Ohayo tomodachis!

Jejeje, lo siento, os debo una disculpa; me tarde un poquito en actualizar (no llego a una semana) pero es que los exámenes me ocuparon todo el tiempo esta semana, eran los primeros y no podía obtener menos de un ocho en todos ellos xD Pero por fin los termine (de momento), así que aquí os dejo este gran capitulo. ¡Disfrutadlo!

Agradecimientos, antes todo, a las veinte personas que me apoyaron en el capitulo anterior, a saber, isaku-93, angeldark2805, XxXyuleXuchihaXxX, alexia1928, karoru01, NEHEZ-UCHIHA, o.Oharu-chanO.o, Ilovi Namikaze, gaara-sama, itachi kun, Itari, EdiitH, alichaSxS, aravis, Akai Karura, Trinity17, Black Cronos, Cereziita, anita-asakura, Yuki118. Muchísimas gracias, y también gracias a ti que estas leyendo esto.


Las palabras "Uchiha" "liderazgo" y "guerra civil" todavía hacen eco en mi mente nublándome las ideas, sin embargo, por encima de todas ellas, se antepone la figura que ahora se halla ante mi, contemplándome con el rostro carente de toda emoción.

- It..Itachi – digo entrecortadamente, a causa del miedo y del dolor - ¿Lo... lo sabías? – Como única respuesta el asiente levemente con la cabeza, mas cuando trato de mirarle a los ojos, por primera vez, me desvía la mirada. Me siento dolida. Traicionada. - ¿Por... por qué no me lo dijiste? – pregunto atropelladamente, buscando de modo inconsciente una prueba que me demuestre que él no esta de acuerdo con toda esta locura.

Después, recuerdo el discurso de su padre, y me doy cuenta de que realmente el no apoya semejante locura; pero entonces ¿por qué? ¿por qué calla? ¿por no traicionar a su familia?

- No era a ti a quien me correspondía decírselo – responde con voz firme pero triste – Si lo hubiera hecho tan solo te hubiera te hubiera preocupado inútilmente.

- ¿Inu... inultilmente? ¡Inútilmente! – Tartamudeo, entre la confusión y la rabia. – ¡Va a haber una guerra y tu dices que me preocupo inútilmente!

Por ilógico que suene, lo que en verdad más molesta es que creía que el confiaba un poco más mi. Pero no. Para él soy tan solo lo mismo que para los demás; lo que aparento. Una niña lista de solo ocho años.

- Lo se – suspira cansado y ¿es dolor lo que veo en sus ojos? – Pero no habrá guerra.

- ¿No? ¿Cómo puedes estar tan seguro?

- La raíz AMBU esta al tanto de todo, yo mismo se lo dije hace un par de semanas, cuando mi padre me informo del asunto y me negué a apoyarle – la discusión; así que fue por eso. – Ellos no permitirán que haya una guerra.

- No me fío de AMBU – por supuesto que no. ¿Cómo fiarme de ellos si fueron capaces de incluir a Sasuke en el libro bingo sin ninguna de razón de peso? ¿Cómo fiarme de ellos después de ver lo que hicieron con Sai, privándole de todo tipo de emociones?

- Yo tampoco – me responde, con total naturalidad. – Sus métodos son cuestionables y carentes de decencia, y son capaces de cometer todo tipo de crimines a fin de obtener sus propósitos. Sin embargo, ninguno de ellos desea la destrucción de Konoha, que es a donde nos llevaría una nueva guerra civil, y, por alto que sea el precio pagar, estoy seguro que ellos nunca permitirán la destrucción de la aldea.

¿Precio? ¿Qué precio? ¿Y qué es esa mirada de dolor y miedo que encierran los ojos de Itachi? Es la primera vez que veo algo parecido, y eso hace que me olvide de todo lo demás.

- Itachi ¿te encuentras bien? – pregunto, acercándome a él unos pasos.

- Sakura – dice, dejando escapar un suspiro – yo se que tu eres muy capaz de cuidarte sola, y que no dejaras que nadie te lastime...

