tan solo encontró a Gibbs dirigiendo el barco.

-¡Dónde esta Jack! – grito Marin.

-¡No lo se, me dijo que me encargara de todo¡Porque no lo buscas en la bodega donde esta el ron!

Marin asintió con la cabeza y regreso sobre sus pasos para dirigirse a la bodega que se encontraba dos niveles por debajo de la cubierta principal. Cuando logro alcanzar el primer nivel se quito el saco pues estaba sumamente mojado al igual que ella, usarlo no tenia sentido.

Jack se encontraba en el ultimo nivel del barco, incluso aun mas debajo de donde se encontraba la bodega de víveres, quería estar solo un momento mientras bebía un poco de ron, había tomado una botella de la bodega y había descendido hasta lo mas aislado del barco. Estaba sentado sobre una enorme caja de madera que desconocía su contenido, había estado ahí por años y nadie se había molestado en averiguar que era lo que contenía.

El pirata bebía tranquilamente su ron con las ropas completamente mojadas, cuando escucho que alguien bajaba por las escaleras, por un momento su corazón salto al pensar que podrían ser malas noticias acerca del estado de Sei, pero para su tranquilidad tan solo era Elizabeth.

-¿Jack?

-que sucede – contesto de mal modo dando otro trago al ron.

-¿Cuándo regresaremos a Port Royal? – dijo Elizabeth acercándose hasta donde el se encontraba.

-en cuanto Sei este bien

-¿y si no se pone bien¿jamás vamos a regresar?

-Sei se pondrá bien… - dijo Jack arrastrando las palabras.

-¿Cuánto has tomado? – dijo Elizabeth arrebatándole la botella de la mano.

-no lo suficiente como para ignorarte… ¿Qué es lo que quieres?

-Jack… regresemos a Port Royal… - dijo en un tono suplicante.

-ya te dije que hasta que Sei se encuentre bien

-oh, Jack vamos… quiero regresar a Port Royal ya, he estado muy lejos de casa – Elizabeth se subió a la misma caja donde estaba el quedando de rodillas frente a el.

Marin por su parte seguía buscándolo en el nivel de la bodega pero no lo veía por ningún lado, se había dado por vencida cuando escucho unas voces que venían de abajo, siguiéndolas se encontró con una escalera oculta, comenzó a bajar con cuidado sin hacer ruido y se sorprendió de ver a Elizabeth y Jack juntos. Miles de ideas pasaron por la mente de Marin pero deicidio esperar a ver antes de intervenir.

-Todo este alboroto por un tonto espejo – dijo Elizabeth poniendo sus manos sobre los hombros de Jack – de cualquier forma Marin sigue siendo humana y seguirá igual pues no es sirena y Sei… bueno siempre hay bajas en los viajes ¿no es así?

-¿de verdad crees eso? – le pregunto Jack mirándola a los ojos.

-si… yo digo que vayamos directo a Port Royal…

-estamos muy alejados de ahí

-lo se… pero podríamos pasarla bien… tu y yo – Elizabeth comenzó a recorrer con la punta de su dedo el rostro de Jack, pasando por sus marcados pómulos, cuello, hasta su pecho, donde Jack le detuvo la mano.

-¿Cómo la otra vez querida? – dijo Jack acercándose a los labios de ella.

-… o mejor… - dijo con una sonrisa.

Marin que estaba sombrada con el comportamiento desvergonzado de Jack "todos son iguales" pensó y una rabia la invadió, pues todo aquello que había dicho y las emociones que había demostrado al lado de Sei eran mentira.

-Elizabeth… Elizabeth… ¿estas de acuerdo que en cuanto tu prometido se de cuenta que tu "honor" fue tomado por un pirata me querrá matar?

-eres el capitán Jack Sparrow seguramente escaparas como siempre victorioso… - Elizabeth se acerco a el y beso apasionadamente en los labios – entonces Jack… ¿le digo a Gibbs que cambie el rumbo a Port Royal? Y después regreso aquí para cumplir mi parte del trato…

-no te molestes en hacerlo… - dijo Jack

-¿lo harás tu mismo?

