Sé que esto es súper fuera de contexto, pero justo cuando me llegan sus Reviews es cuando mis días están pésimos, y ver estos, me alegran mi día entero, no sé como una página de internet se puede hacer tan importante para una persona, pues ahora la amo, porque sus ánimos hacen que siga adelante. Son el mejor publico lo juro /0/ Aplausos, no para mi, si no para ustedes. Ay esto es súper cursi, pero no puedo describir lo bonito que siento, solo me digno a decir: Gracias.

Me ayudan mucho con Reviews.

Nos leemos c:

Los personajes aquí mostrados no son de mi creación.

Decimo capitulo: diciembre

Ir caminando junto a él, tomada de su mano, toda la gente nos mira, se cuestiona. Adultos me dan una sonrisa sincera, niños me preguntan cosas que me sonrojan, incluso a él lo sorprenden, los jóvenes, me miran, lo miran a él y simplemente bajan la mirada y evitan afectarnos en algo, las chicas, me miran con odio y a él, empiezan a hacer un principio de coqueteo, pero simplemente son ignoradas.

Risas, miradas, abrazos, carisias, besos, sonrisas, momentos.

Abrir los ojos, cambiarme, sentirme segura de mi misa, de que soy bonita – o eso es lo que me ha dicho—, desayunar, correr a mi entrenamiento, estar con mis amigos y sensei un rato, dirigirme a mi trabajo, cambiarme, y justo quince minutos después, verlo entrar por la puerta con dos cajas de almuerzo, una para mi, otra para que el me acompañe. Comer, platicamos un rato, el se va. A la hora de mi salida, como eso de las seis de la noche, llega me mira desde el marco de la puerta, con sus manos dentro sus bolsillos, me sonríe y hace su monosílabo favorito, caigo a sus pies. Salgo a su lado, me toma la mano y caminamos a mi casa, me deja en la puerta de esta, se despide, y siempre cuando me da la espalda lo jalo de su camisa y lo giro para tomarlo del cuello y besarlo, haciendo que el conteste rápidamente. A veces, muy pocas las veces, estoy cansada y olvido ese paso, pero él me jala del brazo, y me junta a su cuerpo sujetándome con sus brazos fuertes, besándome con la misma intensidad, después, se va a su casa.

Hay días diferentes, como los que sabemos que el día que sigue es descanso para ambos, tanto en entrenamiento como para mi trabajo, pasa por mi y hacemos la misma rutina pero antes del beso, pasa a mi casa, corro a mi cuarto me quito la ropa del entrenamiento y me pongo un pequeño short de maya, que él dice que parece más una pantaleta por lo corto que esta, y una playera holgada que cubre la mitad de la prenda inferior. El sube detrás de mí y se quita todo, para ponerse una bermuda, que hace poco le regale para estos casos, por suerte, su tronco lo deja a mi visión, y aunque ya lo aprecie, no puedo negar que me deleito cada vez que lo veo quitándose la playera. Ambos con ropa más cómoda, nos disponemos a cocinar, después subimos al tejado de mi casa, yo siempre digo que quiero subir, con el pretexto de que me abrace entre sus brazos ya desnudos y fuertes, como siempre, el me complace, nunca me niega nada. Luego de ver un rato la constelación, cenar ahí, e inventar algunas historias de lo que pasa allá arriba, nos dirigimos a mi cuarto, no sin antes adelantarme para abrir la ventana de mi habitación sin que él se dé cuenta, para que entre el fresco y tener otro pretexto para dormir abrazados. Me acomodo en el espacio de su cuello, una de mis manos viaja y se pierde en su abdomen la otra se acorruca entre mis piernas, el pone un brazo para que lo use de almohada y el otro viaja y se pierde entre mi espalda, bajo la playera, siendo la yema de sus dedos, tocar mi espalda, hace que me arquee hacia el, nuestros pies entrelazados.

Como una persona puede cambiar por completo tu rutina diaria, no lo comprendo.

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Abro mis ojos y encuentro nada junto a mí.

—Sasuke— susurre sin escuchar respuesta pero un olor delicioso comenzó a datar el lugar donde el chico estaba.

Salte de la cama, tome un elástico y me amarre mi cabello en un sólo chongo, para después bajar las escolar y dirigirme a la cocina.

Al llegar a esta me recargue en el marco de la puerta y sentí como mis mejillas comenzaban a ruborizar. Se encontraba el Uchiha cocinando, se veía tan bien, con ese cuerpo bien torneado, silueta totalmente perfecta, diablos Sasuke, ¿Por qué tienes que ser tan apuesto?