¿a qué viene esto ahora? ¿y qué son esas lagrimas que puedo entrever en sus ojos? ¿por qué de pronto también yo tengo ganas de llorar? ¿Por qué no soporto la idea de que sea él el único que sufra?

- I... Itachi... – ¡Oh Dios! ¿Qué es este dolor en el pecho que de pronto me atormenta? No quiero verle sufrir... No lo soporto.

- También se – continua él, como si yo no lo hubiera interrumpido –, que tal y como me juraste una vez, protegerás a mi hermano para que nada malo le ocurra ¿verdad? – su pregunta contiene un anhelo tan ferviente que, aunque no soy capaz de entender nada, asiento con la cabeza esperando que ese gesto lo tranquilice.

Parece que lo he logrado, ahora sonríe, aunque sea una sonrisa triste que no alcance a sus ojos.

- Itachi ¿qué ocurre? – ¡Sí! ¿qué diablos ocurre? ¿por qué estoy llorando? ¿por qué tu pareces a punto de hacerlo? ¿y qué es esta malestar que cargo en mi pecho, como un mal presentimiento?

- Sakura, todavía no lo se. Ahora debo ir a reunirme con AMBU, ellos me comunicaran la decisión que hallan tomado. – Si no lo sabe, ¿por qué sus ojos reflejan tanto dolor y tristeza? Si esta siendo sincero ¿por qué yo no soy capaz de contener las lagrimas que afloran de mis ojos? – Pero tu no tienes porque preocuparte. Te puedo garantizar que no habrá guerra, y que tu y Sasuke estaréis a salvo. Y ahora..., por favor, déjame pedirte algo...

¡No! No! No! ¿Por qué sus palabras parecen una despedida?

Él no ha hecho nada malo, él no puede irse, él permanecerá junto a mi y junto a su hermano. ¡Lo necesitamos! ¡Los dos! Y sin embargo, no puedo negarme a ninguna cosa que el me pida. Lo que sea.

- Lo que quieras – digo tan firmemente como me es posible, con el rostro anegado en lagrimas.

- Promete que nunca, jamás, a no ser que sea para preservar su vida, le contarás a Sasuke lo que has escuchado esta noche y lo que hemos hablado hoy aquí. – durante unos segundos permanezco en silencio, atrapada por el profundo negro de sus ojos, sin saber que decir. Pero él insiste. – ¡Prométemelo!

- Lo prometo – susurro con voz ahogada, y su semblante se tranquiliza en consecuencia.

- Arigatou, Sakura – dice, y una pequeña pero sincera sonrisa se ha formado en sus labios. Sus ojos parecen más brillantes y acuosos que nunca – Has sido la mejor... amiga... que un hombre puede desear.

Amiga... la palabra se clava en mi pecho apuñalándolo con astillas de hierro.

Al menos no dijo hermana; eso no lo habría soportado.

- It... Ita... Itachi – no soy capaz de hablar, ni de pensar. Por alguna razón lo único que puedo es pronunciar su nombre.

Él sonríe una vez más, pero luego su cuerpo gira hasta darme la espalda.

- Vuelve a casa, Sakura – me aconseja – y no temas nada; mañana será otro día.

Tras esas palabras comienza a andar y al poco tiempo desaparece.

Yo quedo sola en la calle, a escasas horas del amanecer, con los pensamientos perdidos en las piezas de un puzzle que, aunque esta en mi poder, soy incapaz de armar.

Lo peor de todo es que se que es allí donde se haya la respuesta, que siempre se ha hallado allí, la respuesta a todos mis interrogantes.

¿Por qué Sasuke, tras asesinar a su hermano, volvió para destruir Konoha?

¿Por qué Itachi, en aquel tiempo, masacro su clan y condeno la vida de su hermano?

Y lo que más me duele ¿por qué él se ha despedido de mi de esta manera, como si creyera no volver a verme más?

