Ya sé que le había dicho a Kari que no iba a moverme de casa, pero estar encerrada sintiéndome tan abandonada me estaba reconcomiendo. Loki no había vuelto a dar señales de vida desde la otra noche, en cierto modo eso me tranquilizaba. Tal vez sea mejor de esta forma, así podré seguir adelante con mi vida.

Se suponía que Kari iba a venir mañana a eso del mediodía pero yo ya no aguantaba más, así que decidí vestirme para cazar: me puse unos pantalones de PVC, una camiseta negra, en las new rock hasta la rodilla llevaba escondidas dos estacas de plata, también llevaba una pistola 9mm con balas de punta de plata y en el cinturón tenía pequeñas dagas bañadas también en plata, eran letales tanto para vampiros como para licántropos. Me puse una gorra recogiéndome el pelo y la chupa de cuero. ¡Estoy lista!

Salí a la calle y miré al cielo, había luna llena. Entonces hoy toca cazar perritos, como la última vez. Había sido muy descuidada aquella vez, no me había dado cuenta en que el ruido que habíamos estado haciendo llamó la atención de la policía y ellos presenciaron justo el momento más inoportuno, una chica con una pistola en la mano y tres cadáveres fresquitos en el suelo. Si hubiesen llegado 2 minutos antes las cosas habrían sido diferentes.Suspiré y me encaminé hacia el Parque de Castrelos, esa solía ser una zona de caza habitual para los licántropos, era un parque bastante boscoso, grande y apartado de la carretera.

Llegué al parque bien alcanzada la media noche, decidí adentrarme a la zona más profunda del bosque, allí donde más probabilidades tendría de encontrarme a algún licántropo. No habían pasado dos minutos cuando noté que me seguían, miré ligeramente por encima del hombro pero no vi nada extraño… ¡Espera! Entre unos arbustos, al fondo del camino por el que había venido, percibía una sombra más oscura que el resto. ¡Hola perrito! Me di la vuelta y seguí caminando un poco más, también percibí movimiento a mi derecha y a mi izquierda.

Me quedé quieta, me tenían rodeada y no sabía cuantos eran. Suspiré, cogí una de las dagas de plata y la tiré hacia el arbusto más cercano, donde yo sabía que había un licántropo. Un gruñido de dolor confirmó mis sospechas y comenzó la pelea, salieron desde todos lados, eran 6 licántropos incluyendo al que yo acababa de herir en la pata. ¡Joder! ¡Son demasiados!

Cogí la pistola con una mano y empecé a disparar mientras que con la otra cogía otra daga y la lanzaba hacia otro licántropo, hiriéndolo en el cuello. ¡Uno menos! Apunté y disparé a otro en la cabeza. ¡Dos menos! Esquivé el zarpazo de un tercero por los pelos y le lancé una daga pero él también me la esquivo, éste parecía el líder.

- Hijo de perra.- siseé.

El licántropo rugió y, desde mi espalda, me atacó otro licántropo, el primero al que había herido. Me giré justo a tiempo vaciándole el cargador en el pecho. ¡Tres menos! Intenté quitarme el cuerpo del licántropo muerto de encima, se estaba empezando a convertir en humano pero aún así pesaba una tonelada el muy cabrón. Sentí un dolor muy fuerte en el hombro derecho, el licántropo líder me había clavado sus sucias garras y me sacó de debajo del cuerpo de su compañero caído, haciendo que me estrellase contra una roca.

Uno de los licántropos que quedaban me cogió por los hombros y me zarandeó golpeándome repetidamente contra un árbol. Me di un golpe en la cabeza y todo empezó a darme vueltas, escuché el gañido de dolor de otro licántropo y como el que me tenía sujeto me soltaba, dejándome caer contra el mugriento suelo y me quedé inconsciente.