-claro que no… te dije que voy a salvar a Sei… y Elizabeth… si piensas vender tu cuerpo por un viaje al menos hazlo inteligentemente, nadie cambiaria una noche contigo cuando puede tener un deseo… si Sei no vive no obtendré mi deseo… - dijo Jack con desprecio.

-¿eso es lo que te importa¿Tu estupido deseo que supuestamente de concederá su tonta amiga?

-no solo eso amor… si Sei vive podré tener una alianza con ella en territorio oriental donde toda la flotilla de su padre aguarda a que ella tome el mando… simple estrategia…

-¿me estas rechazando?

-veo que en ese aspecto eres lista… no necesito nada de ti… Se que Sei puede darme mas de lo que tu jamás podrías darme en una vida.

-eres un….

-pirata… si…

-ja… sabes lo que me consuela es que Sei te podrá tener una noche, pero nada mas…

-y tu como sabes eso… tal vez quiero que pase mas noches conmigo porque en ella hay aventura, riesgo, peligro, amor y una buena alma… algo que tu no tienes. No creas que se me olvida que me dejaste encadenado al perla…

Marin observo como Elizabeth se retiraba del lado de Jack mirándolo furiosamente caminando hacia la escalera desde donde Marin había observado todo, al verla venir ella se escondió rápidamente detrás de una caja para evitar ser vista.

Elizabeth subió sin percatarse de la presencia de Marin, quien salio de su escondite pudiendo ver a Jack que continuaba sobre la caja bebiendo ron, por un momento pensó en ir a hablar con el de lo que había ocurrido, pero al final decidió no intervenir, después de todo el pirata había preferido a Sei y aunque detrás de todo había un interés sabia que podían confiar en el.

Marin regreso al camarote donde estaban Sei y Ginebra comentándoles lo que había ocurrido en la bodega.

-esa vieja maldita… - dijo Ginebra con repudio en su voz – sabia que no podía confiar en ella pero no esperaba que se portara de esa manera tan ruin…

-así es, pero Jack lo dejo todo muy claro, lo importante es salvar a Sei.

En ese momento un resplandor se observo por la ventana del camarote, el movimiento de las olas había cesado de pronto y ahora el perla se desplazaba suavemente por las aguas.

-creo que hemos llegado… - Marin puso su mano sobre el pecho de Sei comenzando a transmitirle un poco de energía.

Jack apareció por la puerta acercándose a las chicas, primero miro a Sei que se veía aun peor que antes.

-hemos llegado… ¿Qué es lo haremos? – pregunto Jack mirando a Marin

-tenemos que llevar a Sei hasta el manantial de las Náyades y pedirles que absorban la maldad del corazón de Sei.

-¿no será fácil verdad? Ni llegar, ni que ellas acepten¿aye?

-para nada… seguramente nos pedirán algo a cambio… espero que sea algo que les podamos dar.

-esta bien… tenemos que irnos ya.

Jack se acerco a Sei y con ayuda de Marin y Ginebra la cargo en la espalda, los cuatro salieron del camarote para abordar el bote que los acercaría al acantilado. Los piratas de del barco los miraban con curiosidad y en silencio, Marin bajo al bote para así ayudarlo a bajar a Sei.

-¿Hay algún hombre valiente que quiera acompañarnos? – Pregunto Jack pero todos guardaron silencio - … justo lo que imagine, cobardes – Jack comenzó a bajar al bote cuando la voz de Will sobresalió entre la tripulación.

-yo iré… - dijo el joven llevando cuerdas colgadas en el brazo.

-apresúrate entonces… - Will se acerco a Ginebra que aguardaba a que Jack terminara de bajar.

-si Will va yo también – dijo Elizabeth.

Ginebra la miro con odio pero guardo silencio, si esa mujer quería ir no era precisamente para ayudar a salvar a Sei, de ahora en adelante tendrían que cuidarse no solo de las náyades sino también de ella.

La ultima en bajar fue Elizabeth quien de inmediato sintió las miradas de poca bienvenida por parte de Jack y Marin.

