Hola ^_^

Sé que queréis aporrearme por tardar tanto... pero la inspiración se fue y no sé si volverá. Ya perdí la cuenta de cuantas veces reescribí este capitulo. Espero que os guste, de verdad.

.

Naruto: Nos estas abandonando.

Deiita: T_T No es verdad, solo que... quiero que todo salga bien, que seáis felices, pero sois difíciles de tratar... y bueno... yo...

Sasuke: No pongas escusas. Tómate esto más en serio, mujer.

Deiita: En serio que lo hago, en serio, en serio. Yo os quiero mucho.

Sai: A algunos más que a otros.

Deiita: Pues si, la verdad.

Sai: Reconocerlo es muy noble de tu parte... creo.

Deiita: Sí. Sai, vete a leer los libros que te compré para aprender a no interrumpir cosas importante, ¿si? No quiero que me lancen tomates de nuevo.

Sasuke: ¿Tomates? ¿Dónde?

.

.


Sasuke llegó a casa, y ya tenía las cosas medio preparadas para la misión. Estaba decidido a ir en busca de la pertenencia de su hermano, solo había esperado a que se iniciara una misión, sino el mismo iría por su cuenta. Se preparó un desayuno en condiciones y recogió la habitación, dejándolo todo impecable, como siempre. Al hacer su cama, recordó los acontecimientos de la noche pasada.

¿Había sido real? Debía serlo. Recordaba cada detalle, cada contacto a la perfección. *Ese… dobe* pensó. Aquello no era algo normal entre amigos.

*¿Naruto siente algo por mí? Bueno, él me beso… pero yo le correspondí al beso… Bueno, eso fue solo porque me sentía dolido y él estaba ahí… ¿O no? Tampoco es que me haya disgustado... ¿En qué rayos piensas? Es un hombre, un HOMBRE. Mi mejor amigo… Aún que… No, NO. Eso no puede volver a pasar. ¿Qué hago? ¿Actúo cómo si no me acordara de nada? Eso es de cobardes, aunque Naruto es mi único amigo, no quiero perderlo. Oh, rayos* Se alborotó el pelo, nunca le había pasado nada parecido. ¿Qué debería hacer en un caso así? Al pensar en Naruto, volvió a sentir la casa vacía. Recogió la mochila y partió hacia la casa del rubio. *Tenemos que hablar y arreglar esto YA* pensó decidido mientras se encaminaba a su destino.

Naruto llegó a casa y se preparó un poco de ramen, no había desayunado bien y necesitaba fuerzas para la misión. Recogió un poco de ropa, comida adecuada, agua y armas. Se colocó el porta-kunais en el muslo y se apretó la cinta sobre la frente. Ya estaba listo y le sobraba tiempo. Se tumbó en su cama a descansar un poco antes de partir hacia el punto de encuentro. Sin poder evitarlo, los recuerdos de la noche anterior volvieron a su mente. Pasó sus dedos por los labios, recordando el tacto de los labios de Sasuke. ¿Había sido un sueño? No, había sido demasiado real. *¿Cómo actuaré ahora al estar frente a él? Seguro que ya no quiere ni verme.* pensó atormentado. *Joder Naruto, te dije que no hicieras nada imprudente o podrías arruinar nuestra amistad, ¿tan difícil es no meter la pata?* se reprochó a sí mismo.

-¿Qué haces?

Naruto se sobresaltó. Se levantó de la cama y vio al moreno sentado en la ventana. *Se estaba tocando los labios… Joder, ¡lo sabe! Digo… ¡lo recuerda!* Sasuke intentó mantener la compostura, por dios, él no era así.

-Solo descansaba – mintió. - ¿Qué haces tú aquí? – preguntó mirándolo con desconfianza en sus ojos. *Viene a matarme por haberlo besado. La has hecho buena, Naruto. No estás cómo para enfrentarte a él de nuevo. Me va a matar... Me va a matar bien muerto* pensaba Naruto con el estómago encogido.

-Ya tenía las cosas medio preparadas y estaba listo demasiado pronto. – dijo Sasuke encogiéndose de hombros - ¿Puedo entrar?

-Claro.