Me desperté por culpa del dolor, me dolía todo el cuerpo, gruñí y me levanté de cama. Siento como si me hubiese pasado una apisonadora por encima, joder. Me di cuenta de que estaba en ropa interior, me miré en mi espejo y me quedé alucinada, tenía moratones en todas partes pero, sin embargo, mi hombro derecho estaba prácticamente curado, solamente tenía unas marcas rosadas donde las garras del licántropo habían atravesado mi piel. El licántropo me clavó sus garras, ¿cómo es posible que esté casi curada? Me puse una bata y salí al salón, allí estaba Loki paseándose de un lado a otro con cara de preocupación, parecía estar teniendo un serio debate consigo mismo.

- Gracias.- susurré. Él dio un pequeño salto de sorpresa, estaba tan concentrado que no se había dado cuenta de mi presencia.

- ¿Cómo te encuentras?.- preguntó él con tono neutro.

- Creo que nunca he tenido tantos moratones, pero sobreviviré.- respondí con una media sonrisa.

Loki cerró los ojos durante dos segundos, suspiró y se acercó un poco a mí.

- Déjame ver los golpes.- me pidió Loki, mirándome fijamente.

- Si tú me desnudaste supongo que tuviste tiempo para verme a tu gusto, ¿no?.- le pregunté encogiéndome de hombros. Él me miró con ojos tristes, era una expresión parecida a la de la otra noche, era una expresión que rozaba con el dolor y le hacía parecer tan vulnerable... Ya, Loki vulnerable, anda, ve y tómate un Neobrufen.

- Sí, yo te quité la ropa, aunque justo después de hacerlo tú te diste la vuelta, apartándome, y te tapaste solita.- dijo con una sonrisa que no le llegó a los ojos.

Yo me quedé mirándole durante unos segundos y me quité lentamente la bata. Ya me ha visto antes, así que ahora no sirve de nada hacerse la puritana. Desde los dos metros que nos separaban observé como él apretaba los músculos de la mandíbula y sus ojos se llenaban de odio.

- Los mataré a todos.- siseó mirando hacia otro lado mientras cerraba y abría su mano en un puño.

- ¿Y a ti qué te importa?.- le pregunté.

Como él no me respondió me acerqué a él y le golpeé en el pecho, pero él paró el golpe sujetándome la muñeca. Su mirada ahora era atormentada.

- Soy un Dios.- susurró, mientras sujetaba mi muñeca.

- Eso ya lo sé. No paras de decirlo.- le repliqué irónica.

- Y no puedo evitar esto.- dijo, apretándome un poco la muñeca mientras su otra mano me agarra de la cintura, acercándose para besarme.

Yo le giré la cara en el último segundo.

- ¿Qué quieres de mí, Loki?.- le pregunté sin mirarle.

- ¡A TI! ¡SOY UN DIOS Y TE QUIERO A TI, HUMANA!.- me gritó desquiciado.

Yo me quedé helada al escuchar esto, él me soltó, se alejó de mí y se sentó en el sofá mientras se pasaba una mano por la cabeza (un gesto muy humano).

- Sé que no voy a ser el primer hombre que te bese.- me dijo, levantándose y empezando a acorralarme contra la pared.

- Loki, estás empezando a asustarme.- le dije en voz baja, pero él me ignoró y continuó.

- Pero sí que voy a poseerte, da igual que luches en contra de ello, vas a ser mía y solo mía, ¿entiendes?.- terminó de hablar a tan sólo un centímetro de mi cara.

Noté que iba a acercarse un poco más para intentar besarme otra vez y tuve una reacción que ninguno de los dos nos esperábamos, levanté mi rodilla derecha rápidamente hacia su entrepierna. Su cara pasó de la sorpresa al dolor en un segundo y cayó al suelo haciendo ruidos ahogados de dolor. Yo misma me quedé sorprendida. ¡Oh, dios! ¿Acabo de hacer lo que creo que acabo de hacer? Me llevé una mano a la boca, no me lo podía creer.

-
Me… has… atacado.- consiguió decir Loki, con los ojos cerrados por el dolor.