-En marcha… - dijo Ginebra quien con ayuda de Will comenzaron a remar.

Hacia frió y una leve neblina estaba posada sobre el mar poco agitado, cuando llegaron hasta la pared del acantilado sujetaron el bote a una piedra y comenzaron a prepararse para subir.

-Elizabeth y yo subiremos primero les lanzaremos una soga para que sujeten a Sei y así la subamos mas rápido.

-esta bien nosotros esperaremos, solo no te tardes ¿savvy? – dijo Jack mientras Marin y Ginebra se miraban en silencio.

-yo también iré – Ginebra se puso de pie y comenzó a escalar cuando los otros comenzaron a subir.

Marin vigilaba el estado de Sei cuando la voz de Jack la saco de su concentración.

-¿Qué es lo que traen contra Elizabeth? – la pregunta sorprendió a Marin.

-¿Por qué lo dices?

-no soy tonto conozco a las mujeres muy bien y se que no confían en ella.

-tienes razón no confiamos en ella.

-me parece perfecto… no confíes en nadie… mucho menos en un pirata.

La soga que lanzaron desde la cima callo golpeando la cabeza de Jack, de inmediato ambos aseguraron a Sei para comenzar a subirla. Ambos se pusieron a cada lado de ella para evitar que se golpeara contra alguna de las rocas salientes. Cuando alcanzaron la cima descansaron un poco dejándose caer sobre la hierba, mientras Ginebra y Will desataban a Sei.

-hay que apurarnos no queda mucho tiempo… - dijo Ginebra al verificar el estado de Sei.

Una vez mas Jack cargo a Sei sobre su espalda y comenzaron a caminar al centro de la isla, Marin llevaba la brújula que les iba indicando el camino, todos esperaban que en cualquier momento las náyades los atacaran pero todo estaba en absoluta calma, lo que no podía ser bueno.

-¿Marin? – le llamo Jack quien iba detrás.

-¿si?

-¿estas segura que estas deseando mucho salvar a Sei? Parece que vamos en dirección opuesta a donde están las náyades…

-la brújula esta señalando este camino… ¿acaso no confías en tu brújula?

-en mi brújula confió… lo que estoy pensando es que tal vez nuestras amigas nos están haciendo caminar en círculos…

-¿pero como? – pregunto Ginebra.

-piensa que si se están moviendo cada que nos acercamos a ellas… la brújula nos llevara hasta ellas, pero si se mueve cada que casi las alcanzamos, nunca las encontraremos…

Habían caminado por largo tiempo sin descanso y Jack comenzaba a sentirse cansado, estaba a punto de pedir un descanso cuando se escucho un ruido entre las raíces de un árbol a su derecha.

-¿Qué fue eso? – pregunto Ginebra poniéndose alerta y mirando hacia donde se había escuchado el ruido, pero no se veía absolutamente nada, de pronto el mismo ruido de algo corriendo a gran velocidad se escucho del lado opuesto, esta vez Will saco su espada en busca de lo que los estaba acechando.

-parece que son varios…

Marin cerro la brújula dejándola colgar de su cinturón y saco su espada preparándose para lo que pudiera ocurrir, una vez mas los ruidos de varias pisadas se escucharon por todos lados, sin embargo no había señal del enemigo. Jack bajo cuidadosamente a Sei apoyándola en un árbol, justo cuando se agacho para acomodarla entre los arbustos que había logro ver a su depredador. Se levanto despacio sacando su espada, alzo la mano y de un solo movimiento ataco al atacante. Un ruido chillante provino de aquel mediano ser. Jack retrocedió al pensar que lo había eliminado pero estaba equivocado, pronto una docena de insectos de color azul que se asemejaban a cucarachas de 40 centímetros se abalanzaron contra ellos atacándolos incluyendo la cucaracha que había atacado Jack.

Todos trataban de quitárselas de encima pero eran animales muy ágiles y esquivaban casi la mayoría de los ataques. Mientras el ruido de sus chillidos se hacia cada vez mas insoportable.