De algún modo, siempre he ignorado la primera pregunta, achacándola a la locura post venganza de mi antiguo compañero de equipo. Igualmente, he llegado a suponer que el Itachi de mi tiempo destruyo su clan porque era un cabrón psicópata, mientras que el de este tiempo, por alguna razón, ya no lo es.

Pero qué sucede si ambas suposiciones son equivocadas. Que ocurre si, en realidad, ambos sucesos están relacionados, si el uno conduce al otro, y lo más importante, si esos sucesos están predestinados a suceder también en este tiempo, en todos los tiempos.

Se que solo la respuesta a esas preguntas me conducirá a la verdad, a la auténtica verdad del asunto, y a la vez, me permitirá interferir, cambiar las cosas tal y como me propuse hacer cundo vine a este tiempo. Solo que para aquel entonces mi información no era completa y, por tanto, mi solución no era la correcta. Pero ahora si. Ahora si dispongo de todas las piezas. Tan solo tengo que unirlas y obtener el resultado.

Pero ¿qué resultado? ¿cuál es la verdad? ¿dónde esta la respuesta?

¿Qué? ¿Cuál? ¿Dónde?

¿Qué? ¿Cuál? ¿ Dónde?

¿Qué? ¿Cuál? ¿ Dónde?

¡Lo tengo! ¡Al fin lo comprendí! Arme el puzzle, descubrí la verdad, pero...

Pero eso no puede ser cierto. No puede ser cierto... ¡No! ¡No! ¡No!

- ¡Itachi! – lo llamo, sacando la voz desde lo más hondo de mi garganta. - No. No puede ser cierto. - ¡Itachi!

Sin detenerme a consultar alternativas, empiezo a correr en todas las direcciones posibles buscando una salida, buscándolo a él...

El aire escasea en mis pulmones y el sol comienza a aparecer por el horizonte; llevo horas corriendo, todo el cuerpo me duele. Pero resistiré, porque soy una kunoichi, porque debo encontrarle.

No puedo respirar, estoy a punto de desplomarme; soy incapaz de correr más, y todavía no lo he encontrado...

Y ahora lo veo. Una sombra que poseé tu rostro, y camina hacia mi. ¿O eres realmente tú?

Si; ¡eres tú! porque no te desvaneces, porque tus ojos están bañados en lagrimas no derramadas, porque me arrojo a tus brazos y no me apartas. Itachi...

- Itachi – pronuncio su nombre entrecortadamente, sumida ya en la incontenibles lagrimas – no lo hagas... no debes hacerlo.

Para mi sorpresa, el no muestra gesto de asombro en consecuencias a mis palabras. De algún modo, intuye que yo lo se todo.

- No hay otro medio – responde con voz fría, aunque yo se que es el único medio del que dispone para no derrumbarse, aparentar que nada le importa. – Yo no puedo permitir que haya otra guerra en esta villa. No puedo. Y esta es la única forma de que Sasuke y tu logréis salvaros. - Sasuke y yo; así que en esta ocasión no solo lo hace por su hermano, sino también por mi. Ese pensamiento me alivia y me hiere al mismo tiempo. – AMBU os destruirá a todos si yo no cumplo mi cometido.

- ¡No! ¡No! Tú no puedes hacerlo, ¡te destruirás a ti mismo! No soportarás la idea de haber asesinado a tu familia, a tu madre – por un momento mi corazón se congela al pensar en Mikoto, mi nueva madre... la que voy a perder, la que no se lo merece..., pero rápidamente mis sentimientos vuelven a centrarse en Itachi – Tú no mereces el desprecio de la gente, el odio de tu hermano. ¡Son tu familia! Te conozco lo suficiente para saber el gran dolor que te producirán tus acciones... con el tiempo ¡no lograrás soportarlo! ¡Te destruirás!

Todo ello lo pronunció entrecortadamente, casi a gritos. Tan solo imaginar su sufrimiento al saberse el asesino de todo su clan, de su propia madre; tan solo imaginar su dolor a causa del odio de su hermano... no puedo soportarlo. No puedo. Prefiero mil veces ser yo la que sufra antes de verlo a él destruido.