- Lo siento, me estabas asustando.- le repliqué yo mordiéndome el labio nerviosa.- ¿Te he hecho mucho daño?

- Me has dado en toda la hombría.- se quejó Loki, intentando levantarse.

Yo me agaché para ayudarle pero no pude evitar que una sonrisa se me extendiera por los labios ni que esa sonrisa pasara a ser una carcajada. Era muy cómico verlo así, la situación en sí era cómica por el cambio tan brusco que había dado.

- ¿Te estás riendo de mí?.- me preguntó mirándome ofendido. Eso hizo que me riera un poco más.

- No, no, no, lo siento. No me reía de ti, sino del cambio de la situación.- conseguí decir entre risas, tomé un par de bocanadas de aire para tranquilizarme y ayudé a Loki a que se sentase en el sofá.- En serio, lo siento, fue una reacción instintiva y no pude evitarlo.- dije seria, le aparté de la cara un mechón de pelo y le di un beso en la mejilla en señal de disculpa.

Él me miró sorprendido por el gesto y asintió con la cabeza, se puso más cómodo en el sofá y se le escapó un pequeño gesto de dolor. Sobrevivirá.-pensé divertida.

- Una pregunta.- dije yo, ahora me había acordado de algo.- Bueno, que sean dos preguntas.

- Adelante.- me dijo Loki, con una ligera sonrisa en sus labios.

- Primera, aunque creo saber la respuesta, ¿cómo sabías que estaba en peligro en el parque?.- pregunté.- Y segunda, si mal no recuerdo, yo debería tener el hombro derecho desgarrado y no lo tengo, ¿por qué?.- terminé y ví Loki sonreía ampliamente.

- Creo que no te responderé a la primera pregunta.- me dijo sonriente.- Porque ya sabes la respuesta. Y a la segunda te responderé que te curé yo. No soy un gran experto sanador pero creo que no te quedará cicatriz.

- ¿Acaso hay algo que no puedas hacer?.- pregunté yo. Puede generar fuego, curar, proyectarse, controlar mentes, adoptar apariencias y, si eso es poco, también es un gigante del hielo.Enumeré mentalmente lo que sabía.- ¿Sabes qué? Prefiero no saberlo.- dije con un suspiro mientras me levantaba e iba a mi cuarto a vestirme.

Eran las 3:30 de la mañana así que aún teníamos noche para darles caza a los licántropos.

Me puse unos vaqueros ajustados de cintura baja, negros por supuesto. También me puse una camiseta de tirantes negra, las estacas de plata seguían dentro de las new rock así que me las puse, recargué la pistola 9mm y el cinturón con las dagas. Salí de la habitación y Loki me miró de hito en hito.

- ¿A dónde te crees que vas a ir?.- me preguntó levantándose.

- Voy a ir contigo a cazar a esos perros.- dije tranquila. Él empezó a negar con la cabeza pero le corté lo que iba a decirme.- ¿Prefieres que vaya yo sola? Yo también quiero hacerles pagar por lo de antes y seguro que no se esperan un ataque tan pronto, aparte de que los licántropos de aquí conviven en manadas de no más de 12 miembros porque llamarían mucho la atención y yo acabé hoy con 3 de ellos.

- Yo maté a dos, se me escapó uno.- dijo Loki mirándome fijamente, casi podía notar como él estaba pensando en la forma de hacerme cambiar de idea. No podía, lo tenía decidido.

- Ni se te ocurra intentar persuadirme, Loki Laufeyson.- le dije con una media sonrisa.

Él me miró fijamente durante unos segundos pero no lo hizo, fuimos hasta el parque de Castrelos y allí acabamos con todos los licántropos, eran 7 más si incluíamos al jefe. Fue un momento muy extraño, luchar al lado de Loki en vez de luchar en su contra. Cuando acabamos con ellos Loki me dijo que fuera a casa, que él se encargaría de los cuerpos y eso hice.

