Cuando volvieron del viaje al día siguiente, decidieron asumir su relación ante los demás. Shinichi siendo muy reservado sólo lo comentó con Haibara, quien se limitó a decir que era sólo cosa de tiempo para que sucediera. Por otra parte, Kaito ya lo había hablado también con Aoko quien se puso muy feliz por la noticia. Debido a eso, Aoko decidió ir a visitarlo, aprovechando que ella no tenía clases ese día lunes debido a una reunión de profesores que se realizaría en el instituto.
Ese día, Aoko se levantó muy entusiasmada para ir a ver al mago. Guardó algunas cosas que quería darle a Kaito en su bolso, pensó en qué podría cocinarle y recordó los tiempos en que ella le cocinaba cuando aún eran vecinos. Salió hacia Beika con una sonrisa, pensando en el gran día que tendría. Cuando iba a mitad de camino, le habló a Kaito.
Aoko: Kaito, ya voy en camino.
Kaito se había levantado hace un rato y había vuelto a su casa, pero se extrañó de ver su mensaje. Fue hasta la sala de su casa, prendió la televisión y le contestó mientras se sentaba en el sofá.
Kaito: ¿Tan temprano? Pensé que vendrías en la tarde.
Aoko: Claro que no, iré a ahora y te prepararé el almuerzo. Así te alimentas bien.
Kaito: Espero no intoxicarme entonces :D
El mago sabía que ella se molestaría, pero siempre le gustó jugó con ella.
Aoko: ¡¿Pero qué dices?! No tienes que comer si no quieres.
Kaito: Ya pensaré si me arriesgo o no :D ¿Y qué piensas cocinar?
Aoko: ¡Ya no voy a cocinarte nada! ¡Te quedarás sin comer!
Kaito: ¡Oh, vamos Aoko! ¡No seas mala! ¿Y si te voy a buscar a la estación? Podemos ir a comprar las cosas juntos :D
Aoko: Está bien. Llego como en 10 minutos a la estación.
Kaito: Iré para allá entonces.
El mago apagó el televisor y salió de su casa. Caminó rápidamente hasta la estación donde espero a que llegara su amiga.
—¡Kaito! —dijo Aoko entre la multitud.
—¿No que llegabas en 10 minutos? Llevo un rato ya esperándote —dijo él acercándose a ella.
—Lo siento, calculé mal —dijo sonriendo mientras ambos se ponían a caminar—. No ha sido tanto tampoco. ¿A dónde vamos a comprar ahora?
—Vamos por acá cerca a un almacén que está al lado de una pastelería a la que quiero ir —dijo sonriendo—. Venden un delicioso pastel de chocolate.
—Por Dios, si sigues comiendo tantos pasteles te hará mal —lo retó Aoko.
—No como tanto. Sólo a veces voy con Shinichi, a él no le gustan las cosas dulces así que no vamos tan seguido.
Kaito sonreía mientras hablaba y Aoko al verlo así, sonrió y con una expresión curiosa, se acercó a él para mirarlo más de cerca. El mago al verla así, se extrañó.
—¡¿Q-Qué me estás mirando, Aoko?!
—Tú realmente lo quieres, ¿no? A Kudo-kun —preguntó ella curiosa.
Kaito se sonrojó ante la pregunta, y se alejó un poco avergonzado, mientras Aoko seguía preguntándole.
—Oye, dime, dime. ¿Cómo es que empezaron su relación? ¿Cuándo fue? ¡Quiero saberlo todo!
—¡No te lo diré! ¡¿Por qué me interrogas así?!
—¡Es que te ves tan feliz! Me alegra verte así, Kaito.
El mago al escucharla sonrió pensando en que era verdad que se sentía más feliz desde que estaba con el detective.
—Bueno… si resulta que no muero intoxicado por tu comida de hoy, tal vez te lo cuente —dijo Kaito sonriendo.
—¡Deja de molestarme! —dijo Aoko.
Aoko empezó a golpearlo con su bolso, hasta que se distrajo al ver una pequeña aglomeración de gente.
—Oye, mira hacia allá—dijo Aoko apuntando en la vereda del frente—. ¿Qué estará pasando?
—Parece la inauguración de un nuevo local —dijo Kaito sin darle mucha importancia.