-¡malditas cucarachas azules! – grito ginebra mientras daba una patada a una de ellas alejándola por unos segundos dando tiempo a cargar su arma para disparar.

Unos certeros disparos redujeron la ventaja numérica cuando se dieron cuenta que no podrían contra todas las cucarachas que los atacaban.

-¡tendremos que correr! – grito Jack - … una vez mas…

-yo llevare a Sei, tu encárgate de dispararles a estas cosas – dijo Marin mientras comenzaba a cargar a Sei.

-vengan con el viejo Jack malditas cucarachas asquerosas y repugnantes – decía el pirata mientras les disparaba con su arma de fuego.

El grupo se desplazaba por la jungla seguidos de cerca por las cucarachas impidiéndoles escapar ¿seria acaso que las náyades se estaban encargando de ellos sin siquiera aparecer personalmente?

Marin llevaba a cuestas a Sei, corría hábilmente sin ninguna dificultad, su condición de sirena le daba cierta ventaja en comparación con los humanos. En un rápido movimiento verifico el camino que debían de seguir, apenas iba a decir que dirección tomar cuando se toparon de frente a la entrada de la cueva que los llevaría hasta las náyades. Todos pararon en seco con pistolas humeantes en mano, las cucarachas al parecer había huido cuando pararon frente a la oscura entrada.

-¡Eso cobardes carachas sarnosas hijas de la…! – Jack dejo de hablar de golpe cuando vio que frente a el estaba la entrada de la cueva - … creo que son bastantes listas las malditas…

Jack con la ayuda de Will hicieron un par de antorchas tal como Sei había hecho la primera vez que se encontraron ahí, les prendieron fuego y mirándose todos en silencio comenzaron a caminar por el oscuro camino que los llevaría al manantial.

Atravesaron el camino aun mas rápido que la ultima vez llegando hasta el lugar de las náyades en un par de minutos. El agua cristalina y los reflejos en las piedras ocasionado por la luz que entraba desde la parte superior indicaban que las náyades no estaban en ese momento ahí.

Marin dejo a Sei alejada del agua y comenzó a darle un poco de tratamiento espiritual pero cada vez era mas inútil la vida de Sei se estaba extinguiendo.

-¿Dónde rayos están? – pregunto Jack mirando a los alrededores, camino hasta la orilla de su sagrado manantial y comenzó a patear el agua de la superficie con su pie.

-¡No¡No lo hagas o las harás enfurecer! – grito Marin

-eso es lo que quiero, que vengan

Jack aguardo unos segundos y aquella melodía así como la corriente de la cascada se escucharon, era la señal de que las náyades aparecerían en cualquier momento.

Una a una fueron saliendo del agua y tomando su lugar en las piedras de la orilla, pero ahora quedaba un lugar libre. La piedra de Ligia la náyade que Ginebra había matado.

-Jack y compañía… ¿que los trae devuelta a mis dominios? – dijo Zaida mirando a cada uno del grupo, pero su mirada se detuvo en Sei – pero que tenemos aquí ¿se cambiaron los papeles? Sino mal recuerdo la ultima vez era Marin quien yacía convaleciente y ahora tenemos a la rebelde del grupo en peores condiciones.

-basta Zaida, no estamos aquí para platicar – dijo Jack – veras… tenemos un pequeño problema y se que tu con tus grandes poderes nos podrías ayudar…

-jajaja que buena broma Jack… acaso crees que así de simple haré lo que me pides… ustedes mataron a una de nosotras y ahora quieres que salve a una de ustedes… ¿así nada mas?

-amm… si… - dijo con su acostumbrada sonrisa.

-haber dime de lo que se trata y tal vez lleguemos a un arreglo…

-el corazón de Sei absorbió la maldad de mi espejo, se que ustedes disfrutan apoderándose de todo lo malo de las personas – dijo Marin dejando a Sei con Ginebra y caminando hasta ponerse al lado de Jack.