Sasuke se quitó los zapatos y saltó al suelo. Dejó los zapatos en una esquina, junto su mochila. Naruto seguía mirándolo fijamente, atento a sus movimientos. Se sentó en la cama de nuevo. Sasuke se giró y se sentó en la cama también, al lado de Naruto.

-¿Quieres tomar algo? – pregunto nervioso el rubio.

-No. Desayuné bien antes de venir.

-Genial.

-¿Tú has desayunado bien?

-Sí. Me preparé un poco de ramen. – dijo sonriendo.

-He dicho "bien". – el moreno hizo énfasis en la última palabra.

-Para mí el ramen está "bien". – contesto el rubio, diciendo con burla la última palabra.

El moreno soltó un suspiro.

*¿Qué clase de conversación es esta?* pensaron los dos. El ambiente estaba extraño entre ellos. *¿Lo recordará?* pensaron los dos mirándose el uno al otro de reojo.

-¿Al final conseguiste dormir? – preguntó Sasuke queriendo rodear el tema del beso.

-Hm. Sí, te dije que contigo sí podría. – contesto Naruto jugueteando con un hilillo suelto de la sábana. - ¿Y tú dormiste bien? Antes dijiste que habías pasado una mala noche.

-Sí. Tuve una pesadilla – respondió el moreno mirando a Naruto, atento a sus reacciones *¿Se acordará o no?* pensó dudando si hablar sobre ello o no.

-Oh. ¿Y estás bien? - *Por favor, que no recuerde nada. No quiero oírle decir que fue un error, no puedo oírlo* pensó el rubio rezando en su interior.

-Hm. - *Parece que no recuerda. Mejor para mí.* pensó triunfante el Uchiha, se había librado de tener una conversación vergonzosa.

-Me alegro – dijo Naruto sonriéndole. *No me ha mencionado nada. ¿No se acordará de eso? Después de todo, estaba muy afectado y se quedó dormido poco después. Eso es, seguro que no recuerda nada de nada, ttebayo*.

-Ya casi es hora, deberíamos irnos. – puntualizó el Uchiha.

-Sí.

Cada uno recogió su mochila, se calzaron y partieron hacia el punto de encuentro.

Cuando estuvieron todos, empezaron a componer los tres grupos, fijándose en las habilidades y en la capacidad de trabajo en equipo. Naruto y Sasuke estaban en el grupo principal junto a sus antiguos compañeros.

Del clan Hyuga los acompañaba Hinata, que había madurado mucho desde la guerra. La pérdida de su primo le hizo tomarse más en serio las responsabilidades del clan y trabajaba codo con codo con su hermana pequeña para liberar las barreras del clan.

Del clan Inuzuka estaba Kiba, que seguía igual de revoltoso que siempre, subido encima de Akamaru. Últimamente Kiba entrenaba mucho, fanfarroneando de llegar a ser Hokage antes que Naruto. Su rivalidad aumentaba, pero siempre serían compañeros.

Del clan Aburame los acompañaba Shino, que seguía llevando las mismas ropas tapando casi todo su cuerpo, y seguía quejándose de que nadie le hacía el suficiente caso.

Del equipo médico estaba Sakura, que rápidamente se acercó hasta ellos con una sonrisa en la cara. Las cosas estaban bien entre ellos tres.

Además, los acompañaban dos integrantes de ambu y uno de raíz, Sai. Sasuke no pudo evitar ponerle mala cara. Los otros ambu se presentaron.

-Podéis llamarme Hikari – dijo uno de ellos. Por su nombre y su voz, era una mujer.

-Yo soy Ryu. Yo soy el capitán de la misión, y también el capitán de este grupo. Espero que podamos trabajar bien juntos..

Los otros chicos se presentaron también ante ellos, aunque no era necesario en el caso del Uchiha y el Uzumaki. Eran bien conocidos.

-Bien, pues ya estamos todos. Vamos a por esta misión, dattebayo. – dijo Naruto con toda su efusividad.

Sasuke lo miró y sonrió un poco. Sakura vio esa sonrisa y se quedó muda. Empezaron a correr por el bosque, camino al país de los campos de arroz. Sakura se acercó a Naruto.

-Naruto, ¿ha pasado algo con Sasuke?