Llegué a casa, me di una ducha muy rápida, me tomé un Neobrufen y arrastré mi muy cansado y dolorido cuerpo hasta la cama para caer rendida en ella.


Cuando me desperté no me encontraba nada bien, me dolía todo el cuerpo y me sentía ligeramente mareada, también sabía que debía de ser bastante tarde pero me daba la sensación de que yo hoy no iba a salir de cama. ¿Ves? No debiste acostarte sin haberte secado el pelo. Me giré, quejándome un poco por el esfuerzo y noté como la cama se deformaba delante de mí bajo el peso de Loki.

- ¿Quieres dejar de aparecer así en mi cama?.- grazné sin abrir los ojos.

- Me gusta estar en el lecho contigo y, según recuerdo, tú tampoco te sentías incómoda conmigo así… hasta que cometí una estupidez que esta vez pienso evitar.- dijo Loki, poniéndome una mano en mi muslo y acariciándome con el pulgar.- ¡Estás ardiendo!

- Sí, lo sé. Creo que tengo un poco de fiebre.- dije medio dormida.

De repente noté algo muy frío tocándome en el muslo y en la frente, abrí los ojos y vi que Loki estaba completamente azulado pero mantenía los ojos cerrados. ¡Ostia!Levanté mi mano y comprobé el tacto de su cara, él se sobresaltó un poco y un par de ojos carmesíes fijaron su mirada en mí.

- ¿Cómo lo haces?.- pregunté curiosa, sus ojos me daban mucha impresión pero no estaba asustada, seguía siendo Loki.

- No lo sé, es algo instintivo. Supongo que ser la mezcla paria de entre dos razas tiene sus ventajas.- dijo con tono ácido y dolido, volviendo a su forma normal. Iba a separarse y darse la vuelta pero yo lo paré manteniendo mi mano en su mejilla. Él se quedó quieto un segundo y se apartó bruscamente, levantándose de la cama.- ¡No necesito tu compasión!.- me gritó enfadado.

Yo también me levanté de cama pero la cabeza me daba vueltas y trastabillé, Loki evitó que cayera al suelo agarrándome por el brazo.

- No es compasión, Loki. Es comprensión.- dije volviendo a poner mi mano en su mejilla.- Te comprendo.

Sus ojos esmeraldas estuvieron fijos en mí durante un minuto entero hasta que los cerró con fuerza y me abrazó. Estuvimos así mucho tiempo, empezó a sonar el estribillo de No Gods No Masters de Arch Enemy (mi móvil), miré a Loki y él me soltó con suavidad. Fui a coger el móvil, era Kari, acepté la llamada y me tiré en cama.

- Estás hablando con el simulacro dotado de vida de Yami.- dije en broma. Escuché la risa de Kari al otro lado de la línea y sonreí, noté como Loki se sentaba en cama y empezaba a jugar con mi pelo.

- ¡Ya terminé el examen!.- me dijo Kari.- Ahora estoy con Mika y Tai. Por cierto, tienes mala voz, ¿te encuentras bien?

- Entonces espera a verme… Estoy bien pero salí a cazar, sí, lo sé, niña maaalaaa y los licántropos me dieron una paliza pero Loki me salvó y hoy me desperté algo febril. Repito, estoy bien.- concluí mirando a Loki, el cuál estaba distraído acariciando un mechón de mi pelo.

- Ahora mismo vamos para allí. Llegaremos en 30 minutos.- dijo Kari y colgó. Yo suspiré derrotada, colgué y cerré los ojos. Esta chiquilla…

Noté como Loki me tapaba un poco con la manta, abrí un ojo y vi como él me observaba con cierta preocupación.

- Oye, que no me voy a morir.- le dije con una sonrisa.

- Aún tienes fiebre.- contestó él, me puso la mano en la frente y empecé a sentir el frío que emanaba de su mano, seguramente ahora la tendría de color azul.

- Gracias.- susurré, volviendo a cerrar los ojos, dejando que el fresco de la frente me relajase.