-Andrina… sabes que perfectamente que eso lo hacemos cuando queremos convertir a una humana en náyade… acaso dejaras que tu amiga se convierta en una de nosotras… - Jack al escuchar las palabras de la ninfa acuática volteo a ver rápidamente a Marin.

-si y también se que si paran en el momento adecuado la podrían curar.

-podríamos… pero no garantizamos nada…

-vamos Zaida no seas tonta, te lo pondré de este modo, la maldad que hay dentro de Sei es la maldad de una sirena… si una náyade llega a obtener esa maldad sus poderes aumentarían considerablemente… en cambio si la conviertes en náyade, esa maldad le dara la fuerza y magia suficiente como para convertirse en la nueva líder de las náyades… ¿no crees que es una oferta tentadora? Tu absorbes esa maldad y tus poderes aumentan.

Zaida se quedo mirando en silencio a Marin, las palabras de ella la estaban haciendo cambiar de parecer, si todo salía como la sirena lo planteaba todos saldrían ganando.

-si Andrina es una oferta tendedora… pero si algo sale mal todos correríamos peligro… aun así… con ese poder que adquiriera podría salir al fin de esta prisión y regresar al mar y enfrentarme a tu padre. Esta bien lo haremos, pero antes uno de ustedes deberá ir al fondo del manantial y traernos lodo ceremonial, de esa forma tendremos un poco de mas control de la situación.

-iré yo - dijo Jack rápidamente quitándose las botas, chaleco y saco quedando solo en pantalón y camisa.

-debes traer suficiente para cubrir aproximadamente una cuarta parte de su cuerpo – sentencio Zaida cruzando los brazos y sentándose cómodamente en su piedra del manantial.

Jack se coloco en la orilla, dio un salto sumergiéndose en la cristalina agua, años en el mar lo habían convertido en un excelente nadador, las náyades habían dicho en su ultima visita que había fuertes corrientes y remolinos en lo profundo del manantial, hasta ahora las había podido pasar sin mayores problemas, cuando llego al fondo se alarmo de ver el estado barroso del lodo, de ninguna forma podría llevárselo en las manos, rápidamente se quito su camisa y comenzó a poner lodo encima de ella, improvisaría una bolsa de tela que le permitiría llevar el lodo a la superficie. Cuando considero que era suficiente amarro su camisa parea evitar que el lodo se cayera en el ascenso y comenzó a subir pues el aire se le estaba agotando.

Con dificultad debido al peso del lodo pasó por las corrientes de agua bastante fría que lo interceptaron un par de veces, al final logro salir a la superficie, dejo el lodo envuelto en su camisa en la orilla y se tomo unos segundos para recuperar aire.

-muy bien Jack… debes tener mucho interés en esta chica – dijo Zaida observándolo mientras estaba tomado de una piedra.

Jack la miro entrecerrando los ojos y se apoyo en sus brazos sobre la orilla para salir del manantial haciendo que el agua que lo cubría escurriera por su bronceada espalda y pecho. Marin le dio su saco a falta de camisa, pues estaba llena de lodo.

-ahí esta el lodo… ahora cumple tu parte –dijo Jack.

Zaida que estaba sentada en una roca a la orilla del manantial se puso de pie sobre la superficie del agua como si levitara sobre esta. Alzando una mano a la altura de su rostro se comenzó a formar una burbuja de agua que subía del manantial para agrandar cada vez mas la esfera. Los presentes se alarmaron al ver lo que Zaida estaba haciendo. Ginebra de inmediato empuño su daga, pues todo parecía indicar que los atacaría tal como había hecho con ella anteriormente, tomando precauciones tomo el silbato de su cuello lista para soplar y pedir la ayuda de Aeris.

-idiotas… - dijo Zaida entre dientes cuando la burbuja de agua alcanzo un gran tamaño, de pronto la burbuja comenzó a alejarse de ella en dirección de Sei envolviéndola por completo.

-¡estas loca se ahogara! – grito Marin

-¡cállate! – con la otra mano Zaida elevo el lodo introduciéndolo a la burbuja de agua, que al hacer contacto con esta hizo que todo tomara un color grisáceo con tonos azules.