-No sé. ¿A qué te refieres? – dijo un poco nervioso. *Cálmate, es imposible que sepa lo que pasó*

-Hacía tiempo que no lo veía, ni a ti tampoco. Ya sabes que ahora tengo mucho trabajo en el hospital… Pero lo noto un poco diferente. Menos… hosco. Lo he visto sonreír.

-Hm, sí, no lo sé. Ha estado haciéndolo un poco últimamente.

-¿Por qué será?

Naruto la miró a los ojos.

-Eso mismo me preguntó yo. Quisiera saberlo para poder hacerlo reír más.

-Siempre estarás igual, Naruto. A ver cuando os dais cuenta de una vez…

-¿Eh? ¿A qué te refieres? – pregunto Naruto, pero la chica ya no estaba allí.

Hicieron un par de paradas para descansar y comer. Todos estaban un poco nerviosos, aquella misión era importante. Cuando empezó a oscurecer, buscaron un lugar para dormir. Establecieron turnos para hacer guardia, Naruto tuvo el primer turno. Se subió a un árbol y se recostó contra el tronco. Media hora más tarde, ya estaba desquiciado por estar ahí sin hacer nada. Escuchó un ruido y se puso alerta. Una sombra apareció enfrente de él.

-Sasuke. ¿Qué haces aquí? Deberías dormir.

El moreno se sentó en la rama, dejando colgar sus piernas. Naruto se movió y se sentó a su lado.

-No soy capaz. Me siento nervioso.

-Oh, el gran Sasuke-san nervioso. Es algo que no se ve todos los días.

Sasuke lo miró con una mirada terrible.

-Hablo en serio Naruto.

-Sí, lo sé. Yo también lo estoy. Creo que todos estamos igual. Pero deberías intentar dormir.

Sasuke soltó un suspiro.

-¿Crees que será cierto? – el rubio lo miró, sin entender – Me refiero a lo del supuesto plan.

-A mí sí me lo pareció. Por eso es tan importante. Pero somos muchos y con técnicas muy diferentes. Trabajando juntos podemos derrotar a cualquiera.

-Tienes razón.

El silencio flotó durante unos minutos entre ellos, pero era un silencio ameno y agradable. Naruto levantó la vista al cielo. Estaba de un azul muy oscuro, sin llegar a ser negro. Las estrellas se amontonaban, como si quisieran estar todas juntas. Al rubio le pareció hermoso. Iba a decirle a Sasuke que mirara, cuando notó un golpe en el hombro. Sasuke se había quedado dormido contra él. Naruto sonrió. Se alejó un poco de él, agarrándole la cabeza, y cuando estuvo lo suficientemente lejos, dejó su cabeza sobre sus piernas. Apartó el pelo de su cara cariñosamente. No se podía creer que su relación hubiera cambiado tanto. Unos minutos antes de que su turno acabara, cargó a Sasuke y bajó del árbol. Lo acostó cuidadosamente al lado de sus cosas y lo tapó con una manta. Se fue a despertar a Hikari, que era la siguiente para la vigilancia. Se tumbó al lado de Sasuke, aunque a una distancia prudente, tapándose también con una manta. Lo último que vieron sus ojos antes de dormirse fue ese pálido y hermoso rostro. Por la mañana, emprendieron de nuevo el viaje. Aun les quedaban unas cuantas horas para llegar a la antigua guarida de Orochimaru.

-Ayer me quedé dormido en el árbol, ¿no? – pregunto Sasuke.

-Sí. Me parece increíble que no pudieras dormir en el suelo y te quedaras dormido en un sitio así.

-Cállate.

-No me mandes callar, teme.

-¿Qué hiciste conmigo?

-Que… ¿A qué te refieres idiota? No te hice nada. – Naruto enrojeció levemente.

-N… no me refiero a eso dobe.

-Yo… te cargué y te bajé. Te puse junto tus cosas y te tapé un poco. Nada más.

-Hm.

Los dos chicos se miraron a los ojos y Naruto pudo leer un gracias escondido en los ojos del moreno. ¿Por qué tenía que ser tan orgulloso?

Continuaron con su viaje, pensando en lo que podrían encontrar, en qué harían si encontraban al culpable, repasando las estrategias y las formaciones… Nadie quería meter la pata en una misión de ese calibre.