- Los humanos sois tan débiles…- me susurró Loki mentalmente.

- Después de haber sido el saco de boxeo de un licántropo no sé cómo quieres que esté.- le repliqué con tono mordaz.

Escuché como Loki se reía entre dientes, él fue alternando la posición de su mano entre mi frente, mi mejilla y mi cuello mientras que yo me dejé llevar a un ligero duermevela hasta que llamaron al timbre.

- ¡Es Kari!.-le dije con intención de levantarme, pero él me puso una mano en el hombro para mantenerme en cama.

Loki se levantó de la cama, yo no me había fijado en su ropa la cual consistía en una camiseta verde esmeralda y unos pantalones negros y fue a abrir la puerta.

Escuché como él abría la puerta de entrada, después oí voces y, poco después, Kari entró en la habitación.

- ¡Oh dios mío!.- dijo llevándose una mano a la boca.

- Oye cabrona, que los perros quedaron peor.- dije entre dientes pero con una sonrisa. Vi como entraban en la habitación Mika y Tai, eran algo así como unos hermanos para Kari, siempre se cuidaban mucho entre ellos y sabían a qué me dedicaba yo. También entró Loki, aunque se mantuvo a distancia.

Kari vino y me abrazó con fuerza, haciendo que yo me quejase de dolor pero no me importaba. Cuando Kari se soltó, Mika dejó su bolso en el suelo; se recogió su pelo castaño en un moño y se sentó a los pies de la cama, acariciándome las piernas. Tai se acercó hasta mí y me cogió de la mano.

- No vuelvas a irte sin avisar. Ni se te ocurra asustarnos de esta manera otra vez.- me regañó Tai y se llevó mi mano a los labios.

Noté como Loki se tensaba al ver esto y no pude evitar poner los ojos en blanco.

- ¡Para ya, Loki! Solamente está siendo un caballero.- le reprendí mentalmente.

- Eso no significa que me guste que te toque.- me respondió de forma suave aunque posesivamente.

- ¡Oh, cállate! Sé un hombre y acéptalo. No te pondrías así si fuera Thor quien me tocara.- le repliqué cansada. Las cejas de Loki se elevaron cómicamente.

- ¿Estás insinuando que encuentras atractivo a mi hermano?.-me preguntó Loki, su tono de voz era oscuro y frío. Lo miré y él me observaba seriamente, esperando una respuesta. No pude evitar meterme un poquito con él.

- La verdad es que sí. Tu hermano es bastante mono.- le respondí con una media sonrisa, vi como él tensaba los músculos de su mandíbula. Sabía que Loki sentía envidia de Thor en muchos aspectos, pero no debería sentirla en este, al menos no conmigo. Porque si yo tuviera que elegir… Suspiré.- Pero a mí me gustan los hombres delgados. Preferiblemente de pelo oscuro y endiabladamente guapos. Sobretodo si quitan la respiración cuando van de traje.- dije tranquilamente.

La mirada de Loki era muy intensa y estaba mezclada con algún sentimiento que no reconocí.

- Entonces yo te gusto.- afirmó Loki sonriendo maléficamente.

- Vaya, ¿tú encajas en esa descripción? No me había dado cuenta.- le dije entrecerrando los ojos y arqueando una ceja.

- ¿Os importaría dejarnos un segundo a Yami y a mí a solas?.- les pidió Loki a Kari, Tai y a Mika. Ellos me miraron algo extrañados.

- ¿Qué pretendes?.- le pregunté a Loki entrecerrando los ojos.

- No lo sabrás si no se van.- dijo Loki con una sonrisa de suficiencia en sus finos labios.

Yo asentí con la cabeza, Tai me volvió a besar la mano y sonreí cuando los ojos de Loki brillaron con algo de rabia o celos, o las dos. Kari me volvió a abrazar y Mika me dio un beso en la mejilla.