No soporte más, avancé dos o tres pasos hasta estar mi cuerpo pegado al de él, subí mis manos, una se coloco en su hombro derecho, y otra en su abdomen, le bese el hombro izquierdo para luego lamerlo y levantarme en puntitas para soltarle besos en el cuello.

—Hasta que despiertas— fue su respuesta.

— ¿Cómo amaneciste? — le conteste empezando a juntar mi nariz fría en el lóbulo de su oreja izquierda.

No contesto nada.

Pero no, no me molesto.

Se giró y me sostuvo con sus fuertes brazos por la cintura, para clavárselos a devorar mi cuello, lo mordía, lamía y besaba.

Entre él y yo no había pasado nada más que simples caricias o besos que el cuerpo necesitaba de vez en cuando, pero eso no quita la idea de a veces lo deseo.

Después subió sus labios a los míos y daba pequeños roces mientras una de sus mano sabe adentraba en mi playera. Hasta qué por fin le di cavidad para su lengua comenzara a adentrarse en mi boca y jugar con la mía.

Cielos, desde que Sasuke y yo comenzamos lo nuestro, me ha enseñado a despertar los deseos de un hombre, no sé de dónde lo aprendió, pero algo que me agrada es que lo hace perfectamente. Si me gustaba por los cielos cuando era testarudo y arrogante, no me imagino ahora que lo tengo semi desnudo prendado de mi.

Sentía como me pegaba más a él, cuando de pronto sentí dos cosas, una que opte por no mencionarla, y la segunda que tenía que mencionarlo.

—Huele a quemado—Me separe para tomar aire.

—Demonios— se giró rápidamente para empezar a mover lo que había dejado olvidado en la parrilla.

Suspire y azabache sirvió lo que tenía o pudo rescatar de la comida en platos y los dirigía al comedor.

Yo comencé a servir jugo en vasos, y los lleve donde se dirigía.

—Llego correspondencia— menciono mientas pasaba una carta tras otra.

— ¿De qué? — pude mencionar en lo que acomodaba los platos y palillos en su lugar.

—Veamos— su tono se volvió más aburrido— son tres pagos de misiones, uno del festival, y...—se detuvo por unos segundos—esta letra no se entiende, es como cursiva, es muy rara.

— ¡Ah! — me abalance a él y comencé a buscar esa carta que tiempo antes había mencionado— ¿dónde está?, ¿dónde la dejaste?

— ¿Qué te pasa? ¿Por qué tanta insistencia?

—Sasuke dame la carta.

—Hmp—la extendió—ten.

La agarre rápidamente y al reconocer esa letra mi sonrisa se plasmó en mí, empecé a abrir con desesperación el sobré y empecé a leer:

"Hola pequeña:

Espero que te encuentres muy bien, me imagino que has de estar mucho más hermosa y bonita, que de seguro eres más grande, y por supuesto la mejor kunoichi de toda Konoha.

¿Sabes? Eso no importa ahora.

El motivo de mi carta es para avisarte algo muy importante, todos aquí tenemos vacaciones, y he decido ir a recibir el año nuevo con la mujer más importante de mi vida.

Así, que espero que nos recibas y prepares algo muy delicioso para nuestro reencuentro.

Siempre serás lo más importante para mí.

Te quiero muchísimo Tenten.

Mitre"

— ¿Quién es ese tal Mitre? Y ¿Por qué diablos eres lo más importante para él?— Me pregunto el azabache con la mirada más fría que conocía, de hecho hasta dolía

—Sasuke... No es lo que crees— comencé a calmarlo con una sonrisa nerviosa—cálmate.

— ¿Calmarme? ¿Quieres que me calme cuando acabo de descubrir que yo no soy el único que te cuenta como la mujer más importante de su vida?— Comencé a ruborizarme al saber que en ese entones me había convertido en la mujer más importante en la vida del Uchiha— Y claro deduzco que nuestros planes de pasar el año nuevo los cambiarás.

Recordé por completo todo el plan formulado con Sasuke, para empezar faltaba una semana para que acabara diciembre y así festejar el año nuevo, todo estaba planeado. Iría con él a una pequeña reunión con todos nuestros amigos en la mansión Hyuuga, luego Sasuke cocinaría algo, cenaríamos y me dirigía con él a pasear todo lo que sobrara de la tarde, nos enteramos que había una función de fuegos artificiales y asistiríamos, para regresar a mi casa dar regalos y dormir. Pero Sasuke tenía razón, ahora los planes se cambiaron y nada de lo planeado podía realizarse.

—Sigo esperando tu respuesta.

—Sasuke, yo lo siento muchísimo, pero tienes razón, nada podrá realizarse, y no, no eres el único que me considera como la mujer más importante de su vida— baje la mirada y comencé a apretar los puños.