La burbuja ahora con Sei dentro se elevo colocándose en el centro del manantial, el resto de las Náyades se pusieron también de pie sobre el agua y rodearon la esfera que Zaida había formado.

-escuchen con atención – dijo Zaida mirando en dirección donde estaban Jack y los demás – no deben interferir para nada, no importa lo que vean o pase, si lo hacen podrían hacer que su amiga se convierta irremediablemente en una de nosotras.

En cuanto la líder de las náyades guardo silencio, cerro los ojos al igual que el resto de sus subordinadas, desde la burbuja de agua se comenzaron a ver resplandores de luz azul que salían del cuerpo de Sei, a la burbuja y se introducían a los cuerpos de la náyades que la rodeaban.

Con el tiempo estos rayos fueron en aumento, tanto de intensidad como en número, la cueva había comenzado a temblar y pequeñas piedras caían por las paredes que los rodeaban, el cuerpo de Sei tenia repentinas convulsiones que hacían estremecer a sus amigos.

Todos miraban con atención el ritual que las náyades estaban llevando a cabo, sin embargo había una persona en el grupo que tenia otras intenciones.

Sin que nadie lo notara Elizabeth se separo de los demás y camino por detrás de ellos, tomando impulso corrió en dirección del manantial salto sobre una de las rocas planas de las náyades logrando introducirse a la misma burbuja donde estaba Sei. Todos se quedaron asombrados al verla de pronto en el mismo lugar de Sei.

-¡Elizabeth! – grito Will

-¡Que estas haciendo entupida! – le grito Zaida – sal de ahí ahora mismo o…

Las palabras de Zaida se vieron interrumpidas cuando Elizabeth saco de la burbuja a Sei quien cayo desplomada al manantial que estaba debajo de ella hundiéndose lentamente.

-¡Sei! – grito Jack quien se quito el saco y lanzo al manantial para salvarla y evitar que llegara al fondo.

Zaida sabia que debía detener el ritual, pues de seguirlo Elizabeth se convertiría en una náyade, pero recordó que tenía un lugar libre y según había percibido antes la mujer tenia una gran maldad interior, sonriendo para ella misma le hizo señas al resto de las náyades para continuar con el ritual. Elizabeth que había sonreído al ver caer a Sei ahora estaba convulsionando de la misma forma que Sei antes.

-¡Elizabeth! – Will corrió a su ayuda pero Ginebra y Marin lo detuvieron.

-¡no! – dijo Ginebra

-¡si tu también entras no sabemos lo que pueda pasar!

-¡pero Elizabeth…!

Un fuerte ruido se escucho en la cueva, ahora rocas caían por las paredes, la burbuja exploto dejando a Elizabeth flotando. Una risa malévola se escucho sin embargo esta no provenía de Zaida.

-Bienvenida a nuestro clan… - dijo Zaida mirando a su nueva náyade.

Elizabeth la miro desafiantemente, alzo una mano y formando rápidamente una esfera de agua de color morado se la lanzo a Zaida.

-¡de ahora en adelante será solo mió! – la esfera impacto en Zaida arrojándola contra una de las paredes del manantial y haciendo que se estrellara fuertemente, aun así la esfera que había lanzado seguía presionando fuertemente el cuerpo de ella contra las rocas.

-¡que… que rayos estas haciendo! – dijo con dificultad Zaida.

-tomando el control de la situación… tu no podrías hacerlo, un pájaro te derroto… eres patética, de ahora en adelante yo me encargare de todo… y de todos… - dijo Elizabeth mirando a Will, Ginebra y Marin.

-¿Elizabeth¿Que intentas hacer? – pregunto Will consternado.

-estoy tomando el control de mi vida y haré con lo que sea para ser libre y realizar lo que nunca he hecho, lo que una vida llena de limitaciones me dado.

Apretando el puño de la mano que controlaba la esfera que aprisionaba a Zaida hizo que esta creciera aun mas, La presión contra la Náyade fue demasiada, su cuerpo estallo como agua hubiera chocado contra las rocas.