—Hay mucha gente, parece que están dando buenas promociones… —Aoko se quedó mirando un rato—. Parece ser un nuevo café… Café Pandora… ¡Qué nombre tan raro!
Kaito se detuvo inmediatamente el escuchar a Aoko decir eso. Miró hacia donde ella señalaba y leyó el letrero que decía "Café Pandora". Kaito empezó a tener dolor de cabeza mientras muchas frases venían a su mente.
"Yo mismo verificaré si es Pandora o no…"
"Hay una leyenda sobre ella que ha sido transmitida desde la antigüedad…"
"Ya no tienes opción. ¡Entréganos a Pandora ahora!"
—¿Estás bien, Kaito? Estás pálido… —dijo Aoko mirándolo preocupada.
—Mi cabeza… —dijo Kaito apenas antes de desplomarse en el suelo.
—¡Kaito! ¡Kaito!
Aoko se agachó para ver qué le había sucedido, mientras otra gente alrededor se acercaba para ayudar. Entre varios lo llevaron dentro de uno de los locales de la calle y lo recostaron en un futón. Aoko en su desesperación, sólo se le ocurrió llamar a Shinichi.
—¿Kudo-kun? —dijo nerviosa.
—Nakamori, ¿te pasa algo? —respondió Shinichi al otro lado de la línea.
—Estaba con Kaito paseando, y él… de pronto se desmayó y...
—¡¿Qué?! ¡¿Dónde están?! —dijo Shinichi claramente preocupado.
—A dos cuadras de la estación de metro, hacia el sur, dentro de una tienda de muebles.
—¡Trata de que reaccione y espera a que yo llegue, voy para allá!
Shinichi cortó la llamada y Aoko sólo esperaba que llegara pronto. Ella se acercó de nuevo a Kaito, muy afligida sin saber qué hacer.
Kaito estaba en medio de la oscuridad de nuevo. No veía nada, caminaba, corría y nada cambiaba. De pronto, veía una pequeña luz y aparecía un niño. El niño con el que siempre soñaba.
—¿Quién eres? —le preguntó Kaito.
—Soy un viejo conocido tuyo...
—¿Por qué me resultas tan familiar? —se extrañó Kaito.
El niño sonrió misteriosamente antes de contestar.
—Eso tendrás que averiguarlo tú mismo.
—Tú sabes lo que estoy buscando —dijo Kaito.
—Sólo sé una parte de tu verdad. Hay otra gran parte que incluso para mí es una interrogante.
—Dime lo que sepas. Cualquier cosa me ayudará.
—Tienes que recordar tu accidente
—Pero... ¿Cómo? ¿Y de dónde te conozco? ¿Por qué no me dices quién eres?
—Tienes que recordar tu accidente. Recuerda a dónde ibas esa noche. Así será más fácil ayudarte.
—Pero no he podido… no puedo.
—Tienes que recordarlo. Antes de que sea tarde.
El niño desapareció de la nada. Kaito corrió hacia él, pero de nuevo sólo había oscuridad.
"Mi accidente… Qué debo recordar de ese día…"
De pronto, Kaito empezó a tener pequeños recuerdos. Recordó primero muchas imágenes mezcladas: la noche, la moto, ver a través del espejo retrovisor, su pistola de cartas, su celular, la luna. Luego vino la sensación: una angustia muy grande, estaba apurado, estaba en peligro… pero no sabía de qué era el peligro.
De un momento a otro, Kaito despertó muy afligido.
—¡Kaito! ¿Me escuchas? ¿Te sientes bien? —preguntó Aoko a su lado con un tono muy suave.
—Me duele la cabeza… ¿Qué haces aquí, Aoko? —preguntó confundido.
—Estábamos paseando para ir a comprar, ¿recuerdas?
—Ah, sí… es verdad...
—Qué bueno que despertaste.
Kaito se sentó y le dieron agua para que bebiera. Luego de un rato, apareció Shinichi.
—¡Kaito! ¡¿Estás bien?! —dijo acercándose al mago.
—¡¿Qué haces aquí?! Deberías estar en clases —dijo Kaito sorprendido.
—Eso no importa, me salí antes apenas Nakamori me llamó. ¿Estás bien? —preguntó preocupado.
—Sí, aunque me duele la cabeza. La siento pesada...