- Sakura, entiende, no hay otro medio. – Su voz ya no es fría, al contrario, está cargada de emoción. Pero ruega porque no le haga las cosas más difíciles, pero yo no puedo abandonar.

- No – me niego – No tiene porque ser así; si la destrucción de tu clan es la única forma de evitar la guerra, y de que Sasuke este a salvo, entonces... entonces permite que sea yo quien acabe con ellos. Al fin y al cabo ni siquiera pertenezco a este mundo... – debido a la emoción no soy muy coherente en lo que digo, pero lo digo en serio. – Por favor – suplico – a AMBU no le importará, y si soy yo quien los destruye, entonces... tú... y tu hermano... podréis vivir ambos en paz, juntos...

Si. Esa es la mejor solución. A mi no me arrasar con mi alma si con ello logró que ambos estén a salvo. Que él este a salvo. Si vender mi alma al diablo es la única forma para evitar su sufrimiento, lo acepto gustosa, al igual que aceptaría cualquier otra cosa. Cualquiera.

- Sakura – pronuncia mi nombre como un breve suspiro, e inmediatamente después se deja caer de rodillas al suelo, quedando nuestros ojos a la misma altura – Yo no puedo permitir que hagas eso. Yo deseo verte feliz, junto a mi hermano... Ambos tenéis la vida por delante, debéis aprovecharla... y no habrá nada que me haga cambiar de opinión – dice, al verme dispuesta a interrumpirlo. – Aun así... gracias... muchísimas gracias Sakura, y espero que seas muy feliz.

Su expresión es sincera, y las lagrimas que antes contenían sus ojos han comenzado a derramarse. Aun así, yo no puedo ceder.

- ¡No! –exclamo – No puedo... – me derrumbo – No puedo verte sufrir... No lo soporto... Yo... yo... yo te... – y de pronto lo veo claro todo.

Solo ahora, que estoy a punto de perderlo, descubro cuales son mis verdaderos sentimientos hacia él. Yo amo a ese hombre. Lo amo con todas las fuerzas de mi ser. Y no es un amor infantil como el que una vez pude sentir por su hermano. No. Tampoco es algo físico. Es mucho, mucho más profundo; tan profundo, que nunca, nunca hasta este momento, imagine lo que verdaderamente es amar.

Lo necesito a mi lado, porque se ha transformado en mi oxígeno; necesito de él para seguir respirando, para seguir existiendo; y por él... por él lo doy todo; por verlo feliz. Mi vida no tiene ningún sentido lejos de él y, sin embargo, se que puedo sobrellevar la existencia si tengo la seguridad de que él es feliz, y de que esta a salvo.

- No sigas – me ruega, y nuevamente puedo leer el dolor en su rostro. No sigo, no quiero sino verle feliz. – No hagas las cosas más difíciles, por favor.

Permanezco en silencio, si eso es lo que él quiere, lo complaceré. No obstante no puedo evitar que un sollozo ahogado escape de garganta.

- Lo se – afirma suavemente, aunque no logro entenderlo muy bien – Se lo que sientes, porque yo también lo siento... de algún modo... Pero ahora no puede ser, no, si aspiro a verte feliz..., que es lo que más deseo..., pues se que solo hay un único medio para lograrlo.

Por alguna razón, comprendo sus palabras. De igual modo que yo prefiero perder mi alma, si eso significa verlo feliz, él siente lo mismo, y si me niego a aceptar sus propósitos lo único que hago es lastimarlo más, porque nada lo hará cambiar de idea... al contrario, mis lagrimas tan solo le causan más dolor del que ya siente.

Sin emabrgo...

- No, Itachi no puedes... – sorprendentemente he dejado de llorar, el dolor que ahora siento lo mantengo en silencio.

- Sakura... – dice, con voz cansada.