—Y para variar lo dices como si fuera normal.

—Es que no sólo es uno del que te tienes que preocupar, si no de dos.

— ¡Ya sólo eso me faltaba!

—Lamento no mencionarlos— reí un poco nerviosa.

— ¿Quiénes son?— su mirada se notaba más que furiosa.

—Pues el primero ya sabes, es Mitre y bueno el segundo es Motuharu— al mencionarlos mis sonrisa de hizo notar.

—Y para colmos lo dices a la ligera, que poca ética tienes.

—Vamos, no es que no tenga ética, sólo olvide mencionarlos eso es todo. Pero deduzco que no es necesario que lo hiciera.

—No entiendo nada Tenten— me tomo de los hombros.

—Ahh— suspire— Mitre Amma y Motoharu Amma, por lo que deduzco igual vendrá Miko Amma.

—Un momento... ¿Amma?— Sasuke me soltó y se plasmó en su cara un gesto confundido.

—Sí, mi hermano y mis padres.

— ¿Qué? — La cara del azabache quedo en shock— ¿Tu... Tú tienes familia?

— ¿No lo sabías?—fue más reclamo que pregunta— Sasuke llevo ocho meses de conocerte y no sabías eso.

—Es que nunca los mencionaste— se escudó.

—Por que pensé que ya lo sabías.

— ¡No sabía!

— ¿Y por qué no preguntaste?

—Nunca los mencionabas, pensé que no te gustaba tocar el tema.

Comencé a reír para luego explicarle.

—Cuando tenía cinco años, a Mitre mi hermano mayor por 7 años, le ofrecieron ir a estudiar a la aldea de la nube, el acepto, pero tiempo después a mis padres igual les ofrecieron irse para ser cazadores ambu especializados, ellos aceptaron encantados. Pero yo no quería irme, había conocido personas maravillosas, aparte de que quería cumplir mi sueño de aprender un poco sobre medicina en combate, y la mejor opción de estudiar eso es aquí en la aldea, mis padres optaron por dejarme aquí, mandando un poco de dinero para mis gastos, hasta que cumpla mis meta e irme a vivir con ellos, y así se fueron.

— ¿Me estás diciendo que tienes familia?

—Sí, pero desde ese entonces, no los he visto, Sasuke, después de trece años volveré a verlos— comencé a moverme desesperada— tengo que planear muchas cosas, la comida, hacer la limpieza, mi ropa, como los voy a recibir— mire a Sasuke— ¡Ah diablos! ¿Cómo presentarte? Ya sé, como El gran Uchiha, no, mejor el legendario Uchiha, o no ya sé, como el apuesto Sasuke Uchiha, ah, vamos será la primera vez que presento a alguien a ellos, tú tienes que impactar.

—Shh— poso un dedo sobre mis labios para indicar silenció— sólo preséntame como Sasuke, tu novio.

—Sasuke— sonreí y Levante mis manos para tomar su cuello y juntar mí frente a la de él.

Yo era tan afortunada de tener una persona como Sasuke de novio.

—Pero faltan muchas cosas— comencé a gritar.

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Por fin hoy era el gran día, la cena de año nuevo, donde presentaría a mi novio con mi familia, y bueno, ver a mi familia después de tanto tiempo.

Sasuke acepto hacer la comida para la cena, algo que me alivio demasiado, ¿quién mejor que él para hacerlo? Sólo que el muy exigente me mando desde muy temprano al mercado a comprar algunos ingredientes para acabar la cena, y cosas que faltarán para la guarnición.

He comprado lechuga romana, germen de trigo, triturado de cebada, grenetina, azúcar glass y muchísimas cosas más. Sólo hace falta el toque final, el vino.

Me dirigí a la vinatería para comprar uno bueno, esos de calidad, casi no bebo alcohol, pero esta, era una ocasión especial.

Al entrar a esta note saliendo una chica de cabello pelirosa, que al verme abrió sus orbes sorprendida, hace mucho que no la había visto, de hecho ahora me siento fatal, nunca había tocado con ella el tema de Sasuke, se que debí hacerlo, aunque no la consideraba como una amiga, al menos tendría que comentarle pero no lo hice, de hecho ni por la me te me cruzo.

—Sakura— le llame.

—A ti te quería encontrar—Menciono mirándome de arriba a abajo.

—Tengo que hablar contigo.