Shinichi se sintió un poco preocupado por eso.
—¿Por cuánto tiempo estuvo desmayado? —preguntó Shinichi a Aoko.
—Creo que por unos 5 minutos, no fue más que eso.
—Eso es bueno… Bien, vamos al hospital ahora —dijo el detective.
—Pero si estoy bien.
—¡No lo estás! No es normal que tengas dolor. ¡Tenemos que ir ahora! —dijo Shinichi firmemente.
—Él tiene razón —dijo Aoko—. Es necesario que te examinen.
El mago asintió y los 3 agradecieron a las personas que los ayudaron y salieron a tomar un taxi para ir al hospital. Al llegar ahí, inmediatamente empezaron a controlar los síntomas de Kaito. Mientras tanto, los otros dos jóvenes esperaban preocupados.
—Kudo-kun, ¿esto le pasa muy seguido a Kaito?
—No, en general está bien, no tiene problema. Aunque esta es la segunda vez que se desmaya.
Aoko se sorprendió con esa información y sintió aún más preocupación. Shinichi al verla se dio cuenta que debía tranquilizarla.
—¿Estará bien? —preguntó ella.
—Sí, no te preocupes. El médico dijo la otra vez que es normal que algo así ocurra, así que quédate tranquila…
Ella asintió con su cabeza y luego se quedaron en silencio. Después de una hora, el doctor salió para hablar con ellos.
—¿Cómo está, doctor? —preguntó Shinichi preocupado.
—Kaito-kun está bien. Me dijo que tuvo un fuerte mareo, y ahora le dolía la cabeza, pero que no ha sentido nada más, ni confusión, ni problemas para realizar alguna actividad. Lo bueno es que sólo fue un desmayo leve. Pero esperaré a ver los resultados del escáner de su cabeza, vi que no hay ningún problema con su cerebro que se notara a simple vista mientras le tomaba el examen, pero el dolor de cabeza indica que está reaccionando el lóbulo temporal. Creo que si esta reacción es parte del trabajo de su cerebro, a partir de ahora podría empezar a tener recuerdos más fuertes, lo que se volvería cada vez más frecuente.
—Entonces ¿está bien? —preguntó Aoko.
—Sí, está bien, ya le dimos un medicamento para el dolor. Pero es muy importante que no se esfuerce demasiado, puede que vaya a tener nuevos episodios así. Y por favor que no se salte los controles médicos.
Shinichi se sorprendió al escuchar eso.
—¿No está viniendo a los controles?
—Ha faltado al último control que era hace tres días. Es importante hacerle seguimiento para ver sus avances o posibles problemas que puedan surgir. Por favor, insístale en que debe venir. Por ahora se quedará en observación por precaución. Más tarde ya podrá irse.
—Sí… gracias doctor.
El mago estuvo hospitalizado hasta alrededor de las 16:00 horas. Cuando Kaito ya fue liberado en la tarde, Aoko tuvo que irse a su casa. Se despidió de ambos y los chicos tomaron un taxi hasta sus casas. No hablaron nada durante el camino hasta que llegaron. Ambos entraron a la casa del mago aún en silencio.
—¿Te sientes bien ahora? —preguntó Shinichi.
—Sí. Estoy bien. Disculpa que por mi culpa... ya sabes, te saliste de clases y me acompañaste…
—No es nada. No te podía dejar así…
—Creo que iré a recostarme un rato —dijo el mago.
—Kaito, espera… ¿Puedes decirme por qué no has ido a tus controles?
—¿Qué quieres decir? Si he ido a ellos —dijo muy relajado el mago.
—¡No me mientas! ¡Sabes que es algo importante!
Shinichi estaba molesto con que el mago no tomara con seriedad el asunto. Kaito al escucharlo así, decidió enfrentarlo.
—Así que te dijeron que no he ido… sólo ha sido la última, no es la gran cosa.
—¡¿Cómo que no?! ¡Tu situación sigue siendo delicada!
—¡Relájate! ¡Estoy bien!
—¡No puedo! —dijo Shinichi más alterado—. ¡Tienes que cuidarte! ¡¿Por qué no te das cuenta de lo serio que puede ser?!
—¡Me estoy cuidando! ¡Ir o no ir no tiene relación con cuidarme! Por favor, no reacciones así.