- No; escúchame. – lo interrumpo. Mis lloros han terminado. Ahora tan solo me queda ayudarle a llevar a cabo su propósito, porque eso lo que el quiere. - Yo no soy lo que tu crees, yo no pertenezco a este mundo...

- Lo se – me interrumpe – El jutsu que utilizaste para llegar aquí... – me explica, al ver mi cara de asombro – lo he estudiado a fondo, y se reconocer perfectamente las huellas de chakra modificado que deja en el usuario que lo utiliza.

- Bien – afirmo; estoy sorprendida. No obstante, ahora entiendo de donde venían sus antiguos sarcasmos referentes a mi edad o incluso a lo de tratar de matarlo. Probablemente también estaba consciente aquella noche, cuando intente eliminarlo con un simple kunay, lo que él ignora es que también estaba cargado de chakra. Pero ahora no es momento de pequeñeces. Lo que antes me hubiera importado carece de importancia. Solo hay una cosa que me acapara completamente, salvar su vida, ya sea a largo o corto plazo, y sacrificaré todo aquello que sea necesario para conseguirlo – Entonces me creerás si te digo que lo que vas a hacer no servirá de nada, al contrario, será mucho peor de lo que imaginas.

- Sakura, ¿dime que ocurrirá? – ahora su rostro es serio, por encima de la emoción contenida. Yo lo contemplo fijamente. No soy capaz de decirle que será su propio hermano, por venganza, quien termine destruyendo Konoha en su totalidad y asesinándolo a él antes. No quiero causarle ese dolor, no ahora que hay tantos que ya padece.

- Eso no importa – digo, y creo que él lee parte de la verdad en mi rostro, porque no insiste. – Pero créeme si te digo que las consecuencias serás mucho peores, peores incluso que una guerra civil. ¿Crees de otro modo que yo lo hubiera abandonado todo para hacer un viaje irreversible en el tiempo? – la pregunta logra convencerle.

- No hay otro modo... – susurra, y sus ojos guardan mayor dolor que nunca.

- Si lo hay – replicó yo, sin llegar a creerme lo que estoy a punto de hacer.

Pero no tengo opción, porque se que esto es lo que él quiere, y que jamás me lo perdonaría si lo hiciese de otro modo. Debo aceptar su decisión, por mucho que me muera por dentro.

Él me mira escéptico, y yo aspiro antes de volver a hablar, para asegurarme de no ser interrumpida por las lagrimas.

- Sasuke no debe saber nunca que has sido tu el causante de la destrucción del clan – mis palabras le sorprenden inmensamente, pues veo la sorpresa reflejada en sus ojos. Yo vuelvo a tomar aire antes de continuar – Él debe creer que tu también has muerto junto a los demás. Es el único medio de que no arruine su vida, y la de muchas más personas, a causa de la venganza.

- Pero así no sepa quien es el culpable, - difiere él – mi hermano no descansará hasta encontrar su nombre y exterminarlo. Sabes que lo hará.

- No. – niego yo – Él culpable estará muerto. – sentenció, y sus ojos me miran escépticos. – Muerto junto a el resto del clan. – El escepticismo se ha transformado ahora al más doloroso interés que he sentido en mi vida. Aun así, me obligo a hablar. – AMBU investigará el caso y descubrirá que todos los miembros Uchiha, encabezados por Ikko Uchiha – el mayor rival de Fukaku - se unieron para asesinar a tu padre y así recuperar el liderazgo del clan. Sin embargo, no contaban con tu presencia en la reunión. Tu y tu padre luchasteis hasta el final y lograsteis vencerlos a todos, sin embargo, ninguno de los dos consiguió, finalmente, librarse de la muerte.

Una vez termino de hablar espero impaciente la respuesta de Itachi.

- ¿Estas segura que de ese modo Sasuke logrará tener una vida normal? – yo asiento, y él cierra los ojos un par de segundos. Cuando los abre, su mirada vuelve a estar carente de toda emoción – Entonces esa será la versión oficial; a mi me enterraran junto al resto del clan y nadie, ¡nadie! Debe descubrir jamás que la tumba de Itachi Uchiha, en realidad, esta vacía.