—Calla—me interrumpió— Empezare yo, se que te dije cosas horribles la otra vez del hospital, ¿sabes? Lo siento, lo siento mucho, porque ahora me doy cuenta de que no importa que no se trate de mí, pero la chica que está haciendo feliz a Sasuke, debe de estar haciendo un buen trabajo. El cambio, y cambio para bien, ahora ya no se restringe tanto y se puede decir que es menos frío, Tenten, estás haciendo un excelente trabajo, el de verdad te quiere, y si la última vez te amenace para que te alejarás de el ahora igual te amenazo, pero para que nunca te alejes de él, porque lo conozco y sé que te quiere, te quiere muchísimo.

—Sakura, yo...—me abalance y la abrace—gracias.

Ya todo estaba claro.

Después de platicar un poco con la Haruno y comprar el vino comencé a caminar a casa, no sin antes notar una tienda, la mire entre, escogí ese regalo y salí, para ahora si dirigirme a mi casa.

.

—Llegue— grite al cerrar por detrás de mí la puerta.

—Trae las cosas—me ordeno el azabache desde la cocina.

Fui y empecé a desempacar, no sin antes haber dejado ese pequeño paquete que compre en la última tienda en un cajón de la sala.

—Encontré a Sakura—comente mientras ordenaba algunas cosas, no me dijo nada—Todo está bien—me alce de puntitas y le solté un beso en la comisura de sus labios, para ir a ordenar algunas cosas que estaban fuera de su lugar.

Faltaban como dos horas para las nueve. Las cosas estaban más ordenadas casi listas.

Falta una hora, ahora todo estaba listo.

Me metí a darme un baño y Sasuke hizo lo mismo después de que yo saliera.

Me fui a mi habitación y comencé a cambiarme.

Un vestido con cuello chino, mangas tres cuarto, y un poco largo, por abajo de las rodillas, con una pequeña abertura de lado izquierdo que llegaba a la mitad de media pierna, nada pronunciado, todo este vestido era de color cede jade, acompañado de unos zapatos negros, mi cabello lo deje suelto y recogí algunos mechones con una peineta del mismo color del vestido. Delinee un poco mis ojos y un color rosado fue expuesto en mis labios.

Me mire en el espejo.

— ¿Acaso crees que te ves bien? —Pronuncio la voz varonil del Uchiha, que se acercaba con un pantalón oscuro, una camisa blanca y cabello bien peinado, mientras me tomaba de la cintura—opino que sin tanta cosa te ves bonita, pero—escondió su cara entre mis tantos cabellos—no puedo esconder que así te ves tan hermosa, tan guapa, demonios, me gustas mucho.

Mi corazón empezó a latir muy rápido, era el primer cumplido que Sasuke me daba, y escucharlo me hacía sentir tan bien, si no lo mencionaba no pasaba nada, pero soy mujer, y todas necesitamos sentirnos bonitas aunque sea de vez en cuando.

Subí mis manos hasta tomar sus mejillas y ver sus ojos para darle un beso.

—Me gustas de más Sasuke— le respondí, para luego tomarlo de la mano y comenzar a bajar las escaleras.

Terminamos de acomodar algunas cosas, y llamaron a la puerta, la hora había llegado.

—Bien— Suspire poniéndome frente al azabache y comenzando a acomodar el cuello de su camisa—que suerte, hoy te ves más apuesto de lo normal—bese su nariz— Llego el momento.

Agarre el picaporte de la puerta y lo gire, después un tirón y la puerta estaba abierta para dar lugar a tres figuras, dos masculinas y una femenina.

—Tenten—me abrazo rápidamente el más joven de los tres—vaya pero mírate que guapa, de verdad estas mucho más alta, tus ojos, son idénticos a los de mama, tu cabello, te lo dejaste crecer—empezó a describir cada rasgo cambiado de mi, pero me quitaron de sus brazos.

—Pero que grande estas—me abrazaba ahora el jefe de la familia—estas de verdad más guapa, te pareces mucho a tu madre, sólo que más bonita.

— ¿Qué cosas dices Motoharu?—respondía la única femenina de ellos—aunque para que contradecirte, estas mucho más bonita que yo, que guapa te has puesto— me abrazo dándome acurruco.

—Padres, hermano, los extrañe muchísimo, ustedes igual cambiaron—abrace a todos para decirles infinidad de cosas más.

—vaya, ¿y este chico tan apuesto de aquí?—menciono mi madre poniéndose enfrente del azabache.

—Ah—me separe de todos para ponerme alado del mencionado— El es Motohauro Amma mi padre, el es Mitré Amma mi hermano y esta guapa mujer es Miko Amma mi mama— me gire para ahora estar alado de mi familia— les presento a Sasuke, mi novio.

— ¿¡TU QUE!? — Gritaron mi padre y mi hermano al unisonó.