En el momento en el que ellos salieron de la habitación él cerró la puerta y se echó encima de mí, tapándome la boca con la mano. Yo me revolví debajo de él pero era mucho más fuerte que yo.

- ¿Qué coño estás haciendo?.-
le grité mentalmente, él me ignoró.

Loki miró sonriendo diabólicamente y me mordió en el cuello con fuerza. Yo grité de dolor pero solamente salieron sonidos apagados por su mano. Después me besó donde me había mordido, me dio un pequeño beso en los labios y salió de encima.

- ¿A qué cojones ha venido eso?.- le pregunté enfadada, llevándome la mano al cuello donde ahora seguro que tenía una fea marca. Otra más para la colección. Ya parezco un puto cromo. Le lancé la almohada con fuerza y con la esperanza de que le diera en esa cara de creído.

- Cuando él entre verá esa marca que, por cierto, no es fea. Y sabrá que te la he hecho yo.- dijo complacido, esquivando la almohada con facilidad mientras se pasaba la lengua por los dientes y me guiñaba un ojo.

- Serás cabrón.- le dije. Él soltó una carcajada y fue a abrir la puerta de la habitación para que los demás volvieran a entrar.

Cuando Kari entró y vio mi marca en el cuello abrió mucho la boca por la sorpresa, yo negué con la cabeza, ella volvió a cerrar la boca y miró a Loki entrecerrando los ojos, éste se encogió de hombros mientras sonreía inocentemente. Mika y Tai también vieron mi marca del cuello, Tai puso una mueca cómica y Mika sonrió.

- ¡Uy! Peleas de pareja.- dijo con una risita, cogió de la mano a Tai. Yo me sonrojé un poco ante aquel comentario. ¿Peleas de pareja?.- Creo que nosotros sobramos. Vendremos a visitarte pronto.- recogió su bolso del suelo y se fueron.

- Creo que tenéis que explicarme qué está pasando aquí.- dijo Kari mirándonos a Loki y a mí.

- Eeemmm… Simplemente que Loki me salvó de los licántropos y hoy apareció por aquí sin invitación.- dije con tono cansado.

- Parece que lo colarse donde no te llaman es algo que te gusta.- le espetó Kari a Loki.

- Solamente en las cosas relacionadas con tu hermana porque, como ya dije, tengo la intención de cortejarla y de hacer que ella sea mía.- soltó Loki sin tapujos.

- No puedes obligarla si ella no quiere.- replicó Kari.- Ella no te quiere, ni siquiera le atraes, ¿verdad?.- me preguntó Kari, mirándome.

Yo di un pequeño salto y me sonrojé un poco más. Miré hacia la ventana mientras mi mente buscaba la forma de salir de esta.

- Creo que tu hermana te ha puesto en una situación comprometida, ¿no crees?.- me dijo Loki mentalmente, lo miré y él arqueó una ceja. Volví a mirar a la ventana.

- Tal vez.- susurré. Loki se rio entre dientes.

- ¿Qué? ¿Tal vez qué?.- me preguntó Kari, mirándome incrédula.- Debes estar de broma. Tú la tienes controlada.- le dijo a Loki.

- No puedo controlar la mente de tu hermana, pequeña.- respondió Loki mientras sonreía a Kari.

Kari se hundió de hombros y suspiró mientras venia hacia la cama, cogía la almohada y empezaba a pegarme juguetonamente con ella.

- Maldita… traidora.- me dijo mientras me pegaba con la almohada. Yo empecé a hacerle cosquillas y ambas rompimos en sonoras carcajadas ante un asombrado Loki.

- Te quiero Yami.- me dijo Kari, abrazándome.

- Y yo a ti, enana.- jadeé por el esfuerzo.- Ya no estoy para estos trotes.

Volvimos a romper en carcajadas.


Nota de la autora: Buenas noches mis jovencísimos padawans, nuevo capitulo... Os gusta como está evolucionando la relación? Queréis más? Ya sabéis necesito reviews para inspirarme. ;)
Greetings humans.