—¡¿Cómo quieres que reaccione si te desmayaste?! ¡Obvio que me voy a preocupar! ¡Siempre me voy a preocupar!
Kaito se quedó callado un momento y luego se acercó hasta quedar al frente de Shinichi. Tomó las manos del detective entre las suyas, haciendo que Shinichi se sonrojara con el gesto.
—Lo siento… —dijo Kaito seriamente—. No quiero que te preocupes así por mí. Sólo que a veces tengo mis razones para hacer algunas cosas. No quiero involucrarte siempre en mis problemas, siempre te doy problemas, siempre estás pendiente de mí. Quiero intentar resolverlos por mi cuenta. Así como tú haces lo mismo con los tuyos.
Shinichi se quedó sin palabras por un momento. Luego suspiró y ya más tranquilo le respondió.
—No puedo evitar preocuparme por ti, Kaito. Quisiera poder ayudarte y no sé cómo. No puedo hacer nada...
—No pienses mal, iba a ir… pero la razón por la que no he ido a los controles es porque Haibara me lo dijo.
—¿Qué? ¿Por qué? —dijo el detective sorprendido.
—Ella dijo que probablemente hay un evento traumático que inconscientemente lo estoy reprimiendo. Y que probara tratar de estar lejos del hospital por un tiempo para ver mi reacción. Dice que si me siento más cómodo y menos presionado por tener algún avance, es más probable que logre recordarlo.
—No lo sé —dijo Shinichi dudando—, eso no tiene mucho sentido.
Kaito se sentó en el sofá y miró al suelo con preocupación. Shinichi se sorprendió de su reacción y se sentó a su lado.
—No es tan loco como piensas Shinichi… creo que… esto es algo más complejo de lo que yo pensaba…
—¿Qué quieres decir?
—Recordé el accidente… Esa noche... unos hombres me estaban persiguiendo.
Shinichi con asombro no tardó en preguntar.
—¿Qué? ¿Estás seguro? ¿Recordaste todo lo que pasó?
—Sí… Eran dos autos y yo estaba muy pendiente de sus movimientos. Sabía que me estaban siguiendo por algo, y era una situación arriesgada. Empecé a huir al mismo tiempo que pensaba en cómo llegar a un lugar… no recuerdo a dónde debía ir... Estaba pendiente de eso, cuando de pronto sentí el impacto…
—Qué extraño… ¿no recuerdas a donde querías ir?
—No, pero era en Ekoda... Y no sé si quien chocó conmigo también iba detrás de mí. Puede haber sido solo coincidencia… pero también puede que mi accidente haya sido provocado por esas personas…
De pronto, Shinichi abrazó a Kaito en un gesto que el mago agradeció. Se abrazaron fuertemente mientras se mantenían en un cómodo silencio.
—No te preocupes, Kaito. Probablemente sólo era gente que quería robarte o algo así. No creo que tu accidente haya sido con mala intención. ¿Por qué alguien querría provocarte un accidente? Ahora estás bien, no ha pasado nada malo. Ha pasado mucho tiempo y todo está bien.
—Sí… tiene sentido lo que dices.
—Ahora deberías dejar de pensar en eso. Descansa un momento…
—Está bien.
El mago subió a su habitación, y se sentó en su cama. Luego miró su mano derecha y después de unos segundos dobló algunos de sus dedos, haciendo el gesto como si fuera una pistola.
"No la recordaba… No recordaba mi pistola de cartas… Pero no la tengo ahora. ¿Dónde estará? ¿Por qué no la tengo?"
Kaito luego se recostó en su cama.
"Tal vez le estoy dando muchas vueltas a algo que es muy simple... No debo pensar tanto las cosas..."
Mientras Kaito estaba en su habitación, Shinichi fue a la cocina a tomar un vaso con agua. Al regresar a la sala, empezó a mirar la calle a través de la ventana. Un par de casas más allá le pareció ver que había un hombre sospechoso de pie. Shinichi hizo un poco de memoria y le pareció haber visto el día anterior a la misma persona. El detective subió hasta la habitación de Kaito, quien estaba recostado en su cama.
—Disculpa Kaito, iré a buscar algo a mi casa y regreso enseguida.
—Está bien.