El resto de las náyades se asusto al ver el terrible poder que tenia Elizabeth, algo había pasado en el ritual que lejos de quitarle la maldad esta había absorbido todos los poderes de su líder, llenas de miedo se introdujeron en el manantial para perderse de la vista de Elizabeth.

-cobardes… bueno no importa me encargare de ustedes después.

En ese momento Jack salio a la superficie junto con Sei ambos tomando una bocanada de aire, increíblemente Sei estaba conciente aunque sumamente débil.

-vamos… sube – Jack la ayudo a subir a la orilla, de inmediato ella se desplomo sobre le piso tosiendo, el también subió y la puso de lado para que pudiera escupir el agua que había tragado.

-todo esta bien ahora… calma… - Jack la abrazo fuertemente para reconfortarla – y ustedes se puede saber ¿porque no me ayudaron a subirla? – reclamo mirándolos, obteniendo de inmediato su respuesta.

Marin y Ginebra habían empuñado sus armas y Will estaba a punto de hacerlo, pero se negaba a si mismo a llegar a atacar a la mujer que amaba.

Al verlos Jack volteo en dirección del manantial donde observo que Elizabeth se había convertido en una náyade, pies como aletas, su ropa pirata había desaparecido y en su lugar solo unos trozos de tela café cubrían lo indispensable de Elizabeth.

-ya veo porque… esto no puede ser bueno… - dijo en voz baja Jack - ¡te ves bien Elizabeth! Déjame decirte que… este cambio de especie te sienta de maravilla.

-¡cállate Sparrow! No me quieras seducir ahora… eso funciono antes cuando yo era una ingenua deseosa de libertad… que caí como tonta en tus manos… pero no esta vez – una esfera de agua golpeo a Jack en el abdomen tirándolo al suelo cayendo justo al lado de Sei.

-creí en tus palabras… en tus ideales… me entregue a ti… - Jack se había puesto de pie de nuevo y busco su espada, pero recordó que se había quitado todo cuando entro al agua por primera vez.

-¿Cómo? Que tu… que ella… - dijo Will completamente confundido – Elizabeth… Jack… pensé que eras mi amigo.

-¡y lo soy! Créeme si no lo fuera no te habría salvado la vida tantas veces… - Jack buscaba con la mirada su espada, pero no la veía por ningún lado.

-¡Elizabeth… como pudiste! Pensé que querías esperar hasta que nos casáramos…

-Will eres un tonto… si fui con Jack fue porque el me ofreció algo que tu ni siquiera habías pensado en ofrecerme… una noche de pasión…

Jack encontró su espada y corrió rápidamente hacia ella, pero Elizabeth le lanzo otra esfera de agua haciéndolo caer nuevamente.

-no me digas que no te gusto… - dijo Jack entre quejidos, al parecer se le había roto una costilla.

-Ponte de pie Jack… ¡ahora! – le dijo Will poniendo la espada en su cuello.

-chico… cuando aprenderás que si quieres matar a alguien debes hacerlo cunado tienes la oportunidad… tu me pudiste haber clavado la espada mientras me recuperaba del golpe que tu prometida me dio… ahora… - Jack con su pierna barrio un pie de Will haciéndolo caer, quitándole la espada, ahora los papeles se habían cambiado.

-eres un…

-pirata – dijo Jack – ahora si quieres pelear conmigo te recomiendo que lo hagas después… ahora tenemos un problema mucho mayor – dijo refiriéndose a Elizabeth.

Marin y Ginebra habían corrido al lado de Sei para ayudarla a alejarse de la orilla del manantial, apartándose así de una discusión que no les correspondía.

Jack y Will observaron que Elizabeth estaba formando nuevas esferas de agua en ambas manos, el pirata aprovecho la distracción de del joven Turner y corrió hasta donde estaba su espada botas y saco, poniéndose todo en su lugar corrió al lado de las chicas.

-¿Sei estas bien? – pregunto

-si… - dijo con una leve voz.

-¿prefieres a ella que a mi no es así? Perfecto… ¡los matare a todos! – el poder que Elizabeth había robado de Zaida al matarla la hacia increíblemente fuerte.