Sus palabras me causan un estremecimiento en el cuerpo, pero aun así trato de mantenerme serena.

- Nadie lo descubrirá – susurro – y te juro, al igual que te jure que yo me encargaré de mantenerlo a salvo y feliz, que seré yo misma quien acompañe a Sasuke cada Domingo a colocar flores en tu tumba, y que él se sentirá plenamente orgulloso de su hermano todos los días de su vida. Te lo prometo.

Me cuesta un gran esfuerzo pronunciar la frase, sin embargo trato de ocultarlo. Él solo asiente. Después transcurrimos varios minutos en silencio. Finalmente, se gira y yo lo veo marchar, sabedora de que será la última vez que lo haga, pues, al igual que para el resto del mundo, para mi, Itachi Uchiha, morirá dentro de unas horas.

El corazón me late dolorosamente, cada respiración es una tortura. Saber que no va a morir, que va a afrontar un destino aun peor que la muerte... saber que yo misma he ayudado a crear ese destino... no lo soporto.

Las lagrimas vuelven a correr por mi rostro y ya solo puedo desear mi muerte, mi propia muerte...

Ver como se aleja de mi, con ese paso firme y uniforme, saber el dolor que debe estar sintiendo en estos momento, superior al mío incluso... No lo soporto. ¡Lo amo tanto!

- ¡Itachi, NO! – no lo resisto, y corro tras él porque no soy capaz de dejarlo marchar; no si se dirige hacía la tortura que lo consumirá el resto de su vida.

Él gira lentamente, y puedo ver que nuevamente las lagrimas se deslizan por sus mejillas, dolorosamente. Sus ojos rojos se clavan en los míos y yo soy incapaz de pensar, tan solo me arrojo a sus brazos sin importarme nada más que no sea él y mantenerlo a mi lado.

Para mi sorpresa, él me corresponde.

Se arrodilla en el suelo y me abraza, fuerte, muy fuerte. Como si deseara fundarse conmigo, aprisiona la piel de mi rostro contra el suyo propio, y sus manos recorren mi espalda, mi cabello, estrechándome contra él.

Yo le correspondo con todas mis fuerzas.

- Sakura... nunca olvides que te quiero – dice, e inmediatamente después, cuando yo estoy a punto de corresponderle, su mano golpea mi nuca y todo desaparece a mis ojos.

- Y yo, yo... te amo.. a ti...– susurro, con mis últimas fuerzas.

Demasiado tarde.

Lo peor de todo, es que en esos escasos momentos antes de caer en la inconsciencia, ya se que pasaran muchos años antes de que vuelva a verlo, si es que alguna vez lo consigo... y como último recuerdo de su amor, tan solo me quedan su aroma y sus palabras...

"Nuca olvides que te quiero..."

Y no lo olvidaré.

Juro por Dios que no lo olvidaré.


Bueno, ha sido un capitulo de grandes avances ¿no?

Se que muchos de vosotros esperabais que Sakura lograra evitar la masacre, tal como era su intención en un comienzo, sin embargo, el problema es que ella no sabía el verdadero motivo por el que se lleva a cabo, y cuando lo descubre, es demasiado tarde. Aun así vemos que ahí algunas cosas que han cambiado, como por ejemplo que ahora todos creeran a Itachi muerto y que Sasuke no quedará solo, sino con Sakura a su lado. Y al final, prometo un final feliz para los cuatro XD

Pero por el momento habrá que esperar al siguiente capitulo, que será algo más corto (cuatro folios) pero muy necesario, una especie de transición entre la primera y la segunda parte del fic. Lo cierto es que ya lo tengo casi escrito, y según vuestros reviews trataré de subirlo el sábado o el domingo... Os dejo unos avances:

Días...

Semanas...

Meses...

Años...

El tiempo transcurrió lentamente a partir de aquel día.

Las sonrisas desaparecieron, y volvieron a aparecer con el tiempo.

Es todo por ahora, ¿reviews?