Shinichi se acercó a la ventana de la habitación para observar mejor a la persona que estaba en la calle. Efectivamente estaba medio escondido, hablando por celular y mirando fijamente hacia la casa. Desde ahí, pudo observar mejor cómo se comportaba, analizando sus movimientos y sus características.
—¿Pasa algo? —preguntó el mago al verlo tan serio.
—No, nada.
—¿De verdad? Parece como si estuvieras pensando en uno de tus misterios.
—No, no, no es eso... Ehh, te cerraré un poco las cortinas ahora, para que no te afecte la luz —dijo Shinichi.
Luego el detective fue hasta donde estaba Kaito, y se sentó en la cama. Kaito hizo lo mismo para quedar a la altura de él.
—¿De verdad que no pasa nada? —preguntó de nuevo el mago.
—Sí, tranquilo —dijo sonriendo—. Sólo quiero que estés bien.
Ambos se besaron durante algunos segundos tiernamente. Luego Kaito se volvió a acostar y Shinichi le tomó la mano.
—Regreso enseguida.
Shinichi salió cerrando la puerta, con una sonrisa en sus labios. Cuando llegó a la sala de estar, recordó a la persona sospechosa que vio en la calle. Salió de la casa y miró disimuladamente hacia el lugar. Pudo confirmar que esa persona seguía ahí. Así que luego caminó en dirección contraria como si se dirigiera a otro lugar.
El sospechoso empezó a caminar lentamente, hasta casi llegar frente a la casa del mago, cuando de pronto lo sujetaron fuertemente de un brazo y lo hicieron girar dándole la espalda a la casa.
—Te atrapé —dijo Shinichi sujetándolo fuertemente—. Tenemos que hablar.
Shinichi había agarrado a la persona por los dos brazos y había una gran determinación en su mirada. Luego de un momento de silencio, Shinichi esboza una pequeña sonrisa para luego hablar.
—¿No vas a decir nada…. Chikage-san?
El hombre se muestra asombrado por lo que dijo Shinichi, pero luego sonríe.
—Así que no pude engañarte, Shinichi-kun —dijo el hombre con una voz femenina.
—Casi lo logras… eres muy buena disfrazándote. Pero no quiero hablar de eso. Entremos a mi casa, no quiero molestar a Kaito.
Chikage suspiró.
—Sí, está bien.
Después de recibirla, servirle una taza de té y que ella se sacara parte de su disfraz, los dos se sentaron en la sala de estar.
—¿Kaito ha estado bien? —preguntó ella.
—Sí, sí, no ha tenido ningún problema —dijo Shinichi mintiendo.
—¿Y por qué entonces hoy fueron al hospital?
—No, sólo fue por control, nada importante...
—Me alegro mucho…
Después de un momento de incómodo silencio, el detective se atrevió a hablar.
—Quiero saber algo… —dijo Shinichi medio nervioso—. Kaito está en peligro, ¿cierto?
—¿Eh? —dijo ella sorprendida.
—Está en peligro. Puede decírmelo.
—No... No entiendo a qué te refieres.
—Su accidente fue provocado… por unos hombres peligrosos vestidos de negro.
—¿De qué estás hablando Shinichi-kun? —respondió Chikage tranquilamente—. ¿Hombres peligrosos? Él sólo sufrió un accidente, como le habría pasado a cualquiera.
—Eso no es verdad. Esa es la razón por la que usted protege tanto a Kaito y por la cual se lo quería llevar fuera de Japón.
—¡Claro que no! Me preocupo por él como cualquiera lo haría en esta situación. ¿De dónde sacaste esas ideas?
—Usted quiere aislarlo, para que ellos no sepan que él sigue vivo. Por eso lo retiene aun cuando sabe que podría ir a la escuela sin problemas. ¡Lo está ocultando!
—¡Ya basta! No sé de qué estás hablando. Yo sólo lo cuido según las indicaciones médicas —respondió ella más alterada—. Sólo quiero lo mejor para él. Creía que al iniciar una nueva vida en otro lugar podría ser más feliz. Aun creo eso.
—Entonces ¿por qué no se fue a Estados Unidos? —preguntó Shinichi más calmado—. ¿Por qué sigue acá, siguiéndolo a donde va?
—Si tengo que ir, me voy en 2 días —dijo Chikage afligida—. Tenía miedo de que algo le pasara estando solo. Por eso decidí quedarme una semana más en Japón sin que lo supiera. Quería asegurarme que estaba bien solo.