—Mucho gusto— Agrego Sasuke, haciendo una pequeña reverencia para luego regresar a su postura.

—Yo no aceptare que ya tengas novio—Dijo Mitré

—Vamos muchachos, si este chico se ve muy apuesto— comento mi mamá mientras inspeccionaba al Uchiha.

—Muchas gracias señora— respondió este muy apenado.

—Aparte educado, vaya Tenten debes de ser la envidia de media aldea—bromeo.

—Mamá, ¿De media aldea? ¿Qué dices? De toda— le conteste la broma.

—Claro, si el que debe ser el afortunado y envidiado es ese tal Uchiha— comento de nuevo mi hermano.

—Un momento ¿Uchiha? —Cuestiono mi madre.

—Así es—contesto el nombrado.

— ¿Escuchaste Motoharu? —Mi madre corrió hasta mi padre muy emocionada.

—Vamos a cenar— contesto el jefe.

Toda la cena fue un bombardeo de preguntas a mi apuesto novio, sobre donde vivía, que nivel era, cuantos años tenía, cosas que una familia se quiere asegurar del pretendiente de su tesoro más grande, pero claro noto a Sasuke más nervioso con cada pregunta, genial, pensara que mi familia será una maniática.

Después de cenar me levante con el pretexto de ir por el postre a la cocina, pero mi madre se ofreció a ayudarme.

—Se ve un buen chido—me dijo la mujer ya en la cocina.

—Lo es mamá, no sabes cuánto lo quiero— conteste.

—Que bueno, ¿Y sabes algo? Tu papa y su padre fueron amigos, y siempre bromearon de que sus hijos se casarían, por eso me emocione al saber su descendencia, el sueño de ambos se cumplirían.

— ¿Qué dices? — una emoción grande se acumulo en mi—¿Entonces papá lo aprueba?

—Completamente.

Abrace a mi mama y me puse demasiado feliz, lo único que sobraba era Mitré, pero con una sonrisa que le diera, bastaba.

Regresamos al comedor, servimos el postre, y ahora los temas de conversación invadía de todo a todos, platicaba de misiones, de entrenamientos, y ellos de cómo les ha ido en su vida, a veces Sasuke hace comentarios, muy inteligentes por cierto, que contribuyan el buen fluido de la plática.

Al finalizar, decidimos ir a dormir, eran como las tres de la madrugada, y los ojos se cerraban por si solos. Yo dormiría con mi mama en mi recamara, Mitré y mi papá en la sala, Sasuke se iría a su casa, era obvio que no podía dormir al menos hoy en mi casa.

—Fue un gusto— hizo de nuevo una reverencia a toda mi familia.

—El gusto fue nuestro— contesto mi amada mujer tomada del brazo de mi padre, este solo asintió.

—Te acompaño a la entrada— lo tome de la mano mientras abría la puerta. — Sasuke, de verdad esto fue maravilloso, muchas gracias— le conté ya fuera de la casa.

—Hmp— separo su mano de la mía para introducirla al bolsillo de su pantalón— Ten— me estiro una cajita— Es tu regalo de año nuevo

Mis orbes se abrieron a más no poder, mis mejillas se reventaban pues ya no soportaban mi sonrisa.

—Sasuke muchas gracias— tome la caja y de inmediato lo abrace, pude escuchar una pequeña risita que el soltó.

Me separe un poco de él, y abrí la caja, para encontrarme con una pulsera, puedo jurar que era bañada en oro blanco, con algunos cristales y detalles en azul, era perfecta.

—Espero que te guste.

— ¿Estas bromeando? Es perfecta— conteste deslumbrada, mientras el tomaba la joya y la colocaba en mi muñeca—Gracias— lo abrace de nuevo— Espera, yo también tengo un regalo.

Corrí dentro a mi casa, y busque esa pequeña bolsa que había guardado en la mañana, y de nuevo salí para estar frente a él.

—Ten— le estire el pequeño paquete— no sé si pienses que es tonto, o está feo, bueno puedes pensarlo, la verdad, es que no se, o bueno no sabía que comprar, si no te gusta, me dices, si te desagrada igual, perdón…

—Es perfecta— contesto con el regalo puesto.

Le había obsequiado una bufanda, color azul marino, esta era tejida, y se veía más bonita en su cuello.

—Gracias Tenten—Me jalo de la cintura y posiciono su frente en la mía—Aun así sigo pensando…— de nuevo salió una pequeña risa—Que tu eres el mejor regalo.

Sasuke era tan espontaneó en los momentos más precisos.

Definitivamente ese, fue el mejor Año Nuevo.

El mejor regalo del mundo.