La cueva volvió a estremecerse esta vez con mas fuerza, haciendo que todos tuvieron que alejarse de las paredes de roca para evitar ser golpeados. Will corrió hacia Jack embistiéndolo y golpeándolo en el rostro, al parecer no quería posponer esa pelea. Jack se lo quito de encima sin dificultad, los años de experiencia en pelea eran notables. Mientras el temblor en la cueva iba en aumento.

-¡debemos salir ahora! – grito Ginebra quien ayudaba a Sei a caminar, Marin se había quedado unos metros atrás analizando la situación pues no habría forma de escapar sino acaban con ella primero.

Jack aventó a Will con ambas piernas haciendo que se estrellara contra la paren de rocas, justo en el momento que una roca de mediano tamaño caía golpeándolo en la cabeza haciéndolo perder el conocimiento.

-¿chico… porque siempre quedas inconciente en medio de una pelea? Bueno supongo que en estos momentos es lo mejor.

-cobardes náyades… ¡al menos servirán para destruir a estos gusanos! – Elizabeth hizo un movimiento ascendente con ambas manos haciendo que las náyades salieran del manantial con una forma humanoide acuosa. Desintegrándolas y agregándolas a las esferas que ya estaban perfectamente formadas y listas para ser disparadas.

Jack pasó un brazo de Will sobre sus hombros y lo llevo hasta donde estaba Marin, observando pacientemente los movimientos de Elizabeth.

-¿Qué haces ahí parada¡Vámonos ya! – le dijo Jack.

-no podemos hasta que ella no sea destruida, ah absorbido el poder de cuatro náyades y la maldad de una sirena, si nos vamos nos seguirá sin cansancio por los siete mares, debemos derrotarla ahora que no conoce aun en su totalidad su poderes – dijo Marin – esto es en parte mi culpa y debo solucionarlo.

Elizabeth había entrado en un trance debido a la gran cantidad de energía que estaba manejando. Su cabello se elevaba, el agua del manantial salpicaba por todos lados.

-Ginebra… ¿puedes llamar a Aeris? Necesitare de su ayuda… - dijo Marin cerrando los ojos mientras su cabello se ponía de un tono rojo intenso.

-yo te ayudare…

-¡NO! – la interrumpió Marin – tu llévate a Sei y ponla a salvo, yo me haré cargo de esto.

Ginebra guardo silencio, sabia que dejar a Marin sola era un locura, pero después de todo ella era la única que podría tener una ligera posibilidad de derrotar a Elizabeth. Tomando el silbato en su mano llamo a Aeris, su protector hasta ese momento. El ave no tardo más de cinco segundo en aparecer en la caótica cueva.

-quiero que ayudes y cuides de Marin… su vida depende de ti Aeris – le ordeno a la ave.

Con un ultimo vistazo se despidió de Marin, pues no sabría si la volvería a ver, antes de salir del manantial le arrojo su daga, la sirena la acepto dando una sonrisa de confianza, Ginebra respondió de la misma forma y salio del manantial llevando a Sei consigo, quien estaba aun en un estado semiconsciente.

-váyanse Jack, Elizabeth esta a punto de despertar del trance al que entro – Jack la miro en silencio, no sabia que decirle si algo salía mal todos estarían perdidos.

-mas vale que regreses al perla… recuerda que me debes un deseo…

-claro que lo recuerdo, ahora vete y cuida de Sei y Ginebra.

Jack asintió con la cabeza y salio por el mismo camino que Ginebra había tomado segundos antes. Ahora en la cueva solo quedaban Elizabeth, Marin y Aeris.

Un silencio sepulcral apareció justo cuando Elizabeth comenzó a tomar conciencia.

-¿Dónde están todos? – pregunto Elizabeth buscando a su alrededor.

-solo quedamos tu y yo Elizabeth… ¡Aeris ataca!.

Aeris que había permanecido parado en una roca voló directamente hacia la nueva náyade, dando el primer ataque que comenzaría una terrible batalla.