Shinichi se quedó un momento en silencio, pensando y evaluando la reacción de la mujer.
—Chikage-san, ¿me asegura de que no hay absolutamente nada detrás de su accidente?
—Sí… Lo único importante es que él logre recuperarse.
—Y… ¿los médicos han dicho que no recuperará la memoria?
—Así es. Dicen que es muy poco probable. Tampoco ha habido ningún avance en este tiempo, no ha recordado nada desde esa única vez, cuando estuvo en Ginza y ustedes se conocieron —Chikage se levantó del asiento—. Disculpa, Shinichi-kun. Debo irme.
—Entiendo… Pero antes de que se vaya, debo decirle algo más
—¿Qué cosa? —dijo ella muy normal.
—Supongo que esos sueños que Kaito tiene con esos hombres de negro, o el recuerdo de que era perseguido el día del accidente son sólo alucinaciones que tuvo.
Chikage al escuchar eso se quedó sin palabras. Shinichi al ver su reacción supo que entonces sí había algo detrás.
—¿Chikage-san?
—¿Él recordó el accidente? ¿Qué recordó? ¿Cuánto recordó? ¿Cuándo lo hizo? ¿Desde cuándo está recordando cosas? —dijo ella alterada.
—Hoy lo recordó.
—¡¿Pero qué recordó exactamente?! ¡¿A dónde iba?! ¡¿Recordó lo que sucedió? ¡¿Lo que pasó antes?!
—No se preocupe. Sólo fue el momento del accidente, dijo que estaba siendo perseguido, que él estaba huyendo de unas personas... Lo convencí de que no era nada importante, que esos hombres no eran importantes. Pero si se supone que no está peligro, entonces ¿por qué tuviste esa reacción?
Chikage sonrió tristemente y miró al suelo.
—Lo siento. No puedo hablar. Mi Kaito no me lo perdonaría cuando se entere.
—Entonces es verdad... ¿Por qué no puede hablar? ¡Yo lo puedo ayudar! ¡No dejaré que nada le suceda! —dijo Shinichi muy serio.
—Sé que realmente quieres a mi hijo, así que sólo te pediré una cosa. No lo dejes solo. Si es que él recuerda, o si es que tú lo averiguas antes, no lo abandones.
—¡No lo haré! ¡No importa lo que suceda, no lo dejaré solo!
—Espero que cumplas tu palabra… Gracias Shinichi-kun.
Chikage volvió a disfrazarse y se dirigió hasta la puerta.
—¿Por qué no me dice quiénes son ellos? —insistía Shinichi—. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué sucedió para que le tengas tanto miedo a ellos? ¡No le diré nada a él!
—Te diré una cosa más —dijo ella—. Cuando todo suceda, recuerda esto: Todo tiene una razón detrás. Todo tiene un motivo. Así que no te quedes solamente con la máscara que está en la superficie, que esconde todo lo que está detrás. No juzgues sin saber.
Dicho esto, la mujer salió por la puerta.
—¿Qué? ¿A qué te refieres? ¿Chikage-san?
Shinichi salió detrás de ella, pero ya no había nadie en la calle.
"¿Cómo desapareció tan rápido? Todo tiene un motivo… ¿a qué se refiere? ¿Qué está escondiendo?... Kaito… Kaito entonces sí está en peligro... "
Shinichi después de la conversación quedó con el corazón oprimido, sentía miedo de lo que pudiera pasar. Entonces volvió a ir a la casa del mago, entró en silenció y se dirigió a su habitación. Ahí vio que el mago seguía en su cama, se había quedado dormido mirando hacia la pared. Shinichi sintió un alivio cuando vio que estaba bien, lo cual lo tranquilizó después de la conversación que acababa de tener.
Luego bajó y se dirigió a la cocina y pensando en que Kaito tendría hambre cuando despertara, empezó a cocinar. No era un gran cocinero, pero sabía lo que le gustaba a Kaito. Mientras cocinaba, logró relajarse más, pensando cómo el mago siempre lo hacía reír con sus tonteras y cómo había llegado a quererlo tanto en todo ese tiempo.