Cuando llegaron, vieron que la antigua guarida de Orochimaru, estaba destruida. Más bien, seguía destruida. No la habían reconstruido en absoluto. La entrada estaba bloqueada. Hinata usó su byakugan.

-Hay otra entrada en esa dirección – Anunció a sus demás compañeros.

Todos fueron hasta donde señalaba Hinata, y vieron que aquella entrada era reciente. Todos se miraron entre sí y asintieron. Alguien había hecho aquello para entrar, y era probable que aún siguiera dentro. Hinata seguía usando el byakugan, investigando todo lo posible de aquella guarida desde fuera. Mientras, Shino había mandado unos cuantos bichos en busca de algún chakra. Akamaru y Kiba empezaron a captar un olor desconocido.

-Ahí vienen – gritó Hinata.

-Hinata, ¿cuántos son? – gritó Naruto.

-Tres.

-No durarán ni medio minuto. – dijo Sasuke sonriendo de lado.

De esa entrada improvisada salieron varias bombas de humo. Sin duda esos ninjas sabían que había gente fuera esperándolos. Hinata gritó la posición de cada uno, solo habían salido dos y se esforzaban por escapar. Naruto y Sasuke rápidamente salieron corriendo en direcciones opuestas, persiguiendo uno a cada uno.

Mientras, Akamaru y Kiba se acercaban cuidadosamente a la entrada, esperando por el tercero. El humo no impendía que lo pudieran oler. Se detuvieron a pocos metros de la entrada. No querían lanzar un ataque allí, podrían destruir esa entrada, asique solo esperaron a que el ninja se viera acorralado y saliera.

-Ahí sale, Kiba. Va andando por el techo.

-Déjamelo a mí. – gritó sonriente el Inuzuka mientras veía una pequeña sombra caminando por el techo, tan como había dicho Hinata. Kiba podía percibir perfectamente el chakra que emanaba para poder repeler a la gravedad, aquel ninja no era muy listo.

-Espera, son dos. Probablemente sea un kage bunshin.

Sai se acercó, prestando refuerzo a Kiba, mientras Hikari y Ryu hablaban con el resto de los grupos, informándoles de la situación.


.

.

Oh, dios. Sasuke. El legendario vengador Uchiha Sasuke-sama, al que todos temían y adoraban al mismo tiempo, ahora se siente confuso, nervioso, enamora... Ouch!

Sasuke: Cállate

Deiita: No era necesario pegarme, ¿sabes?

Sasuke: Sí, si era necesario. ¿Por qué me haces esto? Primero escarbas en mi pasado, abres viejas heridas y ahora... ¿ahora me pones como un tonto confuso y nervioso? Yo sé muy bien lo que haría.

Deiita: Deleita mis oídos con tus bellas palabras.

Sasuke: ¬_¬ *carraspea* La misión: muy fácil. Atrapar al culpable y matarlo. Fin. No hay más complicaciones. Soy totalmente capaz de matar a cualquiera que se me ponga delante, por muy fuerte que sea.

Deiita: Ahá. Continúa.

Sasuke: Y sobre lo de Naruto... Si él me besara yo...

Deiita: Espera, espera, esta me la sé. *voz de hombre modo: on* Soy Uchiha Sasuke. Si Naruto me besara yo... me entregaría entero a sus encantos. Le ofrecería mi cuerpo sin ningún reparo porque Naruto es mi seme, aunque yo soy el que manda...Ouch!

Naruto: Oh ~ Que bien suena eso…

Sasuke: O\\\\O Yo... yo... yo jamás diría algo como eso.

Deiita: Solo porque tu estúpido orgullo no te deja, a mí no me engañas ;)

.

Bueno gente linda, espero que os haya gustado, si no, lo siento. Como he dicho, escribí este capítulo muchas veces y aún así sigue sin gustarme del todo.

Pretendo dejaros sufriendo un poco más hasta que estos dos se junten, pero probablemente estemos ya por la mitad de este fic.

No prometo nada, pero intentaré actualizar pronto. (Sé que es lo que digo siempre, pero os aseguro que lo intento).

Nos leemos 3