"Sea lo que sea que haya pasado… lo voy a averiguar, y te protegeré…"
Cuando terminó de cocinar, ordenó un poco, y subió a ver a Kaito, quien dormía profundamente. Shinichi se sentó en la cama, a su lado.
"¿Cómo es que alguien tan inquieto puede verse tan tranquilo cuando duerme?"
—Oye, ya despierta —dijo el detective moviéndolo suavemente.
—Mmmm… No quiero… quiero dormir…
—Vamos Kaito, ya es de noche… Tienes que despertar...
—Tengo sueño —dijo el mago abriendo los ojos.
—¿Cómo te sientes? ¿Estás mejor?
—Sí, me siento mejor —dijo el mago sentándose.
—Vamos a cenar, ¿está bien? Necesitas comer.
El mago asintió y ambos bajaron para comer. Cenaron tranquilamente conversando, a veces interrumpidos por algún truco de Kaito, pero en general parecía como si nada le hubiera sucedido. Cuando estaban por terminar, empezó a sonar el teléfono de Shinichi.
—¿Sí?... Hakuba… —dijo Shinichi sorprendido.
Kaito al escucharlo se sintió extraño. Siempre que le nombraban a Hakuba tenía la misma sensación. Al principio pensaba que era porque era el novio de Aoko, pero ahora que ya no estaba celoso, no entendía porqué le sucedía.
—¿Qué? Pero hace tanto tiempo que no aparece... —decía Shinichi—.Sí, estaré ahí el sábado... ¿Eh? ¿Por qué?... Está bien. Envíame la nota. Gracias por avisar.
Shinichi cortó la llamada con una mirada seria.
—¿Qué pasó, Shinichi?
—Llegó un aviso a la policía. Kaito Kid ha regresado.
—¿Eh? ¿El ladrón que usa magia? —dijo Kaito sorprendido.
—Sí… En la policía están muy alterados ya preparándose, pero han decidido no anunciarlo al público hasta ese mismo día.
—¿Cuándo es el robo?
—El sábado en la noche. Tengo que estar en el museo temprano en la mañana.
—¿Todo el día? Qué mal…
—Deberías ir conmigo.
—¿Eh? ¿Yo? —dijo Kaito sorprendido.
—Sí. Hakuba me dijo que te llevara.
—No. No puedo ir… —dijo Kaito dudando.
—¿Por qué no? Acompáñame. Tú querías verlo, ¿no? Saber más de él. Además Nakamori siempre dice que la acompañabas a ver a su papá. Hakuba me dijo que ella estaría allá y que quiere que vayas.
Kaito se quedó un momento en silencio pensando. Tenía el presentimiento de que no debía ir, pero eso mismo le daba curiosidad.
—Sí, tienes razón. Voy a ir contigo.
¡Hola! ¿Cómo están?
En este capítulo sucedieron varias cosas :O ¿Qué les pareció?
¡Llegó un aviso de Kaito Kid! ¿Qué sucederá en ese robo? :O Estoy muy emocionada xD
Shinichi ya se dio cuenta que algo malo sucede. Ahora me pregunto, ¿ustedes como piensan que Shinichi se va a enterar de la verdad? ¿Creen que Kaito recordará primero o Shinichi lo averiguará antes? Me gusta leer lo que piensan y sus teorías :3
¡Muchísimas gracias como siempre por sus comentarios y por seguirme! ¡Me hacen infinitamente feliz! :D
¡Nos estamos leyendo!
PD: ¿Ya leyeron el file 1019 del manga?
¡SPOILER ALERT! De aquí en adelante comentaré el file 1019, si no quieren saber, no sigan leyendo :D
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¡Y cómo muchos pensábamos, se hizo realidad nuestro deseo! ¡Kaito se disfrazó de Kazuha! Esto me emociona demasiado xD Kaito es tan genial que incluso es capaz de imitar el acento de Kansai xD
Me da miedo Morofushi, es demasiado inteligente. Me encanta como personaje, pero no quiero que le arruine los planes a Kaito .
¿Y vieron el spoiler del 1020 de las últimas dos páginas? *.* ¡Yo grité al verlo! Pero esto sí que no lo diré, por si no quieren saberlo xD Ya que el 1020 aún no ha sido publicado :3
La próxima semana vuelvo con mis comentarios sobre el nuevo file del manga :3
